Duncan: ¿sabes que ese Centauro está loco por ti princesa? –me dice cuando me ve despidiéndome de el con la mano a la distancia.
Miro a Duncan sin comprender porque dice eso. Me sonríe y luego me levanta y me sube a Rayo. Seguidamente se sube para continuar con nuestro viaje en un nuevo día. Los demás también están listos. Salimos listos, listos para seguir avanzando. Llegamos al final del bosque en donde a partir de ahí solo se divisa un inmenso desierto. Hay que atravesar el desierto para poder llegar al siguiente reino. Por suerte llenamos las cuatro bolsas de cuero con agua. El sol brilla sobre la arena del gran desierto. Al principio todo parece ir como la seda, pero el calor se hace presente y tenemos que ir parando cada dos por tres para refrescarnos. Nunca había estado en un desierto, ni visto y ahora que lo veo y lo conozco, bueno no puedo decir que sea una experiencia agradable. Solo hay tierra, solo es tierra y sol. Después de varias horas caminando a caballo por el gran desierto vemos a lo lejos lo que parece ser una estación de descanso de donde salen otros viajeros y otros que van llegando. Decidimos ir a por provisiones. Cuando llegamos al lugar hay como diez tiendas y dentro de ellas los vendedores con sus productos a vender. Nos ofrecen de todo, pero solo compramos lo necesario para nuestro viaje por el gran desierto.
Vendedor: señoritas, señoritas no pensareis continuar vuestro viaje con esa ropa ¿verdad? –nos dice un hombre con una enorme y espesa barba.
Me detengo a examinar al sujeto. Es de piel oscura y tiene un acento muy extraño, lleva la cabeza envuelta con un pañuelo blanco. Los pantalones son muy anchos de tela muy ligera al igual que su camiseta.
Gwen: ¿qué le pasa a nuestra ropa? –se queja gwen.
Vendedor: a la vuestra nada vais bien, me refiero a la de ellas dos y la de los barones –dice señalándonos.
Courtney y bridgette: ¿qué le pasa a nuestra ropa? –decimos mirándonos.
Vendedor: se asaran en el desierto, esos vestidos son de tela muy gruesa, en el desierto hay que llevar cosas ligeras –nos dice.
Courtney: pero no tenemos ropa ligera –le digo y al instante sonríe contento.
Vendedor: ¡tengo la mejor ropa! y a un buen precio mis queridos viajeros –dice sobándose las manos avariciosamente.
Gwen: solo quiere sacarnos dinero –dice.
Vendedor: cierto, pero cierto es que sus atuendos son inadecuados para las condiciones del caluroso desierto –dice este.
Duncan: ¿y cuánto nos costaría? –dice al avaricioso vendedor.
Vendedor: tres monedas de plata por la ropa de hombre y dos monedas de oro por el de las damas –dice.
Geoff: menudo robo –dice.
Duncan: estoy de acuerdo, ¿a eso le llamas buen precio? Yo creo que no –se cruza de brazos.
Geoff: que te parece tres monedas de bronce y dos de plata –dice.
Vendedor: mm…..que tal cuatro monedas de bronce y dos de oro –contrataca.
Duncan: tres de bronce y tres de plata –es una lucha por precio eso está claro.
Vendedor: mm….de acuerdo trato hecho –dice -. María! –grita y aparece una mujer.
Es de piel morena, pero con un tono amarillento, ojos oscuros, pelo largo espeso y ondulado de color negro. Tiene unos pechos enormes y las caderas también, muy anchas. Lleva puesto ropa de dos piezas. Me parece ropa muy indecente la verdad. El vendedor le ordena que nos atienda a mí y a bridgette mientras los chicos se van con él vendedor. Gwen se queda esperando. La chica nos lleva detrás de unas sábanas y ahí nos trae la ropa. Y cuando veo lo que tenemos que ponernos me ruborizo por lo ligero que es.
María: esto se llama Bedlah ropa típica del desierto –nos dice.
Courtney: no sé yo es un poco….-no se ni que decir.
María: lo sé, para ustedes es muy atrevido, pero para las mujeres del desierto es ropa normal y adecuada –nos explica.
Bridgette: bueno si no hay de otra –empieza a descambiarse.
Yo hago lo mismo. No quiero morirme de calor estando en el desierto y si esta ropa puede evitarlo, pues no me queda más remedio que ponérmela, ahora que lo pienso, gwen lleva puesto ropa de dos piezas, pero como siempre lleva puesto su capa negra no se la ve tan indecente. Pero esta ropa sí que lo es, ¿cómo será la de los chicos? En fin cuando termino de ponerme la ropa, la chica nos trae un espejo muy largo y ancho para vernos. Mis mejillas arden con solo verme. ¿Pero que me eh puesto?
Bridgette: a mí me gusta –dice mirándose de pies a la cabeza.
Lleva un top verde suave (sujetador, sostén) ajustado adornado con monedas falsas de plata dejando su vientre a la vista y por la parte de abajo lleva un pantalón ancho del mismo color, el pantalón tiene como capas que también lleva monedas falsas como adorno. Por ultimo un velo que hace conjunto con todo. Está muy linda, pero creo que enseña mucha carne.
Courtney: no sé yo bridgt creo que me pondré mi vestido…..-digo mirándome.
Llevo puesto un top ajustado violeta suave que deja ver mi vientre, también adornado con monedas falsas, pero de oro, por la parte de abajo una falda lisa con una obertura en mi muslo derecho adornado con un cinturón de monedas de oro. Y por último un velo sobre mi cabeza que hace juego con el vestuario. Al moverme el cinturón hace un sonido peculiar debido a las monedas adornadas. Me veo bien, indecentemente bien.
María: van vestidas como unas verdaderas bailarinas del vientre –nos dice.
Courtney: ¿cómo unas qué? –la miro.
María: la danza del vientre –dice -. Es un baile que realizan las mujeres del desierto para los hombres, es muy sensual –sonríe.
Está claro que las mujeres del desierto son muy distintas las de Wawanakwa. Es una cultura muy distinta a la nuestra. Nosotras no bailamos tan ligeras de ropa a los hombres. Pero supongo que eso debe de ser una tradición o parte de su cultura. Como sea la respeto, pero no es una ropa que llevaría por mi reino. ¿Se lo imaginan? Soy muy vergonzosa.
Bridgette: ¿y porque hacen eso las mujeres? –dice curiosa.
Maria: bueno, en realidad es un baile que se realiza a una diosa y es un baile que se nos enseña desde niñas y la verdad es muy divertido, es un baile libre que se hace para celebrar fiestas y cuando te prometes a un hombre es costumbre bailarle solo a él, si quieres –nos explica.
Courtney: una cultura fascinante –digo sonriéndole sorprendida.
La verdad es que con esta ropa tan ligera se siente uno fresco. Salimos para afuera y nos encontramos a geoff, trent y Duncan vestidos casi como el vendedor, pero claro está que me fijo mucho más en Duncan que en los demás. Lleva un pantalón ancho de color negro y una camiseta del mismo color, pero con una obertura que deja ver un poco su pecho desnudo a través de la ligera tela transparente. Y una túnica. Su corpulento cuerpo es impresionante.
Gwen: ¿pero qué demonios llevan puesto chicas? –los chicos se gira cuando dice eso.
Los ojos de Duncan se clavan en mí. Tienes los ojos muy abiertos cuando me ve. Me mira de arriba abajo. Su mirada se torna maliciosa eh indecente. Repasa cada centímetro de mi cuerpo. Con solo mirarme así con esa mirada tan suya, tan ardiente que hace que me sienta muy deseada por él. Si, deseada y a la vez avergonzada por sentirme así.
Duncan: valió la pena pagar por la ropa –dice sin apartar los ojos de mí.
Geoff: valió y mucho –no hace falta que diga que está mirando a bridgette porque lo está.
Bridgette y yo reímos como tontas. Pero aquella pequeña felicidad se va cuando unos cinco hombres y una mujer totalmente encapuchada montados a caballos se detienen justo en donde estamos a unas tres tiendas más adelante. La gente del alrededor murmura cosas de ellos y no son buenas palabras. La cara de la gente también es de miedo, parece que los conocieran muy bien y supiesen quienes son estos sujetos. Tienen una apariencia verdaderamente amenazadora. Duncan se coloca delante de mí, protegiéndome, dándome la espalda poniendo la vista hacia los cinco hombres y la mujer. De pronto la mujer desenvaina una espada que saca de su espalda.
Vendedor: santo cielos! Amelia y los cincos canes del desierto! –su voz es claramente alarmante.
Amelia: bien escuchen! vendedores y viajeros denme todo lo que tengan y no serán heridos por mis amigos –dice agresivamente.
En eso la gente empieza a gritar y a huir. Los vendedores recogen sus mercancías y salen huyendo como pueden. Los cinco hombres sacan sus espadas y empiezan a ir a por los vendedores y empiezan a golpearlos y a quitarles sus ganancias y no solo a ellos también a los que se cruzan en su camino.
Duncan: vámonos de aquí –dice en medio de todo este caos.
Duncan me agarra de la mano y todos nos disponemos a salir de esa multitud caóticamente aterrorizada. Pero hay algo que me dice que huir y dejar que esos canallas salirse con la suya no está bien. Y eso me enfada. Por alguna extraña razón quiero plantar cara a esos bribones desalmados. No puedo permitir tal injusticia. Suelto la mano de Duncan y voy hacia ellos.
Courtney: YA BASTA…! –grito con todos mis fuerzas.
Amelia: Yafa, Musta, Mohamed, Ali callen a esa mocosa! –ordena la mujer.
Musta: ven aquí preciosa –dice acercándose a mí con claras intenciones.
Duncan: ni se te ocurra tocarla! –dice amenazador. Se pone delante de mí y tiene apuntando con la punta de su afilada flecha hacia aquel hombre.
Geoff: rufianes se metieron con quien no debían –dice poniéndose al lado de Duncan con su espada.
Gwen: tú también detestas la injusticia ¿eh princesa? –dice poniéndose también delante de mí con las manos emanando su magia negra.
Trent: no me gusta la violencia, pero hay excepciones –dice con su espada.
Amalia: ¿pero que tenemos aquí? A unos valientes tontos jajaja –dice esta.
Duncan: ¿tontos? Jah! Cuida tus modales mujer –dice burlón.
Amalia: ¿Duncan? –se baja de su caballo.
Ante eso todos nos miramos sorprendidos sin entender. ¿Cómo sabe el nombre de Duncan? Se pone enfrente de Duncan y se quita la capucha. Duncan abre mucho los ojos y por su cara diría que la conoce. Es una mujer de pelo castaño muy claro, de piel muy clara, ojos azules, tiene el cuerpo esbelto y es delgada. Es muy bonita. Al instante me cae mal.
Duncan: vaya cuanto tiempo –su sonrisa que tanto me gusta ahora se la ofrece a este mujer.
Amelia: verdad que si –esta le sonríe de un modo muy coqueto lo cual no hace más que aumentar que me desagrade del todo.
Duncan: oye te agradecería que detuvieses a tus matones –dice hablándole de un modo muy conocido.
Amalia: claro –dice con una sonrisa.
Amalia ordena a sus hombres que detengan el saqueo de robo y que devuelvan lo robado. Aquel caos se evapora y se torna más calmado, pero aun así la gente sale huyendo por si acaso. Esto es muy raro. De pronto estábamos a punto de enfrentarnos a ellos y ahora estamos hablando como si fuéramos amigos de toda la vida, bueno solo Duncan lo cual me desagrada por completo.
Duncan: quiero presentarte a mis amigos –le dice a Amalia.
La cara de todos es "¿qué demonios hace Duncan?" el posa su mano en la espalda de esta con toda la confianza del mundo y a ella parece encantarle. ¿Eh mencionado que me cae mal? No la conozco y la verdad no quiero.
Amalia: ola Amalia encantada –nos dice presentándose.
Gwen: ¿a alguien más le parece raro esto? –dice confundida.
Courtney: creo que a todos –digo seria.
Amalia: vaya que amigos tan cariñosos –dice irónicamente -. ¿Qué hacen aquí? –dice mirando a Duncan.
Duncan: veras nosotros…..-dice.
Courtney: no es asunto tuyo –interfiero con malhumor.
Amalia: ¿y tú eres? –sus ojos azules se clavan en mí, mirándome con superioridad.
Duncan: ella es…-dice.
Courtney: Princesa Courtney del primer reino Wawanakwa –vuelvo a interrumpirle.
Amalia: ¿una princesa? Este no es un sitio para los de tu clase –me dice con una sonrisa totalmente falsa.
Courtney: ¿los de mi clase? –mi mal con esta nueva mujer que acabo de conocer va creciendo, la detesto.
Amalia: si, los de tu clase –frunce el ceño.
Courtney: al menos yo tengo clase –sonrió orgullosa.
Amalia: tienes agallas para ser una princesita –dice mirándome con desprecio.
Courtney: no sabes cuantas –digo mirándola fijamente a los ojos.
Está claro que hay una enorme tensión entre ella y yo. No le caigo bien ni ella a mí. Duncan intenta suavizar las cosas ¿y que resultado obtenemos? Pues nada menos que ahora resulta que los tenemos de acompañantes en nuestro viaje. Amalia se ofreció a ayudarnos a atravesar el gran desierto junto con sus matones. A los demás nos pareció raro, pero si así nos ahorramos días y tiempo en llegar al próximo reino, pues bien. En cuanto deje de sernos útil se ira. Me consuelo conque solo estará unos días con nosotros, en cuanto atravesemos el desierto adiós Amalia y para siempre. Montados todos en caballos los únicos que entablan una conversación son ella y Duncan. Tener a unos rufianes de guías no es que ayude mucho a entablar una conversación animada. Por mi parte no me apetece hablar, estoy molesta con Duncan. Está prestándole demasiada atención a Amalia. Ella parece disfrutar de la conversación que tiene con Duncan y me pregunto de que se conocen para hablar de ese modo tan cercano. Al pensarlo me molesta demasiado, tal vez la conozca de sus viajes que el mismo me ha contado, pero ahora que lo pienso en sus relatos no me había dicho que la conociese, ah! ¿Y si hay más? ¿Y si hay más mujeres? ¿Qué clase de relación tuvo con Amalia? ¿Y con otras mujeres? ¿Duncan conoce a muchas mujeres? ¿Y el…el el? ¿Las abra besado? ¿Habrá besado a Amalia? No! No! Nonononononono no!
Decido no pensar mucho en eso. ¿Cómo demonios me pongo a pensar en eso? Quizás es porque me gusta demasiado Duncan y me disgusta pensar que el haya…..arg! como sea! En el fondo creo que se las respuestas a esas preguntas. La noche llega al desierto. Y decidimos acampar para pasar la noche. Me bajo del caballo sin ni siquiera darle la oportunidad a Duncan de tocarme.
Duncan: oye! ¿Adónde vas? –me grita molesto.
Courtney: ¿acaso te importa? –me detengo y le miro con el ceño fruncido.
Duncan: sabes que si –die serio bajándose.
Courtney: me voy a un lugar a leer con kirara y así tú podrás prestar más atención a Amalia y a sus matones! –le grito y me voy caminando mostrando mi enfado.
Duncan: oye! –grita molesto.
Geoff: déjala, creo que está molesta –le escucho decir.
Bridgette: cuando se pone así no hay quien la soporte –dice.
Les oigo hablar de mí y a medida que avanzo para estarme sola no les oigo. Bridgette tiene razón cuando me pongo así no hay quien me aguante. Nana me lo decía muchas veces, decía que tenía un lado incontrolable algunas veces cuando era más pequeña. Decía que era muy dulce, pero cuando me decía que no a algo pues….me portaba mal. Pero eso es normal cuando eres pequeña, pero ahora no tengo excusa. Duncan no me a echo nada, pero estoy muy molesta con él. Cuando me encuentro completamente sola me siento en la arena con la única compañía que me apetece estar. Kirara. Echo un vistazo rápido al lugar. Solo hay arena. Miro arriba y veo ese cielo totalmente adornado con las brillantes estrellas y algunas cuantas nubes esponjosas. Como no hay árboles tapando las estrellas se ve todo tan despejado y tan bonito. Me siento pequeña ante tan hermosas vistas como si fuera un grano más de la tierra del desierto.
POV'S DUNCAN
No entiendo el comportamiento de Courtney ¿porque demonios se comporta así? Tal vez no le haya caído bien Amalia y sus canes del desierto. Si, son unos ladrones, entiendo, pero nos están ayudando. Yo conozco bien a esta gente porque de cierta forma yo soy uno de ellos, o lo era, antes, no sé, como sea. Pero Amalia la conocí en una pelea con Deiby y los barbaros mi antigua banda.
Amalia: oye dime…-me da un golpe en el brazo.
Duncan: ¿sí? –digo serio.
Amalia: tú y esa niña están, bueno ya sabes –dice.
Duncan: ¿qué niña? –la miro.
Amalia: esa princesucha molesta –dice con una sonrisa.
Duncan: yo no diría que es una niña –digo serio.
Amalia: ah claro ya te la has…-veo que eso le molesta.
Duncan: no, aun no, ella es diferente –le digo.
Amalia: claro es una princesa, es mucho para ti –se ríe.
Duncan: no es porque sea una princesa, bueno si, pero nunca había conocido a una chica tan dulce e inocente –digo -. Ella tiene una perspectiva buena del mundo, aunque no conozca mucha de ella, de hecho no sabe nada del mundo –digo.
Amalia: es pura y tu sucio –dice con una sonrisa.
Duncan: oye es cosa mía o estas siendo idiota –la miro con una ceja levantada.
Amalia: solo digo la realidad, es decir ella es una princesa y tu…bueno ya sabes, deberías estar con alguien igual a ti, alguien de nuestra clase –ya sé a dónde quiere llegar, se refiere a ella.
Duncan: al diablo con la realidad yo ya eh elegido –me levanto del suelo -. Chicos voy a buscar a courtney –les digo a los demás que están sentados alrededor de la hoguera -. ¿Oye Amalia podrías dejarme algo? –la miro.
Amalia: claro ¿qué quieres? –me sonríe.
Duncan: pues…
POV'S COURTNEY
Courtney: de acuerdo ya tuve suficiente por hoy –me digo a mi misma dejando a un lado el libro luz y oscuridad -. Verdad que si Kirara –le acaricio -. Tu eres el único que me presta atención hoy y por eso te quiero mucho más –lo abrazo apretujándolo con ternura a mí.
Duncan: ¿y a mí no me quieres? –escucho.
Courtney: Duncan! –me giro y no veo a nadie -. Habrá sido mi imaginación –me digo a mi misma.
Duncan: ¿ahora dices que no existo? Me estoy molestando sabes –escucho de nuevo.
Courtney: ¿eh? –me giro otra vez y me levanto de la tierra -. ¿Ola hay alguien? –digo mirando a todos lados y no hay nadie!
Duncan: aquí arriba –escucho.
Courtney: Duncan! –digo casi gritando.
Está de pie en una alfombra que levita en el aire. Tengo que levantar bien el cuello para verle. Me sonríe descarado con esa sonrisa que me gusta tanto y que encuentro realmente atractivo eh irresistible. La alfombra baja hasta quedar a la altura de mi vista y mi cuello lo agradece.
Courtney: Duncan…..que es…? –estoy impresionada que no se ni que decir.
Duncan: ¿confías en mí? –me sonríe y me tiende su mano para que yo se la agarre.
Courtney: que…..? –digo mirando su mano.
Duncan: ¿confías en mí? –dice mirándome fijamente.
Courtney: si –le sonrió.
Levanto mi mano para coger su mano. El agarra mi mano y con fuerza tira de mi hasta subirme a la alfombra junto a él. Le sonrió encantada por estar tan cerca suyo y por la emoción de estar en una alfombra que levita. Nos sentamos y nada más hacer eso la alfombra sale a velocidad hacia el cielo oscuro y brillante lleno de estrellas y nubes que parecen algodón. Me asusto y me abrazo a Duncan con fuerza, pero no cierro los ojos. Duncan me sonríe y eso me da más confianza. No tengo que tener miedo, porque él está conmigo. Me separo de el para admirar lo que tengo delante. El viento sopla cálido y fresco en mi cara y se pasea por mi cabello. Subimos a lo alto y no puedo evitar levantar las manos para alcanzar aún más aquel cielo nocturno tan mágico. Es maravilloso….casi puedo tocar las estrellas. Subimos aún más a lo alto del todo atravesando las nubes y al llegar vemos un mar de nubes blancas, algunas tienen formas extrañas y divertidas si usas la imaginación.
Courtney: Duncan es maravilloso…..es mágico –le sonrió.
Duncan: me alegra que te guste –pasa sus dedos por mis mejillas.
Duncan:
Yo te quiero enseñar
Este mundo esplendido
Ven princesa y deja a tu corazón soñar…
Yo te puedo mostrar cosas maravillosas
Con la magia de mi alfombra
Vamos a volar….
Un mundo ideal….!
Será fantástico encontrar, nadie que diga no, o adonde ir, a aquellos que se aman
Courtney:
Un mundo ideal…!
Tan deslumbrante y nuevo
Donde ya vi al subir, con claridad, que ahora en un mundo ideal estoy
Duncan:
Ahora en un mundo ideal estoy…
Courtney:
Fabulosa visión!
Sentimiento divino
Baja y sube y vuela hacia celestial región… Un mundo ideal…..
Duncan:
Mira bien lo que hay!
Courtney:
Allí mil cosas voy a ver…..
Duncan:
Conteniendo el aliento….
Courtney:
Soy como azul estrella que se va y nunca será igual ya otra vez…..
Duncan:
Un mundo ideal…..
Courtney.
Cada vuelta es sorpresa…
Duncan:
Un horizonte nuevo abrir….
Courtney:
Cada instante un relato…..
Duncan y Courtney:
Hay que seguir sin fin, hasta el confín, juntos en un mundo ideal tú y yo…
Duncan:
Un mundo ideal….
Courtney:
Un mundo ideal…
Duncan:
Que compartir…..
Courtney:
Que compartir…..
Duncan:
Que alcanzar….
Courtney:
Que contemplar…..
Duncan y Courtney:
Tu junto a mi…..
Courtney: quiero ver mundo contigo Duncan, quiero conocer mundo contigo Duncan, quiero un mundo contigo Duncan, quiero que tú me enseñes mundo Duncan –entrelazamos las manos.
Duncan: solos tú y yo –aprieta nuestras entrelazadas manos.
Olas! Otra vez largo ¿no? xD bueno es que cuando me viene a la cabeza, me viene! Espero no aburrirles ya que a mí me encanta escribirles. Espero que les guste y les traiga recuerdos lindos de sus infancias. Nos vemos por siempre DxC.
