Capítulo 2

Ana

–"¿Princesa Ana?"

Abrí mis ojos con dificultad por la pereza, mi cabello estaba revuelto y tenía un hilo de baba asomándose por la comisura de mi boca.

–"¿Si?"

-"Soy yo princesa, siento mucho despertarla"- Respondió la voz desde afuera de mi cuarto.

-"No, no te preocupes,…desperté hace horas …..¿Quién es?"- Dije despertando nuevamente.

-"Aún soy yo princesa, Tiene que arreglarse."

-"¿Arreglarme para qué?"

-"El desayuno, princesa." - Estiré mi brazo hacia el otro lado de la cama esperando encontrarla pero ya no estaba.

-"Esta bien, bajo en un minuto y muchas gracias hombre que siempre me despierta y aún no sé quién es porque mi hermana teme que soborne para que me deje dormir un poco más"

-"Es un placer Princesa"- Dijo alejándose de mi puerta.

Salí de mi cama sintiendo el inclemente frio del invierno bajo mis pies, recogí lo mejor que pude mi cabello y me vestí rápidamente. Dando saltitos acomodé como pude mi bota y antes de tomar el pomo de la puerta vi una notita pendiendo de un delgado hilo hecho de hielo que llamó mi atención.

Hola pequeña, si aún te sientes mal por favor ignora el que te hayan despertado y vuelve a la cama, en caso contrario arréglate pronto, te espero para desayunar. Un beso.

Elsa.

-"Elsa" – Murmuré.

Tomé la nota y sin pensar la abracé tan fuerte como pude contra mi corazón. Abrí la puerta y salí metiendo el papel dentro del pequeño cinturón de mi vestido, como de costumbre baje las escaleras deslizándome por el barandal y aterricé exitosamente de pie. Las mujeres del servicio me saludaron con una sonrisa y yo respondí de la misma manera mientras cruzaba el salón de baile dirigiéndome hacia el comedor. Caminé tranquilamente hasta que al final del pasillo Elsa brilló frente a las puertas del comedor por el reflejo de la luz del sol sobre los cristales de hielo en su vestido. Ella se veía…tan hermosa.

-"Elsa".

-"¿Ana?"

-"Hola"

-"Hola" – Respondió con una tierna sonrisa. – "¿Dormiste bien?"

-"Oh maravillosamente fue… ya sabes… lindo"

-"Si, lo fue" – murmuró mirando al suelo.

-"Hoy te ves especialmente hermosa, no porque no lo seas, siempre eres hermosa, siempre lo pienso pero cuando lo digo hablo de más y entonces tú te ríes…como por ejemplo ahora."

-"Tú también te ves muy hermosa esta mañana" – Dijo divertida.

En ese instante las altas puertas de madera se abrieron y detrás de ellas aparecieron dos guardias comenzando una reverencia; Elsa saludó amable y caminó sin mucho afán entre los dos hombres.

-"Buenos días princesa ¿cómo se encuentra esta mañana?".

-"Buenos días, mucho mejor, gracias" - Respondí

-"Se ve más feliz que de costumbre."

-"Si, lo estoy"

- "Eso nos alegra princesa Ana."- Dijo el otro hombre.

Sonreí a los dos guardias y entré al salón de inmensos ventanales, tapicería roja y candelabros de madera colgantes, alcanzando a mi hermana quien para ese entonces ya me observaba de re ojo sonriendo. Elsa se sentó y le dio unas palmaditas a la silla que estaba a su lado para que me sentara junto a ella.

-"¿Te levantaste muy temprano?" – Dije observando mi desayuno

"Si, debía firmar algunos papeles y era necesario entregarlos temprano en la mañana." –Dijo después de tomar un sorbo de su té.

-"Si alguna vez necesitas ayuda o te sientes sola llámame, aunque de verdad creo que necesitas vacaciones"

-"Aun no es conveniente que tome vacaciones y Ana, me gusta más que estés afuera con Olaf, ya estuviste demasiados años aquí encerrada."

-"Creo que está bien si estar adentro significa estar contigo" – ¿Y si le pregunto qué quiso decir con ese te amo? . –"Elsa…recuerdas.."

-"Reina Elsa" - Interrumpió Kai el asistente real entrando al salón.

- "¿Qué sucede?" – Preguntó sorprendida.

-"Majestad ¿podría acompáñeme a su despacho?"

-"¿Ahora?"

-"Es de suma importancia"

Elsa cerró los ojos decepcionada después de echarnos una mirada a su desayuno y a mi y se dirigió al robusto hombre.

-"De acuerdo, por favor espérame ahí, iré en un momento." Dijo acomodando un mechón de su fleco.

-"Como ordene, majestad." – El hombre hizo una reverencia en nuestro honor y se retiró.

-"Ana."

-"¿Si?"

-"¿Te veo más tarde?"

-"Claro que si"- Ella me regaló esa tierna sonrisa otra vez y definitivamente creo que me sonrojé.

- "Sé que dije que me gusta que estés afuera pero… no mientras estés enferma así que por ahora permanece dentro del castillo por favor" – Elsa me dio un largo y cálido abrazo el cual correspondí con gusto y después se alejó. –"Adiós, te quiero" – dijo finalmente antes de cerrar la puerta.

-"Yo a ti." – murmuré sacando la pequeña nota de mi cinturón fijándome en los últimos renglones.

"un beso.

Elsa."

Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Elsa

-"¿Kai, cuéntame por favor"

-"Todo está listo majestad"

-"¿Saldrán ahora?"

-"Si, a no ser que usted desee postergarlo"

-"No, me parece bien."

-"Alteza ¿sucede algo?"

"No quiero cometer un error Kai"- Dije observando mi reflejo en la ventana.

-"Majestad, Arendelle y nuestros hombres están con usted por favor confíe en ellos."

-"Ya lo hago. Por favor que los guardias entreguen toda la información que puedan en cuanto regresen y Kai, que Ana no se entere."

-"Entendido."

-"Te lo agradezco."

-"Siempre será un honor servirle Majestad."

El hombre hizo una reverencia y desapareció de la habitación después de dejar una pila de pergaminos sobre mi escritorio. Cuando finalmente hubo cerrado la puerta suspiré y me dejé caer pesadamente en la silla real.

Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

-"Reina Elsa, su hermana me ha dejado encargada de decirle que se encuentra en la biblioteca y que la esperará allí hasta que finalice sus pendientes."

-"Se lo agradezco, ahora mismo estaba buscándola." - Acepté la reverencia de la mucama y me dirigí hacia mi nuevo destino. El dia era especialmente brillante, a pesar del invierno la luz entraba al castillo en todas direcciones dándole un tinte de calidez al lugar, las chimeneas ardían y un olor a chocolate caliente reinaba en el castillo haciendo rugir mi estómago. De verdad necesitaba comer algo pronto. Caminé por los pasillos pensando en Ana, ¿cómo pude haber vivido sin ella? ….. no, nunca lo hice, ella siempre estuvo conmigo. Me ama, lo dijo la noche anterior, siempre lo hizo y yo ….la amo, claro que la amo, aunque de una manera diferente. Si ella lo supiera ¿qué tanto cambiarían las cosas? ¿Me odiaría? Ana odiándome… ni siquiera tolero la idea, no puedo vivir sin ella.

Antes de darme cuenta ya estaba frente al portón abierto de la biblioteca observando a mi hermana parada frente a un reloj haciendo "tlick tlock" con la lengua en sincronía perfecta con el péndulo.

-"Ana"

-"¡Elsa! estaba esperándote"

-"Vine tan pronto como pude, lo siento."

-"N…no te…ah….Achoo!"

-"¿Todo en orden?" – En un instante estuve a su lado y reí acomodándole el cabello sobre sus ojos.

-"Si, perfectamente."

-"Ana, si te sientes mal no dudes en decírmelo por favor."

-"Elsa estoy bien, solo fue un estornudo, los tendré por unos cuantos días más."

-"Lo sé, es que no quiero que nada te pase."

-"Nada me pasará." – Musitó suavemente.

A pesar de que hubo un momento de silencio en la habitación me sentía bastante tranquila con su compañía sin embargo, Ana mordía su labio inferior y se veía pensativa.

-"¿Tuviste otra pesadilla?"

-"No, pero no quiero tener otra…. No me gustan" – Dijo poniendo su mirada en el suelo apenada.

-"No te preocupes, no he conocido a nadie al que le agraden"

-"Cuando estoy enferma suelo tenerlas y… solo me siento bien cuando te quedas conmigo, siempre fue asi." – Ella clavó su mirada en el suelo y se llevó un mechón inexistente de cabello tras su oreja.

-"Ya que eso no me molesta en lo absoluto, me quedaré contigo cuando lo necesites pequeña." – Dije levantando su mentón con la punta de mis dedos.

-"Entonces…... quédate siempre" – Murmuró y atrapó mi mano con las suyas a la altura de su boca, ella cerró los ojos y el mundo pareció desaparecer. Nada, nuca sería más tierno que ella, la quero,… Dios, la amo; sentía una calidez absoluta viajando por todo mi cuerpo que descansaba en mi pecho haciéndome feliz.; Cerré mis ojos y desee poder parar el tiempo y quedarme con ella así, para siempre; un suspiro después sentí la calidez de su cuerpo frente a mi, abrí mis ojos de golpe y ella estaba ahí a milímetros de mi rostro.

-"¿Ana?" – Murmuré sintiendo mi corazón latir ferozmente en mi garganta.

-"¿Si?" – Respondió casi inaudible.

-"¿Qué estás haciendo?"

-"Nada, no me he movido"- hizo falta un segundo para darme cuenta de que ella tenía razón, no se había movido, yo me había inclinado hacia ella.

"Por Dios, Ana lo siento yo…" Una mano alrededor de mi cintura evitó que tomara distancia eliminando por completo el espacio entre las dos.

-"Hazlo… por favor."

-"Ana…."

-"Esta vez no me desmayaré, lo prometo" – Sus ojos azules viajaron a los míos y alternaron con mi boca, ella soltó suavemente la mano que a un nos unía y la dejo descansar en mi cuello. Había olvidado cualquier excusa para evitar que esto pasara y para este entonces tampoco me interesaba inventar alguna así que mis manos viajaron a su rostro, Inhale el aroma que me regalaba la cercanía en su piel y me abandone a mi único deseo…. Sentir sus labios.

-"Buenas tardes My lady, aquí está la comida que ordenó "

-"¡Buenas tardes!"- Dijimos al unísono separándonos inmediatamente al escuchar a Gerda y a las otras dos mujeres del servicio entrando a la biblioteca. Ellas ponían bandejas con comida sobre el escritorio adecuándolo como comedor por lo que definitivamente esto había sido idea de Ana.

Mientras las observaba me di cuenta de que aún estaba reteniendo el aire y de que mi corazón latía más rápido de lo que lo estaba haciendo momentos atrás. Miré a Ana por un segundo y noté sus ojos totalmente abiertos escrutando los gestos de Gerda quién parecía no darse cuenta.

-"Bueno princesa hemos terminado, ¿desea algo más?"

-"No, así está bien gracias." – Dijo casi de manera automática.

-"¡Bien! entonces nos retiraremos, ¡que tengan buen provecho! "- Dijo con su acostumbrado jubilo saliendo de la habitación junto con las otras dos mujeres.

-"¿Elsa, ellas….?"- Preguntó Ana aun observando la puerta.

-"No lo sé"- Dije mirando en la misma dirección.

Un segundo después Ana me miró y soltó una carcajada de complicidad haciéndome reír con ella.

-"Esto es para ti. Sé que no haz comido nada y bueno es tarde, supuse que tendrías hambre…. ¿te gusta?"

Abracé mi ruidoso estomago luego de que respondiera descaradamente por mi mientras mi pequeña sonreía divertida.

-"Se ve delicioso."

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Aunque mis manos y las de mi hermana no se unían completamente, pasado un rato en la mesa Ana se había encargado de mantenerlas en contacto rozando nuestros dedos o dejando sutilmente su mano sobre la mía; De vez en cuando Ella me miraba y sonreía tímidamente volviendo al instante a la conversación como si quisiera pasar por alto mi creciente sonrojo no muy diferente al suyo.

-"Se siente bien saber que ibas a hacerlo." – Dijo después de unos minutos más de solo escuchar el sonido del reloj en la habitación poniendo la mirada en su regazo. –"Te dije que había terminado con Kristoff porque amaba a alguien mas, bueno…. Tu eres esa persona."

Creo que mi corazón se detuvo por un instante, no podía creer lo que estaba escuchando, ¿No se suponía que me odiaría por esto?

-"Kriss dice que supo lo que sentía desde el momento en que me conoció así que cuando se lo dije no lo tomó por sorpresa, fue una suerte para mí."-¿Kristoff aceptó?

. –"También dice que creía que yo no tenía idea sobre el amor hasta que me vio contigo, dice que no debo tener miedo, que debo seguir el camino que mi corazón me muestre y Elsa todos los caminos llegan a ti."

Mi corazón latía con tanta fuerza que no me sorprendería si ella podía escucharlo, quería decirle que la amaba, quería acariciar su rostro y decirle que todo estaría bien, que lo que sentía estaba a salvo porque mi felicidad y mi corazón estaban con ella, pero todas las razones que había olvidado hacia unos minutos volvieron topándome de nuevo con la realidad; No podía hacer eso, Ana merecía un hogar y un futuro feliz , cualquier persona estaría feliz de darle lo que merece, conmigo estaría condenada a las apariencias y al encierro permanente… de nuevo, no podía hacerle eso, no podía ser tan egoísta.

-"Ana, no funcionará." - Mi voz sonó con más autoridad de la que quería e instintivamente lleve mis manos lejos de las de mi hermana.

-"¿por qué no? podemos.."

-"No quiero repetirlo."- Interrumpí y sus ojos azules se cubrieron de lágrimas.

-"Pero….escúchame, podemos..."

-"Dije que no lo repetiría"

-"Elsa.."

-"Ahora…por favor déjame sola." –Interrumpí fríamente.

-"Entiendo, siento haberte molestado" – Ana se levantó de la mesa y lentamente se dirigió a la puerta. –"De verdad lo siento"- Y sin más salió silenciosamente.

Una pequeña ventisca comenzó a formarse a mi alrededor mientras observaba los copos de nieve pintar de blanco la habitación, intenté detenerlo pero parecía que pensar en amor empeoraba las cosas.

La había vuelto a echar, ¿es que estaba destinada a romperle el corazón? Yo también la amaba ¿Por qué debía ser de esa manera? Envidiaba tanto a Kristoff incluso a Hans en este momento.

-"Contrólate, puedes hacerlo." – Me dije levantándome de mi asiento. -"Después habrá tiempo para hablar con ella, piensa en algo más, ¡piensa en otra cosa!."

Golpee el escritorio y antes de que el plato de Ana cayera al suelo todo se congeló al instante.

-"No lo dejes salir….. Contrólate…. No sientas…No sientas….No…" - Al demonio, no voy a perderla. –"¡Ana!" – Salí rápidamente de la habitación, no tenía idea de en donde se había metido pero tenía que encontrarla. Mis pasos se aceleraron cada vez más hasta que me encontré corriendo por el pasillo dirigiéndome a su cuarto.

-"Majestad ¿se encuentra bien?."

-"Gerda, ¿Ana está en su habitación?"

-"No, pero hace unos minutos la vi entrar a las caballerizas y salir del castillo disparada en su caballo, intentamos detenerla ya que por su salud no debe salir pero no escuchó a nadie, la pobrecita se veía muy triste."

-"Gracias" – Me pareció escuchar a Gerda hablar detrás de mi pero no me importó, bajé las escaleras lo más rápido que pude y me dirigí a la entrada donde un guardia me hacía reverencia.

-"Buenas tardes majestad"

-"Que preparen un carruaje, lo necesito ahora." – Sabia que había sido cortante pero no tenía tiempo para formalismos.

-"La está esperando afuera majestad. Gerda sabía que iría a buscar a la princesa así que avisó a Kai y él nos encargó que lo tuviéramos listo para usted, además, algunos guardias la acompañaran, así será mucho más fácil encontrarla. "

Sentí que una carga se me quitaba de los hombros y entendí porque mi padre confiaba tanto en los esposos y en sus hombres.

-"Muchas gracias, no lo olvidaré, lo prometo." – El guardia me sonrió y abrió las puertas permitiéndome ver el Carruaje real.

-"¿Majestad, si la princesa vuelve antes de que usted lo haga qué le decimos?

-"Que haré que funcione" – Dije cruzando la puerta.

¡Hola otra vez!

Preferiría no tener que poner nada al final el cap porque de verdad me parece que le quita la magia pero creo que es necesario esta vez. Antes que nada quiero darle las gracias y dedicarle el cap anterior a aledartz por tomarse el tiempo de ayudarme a subirlo y a Mary por la confianza incluso antes de leerlo y por la ternura en sus comentarios, si tengo la suerte de que estén por aquí de nuevo pues mil gracias y les mando un abrazo hasta donde sea que se encuentren.

Y respondiendo a muchas preguntas, esta historia no es un one shot , lo que pasó fue que estuve trabajando y el horario laboral era de 11 horas entonces llegaba muy cansada y me dormía escribiendo! Nunca dejé de escribir pero no fluía de la misma manera y la idea es divertirme haciéndolo también.

No se olviden de comentar, el próximo cap llegará pronto. ¡Ha Det!