Capítulo 3

Ana

Bajé de mi caballo y corrí lo más rápido que pude mientras las lágrimas empapaban mi rostro, quería acostarme en mi cama y llorar hasta que el dolor en mi pecho y la impotencia desaparecieran. Me detuve cuando por fin llegue al valle de la roca viviente encontrándolo tan tranquilo como de costumbre.

-"¿Bulda?, Bulda ¿dónde estás?" – Dije entre sollozos buscando con mis ojos la roca correcta, inmediatamente los trolls comenzaron a rodar dándole paso a Bulda quien me permitió ver su rostro en instantes.

-"¿Qué pasa cariño, por qué esa carita?."

-"Me dijo que no, dijo que no funcionaría y me echó."

-"Oh mi niña, no es fácil cambiar a alguien, es muy pronto para darse por vencida"

-"Duele y duele mucho." – Dije limpiando mis lágrimas con el borde de mis guantes.

-"Ella tiene un gran corazón, confía en eso."

-"Ella no quiere verme"- Sentí como el nudo en mi garganta volvía a formarse amenazando con dejarme sin poder hablar un buen rato –"Después de lo de Kristoff no debería estar aquí pero no sabía a donde más ir, lo siento"

-"Oh cariño siempre serás bienvenida, además sabíamos que no durarían demasiado, cuando llegaste aquí por primera vez tu corazón ya le pertenecía a la reina, solo era cuestión de hacer un ajuste y todo estaría en su sitio"

-"¿Qué? pero estuvieron a punto de casarme en este lugar."

-"Oh teníamos que hacerte entrar en razón de alguna manera chiquilla, ese otro chico no era el adecuado y no podíamos mostrarte el camino, descubrirlo era tu trabajo así que digamos que mi Kristoff y tu hacían una bonita pareja mientras tomabas la decisión correcta."

-"¿Ustedes lo sabían?"

-"Por supuesto que si, te dimos pistas todo el tiempo." - Dijo mirándome sorprendida junto con los demás trolls.

-"¿Disculpa?"- Estoy consciente de lo distraída que puedo llegar a ser pero definitivamente recordaría si hubieran hablado de Elsa.

-"Hija, te lo dije antes y te lo repetiré; La única manera de encontrar la respuesta es el amor. En su momento te asustaste y elegiste a nuestro bebe, pero estás aquí porque supiste encontrar tu acto de verdadero amor y funcionó ¿verdad? así que no te compliques, esa chica es la indicada, recuerda, no podrás decidir bien si sientes angustia o temor, debes confiar en tu corazón, ciegamente, ella hará lo mismo, ustedes están unidas por el lazo del amor verdadero y este es imposible de romper o ignorar. No temas, ve por ella." – Dijo con una gran sonrisa que seguramente hubiera correspondido pero sus palabras hacían que mi pecho doliera aún más.

-"¿Cómo puedo decírselo?, ni siquiera sé si lo siente o no."-Dije quitando las lágrimas que no paraban de caer por mi rostro.

-"Pregúntale." – Dijo el pequeño troll mirando atentamente detrás de mi.

-"Ana." – Escuché su voz y voltee inmediatamente. Ella estaba a unos metros frente a mi observándome, ignorando la mirada de los trolls puesta fijamente sobre ella.

-"Elsa, ¿Qué estás haciendo aquí?" –Dije y mi voz se quebró.

-"Vine por ti."

-"No tenías que hacerlo, yo… regresaré pronto y estoy bien abrigada, así que..." – Dije desviando mi mirada.

-"Ana lo siento, soy una tonta".

-"¿Qué? – Cerré mi capa y me aferré a ella como si así recogiera los pedacitos de corazón que había esparcidos por mi pecho.

-"Te amo, no puedo ni quiero vivir sin ti"- Bufó casi con resignación –"Tengo que protegerte y me enamoré de ti Ana, no sé cómo hacer las dos cosas al tiempo, creí que la solución sería que estuvieras al lado de alguien mas, tal vez si me hacía a un lado encontrarías a esa persona y tendrías una vida feliz, pero separarnos no fue la solución correcta en el pasado y no pude encontrar una razón por la que fuera la correcta ahora."

Miré a Bulda sin poder creer lo que estaba escuchando mientras ella sonreía encantada a Elsa y asentía para que siguiera.

-"Por favor… perdóname, no quiero perderte de nuevo"

-"¿Sabes por qué odio las pesadillas?" - Murmuré – "Las odio porque siempre me abandonas, me haces a un lado o te vas, hace un rato mis peores pesadillas se hicieron realidad de nuevo y fue horrible Elsa, me dolió mucho y… y ya no quiero tener miedo, ya no quiero vivir de ese modo.

-"Entonces…. quédate conmigo." - Elsa me dio una mirada tan sincera que de verdad tuve que hacer un esfuerzo enorme para no correr a sus brazos. -"No te dejaré, no vuelvas a dudarlo por favor. Ana, dijiste que habías terminado con Kristoff porque me amabas y yo te amo de la misma manera así que solo me resignaré a dejarte ir si me dices que me vaya".

-"Dijiste que no funcionaría"

-"No me importa, funcionará"

-"….No lo haré"

-"¿Qué?"- Dijo y por un momento la temperatura del lugar descendió drásticamente.

-"No lo haré"

-"Pero….Ana escúchame por favor"

-"No lo haré"

-"Pero…. Por qué?"

-"Lo siento."

-"No, Ana…. no voy a irme sin ti"

-"Esta bien, no es como que vaya a sacar una bola gigante de nieve para que lo hagas." – Dije encogiéndome de hombros.

-"¿Qué?"

-" No te diré que te vayas, Elsa, viniste hasta aquí a retractarte, tendría que estar mal de la cabeza para hacerlo, además… tampoco quiero vivir sin ti" – Me encogí de brazos y Elsa comenzó a acercarse y apenas estuvo a mi alcance me lancé a sus brazos sintiendo la calidez de ser bienvenida en ellos y a la temperatura del lugar normalizarse.

-"¿Quieres matarme?" – Sonrió con alivio.

-"¿Por qué?, enserio, no tengo un guardián de nieve, no sé por qué te asustaste tanto."

-"Te amo." – Murmuró.

-"Y yo a ti"

–"No renunciaré a ti de nuevo, lo prometo."

-"Me aseguraré de que cumplas tu palabra."- Enseguida recordé el pequeño papel que traía en mi cinturón y lo desdoblé de la manera correcta solo para dejar visible lo que me interesaba.-"Por cierto, aun me debes esto."

Elsa leyó la última frase de la nota que me había dejado esta mañana y soltó el aire con decisión y una sonrisa nerviosa.

-"Siento haberlo pasado por alto pequeña." – Una de sus manos acarició mi mejilla e instintivamente cerré los ojos después de que Elsa humedeciera sus labios acercándose a mi.

-"¡Esperen!" – Escuchamos el potente grito del pequeño troll deteniéndonos –"Primero deben celebrar la boda y decir: si acepto. "

-"¡NO!" – Creo que el valle de la roca viviente se estremeció cuando todos sus trolls gritaron al unísono reprochándole al pequeño su interrupción. Elsa por su parte contuvo una carcajada haciéndome reír.

-"Creo que debemos irnos." – Murmuró entrelazando nuestras manos.

Ella sonrió despidiéndose respetuosamente de Bulda quien también estaba tomada de las manos con Cliff, ellos se despidieron con el mismo respeto y la acostumbrada reverencia para la reina, pero cuando llegó mi turno Bulda me dio un abrazo de troll que ciertamente me iba a romper la espalda y un beso en cada mejilla.

-"Gracias." – Le dije poniéndome de pie.

-"Cuando quieras linda; Ahora ve y nunca sueltes la mano de esa mujer."

Elsa inició la marcha haciéndome caminar junto a ella por su agarre y en ese momento entendí a qué se refería Bulda, giré mi cabeza encontrando al par de esposos aun sin soltarse y por primera vez me sentí de la misma manera en que tal vez ellos se sentían; eran uno, sus almas se pertenecían la una a la otra y tomarse de las manos era el lazo físico de esa unión, solo un gesto para recordarse que aunque estuvieran separados en cuerpos diferentes su otra mitad estaba a su lado compartiendo esta vida junto a ellos. En ese instante apreté la mano de Elsa y ella repitió el gesto sonriendo para sí misma.

Unos metros adelante pudimos observar a la guardia real junto con mi caballo esperándonos, inmediatamente nos observaron, uno de los guardias abrió una de las puertas y esperó pacientemente hasta que estuvimos dentro del carruaje para cerrarla. Elsa tomó una manta que estaba estratégicamente acomodada en el asiento de enfrente y me cubrió con ella sujetando nuevamente mi mano cuando terminó.

-"¿Ana, tienes sueño?" – Preguntó luego de que me pasé uno de mis puños por los ojos.

-"No, estoy cansada"

-"Puedes recostarte en mis piernas si quieres" – No me hice rogar, adoro dormir sobre sus piernas y estaba bastante cansada luego de haber llorado tanto, así que simplemente pasé su brazo sobre mi cabeza y me acomodé en su regazo.

-"Majestad estamos listos."- Escuché a uno de los guardias afuera, Elsa hizo un movimiento con su mano para quitar la nieve del camino y un segundo después ya estábamos dirigiéndonos a Arendelle.

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Creo que nunca le había prestado tanta atención a los detalles de la ventana de mi habitación como lo estaba haciendo en este momento, tenía la impresión de que si me dormía, despertaría y todo lo que había pasado el día de hoy sería un sueño y ya bastante difícil había sido decirle lo que sentía a Elsa una vez, repetirlo definitivamente me traumaría. Apenas estuvimos fuera del carruaje un grupo de personas interceptó a Elsa con papeles y Kai le hablaba con urgencia sobre una avalancha en las afueras de Arendelle y desde entonces han estado en su despacho. No quiero restarle importancia a la situación pero ¿sería demasiado pedir cinco minutos a solas con ella? Quiero decir, es tarde ¿Por qué no vendría a darme las buenas noches? tal vez aún estaba ocupada ¿Se habría ido a dormir?. Me recosté en la ventana usando mis brazos como almohada y suspiré observando la aurora boreal tan hermosa, tan elegante, tan majestuosa, tan igual a Elsa, ¿Cómo puede existir tanta belleza en una sola persona? En ese momento la última braza de fuego de la chimenea se apagó y suspiré pesadamente, ¡genial! Ahora estaría sola y tendría frio. Fruncí el ceño y me dirigí a la chimenea, tal vez podría encenderla.

-"Ana, ¿aún estas despierta?" – Escuché desde afuera de mi habitación y creo que nunca había corrido tan rápido.

-"Si, hola" – Dije después de abrir y los labios de Elsa se curvearon dibujando una cansada sonrisa.

-"Hola pequeña" – Elsa ladeo la cabeza recostándola en el marco de la puerta mientras se cruzába de brazos.

-"Creí que no vendrías"

-"Me lo imaginé, lo siento"

-"Oh no, está bien, cosas de reina entiendo"

-"Estamos algo atareados últimamente"- Dijo encogiéndose de hombros.

-"Estas aquí, es lo que importa.".

-"Lo sé …Ana, solo vine a darte las buenas noches" -Ella acarició mi mejilla con el dorso de su mano y sonreí como tonta; Ni siquiera sé si es normal que me guste que me haga eso

-"Esta bien"- Elsa se acercó y me dio un beso en la frente como todas las noches.

-"Hasta mañana"

-"Hasta mañana"

-"Te quiero"

-"Yo te quiero a ti."

Contra mi voluntad cerré la puerta, hice mi camino hacia mi cama y me tiré boca abajo abriéndome paso entre las sabanas solo con los pies.

-"Aun me debe un beso."- Resoplé contra la almohada.

-"Ana"

-"¿Elsa?"- Dije sentándome de un brinco después de escuchar su voz tras la puerta.

-"¿Vienes un momento?"

-"Claro"- Me levanté de la cama y cuando abrí la puerta Elsa tenía un camisón azul y estaba abrazando su almohada.

-"No subí hasta el valle de la roca viviente para dormir sola esta noche"

-"Eso es bueno porque la chimenea acaba de apagarse y creo que necesitaré calor extra."- Arrastré a Elsa hasta mi cama dándole poco tiempo para cerrar la puerta, apenas estuvimos ahí me metí bajo las sabanas y le indiqué que hiciera lo mismo; cuando se acomodó me abracé a su cuerpo y ella hizo lo mismo con el mío dejándome su brazo como almohada.

-"Me gusta cuando estás aquí."

-"A mi también"

-"Hueles bien."-Murmuré acurrucándome.

-"Gracias"

-"¿Por qué traes un camisón corriente en lugar de tu vestido?"

-"No quería que tuvieras frio en caso de que me dijeras que podía quedarme"

-"Te cambiaste rápido."

-"No necesito mucho tiempo para hacerlo. ¿Se me ve mal?"

-"No, te ves hermosa, tu siempre te ves hermosa." – Dije contra su cuello y Elsa rio mientras jugaba con mi cabello.

-"Podría acostumbrarme a esto Ana."

-"¿A qué te diga que eres hermosa? pues voy a decírtelo mucho."

-"A vivir así de feliz… a tu lado." - Elsa me dio un beso en la nariz haciéndome reír y cuando subí mi mirada para hacer lo mismo sus labios estaban demasiado cerca para ignorarla; Me quedé un instante observándola y sin pensarlo acaricie su labio inferior con la punta de mis dedos quedando como siempre, totalmente hipnotizada con su boca.

-"Elsa..."

-"¿Si?"- Murmuró

-"Voy a besarte, ¿Tienes algún problema con eso?."

-"N..No, ninguno"- Dijo negando con la cabeza.

-"De acuerdo."- Retiré mis dedos de sus labios y enseguida los reemplacé con un pequeño beso; hubiera sido un caos si ella hubiera salido corriendo pero por suerte Elsa tomó mi mejilla, profundizo el beso y yo me derretí en sus brazos.

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Elsa

Sus labios eran suaves y parecían encajar perfectamente en los míos, por primera vez mi corazón latía por ella sin miedos ni restricciones, era perfecto. Ana se relajó en mis brazos y por un momento me olvidé por completo de cualquier cosa que no fueran sus labios y la increíble sensación que estos le causaban a los míos, sentía que la amaba de una manera que me superaba de todas las formas posibles y para este entonces era obvio que nunca podría amar algo o a alguien de la manera en que la amaba a ella, era suya…. Siempre había sido suya.

-"Por Dios, Elsa…. "- Ana miró sobre nosotras después de separarse y yo la seguí de inmediato encontrando la habitación totalmente iluminada de azul por millones de pequeños cristales de hielo suspendidos en el aire. -"Woow, es como el cielo cuando tiene muchas estrellas."

-"Es hermoso"- Admití igual de impresionada.

-"¿Es siempre asi?" – Dijo gateando hacia el final de su cama para observar mejor las pequeñas luces.

-"¿Siempre qué?"

-"Siempre que besas a alguien…. ¿Es asi?"

-"No lo sé….. Nunca había besado a alguien"

-"¿Tu nunca qué?" – Ana se dio la vuelta rápidamente mirándome atónita.

-"Nunca había besado a alguien"- Repetí apenada.

-"Pero …¿por qué?"

-"Ana, pasé toda mi vida evitando cualquier contacto físico con las personas, jamás consideré posible el hecho de besar a alguien, no tenía idea qué podía pasar…. ni siquiera intentaba imaginarlo."

-"Pues lo único grave que causan tus besos son mariposas en la pansa y bueno… luz en el lugar al parecer."

-"¿Ni siquiera un poco de frio?"

-"Ay claro que no todo lo contrario, tu realmente me pusiste muy…." – Se interrumpió. –"Bueno… tu… besas bien." – Ana se sonrojó y reí sin poder evitarlo.

-"Gracias"

-"Entonces….. ¿Crees que siempre será así?" – Dijo volviendo a mi lado.

-"No lo sé, pero tenemos bastante tiempo para averiguarlo."

-"Claro que sí… ¿Estabas nerviosa?"

-"Un poco" – Sonreí.

-"Te entiendo,." – Dijo entrelazando nuestras manos. –"Pero no lo estés, solo soy yo"

Solo era Ana, la mujer con los ojos más hermosos que jamás había visto, la más alegre, tierna, inocente y valiente persona que había conocido, solo era Ana, solo mi todo…. ¿Cómo no estar nerviosa?

-"Ya no lo estoy" – Mentí.

Ella se acostó y recostó mi cabeza en su pecho. –"Me gustó que hayas ido por mi, parece que siempre que intentas alejarte las cosas se ponen mejor cuando estamos juntas de nuevo….. ahora, ¿podríamos por favor evitar la parte incómoda? Eso realmente haría todo perfecto"

-"No quiero ir a ningún lado si tu no vas, ¿y tu?"

-"Por supuesto que no"

-"Entonces de ahora en adelante todo será perfecto, lo prometo."

-"Me parece bien."- Dijo entre un bostezo.

-"Ana, creo que necesitamos descansar"

-"Estoy totalmente de acuerdo"

-"Buenas noches"

-"Buenas noches" - Ella me miró con sus hermosos zafiros azules y se acercó dándome un pequeño beso en los labios, inmediatamente mi corazón dio un salto y como respuesta una pequeña luz azul destelló desde los cristales haciéndonos sonreír, intenté restarle importancia a mi sonrojo y me acurruque en su pecho escuchando los latidos acelerados de su corazón….. no cabía duda, por supuesto que podría acostumbrarme a esto.