️🔞 ADVERTENCIA: El siguiente capítulo contiene menciones sobre la muerte de algunos animales como perros debido a diferentes situaciones como accidentes y negligencias por parte de los dueños. También hay menciones sobre problemas familiares.

SE RECOMIENDA DISCRECIÓN.


Capítulo 1. Perdiendo La Fe

La fe, mueve montañas dirían los más sabios. Pero a veces, las personas que dan más por otros haciendo actos de bondad pura, las cuales dicen las sagradas escrituras serán recompensadas en la inmortalidad, son en su mayoría las personas peor castigadas en la vida.

Y eso lo estaba comprobando Fushiguro Megumi, aquel recién egresado de la carrera de Veterinaria, el cual estaba perdiendo la fe en aquella fuerza superior que tanto alguna vez creyó.

Aquel consultorio se sentía bastante tenso. Y no era para menos, y más cuando tratas de salvar la vida de un ser indefenso y que no puede comunicarse con palabras pero si con miradas, ruidos de dolor y lágrimas llenas de sufrimiento, aquella empatía es de las más dolorosas que una persona con un buen corazón puede experimentar.

Solo así logran comunicarse los animales, aquellos seres que una fuerza divina creo para hacerle de compañía al hombre. Aquellos los seres más puros e inocentes que se pudieron crear.

—¡Maldición! ¡Necesito más gasas, la hemorragia no para! ¿Qué idiota le haría esto a un perro?— decía el veterinario Megumi, quien atendía a un perro callejero, el cual había llegado muy grave.

— ¡Solo un demonio sin corazón podría hacerle esto a un ser así!— respondió su asistente, quien seguía pasándole el material quirúrgico.

Aquel animal había sido víctima de un accidente de tránsito al ser atropellado. Pero n alma caritativa lo había encontrado y lo había llevado a aquel consultorio.

Megumi, aquel graduado con honores de la carrera de medicina veterinaria, estaba haciendo todo lo que estaba en sus manos en aquel instante para salvar a aquella criatura.

—¡Si acaso existe una fuerza superior y milagrosa, esta sería una buena ocasión para que ayudará a salvar a este perro!— grito mentalmente —¡No es justo que un ser como este muera de esta manera!— Decía entre dientes, renegaba ya que no podía parar la hemorragia en la cabeza de aquel pobre animal.

Los minutos pasaban pero nadie contestó a su plegaria.

—¡Por favor! ¡Esto no puede estar pasando!— estaba demasiado frustrado y más cuando aquel ser dejó de respirar.

Megumi solo pudo ver como el brillo en los cristalinos ojos de aquel ser, se desvanecía y se perdía en aquellas oscuras pupilas, así como la oscuridad consume la luz, así como la decepción y la cruda realidad consume la fe de hasta el más creyente.

Megumi acababa de perder la fe que le quedaba ante tal cruel acto donde ni un milagro pudo acontecer para salvar a un ser tan inocente... así como paso en su niñez.

Aquel joven veterinario no solo tenía que lidiar con los casos clínicos y las pérdidas de sus pacientes sin voz, sino también debía lidiar con los dueños, aquellos que a veces eran personas irresponsables.

Aquel día estaba siendo fatal para Megumi, ya que no sólo aquel caso de ese perro que murió por crueldad animal lo había hecho perder su fe, sino que aquel día, fue la gota que derramo el vaso en su paciencia contra la humanidad.

—Lo siento, trate de hacer todo lo posible, pero su perro ya venía muy mal, sus riñones estaban fallando desde hace tiempo y su desnutrición solo lo empeoró todo— explicaba Megumi a un hombre.

—¡No! ¡Usted acaba de matar a mi perro! ¡Vine aquí para que lo salvara, no para que lo matara!— gritaba aquel dueño —¡Usted es un irresponsable!—

En palabras de Megumi, aquel dueño era un narcisista y prepotente que no asumiría su falta de responsabilidad en el caso.

Pero aquel veterinario no se iba a dejar intimidar tan fácilmente.

—¡Aquí el único irresponsable es usted!— Megumi explotó —¡La mala alimentación que usted le daba a su mascota, barata y llena de excesos en sales, acompañada de la poca actividad física que usted le daba debido a que no lo sacaba a pasear, así como su muy mala higiene bocal y todo eso acompañado del estrés y la ansiedad que usted le provocaba con los regaños y lo golpes que de seguro usted le propinaba como castigo por enunciar sus estúpidas alfombras caras, solo vinieron a agravar su enfermedad! — el cómo veterinario había notado que aquel perro también era un ser maltratado.

Esto lo detectó por el comportamiento tan temeroso que tuvo aquel animal hacia su dueño durante su consulta y sobre todo lo comprobó al estarlo revisando físicamente antes del colapsó, cuando noto que lo que decía aquel hombre no coincidía con aquellos golpes en el cuerpo del animal.

—Su insuficiencia renal solo empeoró debido a TUS descuidos como dueño al ignorar las señales de que TU perro estaba sufriendo y toda tu irresponsabilidad hizo que tu fiel compañero acabara de esta trágica forma... ¡Un perro no es un simple accesorio que puedes tener de adorno, es un ser al que debiste prestarle la mayor atención del mundo así como tu te la prestas a ti mismo para mantener tu jodido cuerpo en forma!— respondió demasiado molesto.

—¿Qué estás tratando de decir, estúpido? ¿Dices que fue mi culpa que mi perro muriera?— grito aquel hombre con demasiada furia, sujetando a Megumi del cuello de su filipina médica.

Pero la mano de Megumi fue directamente hacia la muñeca de aquel sujeto.

—¡Así es! ¡Tu tuviste toda la maldita culpa de que tu perro muriera!
¡Fue tu culpa por ser un mal dueño! ¡Eres un maltratador!—elevo la voz —¡Si no te ibas a hacer cargo de él, mejor no hubieras tenido nada!— el agarre de Megumi era fuerte contra la muñeca de aquel sujeto, al cual estaba lastimando por la fuerza que estaba aplicando contra él.

Megumi Fushiguro también era un sujeto que no se dejaba amedrentar ni amenazar tan fácilmente.

Aquel veterinario había vivido la mayor parte de su vida defendiéndose de los maltratos físicos que su padre Toji Fushiguro, un mecánico que se la pasaba la mayor parte del día bebiendo y apostado, ejercía contra él y que de paso le hacía la vida imposible debido a que Toji culpaba a su propio hijo de la muerte de su esposa.

Así que aquel chico de cabellos negros y alborotados, paso gran parte de su infancia y adolescencia aprendiendo a esquivar golpes y a defenderse físicamente, así como a estar siempre a la defensiva y a tratar de ser fuerte mentalmente para así poder defenderse a él mismo y a su hermana mayor de nombre Tsumiki, quien lo crío y cuido durante esos años.

Megumi en su niñez había pedido mucho al cielo para que la situación de su vida mejorara después de la repentina muerte de su madre, él pedía desesperadamente un milagro para que su padre cambiara para bien... pero parecía que aquella fuerza divina, que se supone "todo lo ve", lo había abandonado hace años atrás.

—¡Por favor, basta! ¡Llamaré a la policía!— intervino una chica de recepción.

Aquel hombre saco su celular y empezó a gravar —¡Me la pagará esta clínica! ¡Y Sobre todo tú! ¡Esto no se quedará así, pondré una demanda contra este lugar que solo se dedica a matar mascotas! ¡No traigan a sus mascotas aquí! ¡Este hombre solo las mata y les saca todo su dinero! ¡Esta clínica es un fraude!— aquel hombre soltó a Megumi, mientras gritaba a todo pulmón y amenazaba a todos en aquel lugar antes de salir de ahí.

Algunos pasantes, así como los demás veterinarios que salieron a ver qué pasaba, así como también las asistentes y los demás clientes que presenciaron todo aquel alboroto, solo se quedaron en silencio mientras sus ojos se centraban en Megumi, los cuales solo lo juzgaban y tachaban de ser un mal veterinario.

Cual pecadores juzgando a los santos, aquel chico de cabellos alborotados logró escuchar los murmullos que hablaban sobre aquel incidente y de cómo a él lo tachaban de ser un mata animales.

Porque siempre es más fácil creerle al mentiroso que al bondadoso.

Megumi solo hizo puños sus manos ante tal impotencia y mejor decidió tomar un momento, así que fue directamente al área de los casilleros que tenía aquella clínica veterinaria.

Se sentó en aquella banca que estaba recargada en aquella fría pared, puso sus codos en sus rodillas y junto sus manos en una señal de oración, entrelazando sus dedos y pegando sus manos en su frente.

—¿Señor, Por qué nunca escuchas mis plegarias? ¿Señor, por qué me has abandonado? ¿Por qué primero te llevaste a mi madre y ahora te llevas a todos los animales que trato de salvar? ¿Por qué me está pasando esto a mi?— preguntó demasiado frustrado, apretando con fuerza sus manos entrelazadas.

—Siento que he pedido la fe en todo y mis manos más que salvar ahora están acabado con toda vida que tocan...— suspiró cansado.

—Ya no pudo más... Sera mejor que acabes con mi vida pronto, así le pondrías fin a mi sufrimiento e infelicidad...— dijo en voz baja y con los ojos cerrados, mientras sentía asomarse entre el cuello de su filipina, un pequeño collar con una cruz de plata.

El único recuerdo que le quedaba de su madre.

Aquel día, Fushiguro había perdido completamente la fe en todo lo que creía y aquel sueño de estudiar aquella profesión que de niño le llenaba de ilusiones y en un inicio le hacía feliz, ahora lo hacía miserable.

Cuando un hombre pierde el camino, los demonios de su mente están listos para ir por él y destrozarlo por completo. La mente de Megumi se estaba llenando de malos y autodestructivos pensamientos.

Y mientras pedía al cielo una explicación a todo aquello, otra persona entro en aquel vestidor. Un hombre un tanto mayor de nombre Takeda, quien era el director de aquella clínica, había entrado para hablar con él.

—Fushiguro...

—¿Viene a despedirme? Supongo que ya escucho todo lo que pasó ¿No es así?— pregunto Megumi, soltando su pose de oración y mirando fijamente a su jefe.

Aquel hombre suspiro y le entregó una botella de agua.
—Si, lo acabo de escuchar todo y en este momento no puedo despedir a mi mejor veterinario, ya que desde que entraste como pasante a esta clínica, has resueltos más casos que cualquier otro y hasta parece que puedes entender a los animales mejor que cualquiera. Has salvado la vida de incontables mascotas y has dado tanto consuelo como alivio a dueños por igual. Así que no vengo a despedirte, en realidad vengo a hablar contigo de otra cosa— comento sentándose a un lado de aquel chico.

Megumi tomo aquella botella de agua y le dio un sorbo para aclararse la garganta.
—¿Entonces?

—Vengo a sugerirte que te tomes unos días de descanso— Takeda hablo seriamente— Te notas demasiado cansado y estresado, ya me enteré que has estado doblando turnos para dar consultas y hacer operaciones, también me he enterado de que has hecho guardias nocturnas para cuidar de los animales que se quedan internados aquí, así que estoy preocupado tanto por tu salud mental como física — Siguió hablando aún después de ver la cara de molestia que había hecho Megumi ante tal tema de trabajo.

Aquel hombre estaba al tanto de la situación familiar de Fushiguro.

—Entiendo que no quieras estar en casa por los problemas que tienes con tu padre, pero también deberías descansar de tanta carga de trabajo, Megumi. Además que después de todo lo sucedido este día con aquel perro callejero y con aquel dueño que acaba de amenazante, siento que lo mejor que podrías hacer es tomarte unos días mientras las cosas se calman— Takeda miró con seriedad a Megumi. Aquel hombre entre comillas se preocupaba más por él que su propio padre.

—Si he estado doblando turnos es porque necesito el dinero para terminar de pagar mi deuda con la universidad y de paso, también lo necesitó para ahora YO —recalcó aquella palabra —Ayudar a Tsumiki a pagar sus estudios y de paso para llevar dinero a casa...—sus hombros se tensaron— Tampoco es como si yo pudiera tomarme días de descanso debido a que no nos damos abastos aquí en la clínica — Megumi suspiro ante tal tema.

El dinero era un tema que preocupaba demasiado a Megumi.

Ahora él debía ayudar a Tsumiki con su carrera en enfermería, ya que ella se atrasó en sus estudios debido a que empezó a trabajar una vez salió de la preparatoria para poder darle a su hermano la oportunidad de estudiar en una buena universidad. La beca que le habían dado a Megumi solo había cubierto el 50% de los gastos de su carrera y ahora él debía liquidar el restante.

Sabía que tenía una gran carga en sus hombros y más que debía hacer rendir muy bien el dinero por todos los gastos que tenían en casa y de paso, esconderlo de su padre ante su manía de estar apostando. Porque desgraciadamente, a Megumi también le había tocado pagar sus deudas por un tiempo.

—Lo sé, pero si no tomas mínimo un descanso de tres días, nosotros podríamos meternos en más problemas de los nos han llovido este día...— Takeda cruzó sus brazos al decir aquello.

—¿Está tratando de decir que estoy causando demasiados problemas, Señor Takeda? — Megumi se sintió ofendido —¿Acaso está diciendo que estoy siendo negligente con mi trabajo y que por mi culpa nos clausuraran?

Takeda apretó los labios antes de seguir hablando.
—Para nada eres malo en lo que haces, al contrario, eres el mejor de tu generación.
Pero simplemente en este momento no nos puede caer una demanda por negligencia médica y lo ocurrido con ese dueño nos pone en la cuerda floja.— Suspiro y miro seriamente a Megumi.
—Además, también está el caso con ese perro callejero que te trajeron para tratar de salvarlo, pero que desgraciadamente murió en tus manos. Siento que ese terrible caso te ha dejado muy afectado.

—Se que este día han muerto dos perros durante mi turno, y sé que días atrás también tuve problemas con otros animales que perecieron por las terribles condiciones en las que ingresaron...— Megumi elevo un poco la voz—Pero le puedo asegurar que me encuentro bien mentalmente ¡Por favor señor Takeda, no me mande a casa!— Megumi Suplicó. Se sentía frustrado con todo aquello y más que días atrás, también en su turno y consulta desgraciadamente habían muerto otras dos mascotas.

También aquello del perro callejero le había causado un gran conflicto personal y más que había hecho que uno que otro mal recuerdo de su niñez regresara a atormentarlo desde lo más profundo de su subconsciente.

Takeda solo suspiro.
—Te daré una semana de descanso obligatorio con tu sueldo completo, si después de eso decides tomarte más días de descanso, los siguientes días se te serán otorgados pero con el pago de la mitad de tu sueldo.— Se puso de pie mientras metía las manos a su bata blanca.—De verdad, quieras o no, necesitas descansar Megumi, así que esta es una orden que te estoy dando, tanto como tu jefe, como tu maestro.

Megumi solo suspiro de frustración y mejor guardo silenció mientras apretaba la mandíbula de coraje por todo lo que le estaba pasando.

—También quiero darte esto, tómalo solo como una recomendación de colega a colega— Takeda saco una pequeña tarjeta de presentación.

Megumi lo tomo y leyó en voz alta.
—Psiquiatra Shoko Ieiri.

—No estoy loco...— pensó el joven muy molesto por aquella tarjeta.

—Este oficio también tiene su parte negativa que termina muchas veces afectando seriamente nuestra salud mental, así que toma esto como un consejo de tu querido maestro quien se preocupa por ti ...— Takeda dijo aquello con una leve sonrisa en el rostro.
— Podrías ir a ver a esta psiquiatra, quien es muy buena en su trabajo. Incluso ella ya ha ayudado a varios veterinarios de aquí.— no despego la vista de su alumno.
—Sabes que este trabajo no es para nada fácil y las perdidas así como los casos más crudos tiende a afectarnos mentalmente y nos hace perder toda esperanza, aunque también está la opción de que podrías ir a donde tu fe te guíe — comento apuntando a la cruz que sobresalía del cuello de Megumi.

Aquel chico oculto aquella cruz con rapidez. Ya no quería saber más de cosas divinas por un tiempo —Gracias... lo tendré en cuenta...— respondió secamente, mientras se levantaba para tomar sus cosas de su casillero.


Notas:

Espero les haya gustado este primer capítulo, la verdad es la primera vez que escribo de este tema de animales y más que trabaje por un año en una veterinaria donde me toco ver diversos casos y algunos muy tristes. Además, que esta es una profesión muy difícil además de ser una con mayores tasas de personas en depresión.

Y de paso también es la primera vez que escribiré de un ship homo. Espero hacerlo bien.

Como dije en un comunicado, la versión de esta plataforma será la menos cruda, la otra versión la publicare en Ao3. Allá no son tan quisquillosos.

También como dije en el resumen de este fic, Si no te gusta este ship o si te incomoda alguno de los temas que se tocara o puede que el tema de los seres como los ángeles y demás cosas que se tratarán aquí, choquen con tu creencia religiosa, de ante mano te pido una disculpa y de favor te pido que pases de largo este fic. NO DENUNCIAR.

En el siguiente capítulo ya aparecerá Itadori ️

Nos seguimos leyendo.