SAINT SEIYA NO ME PERTENECE...


Después de todo lo sucedido, ahora nos encontramos embarcados y de camino a nuestro siguiente destino, afortunadamente nos encontramos aun completos, bueno creo que exagere un poco, en todo caso tengo que decir que Aiolia no ha dejado el camarote en todo este tiempo.

- De a verme dicho que te mareas con facilidad, hubiéramos tomado un vuelo a Milos - digo mientras le acerco un vaso con solución de sal de uvas

- Si te lo hubiera dicho no dejarías de burlarte - me dijo mientras su rostro esta morado

- descuida que yo no soy como Kanon o Milo, de estar alguno de ellos ya estarías con el psicólogo

Por lo menos evoso una sonrisa. Resulta que como buen gato que es, no ha dejado de tener nauseas desde que abordamos hace dos días y eso contando del buen tiempo que ha habido.

- Cuando mi hermano me vea en estas condiciones, no dejare de ser su burla - dijo serio

- Ni que el mundo se fuera a acabar - camine dos pasos y me senté a un lado de el - a demás... Olvídalo, tienes razón tu hermano sufre del síndrome del nido vació.

Aiolos es el único hermano que tiene, es mas alto, su cabello es castaño y no rubio como el de Aiolia, lo único que comparten es la complecion musculosa y los ojos jade, fuera de eso...

Poco después de que abordáramos el crucero, recibimos una llamada de el confirmando la reunión que llevaríamos a cabo en el puerto de Milos, también menciono que irían los gemelos Saga y Kanon, con este ultimo me he de llevar mejor.

Con referente a la mención de Milo... He aquí la realidad...

Hace ocho años más o menos, éramos un grupo de amigos algo disparejo, nuestros padres se conocen desde hace años, por lo cual siempre había reuniones en la casa donde Milo vivía.

En ese entonces eramos trece; Mu y Yo eramos los mas calmos del grupo, luego estaba Aiolia, Milo, Camus y Aldebaran, eramos inseparables los seis por ser los más pequeños, luego estaba el grupo de Aiolos, Saga, Kanon, Drake, Shura y Ariel (mejor conocido como afrodite). A pesar de las diferencias de años, nos llevábamos de maravilla, claro hasta que los mayores se graduaron de la secundaria y nosotros de la primaria y cada quien por su rumbo.

Cuando eso ocurrió, mi padre quiso que regresáramos a la India, en donde pase los últimos seis años de mi vida hasta que cumplí la mayoría de edad y regrese a Grecia.

- Shaka, ¿has visto mis amígdalas por aquí? - la repentina queja de mi amigo me distrajo de mis pensamientos

- Creo que las mire salir corriendo a la zona de la alberca...

- que gracioso, porque yo estaba a punto de salir para aya...

Soltó su típica sonrisa y posteriormente se puso de pie, tomo una toalla y el bloqueador y después salio de la habitación. Yo por mi parte me quede en el camarote, meditando un poco antes de decidir que hacer con mi tiempo.

Durante el resto del viaje todo parece que fue de maravilla, claro hasta que la noche antes de tocar puerto, al inteligente de mi compañero se le ocurre atragantarse con casi todo lo que había en el bufete de despedida…

- ¿eres idiota o qué? – sostenía la toalla en las manos, mientras esperaba que Aiolia saliera del baño – te acabas de recuperar de esas náuseas y ahora te atragantas con casi toda la cocina…

- No me ayu… - no pudo terminar porque de nueva cuenta tenia las mejillas infladas y llevaba su cabeza a la velocidad de la luz mientras… ya se imaginan…

- Seguro que no quieres que llame a uno de los médicos que hay a bordo – le pregunto desde mi posición.

- No, ya me siento mejor…

Creo que esa fue una larga noche…

Al llegar al puerto, nos encontramos con la sorpresa de que ya nos esperaban Aiolos y los gemelos, todos con grandes sonrisas mientras nosotros bajábamos (o por lo menos lo que quedo de Aiolia) del barco.

Durante nuestro recorrido por el puerto, Kanon no evito la oportunidad de molestar al pequeño Aiolia, jugándole bromas y contando situaciones vergonzosas que pudiese vivir gracias a sus mareos.

Ignorando el comportamiento del gemelo menor, dirigí toda mi atención a Saga y Aiolos, discutían por saber dónde sería el mejor lugar para hospedarnos. Surgieron muchas ideas, cada quien ponía el nombre del hotel al que le gustaría llegar, pero antes llegamos al acuerdo de que deberíamos comer algo antes que nada, sin más llegamos a un tranquilo restaurante y pedimos la carta.

Durante nuestra espera, debatíamos aun por saber en dónde nos quedaríamos, pues ahora somos cinco y no sabemos si hay habitaciones triples…