Capítulo 4.

-''¡Piensa Konata, piensa!''-se decía a sí misma- ''La situación se ha tornado un tanto complicada'' ''Yo lo gusto a Kagami, y ella también me gusta. Pero Miyuki está enamorada de mí, ¿lo estoy yo? ¿También me gusta?'' -Pensó. Dudó durante unos instantes analizando su respuesta-'' Bueno, también me gusta. No hay nada de malo en eso, ¿o sí?'' -se estremeció.

-¿Qué estará haciendo Onee-chan?-se preguntó Yutaka-. Le haré una visita a su habitación -dijo y se levantó.

Yutaka caminó hasta la habitación de Konata con la intención de buscar una forma de pasar el tiempo.

-Onee-chan, ¿estás ah...- su frasé acabó ya que Yutaka se asustó al escuchar unos golpes provenientes del otro lado de la puerta.

-''¡Piensa, piensa!'' -se decía mientras golpeaba su cabeza conta la puerta.

-¿Onee-chan?

-¿Hmm? ¿Yutaka? ¿Qué sucede? -preguntó la peli-azul.

-¿Estás bien? Escuché unos golpes y bueno.

-T-Tranquila, todo está bien. ''¿Tan fuerte se escuchó?'' -pensó.

-¿Puedo entrar? ¿O estás ocupada?

-No no. Puedes pasar, adelante -dijo mientras abría la puerta dando paso a su prima.

-Con permiso -dijo riendo.

-¿Qué te trae por mis bastos dominios Yutaka?

-Verás-ddecía insegura-. Se trata de Minami-chan.

-¿Tu novia? -dijo normal.

-S-Sí-dijo sonrojada-. La cosa es que últimamente la noto algo rara.

-¿Rara cómo?

-Pues está distante conmigo. Como si no quisiera hablarme, ¿sabes a lo que me refiero?

-Sí.

-¿Crees que me esté engañando? -dijo Yutaka aterrada.

-No lo creo-dijo pensativa-. Pero para asegurar, dame tu teléfono.

-¿Mi teléfono? Está bien -dijo mientras le pasaba el aparato.

-Espera un momento... -dijo mientras buscaba el número.

-¿A quién llamas Onee-chan?

-¿Si? ¿Hola? -dijo una voz proveniente del teléfono.

-¿Minami?-dijo Konata-. ¿Cómo te atreves a engañar a mi prima? -dijo enfadada.

-¡Onne-chan! ¿Qué haces? -dijo mientras intentaba quitarle el móvil a Konata.

-¡D-Déjame que le digo un par de cosas! ¡Yutaka!

-¿Minami-chan? -dijo Yutaka.

-¿Si?-respondió nerviosa-. ¿Q-Qué sucede?

-No es nada. Fue Onee-chan que me pidió el teléfono y bueno...-

-¡Ya nos veremos las caras! -dijo mientras le quitó el móvil a Yutaka.

-¡Onee-chan! ¡Cálmate! ¿Sigues ahí Minami-chan...?

-Sí... ¿Sucede algo Yutaka? -dijo.

-Bueno... la verdad es que quería hablar contigo -dijo seria.

-¡Eso es Yutaka! ¡No te dejes! -susurraba Konata mientras reía.

-¿Me vas a ayudar o no? -susurró a modo de reproche.

-Tranquila, tranquila-decía-. Dile que venga y así habláis.

-Seguro no querrá venir porque tú la has asustado.

-¿En serio? Dame el móvil. ¿Si? ¿Minami? ¿Por qué no vienes aquí? Sí, ahora en la tarde. Tranquila, tranquila. Ajá, exacto. Vale, hasta luego -colgó.

-¿Ya está? -dijo Yutaka.

-Así es. Viene dentro de media hora.

-Oh Dios mío, debo prepararme -exclama Yutaka nerviosa.

-Tranquila. ¿Eh? ¿Ya te vas?

-Sí, debo prepararme.

-¿Y por eso has venido? ¿Para que fuera tu consejera?

-Lo siento.

-¡Al menos escucha mis problemas también! -dijo mientras Yutaka dejaba la habitación-. Genial...

Luego. Minami, la chica en cuestión llegó. Iba a tener una charla con Yutaka.

-Buenos días Minami-chan -dijo Yutaka con una sonrisa.

-H-Hola Yutaka -saludaba Minami mientras miraba a su alrededor en busca de Konata.

-Tranquila, Onee-chan sigue en su habitación.

...

-¿Hmm? ¿Ha llegado MInami ya? Bueno, supongo que puedo ir a molestarla un poco -dijo Konata mientras le levantaba.

...

-Así que estoy a salvo, ¿verdad?

-Claro. Onee-chan es una gran persona sabes.

-¿En serio? Supongo que debe ser...-

-¡Con que eres tu eh Minami! -decía Konata fingiendo enfado.

-¡¿Onee-chan?! ¡¿Qué haces?! -exclamó Yutaka sorprendida.

-Yo... yo... -decía Minami nerviosa.

-Quería verme de frente contigo -dijo Konata aproximándose hasta quedar su cara muy cerca de la de ella.

-Yo... yo... -seguía diciendo Minami y Konata estalló en risas.

-Tranquila Minami-decía Konata mientras golpeaba en hombre de Minami-. Era sólo una broma.

-¿Eh...? -respondió Minami desubicada.

-¡Onee-chan! ¡Eres muy mala!

Sonó el timbre.

-Tranquila Yutaka-decía Konata mientras se acercaba a abrir la puerta-. Era sólo una broma.

-Pero...

-Tranquila-dijo mientras abría la puerta-. ¿Si?

-¡Hola Konata! -dijeron Kagami y Miyuki.

-... -miró Konata. A continucación cerró la puerta.

-¿K-Konata? -dijeron ambas extrañadas.

-¿Quién era Onee-chan? -preguntó Yutaka.

-Nadie -dijo Konata mientras iba a la sala.

-Konata, abre la puerta -dijo Kagami.

-¿Si? -respondió Yutaka.

-Yutaka-dijo Kagami-. ¿Y Konata?

-E-En la sala... -dijo nerviosa ante lo agitada que estaba Kagami.

-¡Gracias! -exclamó y fue a la sala.

-Perdonen la intromisión -dijo Miyuki cortésmente.

...

-¡Konata! -gritó Kagami abriendo violentamente la puerta e hizo que del susto, Konata escupiera lo que estaba bebiendo y empezara a toser.

-¡¿Qué demonios pasa contigo?! -exclamó Konata.

-Nada, ¿por qué?

-¿Cómo que por qué? -exclamó.

-Hola Konata -saludó Miyuki.

-Hola, Miyuki -saludó Konata.

-¿Sucede algo Konata? -dijo mientras se sentaba al lado de esta.

-No, no sucede nada. Tranquila. Decidme, ¿qué os trae por aquí?

-Nada en especial-dijo Kagami-. Estaba en casa aburrida y decidí venir a visitarte.

-Lo mismo sucede conmigo -dijo Miyuki.

-¿Eh? Entonces no tenéis nada mejor que hacer que molestar en casas vecinas -dijo Konata.

-Pero no lo digas de ese modo-dijo Kagami-. Que me haces sentir mal.

-¿Qué queréis hacer? -preguntó Konata.

-Bueno, ya que lo preguntas... -dijo Kagami mientras le lanzaba una mirada pervertida a Konata.

-Ni si quiera lo pienses -dijo Konata.

-¿Sucede algo? -preguntó Miyuki.

-¡No! ¡Tranquila Miyuki! -exclamó Konata.

-¿Por qué no le dices lo que pasó? -susurró Kagami a Konata.

-Porque no necesita saberlo -respondió.

-¿Qué os pasa chicas? -volvió a preguntar Miyuki.

-N-No es nada. Ya sé, ¿por qué no vamos a mi habitación? -dijo Konata.

-Me parece bien -dijo Kagami.

Así las tres amigas se dispusieron a ir rumbo a la habitación de la peli-azul. Una vez llegaron.

-Hemos llegado -anunció Konata.

-¿Qué hacemos? -preguntó Kagami. Miyuki sólo observaba las diferentes figuras que Konata tenía así como los otros accesorios.

-Yo había pensado en jugar algún videojuego -dijo Konata. ''¿Eh? ¿Una pistola de agua? Aún tiene agua. ¿Cuándo la puse aquí?'' pensó Konata.

-Oye Konata. ¿Y si mejor hacemos otra cosa? -dijo Kagami mientras se acercaba seductoramente a Konata. Esta hizo uso de la pistola de agua rociando en la cara a la chica de las coletas-. ¡Ah! -exclamó-. ¿Pero qué se supone que haces? -dijo Kagami mojada.

-Es que pensé que quizás tenías calor.

-¿Cómo voy a tener...?

-Escuchadme-dijo Konata seria-. Sé que os gusto a ambas. Y es inevitable, gracias a mi sensual figura-rió por lo bajo-. Pero no podéis seguir así.Ambas me gustá no soy un juguete, así que si yo no estoy dispuesta a hacer algo con vosotras no lo forcéis, ¿De acuerdo?

-D-De acuerdo... -respondieron ambas avergonzadas.

-Me alegra que entendías. Y ahora-dijo mientras le daba un beso en la mejilla a cada una-. Vayamos a jugar, ¿de acuerdo? -dijo con una sonrisa.

-Konata... -dijeron ambas sonrojada ante la actitud-. De acuerdo -exclamaron sonrientes.

...

-¿Y eso era lo que te preocupaba Yutaka? -preguntó Minami en la habitación de la otra.

-Sí... Es que, te sentía tan distante sabes. Y pensé que bueno, te habías cansado de mi... -se estremeció ante esta idea.

-Tonta-dijo Minami mientras abrazaba a Yutaka-. ¿Cómo iba a cansarme de ti?

-M-Minami-chan... -dijo Yutaka sonrojada y a continuación Minami la besó.

-Oye, Yutaka -dijo Kagami entrando en la habitación sin tocar.

-¡¿EH?! ¡¿Ehhh?! -exclamaron ambas avergonzadas-. ¿Q-Q-Qué sucede Hiragii-senpai?

-De eso venía a hablarles.

-¿Cómo dices?

-La verdad es que quería preguntaros cómo habéis hecho para empezar a salir...

-¿Eh?

-... La verdad es que a mi me gusta Konata y quiero que sea mía -terminó.

-¡¿Qué te gusta Onee-chan?! -exclamó Yutaka sonrojada.

-Así es. Y quería que me dieras consejos, o tú Minami, sobre cómo hacer para que sea mi novia.

-¿Q-Qué...? -se quedaron atónitas la pareja.

Y así Kagami buscó apoyo en la prima de su enamorada, para lograr que fuera suya.