Capítulo 7.
-''¿Habré llegado muy pronto...?''-pensaba Mei-''Tal vez debería enviarle un mensaje''.
-Ahí está Miyuki -dijo Kagami escondida detrás de unos arbustos.
-Así es. Ahora sólo falta Konata -respondió.
-Como siempre, llega tarde...
-Supongo que tienes razón en eso -dijo Miyuki.
-¡Mira ahí está!
-¿D-Dónde?
-Ahí. Acaba de saludar a la chica esa.
-¿Te refieres a Kirisagi-san?
-Ésa misma.
-Ya la vi, ¿está llevando un vestido? -dijo Miyuki incrédula.
-Así es... Nunca pensé que Konata se pondría uno. ¡¿Por qué rayos se lo pone para ver a esa?! -exclamó furiosa.
-Kagami-san, cálmate, harás que nos descubras -dijo Miyuki mientras agarraba a Kagami.
-¿Es que acaso no sientes nada? -preguntó Kagami.
-Sí, pero debemos contro...
-Konata te ves muy bien -dijo Mei.
-Gracias Mei, no sabía qué ponerme y bueno, atiné a esto -respondió la peli-azul.
-Pues hiciste una buena elección-dijo-. Pero tienes el cabello un poco desordenado, déjame arreglarlo -dijo Mei y le acomodó el cabello a Konata.
-G-Gracias Mei -respondió sonrojada.
-¡Déjame! ¡Que la mato! - dijo Miyuki enfadada.
-¿Dónde quedó tu autocontrol Miyuki? -dijo Kagami, quien era esta vez la que agarraba a la otra.
-¿Se movieron esos arbustos de ahí? -preguntó Mei.
-¿N-Nos vamos? -dijo Konata nerviosa.
-Bueno -dijo.
-Vale-dijo Konata-. ''Deberíais calmaros un poco...'' -pensó.
-¡Vamos Kagami! -dijo Miyuki apresurada.
-Está bien, pero no corras -respondió.
Mei y Konata empezaron a caminar por las concurridas calles de la ciudad de Tokio, donde iban visitando cualquier tienda que les llamara la atención, visitaron una tienda exclusiva para osos de peluche, el cual Mei encontraba sumamente interesante ya que los osos de peluches la volvían loca en cambio Konata no le parecía tan interesante. Después fueron a una tienda especializada en muñecas con vestidos antiguos, las muñecas de tamaño considerable. La dueña al ver entrar a las dos amigas tomó gran interés en Konata debido a su tamaño y apariencia de muñeca, el vestido blanco de una sola pieza con estampado de flores que vestía tampoco ayudó mucho y eso hizo que la dueña convenciera a Konata a hacerle una sesión de fotos para inspirarse a la hora de crear muñecas. Una vez que la señora terminó con Konata y Mei les regaló una hermosa muñeca con un vestido color rojo escarlata con volantes negros. Konata se la regaló a Mei ya que ella no tenía ningún interés en esas muñecas. Luego se retiraron de la tienda para buscar más cosas.
-No puedo creer que haya hecho eso... -decía Konata quien tenía en sus manos un sobre con una copia de las fotos.
-Te veías muy bien. Además, veo que tienes una copia -dijo con la muñeca entre sus brazos.
-No eres quién para decirme eso -dijo Konata con reproche.
-Jejeje, no pude evitarlo -respondió avergonzada y se fueron retirando de la tienda.
-Bienvenidas -dijo la dueña de la tienda de muñecas ante la entrada de clientes.
-Verá...-dijo-. La chica que entró antes, la peli-azul.
-¿Qué sucede con ella? -preguntó la dueña confundida.
-Pues quería decir que... bueno, ¡Quiero comprar las fotos que le tomó! ¡Todas!
-¿Q-Qué? ¿Cómo lo sabéis? -dijo nerviosa la dueña.
-Se ve desde afuera sabe... -dijo mientras señalaba la ventana.
-Sabía que debía poner cortinas...
-¿Cuánto por las fotos? -preguntó.
-Hmm, no debería ya que me dijo que no las enseñara a nadie...
-Por favor.
-¿La conocéis?
-Así es. Somos compañeras de preparatoria. Se llama Konata ¿cierto?
-Sí... Está bien, pero no le digáis nada ¿vale?
-Muchas gracias.
-Yo también quiero una copia -dijo Kagami.
Así las dos perseguidoras de Konata y Mei esperaron a que las fotos estuvieran listas para reanudar su seguimiento. Esperaron hasta que por fin estuvieron, pagaron lo que costaron y se retiraron de la tienda.
-''Vaya amigas...'' -pensó la dueña de la tienda al ver salir a Miyuki y a Kagami.
-Konata... -murmuró Miyuki viendo las fotos de Konata.
-Miyuki, debemos irnos -dijo Kagami.
-¿Para?
-¿Como que para? Pues para seguir perseguiéndola.
-¿A quién?
-Pues a Konata -dijo Kagami enfada.
-Es cierto.
-Pues vamos a seguirla.
-¿A quién? -dijo concentrada en las fotos.
-...
Kagami convenció a Miyuki para que guardase las fotos diciendo que si no lo hacían no se moverían nunca de allí. Reanudaron de nuevo el seguimiento de Konata y Mei, no sabían dónde podrían estar ambas amigas, así que simplemente siguieron caminando para ver si daban por casualidad con ellas dos. Llevaban caminando un buen rato, Kagami seguía diciéndole a Miyuki que el hecho de haberlas perdido era culpa de ellas, Miyuki se defendió diciendo que no se pudo resistir a las fotos.
-¡Es una fuerza mayor a mi Kagami! -dijo Miyuki.
-Sólo sigamos buscando -dijo.
Siguieron buscando si resultados positivos, hasta que vieron un tumulto de gente dentro de una tienda de videojuegos, se preguntaron qué sucedía allí y decidieron acercarse para ver la fuente del grupo de personas, y allí encontraron a Konata y a Mei batallando una contra la otra.
-''Así que aquí estaban eh...'' -pensó Kagami.
-¡¿Es en serio?! -exclamó un sujeto que estaba al lado.
-Es verdad. Llevan jugando la una contra la otra media hora, y han vencido a todos los demás. Nunca había visto jugadoras así.
-Es increíble...
-''Te gusta llamar la atención eh Konata'' -pensó Kagami.
-¡Gané! -exclamó Konata.
-¡Maldición! -dijo Mei rascándose la cabeza desesperada.
-Jajaja. Aún te falta mucho para poder superarme.
-¡Ya van dos veces que me ganas! ¡Pero a la tercera la victoria será mía!
-Eso ya lo veremos -dijo Konata.
Kagami y Miyuki tomaron una distancia prudente y esperaron a que Konata y Mei se alejaran para poder seguirlas. Las cuatro amigas divididas en dos grupos salieron de la tienda para continuar con su paseo, se estaba haciendo tarde, el cielo empezaba a tomar un color naranja típico del atardecer pero Konata y Mei aún tenían cosas por hacer y por supuesto Kagami y Miyuki.
-¡Mira Konata! Es algodón de azúcar. ¿Lo probamos?
-¿Qué eres? ¿Una niña? -dijo riendo.
-¡No soy una niña! -dijo enojada ante el comentario.
-Calma-dijo Konata riendo-. Tranquila, vayamos a probarlo.
-¡Si! -exclamó alegre.
-¿No decías que no eras una niña? -dijo burlona.
-C-Cállate... -dijo sonrojada.
Ambas amigas se acercaron al puesto que vendía dulces, no sólo algodón de azúcar y pidieron uno cada una y el dueño les atendió.
-Aquí tienes -dijo el dueño.
-Gracias -respondió Mei alegre.
-¿Va a querer tú hermana menor uno también?
-¿... Qué? -dijo Konata ante tal comentario.
-E-Ella no es mi hermana -dijo Mei.
-¿No? ¿Es acaso un familiar que está de visita? Parece una niña -dijo el vendedor inocente.
-Sólo déme el algodón -dijo Konata enfadada.
-Por supuesto niña -dijo el vendedor alegre. Konata sintió la vena en su frente crecer.
El vendedor le dió el algodón a Konata y ambas se retiraron, Konata iba comiendo un algodón de color azul, según el dueño para que hiciera juego con su cabello. Seguía llamando a Konata como si fuera una niña, Konata juró no volver a esa tienda nunca más. Kagami y Miyuki observaban mientras intentaban aguantar la risa.
-Ya, ya. Tranquila Konata, de seguro que no lo decía con esa intención -dijo Mei riendo.
-No lo creo. Seguro que lo hizo para burlarse. ¿Por qué te sigues riendo? -dijo enfadada.
-Lo siento. Es sólo que no esperaba eso.
-Pues imagina cómo me sentí cuan...-
-¿Quieres un globo? -dijo un hombre disfrazado de conejo rosa.
-No gracias -dijo Mei.
-Toma uno para tu hermana menor -dijo el conejo.
-¿... Qué? -dijo Konata.
-Aquí tienes -dijo el conejo dándole el globo a Konata, y luego se retiró.
-Será hijo de...
-Ya, ya. Tranquila, seguro que no lo hizo con malas intenciones -dijo Mei nerviosa.
-No sé yo.
-Aunque ahora que lo miro de cerca-dijo mientras miraba a Konata fijamente-. Sí que pareces una niña, y encima tienes un globo y algodón de azúcar.
-Muérete -dijo Konata.
-¡Pero no dejes que te afecte Konata!-dijo alegre-. Sigamos con nuestro paseo.
-Está bien... -dijo. Miyuki y Kagami reían escondidas.
Siguieron caminando y hablando. Konata aún no acababa el algodón de azúcar ya que el estar hablando con Mei la distraía de comerlo, Mei tampoco lo había terminado.
-Y eso fue lo que pasó -dijo Mei.
-¿Eh? ¿En serio? -respondió Konata.
-Así es.
-Vaya... No me lo imagina...-chocó con alguien más-. Lo lamento -dijo.
-No es nada-respondió-. Hmmm... -dijo mirando fijamente a Konata.
-¿S-Sucede algo...? -dijo Konata nerviosa.
-¡Eres muy linda! -dijo y se lanzó a abrazarla.
-¡¿Q-Q-Qué?! -dijo Konata sorprendida.
-¡Konata! -exclamaron Kagami y Miyuki ante la escena.
-¡Yui!-dijo su amiga-. ¡Deja a esa niña en paz! -dijo mientras tiraba de ella.
-¿... Qué...? -dijo Konata.
-¿Ehh? Pero mírala. ¿No te parece linda? -dijo Yui mientras caminaba.
-Da igual, no debes hacer eso a las personas así.
-Jo... Yui-senpai es siempre igual -dijo la chica con coletas.
-Jeje, lo lamento -dijo mientras se rascaba la nuca. Se perdieron entre tantas personas que había en ese momento.
-¡Mei! Parezco una niña ¿verdad? -dijo Konata llorando.
-''¿Ahora es que te das cuenta...?'' -pensó Mei.
Siguieron caminando sin rumbo fijo. La moral de Konata cayó considerablemente ante esos últimos tres comentarios. Ya la noche había llegado y las dos amigas debían irse a sus reespectivos hogares.
-Ha sido genial Konata -dijo Mei alegre.
-De nada. Yo también me divertí mucho.
-No dejes que esos comentarios te afecten -dijo sonriendo.
-C-Claro... Adiós Mei, nos vemos en la escuela.
-Claro, hasta luego -dijo y se retiró.
-''Menudo día...''-pensó Konata-. Kagami, Miyuki. Ya podéis salir.
-¿S-Sabías de nosotras...? -dijo Kagami mientras salían de su escondite.
-Sois muy obvias. Sería tonta si no me hubiera dado cuenta.
-Ya veo...
-¿Os habéis divertido? -dijo Konata.
-B-Bueno... ¿Estás enfadada? -preguntó Miyuki.
-No-suspiró Konata-. Supongo que algo así era propio de vosotras.
-Jejeje -rieron ambas.
-Bueno-dijo Konata-. Hay una heladería cerca de aquí, ¿queréis ir?
-¡Konata! -dijeron ambas alegres ante la propuesta de la peli-azul.
-Será mejor que vayamos antes de que cierren -dijo Miyuki mientras le agarraba el brazo a Konata mientras sonreía.
-Espero que tengan de chocolate -dijo Kagami mientras que le agarraba el otro brazo a Konata sonriente.
-''Creo que no ha sido buena idea...''-pensó Konata-. Oye Miyuki, ¿qué es ese sobre?
-¡¿Este?! ¡N-No es nada tranquila! -respondió nerviosa.
-Kagami también tiene uno.
-S-Sí. Es que tuvimos que hacer unas cosas antes de estar contigo, no hay de qué preocuparse.
-Ya veo... -dijo Konata y se dirijieron a la heladería.
...
-''Konata...'' -pensaba Mei en el tren mientras abrazaba la muñeca que esta le había dado.
