Capítulo 8.

-Clase-dijo Kuroi-. Recordad que la próxima semana tenemos la excursión-dijo. La euforia estalló por parte de los alumnos gracias a la emoción y ganas de aquel viaje-. Haced silencio, debéis entregarme vuestra autorización de vuestros padres si queréis ir.

Los alumnos se emocionaron ante la noticia, no tan noticia ya que lo sabían de antes, pero de todas formas a todos les hacía mucha ilusión ir a aquel viaje para poder desconectar un rato de los estudios y todo lo que ello conlleva. La profesora siguió explicando lo que harían, cómo lo harían y cómo se iban a organizar para aquel viaje. Miyuki y Tsukasa escuchaban ilusionadas acerca de ese viaje, ambas lo habían estado esperando con ansias, mientras tanto, en la clase de Kagami la situación era la misma. El profesor encargado iba resumiendo el viaje mientras lo alumnos escuchaban atentos.

El viaje consistía en: un viaje a las montañas para visitar las aguas termales, ya que los alumnos de terceros ocupados con los exámenes de admisión ya próximos habían acumulado mucho estrés así que los profesores decidieron hacer ese viaje para ayudarles a relajarse. Durarían un fin de semana allí. Partiendo el viernes siguiente y regresando el domingo por la tarde. Los alumnos también tendrían la oportunidad de hacer turismo por esa área, pero la mayoría estarían haciendo el vago por ahí.

-Y eso es todo clase-dijo Kuroi-. ¿Alguna duda? -preguntó, los alumnos negaron con la cabeza. Kuroi le echó un vistazo a todos los alumnos y se dio cuenta de que Konata estaba dormida en su mesa-. ¡Izumi! -exclamó enfadada Kuroi ante el comportamiento de la peliazul.

-¡1945! -exclamó Konata sorprendida al interrumpir su sueño al escuchar de repente su nombre. Esto provocó risas entre sus compañeros.

-¡Izumi! ¡Siempre es lo mismo! -exclamó Kuroi. Más risas. En la clase de al lado se podía escuchar el ardiente regaño proporcionado a Konata por parte de Kuroi, los alumnos escuchaban atentos.

-Ésa Izumi es todo un caso... -decía el profesor sonriente mientras escuchaba lo que pasaba al otro lado de la pared. Kagami soltó una leve risa al imaginarse la situación.

-¿Has entendido Izumi? -dijo Kuroi.

-Sí, vamos a Kioto ¿no? -dijo Konata medio dormida.

-¡A las aguas termales! -exclamó enfadada la profesora rubia.

-Vale, vale... -dijo mientras se frotaba los ojos para despertarse.

Así el resto de la jornada pasó y las clases que traían consigo. Konata, como siempre, en cada clase que podía se quedaba dormida haciendo que los profesores se enfadaran con ella, aunque a los demás alumnos de ella les causaba gracia lo osada que era la peliazul al quedarse dormida en medio de la clase.

Cuando por fin las ''clases eternamente eternas'' según la propia Konata, las chicas se reunieron para hacer su usual viaje a casa. Seguramente durante el viaje hablarían de la excursión que estaba próxima y de qué harían. La única que faltaba del grupo de amigas era Kagami, las demás chicas la esperaban en la salida de la preparatoria para volver a casa. Konata iba a desviarse de la trayectoria ya que iba a comprar un nuevo volumen de un manga que estaba siguiendo. Cuando Kagami se reunió con el grupo de amigas vio que Konata hablaba con Mei y se apresuró para poder interponerse entre ellas.

-Lamento la demora -dijo Kagami al reunirse con sus amigas.

-Eres muy lenta Kagami -dijo Konata reprochándole.

-Bueno me he disculpado ¿no?

-Hola Hiragii-san -dijo Mei sonriente.

-O-Oh, hola Mei -dijo Kagami devolviendo la sonrisa.

Las chicas se dispusieron a realizar su usual camino a casa. Caminaron hasta la estación de metro, hablando de cualquier tema, aunque el tema dominante fue la excursión próxima, el cual sería el tema dominante durante la siguiente semana. Kagami pudo observar de que Konata y Mei en ocasiones se apartaban de la conversación un poco para hablar de algún tema de que las dos tuvieran que hablar. Konata le contó de que iba a ir a desviarse de casa para ir a buscar el nuevo volumen de el manga que estaba leyendo, Mei le respondió que iba a desviarse también para buscar un accesorio que quería desde hace tiempo y le preguntó si le parecía bien si le acompañaba con lo que la pelizaul respondió afirmativamente. Mal asunto, pensaron Miyuki y Kagami al ver lo que pasaba ante sus ojos, y sus miedos no eran ilógicos, no sabían si aquella chica no intentarían nada así que decidieron acoplarse de manera discreta.

Al final Konata no fue sola a buscar el manga, fue todo el grupo, incluyendo a Tsukasa quien hablaba entretenidamente con Mei acerca de los gustos que tenía, que eran muy parecidos a los de Konata. Miyuki y Kagami estaban alerta ante cualquier comportamiento extraño por parte de Mei hacia Konata. Al final llegaron a la tienda destinada y Mei y Konata se pusieron a buscar los que iban a comprar. Ambas hablaban vivamente mientras buscaban lo que querían. Ambas chicas le iban explicando a Tsukasa cada artículo por el cual esta iba preguntando y se interesaba en el tema relacionado con el manga y el anime. Mientras tanto Miyuki y Kagami se entrometían cada vez que podían entre Konata y Mei cuando sentían que la situación les parecía ''peligrosa''. Una de ellas le preguntaba a Konata por algún manga en el estante y esta se ponía a explicar acerca de ese manga emocionada.

Al final compraron lo que iban a comprar, Tsukasa y Konata compraron el manga que querían, Tsukasa por influencia de Konata y Mei compró la figura que había reservado. Miyuki y Kagami compraron una novela ligera con el único propósito de aparentar de que no fueron a entrometerse entre las dos amigas otakus. Volvieron en el tren y cuando llegó el momento de separarse todas se despidieron lo hicieron, ahora sólo quedaba esperar la tan ansiada excursión...

La semana pasó rápidos para algunos y muy lenta para otros. Para el grupo de amigas en el cual nos centramos la semana pasó lenta ya que ellas querían realmente hacer ese viaje. Kuroi hizo reunir a los alumnos para empezar a organizarlos y les iba explicando cómo se iban a organizar. Kagami, a pesar de varios intentos no consiguió viajar en el autobús de Konata, el profesor le reiteró repetidamente de que debía de viajar con su grupo con lo cual Kagami se resignó a toda oportunidad de poder viajar con ella, Miyuki, al notar eso, se mofó de ella con un gesto lo cual hizo enfadar a Kagami. El viaje hasta las aguas termales comenzó. Konata, Tsukasa y Miyuki iban en un grupo junto con otra chica ya que eran asientos de cuatro personas. Mientras que Kagami iba con Misao, Ayano y Mei, la chica la cual la había mantenido vigilada en caso de que se acercara más de la cuenta a Konata.

El viaje transcurrió sin ningún altercado, exceptuando unos mareos que Konata sufrió a mitad del recorrido y que la mandaron al baño a expulsar las ''malas energías'' como ella denominaba los mareos. Miyuki conversaba alegremente con Tsukasa y una Konata mareada a causa de que había comido demasiados dulces antes y durante el viaje, esto hizo que no participara mucho en el viaje. Siguieron viajando en el autobús. Kagami conversaba con Ayano acerca de lo irresponsable que podían llegar a ser algunas amigas, evidentemente esta se refería a Misao y Kagami a Konata.

-¡Ah Choo! -estornudó fuertemente Konata.

-¿Estás bien Kona-chan? -preguntó Tsukasa.

-Sí, tranquila-respondió-. ''Seguro que alguien está hablando de mí'' -pensó.

El autobús llegó a su destino, se detuvo y dio paso a los alumnos exhaustos a causa del viaje que se había tornado más incómodo de lo que parecía. Se bajaron del vehículo y vieron la empinada colina que debían subir para llegar por fin al paraíso. Muchos palidecieron ante tal elevación de terreno y decidieron comer un poco antes de empezar a subir. Kagami, en compañía de Mei claro, se reunieron con Konata y compañía, ambas encontraron a una Konata sumamente pálida y esto hizo que se preocupasen pero esta les explicó la situación y les dijo que no se preocuparan.

-Eso te pasa por imprudente -dijo Kagami.

-Ya lo sé, no me lo recuerdes que lo he pasado muy mal -respondió Konata.

-Konata, toma esto-dijo Mei pasándole una pastilla de color blanco especial para los problemas con los mareos-. Yo también sufro mucho en los viajes -dijo sonriendo.

-Gracias Mei-dijo Konata, tomó la pastilla-. Eres buena amiga.

Tomaron su descanso y empezaron a subir la gran elevación que les tomaría un rato. Decidieron ir despacio para no forzar a Konata y a su estómago a causar alguna desgracia. Cuando empezaron su ascenso Misao y Ayano se les unieron ya que les dieron ganas de estar con ellas. Empezaron a subir la colina mientras conversaban. Era en cierto modo agradable estar ahí, los diferentes sonidos de los animales en aquel bosque combinado con el aire fresco que solaba aquel día, era un poco agotador subir la colina, pero si se hacía con calma no cansaba mucho. ''Si no fuera por este mareo-pensó Konata-, iría más rápido''. Había pensado la peliazul y notó que la pastilla que Mei le había dado antes empezó a hacer efecto. Siguieron subiendo minetras que Miyuki iba explicando a las chicas algunas curiosidades sobre el paisaje o sobre los animales, todas pensaron que parecía una especie de guía turística, Konata se lo dijo con tono bromista y esta se sonrojó sin motivo alguno ante el comentario anterior.

Llegaron por fin a la cima y por consiguiente al hotel donde se iban a hospedar durante el fin de semana. Lo primero que hicieron las chicas fue reunirse por orden de Kuroi, para dar instrucciones a los alumnos, diciendo que no habían baños mixtos lo cual hizo que varias quejas procedentes de los chicos se dejaran escuchar. Repartieron las habitaciones y Kagami de algún modo entró en el grupo de su hermana compartiendo habitación con ella, Konata y Miyuki. Mei, Misao y Ayano estaban en otro habitación aunque la habitación estaba prácticamente al lado y Konata les dijo que se pasaran cuando quisieran con lo que las chicas respondieron que lo harían. Después de haberse organizado salieron a turistear los alrededores para ver qué había. Se encontraron con varios templos que parecían ser antiguos y los fueron visitando. Se encontraron con estatuas de diferentes formas, algunas tenían a algún buda desconocido para las chicas y Miyuki procedía a explicar lo que supiera de cualquiera de ellos. Después de visitar los alrededores decidieron volver al hotel ya que se hacía de noche, el tiempo se había pasado volando y Kagami no había tenido ocasión de pasar mucho tiempo a solas con Konata lo cual la molestaba, pero tenía el consuelo de compartir habitación, no las dos solas como ella hubiera querido, pero algo es algo.

Llegaron al hotel y procedieron a ir a sus respectivas habitaciones. Konata y su grupo se despidió del grupo de Mei y les dijo que si querían ir a las aguas termales que se supone que era el objetivo principal del viaje aquel. Éstas respondieron afirmativamente y acordaron reunirse después para ir a los baños. Las chicas entraron a su habitación, comieron algo y se dispusieron a ir a los baños, que eran al aire libre como suelen ser. Se pusieron la ropa que se suele poner para ir a los baños. Cuando llegaron a los baños Kagami iba atenta ante cualquier posible mirón que estuviera por ahí. Se empezaron a desnudar para entrar en los baños y Kagami y Miyuki estaban extremadamente atentas mirando a Konata mientras esta se quitaba la ropa, la peliazul notó la mirada de las dos chicas y en vez de regañarlas o algo parecido decidió seguirles el juego.

-¿Os gusta lo que veis? -dijo Konata con voz provocadora mientras enseñaba partes de su cuerpo con la toalla mientras cubría otras con la misma. Esto hizo que un fino hilo de sangre se deslizara por la nariz de Miyuki y Kagami. Konata satisfecha procedió a entrar al baño donde ya estaban Mei y las demás esperándolas.

Todas las chicas estaban ya reunidas en las aguas termales junto con el resto de los otros cursos incluyendo a las profesoras. Kagami y Miyuki estaban pendientes hasta del más mínimo detalle del cuerpo de Konata para poder atesorarlo en sus mentes. Mientras que las chicas tomaban su baño los chicos espiaban con atención el lado de las chicas por un agujero que había en la pared. Todos los chicos interesados en observar se turnaban para mirar por el agujero mientras daban sus opniones de cada una.

-Mirad-dijo uno de los chicos-. Es Takara-san.

-¡Vaya...! Es realmente hermosa -dijo otro.

-Ahí está Minegishi-san junto con Hiragii-san.

-Esas tampoco se quedan atrás.

-Parece que Hiragii-san está viendo a Izumi-san -dijo uno de los chicos.

-Ahora que lo dices es cierto. Y también parece que lo hace Taraka-san.

-¿En serio? -dijo uno de ls chicos sorprendido.

-Así es, mira.

-Ahora que lo mencionas. ¿Qué os parece Izumi-san?

-De ahí no hay mucho que escoger -dijo un chico riendo.

-¿Pero qué dices? Si de ahí es de donde viene su encanto.

-Es verdad. Ella es como una especie de niña grande, y eso es muy atractivo.

-¿No sonamos com unos pervertidos al decir eso de Izumi-san? -dijo uno de los chicos mientras miraba por el agujero.

-¿De verdad preguntas eso mientras miras por el agujero? -dijo otro de los chicos.

Kagami escuchó todo lo que habían dicho los chicos de Konata y se levantó a toda velocidad para aguarles la fiesta.

-Os gusta mirar eh... -dijo antes de meter sus dedos por el agujero e hizo que el chico que observaba soltara un gemido de dolor.

Así las chicas acabaron de bañarse y procedieron a ir a su habitación para cenar y después irse a dormir. La cena procedió de manera normal, los chicos seguían sobre su debate sobre el encanto que Konata tenía al ser una especie de ''loli''. Kagami escuchaba enfurecida y estuvo a punto de levantarse de la mesa enseñarles a aquellos chicos buenos modales pero se contuvo. Cuando acabaron la cena procedieron las chicas a irse a dormir, el grupo de Konata se despidió de las demás y entraron en su habitación para poder dormir. Kuroi llegó a la habitación, anunció que iba a apagar las luces y les ordenó a las chicas dormirse. Apagó las luces y se retiró. Todas procedieron a dormir para dar paso al sábado...