Capítulo 9.

-''Uhh...''-pensaba Konata mientras despertaba-. Qué mal he dormi...-paró de decir al ver que Kagami y Miyuki estaban aferradas a ella por cada lado-. Así que por eso era... -dijo y se liberó de ellas con el mayor cuidado posible para no despertarlas.

Konata se acomodó su ropa que a causa de Kagami y Miyuki quienes al haberse aferrado a ella hicieron que su ropa se empezase a caer. Salió de la habitación, todas seguían dormidas a excepción de ella, cosa que era rara ya que Konata disfrutaba mucho la actividad de dormir. Mientras caminaba por el pasillo del hotel donde se hospedaban, vio que varias alumnas ya estaban despiertas y que habían empezado a realizar ya sus actividades. Fue hasya la recepción del hotel donde se encontró a Kuroi hablando con un sujeto que trabajaba ahí. Ella vio a la peliazul y se acercó a esta para hablar de cualquier cosa.

-Dime Izumi... ¿Qué tal te ha parecido este viaje? -preguntó Kuroi.

-Pues bien... Esas aguas termales son muy relajantes. ¿Y a usted sensei?

-¿A mi? Supongo que bien. Creo que he podido volverme más cercanas a los alumnos.

-¿Tanto hombres como mujeres? -preguntó Konata. Quien se levantó para ir a una máquina expendedora a comprar una bebida-. Tome -le dijo ofreciéndole una a Kuroi-sensei.

-Gracias-respondió esta-. Creo que me he vuelto cercana a los hombres, pero debo decir que más con las chicas.

-Bueno, supongo que es normal -dijo esta bebiendo de la bebida que había comprado.

-Así es. ¿Has oído del incidente de ayer Izumi? -preguntó Kuroi.

-¿Incidente? ¿Cuál?

-Ayer sorprendí a los chicos espiando a las chicas en los baños.

-¿Eh? ¿En serio?

-Así es. Y a que no adivinas quién era de las chicas más observadas.

-¿Quién? ¿Miyuki? ¿Ayano?

-Ellas también eran observadas, pero en realidad eras tú -dijo Kuroi orgullosa.

-¿Eh? ¿En serio?

-Así es.

-''Oh, son Konata y la sensei''-pensó Mei-. ''Mejor voy a saludarlas''.

-¿Es en serio? -preguntó Konata riendo intensamente.

-Así es-respondió Kuroi riendo de forma similar-. Cuando les atrapé observando uno de ellos se acariciaba el ojo y me dijo que alguien le había atacado. Después de llevarles hasta la habitación les empecé a interrogar y me dijeron que sólo estaban comparando. Luego me empezaron a decir quiénes eran las favoritas y como siempre Takara-san y Minegishi-san estaban pero luego te mencionaron a ti. Cosa que no podía creer.

-Eso no es muy amable por su parte sensei -dijo Konata.

-Da igual. Luego me dijeron que a pesar de que no tienes un cuerpo muy desarrollado dijeron que ese era precisamente tu fuerte.

-¿Mi fuerte?

-Así es. Se supone que tu apariencia de niña loli hacen que subas de posición en la tabla. Y que de seguro si te vistieras de una niña de primaria te verías muy guapa-explicaba Kuroi-. Al principio no comprendía pero luego te imaginé vestida como ellos decían y les di la razón por completo, y les dije que tenían buen gusto a la hora de comparar.

-Sensei, eso no suena muy legal que digamos-dijo Konata-. Pero me alegra saber que soy deseada por algunos -concluyó riendo.

-Así es. Cuando ya estaba en la cama para prepararme a dormir me empecé a reír por la conversación que había tenido momentos antes, no se tiene ese tipo de charlas con chicos muy a menudo que digamos. Y eso hizo que nos acercáramos más como alumnos y profesora.

-Me alegro por usted sensei.

-Dime Izumi, si te consiguiera un vestido de estos tipo lolita gótica, ¿lo vestirías?

-Hmm, no sé sensei, seguro que no me queda bien -dijo a la vez que recordó el incidente con Mei, varios días atrás.

-¡Si se te ven bien! -exclamó Mei saliendo de su escondite.

-¡¿M-Mei?! -dijo Konata sorprendida.

-Oh Kirisagi-san, estabas ahí -dijo Kuroi.

-¡Sensei! Lo que dice Konata es mentira, a ella sí se le ven bien los vestidos de...-no pudo acabar la frase ya que Konata rápidamente le puso la mano en la boca-. ¡Hmmm! ¡Hmmm!

-Jejeje, no le haga caso sensei. Ven Mei, vamos a dar un paseo para relajarnos -dijo Konata mirando severamente a Mei.

-¡Hmm! -intentó vanamente Mei en decir alguna palabra. Y ambas se retiraron.

-¿Qué sucede con los jóvenes hoy en día...? -dijo Kuroi y le dio un sorbo a la bebida que Konata le había dado.

Konata se llevó lejos de la vista de Kuroi a Mei, y cuando estaban lo suficientemente lejos la dejó hablar.

-¿P-Por qué has hecho eso Konata? -dijo Mei exasperada.

-No quiero que nadie sepa que me he puesto uno de esos vestidos.

-¿Por qué Konata? Si te ves muy bien en ellos.

-No quiero ni imaginar lo que pasaría -dijo Konata, y se imaginó a Kagami y Miyuki descubriendo su secreto-. ''Uhh... que feo sería eso...''

-Pero yo sé que tú te vestiste así Konata. E incluso tengo fotografías.

-¿Aún las tienes? Bueno da igual. En ti puedo confiar, así que no se las enseñes a nadie.

-Konata... Está bien, confía en mi -dijo sonriendo.

-''Si estuviéramos en otra situación diría que está enamorada de mí-pensó Konata, quién no se había dado cuenta que Mei le hablaba-. No, es imposilbe. Aunque...-pensó mientras examinaba a Mei-. No está nada mal, además, incluso podría montarme un hárem''.

-¿Konata? -dijo Mei preocupada.

-''Un hárem. Eso sí que sería genial. Sobre todo si tengo a Miyuki y su descomunal cuerpo. Aunque Kagami tampoco se queda atrás. Pero debería buscar a otra para agrandar el grupo, ¿Tsukasa? No estaría mal, las dos hermanas juntas es una gran idea. Pero no creo que deba meterla en mi mundo, la pobre no lo merece. ¿Ayano? Ella tiene buen cuerpo, seguro que encaja bien...''

-¡Konata! -exclamó Mei en un intento de traer a Konata de vuelta a la realidad.

-¡¿Eh?! ¿Qué sucede Mei? -dijo Konata reaccionando.

-Te habías como ido del mundo, como si tu alma no estuviera aquí.

-Y-Ya veo... L-Lo lamento Mei.

-A-Al menos ya estás aquí...

-Oye, ¿Qué te parece si damos una vuelta?

-Me parece bien -respondió esta animada.

Konata y Mei empezaron a dar vueltas a través del hotel, caminando cada rincón que había en este. Mientras iban caminando se iban encontrando con diferentes personas, se encontraron a Misao y a Ayano. Las saludaron y siguieron ambas parejas su camino, mientras Misao y Ayano se alejaban caminando Konata se las quedó observando desde atrás para ver a quién metía en su hárem, lo cual la hizo desconectar del mundo de nuevo. Lo cual Mei tuvo que traerla de vuelta otra vez. Siguieron caminando y se encontraron a Kuroi-sensei hablando con los alumnos que estuvieron comparando a las chicas la noche anterior y cuando los vieron empezaron a susurrarle a Kuroi sobre Konata y la posibilidad de que ella vistiera el vestido gótico.

-Lo intentaremos en el festival cultural -respondió Kuroi a los alumnos con su pulgar levantado. A lo cual los alumnos respondieron alegres.

-''Esto no me da buena espina...'' -pensó Konata.

Siguieron caminando y se encontraron con una sala de juegos. Konata retó a Mei a un partido de ping pong, la que perdiera compraba bebidas para ambas, Mei aceptó. El partido empezó y Konata y su soberbia subestimaron a Mei a quien creían una novata en el ping pong, lo cual era mentira ya que Mei era una gran jugadora debido a que jugaba frecuentemente con su padre y hermanos mayores y esto había hecho que adquiriera una gran experiencia. Konata se vio en apuros cuando Mei la remontó y empezó a cogerle distancia en el marcador. Konata pensaba que su fin estaba cerca, el partido era tan reñido que había atraído a muchos alumnos que estaban cerca en aquel momento. Algunos animaban a Mei y otros a Konata, incluyendo su club secreto de fans. Siguieron jugando y el partido estaba cada vez más reñido, la tensión era enorme, se podía cortar incluso con un cuchillo. Ambas jugadoras terminaron a un punto de la vistoria, la que marcara el siguiente punto ganaba, esta era la parte más difícil ya que cualquier error podía costar la victoria. Esto había ido más allá de una apuesta por quién pagaba las bebidas y cuando parecía que Mei iba a ganar Konata vio que ella dejó un espacio por el cual podía ganar y lo aprovechó, cuando le tocaba devolver puso todas sus fuerzas para dispara hacia aquel punto, la bola pasó y Mei no pudo devolverla por lo cual Konata había marcado, la victoria era suya. Hubo una gran celebración de aquel punto por parte de los que animaban a Konata.

-¿Has oído eso Kagami? -dijo Miyuki detrás de ésta.

-Sí, ¿qué estarán celebrando allá?

-Vayamos a investigar.

Mei se encontraba mirando resignada el tablero de juego mientras analizaba su error fatal que le había costado la victoria, y aceptó el hecho de que Konata era mejor que ella, lo cual era muy raro ya que Mei había adquirido una gran habilidad en aquel juego hasta el punto de que ni su padre ni sus hermanos mayores querían jugar con ella. Luego, Konata al ver el bajón que sufría Mei se acercó a ella para animarla.

-Ha sido un gran juego Mei -dijo Konata mientras tendía su mano.

-Konata...-dijo esta al mirarla-. Gracias, yo también pienso lo mismo -dijo y le dio un apretón de manos.

-Sí. Pero sigues deviéndome esa bebida -dijo con una sonrisa burlona.

-C-Claro... -respondió esta con una sonrisa nerviosa.

Mei le dio el tan merecido zumo a Konata y momentos después ellas dos se encontraron con Kagam, Miyuki y Tsukasa quienes habían estado buscando a Konata ya que cuando despertaron ella no estaba y le preguntaron el por qué de haberse levantado tan temprano, con lo cual ella respondió que no había podido dormir bien. Las cinco pasaron el resto del día juntas, luego se unieron a Misao y Ayano para agrandar el grupo. El grupo de chicas se encontró luego con Kuroi-sensei otra vez, pero esta vez estaba sola, Konata se le acercó para hablarle de un juego que Konata había conseguido y se lo iba a enseñar a Kuroi, ambas empezaron a hablar fervientemente del juego aislando a las demás chicas, para colmo Mei se les unió después. Así siguieron durante un rato, luego de haber estado todo el día haciendo el vago que era lo mejor que se les daba la hora de la cena llegó. Todas se dispusieron a cenar y Mei se sentó junto a Konata ya que habían pasado todo el día juntas, hecho que molestó a Miyuki y Kagami, luego de haber cenado todas se dispusieron a irse a dormir. Una vez caída la noche todas estaban ya dormidas. El sábado había pasado.

El domingo pasó sin mayor percance. Miyuki y Kagami se aseguraron de despertar temprano junto a Konata para pasar el día con ella. Hicieron varias cosas, pero la mayoría sin importancia. Mientras estas pasaban el rato unos cuantos chicos se acercaron a Konata para invitarla a beber algo y dar un paseo, ante esto Kagami tomó medidas para alejarlos, lo cual consiguió exitosamente. Ningún chico se acercaría a Konata por el resto del viaje. Luego, Kagami quiso jugar al ping pong con Miyuki, y esta aceptó. Las cuatro chicas fueron hasta donde estaba la mesa para disponerse a jugar, Miyuki contra Kagami y Konata contra Tsukasa. Tsukasa no era muy buena jugando pero lo intentaba y eso era lo importante. En cambio, Miyuki y Kagami jugaban ferozmente como si el destino del mundo estuviera en juego cosa que puso incómoda a Konata ya que se imaginaba el porqué de la intensidad del juego. Siguieron hasta que Kagami resultó vencedora por muy poco. La hora de la cena llegó, lo cual era su última cena en aquel hotel, a la mañana siguiente estarían de camino a casa.

La noche pasó y con ello el nuevo día llegó. Todas despertaron a la hora acordada, excepto Tsukasa, quien le tomó más trabajo el despertarse. Luego de haber despertado, todas se prepararon, Konata, para compensar la falta de atención hacia Miyuki y Kagami se cambió frente a ellas, lo cual ambas chicas pudieron ver todo el cuerpo de Konata desnudo, desde la parte de detrás claro. Ante esto, Miyuki y Kagami tuvieron otra fuga de sangre de sus narices, luego de haberse cambiado todas. Bajaron a desayunar. Cuando por fin habían acabado de comer, se dispusieron a subir al autobús que las llevaría a casa.

Todas abordaron el autobús, aunque hubo un alumno que no se dio cuenta de esto y casi es abandonado en aquel hotel, teniendo que correr durante un rato detrás del autobús hasta que este por fin paró, aquel alumno recibió un regaño por parte de la profesora y risas por parte de sus alumnos. El camino pasó relativamente rápido, Miyuki y Tsukasa se quedaron dormidas, incluso Konata también lo estuvo. Kagami, a raíz de repetidas suplicas, pudo estar en el grupo de Konata. Incluso pudo sentarse con ellas, logró cambiar de asiento con la chica que se sentaba con ellas. Después de haber cambiado, las cuatro inseparables amigas estaban juntas de regreso a casa. Kagami era la única despierta ya que ella había podido dormir lo suficiente. Mientras esta leía un libro que había comprado antes del viaje no podía evitar lanzarle miradas rápidas a Konata mientras esta dormía. El corazón de Kagami iba a toda velocidad, miró alrededor y vio que los alumnos con posibilidad de verlas estaban dormidas. Se decidió, cerró su libro y empezó a acercarse a Konata con la intención de besarla. Pero cuando estaba a sólo unos milímetros vaciló y se detuvo antes de poder besarla y se la quedó mirando durante un rato.

-Hazlo de una vez -dijo Konata y a continuación agarró la cabeza de Kagami y la besó en los labios.

-¡K-Konata! -mumuró esta ante la repentina acción de Konata. La peliazul le guiñó un ojo antes de fingir que estaba durmiendo.

-¿Sucede algo Onee-chan? -dijo Tsukasa medio dormida.

-N-No... no pasa nada -dijo esta y a continuación esta pasó sus dedos por sus labios.

Llegaron a su destino. Y todas se dispusieron a irse a casa. Todas se despidieron de todas, se separaron y agarraron sus respectivos caminos. Konata se encontraba caminando camino a casa, y mientras caminaba no dejaba de darle vueltas a la acción temeraria que había hecho antes. Supuso que Kagami se lo tomaría en serio, como hace siempre e intenraría acercarse más a Konata, lo cual Miyuki respondería ante esto y haría lo mismo.

-''Me espera algo grande...''-pensaba Konata mientras abría la puerta-. Estoy en casa -anunció.

-¡Venga Yutaka! Ponte este vestido para hacerte las fotos -decía padre de Konata mientras perseguía a Yutaka, quién había tenido un resfriado ese día y no había podido asistir ese día.

-¡No! ¡No quiero! -exclamaba esta mientras huía del padre de Konata.

-''Hogar, dulce hogar'' -pensó Konata riendo antes de entrar a su casa.