Capítulo 14.
Miyuki se encontraba en su habitación decidiendo el qué ponerse para su tan esperada cita con Konata. Había pasado casi dos horas viendo distintas combinaciones de ropa y complementos. Cada vez que tenía alguna que le gustaba la examinaba rigurosamente para ver algún fallo, terminaba siempre por desechar aquella opción. Se había levantado pronto solamente para decidir qué ponerse. Curiosamente el plan para hoy lo tenía decidido desde el mismo instante en que le pidió salir a la pequeña ahoge.
Konata se encontraba jugando algún juego online, desde esa mañana estaba en racha. Había logrado conseguir algunos de los objetos más raros que ninguno de sus compañeros había visto solamente en imágenes. Estaba explorando la zona en busca de algún contrincante para presumir de su objeto extraño. Al fin había hallado a un oponente digno, empezaron a luchar ferozmente, habían alcanzado un punto en el que el más mínimo error les costaría la victoria a cada parte. Justo cuando estaba a un paso de la victoria miró de reojo el reloj que tenía encima del escritorio y vio la hora, se quedó paralizada al ver lo mucho que le había tomado aquella partida. Cerró el juego con todo el dolor de su corazón ya que le estaba yendo de maravilla. Se levantó y se olió las axilas en busca de algún mal olor, no había nada malo. Fue a la ducha para limpiarse, "¿Para qué me he olido las axilas si de todas maneras iba a tomar un baño?" pensó con una sonrisa.
Una vez acabada la ducha se vistió lo más rápido que pudo. Salió a toda velocidad de la casa despidiéndose de su padre y Yutaka. La peliazul iba corriendo en dirección a la estación del metro. Había quedado con Miyuki dentro de veinte minutos, no le daría tiempo ni en broma. A pesar de que nunca podría lograrlo se esforzó por hacerlo, si algo le habían enseñado tantas horas de juegos online y animes era a nunca rendirse. Justo cuando llegó a la estación, el tren estaba a punto de cerrar sus puertas, Konata hizo un último esfuerzo y aumentó su velocidad, si agujero en ese momento se le hubiera ocurrido el tomar el tiempo se habría dado cuenta de que estaba frente a una posible corredora olímpica, llegó a tiempo, las gotas de sudor recorrían su tierno rostro. Lo bueno es que el tren no estaba tan lleno así que pudo elegir dónde sentarse. Se sentó junto a las puertas, Konata sabía perfectamente que cuanto más avanzaba el tren más llenaba de personas, de este modo no se vería tan aplastada por la multitud.
Llegó a la estación y al salir de ella caminó unos diez minutos hasta llegar donde había quedado con Miyuki, miró alrededor para buscar a la pelirosa, ella suponía que no sería difícil localizar a una chica que llamaba tanto la atención. Al fin la ubicó y se acercó sigilosamente por detrás, quería darle una sorpresa, la peliazul siempre había creído que divertirse a costa de Miyuki era uno de los placeres de la vida. Se acercó rápidamente y cuando estuvo justo detrás de ella, en vez de ponerle las manos en los ojos para taparlos, puso sus dos manos en sus dos respectivos pechos, hecho que no pasó desapercibido por los peatones que pasaban por ahí. Cuando Konata hizo dio un grito por aquel susto lo cual causó que Konata riera.
-Lo siento Miyuki-dijo Konata mientras se rascaba la nuca -. No me pude resistir.
-B-Bueno... -Contestó sonrojada.
-Bueno-dijo-. ¿Qué has planeado para hoy Miyuki?
-Verás... Hay una nueva película en el cine así que...
-¡Oh! Apostando por lo clásico. Así se hace Miyuki -dijo Konata adoptando una pose de sabio.
-Así que, ¿nos vamos?
-Por supuesto -contestó sonriente.
Comenzaron a caminar en dirección al cine donde la película era proyectada.
"Todas quieren llevarme al cine... ¿Por qué será...? " -pensó alegre la peliazul.
La estrategia de Miyuki era el ir a ver una película de terror ya que había recordado que Konata sentía una atracción hacia estas películas. Así como una anécdota donde Kagami y Konata habían ido a ver una hace tiempo, junto con Tsukasa. Siendo lo anterior verdad Miyuki quería demostrarle su valía a Konata, le haría ver que ambas compartían gustos similares, aunque sólo fuera un poco. Así que Miyuki estaba entusiasmada ante su plan infalible. Ahora sólo quedaba ver cómo resultaba todo.
...
Konata y Miyuki salían del cine, Konata iba claramente alegre y emocionada, la película había sido mejor de lo que esperaba, los escenarios, efectos y actores estaban todos en su balance perfecto. Por contrapartida, Miyuki había gritado como nunca, no había considerado que la película fuera tan escalofriante, hubo un punto de la película en que casi ahoga a Konata y otro en el que estuvo a punto de ser echada del cine. Konata atribuyó todo esto a los encantos de Miyuki, según ella, esto aumentaba sus puntos en lo que atractivo se refería. Para hacer que Miyuki olvidara el susto de antes y se relajara Konata sugirió el ir a comer algo. Ya que Miyuki había elegido la película está vez era el turno de Konata.
-Claro -respondió Miyuki-. Pero, ¿Dónde vamos a ir?
-Ya lo verás -respondió sonriente.
Konata llevó a Miyuki a un restaurante con temática otaku, es decir, un restaurante donde todo está adornado con objetos relacionados con el manga y anime, así como las camareras, y todo el personal, explico lo de la temática otaku porque siempre hay algún listo que no sabe a qué me refiero. Como sea, resulta que el administrador de aquel local era un cliente recurrente en el lugar donde Konata trabaja así que hizo que el administrador le tuviera preparado un traje de sirvienta especialmente para Miyuki. Las amigas de la peliazul dirán que ella es una antisocial pero a la hora de la verdad Konata tiene muchos contactos, de algo tiene que servir el trabajar en aquel lugar, aparte de disfrutar sirviendo a las personas claro.
Miyuki siempre había notado desde que partieron hacia el restaurante que Konata tenía una sonrisa, aunque siempre está sonriendo esta sonrisa denotaba más bien malicia, no era la típica sonrisa relajada de Konata. A pesar de eso la pelirosa pensó que estaba exagerando así que no le dio mayor importancia. Cuando llegaron al restaurante todos los empleados saludaron a Konata de manera familiar lo que demostraba que Konata ya había estado aquí. El administrador, quien estaba de paso, vio a las dos amigo y se acercó a saludarlas, se acercó a Konata y le preguntó '¿Es ella?' Konata respondió con un 'sí', se quedó mirando fijamente a Miyuki y le pidió que la siguiera. Miyuki, confundida, miró a Konata quien le dijo que siguiera al chico que estaba frente a ellas, esta aceptó al final y siguió al administrador.
Miyuki reapareció unos minutos después vistiendo el típico traje de sirvienta con volantes y lazos, con guantes blancos con bordados, varias exclamaciones provenientes de los clientes hicieron ruborizar a Miyuki. Konata examinó detenidamente a la chica, se levantó y fue hacia el administrador.
-Cámbialo -dijo seria.
-¡P-Pero Konata! -Intentó contestar.
-Cámbialo he dicho -dijo mirando fijamente al administrador.
-Pero, ¿por qué? Si le queda genial.
-Es demasiado corto.
-¿Sólo por eso?
-Sí -contestó tajante.
-¡P-Pero...!
-Escucha-dijo perdiendo la paciencia-. Tú y yo somos amigos, ¿cierto?-"Así es" contestó él-. Por eso mismo me entenderás. No puedo ponerle a una buena amiga mía eso -se giró donde estaba Miyuki y le guiñó el ojo-. Es demasiado corto y las personas que están aquí se les ven intenciones claras. Así que cámbialo, ¿de acuerdo?
El administrador cedió al final y le dio la razón a la pequeña ahoge, si algo era cierto eso era que en éstos temas Konata siempre tiene la razón. Miyuki volvió diez minutos después con un traje de sirvienta mucho más largo y reservado que el anterior, el rostro de Konata mostraba evidente satisfacción. La pequeña le comentó a Miyuki que iba a trabajar como camarera por ese día, la pelirosa accedió temerosa, ese iba a ser su primera vez trabajando.
Al final Miyuki no lo hizo tan mal, tuvo su contratiempo, pero eso es de esperar para una persona sin experiencia como ella, pero aún así lo hizo bastante bien. Muchos clientes pidieron a Konata el poder hacerse fotos con Miyuki, los clientes pensaban que Konata era la que controlaba los asuntos respectivos a Miyuki, ninguna de las dos reclamó. Konata solo dejaba hacerse fotos a Miyuki con los clientes que tenían el aspecto más normal y de los que no parecían querer pasarse con ella. Ese día el restaurante tuvo más clientes que en mucho tiempo. Cuando Konata y Miyuki se disponían a marcharse el administrador les ofreció a ambas le, no sólo a Miyuki, el volver a trabajar allí. Le entregó a Konata un sobre considerablemente grueso, Konata lo abrió y vio que contenía billetes esta se lo entregó a Miyuki, esta parecía confundida.
-Es tu pago-dijo sonriente-. Por un espléndido trabajo -dijo y le enseñó el pulgar.
Después de haber recibido el pago Miyuki decidió preguntarle algo a Konata que tenía desde hace un rato.
-Konata... -Dijo Miyuki.
-¿Qué sucede Miyuki?
-¿Por qué te ha molestado tanto que tuviera puesto ese traje? Sé que querías defenderme, pero...
-Hmm-dijo pensativa-. Podría ser porque me gustaría que fuera a mi la única que enseñas tanta piel -dijo y le guiñó un ojo, la pelirosa se sonrojó.
La felicidad que Miyuki sentía en ese momento no podía ser calculada, no sólo había adquirido experiencia laboral sino también se había vuelto más cercana a Konata. Se estaba haciendo tarde, Miyuki, en un arrebato de osadía invitó a Konata a su casa, solamente para beber un poco de té.
"Eres muy obvia Miyuki" -pensó Konata sonriendo.
Fueron hasta la casa de Miyuki, hablando del día que habían tenido. Miyuki le contaba a Konata lo que pensaba hacer con el pago del restaurante. Llegaron a la casa, o mejor dicho mansión, de la chica. Konata a pesar de todas las veces que había estado allí nunca lograba no sorprenderse al entrar allí, la madre de Miyuki estaba hablando animadamente con alguien al teléfono, Konata le preguntó a Miyuki con quién hablaba esta le respondió que no prestara atención. Ambas chicas se retiraron y dejaron a la madre de la pelirosa hablando felizmente. Fueron hasta la sala, donde habían diferentes DVDs de películas y series animes, al parecer, Miyuki lo había planeado todo. Vieron un par de películas, la anfitriona había preparado película románticas, y todas acababan con algún tipo de final demasiado previsible.
"¿Sigues apostando a lo clásico eh...? Bien, bien" pensó alegre Konata.
Para no desilusionar a Miyuki y no dejar pasar la noche en vano Konata le dio un largo y profundo beso a Miyuki, la pelirosa casi se desmaya al recibirlo, la agarró totalmente desprevenida pero aún así respondió como mejor pudo. Cuando Konata vio la reacción de la chica y la vio sonrojada re rió, esto provocó que Miyuki se avergonzara aún más, recordaría esa noche para siempre.
Konata no se dio cuenta pero mientras veían la televisión un gran aguacero se había soltado sobre la ciudad, las chicas se dieron cuenta ya avanzada la lluvia. La noche había caído ya también, Konata fue hasta la puerta principal para ver la lluvia, Miyuki la acompañó y tomó su mano, la otra no hizo nada para impedirlo. Al ver que la lluvia no cedía decidió llamar a casa para avisar que se quedaría a dormir en casa de Miyuki, la ya mencionada chica no pudo ocultar su felicidad al oír eso. Marcó el número de su casa y su padre respondió:
-"¿Si...?" -respondió una voz al otro lado del teléfono.
-¿Papá? -dijo Konata -. Soy yo.
-"Oh Konata. ¿Vas a venir a casa? "
-Por eso mismo te llamo. Hoy voy a quedarme a dormir en casa de Miyuki.
-"P-Pero no me has dicho nada y dejarte así sin más..." -dijo sin estar convencido.
-Papá -dijo Konata -. Probablemente no me creas pero estoy con una madre e hijas totalmente hermosas. ¿Te acuerdas de la serie que estábamos viendo anoche? Pues son así pero con el pelo rosa -dijo. Hubieron unos momentos de silencio al otro lado de la línea.
-"Así se hace hija. Estoy orgulloso de ti" -dijo sumamente feliz.
-Gracias papá. Tengo que dejarte. Sí . Nos vemos mañana, adiós -dijo y colgó finalmente.
-¿Qué te dijo? -Preguntó Miyuki ansiosa.
-Que me porte bien y vaya mañana temprano -respondió, la pelirosa se puso alegre.
"Ahí vamos" -pensó Konata.
...
Miyuki despertaba lentamente en su habitación. Recordaba vagamente lo que había hecho anoche, sabía que ella y Konata habían ido a su casa y que debido a la lluvia esta última se había quedado a dormir allí. Se sentía sumamente descansada, había dormido plácidamente y se sentía muy animada. Se sentó en su cama y se levantó, fue hasta el espejo de su habitación y se dio cuenta de algo: estaba desnuda. Se alteró y sonrojó súbitamente y empezó a tratar de recordar lo que había hecho. Se puso la misma ropa que tenía puesta anoche y salió de la habitación y fue a la sala, escuchó risas provenientes de la cocina, eran su madre y Konata. Aceleró el paso y las encontró en la mesa riendo animadamente. Se acercó tímidamente a la mesa.
-B-Buenos días... -Dijo casi susurrando.
-Oh-dijo Konata animada-. Mira quién se ha despertado.
-¿Cómo es que estás despierta Konata?
-Fue tu madre. Fue hasta la habitación cuando dormía y me despertó ofreciéndome una muda de ropa tuya de cuando eras pequeña -dijo riendo y a continuación bostezó.
-¿De cuando era pequeña? -Preguntó confundida.
-Así es, era la única que le quedaba bien -dijo inocente, Konata no pudo evitar deprimirse ante el último comentario.
-De todas formas -dijo Miyuki -. Konata, ¿podemos hablar?
-Claro -respondió.
Miyuki guió a Konata a través de la sala, llegaron a sofá donde habían pasado la noche anterior viendo películas. Miyuki empezó directa.
-Konata, ¿sabes qué hicimos anoche? -Preguntó ruborizada.
-Claro. Vimos anime y luego hablamos un rato. Aunque luego te di una recompensa -dijo con tono pícaro.
-¿Y cuando nos fuimos a dormir?
-No te sigo Miyuki.
-Es que cuando me desperté hace un rato estaba en ropa interior y... Y... -Decía avergonzada al máximo. De repente Konata comprendió y empezó a reírse, Miyuki la miró confundida.
-Ya veo, ya veo...-dijo mientras reía -. Verás, anoche te quedaste dormida y tu madre te cargó en brazos hasta tu habitación, yo que tu me cuidaría de ella. En resumen, cuando tu madre me despertó nos pusimos a hablar y una cosa llevó a la otra y terminamos hablando de unos disfraces que tenías en el armario yo alegaba que no te quedarían bien y tu madre, para probar que me equivocaba, empezó a quitarte la ropa e intentó ponerte el disfraz pero se dio cuenta de que te iba a despertar si seguía así, entonces lo dejamos en un empate y nos olvidamos de ti. En serio, tu madre es alguien de cuidado -dijo un poco inquieta. Miyuki intentaba digerir lo anterior.
-Ya veo... ¿Así que no hicimos nada?
-Desafortunadamente, no.
Ambas chicas pasaron el día juntas. Konata se quedó hasta ya avanzada la tarde y cuando llegó el momento en el que tenía que irse se despidió de madre e hija, ambas tenían una cara triste ya que ambas habían disfrutado de la compañía de la peliazul.
Konata llegó a casa donde estaban Yutaka y su padre viendo la televisión, le devolvieron el saludo y el padre de Konata exigió detalles de la noche, obviamente Konata se negó lo cual hizo al padre de Konata la persona más desdichada del mundo,según sus propias palabras, la pequeña ahoge pensó que su padre exageraba así que no le prestó atención. Pasó el resto de la tarde jugando sin preocuparse lo más mínimo de los deberes o exámenes próximos. De vez en cuando recibía algún mensaje de Kagami o Tsukasa preguntándole por el día y esas cosas, ella les respondía con un "igual que siempre " simple y directo.
Eran las once de la noche pasadas y Konata seguía jugando, intentando reponer la partida del día anterior. Iba explorando la zona en busca de algún contrincante u objeto raro. Estaba explorando desde hacía tanto que estaba a punto de llamar a Mei para jugar las dos. Cuando de repente algo se cruzó en su camino, recogió el objeto y lo examinó detenidamente, abrió la boca lo más que pudo, no podía creerlo.
-No puede ser... No puede ser... ¡La Soul Reaper! ¡Tengo la Soul Reaper! ¡No puedo creerlo! Tengo que... Tengo que avisarle a Kuroi-sensei -dijo y tomó su teléfono móvil, afortunadamente tenía una línea de carga, marcó el número y esperó la respuesta-. ¿Si? ¿Kuroi-sensei? ¡Adivine! ¡Tengo la Soul Reaper! ¡Así es! Espere-dijo y volvió a marcar-. ¡¿Kagami?! ¡Deja de dormir, esto es importante! ¡Tengo un objeto súper raro! Espera-dijo y marcó de nuevo otro número -. ¡¿Miyuki?! ¿Por qué todos estáis durmiendo?! Da igual. ¡Tengo la mejor espada del mundo! ¿Cómo que de qué estoy hablando? Espera-dijo y dejó el teléfono -. ¡Papá! -Gritó mientras se alejaba-. ¡¿Cómo es el número del Primer Ministro?! ¡Esto hay que celebrarlo a lo grande! -Exclamó y se alejó dejando ahí el teléfono.
-"Esto...-dijo Kuroi-sensei desde la línea -. ¿Cómo lo lleváis chicas?"
-"Estoy sorprendida de que nos haya llamado para eso... "-Dijo Miyuki medio dormida.
-"Yo estoy más sorprendida de que nos haya podido llamar a las tres a la vez..." -dijo Kagami.
Como se puede ver. Konata celebra las pequeñas cosas a lo grande.
