Capítulo 15.

En una tiendecita donde se comercializaba con temática ''otaku'' se encontraba una pequeña chica de cabello azul, quien estaba ojeando dos artículos que le habían llamado la atención desde hacía más de veinte minutos. La chica en cuestión estaba hecha un lío, había visto algo que le gustaba pero cuando se disponía a cogerlo e ir a caja a pagarlo vio otra cosa que también quería, quedándose pasmada y en estado de shock al darse cuenta de aquel otro objeto. Sostenía cada manga en una mano diferente, sopesando las opciones que tenía y sacando a relucir los pro's y contras que cada cosa tenía. Llevaba así un buen rato ya, varios de los clientes que habían pasado ya y venían de regreso se quedaban mirando extrañados a la misteriosa chica peliazul que estaba de pie sin dar ninguna señal de vida. Cuando la difícil decisión parecía que no iba a tener ninguna solución la pequeña chica recordó que ella ya era propietaria de uno de los mangas así que no había habido nunca que considerar qué objeto debía adquirir, la alegría la invadió casi instantáneamente, dejó el manga que ya tenía repetido y se dirigió hacia la caja para pagar, tenía una sonrisa en su rostro.

Konata se encontraba mirando anonadada la libreria que tenía en su habitación, la mano en la que mantenía el manga recientemente adquirido en aquella tienda le temblaba ligeramente, unas cuantas gotas de sudor se habían hecho presentes en su rostro, la chica había abierto los ojos al máximo cuando se dio cuenta del grave error que había cometido: aquel manga que había comprado también lo tenía ya, lo había vuelto a comprar. Su cuerpo se desplomó hacia el suelo, cayó sobre sus rodillas y murmuró unas cuantas palabras que eran lo único que se le ocurría en ese momento:

-No otra vez...-una sonrisa surgió en su rostro-. Bueno-dijo mientras se levantaba-, lo usaré como reserva.

Se levantó y se sacudió el polvo de las rodillas, buscó la caja especial que tenía para poder preservar los objetos que quería cuidar. Guardó el manga cuando unos ligeros toques se escucharon en la puerta, alguien estaba llamando, era el padre de Konata.

-Konata-dijo al otro lado de puerta-. ¿Vamos a jugar o no? -preguntó un poco exhasperado ante la tardanza de su hija.

-Sí, pero, ¿no ves que estoy en un momento depresivo? -dijo fingiendo tristeza.

-¿Qué ha pasado? ¿No hay internet? -preguntó preocupado.

-Tampoco es tan grave. Solamente hice una mala compra, eso es todo.

-Ohh-contestó su padre, aliviado de que solo fuera eso-. Eso me pasa muy a menudo.

-Es triste...-dijo-. Pero ya qué, no se puede hacer nada. Mejor vamos a jugar -dijo y salió de su habitación.

-¡Por fin! -exclamó su padre feliz.

Mientras Konata caminaba empezó a recordar lo que había pasado tan sólo ayer, cuando en su clase se había reunido todos los alumnos de esta misma para hablar del tema que ocupaba sus mentes en ese momento: el festival escolar. Todos estaban entusiasmados por la idea del festival, muchos ya estaban haciendo planes para aquellos días. Konata soltó una risita cuando recordó la parte más crucial de todo el debate del festival, el cual ella estaba implicada.

-¿Sucede algo? -preguntó el padre de Konata al oír la risita de su hija.

-No es nada papá, no es nada...

...

Todos los alumnos de la clase de Konata estaban en sus respectivos asientos, Kuroi-sensei estaba al frente de la clase, en la pizarra estaba ecrito ''¡Objetivo festival!''. Los alumnos se murmuraban cosas los unos a los otros, todos estaban sumamente excitados ante el próximo acontecimiento que daría lugar en breve. Kuroi-sensei le dio un fuerte golpe a la pizarra para captar la atención de los alumnos y dar inicio a la sesión.

-¡Muy bien chicos! ¡Es hora de decidir qué haremos durante el festival!

Muchos de los alumnos, la gran mayoría propusieron el tópico de hacer una casa embrujada, un clásico, y los que no se les había ocurrido aquella idea se animaron al oírla. Pero Kuroi-sensei les arrebató todos los ánimos al decirles que la clase de al lado ya había tomado aquella idea y serían ellos los que harían la casa embrujada.

Varios alumnos clamaron obviamente en contra ante aquel hecho, Kuroi-sensei les dijo que nada podían hacer, que se buscaran otro evento. El silencio se hizo presente en aquella clase, ya que todos los alumnos empezaron a buscar otra alternativa que pudiera satisfacerlos a todos. Mientras todos estaban pensando Konata estaba durmiendo plácidamente en su sitio, con todo el asunto del festival Kuroi-sensei se había olvidado de Konata y esta había aprovechado la oportunidad y cayó dormida, Miyuki observaba a Konata dormir con su típica sonrisa. Cuando ninguna solución parecía complacer a todos los alumnos, uno de ellos, que estaba al fondo de la clase recordó algo de repente que levantó sus ánimos hasta los cielos, le tocó el hombro a su compañero que estaba delante y cuando éste se giró el otro le hizo un gesto con la mano diciéndole que se acercara, que tenía algo que contarle, este obedeció.

-Oye... ¿Recuerdas aquella vez en la excursión...?-le dijo al oído-. Pues, ¿qué tal si...? -empezó a contarle a su compañero el plan que tenía en mente. El semblante de su compañero cambió totalmente, ahora estaba muy animado, la idea de su amigo era muy buena. Le hizo un gesto de aprobación a su amigo y levantó a su mano para llamar a Kuroi-sensei, esta se acercó a donde los dos estaban.

-Sensei, estábamos pensando en usar a Izumi, ¿recuerda lo que hablamos durante la excursión...? -dijo con una sonrisa. Kuroi se puso a hacer memoria, tardó varios segundo en recordar lo que aquellos dos muchachos estaban diciendo.

-¡Es verdad!-exclamó alegre-. La tenemos a ella, además, también a Takara. ¡Podríamos intentarlo! -dijo emocionada. Los otros dos alumnos asintieron con sus pulgares.

Los dos alumnos empezaron a llamar discretamente a otros de sus compañeros, les iban comentando la idea a cada uno y estos a su vez la pasaban a otros, a medida que estos iban escuchando la idea se giraban para su aprobación a los que la habían promovido. Cuando ya todos estaban de acuerdo, incluso las chicas estaban de acuerdo, les parecía interesante probar aquello, incluso algunas se habían ofrecido para hacerlo también, iba a ser un buen festival. Un cúmulo de estudiantes se había formado en el fondo del salón, para no levantar sospechas, sólo se movieron de sus asientos los alumnos que estaban detrás de Miyuki ya que así no se darían cuenta de lo que estaban tramando, ellos pensaban que las tres amigas Konata, Miyuki y Tsukasa se negarían ante la idea si se las propusiesen ahora en vez de esperar el debido tiempo. Tanto chicos como chicas estaban allí reunidos, haciendo un círculo alrededor de la mesa del impulsor de la idea. Iban a pulir los últimos detalles.

-Bueno...-decía el chico-. Lo único que nos falta sería la vestimenta, ¿alguna idea? -dijo, un silencio surgió de repente en aquel antes animado grupillo, hasta que una chica decidió tomar la palabra.

-Esto...-decía algo temeroza de ser ella la que hablara-. Tengo una amiga en el club de costura... Seguramente si se lo pedimos podrían hacer algo al respecto... -dijo y calló, expectante a una respuesta.

-¡Es una idea excelente!-exclamó sin hacer mucho ruido para evitar levantar sospechas-. ¿Por qué no vas ahora? Así nos ahorrarás tiempo -dijo emocionado, la chica se sorprendió ante la rapidez de las cosas, pero aún así se levantó y se dirigió al club de contura acompañada de otras dos chicas-. Espera -la llamó, la chica se giró, y el chico le entregó un papel que estaba doblado varias veces-. Estos son los atuendos que necesitaríamos, tómalo.

Las tres chicas encargadas del vestuario se retiraron, cuando lo hicieron el líder del proyecto le hizo un gesto a Kuroi-sensei, quien había estado esperando todo este tiempo, de que todo iba según lo planeado. Kuroi asintió encantada y se dispuso a dar la reunión por terminada. En ese momento Konata estaba despertando de su siesta que Kuroi se había dado cuenta solo que la había dejado pasar. El timbre sonó anunciando que esa clase había terminado. Todo había comenzado.

-Hasta aquí llagamos por hoy-dijo y dirigió su mirada hacia Konata-. Cuento con vosotras Izumi,Takara y Hiragii-las tres chicas se sorprendieron de escuchar eso último, sobretodo Konata-. Con ustedes también -dijo dirigiéndose a los demás alumnos.

Konata empezó a mirar alrededor en busca de respuestas, miró primero a Miyuki y a Tsukasa pero estas tampoco sabían nada. Luego miró a todos los demás pero éstos se daban por aludidos y evitaban mirar a Konata o a las otras dos chicas. La peliazul y sus otras dos amigas estaban totalmente confundidas, no sabían qué estaba ocurriendo.

-¿Qué demonios...? -murmuró para sí misma.

...

Así había acabado aquella sesión. Durante toda la semana restante nadie le había dado una respuesta satisfactoria a Konata acerca de lo que habían acordado aquel día. En el trasncurso de aquella semana la preparatoria se había puesto en marcha para poner de manera óptima los territorios de la preparatoria. Todas las clases ponían de su parte y lo daban todo. La clase de Konata no era la excepción, las mesas y sillas habían sido transportadas para hacer espacio, se habían dejado algunas por si acaso se requerían de ellas. Se estaban preparando fondos, cuando la peliazul vio que estaban preparando la clase como si fuera un escenario de una obra de teatro se extrañó de que aquello fuera necesario para lo que iban a hacer. Según se había enterado Konata, después de tanto insistir, su clase iba a montar un pequeño restaurante familiar, eso explicaba el porqué Kuroi-sensei había dicho aquello, seguramente querían que ella cocinara y que Miyuki y Tsukasa sirvieran de camareras, ahora todo tenía sentido. Pero aún así eso no explicaba el uso de los fondos, pero de nada servía preguntar a las demás personas, ellos siempre decían lo mismo: ''haremos un restaurante, nada más''. Konata decidió no seguir preguntando, y continuó ayudando en todo lo que podía ayudar.

De vez en cuando se encontraban con Kagami, a quien le había tocado hacer el papel de bruja, Konata siempre la molestaba diciéndole que ese papel le quedaba perfectamente. Así continuaron las chicas trabajando en hacer su clase la más popular de toda la preparatoria. Hasta el día previo en que el festival daría comienzo. El día había comenzado como todos los demás, los alumnos habían entrado en sus respectivas clases y darían los últimos toques a lo que tendrían que terminar. Las tres amigas entraron a su clase después de haberse despedido de Kagami, cuando entraron a su clase un grupillo de chicas las estaban esperando, todas tenían sonrisas malintencionadas en sus rostros. De no ser porque estaban en su camino Konata no las habría notado, se le hizo extraño que las chicas estuvieran así. La peliazul pudo divisar en el fondo de la clase un armario improvisado donde habían varios trajes colgados de perchas, habían un par de chicas que se estaban que se estaban viendo cómo les quedaban algunos de los trajes que estaban en el ropero, Konata decidió ir hasta donde estaban aquellas chicas, debía admitir que les quedaba a la perfección aquellos atuendo. Caminó hasta donde estaban las dos chicas dejando a Miyuki y a Tsukasa observando cómo había quedado la clase, la habían decorado muy bien.

-¿Es que os vais a disfrazar para el restaurante chicas?-preguntó Konata curiosa-. No pensé que sería uno de esa temática.

-No somos las únicas que nos vestiremos así -dijo e hizo un gesto a los chicos que estaban en la puerta. Estos comprendieron el mensaje inmediatamente y salieron de la clase y cerraron la puerta, Konata no comprendía.

Súbitamente, las chicas que estaban alrededor de Miyuki y Tsukasa empezaron a rodearlas hasta estar muy cerca de ellas. Otra de las chicas le pasó dos trajes que estaban doblados, le dio uno a Miyuki y el otro a Tsukasa con el objetivo de que se los pusieran, las chicas al principio no entendieron el porqué les habían dado aquellas ropas pero luego de ver los rostros de las otras entendieron.

-¿Miyuki y Tsukasa van a hacer cosplay también?-dijo Konata emocionada-. No me lo esperaba.

-No solamente ellas -dijo la chica con la que Konata estaba hablando.

-¿Quién más va a hacerlo? -preguntó aún más emocionada ante la idea de ver a una belleza en cosplay.

-Tú -dijo, Konata no esperaba esa respuesta.

-¿Yo?-dijo-. Debes estar bromeando.

-No Konata, no lo hago -hizo un gesto y tes chicas se acercaron hasta donde estaban ellas dos.

-Venga chicas...-decía Konata nerviosa a causa de la presión de ser rodeada de esa manera-. Tenéis a Miyuki y a más chicas que encajarían mejor en ese papel.

-Tienes razón, obviamente. Pero también consideramos esta opción: a pesar de que tenemos a chicas como Takara-san de nuestro bando, sería aún mejor el agregar el factor loli a nuestras filas -dijo con aire sabio.

-¿El factor...? -repetía Konata sin comprender.

-Así es. ¿Y quién mejor que Izumi Konata? ¡Una de las lolis más famosas entre ls chicos de tercero!-exclamó emocionada-. Si tenemos a Takara y a Hiragii seremos populares en el festival, pero si a eso te agregamos a ti-dijo y la señaló con su dedo índice-, ¡imagina lo que conseguiremos!

-Creo que yo voy a pasar... -decía Konata mientras retrocedía lentamente.

-Supuse que dirías eso-dijo e hizo sonar sus dedos-. Agarradla.

Konata intentó resistirse, pero era inútil, así que buscó apoyo en Miyuki y Tsukasa pero para su mala suerte estas ya estaban vestidas con los trajes que les habían dado, Miyuki llevaba puesto el típico traje rosa de enfermera con la cruz roja en el sombrero, la falda era lo suficientemente larga para que la pelirrosa no se sintiera avergonzada. En cambio, Tsukasa sí tenía motivos para estar avergonzada ya que a ella le había tocado un traje de conejita ''Playboy'' que dejaba mucho a la imaginación, ese iba a ser en principio el traje de Miyuki pero todos pensaron que podrían meterse en problemas así que no se lo dieron. La verdad era que aquel traje le quedaba muy bien a Tsukasa pero luego vieron que ella se sentía muy incómoda al tener que llevar algo tan revelador así que decidieron no atormentarla más y le dijeron que podía cambiarse el vestuario, esta lo agradeció profundamente. Las chicas buscaron alguna otra que Tsukasa podía provarse.

Al final pudieron más las chicas que Konata, el traje que le habían colocado era uno que nadie a parte de ellas se esperaba. Cuando por fin estuvo casi lista, salvo por unos detalles, todos quedaron viendo fijamente a Konata, aquella ropa le quedaba endemoniadamente bien, parecía que ella había nacido para vestirla. La peliazul se había dado cuenta de lo que le habían puesto y lo peor era que aún no habían acabado, se giró hacia Tsukasa y Miyuki y vio que ellas dos la estaban mirando fijamente sin parpadear, la cara de Konata se tornó en un intenso tono rojo, incluso habían cambiado su peinado. Es cierto que Konata trabajaba en un lugar en el que debía hacer cosplay siempre, pero en aquel sitio no tenía que vestir nada que la avergonzara y ridiculizara de esa forma, por eso se sentía tan fuera de lugar allí.

Vio que las chicas traían lo que les faltaba para completar el cosplay, ''¡Mal asunto!'' pensó Konata y casi inmediatamente ideó una forma de escapar de allí. Vio que la puerta de la clase estaba siendo abierta, era Kuroi-sensei, quien había ido allí para ver cómo iba todo, Konata aprovechó aquella oportunidad, corrió hacia la puera a toda velocidad sin siquiera pararse a pensar que aún tenía puesto aquel traje. Inmediatamente varias chicas salieron en pos de Konata, cuando pasó al lado de la sensei esta la vio y una sonrisa se dibujó en su rostro, se giró hacia los demás y dijo con tono burlón: ''Veo que lo habéis conseguido'', una de las chicas que iba en su persecución escuchó a Kuroi-sensei y le hizo un gesto con su pulgar respondiendo a su afirmación anterior. A medida que Konata avanzaba entre la multitud de alumnos que ocupaban el pasillo a causa de que ellos también estaban dando los toques finales a las clases y a veces necesitaban usar el corredor la peliazul podía escuchar cosas como ''¿Quién dejó entrar a esa niña?'' ''¿Alguien la conoce?'' o incluso cosas como ''¿De quién es hermana?'' , a pesar de todo aquello Konata no se le pasó por la cabeza el revisar su ropa, así que continuó escapando de sus compañeras de clase. Se giró y pudo confirmar que aún la seguían, tenía que pensar en algo para librarse de ellas. Salió del edificio principal y se ganó las miradas de las personas que estaban allí presentes, su cara se puso más roja aún. Siguió avanzando hasta que vio las puertas del gimnasio, muy bien, allí podría esconderse de sus compañeras. Avanzó rápidamente hasta las puertas y pudo comprobar que no estaban cerradas, bendijo su suerte y las abrió de par en par, entró sin mirar si había gente dentro y cerró las puertas tras de sí. Se giró velozmente y observo cuidadosamente por uno de los dos cristales que cada una de las puertas tenían, vio que sus compañeras de clase no sabían dónde estaba ella y pasaron de largo, Konata soltó un suspiro, se sentía aliviada, estaba salvada. Mientras estaba con la frente contra la puerta una voz familiar que ella conocía de sobra se escuchó detrás de ella, era Yutaka.

-¿Onee-chan...? -preguntó confundida de ver allí a Konata, esta tragó saliva y sintió un escalofrío recorrer su espalda. Algo que Konata no sabía era que la clase de Yutaka tenía Educación Física en ese momento y que estaban usando el gimnasio.

-Senpai... -dijo Patty asombrada.

-¡Rápido!-exclamó Hiyori emocionada y excitada ante lo que veía-. ¡Que alguien me dé un cuaderno! -cuando terminó de decir aquella frase se retiró hacia los probadores para ver si tenía algún cuaderno en su taquilla.

-Esto no puede ser bueno... -murmuró Konata mientras toda la clase de Yutaka la observaba fijamente.