LA VIDA CONTINUA
CAPÍTULO SEGUNDO
SOÑANDO DESPIERTO
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Este es un capítulo con clasificación M. Habían sido advertidos. Dado que estamos hablando de una pareja que ha estado casada por casi nueve años vamos a tratar de mantenerlo real.
También quería decir que los siguientes capítulos serán más largos. Sólo estos dos primeros son muy cortos.
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Entonces la vio. Cerca. Sus intensos ojos azules fijos en los suyos... luego bajaron hasta sus labios. Esos pecaminosos labios rojos se curvaron en una mueca burlona. Él se acomodó su asunto. No debería permitir que esos sucios pensamientos contaminaran su mente. Sabía que ella también los extrañaba: lo extrañaba. Entonces recordó que cuando estaba de vuelta ella siempre le demostraba lo mucho que lo había echado de menos cuando estaba lejos.
James se deslizó en su silla mientras ella lo empujaba hacia atrás y se bajaba. Con presteza, ella le desabrochó el cinturón, luego el pantalón, pero se contuvo al tomar juguetonamente la banda elástica de sus boxers, burlándose de él, torturándolo. Él maldijo. Debía dejar de usar boxers cuando ella regresaba de sus viajes. Ella los empujó con una lentitud deliberada... Su pulso se aceleró. Su respiración se detuvo. Su espalda se arqueó cuando ella se acomodó entre sus piernas separadas. Ella dejó escapar un suave murmullo.
"¿Estás seguro de que quieres esto?" Él gruñó, empujando sus caderas hacia ella "Está bien, está bien… ¡Diablos!..." Su voz estaba llena de diversión. Sintió su lengua tocando su punta, James se sacudió, sus pulmones se vaciaron, y luego su lengua rodeó su cabeza, y luego, muy lentamente, milímetro a milímetro, su húmeda boca lo cubrió todo... empapándolo, jugueteando con él, su abdomen se apretó… y ella lo soltó. Él se quejó, cerrando los ojos e inclinándose hacia atrás, deslizándose aún más en el asiento. Una intensa felicidad lo envolvió cuando ella repitió el movimiento con maestría, haciéndolo temblar de nuevo, todo su cuerpo reaccionó: sus muslos tensaron, empujando sus caderas hacia delante. Extendió su mano para tocar su cabeza, para enredar sus dedos en sus largos cabellos mientras ella lo enviaba a un ardiente cielo y lo mantenía quemándose allí hasta que retrocedió de nuevo. Él se quejó otra vez. Ella rió suavemente antes de hacerlo disfrutar una vez más, consintiéndolo. James echó la cabeza hacia atrás y gimió, dejando que su preciosa boca reinara sobre todo su ser...
"¿Sabes por qué me puse este color en los labios, ¿verdad?" sus labios se movieron a lo largo de su sólida virilidad, su lengua se deslizó por toda su inflamada vena "... lo hice para ensuciarte, para mancharte de rojo..." él jadeó "Ya estás todo rojo, ¿sabes? ... ah, porque sé muy bien lo mucho que te gusta..." se frotó los labios en él, con malicia "Porque te gusta, ¿verdad?"
"¡Helga!" gruñó, sus dedos enredándose en su pelo.
Ella soltó una risita de nuevo antes de tragárselo completo. Él respingó. Helga retrocedió, pero no lo soltó. Luego se acercó y lo envolvió de nuevo; moviendose arriba y abajo, aumentando el ritmo, volviendo loco. Todo pensamiento racional abandonó su mente, estaba reducido a sus primarios instintos, y lo único que podía percibir era a Helga, su esposa. Su espesa melena enredada entre sus dedos, su nuca ahuecada contra su mano, sus pequeñas manos en sus caderas, su húmeda y caliente boca devorándolo, quemándolo. Su respiración se detuvo, todo su cuerpo se tensó hasta el punto de quiebre, él la guiaba hasta donde más la necesitaba. Su mano apretó su escroto y el jadeó. La mano que él tenía en la parte posterior de su cabeza tomó el riesgo y la empujó. ¡Oh, Dios! Ella no se quejó, y, de hecho, le permitió mantener el control.
"¡No puedo aguantar más!" dejó escapar casi sin aliento. Ella negó con la cabeza.
Su mano dejó su escroto y casi de inmediato sintió frío. Su boca también dejó su miembro. Se quedó sin aliento de nuevo y un incontrolable temblor lo sacudió hasta la médula.
"¿Helga...?" buscó su rostro cuando ella se acercó hacia él, toda despeinada. Su carmín estaba esparcido por su cara. Tenía una sonrisa traviesa en el rostro. "¿Cariño...?"
James se estiró para alcanzarla, todavía jadeando, le tocó los hinchados labios de color rojo intenso y la atrajo para besarla, pero ella se hizo para atrás.
"Ay, amor, eres un zopenco..." se rió en voz baja "Estás soñando despierto... otra vez... y no cerraste bien la puerta... otra vez..." resopló, sacudiendo la cabeza, fingiendo impaciencia. Entonces le lanzó un beso que le llegó justo allí abajo. "Alguien viene..."
Él parpadeó y se enderezó en su asiento, y luego exhaló y respiró profundamente varias veces mientras se acomodaba la ropa y se pasaba la mano rápidamente por el cabello justo antes de un suave golpe en la puerta fallara al intentar sorprenderlo.
Respiró hondo y cerró los ojos...
"Adelante"
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No poseo Oye Arnold!
P. 5 de Octubre de 2013
Re posted. 23 de Septiembre de 2015.
