LA VIDA CONTINÚA
CAPÍTULO CUARTO
CADA PRECIOSO MOMENTO
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"¡Dámelo!" insistió y finalmente ella le entregó su teléfono. Los mensajes estaban en una burbuja gris cada uno, uno debajo del otro, exhibiéndose en la pantalla.
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"Ya no la necesito más por el momento, así que finalmente la dejé ir. Se acabó la espera, amigo. Estará a tu lado en cuestión de minutos."
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"¿Te has dado cuenta de que tu esposa pasa más tiempo conmigo que contigo?"
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"A este paso, tu próximo niño sería mío.
Disfruta tu fin de semana."
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Se sintió mareado, su pecho le pesaba, sus manos se volvieron puños. Cerró los ojos y sintió que su corazón duplicaba sus latidos. ¡Maldición! ¡Cómo odiaba que sus palabras lo afectaran de esta manera aun cuando sabía que el muy idiota estaba mintiendo! James confiaba en Helga. Daniel bramaba precisamente porque no conseguía nada de ella. Si lo hiciera, estaba seguro de que su boca estaría bien cerrada.
Alzó la vista para encontrarse con la mirada desconcertada de Andrea aún en él.
"¿Qué le pasa a ese tipo? ¿Por qué te habla de esa manera?"
James inhaló lentamente tratando de mostrar indiferencia.
"Creo que ya te contestaste tú misma. Es desagradable... malvado creo que fueron tus palabras exactas..." Se detuvo para exhalar por la boca, dejando que el vapor se escapara y el pecho se le aligerara. Si sólo fuera así de sencillo. Aún le era difícil respirar "Yo añadiría que nunca dejó de ser un bully..."
"¿Pero por qué te está intimidando?... La gente no se mete contigo... Quiero decir... eres un Brighton -Lewis, por el amor de Dios. Tu padre fue el presidente de la Comisión de Energía. Tú eres consultor del Partido y asesor del Presidente... ¿Cómo se atreve a hablarte de esa manera?"
James se rió sin querer, sintiéndose mejor hasta cierto punto. Todo esto era tan inane. Y saliendo de los labios de Andrea parecía aún más infantil.
"Y él es un Price. Su papá es el Presidente del Senado." Sacudió la cabeza "El mismo es un Subsecretario de Energía" soltó una carcajada " ¿Te das cuenta de lo ridículo suena todo esto?"
"¿Es ridículo que él esté hablando de tu esposa de esta manera?" Andrea no cedía. Estaba muy molesta.
James trató de mantener la calma
"Es sólo que... "
"No me digas que solo está siendo un matón..."
"Bueno, es algo por el estilo..." se encogió de hombros " Como hemos dicho antes, es un bully"
"¿Y tú solo soportas su basura como si nada?" Andrea negó con la cabeza mirándolo con incredulidad, "¿Por qué hace eso?"
James dejó caer su teléfono sobre la mesa y se sentó de nuevo, exhalando. Ya lo había admitido ante sí mismo. Aun cuando sabía que el tipo sólo estaba bravuconeando, conseguía fastidiarlo y él odiaba sentirse así.
"Quiere hacerme enojar..."
"Pues parece que consigue su objetivo..." ella resopló " ¿Cuánto tiempo ha estado sucediendo esto?"
"No lo sé ... " se encogió de hombros "Meses ... Todo comenzó cuando empezaron a trabajar juntos ... "
"¿Lo sabe Helga?" él sacudió la cabeza "¿Por qué?"
"Porque es algo entre nosotros dos."
"¿Entre ustedes dos?" ella sacudió con la cabeza confundida "... Todavía no lo entiendo... ¿Por qué te eligió a ti para intimidarte?"
Él tomó aire antes de que responder
"Tenemos nuestra historia…. Los dos fuimos a Yale."
"¿Es tu amigo?" James sacudió la cabeza ampliamente "¿Lo fue?"
"No, nunca fuimos amigos..." resopló "... todo lo contrario. Éramos más bien rivales... estuvimos en distintas casas; elegimos diferentes escuelas... él fue a Ingeniería, yo a Negocios..."
Andrea tomó aire profundamente.
"Oh, no... todo esto suena como a esa pesada rivalidad de los chicos en la universidad, ¿es eso?" preguntó ella con incredulidad "Y él sigue manteniendo los mismos viejos modos, ¿verdad?"
Él suspiró, contento de que ella hubiera entendido tan pronto el verdadero significado de éste toma y daca. Bueno, aun cuando en este caso no había ninguna reciprocidad de su parte.
"Creo que... no sé... probablemente espera que yo contraataque diciendo algo por el estilo acerca de su esposa o de su madre..." se encogió de hombros, forzando una sonrisa seca y se recostó en el asiento "... pero yo no le encuentro la gracia..."
"Pero él consigue molestarte"
Exhalando nuevamente asintió con cansancio.
"No puedo evitarlo."
"Y dices que Helga no sabe nada."
"Ni una sola palabra."
"¿Por qué? "
Levantó la vista para verla
"¿Cuál es el punto?" pronunció más fuerte de lo que hubiera querido "¿Qué voy a hacer? ¿Ir como un llorón y contárselo? ¿En serio?" Sacudió la cabeza "Conociendo a Helga sabes que no se va a quedar con los brazos cruzados. Ella hará algo. ¿Y entonces...? Daniel es su amigo, su compañero... su jefe..."
"... Todo terminaría contigo quedando como un idiota" ella asintió con simpatía.
"¡Más bien como un maldito maricón!" escupió amargamente.
"Tengo que..." ella se puso de pie caminando hacia su bolsa de su laptop y añadiendo pensativamente "Aun así, creo que a Helga no le gustaría no saberlo... " se volvió a verlo "¿Has pensado en lo que pasará cuando finalmente se entere?"
James negó con la cabeza, no queriendo pensar en eso. Estaba a punto de expresar sus pensamientos cuando llamaron de nuevo a la puerta.
Andrea se acercó, la abrió y dejó salir de inmediato una fuerte y entusiasta exclamación. Él dejó la silla y rodeó la mesa para ver que Andrea estaba sosteniendo a Lydia en sus brazos y le hablaba con voz suave y tierna.
"¡Oh, Dios mío, mira esos ojazos! Eres tan bonita. Eres la niña más hermosa que he visto en mi vida..."
Como de costumbre, Lydia comenzó a hablar en respuesta. Él sonrió. Lydia era una hábil platicadora igual que su mamá; ella balbuceaba cosas todo el tiempo desde que tenía ocho meses. James sonrió al ver que estaba atenta al movimiento de los labios de Andrea cuando vio atrás de ellas el ceño fruncido en el rostro de su niñera y gruñó por dentro, preparándose para la confrontación.
La mujer respiró hondo antes de hablar.
"¿Usted le dijo a Anna que Lydia cenaría con nosotros?" Preguntó la mujer con su fuerte acento.
Aquí vamos de nuevo.
James exhaló, y componiendo su voz procedió a contarle lo que realmente había dicho. Siempre era lo mismo. Él decía algo que Anna solía distorsionar y entonces la mujer rubia llegaba ofendida y en busca de problemas. Ella era una buena mujer, y amaba a sus hijos, pero a veces era demasiado inflexible. Sabía que nunca podría hacerla cambiar de opinión por lo que siempre terminaba por aceptar lo que ella dijera. Simplemente no podía hacerle frente, nunca. Lidiar con ella era especialidad de Helga. Ella siempre sabía cómo solucionar las diferencias entre las dos mujeres.
La niñera parecía contenta con su respuesta porque una sonrisa triunfante apareció en su rostro. James sabía que iba a salir de su oficina con la misión de encontrar a Anna y restregarle su éxito en la cara de la ama de llaves. La mujer se acercó a tomar Lydia de los brazos de Andrea.
"Por favor, déjala conmigo, Inga" le pidió "Yo me encargaré de ella"
La mujer se dio la vuelta, casi ofendida.
"¡Pero usted está trabajando!"
"Ya no. Voy al patio para encontrarme con George."
"Está bien... pero usted debe saber que es su hora para caminar. Ella tiene que caminar. Sola. No quiero verla en sus brazos, ¿de acuerdo? ... Usted debe mantener un ojo en ella todo el tiempo..." James asintió, armándose de paciencia "¡…y no se le ocurra siquiera quitarle la chaqueta!"
Eso es exactamente lo que estaba planeando hacer...
"Está bien..." James contuvo la necesidad de remedarla como Helga solía hacer. Le sonrió a Andrea que lo miraba con ojos llenos de incredulidad. Frunciendo el ceño, ella puso a la niña en el piso alfombrado, donde James la llamó. Su hermosa pequeñita se estaba muriendo por su atención por lo que corrió hacia él tan rápido como sus pequeñas piernas podían permitirle. Se arrodilló listo para atraparla al final de su caminar todavía tambaleante. Inga parecía satisfecha y salió de la habitación.
"¡Oh, Dios mío!" Andrea silbó cuando ella estaba fuera del alcance del oído "¿Dónde la encontraste?"
Se encogió de hombros, felizmente abrazando la tierna forma de su balbuceante bebé que parecía una muñequita con su chaqueta de color burdeos sobre su vestido azul, medias de lunares y flores blancas en su suave cabello rubio. Él la besó.
"No sé... Helga lo hizo. Era su niñera."
"Pa-pa" dijo Lydia con sus brazos regordetes rodeando su cuello y abrazándolo con fuerza "Pa-pa"
"Sip. Papa está aquí mi cosita preciosa... " dijo, imitando el hablar de su hija y mirándola directo a sus grandes ojos azules "…y mami también estará aquí en poco tiempo ... "
"¡Ma-ma! " la chiquilla casi gritó y lo soltó, dándose la vuelta rápidamente alrededor y mirando hacia la puerta. James se encogió.
"La bebé extraña a su mamá... ", su amiga le dijo mientras se colgaba el bolso del hombro y le acariciaba la mejilla a Lydia. " James, te tengo envidia... es una cosita preciosa, es tan hermosa... Tal vez es rubia como Helga pero se parece tanto a ti... tiene tu nariz y tu barbilla, y ... bueno, está bien que puede que tenga sus ojos ... y sus labios ... pero ¡oh Dios mío , ¡mira esa sonrisa! ... ¡esa sonrisa es completamente tuya!" ella le dio un golpe en el brazo al salir de la habitación y empezar a caminar por el pasillo.
"Eso es exactamente lo que Miriam dice..." pronunció lleno de orgullo. Avanzaron hacia la puerta principal, entonces James le puso de pie una vez que salieron de la casa. Andrea inhaló profundamente una vez que la niña avanzó lentamente delante de ellos por el camino que conducía a la casita en el patio, el lodge. Ella repitió sus consejos.
"Tienes una hermosa familia, James. Por favor cuídalos bien... esta semana pasada debiste haberlos tomado y llevado a ver a su madre a Canadá"
"Sabes que lo pensé. Pero entonces desistí. No quería presionarla aún más. Helga estaba bajo mucha tensión y no necesitaba que nosotros llegáramos a molestarla."
"Puede que tengas razón, pero aun así ... Creo que ustedes deberían tomarse un tiempo para ustedes dos, al menos unos días ... para ustedes solos... ¿Cuándo fue la última vez que pasaron tiempo juntos ... " ella vaciló "Quiero decir... viajar… solos los dos?"
"No recuerdo... " dijo riendo, caminando más rápido porque Lydia se echó a correr por la vereda cuando vio a Robbie que venía rodeando por detrás la casa de George y comenzó a gritarle "Hace mucho tiempo... " dudó "…creo que estaba embarazada de Robbie."
"¿Esa fue la última vez que tomaron vacaciones?"
"Bueno, no, ahora que lo pienso, eso no es cierto. Viajamos el verano pasado. Fuimos a una boda en Hillwood. Dos días."
"¿A la boda de Edward?"
"Nop, de Rhonda y Thad… unos amigos de Helga..." Llegó hasta la pequeña, pero la dejó en paz de todas formas, sólo la mantuvo a una corta distancia "Edward se casó aquí en DC, ¿no recuerdas?"
Ella negó con la cabeza
"Mi memoria no es la de antes... ya sabes cómo es eso..." exhaló "Pero supongo que dos días y el ir a una boda no fue exactamente tiempo de calidad para ti y tu esposa..."
"Todo el tiempo que pasamos juntos es tiempo de calidad para nosotros, Andrea... "
"¡Oh, no! Por favor, no empieces de nuevo. No me refiero a eso, tonto. Ustedes siempre piensan que el hacer travesuras es la única manera de tener tiempo de calidad y... "
"¡Hey!" él resopló sintiéndose insultado "¡Yo no estaba hablando de eso!" se volvió a verla con incredulidad "Parece que no me conoces en absoluto... Lo que quiero decir es que Helga y yo nunca peleamos. Siempre la pasamos bien y nos estamos haciendo reír el uno al otro…o..." se detuvo, frunciendo el ceño "nunca peleamos..."
"¿Nunca?"
Negó con la cabeza. Recordó entonces que Pat solía decir que nunca peleaban porque pasaban mucho tiempo lejos el uno del otro, pero que el día que se quedaron en casa todo el tiempo iban a empezar a tener problemas. Su amigo siempre tan optimista...
"No, nunca nos peleamos ... "
"Bueno, estoy feliz de escuchar eso. Sigue así. Tal vez sólo necesitan más tiempo para sí mismos. Deberías tomar vacaciones con motivo de tu cumpleaños. Alejarla de ese tipo... "
A James se le revolvió el estómago entonces. El odiado rostro de Daniel Price vino a su mente otra vez.
" ... Pedirle que le baje un poco al trabajo y dejar a los niños un par de días ... "
James sonrió viendo George saliendo de su casa probablemente a causa de todo el alboroto causado por los niños, y luego lo vio tomar Lydia en sus brazos cuando la pequeña llegó hasta él... bueno, cuando llegó a sus rodillas.
Suspirando, pensó que podría ser una buena opción. Le dijo que lo pensaría. Siempre era difícil para ellos dejar a los niños, nunca pudieron hacerlo. No por vacaciones por lo menos. La primera vez Helga no pudo siquiera abordar el avión y regresaron por Robbie cuando era sólo él. La segunda vez Robbie cayó enfermo. El año pasado Helga estuvo a punto de llorar sólo de pensar que los dejarían por una semana. Los padres de él vinieron a quedarse en la casa para estar al pendiente durante en su ausencia pero aun así no salieron.
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Andrea se fue entonces. La idea de disfrutar de unas vacaciones acompañado sólo por su esposa comenzaba a excitarlo. Vio a Robbie llegar hasta ellos después de que rodeara la casa de nuevo, pero el chico siguió sin detenerse después de robar uno de los zapatos de Lydia. La niña empezó a gritarle de la misma manera en que Helga lo haría si se tratara de ella. James gruñó al ver al chico huyendo con su botín.
Después de recuperar el zapato, James siguió a George dentro de la casa y luego derecho a su oficina. George había habitado la casa adjunta de su propiedad desde los viejos tiempos; la había habitado incluso aun cuando dejó de ser su guardaespaldas y fue enviado a trabajar con otras personas. El lodge había sido su dirección oficial desde hacía casi diez años, aunque fue apenas el año pasado que finalmente había aceptado el puesto de su jefe de equipo de seguridad.
George era inflexiblemente un hombre de equipo y como tal estaba acostumbrado a planificar todo y tener reuniones semanales con su superior, algo que James no le molestaba continuar en lo absoluto. Así que enseguida se sentaron para trabajar en los horarios y los planes para la próxima semana una vez que George hubo dejado a Lydia en el sofá y que James le entregó su zapato. Mantuvo un ojo en la pequeña mientras luchaba con su zapato hasta que consiguió ponérselo y ajustó el cierre de velcro, y luego se volvió hacia ellos con una gran sonrisa en su linda carita en busca de su apreciación. Después de escuchar sus cumplidos la chiquilla se dio la vuelta y se deslizó por el sofá.
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Era cierto que la niña se parecía mucho a él, pero también se parecía a su madre. Su temperamento independiente e indomable eran completamente suyos. La forma en que sus movimientos ágiles la llevaban por el lugar como un pequeño gatito sigiloso; la forma en que siempre encontraba algo que le entretenía. George la conocía muy bien y su oficina estaba organizada de manera que era amigable con sus aventuras.
También le disgustaba ser ayudada o seguida todo el tiempo. No necesitaba ayuda para alimentarse y le gustaba llevar a su muñeca favorita y todo lo que necesitaba en un saco que acostumbraba arrastrar tras de sí y que hoy estaba ausente.
James vio a George sonriendo cuando la pequeña encontró una de esas muñecas rusas que se ensamblaban una dentro de la otra que estaban colocadas en el estante inferior, y mientras la sacaba con cuidado antes de sentarse en la alfombra para ponerse a jugar.
"¿Matryoshkas?" James levantó una ceja voltear a ver a su amigo "... ¿En serio?"
"Amy las trajo ayer... pensó que le gustarían a Lydia" se encogió de hombros, no dándole importancia "Además, tu niña necesita nuevos juguetes"
James sacudió la cabeza, haciendo una mueca. Lydia no necesitaba más juguetes. Tenía una habitación llena de ellos. Tenía todos los cajones inferiores de toda la casa llena de bolas de plástico de colores y juguetes blandos desde el día en que aprendió a abrirlos y vaciarlos de su contenido, sea lo que fuera que estos contuvieran, calcetines, libros, ropa interior de Helga o incluso cosas peligrosas. Robbie nunca fue tan explorador.
"La vas a malcriar, ¿lo sabes, verdad?"
George se rió ruidosamente y se echó hacia atrás en su silla.
"Oh, soy yo el que la va a malcriar, ¿verdad?" sacudió la cabeza mientras ambos se volvieron a ver a la chica de nuevo. Iba sacando la tercera muñeca; estaba encantada.
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Volvieron a sus asuntos. La próxima semana uno de los chicos tomaría sus vacaciones y George le decía cómo iba a manejar la ausencia. No parecía la gran cosa después de todo. Él estaría en casa la mayor parte del tiempo por lo que su guardia personal se quedaría en la casa y podía reforzar a los otros.
"También podemos aceptar la palabra de Shawn, si es necesario. Él dice que no necesita ayuda extra para cuidar de Helga cuando está en la ciudad. Se queda en su oficina la mayor parte del tiempo y tú sabes que ese lugar es una fortaleza..."
James sacudió la cabeza. Helga tenía dos guardias. Eso no estaba abierto a discusión. Ella era el centro de su familia y él no iba a ser tan avaro como para quitarle uno de sus escoltas.
"Contrata más personal si crees que lo necesitas. De hecho, tal vez deberías hacerlo de una vez. Vamos a necesitar más gente una vez que Robbie vaya a la escuela de todos modos..."
Volviéndose a ver a la pequeña ocupada con los juguetes, James volvió a pensar en su gran familia. Sabía que la gente siempre cuestionaba su forma de vida, pero eso era porque la gente estaba acostumbrada a sus pequeñas familias. Un padre, una madre y unos cuantos niños y eso era todo. James nunca conoció a ese mundo. En su casa siempre fueron su padre, su madre y ellos tres. Luego estaban las niñeras, el mayordomo, el ama de llaves, un pequeño ejército de criadas y cocineras. A continuación estaban los guardaespaldas, los jardineros, los profesores...
Esa era su gran familia. Nunca conoció otra clase de vida. Para Helga fue un descubrimiento cuando se dio cuenta de que había que compartir la casa con tanta gente. Afortunadamente, cuando ella se mudó sólo había un mayordomo y dos criadas, y los guardaespaldas, pero ellos siempre tenían su propio espacio. Poco después de que el mayordomo se jubilara y Anna fuera convencida de dejar Hillwood para venir a hacerse cargo de la casa donde ella fue la autoridad absoluta a quien nadie desafiaba y quien mantenía el orden hasta hace unos cuantos meses cuando Inga llegó para desafiar su reinado.
James sonrió. Las dos mujeres parecían haber llegado a un acuerdo, pero todavía tenían sus pequeñas peleas. Bueno, tal vez 'pequeñas' no era el adjetivo correcto... Aun así, Helga le había advertido que se mantuviera alejado cuando las cosas parecieran ponerse un poco demasiado peligrosas entre ellas.
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Se volvieron a ver a Lydia de nuevo cuando la niña dejó escapar un gritito, se levantó y corrió hacia George. Ella sostenía la más pequeña de las muñecas y con entusiasmo le decía Dios sabe qué, entonces ella vino hasta él y repitió el proceso mientras señalaba a los demás juguetes. Él trató de levantarla para sentarla en su regazo pero la chica se negó obstinadamente y regresó a su lugar de juegos.
Volvieron a sus asuntos. Después de algunos minutos George estaba cerrando su expediente y se recargó en su silla cuando el sonido distintivo de los portones siendo abiertos los alcanzó. Él se enderezó expectante. Vio a la niña levantando su tierna y pequeña cabeza rubia en alerta.
"Ma-ma..." murmuró
"Recoge las muñecas, cariño", le pidió.
Lydia empezó a acomodar la parte inferior de la mayoría de ellas cuando se escuchó el motor de la Cayenne y ella saltó olvidándose del trabajo encomendado, y luego corrió hacia la puerta.
"¡Ma-ma!"
"Lydia..."
"Déjala ir, James" George dijo con una amable sonrisa pegada en su cara y se levantó para seguirla "Deberías seguir su ejemplo y no contenerte," agregó burlonamente antes de desaparecer por la puerta.
James suspiró mientras se levantaba y se acercaba a recoger las muñecas de madera desechadas, tomándose su tiempo para arreglarlas y colocarlas de nuevo en su lugar en el estante antes de enderezarse y salir. Podía oír la voz emocionada de Robbie dando la bienvenida a su mamá mientras que llegaba desde el patio trasero y los gritos de Lydia, que ya también se acercaba.
Cuando salió vio a Lydia alcanzar a una Helga que se había agachado y que ya tenía Robbie envuelto en un abrazo de un solo brazo. Cuando llegó hasta ellos, la rubia empujó a Robbie a un lado tratando de monopolizar a su madre. La actitud siempre agradable y relajada de Lydia desaparecía en presencia de Helga; se convertía entonces en una 'niña infeliz y posesiva' en palabras de Inga. Robbie era mayor y más sabio ya, y dejaba que su hermana tomara el lugar central en la atención de su madre, pero Helga abrazó a ambos con un brazo cada uno y pidió un beso grupal.
Mientras se acercaba, James vio una película de humedad en los ojos de su esposa antes de que se fijaran en él. Tomó aire profundamente.
"¿Necesitas ayuda?" le preguntó en voz baja. Ella dejó escapar un resoplido suave y asintió con la cabeza, parpadeando varias veces para deshacerse de las lágrimas contenidas que le estaban enrojeciendo rápidamente los ojos. James tomó el peso Robbie sobre él mientras la ayudaba a enderezarse "¿Otro beso grupal?"
Todos asintieron; las manos de Helga se aferraron a su camisa por los costados. Él sonrió ante su gesto antes de ponerse en contacto con los labios de los tres seres más preciosos de su vida, disfrutando del toque, deleitándose en su olor y su calidez, los jaló hacia él con más fuerza.
"Te amo..." abrió los ojos para ver a tres pares de zafiros rodeándolo "Estoy feliz de que estés en casa"
"Yo estoy feliz de estar en casa" ella respondió con brío "¡Los extrañé tanto chiquitines!" Abrazó y besó a los niños dos veces cada uno y todos se rieron y se retorcieron, y luego se volvió para fijar su oscurecida mirada en él, jalándolo más hacia ella "... y tú... no tienes idea de lo mucho que te deseo..." le dio un hambriento beso, mordiéndole el labio inferior "Sólo espera y verás..."
"Tú siempre pensando cochinadas..." él la reprendió en voz baja, en tono socarrón.
Ella bufó, siguiéndole la corriente
"¡Ja! Menos mal que tú eres un santo y ningún pensamiento cochambroso llega nunca a ensuciar tu mente!" sacudió la cabeza, sus ojos chispeaban "¡Vas a rogar, bucko!"
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No soy dueña de Hey Arnold!
No soy dueña de Porsche Cayenne ni de ninguna otra MR mencionada aquí.
Poseo sólo la trama y los PO.
Gracias por leer y dobles gracias a los que dejan comentarios y la marcan como favorita.
Publicada originalmente el 31 de octubre 2013. Feliz Halloween!
Re posted el 5 de Octubre de 2015. Pronto será Halloween de vuelta!
R & R !
