Nota de Autor.

Hola a todos,

Si alguien aquí está siguiendo Cohete a la Luna quiero informarles que no crean que me olvidé de la historia. El siguiente capítulo ya está medio listo; es un poco largo (¡Qué sorpresa!, ¿verdad?) e intenté algo diferente aquí: por primera vez escribo en primera persona. Me está resultando un poco complicado. Nunca antes lo había hecho y me he dado cuenta de que me equivoco bastante. Para cuando reacciono ya tengo tres párrafos descritos en el orden de 'ella levantó la vista y miró el paisaje…' en lugar de '(yo) levanto la vista y observo el paisaje…' y tengo que regresar a corregir todo. Esto aunado a que escribo primero en inglés –del que desconozco muchas expresiones, así que me voy a investigar y pierdo horas en eso-, a que tengo un trabajo muy absorbente, un marido e hijos un tanto consentidos, a que tomo un curso que me quita ocho horas hábiles a la semana, y a que soy ama de casa de un hogar de tres pisos que ya está resintiendo el que no le dedique el tiempo necesario, hace que mi tiempo de ocio (o escritura) sea más limitado y a que me sienta culpable la mitad del tiempo que escribo.

Bueno, gracias por leer este desahogo. Este capítulo no lo reedité, es tal cual como fue publicado originalmente, pero volveré uno de estos días a corregirlo si es necesario. La versión en inglés (Life Goes On) si necesitará un poco más de trabajo así que lo subiré en un rato más.

Por no dejar también comento que en la versión original invitaba a los lectores a pasar a visitar nuestro fórum. Aún está allí y aun recibe visitas pero ya hay muy pocos comentarios. Me gustaría reactivar si fuera posible aunque sea el thread de Trivia. Voy a dejar el enlace al final por si alguien quiere pasar a leerlo. Escribiré una pregunta nueva por si alguien se anima a contestarla.

Y por último, aunque no por ello menos importante, voy a la mitad de la traducción del capítulo 51 de 'Devuélveme a la Vida', falta de tiempo como ya dije antes, en cuanto lo termine lo subo para q AL venga a publicarlo lo antes posible.

Todos son bienvenidos al fórum. Realmente espero que deseen participar y me hará muy feliz escuchar todo lo que quieran decir, sobre todo los nuevos lectores que no han estado allí antes.

Gracias por estar aquí y

Ahora pasemos a la lectura. : D


. . .

LA VIDA CONTINÚA
CAPITULO QUINTO

VIVE, VIDA, VIVIENDO


. . .

"... Papá dice que eres un héroe"

Helga sonrió a su imagen en el espejo.

¿Ella? ¿Un héroe? Resopló. Ella sólo tenía un trabajo aburrido, aunque era uno en el que podía sacar a su perra interior, claro estaba. Pero para soñadores e idealistas ahí tenían a su marido...

¿Debería contarle a Robbie cuando su padre soñaba con modernizar al partido?

"Bueno, no lo sé... pero te aseguro que no soy el tipo de héroe que viste mallas y una máscara...", se rió imaginando a su marido vistiendo mallas y un traje ceñido con el logo de un elefante sobre el pecho y los colores americanos en la capa. Entonces se carcajeó, pero luego vaciló. Pensándolo bien... tal vez de esa manera James habría de hecho conseguido su objetivo. Oyó a Robbie también riendo. "¿Qué está haciendo ahora, amor?" –le preguntó con un suspiro mientras se ponía el vestido.

La voz de Robbie se filtró desde la otra habitación.

"Sigue jugando con los lápices y cuaderno de dibujo que le trajiste..."

"Qué -bien..." se ajustó la cintura y el cuello de cisne de su vestido rojo oscuro, luego se alisó la falda. "Y tú amor, ¿qué estás haciendo?" se dio la vuelta de comprobar que el vestido- suéter llegara hasta encima de sus rodillas tal y como quería.

"Jugando con mi tren... "

Regresó al cuarto de baño para un último vistazo y vio el paquete de color rosa todavía sellado en el lavabo. El corazón le dio un vuelco. Se regañó a sí misma. Tendría que haber dejado esas tonterías atrás.

No había tiempo para esto ahora. Con los niños aquí que sólo tuvo tiempo para tomar una ducha rápida y vestirse para cenar. Ella lo guardó, y luego procedió a colgar las toallas antes de apagar la luz y volver al closet.

"¿Te gusta?" habló con alegría al adivinar la sonrisa en el rostro de su hijo.

"¡Me encanta!", dijo el pequeño efusivamente, y a juzgar por el sonido, moviendo el juguete en el aire.

"En el momento en que lo vi en la vidriera supe que te gustaría... Eres un chico crecido ya. No más trenes con carita para ti."

Robbie no podía estar más de acuerdo. Lydia comenzó a balbucear de nuevo entonces, lo que la hizo recordar.

"¿Qué estaba Lydia diciendo...?" -le preguntó de nuevo "Algo sobre George y una muñeca," se rió. "No creo que George jamás pueda verse como una muñeca... " escuchó a Robbie también reír "¡Luciría más bien como un gigantesco y amenazador oso de peluche!"

Lydia empezó a hablar de nuevo. Estaba claro. Ahí estaba de nuevo. Ese 'Goi' era definitivamente 'George'. Ella le puso atención mientras se ponía las botas.

Eran negras, hasta la rodilla. Los zapatos rojos que llevaba antes habían sido guardados. Ya habían trabajado su magia. Ver ese brillo en los ojos verdes de su marido era suficiente para hacerla sentir sexy. Se alisó la cintura de su vestido de nuevo. Su sonrisa creció.

"George tiene nuevas muñecas..." Robbie le explicó. Helga arqueó una ceja, burlona "Ya las vi. Sophie dijo que Amy las compró para Lydia"

"¡Dios!" Helga expresó, rodando los ojos "Creo que Amy ya quiere tener sus propios hijos..." canturreó para sí. Probablemente era cuestión de tiempo que ella y George llevaran su relación al siguiente nivel... con niños incluidos. Entonces su corazón latió más rápido de nuevo. Luego resopló, sintiéndose casi sin aliento. Algo le decía que esta vez no iba a ser tan fácil.

"Todos saben que a Lydia le gustan mucho las muñecas-" su niño volvió a hablar, caminando el tren por el borde de la cama "y que a mí me encantan los trenes... "

"¡Y todos saben también cuánto los amo yo a los dos!" pronunció, finalmente saliendo al dormitorio y lo abrazó, besándole la cabeza y revolviendo su cabello y luego caminando hasta Lydia para tomarla a ella y a su cuaderno en los brazos y yendo hasta su peinador.

Lydia trajo un par de lápices de colores con ella. Helga sentó a la niña en el mueble y tomando su pequeña mano, la guió para escribir con letras púrpuras y repintadas en la primera página:

"L -Y- D- I- A"

Pronunció mientras escribía.

"Mama no"

"No, no es de mamá. Es de Lydia." lo subrayó "Es tu libro, cariño."

"Mama no" la chica repitió, sacudiendo la cabeza.

"No, Mamá no. Lydia sí..." Helga movió su cabeza hacia arriba y hacia abajo en un movimiento lento, y luego hizo una pausa, mirando a su hija de catorce meses. Sus ojos estaban fijos en sus labios. "Ma - mi... sólo dilo una vez, amor, maaa... - mmi..." Helga lo acentuó "Ma-a-a-... mmmiiiii"

"Maaaa..." repitió su bebé, también poniendo énfasis en la sílaba "maaaaa..."

La rubia sonrió al ver los suaves y brillantes labios rojos de su bebé haciendo su esfuerzo.

"... Mmmiiii" Robbie llegó a ellas "Dilo, Lyl... Maaaa- mmmiiii" su guapo niño acudió en su ayuda.

"Maaaa..." la chica volvió a intentarlo.

"Maaa... maaaa... maaaa...mmmiiiii..." Helga repitió mientras abría el cajón superior y sacaba su maquillaje.

Los niños continuaron hablando. Robbie tratando de enseñar a su hermana la nueva palabra. Lydia tratando de tener éxito al decirla en un solo golpe de voz. Como siempre, los niños perdieron la mitad de su atención en lo que estaban haciendo para observarla.

Helga repitió las sílabas durante el minuto y medio aproximadamente que tomó trazar una línea café oscura en la esquina del parpado superior en sus ojos y luego aplicar una capa de rímel. Luego se puso el labial rojo mate en los labios.

"¡Lista! " se volvió hacia los dos " ¿Cómo me veo?"

"Bonita" Robbie se apoyó en su pecho "Siempre te ves muy bonita, mami"

"Siempre tan caballeroso, cariño..." Le dio un beso en la mejilla. "Oops..." ella puso una cara de disculpa cuando dio un paso atrás y le señaló su mejilla.

El chico soltó un gruñido y se volvió hacia el espejo. Helga entonces tomó el rostro de Lydia entre sus manos y la besó con fuerza en los labios, manchándolos también.

"Mmm -Mmm- Mmmmmm" y luego se frotó la nariz contra la de ella "Eres una linda muñequita. La muñequita más hermosa del mundo, lo sabes, ¿verdad? ... ¡Mira!" señaló el espejo. La pequeña se volvió y le sonrió coquetamente a su reflejo en el espejo, haciendo un mohín con sus ahora enrojecidos labios. Helga le acarició el cabello, asegurándose de sus trenzas no estuvieran demasiado apretadas en su cabecita y que las flores estuvieran todavía firmes.

Edelweiss...

Helga suspiró. Eran artificiales, pero encantadoras. La hicieron recordar los viejos tiempos de su infancia cuando no fue capaz de apreciar todo el cuidado y valor que significaba tener a Inga a su lado. Ella era sólo una mocosa celosa. Helga sacudió la cabeza ante el recuerdo.

Había sido una bendición que hubiera mantenido su amistad viva a través de cartas. Había sido también una bendición que la sabia mujer hubiera regresado a los Estados Unidos en algún momento en el tiempo y que pudiera mudarse a DC ahora que su única hija se fue a la universidad.

"Vei, Mama... ¿vei?..."

Ella sonrió a su chiquita.

"¿Lista para irnos?" le preguntó. La niña asintió con la cabeza "¿Estás listo, Robbie?"

"Dime primero... ¿se quitó la mancha?" volvió la cara hacia ella.

Helga sonrió. Su hijo era un hombrecito tan apuesto que ya había roto un par de corazones. En septiembre próximo iría a la escuela por primera vez, había sido educado en casa hasta ahora. Ella se compadecía de las pobres niñitas de ahí afuera.

"Sí, se fue" le dijo "¿Quieres otra?"

Se inclinó amenazadoramente sobre él, encogiendo los labios. Sabía que eran inofensivos ahora. El cremoso color ya se había secado.

"¡No, no! " carcajeando, el chico salió corriendo, dejando la habitación y sosteniendo su tren alto en su mano.

"¡Sí, sí!" –ella lo imitó, tomando a Lydia en sus brazos y asegurándose de que los lápices de colores se quedaran allí "Te vamos a perseguir... Te vamos a atrapar y te vamos a dar muchos besos y te va a gustar..."

"¡No!" Robbie volvió a gritar, riendo con entusiasmo.

Lydia reía alegremente también mientras corrían hacia las escaleras, Helga contó cada escalón mientras bajaba: uno, dos, tres... como siempre solía hacer. Al llegar a la planta baja vio a Robbie yendo a esconderse detrás de un sofá.

Helga puso a Lydia de pie para que pudiera participar en la persecución. Pidió a la niña rodear por un lado el sofá mientras ella se fue al otro. En cuestión de segundos Robbie ya era su presa y ambas lo estaban besando hasta que el chico no pudo soportarlo más y gritó pidiendo clemencia.

Una guerra de cosquillas tuvo lugar a continuación, esta vez cada uno contra los otros. Pobre Lydia, estaba en desventaja allí, pero Helga trató de mantener las fuerzas niveladas. Minutos después, los tres terminaron tirados en la alfombra, respirando con dificultad por la boca y riendo hasta que sus estómagos les dolieron. Lydia estaba caminándole por encima cuando James los encontró detrás del sofá. Helga suspiró profundamente.

.

"Así que aquí están."

Se inclinó para tomar Lydia en sus brazos y ayudar a Robbie a levantarse. Helga se enderezó hasta quedar sentada, casi sin aliento. Inga también llegó hasta ellos y tomó a la niña de los brazos de James.

"¡Mírense nada más! ¡Ya estaban listos!" los reprendió, y luego se volvió para informar "La cena está lista" Yéndose, llamó a Robbie para que la siguiera y añadió "Voy a lavarles las manos. Son casi las ocho. Más vale que estén allí a tiempo ustedes dos."

Helga la vio marchar frunciendo el ceño y luego se volvió hacia su marido, que estaba extendiendo su mano para ayudarla a levantarse.

"¿Qué pasa con ella?" preguntó cuando ya estuvo de pie.

"Ha estado así todo el día..." Él se encogió de hombros, volteándose para verla entonces añadió "Ven... tengo que hablar contigo" y la condujo a su despacho.

.

Ella observó sus dedos entrelazados mientras lo seguía. Disfrutando del contacto... Su mutuo contacto.

Tan lejano e imposible este simple contacto le parecía hace días. Todos esos largos días donde no podía tocarlo, donde no podía verlo... Largos días en los que ella juró que sería feliz con sólo verlo de nuevo.

Pero esos días se habían ido. Suspiró. Ahora estaba aquí, a su alcance. Sus sentidos despertaban, estimulados por su cercanía... por su olor, su voz, su presencia... Los instintos maternales fueron dejados de lado. De pronto estuvo demasiado consciente de su feminidad. Su respiración se detuvo, las mariposas dentro de su vientre batieron sus alas.

Ella nunca sería capaz de ignorarlo, de no reaccionar a su contacto, pero estaba demasiado llena de orgullo para demostrarlo de inmediato, aún más teniendo en cuenta su tibia bienvenida.

Sabía por qué él actuó de esa manera. Había sido una larga ausencia y él la había resentido. Helga suspiró. Ella también la había padecido, pero por lo general el que se va es el que sufre menos, o eso es lo que reza el dicho. Ella podía contar la otra versión. Había odiado cada minuto de la segunda semana. Con la posibilidad de la firma del acuerdo cada vez más lejana y teniendo que lidiar con un grupo de hombres furiosos en ambos lados de la mesa casi deseó tirar la toalla. Si no lo hizo era porque estaba muy consciente de todo lo que estaba en juego y porque ella nunca había dejado que sus propios asuntos perturbaran su misión. ¡Pero había sido un maldito infierno!

.

Es por eso que James estaba tan serio, pero nunca se quejaría. Desde el principio de su matrimonio hicieron un trato. Sus viajes y sus carreras nunca serían causa de discusiones. Y ambos lo respetaban. Helga tragó para lidiar con el nudo en su garganta. Se sentía como si algo necesitara ser cambiado. Algo necesitaba ser discutido.

Pero en este momento la necesidad era seguir. Por consiguiente, se enderezó, relajó los hombros y el cuello cuando él abrió la puerta, y luego entró sin voltear a verlo.

Bueno... a decir la verdad, no era como si estuvieran siendo realmente hostiles el uno con el otro. Era sólo que ella estaba demasiado consciente de la misma manera que él lo estaba. Además, él había empezado todo. Era como una competencia... una apuesta... un juego secreto para despertar los sentidos del otro y él ya lo estaba jugando. Ella lo sabía...

Ella sabía muy bien que él había comenzado en el momento en que la vio en el patio. Todo su porte y sus movimientos controlados, sus palabras desdeñosas le dijeron que estaba molesto...

Fue por eso que contoneó delicadamente sus caderas mientras caminaba, luego se dio la vuelta con un movimiento calculado, tomando asiento en el diván, apoyándose con indolencia en el respaldo, cruzando las piernas ...

La batalla comenzaba...

"¿Logró Phoebe comunicarse contigo?"

Preguntó él mientras se colocaba detrás del sofá que estaba frente a ella, descaradamente ignorando su acto.

"Sí, lo hizo. Hablé con ella mientras venía para acá" le informó "Tal vez pase a visitarnos en su camino a Hillwood"

"¿En serio?" Ella asintió con indiferencia. "Eso significa que consiguió el puesto de la NYU?" Helga asintió y sonrió, feliz por el logro de su mejor amiga. "Me alegra escucharlo. Será bueno volver a verla..." James sonrió también, sin duda también compartiendo sus sentimientos "... ¿Y cuándo sería eso?"

"En unas dos semanas..."

"¿Vas a estar aquí?"

Helga uno.

"No voy a viajar el resto del mes" exhaló, descruzando las piernas y cruzándolas para el otro lado y observando que sus ojos seguían sus movimientos. Helga Dos. "¿Quién te acaba de llamar?"

"Mi padre..." sonrió, y luego un ceño apareció en su frente "Podría estar pensando en venir a visitarnos esta noche, te lo advierto. Hay un par de cosas que quiere discutir antes de volar a Nueva York el domingo... "

"¿Por qué va a Nueva York?"

"¿Recuerdas que la Bimestral es la semana que viene?"

Por supuesto que lo recordaba. La penúltima Reunión que su suegro presidiría.

"¿Qué quisiste decir con 'advertirme'?" le preguntó de nuevo, llevando su mano a la cabeza para quitar el pasador que mantenía el moño en su lugar.

"... No lo sé..." vaciló. Helga reprimió una sonrisa. Será una victoria fácil. "Pensé que estabas agotada... que tal vez tú... mmm… querías irte a la cama temprano."

Pan comido.

Ella tarareó para ocultar su obvia sonrisa y luego asintió con la cabeza dándole la razón.

"Bueno, lo estoy... pero me encantaría ver a tus padres; no los he visto en un buen tiempo..." se dio la vuelta, estirándose con languidez. "Además, tengo que ponerme al día con tu mamá y estoy segura de que tu padre quiere saber sobre el acuerdo"

"Eso júralo.. pero no sé si hablar de ello es la forma como planeabas pasar la velada" su voz se volvió más profunda.

"¡Bah!" ella agitó su mano "No hay mucho que contar. Ellos pusieron bien su acto de tipos duros. Nosotros actuamos nuestra rutina de tipos despiadados aún mejor. Hubo diferencias profundas... asuntos técnicos... que ya te platiqué..." exhaló, volviéndose a verlo "... pero toda esa actuación no cambia el hecho de que nosotros necesitamos su energía tanto como ellos necesitan nuestros contratos... Los dos cedimos y finalmente llegamos a un acuerdo".

Él se acercó a la mesa de licores.

"Eso es lo que te dices a todo el mundo. ¡Fue pan comido!"

Había una nota de sarcasmo en su voz.

Helga resopló mientras lo observaba irse. Pensaba que lo sabía todo... ¡Sr. Pantaloncitos Elegantes! Luciendo... tan formal con su suéter ajustado, presumiendo sus fuertes bíceps... su abdomen plano... Los ojos de Helga se detuvieron en sus estrechas caderas. Un nudo obstruyó su garganta... ¡Grrrr!...

¿Quién podía culpar a esas estúpidas chicas que soñaban con atraparlo? ¡Idiotas! Pensaban que era fácil. Seguirle el paso al Sr. Brighton-Lewis era un trabajo extenuante. Pero uno que ella disfrutaba hacer con Tanto-Pero-Tanto Ardor. Ella era La Ingeniosa; La Maquinadora Más Grande que jamás haya existido. Gracias a Dios que el suyo era talento innato, de lo contrario el esfuerzo la consumiría. Pero también gracias a Dios que James era un socio muy activo. Estaba tan loco como ella... si no es que era aún peor...

.

Ella levantó el rostro cuando él se dio la vuelta, y asintió casualmente cuando le preguntó si le apetecía un aperitivo... Casi la atrapó mostrando sus colmillos...

¡Como si necesitara un aperitivo!

El hambre la estaba haciendo perder la cabeza.

Su vista lo siguió después de que dejó la mesa y se acercó a ella, sintiéndose casi mareada. Ni siquiera podía concentrarse en lo que él estaba diciendo. En la penumbra de la habitación sus ojos verdes brillaban con peligro. Sus dedos se tocaron cuando él le extendió el vaso y Helga aplacó cualquier reacción.

Ella siguió mirándolo fijamente mientras bebía, enfocándose más en los detalles: en la leve sombra en su mandíbula, la barba partida; esas finas líneas en las comisuras de la boca que aparecían con su mueca burlona; sus tentadores labios... Ella parpadeó. El color aceituna de su suéter hacía juego con sus hermosos ojos. El permaneció de pie frente a ella hasta que terminó su bebida; él también la miraba, también bebía. Luego regresó a la mesa, mientras que Helga se obligó a permanecer sentada para evitar ir tras él. Respiró profundamente.

Allí estaba él, todo tranquilo y sereno, haciendo gala de su autocontrol mientras ella era un manojo de nervios. ¡Todo por culpa de las malditas hormonas! ¡Ya había perdido todos sus puntos! Así de loca perdida estaba, siempre lo supo. Ella resopló, poniéndose de pie, olvidándose de toda gracia y delicadeza.

"¿No hay respuesta?" él soltó una risita "Que pierdas la voz no es algo habitual".

"¿Eh?" Helga se dio la vuelta para verlo viniendo de regreso, luciendo Taaan. Malditamente. ¡Relajado!

"Te pregunté donde cediste..." arqueó una ceja, mirándola de arriba a abajo, y luego añadió con un zumbido bajo "¿... en el trato...? ... tú sabes... esa pequeña cosita que te retuvo en Canadá..."

"Mmm... " Helga vaciló, ignorando su sarcasmo "Fue Daniel..." tomó aire "Se puso riguroso con sus condiciones, - ya lo conoces, se cree muy inflexible el tipo" ella rodó los ojos "... y quería toda su producción. Por supuesto que no lo aceptaron..." exhaló " Esta mañana, harta ya de toda esa mierda le pedí que me diera una cifra antes de enfrentarlos por última vez y..."

"¿Y fue ahí donde los convenciste?" finalmente él llegó a su lado.

"Más bien fue ahí donde los obligué a dar una respuesta de inmediato. Sin vacilaciones."

"¿Los obligaste?" -le preguntó en voz muy baja. Helga se alertó. Algo en su voz hizo que su corazón golpeara fuerte contra su caja torácica "¿Tú y tus zapatitos rojos?"

Helga pensó rápido. Un segundo después ya estaba fuera de su alcance. Su voz sedosa, peligrosa, seguía enviando ondas a través de su cuerpo, sacudiéndola hasta la médula. Respiró dos, tres veces... dándose tiempo para recomponer su voz y estar lista.

"No... " forzó una risa burlona "Fui sólo yo... Mis zapatos rojos fueron sólo una distracción-" sonrió al observarlo acercarse mientras ella se dirigía a la puerta "... algo necesario para enviar sus cerebros por el desagüe..." alcanzando la puerta, volvió la cabeza hacia atrás... y muy consciente de que le estaba dando una buena vista de su trasero, añadió en un susurro "Un regalo de parte de los Estados Unidos..."

Él arqueó las cejas.

"¡Ah!, ... ¿En serio?"

"En serio."

Se volvió de nuevo hacia la puerta. Lo sintió detenerse justo detrás de ella. Estirando su mano para tomar la perilla, su mano rozó su brazo mientras lo hacía.

"¿Por qué el regalo de los Estados Unidos tenía que ser tomado de mi propiedad?"

Su voz susurró en su oído.

Helga cerró los ojos para controlar un estremecimiento. Después de una profunda ingestión de aire, se volvió y lo encontró muy cerca. Fingiendo estar ofendida, dijo con reprobación.

"¿De tu propiedad?"" se burló "¡Pensé que mis piernas eran de mi propiedad!"

"¿Tus piernas?" él casi se ahogó.

Helga sonrió.

"Sí. Mis piernas, mis pies... y mis zapatitos rojos..." inclinando su rostro, se acercó aún más a él. Habló sobre sus labios "Son sólo míos."

"Ahí es donde te equivocas... "

"No me equivoco... son míos..." se retrajo un poco, y añadió "... y yo elijo con quien los comparto..."

"¡¿Los compartes?!" James gruñó entre dientes.

El reloj hizo ese distintivo sonido que marca un minuto antes de la hora, de alguna manera aliviando la tensión.

Ella exhaló.

"¡Esto no ha terminado!" él le advirtió al girar el pomo y abrir la puerta.

"Por supuesto que no ha terminado... en lo absoluto." Ella soltó una carcajada y dio un paso atrás. "Usted, Sr. Pantaloncitos Elegantes, está totalmente equivocado si piensa que..." y justo allí encontró a su perdición.

Mientras se movía hacia atrás, ella se topó con él y lo sintió. Sus pantalones, su virilidad. Por reflejo, se restregó contra él.

Si pensaba que él iba a dejarla ir estaba oh- pero tan equivocada, ¡Gracias Dios!

Instantáneamente se encontró envuelta en él. Sus manos agarrando sus caderas, subiéndole el vestido. Un segundo más tarde y su falda ya era ningún obstáculo. Su mano encontró ese lugar entre sus piernas, jaló sus panties a un lado, fue más allá...

"¡Estás mojada!"

"James..." jadeó.

"¡Y eres sólo mía!"

"Dios..."

Cerró los ojos y se recargó contra él.

"¡Dilo!"

Él caminó hacia atrás arrastrándola con él, y luego la hizo darse la vuelta y la empujó al sillón donde estuviera sentada antes. Helga tragó en seco cuando sintió todo su peso sobre ella. Sus manos fueron derecho a su bragueta. Se estaba quemando y lo necesitaba. Había una parte de ella que estaba gritando por él y exigía su atención inmediata. Lo expuso rápidamente y lo amasó todo.

"¡Ahora!"

James maldijo.

"¡Ahora!" Ella repitió, casi implorando.

Ella lo sintió gemir contra su cuello.

"No podemos..."

"¡Por el amor de Dios, James! ¡Te necesito ahora!" sintió ganas de llorar.

Él se movió y ella lo sintió en su abertura. Se frotó allí contra ella y ella sollozó, tensa como una cuerda, temblando hasta la médula.

"Por favor..."

Él sacudió la cabeza y la besó en la oreja.

"Nos están esperando..."

"¡Por todos los Santos!" gritó para dejar salir su frustración. "¡Por San Pedro y todos sus Jodidos Cielos! ... Dos minutos... Sólo necesitamos dos pinches minutos para dejar que me jodas y poder joderte a ti..."

Lo oyó reír con suavidad y luego buscar sus labios para besarla y murmurar algo ininteligible. Entonces suspiró, echándose hacia atrás y hablando con voz tierna.

"¿Crees que yo no siento - que soy de piedra?" exhaló de nuevo.

Helga negó con la cabeza, demasiado exasperada para señalar la ironía de la situación

"Me tienes loca". Ella dejó escapar un largo suspiro.

"¡¿Tú estás loca?!" él preguntó en una exclamación, y luego suspiró profundamente. "Yo no puedo ni pensar cuando empiezas con tu acto."

Helga sonrió.

"Está bien..."

Escucharon como se abrió la puerta principal seguida por la profunda voz de George resonando en el pasillo.

"Es hora de irnos... "

Helga asintió.

Él se puso de pie y se arregló su ropa.

"Juro por Dios un día de estos te voy a atar al poste de la cama y nos vamos a encerrar ahí adentro..." ella también se puso de pie y se peinó el cabello con las manos.

Él se rió entre dientes.

"No tenemos postes en la cama." Dijo.

"Entonces tendremos que conseguir unos postes para la cama."

"No, no lo haremos... Además, ¿cuál es el punto?" dejó salir una risita "Te olvidas de tus promesas tan pronto como uno de los niños viene llamándote."

Helga resopló. Estaba a punto de responder con algo ingenioso, pero sabía que él tenía razón. En su lugar, sólo se encogió de hombros.

"Está bien... " exhaló " Admitamos que nuestra vida sexual se encuentra bajo el sometimiento de nuestros hijos."

"Vaya tiranos que son."

"Sí... lo son..." ella sonrió "... pero los amamos."

Él se inclinó a picotear sus labios.

"Los amamos..." le acarició la cara "... y hasta queremos más".

El corazón de Helga dio un vuelco.

Afortunadamente, su marido se había volteado hacia la puerta tirando de su mano sin darse cuenta de la expresión que apareció en su rostro mientras lo seguía.


. . .

Como de costumbre...

No soy dueña de Hey Arnold! No soy dueña de ninguna otra MR mencionada aquí. Sólo soy dueña del plot y de los PO/OC.

Perdón por la larga espera. Esta historia está llegando a su fin. Dos capítulos más. La Clasificación M estará de vuelta.

Gracias por estar aquí.

Este es el enlace al foro. Todos son bienvenidos a visitarlo y dejar sus comentarios.

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Hay un espacio antes de Welcome. Si no aparece bien entonces lo pueden encontrar en la sección Forum, a continuación, Cartoons, luego Hey Arnold! Se llama Bienvenidos a Hillwood.

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Hasta pronto

P. 20 de noviembre 2013

Re: 16 de octubre de 2015