La Vida Continúa
Capítulo Séptimo
La Vida Continúa
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Perdón por la larga espera. Un montón de cosas se me atravesaron, pero ya estoy aquí con un muy largo capítulo, un capítulo doble, de hecho, que tal vez debió haber sido cortado en dos. Pero esta historia iba a ser servida en siete tiempos, como dije desde el principio y he aquí el postre.
No hay escenas explícitas hoy; todo es limpio, limpio, lim… bueno, tiene clasificación T. Nos vemos al final.
Espero que lo disfruten. :D
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"¡ME ESTÁS LASTIMANDO!"
Fue como magia líquida. Él explotó, el mundo dejó de existir. Oleadas de crudo placer recorrieron su cuerpo, por tan largos momentos, hasta que sintió exprimido... vacío ...
Ella tenía razón. Era mejor que cualquier sueño.
La siguiente cosa de la que estuvo consciente fue que aún estaba aferrado a sus caderas, él la palpó.
¿Cómo era que ella está todavía existía, que tenía forma...?
Cuando él estaba reducido a papilla... fundido en su espalda...
Exhaló en su cuello; aspiró su aroma.
Ella debió haberse convertido en papilla también...
Y fundirse con él...
"Hazte a un lado..." ella gruñó; él no pudo evitar soltar una risita "Eres muy pesado"
Ni que tuviera tanta suerte.
La besó en la sien.
"¿Te lastimé?"
Ella sacudió la cabeza sonriendo satisfecha, abriendo perezosamente sus ojos.
"No... sabes bien que no... sólo te devolvía el favor"
Él se movió para anidarla en sus brazos; el hueco de su cuello descansando sobre su brazo. La besó en la frente.
"Te amo."
"Yo te amo aún más" su voz era débil, y de repente sollozó. James se echó hacia atrás para verle la cara.
"¿Helga, estás bien?" ella asintió, pero luego su rostro se contrajo. James se enderezó para verla con atención "¿Qué te pasa, amor?" ella comenzó a llorar quedamente y él la abrazó. Su pecho se llenó de emoción, un tipo diferente de emoción a la que sintió hasta hacía un minuto. Ella estaba llorando y él amaba ver su nariz poniéndose roja y que sus ojos se llenaran de hermosas lágrimas por todo lo que eso significaba, pero al mismo tiempo no le gustaba verla sufrir. La tranquilizó. Era su niña y lo necesitaba. "¿Estás segura de que no te he hecho daño?"
Ella sacudió la cabeza de nuevo y soltó una risita. Él sonrió. Así que no estaba triste sino sensible.
Besó sus lágrimas y le acomodó el cabello detrás de las orejas, y luego esperó hasta que estuviera lista para hablar. Hacer el amor era una actividad tan intensa que a veces les dejaba los sentimientos y emociones crudos, a flor de piel. A él lo hacía experimentar una pasión feroz, hacía su amor más profundo; lo hacía ser más entusiasta, más impetuoso, más posesivo. Ella era SU mujer.
Pero ella era diferente; ella era una chica y como tal estaba bajo la poderosa influencia de sus hormonas tan a menudo que él había aprendido a respetarlas. Éstas la hacían susceptible y ser susceptible significaba ser débil y debilidad era algo que Helga Pataki Brighton-Lewis nunca mostraría ante mundo exterior. Pero ahora estaba en la cama, estaba con él. Estaba a salvo. No había un lugar más seguro en el mundo y ella podía relajarse, bajar la guardia y llorar todo lo que quisiera.
Observando el rostro amado, él se dio cuenta de que seguía viendo a la misma chica que conoció hace mucho tiempo; aquella adolescente apasionada que sacudió su mundo mezclada con la florecida mujer en que se convirtió a través de los años; la esencia misma de sus dos hijos.
Ella dejó de sollozar y él le besó la punta de su nariz. Sus rojos ojos quedaron fijos en los suyos. Él la instó a hablar.
"¿Qué sucede? "
"Se acaba tan rápido" fue su cándida respuesta.
"¿Se acaba tan rápido?" él alzó las cejas, dudando haber oído bien.
"Estuve esperando esto por tantos días... y ahora ya se acabó" ella hizo un puchero. Él soltó una risita "¿Soy una tonta?" su boca se dobló hacia abajo como sólo la boca de una niñita haría.
"Bueno..." él asintió, sonriendo ante la visión "Esa es tu forma de ser y aun así te amamos..." ella lo golpeó en el brazo y él se rió, y luego besó el puente de su nariz "No eres tonta, amor. Yo también me estaba muriendo por estar contigo." La miró a los ojos y sonrió de nuevo "Y también quisiera hacerlo sin parar esta noche, pero estás cansada. Acabas de llegar de un largo viaje y has tenido la velada más larga de tu vida..." exhaló "... además..." hizo una pausa.
"¿Lo sabes, verdad?" ella lo miró con cautela, y cuando él asintió ella bajó su vista.
Sí, lo sabía.
El día anterior, jueves, a las nueve cuarenta y cinco de la mañana, cuando se dirigían a la reunión ella se desmayó. Ellos dejaron sus habitaciones; tomaron el ascensor, las puertas se cerraron y ella cayó inconsciente. Los entrenados reflejos de Shawn lo hicieron reaccionar rápidamente y atraparla en el aire. Lou detuvo el ascensor y entonces la llevaron a un sofá en el vestíbulo del segundo piso. Daniel sólo se quedó allí, pasmado, sin saber qué hacer. Uno de los chicos de su equipo fue a la recepción para pedir un médico porque ella no reaccionaba.
Cuando el médico llegó hasta ellos ella ya había reaccionado, aunque estaba débil y pálida. El doctor preguntó de inmediato si había comido y qué era lo que había comido. Según Shawn, ella sólo había tomado sorbos de su café de la mañana. James la conocía. Ella dejaba de comer cuando estaba ansiosa. Cuando él estaba cerca solía estar al pendiente, como esta noche, pero Shawn no tenía tanto poder sobre ella. Aun así, el médico despejó la zona, hizo que todos, incluyendo Shawn, se hicieran para atrás y habló sólo con Daniel. Luego Daniel trató de cancelar la reunión, pero Helga se opuso. Terminaron llegando con tan sólo unos minutos de retraso.
Ese era el informe oficial.
"¿Qué pasó?" le preguntó. Quería oír su versión.
Ella cerró los ojos. Él sintió un agudo dolor en su corazón, un miedo. Los mensajes de Daniel vinieron obstinadamente de vuelta a su cabeza. Esperó a que ella dijera lo que tuviera que decir, pero permaneció en silencio. Suspirando, él se preguntó por todo eso que no sabía.
"No lo sé... yo... yo... " Ella levantó la vista para mirarlo. Sus labios se abrieron para decir simplemente "sólo me desmayé..." él se congeló por un segundo y luego exhaló, tratando de controlar el alivio que se apoderó de él.
"¿Eso fue todo?"
"¿Eso fue todo?" ella frunció el ceño "¡Me desmayé, por Dios! ¡Frente a otras personas! ... Soy una mujer fuerte, nunca me desmayo... "sacudió la cabeza "... pero... pero eso no es todo... Hay algo más..." hizo una pausa, cerrando sus ojos, buscando de las palabras adecuadas para continuar.
"¿Te habías desmayado antes?" él se preocupó.
"No..." sacudió la cabeza de nuevo, abrumada "... bueno... no lo creo... yo... yo había estado extrañándote a ti... y a los niños... como loca." Ella exhaló con cansancio, y luego continuó de prisa "Nunca había pasado antes. Quiero decir, siempre los extraño, siempre... pero ahora casi no pude soportarlo. Me asusté mucho; creo que hasta me entró el pánico. Me preguntaba qué estaba haciendo allá. Me sentía manipulada. No podía creer que los hubiera dejado por tanto tiempo; pensé que nunca volvería a verlos; que algo iba a suceder. Creo que no dormí esa noche pensando en los escenarios más horribles, pensando que algo podía pasarle a los niños, a ti, pensé que me ibas a dejar..."
"Shhh, shhh, shhh..." él la hizo callar y la abrazó con fuerza para hacer que se calmara. Se estaba poniendo frenética. "No va a pasar nada. Los niños están bien... y yo te amo, nunca voy a dejarte..."
"Pero ¿y si otra Mónica se aparece y decides darle una oportunidad?"
"¿Por qué haría eso?"
"Porque te dejo solo."
"No voy a hacerlo" le sonrió de modo tranquilizador "No podría aunque quisiera. ¿No sabes lo loco que estoy por ti? Eres mi vida, mi todo..." le acarició los labios.
"Pero al estar solo durante tanto tiempo..." sus ojos brillaron con lágrimas.
Él negó con la cabeza, interrumpiéndola.
"Amor..." él la miró fijamente, a sus ojos azules, eran tan hermosos. Inhaló mientras se perdía en ellos. ¿Cómo podía decir con palabras lo mucho que la amaba, lo mucho que le agradecía por llenar su vida, por haberle dado dos hijos perfectos, por darle todo por lo que él vivía? Por compartir su vida con él, sus locuras, su intimidad, toda su pasión... todas esas cosas que él atesoraba y que no daba por sentado. Ella lo había elegido a él para compartir su vida, no a otra persona. "Somos más que eso, cariño. ¿Recuerdas nuestro trato?" alzó las cejas "La distancia no es nada; la nostalgia no es nada; el tiempo que pasamos lejos el uno del otro no es nada porque cuando estamos de nuevo juntos somos esto. Todo este amor, esta pasión..." Él la abrazó con fuerza "Cuando estamos de nuevo juntos tenemos estos locos reencuentros que nos llenan de nuevo, que nos fortalecen. No los cambiaría por nada en el mundo".
"Estamos locos, ¿verdad?"
"Sí. Los dos estamos locos... "
"Y nada va a separarnos... "
"Nada." Sus brazos la ajustaron con firmeza y luego sus manos viajaron hasta su cintura. Suspirando, recordó entonces la charla que aguardaba.
"¿Cariño...?"
"¿Si?"
Pero, ¿cómo empezar?
"Hay algo que quiero decirte..."
"Sí, sé que hay mucho que hablar... pero me gustaría ir primero, ¿de acuerdo?" ella habló de mala gana, como si no quisiera empezar. Luego exhaló dolorosamente "Mientras estábamos en eso, el médico... bueno... el doctor... él... él asumió... Es absurdo, lo sé, pero..." ella suspiró de nuevo a través de la boca, haciendo una mueca, y se llevó las manos a la abdomen.
"¿Estás bien?"
Ella se encogió de hombros, exhalando con incomodidad por tercera vez.
"No te va a gustar..." cerró los ojos. " ¡Oh, Dios! ¡Fue ese estúpido doctor!" ella habló rápidamente "Ya hice una cita para ir a ver al doctor Andrews el lunes..." resopló. Y luego tomó aire nuevamente.
Él parpadeó.
"¿Al Dr. Andrews?"
"... Y él es un idiota también ... no hablo del Dr. Andrews, me refiero a Daniel... aunque sé que no es su culpa, después de todo, que el médico lo confundiera con mi marido y lo felicitara..." se detuvo de repente "¡A-ah! " cuando él reaccionó ella había dejado la cama y corría al baño.
James corrió detrás de ella, preocupado. La encontró tosiendo, inclinada sobre el inodoro.
"¿Estás bien?" Estaba tan pálida que él se asustó. Fue a abrazarla y tomó su cabello para alejarlo de su cara. Estaba a punto de volver a preguntarle si estaba bien cuando de repente todo tuvo sentido.
Ella tenía nauseas... y se había desmayado el día anterior... sólo había tomado té después de la cena... y había hecho una cita para ver a su obstetra... y el estúpido médico felicitó a Daniel...
Su cabeza le dio vueltas.
"... Tu próximo niño sería mío"
Se sintió mareado. Su vista se volvió como de túnel.
"¿Estás embarazada?" soltó sin pensarlo, casi sin aliento.
Ella respiró profundamente varias veces todavía inclinada sobre el inodoro, sin volverse a verlo.
'... Tu próximo niño sería mío.' Las palabras brillaron ante sus ojos.
"¿Estás embarazada?" preguntó de nuevo, agarrándola del brazo con fuerza "...Pensé que te estabas cuidando..."
Cuando se volvió a verlo sus ojos eran enormes y estaban dolidos.
"¿Estás enojado?"
Ella volvió a toser.
No, por el amor de Dios.
"¡NO!"
James sacudió la cabeza. Confiaba en Helga. No eran sólo palabras. Él confiaba en ella, ¡Dios! ¿Qué demonios le estaba pasando? Debía controlarse. No era su culpa que ese maldito bastardo le enviara esos mensajes. El hijo de puta lo sabía. Fue por eso que lo hizo. Quería echarle a perder la noticia. Quería causar problemas. James quiso alcanzarla, pero ella se apartó.
"¿Estás enojado?" preguntó otra vez, con reserva.
"No, por supuesto que no," se las arregló para sonreír "Es sólo que no puedo creerlo. Pensé que te estabas cuidando. Oh, Dios mío, Helga. Estás embarazada." Soltó una risita. Como queriendo que al afirmarlo su cerebro por fin entendiera el significado.
Helga pareció aliviada.
"Bueno, todavía no estoy segura..." el fantasma de una sonrisa apareció en su rostro "¡Ay Dios! Esta no es la forma en cómo se suponía que lo supieras! Yo debería haber ido a ver al médico y una vez que lo confirmara iba a buscar una manera creativa de dejártelo caer."
James sacudió la cabeza, aun sintiéndose mareado.
"Creí que todavía estaba usando esos parches con los que estabas tan contenta..."
"Lo estaba... los dejé después del cumpleaños de Lydia, ¿recuerdas? " Helga lo miró con sus grandes ojos mostrando cautela. "James... la mera idea de que estuviera embarazada te desquició... y no sé por qué." ella frunció el ceño "Pensé que también querías esto."
"Y lo quiero." Él le sonrió tranquilizadoramente ayudándola a llegar al lavabo y llenando un vaso con agua.
"No es lo que parece…"
"Bueno, me tomaste por sorpresa... No me lo esperaba... pero eso no significa que no lo quisiera..." la observó mientras enjuagaba su boca. Ella no había vomitado, fueron sólo náuseas, y él sabía que apenas había comido algunas verduras en la cena. Luego se preocupó de recordar las feas nauseas que padeció al inicio del embarazo de Robbie. Tomó una bata del cajón y se la puso encima de sus hombros. Luego le hizo dar la vuelta para picotear sus labios "Fueron tantas cosas de repente... te veías enferma y me asusté. Entonces mencionaste al Dr. Andrews... y justo en ese momento entendí por qué el médico que te valoró en Canadá felicitó a Daniel... ¡Me volví loco!" él pronunció en voz alta, sintiéndose agraviado de nuevo. Su cabeza dio vueltas otra vez; la sangre le hirvió en las venas. Luchó por controlar sus reacciones.
Helga se encogió y lo miró con cautela.
"Sabía que no te gustaría escucharlo... pero no sabía si Shawn escuchó... si te dijo algo. "
James resopló, y luego respiró profundamente. Maldijo a Daniel. Podía imaginarse la idea tomando forma en su retorcida cabeza.
"Shawn no dijo nada. Supongo que si oyó algo te lo dejó a ti... Lo siento, amor. No era mi intención asustarte," él la tomó en sus brazos "No sé por qué me pasa esto. Todo acerca de ti me vuelve loco. No puedo evitarlo. Soy celoso. El sólo pensar en ese imbécil tomándose el crédito de dejarte embarazada..."
"¡Por Dios!" Helga hizo una mueca "No me hagas pensar en eso..."
James gruñó. Él la observó. Ella no tenía idea de lo que pasó por su mente. Allí estaba ella, toda dulce e inocente, llevando a su hijo en sus entrañas. Se sentía estúpido y culpable por dejar que unos mensajes provenientes de cierto bastardo les hicieran daño.
"Espera un momento... ¿Pensaste en serio...?" Helga lo empujó y lo miró con incredulidad. "¡Oh, vamos!" dijo con disgusto "¿Crees que - que Daniel y yo...?"
"¡No! ¡Por supuesto que no!" él negó con la cabeza.
"¡Por el amor de Dios! Podría estar embarazada con tu hijo y tú estás pensando-. Esto es una broma, ¿verdad? No estarás creyendo en serio... " ella sacudió la cabeza. Sus ojos mostraban incredulidad. "¡Oh, Dios mío!" dio un paso atrás.
"Helga... "
"Oh, Dios mío, estás teniendo dudas..." se abrazó a sí misma de manera protectora.
"No, por supuesto que no. Confío en ti. Siempre he confiado en ti... " exhaló " es solo que... "
"No sé cómo sentirme... desconfías de mí, de tu hijo..." parecía muy herida " ¿De verdad crees-?" volvió a toser . Él alargó la mano hacia ella, pero ella lo esquivó "¡Por el amor de Dios, James! ¿Quién crees que soy? ... Te lo prometí, ¿recuerdas? Te prometí que nunca más iba a..." hizo una pausa, bajando la voz "... que nunca más te iba a engañar otra vez..." su rostro estaba contraído, sus manos seguían abrazando su bajo vientre "Y tú sabes que no voy por ahí, haciendo promesas cada cinco minutos... "
"Lo siento" la tomó en sus brazos otra vez y no la dejó ir a pesar de que ella se retorcía. "Lo siento mucho, Helga. Por supuesto que lo recuerdo..." se puso tensa entonces. Él la sosegó acariciando su piel "... y nunca pensé mal de ti. Nunca lo he hecho. Es sólo que..." Él suspiró, maldiciéndose. La besó en la cabeza. Si hubiera sabido que algo como esto iba a suceder hubiera hablado antes. Con esperar sólo consiguió insultar a su esposa. No le gustaba pelear. Ellos nunca peleaban, solía decir, pero si nunca peleaban era sólo porque solían hablar, ser sinceros, hablar abiertamente acerca de todo. Si él no había traído esto a la mesa era porque no quería aceptar frente a ella que Daniel Price, su admirado jefe, lo fastidiaba, que lo había fastidiado siempre en el pasado y lo estaba haciendo de nuevo. "Es sólo que a veces no puedo evitar sentir celos."
Ella parpadeó, luciendo sinceramente sorprendida.
"¿Estás celoso... de Daniel?" luego sacudió la cabeza cuando él se encogió de hombros "No hay ninguna razón para estar celoso de Daniel."
James sacudió la cabeza. ¿Cuál era el punto de seguir escondiéndolo? No era como si tuviera miedo de nada, después de todo los mensajes de texto estaban allí, como brillantes pruebas.
"Él ha estado fastidiándome," admitió.
Helga no dejó de mirarlo a la cara.
"¿Fastidiándote? ... ¿Qué quieres decir?"
"Me ha estado enviando mensajes de texto... acerca de ti y de él... acerca de su relación. Me ha estado dando a entender que ustedes dos..."
Ella parpadeó varias veces.
"Él- ¿QUÉ?"
¿Cómo pudo siquiera pensar…? James tuvo ganas de reírse de su propia estupidez.
"Dice que eres hermosa; tan divertida e inteligente que no entiende cómo es que te casaste con un estirado como yo. También suele preguntarme donde te encontré, como te conquisté. Me pregunta si soy celoso porque a él no importaría compartir..."
"¿QUÉ?" ella volvió a parpadear mientras su rostro se enrojecía.
"Alguna vez dijo que si no había intentado nada contigo aún era sólo porque si el solo hecho de acecharte había sido tan excitante; estaba disfrutando el hacerse ilusiones acerca de cómo sería todo lo demás..."
"¡Ja!"
"Y hoy señaló que - en vista de que pasas más tiempo a su lado que al mío- eso debería significar que... aquí lo cito "... tu próximo niño sería mío." Hizo comillas en el aire.
"Él dijo... ¿Q- QUÉ?" Ella tartamudeó, dando un paso atrás para verlo mejor.
James estaba observándola de cerca. Su comportamiento confirmaba sus sospechas. Ella no sabía nada, ni una palabra. Se estaba poniendo más y más furiosa en cuanto más escuchaba, hasta que se quedó sin habla y su cara estaba roja de rabia.
Volvió al cuarto de baño y abrió el cajón rosa, luego lo cerró con fuerza y maldijo en voz alta.
"¡Es un enfermo! ¡Es un hijo de puta; lo voy a matar!" se dio la vuelta "¿Cómo se atreve a meterse conmigo? ¡Es un maldito idiota... y tú eres un idiota también! ¿Cómo se atrevió a sugerir tal estupidez?! ¿Y tú? Le creíste, ¿verdad? ¡Es por eso que nunca dijiste ni una palabra!"
"No, no le creí." James habló con calma "Y nunca le di crédito a sus palabras. Pero estaba muy enojado con él, y conmigo mismo... no sabía qué hacer. Por supuesto que no iba a rebajarme a su altura, a ponerme al tú por tú con él, a darle esa satisfacción…. pero no quería admitir que me molestaba... y tampoco quería ir hasta ti como un llorón..." se encogió de hombros y la miró a los ojos "... pero nunca vacilé con respecto a tu fidelidad".
Helga lo miró con el ceño fruncido. Podía decir que estaba enojada, tal vez no tanto con él como con Daniel.
"¡Idiota!" ella pasó junto a él y volvió al dormitorio. Él la alcanzó.
"Helga..." le tomó la cara entre las manos "... por favor, perdóname. Debí habértelo dicho..."
"¿Cuánto tiempo ha estado sucediendo esto?"
"Meses... Todo comenzó después de aquella fiesta..."
Helga asintió. Se dio la vuelta y se sentó en la cama. James se sentó a su lado. Él sabía que ella estaba ponderando la situación. Como la excelente mediadora que era estaba evaluándolo todo y él no pudo dejar de sentirse estúpido otra vez.
¿Por qué nunca dijo nada? ¿Era sólo porque estaba demasiado avergonzado para admitirlo? ¿O porque pensaba que era sólo una idiotez y no quería alterar la interacción de trabajo entre ella y su supuesto jefe? Lo que nunca pensó fue que al no decir nada de hecho le dio poder a Daniel; un poder que estuvo cerca de arruinar la noticia de la llegada de su nuevo bebé.
"Mira... a lo mejor también es mi culpa," por fin ella habló "Yo estaba consciente de la mutua animosidad entre ustedes dos, pero nunca dije nada porque pensé que era algo viejo... y porque no tenía idea cómo empezó... o por qué, o cuando... Ni tú ni él han hablado jamás de eso. Incluso llegué a pensar que tenía algo que ver con alguna chica mutua del pasado o... algo... tal vez incluso su esposa..." se volvió a verlo directo a la cara.
"Nunca conocí a su esposa antes."
"¿Otra chica, entonces?"
"No que yo esté enterado. "
"Bueno... si no lo traje a colación nunca fue porque..." ella lo miró confundida "No quería saber nada incómodo de tu pasado... o del de él. No quería meterme con sus cosas. Somos compañeros y amigos hasta cierto punto, pero nunca pensé que él estuviera metiéndose contigo de esta manera, ni que tu estuvieras permitiéndole salirse con la suya"
"Pensé que si le seguía el juego estaría dándole más importancia de la que merece..."
Helga sacudió la cabeza y cerró los ojos.
"No lo sé... Me sorprende que se haya atrevido a hablar de mí de esa manera, aun ante ti... cualquier cosa rara que esté pasando entre ustedes dos" maldijo "¡Qué idiota! Si yo te dijera..." ella miró más allá de él. Mil pensamientos estaban corriendo detrás de sus ojos. James sonrió al ver que sus pequeñas manos que viajaban de nuevo a su bajo vientre y sonrió sintiendo una sensación maravillosa. Estaba embarazada de nuevo. Metió la mano para tocar la tibia piel de su abdomen.
"No tienes que decir nada... "
"Pero no tengo que guardar sus secretos tampoco..." exhaló y sacudió la cabeza ligeramente. " Si yo respetaba a Daniel era a causa de nuestros trabajos... realmente creo que es un hombre muy inteligente que conoce como nadie las necesidades de energía de este país. Un hombre algo incomprendido. Un matón es cierto, pero como la mayoría de los matones carga con su buena porción de mierda". Ella lo miró " Pero no es cierto que no intentó nada…. Conmigo, quiero decir, no tengo que protegerlo. Al comienzo de nuestro trabajo juntos él se puso muy pesado un día y yo terminé dándole un golpe que casi le rompió la nariz," James apretó sus puños, pero decidió dejarla seguir. Ya habría tiempo de hablar de eso más tarde. Notó su sonrisa satisfecha mientras que movía su puño izquierdo. "Me di cuenta de que actuó de esa manera sólo cuando se enteró de que yo era tu esposa, fue por eso que pensé que tenía algo que ver con tu pasado... De todos modos, él se comportó correctamente después de eso y yo había llegado a pensar que incluso éramos amigos, pero ahora veo que me equivoqué. No sólo por lo que te hizo pasar a ti o para lo que dijo sobre mí, sino también por algo que sucedió esta semana pasada...
"Empecé a sospechar que Daniel alargaba este viaje a propósito. Estaba siendo tan obstinadamente estúpido que después de mi desfallecimiento estuve harta y amenacé con dejarlo solo. Fue cuando él terminó cediendo." ella lo miró con cautela "No soy tan narcisista como para pensar que hizo eso por mí, pero tal vez fue así. Todo esto parece confirmar mis sospechas..." exhaló "Además, yo ya había decidido que no quería tratar con Daniel ni con su esposa mientras estuviera embarazada. ¡Diablos! Creo que no quiero tratar con ninguno de ellos nunca más, incluso si no estoy embarazada. Hay una negociación importante en camino, en Junio, con unos empresarios texanos y esa será mi última participación con él. Voy a pedir un traslado, o mejor aún, tomarme un año sabático después de eso.
James asintió. Él no podía estar más feliz. Bueno, sería más feliz si ella dejara todo de inmediato, pero sabía que estaba demasiado comprometida con ese asunto. Por el momento, era otra cosa lo que necesitaba saber.
"¿Así que fuiste tú quien arregló su cara?" recordaba haberlo visto herido en aquella famosa fiesta del verano pasado, pero nunca pensó que había sido obra de su propia esposa.
"¡Nadie arrincona a Helga Brighton-Lewis sin conseguir su merecido!"
"¡Estoy tan orgulloso de ti!" besó sus labios. Luego retrocedió a preguntar "¿Por qué hiciste mención de su esposa? ¿Qué tiene que ver ella con esto?"
"Mmm..." gruñó "Creo que una vez que comencé tengo que decírtelo todo, ¿verdad?" exhaló con resignación "No sé si te has dado cuenta de que Daniel y Laura no tienen hijos," hizo una pausa "Bueno, creo que es porque no pueden. No me preguntes cómo lo sé -bueno..." Cerró los ojos "... lo supe por su padre, el senador. Él estuvo hablando de viejas familias y de legados cuando me lo presentaron. Luego comenzó a hacerme preguntas - un tanto insistentes – acerca de Robbie, de ti y de tu padre. No fue difícil sumar dos más dos..." bajó la vista "así que supongo que es por eso que Laura está tan llena de amargura. Ella no es una buena persona, James. Alguna vez trate de ser amigable, comprensiva, pero ella es muy desagradable, no sólo conmigo sino con todo mundo. Nunca voy a decir que ella es una persona horrible, pero no puedo evitar pensarlo. Aun así me siento mal por ella, por Daniel. Eso debe ser algo muy difícil con qué lidiar. No puedo ni siquiera empezar a pensar lo doloroso que debe ser..."
James la escuchaba y no podía evitar sentirse triste, incluso si se trataba de Daniel Price. Para él era una bendición ser padre. La observó notando cómo era obvio que ella se sentía afectada por ellos a pesar de decir lo contrario. James se maravilló de su discreción de nuevo, pero así era como Helga era. Su sentido del bien y el mal era más bien 'singular', pero su sensibilidad nunca vacilaba. Era obvio que ella nunca hablaría con nadie sobre esto, ni siquiera lo había hecho con él que era su esposo. Así era ella de respetuosa.
"Nadie tiene que saber esto, ¿verdad?" él asintió "Sólo quería que conocieras la situación pero no es nuestro secreto. Ellos actúan como si fueran demasiado egoístas para sacrificar su comodidad por tener niños. Aun así, no quiero pasar mi embarazo en un lugar en el que podría ser vista como alguien que está haciendo alarde de su estado..."
"Yo no quisiera que te preocuparas de nada más que de tu bienestar y el de nuestro bebé. No hay necesidad."
"Sí, no vale la pena. Eso es exactamente lo que decidí anoche en la habitación del hotel. Amo mi trabajo, pero ha sido un dolor en el trasero estar en esa oficina en los últimos tiempos" ella lo miró "Además, no has dicho ni una palabra todavía, pero sé que estás pensando que vas a tener que viajar regularmente a Nueva York el próximo año después de asumir la Presidencia del Consejo, ¿no es así?"
"No me importa que empezar a viajar de nuevo siempre y cuando tú seas feliz aquí."
"Pero, ¿qué sería lo mejor? ¿Has pensando últimamente en mudarnos de nuevo a Hillwood?"
James tiró de ella para sentarla en su regazo.
"Sí, pero lo haremos sólo si también te conviene a ti" le tomó la barbilla y la obligó a mirarlo. "¿Qué es lo que quieres?"
"Yo quiero lo que tú quieras." ella dio un beso de sus labios "Podría llamar al Director de la Oficina en Nueva York..."
"Bueno, a mí me encantaría tenerte sólo para nosotros, por lo menos por algún tiempo, que no trabajaras, pero sé que necesitas mantenerte ocupada. Así que si quieres ser reubicada en Nueva York está bien por mí." suspiró "Entonces..." se abrazó a ella y apoyó la barbilla en su hombro "¿Nos mudamos a Nueva York el año que viene?" Ella asintió "¿Qué es eso?" preguntó por fin prestando atención al objeto en sus manos.
"Esto... es una prueba casera de embarazo."
James se inclinó para ver la pequeña cosa blanca que Helga sostenía en su mano.
"¿Ya la tomaste?" ella asintió con una gran sonrisa "¿Y qué dice?" preguntó ansiosamente, tomando su mano para verla de cerca.
Helga hizo girar el dispositivo y se lo mostró.
"Lo hice cuando corrí al baño antes de... ya sabes... antes de todo" ella señaló la cama "… pero lo dejé a un lado. No sé si funcionó, ya que no dice nada" resopló, volviéndose para verlo "Se puso amarillo y amarillo no es una respuesta" tomó la caja de la mesita de noche y las puso lado a lado. "¿Ves? Tal vez hice algo mal."
Entonces ella lo miró de nuevo, mostrando desencanto.
"¿Tal vez fue dejado de lado por mucho tiempo?"
. . .
"¿Tal vez el rosa cambia a amarillo después de un rato?"
"¿Tal vez tres semanas de embarazo es demasiado pronto para ser detectado por una prueba casera de embarazo?" dijo en su oído. Estaban ya en cama en su posición favorita. Ella en sus brazos con su espalda contra su pecho.
"¿Tú crees?"
¿Cómo te sientes? Tres semanas, casi cuatro es demasiado pronto para sentir algo, ¿no es así? "
"Me siento como si estuviera muy pesada. Y mis pechos me dan comezón…" se quejó, pero su jubilosa voz la traicionaba. "Y estoy sin aliento la mayoría del tiempo... pero tienes razón, tal vez es muy pronto."
"Tal vez es demasiado pronto para hacer una cita con el médico también."
"El Dr. Andrews nos debe dar una respuesta acertada. Aunque sea demasiado pronto. "
"¿Y quieres saberlo tan pronto? Podíamos esperar una semana más o dos... "
"No, yo quiero ya saber si estoy esperando... Quiero decir, me siento pesada y sin aliento... y me siento rara, como si estuviera cansada todo el tiempo. Siento que ya no conozco a mi propio cuerpo..." resopló "Tal vez me estoy haciendo vieja para esto"
James se rió.
"Por el amor de Dios, sólo tienes treinta. Eres perfecta."
"Bueno, tal vez, pero quiero ser todavía joven para criar nuestro último niño; no quiero ser demasiado vieja cuando tenga que correr detrás de él..."
"O de ella... ¿Qué quieres esta vez? ¿Un niño o una niña?"
"¿Cómo puedes preguntarme eso?" ella dio un puñetazo a él con el dorso de la mano y él la besó en el cuello.
"Mmmhmm... Hueles a bebé " la besó en la oreja "Tal vez realmente estás embarazada."
"¿Huelo a bebé?"
"Siempre hueles a bebé cuando estás embarazada... y hueles a bebé justo ahora."
Helga exhaló con fuerza.
"Tal vez queremos convencernos a fuerza de que estamos embarazados. El problema es que si no lo estamos vamos a ponernos tristes."
"No vamos a ponernos tristes..." James susurró en su oído, disfrutando el sentirla estremecerse. "Si no estamos embarazados siempre podemos seguir intentándolo," su mano siguió la curva de su cadera "Adoraría seguir intentándolo. Me encantaría tratar... y tratar… y tratar, hasta preñarte de nuevo."
"Pensé que íbamos a dormir temprano esta noche..."
"Siempre podemos levantarnos tarde en el mañana..."
"Quería robarme a Lydia de su cama temprano por la mañana y levantarme más tarde con ella en mis brazos."
"Eso estaría muy bien. ¿Quieres que me robe a Robbie también? "
"Me encantaría. Pero tenemos que ponernos algo de ropa antes de que él llegue."
Él dejó salir un gemido de satisfacción. Todo era perfecto cuando ella estaba en sus brazos. No había ningún temor. Siguió besando su hombro deseando que ella estuviera en verdad embarazada. Lo sabrían en un par de días. Luego exhaló, abrazándola con más fuerza. Tal vez era mejor no saberlo por un tiempo, disfrutar del desconocimiento. Dedicar unos días para sí mismos antes de tener la certeza de que un nuevo Brighton-Lewis venía en camino a DC... o a NY.
Hizo un ruidito de satisfacción entonces. ¿Cómo tomaría Robbie la mudanza? Estaba a punto de comenzar la escuela aquí y ellos lo iban a arrancar de su entorno después de su primer grado escolar. Cuanto antes mejor, probablemente. Él exhaló. Afortunadamente Lydia era todavía demasiado joven para preocuparse por eso. ¿Y el nuevo bebé? Si Helga estaba embarazada el bebé nacería en diciembre. Sería genial. Robbie nació en noviembre y Lydia era de enero. El nuevo bebé estaría en medio de los dos. Parecía que ellos eran consistentes en sus 'habitudes'.
.
"... Así que ¿qué te parece?"
"¿Eh?"
"Tenías esa linda cabecita en las nubes de nuevo. Te preguntaba qué quieres para tu cumpleaños"
"¿Quieres decir que todavía no tienes el regalo de mi cumpleaños? Niña mala."
"Ya tengo el regalo, niño tonto, pero mi pregunta era sobre si hay algo especial que quieras pedir este año"
"¿Te refieres a..." sonrió él "... algo pervertido?"
"¡No, baboso! Quiero decir, ¡Criminal!" Se dio la vuelta para darle la cara "Nunca hemos necesitado una fecha especial para ponernos pervertidos."
"Bueno, nunca hemos necesitado un cumpleaños para consentirnos con regalos."
"Mmm, cuando lo pones de esa manera..." ella hizo un ruido como zumbido. Él estaba feliz de ver que ella estaba relajada de nuevo, que había dejado su tristeza detrás y que habían limpiado sus vidas de toda esa contaminación "Pero te quería preguntar, con toda seriedad, que te gustaría que te regalara. Si pudieras ser absolutamente egoísta por una vez en tu vida... no tomándome a mí, a los niños, ni a tu posición y responsabilidades en consideración... ¿qué pedirías como regalo?"
"¿Se te olvida que acabamos de comprar el 458?" le recordó.
Ella resopló, mirándolo como si fuera tonto.
"Eso es sólo maquinaria... ¿Qué parte de 'EGOÍSTA' no entendiste?"
James se rió.
"¿El juguete de un cuarto de millón de dólares que está en el garaje no es lo suficientemente egoísta para tu gusto?"
"Es una cosa. No quiero comprarte una cosa... Bueno, en realidad ya te compré una cosa, un linda... cosita... que sé que te gustara, pero a lo que me refiero es otra cosa, algo más allá de cosas materiales..." su voz cambió . James se dio cuenta de su expresión también se puso seria "Quiero decir, estás a punto de cumplir cuarenta y dos. Solo se cumplen cuarenta y dos una vez en la vida. No sé si tú también lo ves. No es porque sean cuarenta y dos; no es el número per se... es sólo que..." se volvió a verlo de nuevo "... que te amo. Yo en verdad, en verdad, en verdad te amo. Amo tenerte en mi vida… Amo saber que siempre estás allí para nosotros, que siempre estás allí para mí. Amo que somos una familia. Amo el ver que hayamos sido capaces de formar estos hermosos bebés juntos... Y amo también nuestro pasado, amo aquel tiempo cuando vivíamos en Boston en esa vieja casa húmeda que olía a tiempos idos; amo cuando sólo nos veíamos los domingos y nos extrañábamos a muerte. Amo que siempre hayamos considerado a la Casa de las Colinas en Hillwood nuestro refugio y a Slausen's nuestra heladería favorita en todo el mundo. Nos amo a nosotros. Te amo a ti. Y quiero darte un regalo que nunca olvides..."
¿No era una poeta? Le besó la punta de su nariz. ¿Cómo podía decir que ella era el mejor de los regalos sin sonar cursi?
"Nunca me olvido de ninguno de tus regalos..."
"Lo sé... pero lo digo en serio. Quiero decir... tal vez quieras ir en un viaje a... no sé... Tailandia ... Sudáfrica, Timbuctú o la España Árabe... Tal vez quieras alcanzar la cima del Everest, o..."
"¡Dios me libre!" se rió.
"...Ir a un club de striptease..."
"¿Un club de striptease?" levantó sus cejas.
"James..."
"¿Quieres que vaya a un club de striptease? ¿No eres la más comprensiva de las esposas?"
"¡Lo digo en serio!" dijo mirándolo a los ojos, con una expresión muy circunspecta.
"Mira, no quiero ir a ver unas bailarinas, ¿de acuerdo? No quiero escalar el Everest y no se me antoja ir a Timbuctú en el corto plazo..." Helga abrió la boca para hablar, pero él la interrumpió "... y ... " hizo una pausa para esperar a que ella lo escuchara "... y creo que entiendo lo que quieres. ¿Quieres destacar esta ocasión; hacerla algo especial?" ella asintió como una niña chiquita y él sonrió " ¿Por qué, si se vale preguntar?"
"¿Por qué no?" Se encogió de hombros.
"'¿'Por qué no', eh? ¿Cómo puedo luchar contra ese razonamiento?" Él vaciló, enredando sus piernas con las de ella "Bueno... Te diré algo... no hay nada en mi cabeza ahora mismo, nada que te pueda pedir así de repente. Podría haber un par de ideas por allí, pero les daré una pensada. Ya te lo diré después. ¿Te parece?" Helga asintió "Ahora, ¿en qué estábamos?"
"Íbamos a empezar el segundo round..."
"Oh, bueno, eso suena genial" se regodeó con la idea "Yo estaba humildemente esperando que me dijeras lo que mantuvo a Inga tan preocupada últimamente"
"Oh, ¿te referías a eso?" Él asintió. Se había aficionado a los asuntos domésticos. ¿Era eso un pecado? "No es nada... mmm, bueno, está bien, era casi una tragedia para ella, pero ya está más tranquila. Parece que Heidi quiere dejar la universidad..." Helga se mordió el labio "Le dije que no debería hacer tanto alboroto, que tal vez la chica está confundida o sólo quiere cambiar su elección de carrera. Le dije que eso pasa a la mayoría de los estudiantes. No tenemos experiencia cuando tomamos esa decisión... De todos modos, le prometí que vamos a hablar de ello cuando vuelva en el verano".
"Creo que está también preocupada por la colegiatura," Helga hizo 'mmm' "Le dijiste que no hay problema en absoluto, ¿verdad?"
"Sí, me aseguré que lo entendiera. Parecía aliviada, aunque no sé por qué si ella ya lo sabe. También le dije que podía hablar contigo en cualquier momento. No tiene caso estar preocupada por tanto tiempo sólo porque le da pena hablar contigo."
"Creo que a ella todavía no le simpatizo."
"Tonterías." Helga sonaba soñolienta.
"Dijiste que ella siempre pensó que te casarías con Arnold."
"Por Dios, James. ¿Ahora?"
"Bueno, sé que le gustaba Arnold y ella me ha llamado Arnold una o dos veces..." James se rió recordando la mortificación de la mujer.
"¡Ya duérmete!"
"¿Alguna vez has pensado cómo sería tu vida si te hubieras casado con Arnold?" le preguntó al cabo de un buen minuto.
"¿Por qué me preguntas eso?" Helga se dio la vuelta para verlo de nuevo. "Arnold está casado con una gran chica, tiene un niño hermoso y es profundamente feliz..."
"Eso no responde mi pregunta. ¿Alguna vez piensas cómo podría ser tu vida a su lado?"
"No, nunca pienso en ello. Supongo que sería feliz porque eso era lo que quería antes de que aparecieras en mi vida, ¿contento?" dijo burlonamente "Luego llegaste, despegaste del cemento mis zapatos, me casé contigo y mi vida está tan llena de felicidad que a veces me pregunto si estoy soñando. Si te importa tanto creo que Inga está de acuerdo con eso y creo que tú eres inmensamente feliz también a pesar de a veces actúas todo raro. No sé por qué empiezas a preguntar ese tipo de cosas de repente..."
"Ya sabes, es esa hora del día, cuando tu mente vaga y se empieza a preguntar cosas raras..."
"Parece que nos sobra tiempo, ¿eh? Tiempo para tener pensamientos retozones y ociosos. Creo que necesitas volver al trabajo. ¿Las elecciones ya no están estimulando tu cerebro o qué?" se acomodó en sus brazos de nuevo.
"Adoro estos períodos pero para ser sincero creo que siempre son lo mismo." Él gimió "El mismo show presentándose una y otra vez, tal como dijiste hace mucho tiempo... Y los votantes no cambian, ellos aman su espectáculo."
"Tal vez me debería postular yo para la Presidencia el próximo período" ella se rió "¿Me apoyarías?"
"Por supuesto que lo haría. Sería emocionante trabajar juntos..." él le besó el cuello "Tener a la Señora Presidenta en mi cama." Le susurró al oído. Ella se retorció.
"Serías mi esclavo."
Él soltó un bufido.
"Ya soy tu esclavo."
"Es gracioso. Siempre pensé que yo era tu esclava, no al revés" se rió "... pero a lo mejor tienes razón. Yo soy el jefe."
"Siempre tengo razón y sí, tú eres el jefe, pero no se lo digas a nadie porque tengo una reputación que mantener." Ajustó sus brazos alrededor de ella "¿Sabes?" –le preguntó al cabo de un rato. Ella hizo un zumbido en respuesta "Creo que lo tengo."
"¿Qué es lo que tienes, mi hermoso siervo?"
Él sonrió.
"Tengo mi deseo."
Él la sintió reaccionar, y luego volverse para verlo de nuevo.
"¿En serio?" tenía esa sonrisa resplandeciente en su rostro.
Él asintió, copiando su sonrisa.
"Te quiero a ti"
Ella frunció el ceño, sus ojos centellearon.
"Pero ya me tienes."
"Te quiero para mí. Un día entero, sólo para mí."
"¿Un día entero?" se enderezó para apoyarse sobre los codos.
"Bueno, dos días. Diría que toda la semana si fuera posible, pero me conformo con dos días."
Ella se mordía el labio.
"¿De qué estás hablando? ¿Quieres decir que quieres salir?"
"Quiero decir que te quiero tener sólo para mí por un par de días. Vamos a algún lugar, a donde tú quieras. Sólo tú y yo."
"Pero... ¿y los niños?"
"Sé que has estado ausente estos días pero no tiene que ser de inmediato. Podría ser la próxima semana, después de mi cumpleaños. Mis padres podrían venir a quedarse en casa mientras estamos en ello..." vio emoción y culpabilidad en su ojos al mismo tiempo "Mira, vamos a tener otro bebé. Conseguir tiempo para nosotros mismos será cada vez más difícil, y no habrá problema en absoluto de mi parte, lo prometo, pero me encantaría pasar unos días contigo. Sólo tú y yo. ¿Qué te parece?"
"No sé..."
"Pensé que estabas hablando en serio. Parecías ansiosa por complacerme..."
Ella exhaló.
"Lo estoy, pero me sentiré culpable si me voy y dejo a los niños de nuevo."
"Habrá pasado en un abrir y cerrar de ojos".
"Tus padres no estarán en la ciudad la semana que viene..."
"Podríamos esperar a su regreso"
"Pero ellos planean..." sonrió tristemente "Por favor, no pienses que no quiero salir contigo. Me siento culpable por irme, pero sé que tienes razón. Estaremos cada vez más ocupados..." Ella exhaló nuevamente "Está bien, lo haremos. Vamos a planear bien esto y estoy segura de que podemos hacerlo realidad. Iremos a donde quieras. "
"¿En serio?"
"En serio" sonrió hermosamente "Tú eliges el destino."
"Cualquier lugar estará bien. La cuestión es cuándo."
"¿Sabes? Miriam y Bob amenazaron con venir en mayo, ¿recuerdas? Supongo que no les importara venir antes."
"O-okay…. Eso estaría genial. Me atrevería a decir que estarán encantados de venir lo antes posible y de quedarse todo el tiempo que quieran. Además, los niños los adoran."
"Y ellos adoran a los niños..." Helga mordió el labio de nuevo "Pero te lo advierto. No podrás escabullirte esta vez. Después de nuestro regreso tendrás que llevar a Bob a pescar. Se lo debes."
"Sí, lo sé" James gruñó. "Podríamos llevar a Robbie también... tal vez a papá..."
"A Robbie está bien, pero a tu padre no." Helga dijo con severidad "Tú sabes que siempre están compitiendo por el amor y la atención de Robbie; para dejar bien claro de quien de los dos tomó su nombre."
"¿Y de quién de los dos tomamos su nombre?" James dio un beso de sus labios. "¿De tu Bob o de mi padre?"
"De su padre, por supuesto" ella le devolvió el beso, y luego sonrió socarrona "¿Recuerdas a ese tipo guapísimo que solía venir a limpiar la piscina hace años?"
"¡Diablos, Helga!" James bufó "No puedes hablar en serio siquiera una vez, ¿verdad?"
"¡Lo digo en serio!" ella le echó los brazos al cuello "¡Dios! Estoy tan loca por ti."
El cedió a su abrazo, a sus labios preguntándose quién de los dos estaba más loco. Era difícil decirlo cuando se daba cuenta que siempre cedía ante la calidez de su cuerpo, ante su hechizo, sin excepción. Él gimió en sus labios. Pero también sabía que una vez que comenzaba a seducirla ella no se le resistía, nunca; perdía completamente su voluntad frente a él, siempre, sin excepción.
"¿Dónde vamos a ir?" preguntó ella entre besos.
"No lo sé... Mmm... ¿A la cabaña en Vermont?"
"Tu madre dijo que Edward estaba planeando ir allí."
"¿A la playa?" ella dejó escapar un largo gruñido "¿A ver el Gran Cañón? ¿Nos iremos de rol a la Ruta 66?"
"Está muy lejos... y me gustaría llevar a los niños allá."
"¿A Hillwood entonces? Visitamos a Arnold y conocemos a su hijo."
"Mmm... ir a Hillwood tomará más de dos días... y no me siento con ganas de visitar gente. Sólo nosotros dos, ¿recuerdas? "
"Tal vez necesitamos más de dos días."
"Tal vez..." ella se echó hacia atrás para ver sus ojos "Mira, vamos a decir que son dos días... pero podríamos llamar a casa y si todo está bien nos tomamos un día extra, tal vez, ¿eh?"
"Tú eres el jefe," la besó de nuevo, haciéndola rodar en la cama.
"Vamos a llevarnos el 458, ¿verdad?"
"Esa es la idea... ¿por qué?"
"Podíamos simplemente tomar la carretera... conducir todo el día... ir a donde nos lleve el camino. Carolina del Sur, Virginia del Oeste, Delaware..."
"Mmm... El viaje es el destino… creo que es una gran idea, amor."
Helga gruñó.
"Nein. Era una gran idea." ella resopló.
"¿Era? ¿Por qué?"
"Vamos a esperar a ver la reacción de George cuando lo sepa. Después de lo sucedido en el centro comercial va a decir es un riesgo innecesario."
James sacudió la cabeza. Un incidente aislado no iba a echar a perder el viaje. Y no fue como si pasara algo, afortunadamente, sólo demostró que el equipo podría enfrentarse a todo.
"Bueno, siempre puede elegir uno o dos de los chicos, tomar el M5 y seguirnos."
"¿Tú crees?" se mordió el labio.
"¿Por qué no? De hecho, voy a dejar todo en sus manos. Le pediré que lo planee todo. Lo dejaré elegir la ruta, autopista, hotel, destino... Él estará al mando. Va a estar tan excitado que no escucharás una queja."
Helga lo miró con respeto.
"Eres un genio." Ella acaricio su mandíbula por unos segundos y luego inhaló profundamente "Entonces tú convences a George de este viaje y yo llamo a los Patakis." sonrió con dicha "¿Esto es realmente lo que quieres?"
"No podía pedir nada mejor."
"¡Oh, James!" ella soltó una risita, frotando su nariz contra la suya "Me siento tan feliz."
"A mí me encanta verte feliz."
"¿Eres feliz también?"
"¿Tienes que preguntar?" Él la besó en los labios "Te amo... y ya estás aquí con nosotros" Él la abrazó con vehemencia "¡Dios! ¡Cómo te extrañé!"
. . .
DOS AÑOS Y DOS MESES DESPUÉS
. . .
Fue otra celebración la que lo trajo de vuelta... bueno, la que trajo de vuelta al grupo de tres, otra vez a Hillwood. El itinerario oficial incluía este evento, visitar padres y suegros, y luego hacer un poco de turismo por el 'Área de los Tres Estados' antes de regresar a California, donde su casa y sus trabajos los esperaban. Era julio, en plena mitad del verano, y hoy era sábado en la tarde.
La celebración no era otra que la boda de Phoebe y Gerald.
No era como si fuera una completa sorpresa. De hecho, Brian estaba seguro de que estaba condenada a suceder. Gerald y Phoebe habían estado viéndose furtivamente aquí y allá a través de los años. Luego que Phoebe regresara a la ciudad hacía un par de años, ellos comenzaron a salir oficialmente, aunque Phoebe seguía reacia a ponerle nombre a su relación. Inesperadamente quedó embarazada. Y aun así se negó a casarse. Pero enfrentar tanta insistencia desgastó a su resistencia y terminó cediendo. Brian pensaba que probablemente el ver toda la felicidad doméstica que había a su alrededor fue lo que hizo que ella diera su brazo a torcer.
El ver toda la felicidad domestica que había a su alrededor...
Brian sonrió abrazando a su esposa mientras bailaban. Casi todo el mundo estaba bailando ahora. Stinky y Sarah; el novio y la novia; Arnold y Natalie... Los que no bailaban estaban cuidando a sus hijos. Brian casi se rió de pasar con su mirada sobre la zona de juegos de nuevo. ¿Cuántos niños andaban por allí? ¿Quince? ¿Veinte? ¿Treinta? Los mayores no estaban en el patio de juegos, sino en busca una manera de crear caos por la orilla del jardín.
Un par de canciones más y Helen y él dejaron el pabellón que funcionaba como pista de baile para ir al encuentro de la pandilla. Cuando iban en camino a su mesa se detuvieron ante la visión delante de ellos; Helen se llenó de ternura. La niña que iba paseándose por ahí sin prisa traía un globo color lavanda con cintas blancas – los colores de la boda- que hacían juego con su vestido de tul imposiblemente amplio. Brian no pudo resistirse a ella y aprovechando su estatus como tío, la tomó en sus brazos. Él la había visto sólo una vez, el verano anterior, cuando ella era todavía una pequeña bebé.
La chiquilla no dejó escapar ni un sonido. Así que esta era la más joven del clan, tan tranquila y silenciosa como su fama dictaba. Ella se limitó a mirarlo con una actitud de reserva que ocultaba la curiosidad natural de un bebé de su edad.
"Se parece a su madre, ¿no crees?" Helen le preguntó "¿Cómo te llamas, cariño?" luego se dirigió a la bebé. La niña sólo se mantuvo en esa actitud altiva que era herencia innegable de su padre.
Brian dejó salir un zumbido sin saber qué decir. Se podría decir que Lydia era quien lucía exactamente igual que su madre con sus grandes ojos azules y su cabello rubio claro, pero Lydia tenía los rasgos faciales James. ¿Pero esta pequeña?
Alex también tenía el pelo rubio claro y ojos grandes, pero los suyos eran de un aterciopelado verde oliva que mostraban una extraña mezcla de inteligencia y actitud distante al mismo tiempo. También tenía la nariz de Helga y, por supuesto, la ceja marca registrada de los Patakis.
"No lo sé..." dijo sinceramente perdido. Los jóvenes ojos dejaron de observar a su esposa para mirarlo de nuevo a él "¡Qué ojos más bonitos tienes ahí!" silbó "Yo los quiero para mí. Yom yom yom..." las espesas cejas de Alex se elevaron en un gesto desdeñoso.
"¡Eres la hija de tu padre!" Helen rió sacudiendo la cabeza, luego tomó la cabeza de la niña en sus manos y besó su sien.
La chiquilla soltó un gruñido y se retorció en sus brazos, por lo que Brian la puso sobre sus pies de nuevo. Conocía bastante bien la impaciente sangre corriendo por esas venas como para atreverse a arriesgar su suerte por más tiempo. Helen le arregló su esponjoso vestido.
"Bueno, ahora estoy un poco preocupado..." dijo viendo a la chiquilla alejarse. Se volvió hacia su esposa y la madre de su hijo de dos años y medio "¿Dónde están sus padres?"
"Vamos, esto es una cosa familiar. No hay riesgo." Helen le restó importancia. "Pero si estás tan preocupado, Helga se encuentra bajo la sombra de allá, regalando consejos a las que serán madres próximamente, algo en lo que tiene una vasta experiencia..." Helen señaló el dosel donde efectivamente Helga podría ser vista hablando con Rhonda y Phoebe "… y James... mmm... no sé dónde está ahora, pero estaba allí hablando con Sid y el hermano de Gerald y viéndonos admirar a su hija hace un minuto".
"¿Y dónde está Alex?" Brian se dio la vuelta en busca de la pequeña rubia que había desaparecido entre la multitud.
"¿Dónde está tu hijo? Eso es lo que deberías preguntar..." Helen se burló "...porque tú no tienes chicos guapos que cuiden de él."
'Chicos guapos, mmphmm!' Brian gruñó, mirando a su alrededor. Helen tenía razón. Ahí estaba, un rubio y voluminoso tipo siguiendo de cerca a las dos pequeñitas vestidas en lavanda y blanco, y que estaban acompañadas por Heather Peterson ahora, la hija menor de Stinky. Paseando un poco detrás de ellos estaba Ben, su rubio hijo, junto con Massimo Gifaldi y Little Phil Shortman, y que eran de la edad de su Ben, lo que significaba que tenían entre dos y tres años de edad.
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Dándose la vuelta de nuevo Brian sonrió. Así que la boda Phoebe y Gerald estaba convirtiéndose en uno de los eventos más festivos y eclécticos a los que había asistido. Personas de todas las edades, razas, religiones e intereses estaban presentes. Señoras mayores, parejas maduras como los padres de los recién casados o los Patakis. Gente de su edad, muchos. Amigos de Gerald de su club de ejecutivos, clientes, compañeros de trabajo. Amigos de Phoebe del sector académico y de investigación. Casi toda la pandilla y sus hijos, muchos niños de todas las edades.
Brian estaba feliz de ver que esta boda finalmente se hacía realidad, ver que Phoebe había sucumbido a la 'presión de la sociedad' cuando se encontró encinta. Probablemente fue un feliz accidente ya que no podía verse más feliz. Con seis meses y disfrutando al máximo de esta boda de blanco y lavanda que estaba teniendo lugar desde mediodía en los renombrados y siempre de moda Sunny Gardens. Todas las chicas de la pandilla, incluyendo su esposa, eran Damas y Helga era la Dama de Honor. Su vestido era de un tono más claro del lavanda de las otras damas, igual que los de sus hijas.
Gerald, por otro lado, era el recién casado con Arnold actuando como su Padrino. Ajustándose las gafas, Brian recordó que Helen había dicho que esta era una de las últimas bodas en la pandilla. Según ella, era por eso que todas las chicas estaban tan ansiosas de ser Damas. La mayoría de ellos estaban ya casados. Bueno, Nadine estaba todavía soltera, pero al parecer estaba esperando que Peapod Kid saliera de un largo proceso de divorcio; y Sheena estaba todavía indecisa acerca de hacer formal su relación con su nuevo novio. Brian sonrió. Incluso Eugene era un hombre casado. La única nota triste en el grupo era que Lila y Sid parecían estar experimentando problemas.
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Brian continuó perdido en sus pensamientos mientras absorbía el entorno. Una fiesta era siempre uno de los mejores escenarios para obtener todo tipo de información. El ver el movimiento ondulante de una multitud, por ejemplo, el ver el comportamiento de las personas en forma individual; verse a sí mismo en medio de todo...
Hillwood era un gran lugar para vivir, estaba convencido. Helen y él habían hablado acerca de mudarse de vuelta el próximo verano. La decisión final se tomaría después de este viaje. Encontrar a la pandilla como un grupo de amigos bien integrado era probablemente el factor principal; un valioso grupo de amigos que no se podía encontrar en cada esquina. Después de todo, era una gran ventaja de vivir en estrecha comunidad con aquellos que son tus amigos, que amas y te aman también.
Además, había un montón de niños que podrían hacerse amigos de Ben. Los mayores de todos esos niños tenían alrededor de nueve años y eran Todd Berman y Julian Petersen, a los cuales Brian podía ver ahora con un montón de globos bajo el roble, planeando una travesura seguramente. Luego estaba Robbie quien llevaba muy bien sus ocho años y que se encontraba en ese momento justo ahí rodeado de Donna, Britney y una linda pelirroja desconocida. Donna era la niña de Sheena, Britney era la hija de en medio de Stinky.
Luego estaba Lydia a la cabeza de los baby boomers. Lydia tenía tres años y medio de edad. Según Brian, una fiebre por ser padres se apoderó del grupo después de la aparición de una Helga muy embarazada en la fiesta de compromiso de Rhonda y Thad. Dentro del año siguiente nació un montón de niños. Comenzando con el suyo y de Helen, Ben, un niño – claro estaba - hermoso con el pelo rubio y los ojos azules. Luego el de Arnold y Natalie: Little Phil, que tenía el cabello marrón oscuro como su madre, y ojos verdes como gomitas y la distintiva cabeza en forma de balón de su padre. Luego el hijo de Lila y Sid: Massimo, que era la viva imagen de su padre a su edad y la linda Heather Petersen, la hija menor de Stinky.
Entonces venían varios niños que Brian no había llegado a conocer muy bien aún y que eran hijos e hijas de Iggy, Lorenzo, Phil, Wolfgang y Joey. Luego estaba Alex quien tenía dieciocho meses de edad y era la más joven del grupo hasta el momento y lo seguiría siendo hasta que nacieran los bebés de Phoebe y Rhonda; una niña y un niño respectivamente.
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La boda siguió su curso. Todo el mundo bailaba y todo el mundo charlaba y los niños parecían estar pasándola muy bien.
Brian llegó al toldo. Se sentó frente al settee donde Helga estaba instalada. Helga tenía a Alex dormida en su regazo, mientras que Harold estaba tratando de conseguir que una inquieta Lydia le pusiera atención. 'Buena suerte con eso', pensó el observador rubio. Hasta donde él sabía la niña no era fácil. Robbie se acercó a su madre para darle un beso y quejarse con gruñidos quedos. Helga lo retuvo el suficiente tiempo para tranquilizarlos con dulces palabras dichas a su oído. Después de un rato se fue. No parecía muy convencido pero negó con la cabeza y le sonrió con resignación antes de volar. Helga lo observó irse y luego dirigió una curiosa mirada al grupo de niñas que lo seguían nada discretamente. El grupo había aumentado considerablemente desde la última vez que Brian les puso cuidado.
"'Some guys have all the luck…' (Algunos chicos tienen tanta suerte)..." Brian entonó entonces en voz baja "¿Qué?" Preguntó a notar la mirada de la rubia. "Me gusta la canción," pronunció en voz alta y Helga se limitó a sacudir la cabeza, sonriendo condescendiente desde su trono.
"¡Helga, ayúdame! ... Dile a Lydia que venga con el tío Harold!"
"¿Quieres ir con tu tío Harold, cariño?" le preguntó Helga a su chica.
"¡No! ¡No!" la chica empujó Harold y corrió hacia su madre. Helga se rió mientras trataba de ayudar a la niña a subir a su regazo.
"Lo siento Harold, pero no voy a obligarla..." Helga sopló y resopló y finalmente dejó salir una risita "Y así es como termina una cuando se embaraza dos veces seguidas" Ella pronunció para nadie en particular cuando las niñas estuvieron finalmente encaramadas sobre ella y la ex–matonesa de la clase quedó enterrada bajo metros y metros de tul color lavanda.
"¿Sabes Helga?" Harold comenzó con su persistentemente burla y su fastidiosa voz "Tienes suerte de que tus hijos se parezcan a James y no a ti."
"¡Harold!" un par de voces femeninas se levantaron a amonestarlo.
"¡Mira quién habla!" dijo Patty.
"¡Hey!" Helga habló alegremente ""¡Dicen que se parecen a mí también!"
"Bueno, tal vez sí... un toque aquí y allí... pero Robbie está cagado a su padre. Además la ceja de Alex no le llega a tu horrible ceja de oruga... y las orejas de Lydia puede que tengan un aire de las tuyas, ya sabes, como de chivo, pero las niñas son muy bonitas."
Helga lo miró con una sonrisa desdeñosa que había llegado a igualar a la de su marido. 'Orejas de chivo y todo lo que quieras, pero vaya que estabas loco por mí'. Brian supuso eran sus pensamientos. Él sonrió y, como la mayoría de los presentes arrojó su granito de arena a la conversación. Hasta donde él recordaba, casi cada uno de los chicos de la pandilla había estado loco por Helga en algún momento de sus vidas. Pero aquellos eran los años dorados de la infancia y adolescencia, los buenos viejos tiempos.
Sintió una presencia a su lado y se volvió para ver a James.
"¿De qué me perdí?" le preguntó el político.
Brian se rió.
"Helga nos estaba diciendo que se casó contigo sólo por tu apariencia."
"¿Es eso verdad, amor?" le preguntó a su esposa mientras tomaba a Alex en sus brazos y se sentaba a su lado. "Mi madre me lo advirtió, ¿sabes?" Se encogió de hombros, dirigiéndose a él "Siempre me dijo que sería un marido trofeo."
"¡Dímelo a mí!" Brian se rió y se inclinó para darle un golpe en el hombro con empatía "Somos compañeros del mismo dolor."
"'Some guys have all the pain…'" (Algunos chicos siempre sufren), ¿eh, Brainy?" Helga se burló usando la canción que él había mencionado antes mientras se recargaba en el abrazo de su marido. "Y tú... no te quejes o ya verás en casa." fingió reprender a James mientras mostraba una sonrisa juguetona.
Brian se dio la vuelta, dándoles un poco de privacidad para que continuaran con su jugueteo. Siempre terminaba de la misma manera, con los dos cómodamente abrazados el uno contra el otro. Observó alrededor, mirando a todos, deseando ya vivir de nuevo allí.
. . .
Sr. Simmons había sido invitado después de haber sido visto de nuevo en la ciudad, trayendo recuerdos y anécdotas de todos ellos para compartir. De vez en cuando Brian le vio dirigir ojos pensativos a la mayoría de los ex - alumnos de cuarto grado que estuvieron en su clase. A una Rhonda maravillosamente embarazada siempre acompañada de Thad. Para la pareja igualmente resplandeciente de recién casados; para él, Helen y su hijo; para Patty y Harold; Sid y Lila... ¿Era él o sus ceños más profundos fueron dirigidos a Helga y su eminente marido, y para Arnold y la chispeante Natalie, y luego de nuevo para él?
Brian sacudió la cabeza. Con toda certeza el Sr. Simmons siempre supo del enamoramiento de Helga con Arnold... y del suyo propio hacia Helga; del de Harold, del de Curly…. Él se rió para sus adentros, ganándose la mirada llena de curiosidad de su hijo. Él negó con la cabeza, haciéndole saber que todo estaba bien e inclinándose para besarlo. Qué tonto pensar que nadie se daba cuenta de lo que estaban haciendo en los viejos tiempos, y mucho menos un adulto que era además su devoto profesor.
Brian levantó la vista para encontrar los ojos del viejo profesor fijos en él. Él le sonrió. ¿Qué pensaría de ellos una persona como él? Alguien que fue su maestro y había llegado a conocerlos muy bien. ¿Qué pensaría de la pandilla de jóvenes adultos de treinta y dos, treinta y tres años? ¿Los encontraría exitosos? ¿Los encontraría perdedores? ¿Estaría orgulloso de ellos?
"¡Oye Brian!"
. . .
Brian estaba llegando al dosel sombreado de nuevo. Se estaba haciendo tarde y quería saber si su esposa estaba lista para irse. Su hijo había sido advertido de estar listo en cuestión de minutos. Se había programado un montón de reuniones para la próxima semana. La cena en casa de Rhonda sería la más importante, para no perder la costumbre. Helga estaba planeando una fiesta de té en el jardín de su casa en la tarde del jueves para las chicas y los niños. Y Sid dijo que a sus padres les encantaría tenerlos a todos una noche de esas en La Cabañita del Café, el lugar que se había vuelto popular y tenía una bien ganada reputación como lugar para 'hipsters', fama que había iniciado con sus viejos encuentros. Todo el mundo se burló con escepticismo. No había hipsters en su tiempo. ¡Vaya idiotez!
Fue hasta que el Sr. Simmons sugirió que tal vez ellos fueran los iniciadores; los 'proto-hipsters'.
"¡Carambolas! " expresó Stinky "Pero debo insistir. Yo no soy ningún hipster."
"Nunca pensé que te alguna vez te gustaran los hipsters" le susurró él a su esposa al oído. Helen cerró los ojos.
"No empieces…" resopló ella "Creo que es hora de irnos, solo déjame despedirme"
. . .
Estaba supuestamente cuidando a Ben mientras Helen se despedía aun veinte minutos después. También estaba echándoles un ojo al Pequeño Phil y a Massimo, quienes estaban aprovechando al máximo su tiempo juntos mientras que sus padres también se despedían y deseaban lo mejor para los recién casados. Luego los niños se dieron un apretón de manos que se parecía extrañamente a aquel 'saludo secreto' de Arnold y Gerald del pasado. Brian se quedó allí viendo al Pequeño Phil seguir en lo suyo mientras Massimo se iba con sus padres.
El Pequeño Phil se parecía a Arnold de niño. Mucho, de hecho.
"Ve a jugar con Arnold" le dijo a su chico. El pequeño Phil levantó la vista para mirarlo, probablemente dándose cuenta de que había cometido un error al llamarlo por el nombre de su padre. Aun así, el niño sonrió y se acercó amigablemente sólo para conseguir que su Ben se escondiera detrás de sus piernas. Su niño era introvertido, él ya había aceptado. "Es un poco tímido" le dijo al chico de cabello castaño y él asintió con la cabeza y se retiró. Brian frunció el ceño. ¿No había visto a Ben caminando al lado de Massimo y el Pequeño Phil hacía un rato?
Se encogió de hombros mientras se giraba. El grupo era más pequeño ya mientras se acercaba. Helen, Phoebe, Helga y Natalie aparentemente estaban retrasando sus despedidas. 'Nunca es suficiente tiempo', solía decir Helen cuando salía por un café con sus amigas. Helga estaba contando una broma de chicas y Brian se dio la vuelta, avergonzado, dándose cuenta de que él era el único hombre por ahí. Los chicos restantes eran Gerald y James, que estaban en el lado opuesto de la cubierta, y Arnold que venía hacia él.
De repente, por el rabillo del ojo vio una imagen borrosa color lavanda que llamó su atención, y luego oyó un chillido y un grito muy claro e infantil:
"¡Apártate, Cabeza de Balón!"
El alboroto llamó la atención de las mujeres.
Brian parpadeó. Se volvió justo a tiempo para ver a Lydia empujando a un aturdido Pequeño Phil y desapareciendo detrás de un poste cubierto de arbustos.
Se dio la vuelta para ver a Helga. Lo que fuera que ella estaba a punto de decir murió en sus labios.
"¡Mierda!" fue lo único que atinó a articular con voz casi inaudible. Sus ojos eran enormes y tenía la boca abierta. Phoebe y Helen soltaron tremendas carcajadas y Natalie sólo se quedó allí, estupefacta. Helga le dirigió una mirada de disculpa a Natalie. Arnold había llegado y preguntó todo despistado.
"¿Qué pasó?"
Él se encogió de hombros.
"¿Ciclos?" arriesgó.
Helga se abrió paso entre ellos y Brian la siguió, divertido. La risa de las chicas le dio valor. Tenía ganas de fastidiarla.
"¿Crees que puedes engañar al destino?" le susurró desde detrás de ella, como solía hacer cuando eran niños. Helga contuvo el aliento. Se detuvo y se volvió para mirarlo con ojos furiosos. Luego tiró de su corbata y estaba a punto de hacerle ver su suerte cuando otro golpe y un ruido sordo provenientes del escondite de la chica la detuvieron.
"¡Deja ya de perseguirme!"
Lydia dejó su lugar, mirando detrás de los arbustos como si maldijera la suciedad de sus zapatos. Brian se apresuró hacia el lugar con una sensación pesada en el estómago. Cuando llegó al lugar de su mente se quedó en blanco.
Helga llegó a su lado un segundo después, sosteniendo a Lydia firmemente sujeta en sus brazos.
"Crees que puedes engañar al destino, ¿eh?" se la regresó ella en la que una mueca irónica apareció en sus labios mientras negaba con la cabeza. "Dios tiene un sentido del humor retorcido."
Allí, tumbado de espaldas, con una sonrisa boba en los labios y la nariz roja estaba no otro que Ben. Brian sacudió la cabeza. Debió haberlo sabido. Su chico abrió los ojos para mirar a la linda rubiecita en brazos de su madre casi con veneración.
Phoebe los alcanzó entonces. Una enorme y divertida sonrisa adornaba su rostro.
"¿Qué es esto?" preguntó acariciando la mejilla sonrojada de Lydia "¿Oye Arnold recargado?"
FIN.
. . .
No soy dueña de Hey Arnold!
No soy dueña de 458, M5, Rod Stewart 'Some Guys Have All The Luck' ni ninguna otra Marca Registrada mencionada aquí.
Sólo poseo el plot y los OC.
Y quiero agradecerles a todos por llegar hasta aquí y disfrutar esta historia, especialmente a aquellos que dejan comentarios o marcan mis historias para seguirlas o como favoritas. Gracias a GRIMMM, Orkidea16, Nimia Forctis, patitopatito, incognito y dos invitados; además de Sg2boyso, Grettel Gallagher, ADF y otro invitado que dejaron comentarios en Amor Correspondido. Ustedes son increíbles, chicos. Sus comentarios hacen mi día y me alegran toda la semana.
Sus reviews son bienvenidas y siempre las respondo. ADF, me habían acusado de varias cosas, pero nunca de eso. :D
3/Febrero/ 2014
2 de Noviembre de 2015.
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