Se mordió el labio inferior, en medio de una encrucijada mental. Qué debía de hacer, entrar y hacer de cuenta que nada sucedía – aunque internamente estuviera colapsando por verlo así…nunca se cambiaba frente a ellos, no sabía cómo hacía, pero siempre aparecía con otra ropa sin que nadie supiera en qué momento había hecho el cambio – o darle privacidad, pensando tal vez que él no iría hacia allí y se iría directamente a su casa?
- Por qué te has quedado en la puerta? Sucede algo?.- la voz de Akashi lo sacó de su ensoñación. Así que…sabía que estaba allí…bueno, cómo no iba a saberlo, justo su Capitán?
- No, está todo bien.- maldición, le había temblado la voz. Le temblaban las manos, y para su horror estaba sudando otra vez.
Entró con paso muy poco decidido, desviando la mirada del cuerpo de Akashi. Se obligó a mirar al suelo hasta que llegó a su casillero, buscando otra remera y un par de pantalones más presentables para salir al mundo exterior. Qué debía hacer? Lo más sensato es que fuera al baño…no podía permitirse cambiar delante de Akashi, moriría de la vergüenza…y si lo hacía allí y Akashi, su dios personal, le dirigía alguna mirada reprobatoria? No podría soportarlo, prefería pasar por un tonto mequetrefe antes que…
- Te da pena cambiarte delante de mí?.- lo había casi susurrado, y si no fuera porque el más alto ya estaba sentado en un banquillo quitándose los deportivos, habría caído miserablemente al piso. Había notado un dejo de broma en su tono, pero algo le decía a Reo que no se estaba burlando de él…acaso ahora también era capaz de leer mentes?! Era su fin.
- No, Sei-chan, qué dices…
- Me voy si mi presencia es inoportuna. Terminaré en el baño, no te preocupes.
- No!.- mierda, había sonado desesperado. Jadeo, intentando que su cerebro escurriera algo coherente qué decir.- Quiero decir, no hay problema! Y-Yo ya lo hago, sólo me tomo mi tiempo…
- Seguro?
- Claro, Sei-chan.
- Por qué me dices así?
Un escalofrío le recorrió la espalda.
Se giró lentamente sobre sí mismo, en el banquillo; una cortina de su cabello negro le tapaba la visual del pelirrojo, porque por supuesto, le había dado la espalda todo ese tiempo, sumido aún en el nerviosismo de hacer aquello por primera vez. Irónicamente pensó que, si Akashi siguiera siendo la misma persona fría y distante de hacía un par de meses, su máxima preocupación hubiese sido salir con vida de allí dentro – es más, quizás hubiese inventado una excusa y no habría entrado y quedado solo con él allí. Pero ahora, habiendo saboreado la dicha que le acariciaba el alma cada vez que su adorado Capitán le dirigía la palabra para corregirlo amablemente o incluso alabar alguna que otra jugada que Dios sabía cómo le había salido, la preocupación era estar el mayor tiempo posible en el mismo espacio que él…sólo que no se esperaba aquella pregunta.
Qué cobarde era, maldito fuera. Notaba que le temblaban las manos que sujetaban su camiseta.
- Porque…eres menor que yo?.- trató de sonar casual y no demasiado serio. La voz seguramente le habría temblado también si hubiese respirado o lo hubiese soltado más lentamente.
- Eso ya lo sé.- oh…su voz era tan melodiosa…no tan grave y áspera como la de un hombre adulto, pero si…especial, musical…podría reconocerla en cualquier lado, entre miles de voces. Y ese tono levemente autoritario que Reo sabía le salía inconscientemente…- Es sólo que siempre lo has hecho, no en éste último tiempo. Nadie me ha llamado así.
- Te molesta?.- tragó saliva sutilmente, ansioso. Le gustaba un poco sentirse especial por llamarle así, ya que nadie había tenido el valor de llamarlo por su nombre…si le quitaba ese pequeño privilegio…
- No, al contrario.- le sonrió, y algo cálido asomó en sus ojos carmesí.- Te agradezco la confianza. Creo que de entre todos, siempre fuiste el más cercano para mí.
Claramente Akashi lo estaba diciendo en otro contexto, de otra forma, con significados completamente diferentes a los que la mente perturbada de Reo en esos momentos formulaba. Lo miraba con un dejo de calidez e ingenuidad que Reo jamás había visto en su rostro, y eso lo ablandaba a puntos extraordinarios; había dejado de temblar y se había quedado allí, estático como un tonto jovenzuelo enamoradizo observándolo embobado e imaginando las mil y un posibilidades inexistentes a partir de lo que había dicho…
- No sabes lo feliz que me hace saber eso.- la voz le había salido clara aunque débil, pero en el silencio que en esos momentos había en las instalaciones, sabía que Akashi lo había oído perfectamente. Se había mordido el labio inconscientemente otra vez al ver como la sonrisa del pelirrojo le llegaba a los ojos.
- Lamento el sufrimiento que en algún momento seguro te hice atravesar. Estoy profundamente arrepentido por eso.
A continuación hizo una reverencia en su dirección, disculpándose. Reo perdió las fuerzas de sus manos y la camiseta cayó al suelo, inerte. Comenzó a hacer aspavientos con ambas manos, desesperado.
- Sei-chan, por favor! No hagas eso!.- se incorporó, golpeándose una rodilla con otro banquillo y corriéndolo de su lugar, haciendo mucho ruido. Entre sus alaridos y el banquito habían sobresaltado un poco a Akashi, que se incorporó completamente, mirándolo un poco sorprendido.
- Es lo menos que puedo hacer.
- No tienes necesidad, yo…- inspiró profundamente. Era ese momento o nunca, no sabía si tendría otra chance de estar a solas así con Akashi.- Siempre te he admirado, y he visto en ti ese Sei-chan que nadie veía, por eso siempre he confiado en ti, hasta el último segundo. No tienes que disculparte por algo que yo mismo elegí.
- Pero…
- Yo…te seguiré, seas como seas, Sei-chan. Yo…yo…
Maldición, había comenzado a temblarle la voz…se había quedado petrificado mirando a Akashi, quien a su vez le devolvía la mirada impertérrito, seguramente esperando a que continuase su discurso…si bien había cambiado mucho, Akashi conservaba ese dejo de imponencia e inmutabilidad que a veces sorprendía demasiado a Reo…es que acaso nada lo alteraba, nada además de perder aquel partido lo hacía sorprenderse genuinamente? Parecía saber manejar excelentemente bien todas la situaciones de tensión con las que se hallaba, y el pelinegro entendía que aquella era una de ellas…o quizás el menor no tenía experiencia en ese tipo de cosas y no intuía la verdadera razón de los nervios de Reo…
- Por favor, tranquilízate. No puedo entender lo que dices si hablas de esa manera.- su voz estaba exactamente igual de inmutable. Le hablaba con la mayor de las educaciones, sin un toque de nerviosismo, ansiedad o exasperación. Simplemente lo instaba a continuar amablemente.
- Yo…sal conmigo, Sei-chan!
Ok.
Ahora sí que la había cagado.
Qué demonios acababa de decir…? Por supuesto, se quedó sin aire; algún mecanismo nervioso le impedía inspirar, y empezaba a notar como el silencio se extendía entre ellos y le daba descargas eléctricas en el cuerpo que le brindaban un frío horrible que descendía por sus extremidades y su espalda. Tampoco podía desviar la mirada del pelirrojo, quién seguía exactamente igual, como si no hubiese lanzado ningún tipo de bomba estúpida gracias a sus alborotados sentimientos…
Akashi elevó las cejas sutilmente, suspirando. Parpadeó un par de veces, e incluso volvió a suspirar, todo sin decir nada. Oh, Dios querido…seguramente su mente intentaba formular la respuesta más correcta y educada que pudiese elaborar para rechazarlo sutilmente, sin herirlo ni comprometerse…qué estúpido había sido! Había arruinado las chances de acercarse más lentamente hacia el corazón de su adorado Akashi por un tonto impulso lanzado por el momento de enajenación que había vivido…cómo lo miraría a partir de ese momento, qué deshonra…
- Salir? Por favor, explícamelo.
El tono de Akashi había sido suave, pero Reo, que lo conocía mejor que nadie allí – y estaba seguro que mejor que su propio padre –había notado un tono más alto en sus palabras, más agudo. Si lo hubiese escuchado más de cerca, estaba seguro que también hubiese notado un imperceptible temblor en su voz…no era posible que aquello hubiese sido con inseguridad, verdad? Akashi, inseguro? Era algo imposible.
Bueno, tenía la posibilidad de arreglar el desastre que había hecho.
- Eh…yo…salir, Sei-chan…pasear, tomar algo, divertirnos por ahí.- lo dijo en el tono más casual que le salió por sus temblorosos labios, intentando sonar como si fuera lo más normal del mundo, algo que era cierto, de cierta manera.- E-Entiendes a lo que me refiero?
No quería sonar como si lo tomara por un ignorante…su Akashi era todo menos eso, pero por la forma en que lo miraba, escrutándolo seriamente, como si le hubiese dicho algo que jamás había oído…bueno, las dudas comenzaban a formarse en su mente…es que nunca había hecho algo así?
- Y…eso es bueno?
- Claro, la pasaremos genial.
- Nunca…-otra vez ese tono de inseguridad que estaba matando a Reo.- Nunca he hecho algo como eso…quiero decir, mi vida entera ha girado en torno a los estudios, tanto curriculares como extracurriculares…la única "diversión" que conozco, como tú le llamas, es jugar baloncesto.
- Ya veo.- haciendo un esfuerzo sobrehumano, se levantó del banquito, rogando porque no le fallaran las rodillas y cayera estrepitosamente al suelo. Se acercó lentamente a él...le sacaba como 2 cabezas de altura. Akashi se limitó a elevar su mirada penetrante, aún serio.
- Deberíamos invitar a los otros?.- el pelirrojo había susurrado, no hablado. Ay, sus malditas rodillas.- Este tipo de cosas se hace en grupos, por lo que tengo entendido.
- Así es, pero por ser la primera vez, saldremos solos, tú y yo.- le sonrió, intentando infundirle confianza. Akashi frunció el ceño, tal vez analizando sus palabras.
- Está bien. Enséñame a divertirme, Reo.
- Lo haré, Sei-chan.
