Capitulo 2: Un par de confictos.
En un parque una pequeña rubia caminaba sin dirección fija, tal vez haya sido mala suerte, o al menos en un principio eso creyó ella, por que mientras comía su helado de vainilla de la nada un perro se aventó hacia ella y la tiró al pasto haciendo que su helado saliera volando mientras el perro la lamia.
-Waa ¡Quítenmelo, quítenmelo!-decía la pequeña intentando quitárselo de encima.
-Golden, no, Déjala-le ordenó su dueño jalándolo para atrás y quitándoselo de encima a la pobre niña.
-¿Estas bien? De verdad lo siento-dijo el niño cuyo rostro no podía ver.
-Si, estoy bien-dijo aceptando su ayuda y suspiró-Quien sabe donde acabo mi helado-comento con tristeza limpiándose su vestido.
-Lamento lo de tu helado, por favor déjame reponértelo-la tomo de la mano llevándola con él-Ven, vamos a comprar otro helado ¿Quieres?
La rubia se sonrojo un poco ante la sonrisa que aquel niño le dirigía.
-Esta bien-respondió algo nerviosa-Por cierto ¿Cuál es tu nombre?-le preguntó con algo de curiosidad.
-Len ¿Y el tuyo?
-Rin
...
Solo habían pasado cuatro días de clase y ya había tenido varios roces con cierto rubio que ha menudo lograba sacarla de sus casillas, no era solo el hecho de que le había tocado hacer varios trabajos en pareja con él como si el destino se empeñara en juntarlos, si no que en esas tareas los dos tenían puntos de vista diferentes, por ejemplo, en uno de los trabajos tenían que elegir un tema para la exposición y los dos comenzaron a discutir sobre cual deberían tomar, al final fue el maestro quien decidió dejando a los rubios insatisfechos.
Otro de los problemas de Rin eran las confrontaciones con las fans de Len, a ellas les molestaba como la rubia se comportaba con el chico, ya que si era algo grosera, pero la joven mayormente decidía ignorarlas no quería meterse en problemas aunque fácilmente habría podido golpearlas o mandarlas de visita al hospital si seguían incesantemente sacándola de quicio.
Claro, todo esto aparte de encontrarse a cada rato con el rubio, besando, coqueteando o seduciendo a diferentes chicas que sin una pizca de dignidad se dejaban hacer por él chico lo que él quisiera, realmente era el colmo parecía como si todo hubiera estado estrictamente planeado para que Rin se topara con en cada lugar al que iba, pero ella consideraba que no todo era culpa del joven, si no también de las chicas que lo iban a buscar a pesar de saber que él tenia fama de jugador.
Y ahí estaban, todas las ilusas creyendo que podrían llegar a ocupar un lugar especial en el corazón del sexy rubio, creyendo que serian la persona por la que el cambiaria y se le haría un chico fiel, que ingenuas, a él no le interesaba más que usarlas, incluso Rin dudaba que una persona como Len se hubiera enamorado o que llegase a querer verdaderamente a alguien.
Lo odiaba, todo de él lo odiaba, en especial cuando el muy maldito gozaba de molestarla, lo ignoraba pero muy en el fondo ardía en rabia de su maldita actitud seductora y que aprovechaba cada situación para burlarse de ella.
La rubia se despertó, se había quedado dormida en la biblioteca sin siquiera darse cuenta, fue a sacar un libro para leer en sala haciendo tiempo para llegar a casa, mientras mas tarde mejor, la noche anterior le había tocado cubrir el turno de la tarde en su trabajo y al llegar a casa se desveló haciendo la tarea, era una suerte que tenia esa tarde libre.
Caminó de regreso a los libreros para poner el libro en su lugar y al darse vuelta chocó con la persona que menos quería ver, la rubia rebotó suavemente contra un estante ocasionando que un libro le cayera bruscamente sobre su cabeza.
-Disculpe señorita-dijo Len quitándole el libro de encima-Ah, eres tú-cambio su tono a uno desinteresado-Ten más cuidado por donde caminas.
-Eso debería decirlo yo-dijo entre dientes arrebatándole el libro-¿Buscando un lugar para seducir chicas? Son unas tontas creyendo que de verdad las quieres ¿O es que salen contigo sabiendo que solo juegas con ellas? ¿No te aburres de eso?
-Creo saber que podría ser divertido-dijo seductoramente acorralándola contra el librero, sin embargo la rubia ni se inmuto ni mucho menos se sonrojo como todas las chicas al tenerlo cerca, lo cual lo hizo extrañarse, quería molestarla jugándole una broma al hacerle creer que estaba interesado en ella, pero en lugar de eso la joven con su dedo le dio un pequeño golpecito en la frente que lo hizo retroceder, justo antes de eso pudo notar una cadenita colgando del cuello de la chica que tenia una pequeña plaquita dorada con una R y una L grabado en ella.
-Ja, Ja, muy gracioso Kagamine, pero se muy bien que yo no soy tu objetivo, mejor vuelve a coquetear con chicas lindas-dijo retirándose, se dio cuenta de que aun sostenía el libro que le cayó en la cabeza y el titulo se le hizo muy interesante "La guardiana" por lo cual decidió llevarlo consigo.
Len se quedo algo indignado ¿Cómo es que simplemente decidió ignorarlo? Todas caen por él y Rin no debía ser una excepción, chicas más hermosas habían cedido a sus encantos y ahora una jovencita sin chiste había rechazado su acercamiento ¡Inaceptable! Y el rubio no iba a dejar las cosas así, por otro lado la cadenita que colgaba de su cuello se le hacia muy familiar…
-Espera Rin-dijo alcanzándola-Pareces casada ¿Quieres que te lleve a tu casa?
La rubia se dio vuelta sorprendida por su ofrecimiento. Kagamine Len estaba intentando ser amable con ella y eso era más raro que esperar que lloviera en el desierto, definitivamente algo andaba mal con esa escena.
-¿Qué es lo que estas tramando?
-¿Qué? ¿No puedo ser amable con mi compañera?
-Puedes, pero no lo haces. Tú me odias, y yo te odio, así funciona-le dijo Rin fríamente-Ahora dime ¿Que es lo que quieres?
-Bien, bien, me atrapaste… el collar que traes puesto ¿Podrías prestármelo un momento?
La chica lo miró tomando recelosamente el dije de su cadena, solo lo quería un momento ¿No? Se lo quito del cuello con delicadeza y se lo entregó.
-¿Para que lo querías?-le preguntó notando que el rubio no dejaba de inspeccionarlo.
-Lo que sucede es que…
-¡Rin!-se escuchó una voz a lo lejos que se dirigía hacia ella corriendo.
-Ah, Luka-dijo mirado a su amiga que se acercaba a toda prisa.
-Rin-tomó del brazo a su amiga jalándola-Rin, te necesito, rápido, tienes que venir conmigo, es una emergencia.
-¿Eh? ¿Pero que sucede?
-Te lo explico luego, tú solo ven conmigo.
Sin más que dejar la pelirosa se la llevó a la fuerza dejando a Len algo extrañado, planeaba devolverle a la chica su collar pero primero planeaba averiguar de donde se le hacia tan familiar.
-Nos vemos Rin-dijo despidiéndose de ella mientras la veía desaparecer ente los pasillos.
-¿Qué? No, espera.
Luka es en realidad la única y mejor amiga de Rin, a pesar de que van en la misma escuela no se logran ver muy seguido, ella esta muy al tanto de la rubia, quiere estudiar para ser diseñadora de modas y en ocasiones hace vestidos tomando a Rin de modelo, le gusta mucho hacer ropa para ella por que considera que se ve como una muñequita.
Rin y Luka se conocían desde la secundaria, a la pelirosa, a pesar de ser de buena familia nunca le gusto ir a colegios lujosos y costosos, así fue como entró a una escuela publica y conoció a la rubia, de inmediato se hicieron muy buenas amigas, sin embargo para estudiar la prepa se tuvieron que separar, ambas terminaron por cambiarse de ciudad y finalmente se volvieron a encontrar.
-¿Y esta era la emergencia?-dijo la rubia mirándose al espejo el vestido blanco y esponjado de holanes que traía puesto pero aun no estaba terminado, le quedaba algo grande y había que ajustarlo.
-Por supuesto que si ¿A poco no se ve hermoso?
-¿Exactamente por que me haces ponerme un vestido de novia?-le preguntó Rin notando que solo le hacia falta un velo para un conjunto perfecto.
-No es un vestido de bodas, es tú disfraz de ángel para la fiesta de disfraces que hare ¿Recuerdas? Cuando acabe todo el conjunto te veras magnifica.
-¿Cómo olvidarlo? dentro de poco será tu cumpleaños ¿Y tu disfraz?
-Ya lo acabe-dijo abriendo su armario-¿Lo ves?
Era un hermoso vestido morado con negro no muy detallado en comparación con el que ella llevaba puesto, a Luka le gustaba poner mas empeño en la ropa que Rin usaba, la rubia en realidad era muy bonita pero se la pasaba ocultando su aspecto debido a que no le gusta llamar la atención pero la pelirosa gozaba de hacerla resaltar con sus diseños, Rin no presumía su belleza y eso era lo que a Luka le gustaba, en especial por que con sus diseños la hacia lucir como una supermodelo.
-Te cambio de disfraz, apuesto a que tú te veras mejor con este.
-Ni hablar, lo estoy haciendo para ti y tendrás que ponértelo.
-Al menos dime que puedo usar un antifaz.
-Si, un antifaz te daría un aspecto misterioso cuando subas a cantar, muy buena idea.
-¡¿C-cantar?!-reacción asustada-No puedo hacer eso, sabes que me congelo.
-Tranquila, nadie sabrá que eres tú.
-Pero… pero…-comenzó a tartamudear la rubia nerviosa.
-Por favor Rin-le rogó con ojos de perrito a medio morir.
-Luka.
-Rin…
La rubia suspiró pesadamente.
-Muy bien, pero solo por que es tú cumpleaños.
-Muchas gracias-saltó muy emocionada a abrazarla.
Mientras tanto Len había llegado a su enorme mansión y entró directo a su cuarto buscando algo entre todos los cajones y en eso momentos su celular sonó. Era Miku, se le había olvidado que había quedado de ir a su casa a… bueno, era más que obvio que no iba solamente a visitarla como un buen novio.
-¿Qué es lo que quieres Miku?-respondió con un tono de voz un poco frustrado.
-Lenny ¿No piensas venir a jugar un rato conmigo?-se atrevió a insinuarle coquetamente.
-Lo siento Miku, tengo cosas más importantes que hacer-colgó sin mas.
En menos de un minuto su habitación se había vuelto un desastre antes de que su celular volviera a sonar mientras seguía buscando desesperadamente por cada rincón de su amplia habitación, apago su teléfono para así ignorar las llamas de su melosa novia y finalmente en su armario, específicamente escondido en la parte de arriba en una caja estaba una cadena igual a la que en esos momentos tenia en sus manos y pertenecía a Rin.
¿Qué significaba eso? ¿Por que ambos tenían dos cadenas iguales? Tal vez solo fuera una coincidencia, justo en esos momentos no recordaba mucho acerca de cómo había conseguido ese dije.
Cabe mencionar que Len no recordaba mucho de su infancia, tenia una amiga cuyo nombre no recordaba y de la cual hacia cinco años que no sabia nada, pero según su memoria era una niña muy bonita de cortos cabellos rubios y hermosos ojos azules, para ese entonces él estaba enamorado de una niña pelirroja, una tal Miki y estuvo tan obsesionado con ella que jamás notó cuando su amiga se tuvo que ir, pero antes de que la pelirroja apareciera él pasaba la mayor parte de su tiempo con su amiga.
Debido a su parecido físico muchos llegaban a pensar que eran gemelos y esa era una excusa o ventaja que Len tenia para pasar mas tiempo cerca de ella, de hecho fue él quien había comprado las cadenas iguales para ambos, jamás supo adonde fue o por que no se despidió.
Inconscientemente Len se dio cuenta de que en realidad estaba enamorado de su amiga de la infancia, comenzó a ser playboy mientras su subconsciente buscaba una chica con las características de ella, por eso mayormente salía con chicas que consideraba bonitas y de preferencia rubias o que tuvieran la personalidad amable que vagamente recordaba, Miku solía ser así, pero una vez que se volvió novia de Len comenzó a ser muy melosa, lo cual claramente ya lo estaba hartando, aun que Rin tenia ciertas características de su querida amiga, jamás se le pasó por la mente pensar que era ella ya que la rubia se comportaba fría e indiferente.
.
.
.
Viernes por la mañana, Len estaba esperando en los pasillos poder encontrarse con Rin para preguntarle de donde había sacado aquella cadena y por supuesto devolvérsela, pero en lugar de eso terminó encontrándose con una peliazul no muy contenta.
-¡Len! ¿Qué era tan importante ayer para que te atrevieras a dejarme plantada?-se quejó ella.
-Estaba ocupado, no empieces a hacerme una escenita por eso.
-¿Ocupado haciendo que?-la peliazul ya empezaba a sacar al rubio de sus casillas.
-Nada que te importe-le espetó.
-Estabas con otra ¿verdad?
Bueno, eso ya era el colmo, no solo era muy melosa si no que sus malditos juegos ya lo tenían harto, solo la había utilizado como a todas las demás, debía de admitir que era buena en la cama, pero nada más, no sentía nada más por ella y ya era hora de acabar con su falso acto de pareja.
-Terminamos-le dijo con sequedad haciendo que la expresión de Miku cambiara a una de sorpresa.
-¿Qué? No puedes terminar conmigo así por así-dijo con algo de desesperación al notar que su plan para hacer que el rubio se interesara más en ella generando una pequeña discusión no había funcionado-Len, hagamos como si esto no hubiera sucedido ¿Si?-dijo agarrándolo del brazo y el rechazó su acercamiento.
-Se acabo ¿No lo entiendes? Para empezar nunca estuve enamorado de ti, jama me interesaste, salí contigo solo por que me parecías bonita pero ya me hartaste-le dijo fríamente.
-L-Len-dijo al borde de llorar-Pero me dijiste.
-¿Qué te amo? Que ilusa, es solo un juego en el que todas caen ¿Creíste que eras mas especial que todas las demás? Por favor, no me hagas reír.
-¿Cómo pudiste?-la peliazul salió corriendo.
-Al fin me libre de la molestia-dijo Len recargándose contra la pared.
-Vaya que tienes tacto con las chicas ¿Así tratas a todas tus novias?-dijo cierta rubia acercándose.
-Rin-dijo algo animado sacando de su bolsillo la cadena con el dije de la cual se había apropiado el día anterior-Aquí tienes.
-Ah, muchas gracias-dijo recibiéndolo algo inexpresiva.
-Por cierto quería preguntarte…
-¡Rin!-se escuchó alguien llamar su nombre a lo lejos y en menos de un par de segundos aquel chico ya se encontraba frente a ella.
-Ah, Mikuo, buenos días-sonrió levemente la chica, pero esa expresión era claramente diferente a las que normalmente ponía con Len.
-Sera divertido ir mañana al cine ¿No lo crees?-le preguntó el peliazul.
-Me encantaría mucho ir, pero tengo trabajo así que temo que tendré que dejarlos solos.
-¿Eh? ¿Qué hay del domingo?
-Es mi único día libre
-Entonces vayamos el domingo en la noche a la feria ¿Quieres? Ya nos debes una salida a mi y a Kaito, así que no puedes decir que no.
-Iré, después de todo no tengo nada mejor que hacer.
El timbre sonó anunciando el inicio de clases.
-¿Eh? Hay que darnos prisa-dijo la rubia adelantándose.
-Pero, Rin, tenia que hablar contigo-le reprochó Len.
-Pero yo no-respondió retirándose de inmediato seguida de Mikuo.
Len Maldijo por lo bajo, tendría que hallar otra oportunidad para preguntarle, pero estaba mas que claro que ella no quería siquiera dirigirle la palabra.
