Capitulo 3: Amigos y enemigos

Como era de esperarse, el playboy número uno ya tenia su próxima conquista para antes del domingo, desde antes de terminar con Miku ya había fijado un objetivo y con un par de palabras dulces logró convencerla de salir ese domingo junto con Mikuo, Kaito y otros amigos a la feria.

Su nueva cita era una chica de largos cabellos duros amarrados en una cola de lado, era linda y era la hermanastra de Rin, pero eso él no lo sabia, en especial por que ellas ni siquiera llegaron juntas a la feria, durante su vida era difícil que alguien se ganara el odio de la rubia pero Neru y Len definitivamente lo hicieron.

-Mikuo, Kaito-se acercó Rin algo alegre, notó que había más gente con ellos, lo cual era un alivio, pues se le hubiera hecho incomodo estar sola con esos dos, pero su sonrisa se desvaneció en cuanto vio a Len acompañado de Neru. No por ver que su querida hermanastra había caído en las garras del playboy numero uno, de hecho eso en cierto modo la complacía por que estaba segura que las cosas no terminarían bien entre ellos, si no por ver que precisamente Len se encontraba ahí.

El rubio la miró detalladamente, era algo llamativo verla con otra cosa que no fuera el uniforme escolar, debía admitir que no estaba nada mal, sus delgadas ropas delineaban muy bien la figura que ocultaba debajo del uniforme y su cabello se veía mil veces mejor suelto que amarrado en una coleta o en trenzas como solía hacerlo.

-¿Eres tú Rin?-se acercó uno de los chicos.

-¡Piko!-dijo Rin sumamente sorprendida y no dudo en abrazarlo para sorpresa de todos.

-¿Se conocían?-preguntó Kaito.

-Ah, si, estudiábamos en la secundaria, pero me tuve que mudar jamás esperaba encontrármelo aquí.

-¿Ah, no? Pero si va en nuestra escuela, bueno acaba de regresar de intercambio-explicó Mikuo.

-Pues no sabia-confesó avergonzada ella.

Los dos peliazules habían invitado a los otros dos chicos que eran considerados los más guapos de la escuela que eran precisamente Piko y Gumo, ambos habían invitado a cada quien a su cita, pero el peliblanco estaba más interesado en su amiga.

Los peliazules no tardaron en llevar a Rin de aquí para halla ignorando por completo a sus otros amigos, durante toda la cita Neru parecía muy emocionada pero Len le hacia caso omiso a sus comentarios en lugar de eso se la pasaba observando a Rin, ella parecía muy feliz y sonreía abiertamente con Mikuo y Kaito, mientras que a él le dedicaba una mirada de "ojala y te mueras" y ni un solo segundo le dirigió la palabra.

Verla feliz y sonriente por alguna razón lo hacia sentirse incomodo, muy en el fondo le disgustaba, inconscientemente deseaba que esas sonrisas fueran para él, ella era igual a su amiga de la infancia y eso era lo que más le molestaba.

Solamente escuchó a Neru cuando ella menciono a Rin en un comentario.

-¿Rin?

-Si, la verdad es muy molesta, gracias al cielo la mayor parte del tiempo no esta en casa.

-¿Cómo que no esta en casa? ¿Vive contigo?

-Somos hermanastras por lo cual si vive conmigo y Teto, nuestros padres se casaron hace aproximadamente cuatro o cinco años, pero es verdaderamente molesto cuando presume de sus calificaciones, yo creo que la razón por la que los chicos se hacen sus amigos es solo para que los ayude con sus tareas, es decir, mírala, ni siquiera es bonita y no sabe como arreglarse, usa ropa tan simple que ni mi abuelita hubiera usado cuando era joven.

-Se nota que no se llevan.

-¿Yo con ella?-dijo Neru fingiendo un tono de indignación-Por favor, es una nerd, no ha tenido un solo novio y apuesto a que ni siquiera ha dado su primer beso.

-¡Lo hice!-dijo Rin triunfante después de haber jugado un juego de escopetas-Les gane-sonrió satisfecha.

-Vaya, eres buena, derribaste seis de diez objetivos-dijo Kaito algo impresionado ya que el apenas pudo derribar dos y Mikuo tampoco tenia muy buena puntería, pero el juego era más complicado debido a que los objetivos estaban en constante movimiento.

-¿Solo seis? Yo puedo hacerlo mejor-dijo Len acercándose, después de todo tenia la oportunidad de ganarle a Rin en otra cosa además de calificaciones.

-¿Me estas retando?

-¿Por qué no? Sera como un ejercicio para que te resignes a tu derrota una vez que gane nuestra apuesta-dijo el rubio confiado.

La joven apretó los puños.

-Adelante, veremos si logras vencerme.

Len tomó una escopeta, la rubia fijo objetivo, pero el chico disparo un par de segundos antes que ella derribando la figurita que tenia en la mira, la joven frunció el ceño pero en sus siguientes tres objetivos sucedió lo mismo mientras él al ver sus rabietas soltaba una risita complacida, grave error, esta vez en lugar de apuntar a uno de los caballitos en movimiento disparo uno de los balines al pie del chico justo en el momento que Gumo y Piko regresaban de comprar unas bebidas junto con sus acompañantes.

-¡¿Por qué diablos hiciste eso?!-le reclamó Len claramente enojado.

-¡Deja de burlarte de mi Kagamine!-dijo disparándole de nuevo.

-¡Rin deja de hacerlo!

-¡Muere!-le volvió a disparar.

-¡Rin, detente!-le gritó su hermanastra.

-No te metas Neru o a ti también te disparo-dijo apuntándole.

-Eh… ¿Qué fue lo que paso?-le preguntó Piko a los dos peliazules que notaban una nueva faceta de la rubia que hasta ahora no habían visto.

-Len quiso competir con ella, él iba ganando y haciéndole burlas y entonces se enojo-dijo Mikuo aun sin poder creer que la rubia seguía discutiendo con Len y disparándole.

-Esto no es común de Rin, pero deduzco que lleva un buen tiempo suprimiendo su enojo por que pocas veces explota de esta manera, aun que no lo crean ella también tiene sus limites.

-¡Ya detente!-dijo Len cubriéndose de los disparos-¡De verdad duele! ¡Rin!

Finalmente pararon los balazos debido a que la rubia se quedo sin municiones.

-¡Maldición!-dejó la escopeta en su lugar-Por esta te salvaste Kagamine-le espetó fríamente al rubio y después volteo a ver a los chicos con una sonrisa-¿Qué tal si vamos a la rueda de la fortuna?-dijo haciendo como si lo de hace unos segundos no hubiera pasado.

-¡¿Qué acaso eres bipolar?!-le gritó.

-Ignórala esta loca-le dijo Neru.

-Ah, no, esto no se va a quedar así, vamos-dijo jalando a la rubia de la coleta para poder alcanzarlos.

Si había algo que a Rin le encantaban eran las ruedas de la fortuna y esa feria tenia la más grande que había visto, solo podían entrar máximo tres personas en cabina y lo mas probable era que Piko, Gumo y Len, subieran con sus parejas por lo que Kaito y Mikuo subirían con Rin.

El rubio aun tenia ciertos asuntos pendientes con Rin, ella fue la primera en entregar su boleto y aprovechó el momento de distracción de lo dos peliazules para subir con ella en la cabina, Rin se dio cuenta demasiado tarde, cuando Len cerró la puerta y el juego mecánico comenzó a moverse.

-¿Qué diablos? ¡¿Cuál es tú problema Kagamine?!

-No, Rin ¿Cuál es TÚ problema?

-¿Qué es lo que quieres?-le espetó fría cruzándose de brazos, se supone que se divertiría un rato admirando el paisaje desde las alturas pero Len echo su plan a perder con su sola presencia e ignorarlo no serviría de nada si él tenia un objetivo, obviamente no haría una jugada sobre ella por que eso solo acabaría con el rubio en el hospital a demás de que según Rin él solo se interesaba en las chicas bonitas y ella no lo era, o al menos no lo aparentaba.

-Solo quería hablar contigo.

-¿Y para eso tenias que subirte aquí conmigo?

-Dijiste que no querías hablar conmigo, me estuviste ignorando y esta fue la única forma para hacer que me escucharas.

La rubia refunfuño y miró directo a los ojos del joven aun con una mirada algo enojada.

-Bien, habla.

-Al fin me escuchas-dijo finalmente algo aliviado-Bien, lo que te quería decir es acerca del dije que siempre llevas.

-¿Qué es lo que tiene?

-¿Quién te lo dio?-le preguntó Len.

-Un amigo de la infancia-dijo sin más volteando la mirada hacia la ventana-Es curioso, tiene el mismo nombre que tú.

Eso fue lo que hizo que Len se sorprendiera ¿Era ella? ¿Era ella la niña rubia que vagamente recordaba? ¿Su mejor amiga y de la que demasiado tarde se dio cuenta que se había enamorado?

-¿Acaso… el compró dos iguales y te regaló uno diciéndote que con eso ambos se iban a recordar?-le preguntó.

-¿Y tú…-volteó a verlo con intriga deseando que sus sospechas no fueran ciertas-como lo sabes?

-¿Sera por esto?-dijo sacando de su bolsillo y mostrándole la cadena tan similar a la suya que poseía, lo rubia lo miró atónita.

-No es cierto…-dijo incrédula notando que ambas cadenas eran exactamente iguales.

-¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Cinco o seis años?

-No, no, no, no y NO-dijo entrando en negación-Tú no puedes ser el mismo Len que yo conocí ¡No juegues conmigo Kagamine! ¿De donde lo sacaste?

-Si yo no soy ese Len tu tampoco eres la misma niña dulce que conocí, admítelo Rin, hemos cambiado y por más que lo niegues tú y yo nos conocimos y fuimos muy buenos amigos y ese collar lo prueba ¿Lo ves? Así es como funciona.

-Pues no lo acepto, me niego a creer que el niño tierno que conocí se convirtió en un maldito playboy ¡No eres tú y se acabo!-gritó entre enojada y alterada.

-¡Si, si lo soy!

-¡Que no!

-¡Que si!

Se la pasaron discutiendo todo el rato que duro el paseo hasta que finalmente se termino, Rin y Len fueron de los últimos en bajar mientras los chicos los miraba extrañados sin entender el motivo de su pelea pero parecían querer matarse en es mismo instante.

-Rin-dijo Mikuo intentando calmar a la rubia.

-¡¿Qué?!-voltearon a verlo los dos enojados por entrometerse en su discusión.

-Nada, continúen-dijo intimidado.

-No, ya no tiene sentido, he estado perdiendo el tiempo inútilmente en una discusión sin sentido. Me largo de aquí-dijo Rin suprimiendo su rabia.

-¡Rin! ¡No hemos terminado de hablar!-le gritó Len furioso por que a pesar de las pruebas que le dio a la chica para que se convenciera de que realmente eran amigos ella no le creyó nada.

-¡Hazle un favor al mundo y muérete Kagamine!-le espetó sin siquiera voltear a verlo mientras se alejaba.

Aun si era él, si realmente Len era el niño tierno que alguna vez conoció Rin no podía aceptar que se hubiera convertido en todo lo que ella odiaba ¡Inaceptable! Quería convencerse de que Len había pagado para que le hicieran una copia de su cadena para así tener algo mas con que molestarla, pero eso no tendría sentido ¿Para que se lo había dicho? Quería recuperar a su amiga de la infancia ¿con que motivo? Simplemente no tenia sentido.

Por otro lado Len estaba muy enfadado ¿Tan cabezota era Rin para que no le entrara por las buenas que eran amigos? Bien, su terquedad era una razón más para odiarla, el jamás había hecho nada para herirla, ni siquiera usarla como un juguete por que no valía la pena, ella no era tan hermosa como sus antiguas novias, bueno, no lo era tanto hasta que bobamente se ponía a recordar a su amiga de la infancia, estaba enamorado de la inocente Rin que conoció cuando eran pequeños, no de la actual que parece odiarlo sin razón aparente. Además ella le debía una explicación de por que no se despidió de él cuando decidió mudarse, así que si alguien aquí debía estar enojado era él.

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Finalmente llegó el lunes y Len simplemente decidió darse la gentil tarea de molestar a Rin hasta que finalmente ella aceptara que él fue el Len que conoció, tenia que hacerle entender pero no sabia exactamente por que, tal vez sacaría algo divertido de verla molesta o frustrada.

-Rinny~-canturreó acercándose a ella mientras la rubia ponía los ojos en blanco y tomaba asiento en su lugar, que para su desgracia no era muy lejos de él, el rubio no era de los que llegaba temprano a clases por que sin duda se quedaba a hacer sus "ejercicios matutinos" con otras chicas así que para no toparse con Len la rubia llegaba un poco más temprano, pero esta vez el Kagamine le ganó decidiendo esperarla muy temprano en el salón.

-¿Qué diablos quieres Kagamine?-le espetó intentando ignorarlo lo cual era imposible dado que el chico se encontraba extremadamente cerca y el muy maldito hasta se digno a abrazarla produciéndole escalofríos.

-Dime pequeña Rin ¿Recuerdas como nos conocimos?-dijo frotando su mejilla con la de la joven que estaba casi atónita ante lo que el rubio estaba haciendo pero que lo hacia con toda la intención de molestarla, definitivamente Len la estaba fregando aun nuevo nivel y eso no se iba a quedar así.

-Tienes menos de diez segundos para soltarme antes de que yo me ponga de pie, te agarre de la muñeca y doble tu brazo hacia atrás-le dijo fría.

-Vamos Rinny, tú y yo somos amigos de la infancia, estoy intentando ser contigo el dulce y tierno Len que tu recuerdas ¿Lo ves?

-Se acabo el tiempo.

Los peliazules se dirigían a entrar al salón y se encontraron con Rin sosteniendo a cierto rubio contra la mesa doblándole el brazo por detrás y al instante se dispusieron a separarlos.

-Ya es suficiente ¿Por qué razón se la pasan peleando desde ayer?-preguntó Mikuo algo harto de la situación, Rin no era para nada así, pero Len definitivamente la sacaba de sus casillas.

-Realmente lo lamento-dijo algo avergonzada la rubia-¡Pero él no me deja de molestar!-se quejó infantilmente haciendo unos de los pucheros que a Len le gustaba ver cuando eran más pequeños.

-Solo intento hacerle recordar que somos amigos-dijo el joven con naturalidad.

-No, no lo somos-repuso la joven de inmediato-Tal vez lo fuimos cuando éramos niños pero en estos momentos tú y yo somos enemigos y no dudes que barreré al suelo contigo cuando yo gane nuestra apuesta.

-Perfecto Rin ¿quieres que seamos enemigos? pues lo seremos y me encargare de hacerte la vida de cuadritos-dijo Len ya harto de toda la situación.

-Bien Kagamine, esto es la guerra.