Quizás Reo había esperado otra cosa. Tal vez, su mente fantasiosa y de gran imaginación había esperado que Akashi fuese experimentado en todo, que supiese cada paso que debía de dar, incluso si salían de compras al centro comercial al que siempre solía visitar en sus ratos libres.

Pero verlo allí, parapetado delante de una tienda de artículos de belleza – en donde Reo había hecho una parada obligatoria para conseguirle unas cremas a su hermana mayor que, de paso, testearía él mismo su calidad más tarde – sin saber qué hacer, o desviando su mirada hacia la juguetería más gigantesca que Reo había visto en mucho tiempo…era incluso muchísimo mejor que lo que había soñado.

Parecía, por primera vez, perdido en un territorio inexplorado para él. Si bien se movía con la gracia y seguridad de siempre, Reo, que lo conocía mejor que nadie, había notado ese dejo de incertidumbre en su mirada ni bien las luces de colores de los jueguitos de una sección del shopping los había dejado ciegos y después sordos, o luego cuando una promotora le había ofrecido un panfleto, y después otra una golosina nueva para que probara. Parecía sufrir alguna especie de batalla mental que discernía entre no saber cómo reaccionar, hasta el hacer todo a la vez, para no quedar mal.

Ahora, mientras él salía de la tienda y lo veía ahí con la mirada perdida hacia la librería, pensó con un poco de horror que quizás su Akashi se asustara de todo aquello, que no le gustara ni le pareciera divertido. Quizás aquellas actividades tan mundanas como perder el tiempo paseando y comprando chucherías le resultaban aburridas o sin sentido…iba a perder el quizás poco respeto que ya le tenía…

- Reo.

Qué iba a hacer si le decía que no lo había pasado bien, que él disfrutaba de otro tipo de actividades? Iba a suicidarse, de eso estaba seguro…

- Reo.

- Eh?

- Podemos ir a la librería?

Iba a lanzarse sobre él si no se contenía. Le acababa de pedir permiso, a él, a Reo, para que fueran juntos a la librería…en condiciones normales, cualquier acompañante en una salida, con un mínimo de educación lo haría, pero viniendo del pelirrojo…era un caso especial. Excepcional. Iba a estallar.

- Claro, Sei-chan. Hay algo que te interese en particular?

- Mayuzumi me ha hablado de novelas ligeras…tienes idea de alguna que sea interesante?

- De qué género? He leído algunas.- no podía decirle que todas las que había leído habían sido del género romántico o erótico…iba a quedar demasiado mal parado. Maldito Mayuzumi, a saber qué demonios leía ese pervertido…

- No lo sé. Recomiéndame algo.

- Sei-chan, no creo que nuestros gustos literarios coincidan…

- Por qué no? Hemos coincidido antes.- lo dio una mirada cálida. La sonrisa que apenas se dibujaba en sus labios le llegaba a los ojos, derritiendo a Reo.

Ingresaron en la dichosa librería. Estaba bastante atestada de gente, cosa que Reo odiaba. No le gustaba que, por su gran cuerpo, le rozaran al pasar. Gracias a su Akashi eso no fue un problema; el muchacho iba delante suyo, liderando la marcha en forma natural, y por alguna razón que el pelinegro atribuía a sus poderes sobrenaturales de liderazgo, se había abierto un camino en donde por extraños motivos la gente se corría. Que se alejara, por favor…no quería hacer nada ridículo en público…

- Son éstas, Reo?.- escuchó la voz penetrante pero a la vez suave de Akashi venirle desde la izquierda. El pelirrojo se había alejado como 6 metros de él sin que se diese cuenta, y sólo lo distinguía por su cabellera entre el gentío.

Se acercó hasta su posición para notar con desagrado que sí, efectivamente, Akashi había encontrado por sí mismo la sección de novelas ligeras y qué, para su pesar, eran del género prohibido. Lo miró por el rabillo del ojo. Estaba completamente serio, con la mirada escarlata dirigida hacia arriba, mirándolo directamente. Más que mirarlo, lo estudiaba. Al pelinegro le recordó a los niños pequeños cuando esperan una respuesta por parte de un adulto que va a cambiar el curso del universo como le conocían.

- S-Si, Sei-chan…son éstas.

- Sucede algo?.- el tono de su voz exigía una respuesta sincera que Reo no podía darle.

- No, claro que no. Pero…podemos ver más allá, hay géneros más entretenidos.

- Creo que éstas son las que lee Mayuzumi. Me genera curiosidad qué es lo que le entretiene tanto que se abstrae del mundo.

Para horror de Reo, Akashi se acercó demasiado a la estantería. Vislumbró imágenes obscenas en alguna de las portadas, lo que aumentaba su calor corporal ya exacerbado por la cantidad de gente en el local; tomó una de aquellas noveluchas y comenzó a abanicarse lo más sutilmente que podía.

Soportó varios minutos de tensión mientras Akashi evaluaba la mercancía; tomaba alguna de las novelas, revisaba la portada y contratapa, la abría y luego la depositaba otra vez, repitiendo el proceso varias veces, siempre con una expresión de concentración que hacía gracia al pelinegro. Pero el temor volvió con todo a su cuerpo en forma de pánico cuando la mano blanca del pelirrojo se deslizó hacia un librito con una cubierta rosada y – por lo que Reo podía ver desde su altura – la imagen de una mujerzuela completamente desnuda con todos sus atributos exagerados que, a pensamiento de Reo, podía afectar la mente pura en esos conceptos de Akashi.

Actuó sin pensar.

- Sei-chan, eso no.- estiró una mano en dirección al brazo del otro, tomándole la mano en el camino hacia el libro como un acto reflejo, intentando evitar que viese esa vulgaridad.

Casi chilla ahí mismo. La piel de Akashi era sorprendentemente suave, aunque estaba un poco fría en comparación con la suya. Bueno, todo su cuerpo e incluso su mente debían estar a temperaturas considerablemente menores. El contacto le erizó todos los vellos del brazo, el cuello y la espalda, provocándole un escalofrío que temió Akashi notara.

La mirada del pelirrojo se desvió del libro a sus manos por unos segundos, obligando a Reo a contener la respiración; no tenía expresión alguna en el rostro, por lo que no podía decir que estuviese enojado…luego giró el cuello en su dirección, encarándolo.

- No? Por qué no?

Reo tuvo que tragar saliva. Estaba sintiendo un cosquilleo extraño en partes del cuerpo que no tendrían que estar activadas a esa hora, en ese lugar, en esa situación. La voz de Akashi se había vuelto casi un murmullo, y el tono que había empleado le dio a entender que se trataba de una pregunta retórica porque, como siempre, él ya sabía la respuesta.

No podía ser, la mente del pelinegro le estaba jugando una muy mala pasada, pero…era su impresión, o su tono de voz le había sonado…insinuante, como provocándolo?

Se vio obligado a volver a tragar. Si bien sus miradas seguían haciendo contacto, sus manos también. Ninguno de los dos la quitaba, y Reo había notado que lejos de hacerlo, Akashi parecía haberla acercado más…

- Y bien, no me lo dirás?

- Yo…es que…

Tenía la garganta reseca y el cerebro fundido. No se le ocurría ninguna respuesta coherente para zafar de aquella situación sin quedar completamente expuesto. Y Akashi seguía usando aquel tono que le hubiesen doblegado las rodillas si no fuera porque estaba usando las pocas fuerzas mentales que le quedaban para evitarlo.

Un cliente, ajeno a la situación tensa que vivía Reo y de los demás clientes del lugar, empujó al pelinegro cuando había intentado pasar a la fuerza entre éste y otra persona. El resultado había sido que, por inercia y cercanía, Reo había terminado por empujar al pelirrojo contra la estantería, casi aplastándolo.

Empezó a hiperventilar. Flexionó el cuello y vio que Akashi lo extendía hacia arriba, en su dirección. Si bien el contacto de sus manos se había roto, el de sus miradas parecía haberse profundizado…si no le hubiese echado la culpa al calor, Reo estaba seguro de que un leve rubor se había asomado en la piel nívea de las mejillas de Akashi…no, estaba alucinando…

- Ey, Reo-nee!

El grito los sobresaltó a ambos; como si sus cuerpos quemaran, se separaron bruscamente. Reo le echó un vistazo rápido, aterrado por la posibilidad de que se hubiese ofendido por el empujón, pero para su sorpresa…Akashi había tomado el maldito libro rosado en el camino y lo estaba ojeando. En qué momento…?

Volvió a oír el maldito grito. Con hastío, tuvo que girar la cabeza y encontrarse con Koutarou, que le sonreía abiertamente a unos metros agitando los brazos. Podía ser posible que en esa vida, Reo tuviese tanta mala suerte?

- Creo que vamos a tener que saludarlo.- Reo oyó la voz de Akashi, oculto por su espalda, detrás de él. Giró el rostro, curioso, viendo que le sonreía de manera cómplice.- Y me quedaré con el libro. Se ve…entretenido.

- Ah…como tú digas, Sei-chan…pero mira que encontrarlo aquí…

- Y Nebuya está con él.

- Eh?!

- Mira.

Reo miró en todas direcciones, no viendo a la bestia de Eikichi cerca. Era imposible que Akashi se hubiese equivocado…detrás de Koutarou – que seguía agitando sus brazos – divisó a Eikichi. Venía corriendo con la fuerza de un camión.

Ambos saludaron con la mano a Koutarou antes de que fuese arrollado por Eikichi por detrás, tumbándolo. Oyeron un grito de guerra y algo que sonaba a "músculo".

- Qué hacen aquí?.- preguntó Reo con pocas ganas cuando se acercaron finalmente al par que seguía peleándose en la puerta de la librería. Akashi estaba comprando el dichoso librito.

- Vinimos a comer.- dijo simplemente Koutarou. Por qué sonreía siempre?.- No sabía que venían ustedes dos…es un cita o algo así?

- Cállate, bruto!

- Cállate, Koutarou! Les arruinamos la cita!.- terció Eikichi, sonriéndole a Reo en forma maléfica.

- Bestias. Fuera, me arruinan el momento.

- Buenas tardes.- Akashi surgió de la nada, con la compra en mano. Los tres lo miraron curiosos por unos momentos.- Sucede algo?

- No sabía que te gustaba leer porno como Mayuzumi.- Reo y Eikichi casi aniquilan a Koutarou luego de ese comentario.- Eh, qué pasa?

- Es sólo curiosidad.

Salieron los 4 de la librería. Mientras caminaban, una promotora con ropa demasiado ajustada se acercó a ellos y les repartió unos panfletos que todos agarraron y que sólo Akashi agradeció.

- Oh, es el nuevo bar que abre éste fin de semana…vamos?.- gritó Koutarou, sobresaltando a Reo. Estudió el panfleto sin mucho interés, estudiando la expresión de Akashi – quien lo estudiaba con más profundidad que él.

- Podríamos.- Reo gimió ante la respuesta de Akashi y el grito que pegaron los otros dos descerebrados.

- De verdad, Sei-chan?

- Claro. No ibas a enseñarme a divertirme?

Otra vez había cambiado la voz sin que los otros dos lo notaran, y Reo vislumbró un brillo extraño en sus ojos, algo que no había visto hasta ese momento. El pelirrojo le sonrió, iluminándole el rostro.

- Claro que sí, Sei-chan.

No podía evitar encontrarle el doble sentido, pero…y si lo había? Una pequeña ilusión se formó en su mente, creciendo conforme pasaba la tarde y Akashi le regalaba más de esos pequeños momentos, cuando ni Eikichi ni Koutarou lo notaban. No podía desperdiciar esa oportunidad, por muy efímera que fuese su esperanza.


Holaa! Disculpen la demora!

Muchas gracias por leer, espero les haya gustado!...el próximo promete...acción e.e

Les comento: si desean saber cuándo actualizo o subo un nuevo fic - de KnB u otro anime/Manga - pueden seguirme en mi página de FB, Chiru Less...les espero!

Nos leemos!