Capítulo 22: Vamos a cuidar de Len.
Luka miraba con aburrimiento el reloj colgado encima del pizarrón de su salón mientras contaba los segundos para él último timbre de ese viernes. Después de que Rin le explicó el porqué de la herida en su tobillo no pudo evitar sentirse algo aliviada ahora que las cosas entre ambos rubios estaban arregladas pues la indiferencia de su amiga hacia el Kagamine le había preocupado, en especial porque Miki no representaba una amenaza para su relación con Len sino que fácilmente podía ser todo lo contrario.
La explicación que el rubio le había dado a Rin parecía ser más que suficiente para que ella volviera a confiar en él, Luka estaba enterada de todo respecto a ese tema, después de todo no era difícil obtener información acerca de una de las familias más poderosas de todo Japón.
La madre de Len había muerto cuando él apenas tenía seis años, su accidente de tráfico apareció en todos los noticieros, el señor Kagamine había quedado devastado se volvió más frio con su hijo y a pesar de ser cuidado por distintos sirvientes Len prácticamente creció solo, él tomaba sus propias decisiones y fue por eso que estudio en una primaria normal en lugar de un colegio de riquillos.
Dejando de lado la forma en que se conoció con Rin, Len no interactuaba mucho con su padre pero cuando lo hacía trataba de ser perfecto, en ese entonces no le afectó mucho que lo comprometieran con Miki pues quería ser de utilidad para su padre y la pelirroja le parecía linda. Con la desaparición de la rubia de su vida se dio cuenta de lo que verdaderamente sentía pero eso se desvaneció cuando habló con su padre.
Luka se enteró por Kaito que el padre de Len le había dicho que sus asuntos le daban igual cuando este le pidió que le ayudara a buscar a una niña cuyo nombre el peliazul no recordaba pues eso había sido hace tiempo. Al final su padre le dijo que le daría la libertad de salir con cuantas chicas quisiera pero que a fuerzas se casaría con Miki.
La relación entre Len y Rinto era más o menos del dominio público pues los noticieros cubrieron por completo la boda de Leon Kagamine con la famosa planificadora de bodas Lily Sinclair. Todo el mundo sabía que Len era el heredero de las empresas Kagamine y que Rinto Haine era el hijo de Lily que había utilizado su apellido de soltera.
No había nadie que no conociera al famoso actor y cantante Rinto, sin embargo de su relación con el Kagamine no se sabía casi nada. Debido a los viajes de negocios de la familia Kagamine se podía decir que nadie salvo Len vivía en la mansión, Rinto prefería rentar una casa antes que pasar un día bajo el mismo techo que su hermanastro y eso para ambos era algo bueno.
El timbre de salida sonó sacando a la pelirosa de sus pensamientos, recogió sus cosas topándose en el pasillo con la precisa persona que quería ver.
-Ah Luka-sonrió algo nerviosa la rubia
-Déjame adivinar, Len está enfermo.
-Eh, si ¿Cómo lo sabes?-preguntó la rubia algo desorientada.
-Pues basada en lo que me dijiste esta mañana y el hecho de no ver al Kagamine en ninguno de los descansos lo deduje, enverad hoy en día solo los idiotas se resfrían-suspiró la joven.
-Creo que es mi culpa-dijo la rubia algo decaída-Debí haber accedido a escucharlo, lo menos que puedo hacer es cuidar de él mientras está enfermo, como en los viejos tiempos por eso necesito que me hagas un favor.
-Ya sé adónde va esto, quieres que si alguien me llama y les diga que estas en mi casa mientras pasas el fin de semana con Len.
-Sí, exactamente eso te iba a pedir-confirmó Rin.
-Supongo que no tengo, más opción que hacerlo.
-¡Rinny!-se acercó cierto rubio muy entusiasmado, estar cerca de él se le hacía difícil después de lo fue Len le había dicho.
Rin aun no podía creer que Rinto hubiera sido el causante del regreso de Miki, la situación ya parecía de telenovela con él queriendo separarlos a ella y a Len y si había algo que Rin odiaba eran los clichés delos drama absurdos de las telenovelas.
-Ah Rinto ¿Qué sucede?-sonrió ella fingidamente.
-Pues pensaba que podíamos… ya sabes ir al cine o algo así, como amigos claro-se apresuró a decir actuando a la perfección su faceta de chico bueno.
-Lo siento pero este fin de semana es enteramente de chicas, me la pasare en casa de Luka así que no puedo salir contigo.
-Lastima Haine si fueras chica podrías venir con nosotras-se burló Luka-Vamos Rin.
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-¿Cómo te sientes?-le preguntó Rin algo preocupada sentada a lado de donde Len descansaba recostado.
-Rin, no es necesario que me preguntes eso cada cinco minutos, el doctor ya te informó mi situación, no es tan grave como para que me internen en un hospital.
-Más si lo suficiente para que alguien te tenga que cuidar-mustió ella.
-Rinny estoy muy feliz de que hallas venido a cuidarme, realmente te intereso ¿Verdad?-dijo muy alegre.
-Solo vine a cuidarte porque no tienes a nadie que lo haga, no es como si fuera tu amante preocupada o algo así-habló con un porte orgulloso y algo sonrojada.
-Yo sé que en el fondo me amas tanto como yo a ti y el simple hecho de que estés aquí me lo demuestra.
-Tu fiebre debe de estar causando el mal funcionamiento de tu cerebro-dijo poniéndose de pie-iré a buscar unas comprensas frías.
-¡Rin dime que me amas!-se lanzó hacia ella abrazándola por la espalda y tirándola al suelo sin soltarse de la rubia.
-¡¿Qué rayos te pasa?! ¡Quítate de encima!-gruñó irritada intentando librarse, definitivamente el rubio no estaba en sus cabales.
-¡Si no me dices que me amas me suicidare!-gritó el Kagamine vual niño pequeño aferrándose a ella.
-¡Muere de una vez me ahorrarías muchos problemas! ¡Maldición! Olvide lo complicado que te pones cuando estas enfermo-siseó ella disgustada aun en el suelo.
-Dices que muera pero cuando eso suceda estoy seguro de que lloraras-mustió soltándola al tiempo que la chica quedó cara a cara con él que prácticamente estaba encima de ella-¿Quieres hacerme sufrir Rin?-se acercó peligrosamente al rostro de ella que se mantenía apoyada en sus codos-Tal vez yo no he sido un chico modelo.
-L-Len-susurró algo nerviosa de su cercanía pero no se sentía capaz de alejarse un solo centímetro.
-Sé que ni siquiera soy digno de un corazón tan puro como el tuyo-rozó los labios de ella con suavidad-Y aun sabiéndolo me creo con el derecho de tenerte, no es porque tenga el anhelo de llevar a cada chica con la que me topó a la cama. Tú no eres una de ellas, tu eres a la que estuve buscando en ellas-dijo abrazándola suavemente.
-¿De que estas hablando?-preguntó algo desconcertada.
-Sé que esa excusa patética no justifica mi comportamiento… pero te amo tanto que cuando aceptaste que volviéramos a ser amigos no pude decir nada y solo seguí saliendo con chicas para suprimir un poco mis sentimientos por ti-la estrechó más fuerte en sus brazos-Cuando te vi con Rinto comprendí lo mala persona e indigno que soy de ti…-Rin podía sentir el aliento del rubio en su oído-¿Esta mal tener el pensamiento egoísta de que seas solo mia?-susurró para después mirarla a los ojos.
Rin lo miraba sin entender si sus palabras eran reales o solo decía esas cosas porque la fiebre ya lo estaba enloqueciendo ¿Podía confiar en él realmente o todo eso era fingido? Los labios de Len estaban tan solo a milímetros de los suyos y la rubia jamás había sentido más nerviosa, casi por reflejo cerró fuertemente los ojos esperando con ansias el beso.
-Nunca tolerare que te enamores de alguien más Rin-dijo para darle un beso en la frente y caer de lleno sobre ella.
-Arg, esto puede ser-frunció el ceño algo irritada.
Rin no podía creer lo desestable que se encontraba por las acciones y palabras del Kagamine ¿Intentaba jugar con ella? Quería creer él pero algo le advertía que las cosas no terminarían bien, podía jurar que algo malo iba a suceder e iba a sufrir y no quería correr ese riesgo.
¡¿Por qué diablos no la había besado en los labios?! Era lo que pensaba irritada mientras checaba la medicina que tenía que darle al rubio, estaba tan frutada que se descargó con la tapa del medicamento y al abrirlo bruscamente la mayoría de las pastillas cayeron por el lavabo.
-¡Maldición!-mustio ella y se dispuso a marcar números en su celular, seguía algo alterada dando vueltas de aquí para halla-Luka, necesito otro favor.
Al día siguiente…
La puerta de la mansión se abrió dejando pasar a la pelirosa que de inmediato detectó a su querida amiga recostada boca abajo en el sillón y notando el desastre de la sala.
-¿Qué acaso hubo una fiesta? ¿Rin estas bien? ¿En dónde está Len?-preguntó con cierta curiosidad y la rubia señalo el sofá frente a ella sin levantar la cabeza.
Luka fijo su vista al lugar encontrándose con Len amordazado y profundamente dormido.
-¿Y bien? ¿Qué sucedió?
Finalmente Rin levanto la cabeza sin molestarse en voltear a ver a su amiga.
-Él es peor que un niño de seis años con hiperactividad, estuvo de aquí para haya toda la noche, tuve que amarrarlo para que se estuviera quieto, no sé cómo lo hace pero se me escapo tres veces.
La verdad es que no se le había escapado si no que esas tres veces lo había dejado ir por que el rubio prácticamente la había acosado sexualmente.
En la primera ocasión mientras lo amarraba él le lamio el cuello dándole un mordisco y ella salió corriendo a ver si no le había dejado marca, por suerte no era muy notable.
En la segunda ocasión se acercó a él y lo primero que hizo fue cubrirle la boca pero él en un rápido metió las manos debajo de su blusa quitándole en un abrir y cerrar de ojos su sostén, ella huyo de él quitándoselo de inmediato y ocultándose en el baño para volvérselo a poner.
Y en la tercera a pesar de que la rubia ya le había amarrado manos y pies este se liberó mientras ella tomaba una pequeña siesta y le había amarrado las muñecas a la cabecera de la cama, Rin había aprendido a estar alerta ya que Len era en exceso escurridizo y no podía descuidarse ni un segundo, si se suponía que estaba enfermo no se explicaba como tenía tanta energía para todo lo que hacía.
-Bien te traje la medicina que pediste y un cambio de ropa-dijo tomando asiento-Y aunque me gusta ver a Len amordazado y esas cosas ¿No crees que deberías soltarlo y ayudarlo a llegar a su habitación para que descanse?
-Después de que tome una ducha, no lo pierdas de vista siempre se escapa cuando menos te lo esperas así que vigílalo bien-dijo tomando algo adormilada la bolsa donde Luka tenía su cambio de ropa.
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Ciertamente Rin perdió la nación del tiempo y aun después de la ducha se sentía adormilada, Luka por su parte leía tranquilamente una revista.
-Rin me elegiría a mí-dijo Len débilmente.
-Sí, sí, eso es lo que tú crees-dijo acariciando la cabeza del Kagamine sobre el cual estaba sentada mientras él seguía amarrado.
-Es verdad, es verdad-replicó pataleando cual niño pequeño-Aunque fueras chico ella me querría más a mí que a ti.
-Independientemente de eso no creas que yo te la dejaría tan fácil, créeme sería un peor enemigo que Rinto-dijo con satisfacción mientras Len hacia sus berrinches.
-Eres mala Luka, en verdad eres mala-chilló él.
-Jeje, esta personalidad tuya es divertida y tierna Len-se rio la chica muy divertida-Lastima que solo te comportes así cuando te enfermas.
-Tú me odias verdad-dijo con cara de perrito a punto de llorar lo cual solo le causo más gracia a la pelirosa que casi se le salen las lágrimas de la risa al ver al famoso playboy que ahora parecía un shota.
-No, Len no te odio-admitió volviendo a la normalidad y desatando los nudos-De hecho te traje un regalo para que te mejores más rápido.
-¿En serio? ¿Qué es?
-Oh, lo veras en un momento.
-¡L-U-K-A!-siseó Rin con aura asesina-¡¿Se puede saber qué diablos significa esto.
La rubia traía puesto un traje de enfermera de color rosa pálido que se le veía muy coqueto.
-¡Len ataca!-dijo la pelirosa para después salir corriendo, al instante el rubio se abalanzo a abrazar a la rubia.
-¡Rinny! Eres tan linda vistiéndote de enfermera solo para mí, me siento muy alagado-dijo frotando su mejilla con la de ella.
-¡Esto no fue para ti!-dijo intentando separársele-¡Luka! ¡Hey Luka!-la vio dirigirse a la salida con las ropas que se había quitado.
-Hey Rin de verdad lo siento, confundí tus ropas pero no te preocupes me llevare estas para lavarlas y te las traigo mañana. ¡Nos vemos!-cerró la puerta.
-¡Luka! ¡No me dejes aquí!
-Enfermera, su paciente necesita una revisión de cuerpo entero ¿Por qué no hacemos travesuras en el consultorio?-le susurró en un tono seductor que la hizo temblar.
-¡Len quítame tus manos de encima!-gritó alterada-¡Luka vuelve!
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Perdón chicos por falta de tiempo no puedo contestar sus comentarios y espero que este capítulo compense la mala calidad del otro, escribir en teclado de pantalla es frustrante y mi examen de ingreso a la uni es en una semana, me voy a Química de alimentos, luego les diré por qué.
