La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo III
Parece ya una costumbre empezar cada capítulo de mi vida con otro nuevo y aburrido día. Para variar, y a diferencia del glorioso martes de descanso, hoy me toca nuevamente entrenar.
Me levanto y me meto en la ducha. Después de unos quince minutos, salgo preparado para desayunar e irme.
No sé por qué hoy parece que no llegaré al entrenamiento con la hora pegada. ¡Ja!, esta vez no me podrá echar la bronca mi entrenador.
Llego a los vestuarios y me cambio de ropa. Wakabayashi, se pone, como todas las mañanas, a hablar conmigo.
-"¿Que pasa Schneider?"-me pregunta poniéndose su camiseta de portero
-"Pues nada, aquí estamos, ¿Y tú qué me cuentas nuevo?"
-"Nada interesante"-se coloca bien las medias verdes-"¿Qué te pasó hoy, que has llegado a la hora?"-se burla de mí, como es costumbre en él.
-"Si te soy sincero ni yo mismo lo sé, Wakabayashi, me he levantado a la misma hora de siempre, he hecho lo mismo de siempre y en cambio, hoy me ha dado tiempo a todo"
-"Te superaste amigo"-me dice dándome unas palmaditas en el hombro
-"Pues sí, se supone que sí"-me encojo de hombros y salgo, junto a mi amigo, al terreno de fútbol.
Él se coloca en su portería y yo en el borde del área para haber si me para mis tiros...
Le tiro uno potentísimo, que por mi suerte, y mala para él, besó la red.
En ese momento, el entrenador le pega una voz. Yo creía que le iba a regañar por no parar mi disparo, pero lo llamó por otra cosa.
-"¡Wakabayashi, te buscan, preséntate en la sala de visitas del centro deportivo, pero no tardes mucho, que hay que entrenar!"
-"¿Me buscan? ¿A mí? ¿Quién?"-me preguntó a mí.
-"A mí no me preguntes, a mí no es al que han llamado"-le digo encogiéndome de hombros.
Wakabayashi fue a la sala de visitas del centro deportivo dónde entrenábamos, mientras que yo me quedo tirándole disparos al portero de reserva de mi equipo.
(N.A.: nuevamente, como en el capítulo anterior, habrá trozos en los que no se narre en primera persona, que será cuando Schneider no salga en esa escena)
Wakabayashi entró en la sala, encontrándose con una estupenda sorpresa.
-Hola Wakabayashi, ¿Cómo estás?
-Hombre, pero si es Tsubasa. ¿Qué haces por aquí en Alemania?-ambos se estrecharon las manos y luego se abrazaron dándose unas palmaditas en la espalda uno al otro.
-Pues que mañana mi equipo se enfrenta al Borussia Dortmund, por eso he viajado con mi equipo a Alemania, y como el estadio del Dortmund está en obras, jugará en el estadio de tu equipo, el Bayern.
-Es verdad, que tu equipo está en la semifinal de la Champions.-contesto pensativo - Lo que quiere decir, que si nosotros el viernes ganamos al Inter, pasamos a la final, y si vosotros le ganáis mañana al Dortmund, nosotros dos nos enfrentaremos en la final de la Champions.
-Pues sí, imagínate que final más disputada-dijo sonriendo.
-Sí, te costará marcarme, incluso a tu equipo le costará parar a los delanteros de mi equipo, son mortales
-Si tú lo dices, pero ya veremos el domingo, quién gana a quién
-Eso es fijo...-sonrió-Y bueno amigo, tengo muy poco tiempo, ahora me tengo que ir de nuevo a entrenar, que apenas empecé, ja, ja, quédate por el centro deportivo viendo las instalaciones en lo que termina mi entrenamiento y luego nos vamos a tomar algo y me cuentas, que hace tiempo que no nos vemos y habrá muchas cosas que contar
-Me parece bien, pero en vez de quedarme por el centro deportivo, ¿No puedo ver tu entrenamiento?
-Me temo que no amigo, como ya dijimos y calculamos, si mi equipo y tu equipo ganan las semifinales, pasarán a la final, enfrentándonos en ella, y tú eres un rival a fin de cuentas, a mi entrenador no le hará mucha gracia..
-Es vedad..bueno, que no se diga que no lo intenté-se encogió de hombros
-Bueno Tsubasa, te dejo, que voy a seguir entrenando, en cuanto termine te espero en la puerta de salida, mientras, eres libre de irte a dar una vuelta, nos vemos después del entrenamiento.-y dicho esto, los dos se despidieron y se fueron cada uno por su lado.
Tsubasa iba tan absorto mirando con cada detalle todo el alrededor, que no se dio cuenta que por el otro camino venía una chica cargada de bolsas y cajas.
El resultado fue que ambos, acabaron chocando y cayendo al suelo, al igual que las cajas que sostenía la chica.
-¡Mire por dónde va tarado, que se me cayeron todas las cosas!-se quejó la muchacha.
-Perdóneme señorita, no era mi intención-se disculpó Tsubasa-No la vi, enseguida la ayudo.
-Da igual, la verdad que la culpa es mía, ya que no debería ir por la calle cargada de cosas-contestó en japonés.
-¿Sabes hablar japonés?-se asombró Tsubasa mientras le ayudaba a levantarse y recogía las cajas esparcidas por todo el suelo.
-Sí, mi familia es japonesa, aunque yo soy alemana y vivo aquí, es una larga historia.-explicó sonriendo.
-"Se parece mucho…"-susurró la chica en voz baja mirándolo fijamente.
-Ah, ya. Entonces normal que sepas hablar japonés.
-Sí, mi hermano me enseñó, ya que él sólo sabe hablar japonés y francés, y por más que le enseño el alemán, dice que es muy difícil..
-Sí, la verdad que sí, que dicen que el alemán es el idioma más difícil de aprender..-contestó Tsubasa
-No. Que el japonés también tiene lo suyo…hasta en escribirlo.
-En eso te doy la razón-rieron los dos
-Por cierto, no me he presentado, soy Anita Misaki, encantada.
-Mucho gusto, yo me llamo Tsubasa Ozora-en la cabeza de Tsubasa, se le repetía ese apellido constantemente, le sonaba de haberlo oído antes...-¿Misaki has dicho?
-Sí, ya, es un apellido japonés, pero como ya te dije, tengo procedencia japonesa, por eso tengo este apellido.
-No, si no es por eso, es que ese es el apellido de mi amigo de selección.
-¿No se llamará Taro?
-Sí, así se llama, Taro Misaki.
-Pues ese es el famoso hermano que me enseñó japonés
-No me lo creo, mi amigo de toda la vida, y desconocía que tenía una hermana.
-Sí, cuando él apenas tenía dos años, mi madre se divorció de mi padre, yéndose de Japón hasta aquí, dónde, por ese entonces, mi madre estaba embarazada de mí, y por eso nací aquí y tengo nacionalidad germana.-explicó la chica.
Ya veo...vaya historia…Taro nunca dijo ni mencionó que tenía una hermana. No entiendo el por qué.
-Eso es porque yo descubrí que éramos hermanos, y apenas unos cinco años, nos comunicamos.
-¿Y se llevan bien?
-Sí, todo estupendo.¿Y tú eres el capitán de la selección japonesa no?
-Pues sí, lo soy, y el capitán del F.C. Barcelona-dijo sonriendo
-Lo sé, eres muy famoso, creo que te conocen en casi todo el mundo, me sé hasta tu vida, desde Japón fuiste a Brasil, y de Brasil ahora a España, dónde juegas con el mejor club español.
-Asombroso, creo que te sabes mi vida mejor que yo mismo-ambos empezaron a reír.
-Bueno, no te entretengo más, que de seguro tendrás cosas que hacer
-No te preocupes, no tengo nada que hacer hasta que mi amigo Wakabayashi no salga de entrenar..
-Ay, pues entonces, ¿me podrías hacer un favor?-Tsubasa asintió-¿Podrías ayudarme con estas bolsas y cajas?, es que las tengo que llevar hasta mi coche y con todas no puedo lo suficiente.
-Claro, es más, creo que hasta te lo debo, por habértelas tirado antes.
Ambos chicos fueron hasta el coche de la rubia y metieron en el maletero todas las cosas.
-Vaya pedazo de coche que tienes, es precioso este Porsche
-Gracias, me encapriché de él desde que era niña, y siempre me decía que cuando ganara suficiente dinero, me compraría uno.-explicó cerrando el maletero.
-Pues ganarás mucho dinero, porque un Porsche, y encima así de tuneado y pintado, no cuesta para nada barato..
-Si te soy sincera no, pero gano lo suficiente y mucho más para comprarme un Porsche.
-¿En qué trabajas para ganar tanto dinero?-preguntó Tsubasa curioso.
-Soy modelo, aunque sólo soy reconocida aquí en mi país, pero sí, soy modelo.
-¿Modelo?, vaya…entonces tendrás que conocer a la hermana de mi amigo Wakabayashi.
-¿A Yumi?, por supuesto, es mi amiga íntima, la conozco desde que ambas entramos en el mundo de las pasarelas.
-Ah, pues sí, tienes razón, je, je.
-¿Y tú tienes novia?, perdona si te molesta la pregunta, si no quieres no hace falta que contestes.-se disculpó la chica.
-No tengo, y no me molesta contestar a la pregunta-dijo sonriendo.- ¿Y tú tienes novio?
-Sí, y dentro de poco me casaré con él.
-Vaya, felicidades
-Gracias.-sonrió-no sé si lo conoces, es Karl Heinz Schneider, el jugador estrella del Bayern de Múnich,
-Sí, lo conozco, jugué contra él en el campeonato de menores de quince años del mundo.
-Ah, es cierto, ganó tu selección a la mía.
-Pues sí...
Ambos chicos, para lo poco que se conocían, se hicieron amigos enseguida, y se tiraron, durante todo el rato que les quedaban para que el entrenamiento de Schneider y Wakabayashi terminara, hablado de muchas cosas. Parecían amigos íntimos. Incluso se intercambiaron los números de teléfono.
-"Bueno, pues al fin se acabaron los dichosos entrenamientos"-dijo Wakabayashi mientras salíamos de la ciudad deportiva.
-"Sí, menos mal, que hoy nos machacó más que el otro día"
-"La verdad es que sí, que con cada día que pasa, más nos hace difícil los entrenamientos"
-"Sep. Oye Waka, quién te visitó antes cuando estábamos entrenando?"
-"Ah, me visitó mi amigo"
-"¿Quién ese que viene por ahí hablando con mi novia?"-en ese momento los vi, venían hablando muy amigablemente, ¿Pero será posible?, no me la creo.
-"Ay, pues sí mira, ese es"-me dijo. Uhm…me suena de algo ese tipejo, ¿un famoso tal vez?, la cuestión es que me suena mucho su cara...pero ahora mismo no caigo.
-"Mi amor"-Anita se me lanza a cuello dándome un beso nada más que me ve
-"Hola Anita"-le contesto de lo más seco. Ya me mosqueó.
-"Ay nene, que soso eres, encima que vengo con toda mi ilusión a recogerte por sorpresa."
-"Anita, perdona, que te robo a tu novio un momento. Mira Schneider ¿Te acuerdas de mi amigo Tsubasa Ozora?"-¿Qué que me tengo que acordar de ése?, pero…¿Quién es?, no caigo, sigo sin caer…¡Y que no!, que es un creído a simple vista, que lo veo así hablando muy amigablemente con mi novia..
-"Uhm…no, ahora mismo no caigo"-es la verdad, no sé quién es.
-"Jugó contra ti en la final de la copa junior en Francia, mi selección le ganó a la tuya, ¿Te acuerdas?"
-"Ah, sí, ya, ya sé quién es, ya me acuerdo, que sepas que nos ganasteis por suerte…Soy Karl Schneider"
-"Sí, será la suerte del principiante. Yo soy Tsubasa Ozora, encantado"-ni tan encantado...¿Qué te crees que vas a llegar a ser mi amiguito o algo? ¡Pues la llevas clara!, primero nos ganan en el mundial juvenil, y ahora está de un amistoso con MI novia, MI novia, que conste, ¿Qué quiere levantármela o qué?, porque si es así, no lo va a conseguir, no, no.¬¬
-"Bueno Schneider, nos marchamos, que he quedado en irnos éste y yo a mi casa para contarnos las cosas, que hace tiempo de no vernos, te cuidas, mañana nos vemos en el entrenamiento, bye. Adiós Ani, nos vemos"-bueno, él si puede darle dos besos a mi novia, pero el otro no, ¿no será capaz no? ¿o sí?
-"Adiós Tsubasa, gusto en conocerte, me caíste muy bien, si ves a mi hermano, salúdalo de mi parte"
-"Lo mismo digo, gusto el conocerte, tu también me caíste muy bien"-¡COMO!, no me lo puedo creer, ¿Qué se están dando dos besos?, pero ¡bueno!, qué confianzas son esas con mi novia, ¿De qué va el tío éste?, me está sacando de mis casillas, nadie le sonríe así a MI novia, nadie le da dos besos así a Mi novia, nadie tiene tantas confianzas con Mi novia ¿Quedó claro no?, pues que se aleje de ella ¡ya!
-"Adiós."-¿pero se quiere ir ya? qué pesado es por Dios. ¡Me tiene negro!, y que no para de sonreír a mi novia...para su cumpleaños le voy a tener que regalar una foto de mi novia para que la mire todo lo que quiera, porque como la siga mirando tanto, me la va a desgastar. ¡Ay que es mía!
Uff...al fin se marcharon ya en el auto, ¡Ya era hora!
Una vez que ya se marcharon Wakabayashi y su amigote 'ligón', me pongo a preguntarle a mi novia que de qué conoce a ése.
-"¿De qué conoces al amigo de Wakabayashi?"-le pregunto con un tono de celos en mi voz.
-"Pues lo conozco de hoy, sin querer chocamos, me ayudó con las bolsas y nos quedamos hablando un rato. Aparte de que resultó ser amigo de la infancia de mi hermano Taro"
-"¿Es también amigo de tu hermano?"
-"Sí, ¿no ves que Tsubasa es el capitán de la selección de Japón?, mi hermano juega en ella."
-"Tienes razón, normal que lo conozca..."-contesté con desgano.
-"¿Por qué tanta insistencia con Tsubasa?-¿y encima le dice por su nombre?, ¿tanta confianza le tiene que ya ha pasado de hablare por su apellido a su nombre?, estoy que me subo por las paredes.-"¿Es que tienes celos o qué?"-se burla de mí riendo.
-"¿YO?, ¿Celos de ÉSE?, buaaf, no tenía otra cosa mejor que hacer vaya..."-bueno, sí, si estoy celoso. Bueno, celoso no, ¡Lo siguiente!, pero no quiero reconocerlo delante de ella-"Sólo que se mostraba muy amistoso contigo. Sólo eso".
-"¿Es por eso?, ja, ja-se empieza reír-"Lo que parece que es muy simpático".
-"Sí, ya..."-bufé mirando al cielo.
-"Bueno Karl, vámonos que como sigamos con esta conversación vamos a acabar muy pero que muy mal"-me advierte Anita.
-"Ah, claro, que como sabes que ese Ozora se siente atraído por ti por eso quieres dejar ya la conversación ¿No?-no, si cuando me pongo celoso hablo más de la cuenta. ¿Para qué hablaré?
-"¿Perdona?, ¿Pero a qué viene esto Karl Heinz Schneider?"-Uy, metí la pata…está súper enojada.-"No sé por qué te pusiste así y no sé a qué vienen tus absurdos celos, mira, mejor me voy a mi casa, cuando dejes atrás tus chiquilladas de niño mimado, entonces tendremos una charla de adultos, como lo que ya somos"-ni tiempo me dio a contestar. Se ve que le molestó lo de que yo me enojara por una tontería que no tenía ni pies ni cabeza ¡Y con razón se enojó!..metí la pata.
-"Anita, perdona yo…"ni me dejó hablarle.
-"Déjame Karl, ya me enojaste, no puedo creer que llegues a ser tan niño chico. Cuando dejes atrás tus celos sin sentido, me vuelves a llamar"-estaba dispuesta a irse y dejarme ahí plantado-
-"Espera, al menos déjame que te acompañe a casa para que no te vayas sola"
-"Sé irme sola gracias"-me contesta de mala manera sin detenerse-"He traído mi coche, no necesito que me lleves tú"-y siguió andando hasta llegar a los aparcamientos. Cogió su Porsche y se fue en él a su casa.
Bueno, pues por mis tonterías me enfadé con mi prometida. ¡Mira que soy idiota!, será mejor que me vaya.
Mientras tanto, en el coche deportivo de Wakabayashi, él y Tsubasa estaban conversando.
-Me ha parecido muy raro que aparecieras hablando con la hermana de Misaki, no sabía que la conocías-dijo Wakabayashi.
-No la conocía, ni sabía que existía-confesó encogiéndose de hombros.
-¿No la conocías?, qué raro, la conocemos muchos amigos de Misaki.
-Pues ya ves, seré el único, que aparte de que me dijo de que era amiga tuya y de tu hermana, ¿Qué tal?, Misaki, mi mejor amigo y ni siquiera me dice que tiene hermana.
-¿Por qué te molesta tanto?-le picó riéndose-Tampoco es para ponerse así.
-No digas estupideces, no me molesté, sólo digo que vaya amigo, que no me cuenta nada…sólo eso-trató de disimular.
-Sí, sí, ya amigo, como tú digas-siguió metiendo cizaña mientras paró el coche en un semáforo.
-Déjame ya Wakabayashi. Eres muy irritante.
-Cómo digas amigo, pero lo que yo creo que te molestó no es que Misaki no te haya hablado de que tenía una hermana, sino que no te la haya presentado antes-paró de hablar para mirar de reojo a Tsubasa para ver cómo reaccionaría-Porque ahora, ya está comprometida por Schneider, y si te la hubiera presentado antes, a lo mejor podrías estar tú en el lugar de Schneider.
-Cállate ya idiota, bien sabes que eso me trae sin cuidado, además, yo consigo lo que me propongo, y si yo me propusiera conquistarla sabes que lo consigo.
-No me estarás diciendo que... ¿Vas a ir a por Anita?, Tsubasa, ni se te ocurra ¿Eh?, que están comprometidos, están a punto de casarse.
-Ay, no te pongas así, que no tengo intención de hacer nada, sólo era una sugerencia, si puede que ni la vuelva a ver más idiota.-se empezó a reír Tsubasa ante la mirada atónita de su amigo.
-De verdad Tsubasa, no hay quién te entienda. Por cierto, ahora no me quedo tranquilo, ni se te ocurra meter tus hocicos dónde no los llaman ¿Eh?, tú alejadito de la parejita, que nos conocemos.-advirtió Wakabayashi no fiándose de su capitán
-Wakabayashi, por favor, me ofendes, bien sabes que no tengo intención de hacer nada.
-Más te vale. ¬¬
En ese momento, empezó a sonarle el teléfono. Cuando lo iba a coger, se dio cuenta de quién se trataba..
-¿Qué pasa no lo coges?-preguntó Wakabayashi
-Sí, sí, ahora mismo-dijo nervioso.- ¿Sí?
-Tsubasa, no digas mi nombre en alto, pero por la voz sabes quién soy ¿verdad?, pues bien, necesito verte ¿Puede ser ahora mismo?
-Es que, ahora mismo estoy con mi amigo Wakabayashi.. ¿Puede ser en otro momento?
-Es que necesito verte ahora mismo, me encuentro muy mal, y necesito ver a un amigo. Por favor, no me digas que no...¿Sí?
-Está bien…-dijo después de pensárselo un poco.- ¿Dónde nos encontramos?
-Mira, como dices que estás con Wakabayashi, te digo mejor dónde quedar, ¿Qué te parece si quedamos en el centro comercial?-propuso.
-Uhm…es que no sé dónde queda eso, no me conozco la ciudad tampoco.-dijo Tsubasa
-Tienes razón. ¿Te parece entonces bien que nos veamos en el hotel dónde te hospedas?
-De acuerdo, hasta ahí sí se llegar.
-Perfecto, ahora después, cuando no estés con el Waka, me mandas un mensaje a este número, con el nombre del hotel, y en quince minutos, nos vemos allí, ¿Te parece?
-Muy bien, ahora voy a buscarte, no te preocupes, adiós..-Tsubasa colgó el móvil, y Wakabayashi poco tardó en preguntar de quién se trataba.
-¿Quién era Tsubasa?
-Esto...mi amigo Alberto de mi equipo, se ha perdido y no sabe cómo llegar al hotel, me dijo de recogerlo en el centro comercial pero no sé dónde queda y..
-Yo si sé dónde queda, ¿Te llevo?-le dijo cortándole.
-No, no, no hace falta, quedé con él en otro sitio dónde yo sí se llegar.
-Pero de todas maneras déjame que te lleve en coche, recogemos a tu amigo y lo llevamos al hotel.-propuso Wakabayashi.
-Que no Genzo, que no te molestes, ya voy yo, además, prefiero caminar, así voy un poco más en forma para el partido, nos vemos Wakabayashi, gusto en verte, más tarde hablamos-Tsubasa, aprovechando de que su amigo estaba parado en un semáforo, salió del coche, cerró la puerta y echó a correr antes de que el otro sospechara algo..
Tsubasa llegó sin problemas al hotel donde se hospeda con su equipo.
Después de unos cinco minutos, la persona con quién había quedado apareció.
-Hola, gracias por venir, necesitaba verte.-dijo la chica quitándose las gafas
-Hola Anita, ¿qué es lo que te pasa?
Fin del capítulo III.
Anita Schneider
