La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?

Capítulo IV

-Gracias por haber venido, seguro que te molesté haciéndote venir hasta acá...-dijo sollozando la chica.
-No, no, para nada, no me molestaste, tranquila, pero dime, ¿Qué es lo que te pasó?
El chico, en vez de recibir respuesta, vio que la chica se quedaba en silencio mirando al suelo, con mirada melancólica, y que de sus ojos empezaban a salirle lágrimas, hasta que la chica no aguantó más y echó a llorar mientras abrazaba a Tsubasa.
-¿Pero qué te pasó para que estés así?, ¿Qué tienes?-preguntó Tsubasa preocupado mientras le respondía al abrazo.
-Es Karl.-.él tiene toda la culpa.
-¿Cómo?, me lo era de imaginar, ¿Qué te hizo?, ¿Te hizo algo malo?
-No, no me hizo nada, sólo me gritó muy feo, se puso celoso, y me gritó en plena calle..
-¿Y por qué te gritó, qué le molestó para que e gritara de esa manera?
-Porque se enojó porque me vio hablando contigo.
-¿Por eso?, qué niño chico, no tiene ningún derecho a que se enoje por eso, tú tienes derecho a tener los amigos que quieras.
-Eso mismo le dije yo, pero no me escuchó, quiso sacar su propia conclusión y peleamos muy fuerte.
-Deberíais hablarlo. Él, por mucho que te quiera, nunca dejará de ser hombre, y es normal que quiera a su novia sólo para él, aunque no te debió tratar así, eso sí, por eso, lo mejor sería que le dijeras que te molestó que se enojara y desconfiara de ti, y que habléis las cosas como personas adultas-aconsejó Tsubasa mientras abrazaba a la chica
-Gracias Tsubasa, gracias por haber venido, por haberme escuchado y aconsejado, te debo mucho para lo poco que nos conocemos.-dijo la chica sonriéndole mientras le tocaba la cara.
En ese momento, un coche negro con los cristales tintados pasaba por esa avenida. Al ver tal estampa, aparcó su auto en la acera de enfrente, sin que se dieran cuenta. Cogió su celular y llamó a Schneider.
-Schneider, mira, te llamo porque tengo una noticia que darte.¿Qué que no estás de humor?, pues te tienes que enterar, tu novia, está con un chico moreno. No, no lo conozco, pero me suena familiar de haberlo visto en la tele o en revistas, ¿Qué, que sabes quién puede ser?, perfecto…yo estoy en la Avenida Milagros, aquí es donde están. Espera, ahora mismo se están despidiendo, y ¡Con dos besos!, sí, ahora para despedirse él le está poniendo la mano en su cintura. ¡Schneider que te levantan a la novia!, ahora el muchacho sigue su camino, calle abajo, y tu novia se dirige a su casa, mejor será que te dirijas a su casa y le pidas explicaciones ¿Qué que eso harás?, pues bien que haces amigo, bueno te dejo, antes de que me descubran, ya me contarás que pasó, adiós, de nada hermano, para algo estamos, nos vemos.
El individuo colgó el teléfono, y siguió su camino, satisfecho de haberle contado a Schneider toda la escena.

Ya estoy en el portal de Anita. No veo el momento de que me cuente todo lo que está ya pasando, porque me estoy empezando a desesperar, y todo por culpa del Ozora éste. Hay que ver cómo una persona, en un segundo, puede cambiar en el destino de esta manera. Pero las cosas no se van a quedar así, ése no se va a salir con la suya, yo, Karl Heinz Schneider, aclararé de una vez por todas todo este asunto, y dejaré claro, que Anita Misaki es mi prometida, me casaré con ella, y será mía, y no de nadie más.
Ya estoy delante de su puerta, ¿Qué hago, llamo a la puerta o no? Estoy dudando...Mira, ya que estoy aquí no me voy a echar atrás, ya no tengo nada que perder..Llamo al timbre, y en apenas unos segundos, Anita me abre la puerta, con una cara como diciéndome que qué diablos hago aquí.
-"Anita, tengo que hablar contigo, ¿Será que puede ser en este momento?"-le pido rezando que diga que sí.
-"Ya que viniste hasta aquí. ¿De qué quieres hablar, de tus celos o de la manera en la que juzgaste injustamente a mi amigo?"
-"¡Ja!, perdona, pero tu amigo no es para nada un santito, que todo lo que yo dije, era cierto."
-Deja ya las tonterías, a ti cuando se te mete algo en la cabeza no hay nada que te haga cambiar de opinión, ¿No?"
-"Mira hasta hace apenas unos diez minutos, estaba de acuerdo contigo, que me comporté como un imbécil, como un niño mal criado, que desconfía fácilmente, ¿Pero sabes qué?, que ahora, después de lo que me enteré, sé que mis sospechas eran ciertas. Pero quizás, lo que más me duele, es que tenía razón, que ése, que prefiero no nombrar, va detrás tuya, y que encima tú, vas y buscas una oportunidad de pelea conmigo para dejarme e irte a sus brazos ¿No?"-dije con voz entrecortada.
-¿De qué estás hablando...?"
-"No te hagas, no tengo pruebas, y sí, estoy juzgando sin haberlo visto, pero la persona que te vio delante de ese hotel, que es de fiar mío, lo vio todo, y sé que esa persona no me está mintiendo."
-"¿Ah y quién te fue con ese estúpido chisme?, ¿Fue el Waka? O no, claro está, fue ¿Schuster verdad?, claro, ellos dos son de tu confianza, uno de esos dos te fueron con el chisme ¿no es así?"
-Se dice el pecado, pero no el pecador..Quién fuera o fuese es lo que menos importa en este momento. Lo único que quiero saber es qué hacías con él, después de haberte peleado conmigo..Soy tu novio, creo que a eso sí que tengo derecho de saber, de exigir, ¿No crees?, a fin de cuentas, soy tu novio, tu prometido, ¿No?"
-"Karl, en serio...¿Estás pensando de que yo busqué bronca contigo para dejarte e irme con Tsubasa?, mira, no te juzgo, porque si yo estuviera en tu lugar pensaría lo mismo, y tampoco te niego que hoy vi a Tsubasa, pero es que me sentía muy mal, necesitaba desahogarme, necesitaba un apoyo, una mano amiga para que me aconsejara, pero en ningún momento pensé hacer eso tan retorcido. Sabes que yo soy muy sincera, y de que si no quisiera estar contigo más, te lo diría a la cara ¿Verdad?"-ella se me acercó y me puso sus manos en mi cara, con ojos llorosos, esperando una respuesta por mi parte.
-"¿Sabes?, ya no sé qué pensar…"
-"Pero mi amor, yo te amo. Sabes que sería incapaz de cambiare por nadie. Karl yo..."
-"No digas nada más por el momento"-le dije poniéndole un dedo en sus labios-"Necesito pensar. Yo…ahora no sé qué pensar."
-"Pero Karl... ¿Cómo puedes pensar de que yo sería capaz de serte infiel?"
-"Te estoy diciendo de que yo ya no sé qué pensar."-dije medio llorando, esto me está doliendo mucho..
-"¿Estás dándome a entender de que cortas conmigo?, pues muy bien Schneider, si abandonas así de fácil, allá tú, luego, como cambien las cosas, a mí ni se te ocurra reprocharme nada...¿Te quedó claro?, eres un verdadero cobarde"-pero bueno ¿Y ahora está enojada?, pero si tenía que ser al revés.
-"Yo nunca abandono."
-"Pues cualquiera diría lo contrario. Mira, no vengas aquí a mi casa haciéndote la víctima, diciéndome todo esto y encima ahora decirme así porque sí que me dejas, abandonando, si lo que esperabas era que me ibas a conmover, la llevas clara, ¿Y sabes qué?, que en vez de dejarme tú, antes te dejo yo, que te quede bien en claro. Pero que te quede una cosa grabadita en esa cabezota, si me ves paseando, o hablando con Tsubasa, tú ya perdiste todo el derecho a reprocharme nada, ¿Te quedó claro?"-acto seguido me cerró la puerta en las narices. Encima se enoja…mira, será mejor que me vaya, que haga con el Ozora éste lo que le plazca. O no, mejor no, no abandonaré tan fácilmente. Marcaré bien mi territorio…sí señor, llamaré a Tsubasa Ozora y le plantaré cara, le dejaré las cosas claritas..¡Ay!, pero no tengo su número de teléfono. Necesitaré hacer antes otra llamadita para conseguirlo..y ya sé a quién llamar.
Bajo a la calle, cojo mi coche, y con el manos libres y llamo a Misaki, él es su amigo de la infancia, por no decir su mejor amigo, tiene que tener su teléfono..se lo pediré.
-"¿Sí quién es?"-preguntó un Misaki aturdido.
-"Pero Misaki, ¿a estas horas y ya estás durmiendo?"-le digo bromeando
-"Ah, Schneider, eres tú. pues sí, es que vine de los entrenamientos hecho polvo, y me eché un poco en el sofá y me quedé sopa."
-"Ja, ja, vaya vaya."
-"Bueno y dime Schneider, a qué se debe tu llamada, porque para saber si estaba durmiendo o no, no creo que sea, je, je.."
-"Pues no, para eso no era. ¿Tú tienes el número de Tsubasa Ozora verdad?"
-"Sí, pero para qué lo quieres, si creo que ni lo conoces."
-"¿Cómo que no lo conozco?, pues claro que sí, si somos íntimos..."-sí, muy íntimos, sobre todo…pero a ver, tendré que hacer el papel hasta que me lo dé y no sospeche..-"Es que resulta que me dio su teléfono, pero se me perdió, y me da pena pedírselo de nuevo, vaya que se crea que no tenía interés de tener su teléfono o algo, y necesito llamarlo para una cosa..por favor cuñadito, ¿me lo das?"
-"Uhm..está bien, pero dime, ¿no estarás tramando nada malo verdad?"
-"Que nooo, ¿Cómo crees?, sólo es que necesito llamarlo para una cosa importante, nada malo"-ay..que está empezando a sospechar..que me lo de yaaa...
-"Apúntalo"-me dijo
-"Voy, espera, que acabo de pararme en un semáforo, aprovecharé para anotarlo."
-"¿Pero eres idiota?, ¿Cómo se te ocurre hablar por teléfono a la vez que estás conduciendo?, podrías sufrir un accidente"
-"Tranqui..tengo puesto el manos libres, gracias por el número Tarito, te debo una, nos vemos, , ya hablamos otro día con más calma, bye."-antes de que le diera tiempo a contestarme, le colgué. Ya tengo lo que buscaba, ahora sólo me queda irme a mi casa, llamarlo y dejar claritas las cosas.
Aparco mi coche, subo en el ascensor, y llego a mi apartamento. Abro la puerta, suelto las llaves en la mesita de la entrada, cojo de nuevo mi móvil, y llamo a Ozora.
-"¿Quién es?"-preguntó él
-"¿Tsubasa Ozora verdad?"
-"Sí, soy yo, pero ¿Quién llama?"
-Soy Karl Heinz Snaider, te acuerdas de mí, ¿Verdad?, pues, bien, escucha con atención lo que te tengo que decir"-le dije con voz queda.
-"Ah, hola Snaider, claro, dime"-parece ser que éste no se figura para qué lo llamé
-"Necesito verdad, ven a mi casa, ¿Tienes papel y Boli?, pues anota, que no se te olvide el sitio. Te espero dentro de media hora aquí en mi casa, no te retrases, te espero."-y le colgué. Bueno, pues ya está hecho, ahora sólo queda de que venga y hablemos, lo que deberíaos haber hecho desde el principio.
Mientras lo espero, me pongo cómodo, me dirijo a mi cuarto, me pongo el pantalón del pijama y una camiseta cualquiera de tirantes que sea cómoda y sea fresquita.
Mientras tanto, Anita estaba en su casa con la prima de Snaider. Sherezade Snaider, es una chica germana, rubia con el pelo cortito hasta los hombros y liso y ojos azules. Ella era un poco más pequeña que Anita, y aún estaba estudiando. Se estaba dedicando a sacarse su carrera de Derecho.
-Pero Anita, quién dejó a quién, tú a mi primo o mi primo a ti..-preguntó Sherezade
-Pues él era el que me iba a dejar, o eso creo..pero le dije que antes de que él me dejara, lo dejaba yo..
-Claro, a ti que tu orgullo no te lo quite nadie..sois los dos iguales de cabezotas de ineptos y de orgullosos..
-Por eso siempre nos hemos llevado muy bien..-reconoció la rubia
-En eso te doy la razón..¿Y ya lo dejaron definitivamente o sólo es una pelea pasajera como muchas otras?
-Pues si te soy sincera no lo sé en qué va a acabar esto..por el momento necesitamos los dos espacio y tiempo..-dijo Anita
-No te preocupes amiga, ya verás que mi primo entrará en razón, vendrá a pedirte perdón y volveréis a estar juntos, os casaréis y seréis felices para siempre
-No Sherezade. No sé por qué tengo la sensación de que esta vez no será como las otras..-adjuntó
-¿Pero por qué?, anda, no digas tonterías, ya verás que todo volverá a la normalidad dentro de poco..-la animó la chica.
-Gracias, eres una gran amiga-sonrió, y Sherezade la abrazó
-No te preocupes, yo nunca te dejaré de lado, siempre estaré aquí para lo que necesites-miró su reloj y se sorprendió de la hora-Ay amiga, me da pena, pero me tengo que marchar ya, mañana tengo un examen y tengo que estudiar bastante, no te preocupes, que mañana me paso por tu casa para saber como estas ¿De acuerdo?-propuso la chica Snaider
-Claro, los estudios son muy importantes, vete y estudia, que apruebes, que te lo mereces, que llevas año y medio machacándote con los examenes, gracias por haber venido amiga, te lo agradezco muchísimo, un beso bye.-Sherezade se marchó, dejando a Anita sola en su casa con sus pensamientos..
Pues bueno, ya ha pasado media hora, Ozora tendría que estar por venir ya ¿No?. Buaaf, tratándose de él seguro que se perdió, qué patoso..Ay no, que ya llegó que acaba de sonar el porterillo del apartamento.
Le abro la puerta de abajo, y espero a que suba. Ojala se hubiera estropeado el ascensor para que tuviera que subir hasta una quinta a pie… ¡Ja!, me encantaría.
Al cabo de uno o dos minutitos, apareció por la puerta de mi casa. Le hago pasar, y que se siente en mi sofá..llegó la hora de la verdad..
-"¿Y para qué me hiciste venir hasta acá?"-preguntó intrigado. No, no te impacientes, si enseguida vas a saber por qué te traje aquí.
-"Claro, ponte cómodo. Verás, me peleé con mi novia ¿Sabes?, y por desgracia, tú tienes algo que ver. Yo no quiero pelearme con mi novia, yo la quiero, ¿entiendes?, por eso, te lo voy a decir por las buenas."-me acomodo mejor en el sillón-"Yo soy una persona pacifista, pero cómo te vuelvas a acercar a mi novia te enteras , ¿Te quedó claro?"
-"Vaya Snaider, veo que sacaste los dientes, ¿Qué pasa, que ves que se te va tu novia delante de tus ojos y no puedes hacer nada y por eso recurres a la intimidación no?. Pues que sepas que no me das miedo, pero para nada, y sí, te reconozco que tu novia es muy guapa, y sí, me gusta, sí, y si se enfadó contigo y cortó contigo, es porque tú solito te lo buscaste, yo no tengo nada que ver. Y si hay que luchar en igual de condiciones, pues se lucha, tú la tratas como se te viene en gana, según te de el día, la tratas muy dulce, y s el día te va mal, la tratas mal, ella me lo contó todo. Que sepas que yo lo que me propongo lo acabo consiguiendo, y me estoy proponiendo conquistar a tu novia, es guapa, muy dulce, cariñosa, y sobretodo, muy buena persona, que mira por la gente que le importa, cosa que tú no supiste valorar, y ¿Sabes?, voy a conseguirla, voy a conquistarla, y cobmigo será otra cosa..¿Qué te pasó Snaider, se te comió la lengua los ratones?, vaya..por lo visto no es lo que esperabas ¿No?, tú me llamaste, con la intención de intimidarme y haber si me achantaba y me echaba para atrás, pero esto no lo tenías pensado, de que yo no me voy por vencido, y lucho por lo que quiero, ahora soy yo el que amenaza, si eres un verdadero hombre, abandona cuando se tiene que abandonar, pues eso es todo Snaider, Te quesó clarito todo no?, Cómo han cambiando los papeles ¿Verdad?, quién te iba a decir a ti que tú ibas a ser el intimidado..¡Ja!, pues eso Snaider, nos vemos, pero nosotros de buen rollo ¿No?, ja, ja, -y dicho esto, se fue cerrando la puerta y dejándome a cuadros con las mismas palabras dichas por él en mi cabeza.. 'Que sepas que yo lo que me propongo lo consigo..y me estoy proponiendo conquistar a tu novia..'
Fin del capítulo IV

Anita Schneider