La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo X.
Anita salió del estadio, junto a Mary, pero la muchacha se olvidó algo, por lo que dejó a la modelo esperándola en la puerta.
Pues bueno, ya va siendo hora de irnos, total, aquí, ya perdemos nuestro tiempo. Estaba por subirme al autobús que me llevaría a mi ciudad deportiva de entrenamiento, cuando vi a Anita, en la puerta del estadio sola, sin que rondara cerca Ozora. Volví a bajar del auto, y me puse a acercarme a ella. No podía dejar escapar esta oportunidad. Schuster, que iba delante de mí, al verme bajar, me preguntó.
-"Schneider, ¿Se puede saber dónde vas?, el autobús está por salir."-me dijo extrañado.
-"Tengo un asunto que resolver"-le contesté-"Ya me iré para mi casa yo solo, marchaos vosotros sin mí"-y me alejé
Una vez cerca de ella, le hablé por la espalda, acercándome a su oreja, para susurrarle..
-"Perdone señorita, ¿Qué hace usted por aquí tan solita?"-ella se estremeció y se dio la vuelva sorprendida.
-"¡Schneider, no vuelvas a hacer eso, me asustaste!"-me reclamó dándome un suave empujó en el hombro para echarme para atrás.
-"Perdona, no era mi intención asustarte. Ahora en serio, ¿Qué haces aquí sola?"-le volví a preguntar.
-"Mary entró porque se olvidó una cosa, y yo me quedé aquí a esperarla, me daba pereza entrar nuevamente."-me contestó. Se me quedó mirando, y titubeando, me preguntó-"¿Estás mejor del golpe en el labio?"
-"¿Ah?, claro, ya dije, hacen falta más puñetazos para dejarme fuera de combate"-contesté sonriendo. -"Esto... ¿Y te quedarás aquí en Múnich o te irás nuevamente a Barcelona?"
-"Me vuelvo a Barcelona."-fue cuanto me contestó.-"¿Por qué?"
-"No, por nada, sólo por saber, cómo parecía que las cosas entre Ozora y tú no estaban del todo bien."
-"Sí, pero estos son prontos que tenemos, cuando lleguemos a Barcelona lo más posible es que las cosas se solucionen. Aparte de que él es mi representante"- vale. Me quedé desilusionado. Tenía la esperanza de que ellos no se volvieran a dirigir la palabra después de lo que pasó en el pasillo del estadio.
-"Ah, claro, normal, si él es tu representante."-dije tratando de aparentar normalidad.
-"Sí"-en ese momento, apareció la hermana de Ozora. Qué inoportuna es la chica, ahora que iba a decirle una cosa a Anita..-"Hola"-le saludé con desgano. No es que tenga nada contra la chica, porque ni siquiera la conozco, pero ya…sólo con que sea la hermana de Ozora. Ya me hace que sea repelente.
-"Hola Schneider"-me saludó ella-Jugaste un buen partido, te felicito. Y no pienses que me estoy burlando de ti, lo digo sinceramente."-¿Lo estará diciendo en serio?
-"Gracias"-fue cuanto dije. Bueno, pues yo creo que ya sobro, mejor será que me resigne y me marche de aquí-"Hasta luego chicas, me marcho a mi ciudad deportiva, que les vaya bien el viaje"-me despedí de ellas.
-"Adiós Schneider"-se despidió Mary.
-"Schneider.."-susurró Anita -"Esto ¿Ya te vas?" - yo me volví hacia ella y vi en su cara algo de ¿Tristeza tal vez?
-"Bueno, pues sí, ustedes regresarán para Barcelona, y bueno, yo no las quiero entretener."-contesté
-"Ah, ya veo. Bueno, en ese caso, suerte con tu club y en tu carrera y en tu vida."-me dijo un poco melancólica, ¿Quizás no quiere que me vaya?, ¿Quizás me echará de menos? No, mejor no me hago ninguna ilusión más.
-"Gracias Anita. Igual tú, que te vaya muy bien en tu carrera de modelo, y en tu vida en general claro"-hice una pausa-"Mejor no os entretengo más, hasta pronto"
-"Gracias Schneider, esto, cuídate ¿Va?"-me dijo la chica con su típica sonrisa dulce de niña buena.
-"Claro, igual tú, hasta pronto"-Yo cogí un taxi, que me llevaría a la ciudad deportiva de mi club. Aquí ya no tenía nada más que hacer. Anita volvería a España, arreglaría las cosas con Ozora y serán felices para el resto de sus días, y yo me quedaré aquí, amargado, destrozado y solo, sin tenerla a mi lado. Hay que ver, con lo bien que empezó esta historia y lo mal que está resultando a medida que va avanzando. Pues bueno, me despediré de Anita para siempre…aunque no sea lo que quiero.
-¿De qué te estaba hablando Schneider?-le preguntó una vez que se marchó el mencionado
-Pues de nada interesante, la verdad. Yo sólo le pregunté por su golpe en el labio, y ya está. ¿Por qué?
-No por nada, sólo por saber. ¿Vamos a tu casa para que cojas el resto de tus cosas?
-Claro, vamos-ambas chicas fueron a la casa de Anita, recogieron el resto de sus cosas y se dirigieron al aeropuerto y cogieron el primer vuelo que salió para Barcelona.
Una vez allí, Mary se marchó para su nueva casa, una que había rentado para poder estar allí viviendo durante un tiempo. Su hermano, le ofreció su casa, pero ella se opuso, no más porque ella sabía que a él le volvía loco Anita, y ahora ella vivía con él, quería dejarles intimidad y comodidad para que estuvieran a gusto.
Anita se despidió de la chica, y se marchó ella a su casa. Bueno su casa, ésa nunca fue su casa durante todo el tiempo que ella vivió allí. Siempre supo que ni lo sería. Esa casa era de Tsubasa, aunque él le ofreció quedarse por un tiempo hasta que encontrara apartamento en Barcelona. Se paró un momento a pensar, y se dio cuenta que no hizo ni siquiera el afán de encontrar casa, quizás se sentía muy a gusto con él, pero ahora las cosas habían cambiado, aunque Tsubasa siga siendo su representante, ella le diría que encontraría muy pronto apartamento, mejor era dejar las cosas así..
Anita entró a la casa, y le extrañó de verla tan silenciosa y oscura. Entonces pensó que quizás Tsubasa no haya regresado aún de Múnich. Cogió sus maletas y subió las escaleras para dejarlas en su habitación. Al pasar por la del muchacho, se asomó, pero nada, ni rastro de él.
Soltó sus cosas, se cambió de ropa para ponerse cómoda y bajó a la cocina para tomar un vaso de zumo. Para llegar a la cocina, tenía que pasar primero por el salón, dónde al entrar, se llevó una gran sorpresa. El salón estaba todo a oscuras, y estaba lleno de pétalos de rosa y velitas por todas partes. De repente empezó a sonar una música muy romántica en un tono muy bajito. La chica se sorprendió, le pareció un gesto muy romántico y bonito por parte de Tsubasa. Se acercó a la mesa, y leyó una notita que había encima.
*Perdona por lo de antes, a veces tengo gestos impulsivos cuando me emociono, pero créeme que lo hice con sentimiento. Uno no es perfecto, pero lo acaba siendo cuando encuentra a la persona perfecta. Si me perdonas por lo pasado, sal al jardín de atrás..*
Anita se conmovió por el escrito, no se esperaba una cosa así. Sin apenas dudarlo, abrió la cristalera del salón y salió al jardín.
Estaba todo precioso, había una mesa con velas en el centro del jardín, al lado de la fuente de rocas, las luces del jardín estaban apagadas, el lugar sólo era iluminado con más velitas. Se acercó a la mesa, y había un ramo de rosas rojas encima, y dentro de él otra notita.
*Los pequeños detalles son los que más llegan y los que más dicen. A veces las palabras sobran, porque los silencios, son los que hablan por sí solos.*
La modelo estaba más que emocionada por tal cosa, no se esperaba que alguien pudiera hacerle todo eso. Oyó un ruido, y vio que era Tsubasa. Ella soltó el ramo en la mesa con mucho cuidado y cuando tenía al muchacho cerca, se le tiró a sus brazos.
-¡Oh Tsubasa, me encanta todo esto!-dijo la chica emocionada
-¿En serio que te gusta?, no las tenía todas conmigo-confesó él sonrojado
-Pues claro-y lo volvió a abrazar
-Espera, aún no terminó todo-se separó de ella y se sacó de su bolsillo una venda-Póntela un momento, es una sorpresa-la modelo no se opuso, y le dejó que le pusiera la venda. La cogió de la mano y la guio hasta el lugar dónde él la quería llevar..-Ya llegamos - le retiró la venda de los ojos, y cuando los abrió se quedó encantada. En el otro lado del jardín había escrito en el suelo con pétalos de rosas "Te quiero"
-Tsubasa…es el te quiero más bonito que me han dicho en la vida-confesó mirándole a los ojos sonriendo.
-Me alegra que te guste-sonrió también-Siéntate-le dijo. La chica obedeció y ambos se sentaron en el césped.-Mira, te soy sincero, nos conocemos desde hace poco, por no decir casi nada, pero…desde el momento en el que te vi, me enamoraste, no lo pude evitar, esa sonrisa, esos ojos…tu forma de ser…No sé si es temprano para jugársela, pero quisiera hacer la pregunta del millón. ¿Quieres ser mi novia?, ya sé, es muy pronto y tú acabas de salir de una relación y nos conocemos desde hace poco y..-pero la chica lo cortó
-Tsubasa, no seas tontito, ¿Me dejas hablar? Porque si no te callas nunca te podré responder sí-sonrió Anita.
-¿Qué dijiste?, ¿Me dijiste que sí?
-Pues claro que sí, si quiero, tú haces que me sienta la persona más importante, especial y querida a tu lado. Me haces sentir única..-susurró la chica.
Igual que en como decía la nota, ahora era el momento en el que las palabras sobraban, porque con sólo una cómplice, se daba a ver lo que el uno estaba sintiendo por el otro..
Se empezaron a acercar lentamente, hasta que sus labios se empezaron a rozar, fundiéndose en un apasionado y tierno beso.
Ese beso, sellaba el principio de esa relación, que acababa de empezar esa noche de primavera..
Fin del capítulo X.
Anita Schneider
