DISCLAIMER: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. La historia es producto de mi imaginación.

CAPITULO 4

Lo dudó por un momento pero al ver en mi rostro tanta desesperación junta me condujo hacia el garaje de su casa para tomar su auto y salir de allí. En ese momento yo no quería más que morirme pero no podía hacer algo tan estúpido por alguien que no lo merecía teniendo en cuenta que las personas que más sufrirían con ello serían mis padres y mi hermano.

-¿Te llevo a tu casa?

-A mi casa no. –Tendría que dar muchas explicaciones a Sasi debido a mi aspecto desaliñado y eso como mínimo.

-¿Entonces a dónde?

No me había detenido a pensar a donde quería ir, solo sabía que no deseaba llegar a mi casa con mi habitación llena de recuerdos suyos, de tantos detalles y fotos de muchos de nuestros momentos juntos, hasta ahora solo había pensado en huir y Peeta simplemente había aparecido oportunamente.

-No se Peeta, a un parque, a una iglesia, debajo de un puente… A donde sea pero lejos de tu casa y de la mía.

Mirando por la ventana dejé vagar mi mente entre recuerdos buenos de mi relación con Gale. ¿Qué había hecho mal? ¿Acaso tardé demasiado en dar el paso siguiente? Pero aunque así fuera estaba convencida de que no merecía esto.

Mientras Peeta seguía conduciendo por las calles del Capitolio dirigiéndose quién sabe a dónde logré destapar la botella que traía conmigo y le di un trago largo sintiendo el líquido caliente bajar por mi garganta.

-No deberías beber así.

Hice caso omiso de su advertencia y tomé otro trago. No soy una chica que acostumbre a beber mucho pero siento que el alcohol no me está haciendo ni cosquillas en este momento y lo que necesito ahora es olvidar, dejar de sentir este dolor pero sobre todo borrar de mi cabeza la horrible imagen de Gale y aquella desconocida en el sillón de su habitación.

Me percaté del lugar por donde íbamos pasando y me pareció buena idea llegar a algún lugar pues no pretendía tener a Peeta conduciendo toda la noche.

-Aquí, estaciónate aquí. –Dije señalando el Hotel Trinket.

-¿Segura que quieres entrar ahí?

-Si.

El Hotel Trinket no es muy grande y sin embargo es un lugar agradable, lo sé porque en alguna ocasión estuve en su sala de conferencias participando de un foro sobre enfermedades tropicales.

Peeta ingresó en el parqueadero del lugar y estacionó su auto para luego ayudarme a salir. Tuve que tomar su mano pues las piernas estaban fallándome –Malditos tacones- y lo último que necesitaba en esta noche era caer de bruces de manera literal pues metafóricamente ya lo había hecho.

En recepción Peeta pidió una habitación y una vez nos dieron la tarjeta subimos al ascensor. La verdad me extrañó que pidiera una sola pero eso solo me ayudó a deducir que pretendía dejarme sola en ese lugar y aunque tal vez eso fuera lo necesario en el momento no era lo que deseaba.

Quisiera que alguna de mis amigas hubiera estado aquí para poder contarles lo sucedido y llorar en su hombro, pero salí tan rápido del lugar que ni tiempo tuve de si quiera avisarles lo que haría. Probablemente para este momento deben estar convencidas de que estoy en los brazos del "hombre perfecto", de mi supuesto príncipe azul al cual como a cenicienta se le terminó el encanto a media noche.

Dentro del ascensor reinaba el silencio mientras yo aferrada a mi botella observaba al vacío con la horrible visión de mi desastrosa noche en la cabeza. Luego fijé mi mirada en el chico que me acompañaba. Cabello rubio ceniza ligeramente revuelto, ojos de un azul intenso y mejillas sonrojadas en un traje gris de etiqueta. Para mi suerte bajó su mirada a sus pies una vez se percató de que lo estaba observando.

Nunca he tenido un trato tan cercano con el hermano de mí ahora exnovio pero siempre he considerado que es un buen chico. Estudia ingeniería y tiene la misma edad que yo además de que es muy amable pero por lo que he podido ver es muy tímido y no ha cruzado conmigo más palabras de las necesarias.

-Llegamos. –Anuncia una vez se ha detenido el ascensor.

Cuando ingresamos a la habitación me percato de que es muy bonita y lo más importante, tiene un minibar. Ya he dicho que no soy de las que beben demasiado pero esta noche en realidad no me importa si me embriago, total, las cosas no pueden empeorar.

-¿Estas segura de que quieres que te deje aquí? –Lo sabía, solo vino a traerme.

-¿Vas a dejarme aquí? –Su cara se pone roja inevitablemente y yo tomo otro sorbo de la botella mientras me siento en la cama para quitarme los zapatos ignorándolo.

-Eh… Yo… –Se rasca el cuello evidentemente avergonzado y yo me aprovecho de ello. Peeta no es la persona con quien quisiera hablar pero no hay nadie más y si no lo hago siento que voy a explotar.

-Por favor quédate un rato más.

Claro, porque es una brillante idea hablar con el hermano de Gale sobre lo que ha pasado esta noche. Qué más da.

-Claro. –Dice mientras se sienta en el sofá ubicado al costado.

El ambiente es un tanto incómodo y ninguno dice nada pero una vez recuerdo lo que ha pasado no puedo evitar que el llanto vuelva a inundar mi sistema. Es tan difícil entender lo que ha sucedido que no puedo hacer nada diferente de llorar. Siempre he sido alguien muy sensible y esto me supera, además ahora empiezo a creer que el alcohol me está ayudando un poco.

-Kat, por favor no llores. –Se acerca cautelosamente cuidando mantener la distancia adecuada y se sienta a mi lado en la cama poniendo su mano en mi hombro.

Al sentirlo cerca me inundan las ganas de abrazarlo pero no por nada especial sino porque necesito un consuelo de donde sea que venga y lo hago mientras ahogo mis sollozos en su pecho.

Al principio se tensa pero finalmente cede y me estrecha dándome la seguridad que necesito en este momento. No sé por qué pero me siento cómoda en sus brazos y lloro. Lloro como una condenada a muerte dejando que el llanto desgarre mi alma y saque al exterior toda mi frustración. Lloro porque los brazos que debían estarme sosteniendo en este momento hace rato posaban sus manos en las caderas de alguien más y aunque no debo me torturo una vez más con la misma imagen.

Gale-medio desnudo-una chica-sus piernas-jadeos-. Creo que paso unos minutos más como una tonta llorando contra el pecho de alguien con quien apenas me comunico en mi vida normal pero que esta noche ha sido una especie de salvador para mí.

Una vez me he calmado lo suelto lentamente para tomar la botella y darle el último sorbo.

-Se acabó. -Digo señalando la botella vacía.

-Es mejor así.

-Quiero un poco más de licor.

-No deberías, ya has bebido una botella entera.

-Por favor. –Digo con tono suplicante.

Sus ojos me dejan ver que no sabe qué hacer. Creo que nunca ha estado en una situación semejante y eso lo hace debatirse entre lo que es correcto o no, entre dejarme beber un poco más o comportarse como el chico que tiene el deber de cuidar circunstancialmente a la chica que en solo unas horas pasó de ser la novia a la ex de su hermano, aunque él no lo sabe. Aun.

Impulsado por el razonamiento que sea, Peeta toma una decisión y se dirige al minibar de dónde saca dos cervezas.

-¿Prefieres otra cosa?

-La cerveza estará bien.

Toma dos vasos de la encimera y vierte una cerveza para cada uno y yo le digo que será mejor que nos sentemos en el sofá. Creo que estoy lista para soltar la lengua pues empiezo a sentirme un poco más relajada luego del primer sorbo que le doy a mi bebida la cual está helada.

-¿Ahora si vas a decirme lo que te puso así? –Pregunta con cautela pero realmente interesado al parecer y yo no lo dudo ni un segundo.

-Tu hermano.

-¿Gale? ¿Qué te hizo?

-No te lo imaginas.

Una vez me da la oportunidad le relato cada uno de los detalles de lo que tuve que presenciar mientras él se mantiene en silencio y aunque intenta mantenerse impasible, noto como su rostro se tensa un poco pasando de la incredulidad a la ¿Compasión?

-Pero Gale te adora, jamás haría nada para lastimarte.

-Lo mismo pensaba yo.

-¿Estás segura que era él? En la fiesta había mucha gente y…

-¿Alguien pudo usar su habitación? Peeta, se lo que vi, tenía su ropa, era su cabello, su espalda… Era él créeme. –Tomo un sorbo grande de mi cerveza mareándome ligeramente.

-Hey, hey despacio. –Dice tratando de arrebatarme el vaso lo cual impido.

Hago caso omiso de su advertencia –Por segunda vez en la noche- y me vuelvo a tomar un enorme sorbo que hace que la cabeza siga dándome vueltas levemente y en ese momento mi teléfono suena.

Lo tomo en mis manos y veo que es Gale pero corto la llamada y así sigo haciendo con sus siguientes intentos y decido que será mejor apagarlo pero antes de que lo haga vuelve a sonar y veo que es un número diferente. El de Annie. Así que contesto.

-¿Hola?

-Kat ¡Por Dios! ¿Dónde diablos te metiste?

-Estoy bien.

-¿Qué pasa? Tu voz suena rara ¿Acaso has bebido? ¿Con quién estás?

-Annie, una pregunta a la vez.

-Kat, voy para mi casa pero antes de salir me di cuenta de que Gale estaba buscándote por todas partes. ¿Tuvieron algún problema?

-¿Y mis padres?

-Kat contéstame primero.

-Luego te digo pero ahora contéstame tú ¿Mis padres se quedaron en casa de Gale?

-No, ellos se marcharon hace un rato y me preguntaron por ti pero te cubrí porque imaginé que estarías con él.

Que equivocada estaba mi mejor amiga, ahora mismo no podría estar con ese infeliz en el mismo lugar.

-Te lo agradezco pero ahora necesito que me hagas otro favor.

-¿Ahora qué?

-Si mañana alguien pregunta donde me quedé necesito que digas que pasé la noche contigo.

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué diablos está pasando? ¡Katniss Everdeen dime ya en donde estás!

-Te cuento mañana.

-¡Kat espera!

Corto la llamada antes de seguir escuchando los gritos histéricos de Annie y me topo con el rostro contrariado de Peeta.

-¿Qué? –Le digo de una manera un poco brusca.

-Nada. –Contesta ante mi tono amenazante.

-¿Hay más cervezas? Necesito otra.

-Kat, ya no bebas más por favor.

-Si no me das una la tomaré yo misma. -Ahora mismo me siento relajada y es una sensación que quiero seguir teniendo y nadie va a impedirlo.

-Lo que necesitas es limpiar tu maquillaje y dormir un poco.

Mi cara. Claro, debo parecer un mapache con los ojos hinchados y coloreados de negro de una manera no uniforme por el rimel y la máscara para pestañas esparcida.

Como puedo me levanto y me dirijo al baño, al parecer estoy tambaleándome pero eso es extraño porque me siento tan ligera como una pluma, creo que podría incluso volar si quisiera. En el espejo mi cara luce demacrada y mis ojos como predije están rojos e hinchados por el llanto y tienen ese aspecto espeluznante de noche de Halloween. Aquí está el rostro después de Gale, la verdad imaginé todo menos verme tan decadente y aun siendo virgen.

-Kat, ¿Estás bien? –Lo escucho tras de la puerta.

-Dame un segundo. –Digo mientras me lavo la cara y sonrío al espejo. No tengo porque seguir triste además quiero seguir la fiesta y para eso no me falta nada, hay alcohol y alguien con quien bailar. Solo necesito música y otra cerveza o unas tantas más.

Cuando salgo del baño Peeta se ha puesto en el sillón de nuevo y me observa caminar hacia allí. Sé que no debo verme muy agraciada pero no me importa, total a él no tengo porque impresionarlo.

-Peeta ¿Puedes poner música?

-¿Música?

-Sí, nada romántico, solo algo que se pueda bailar.

Empieza a indagar en su celular mientras yo me mantengo de pie conteniendo las ganas de empezar a moverme ¿Qué me pasa? Siento que debería estar triste pero ya no estoy bien segura de si tengo razón para ello aunque ahora mismo eso no importa.

Después de unos minutos pone a sonar una canción movida que no logro identificar pero que me produce ganas de moverme. Me pongo justo al frente de Peeta y me percato de que ya hay cervezas nuevas en la mesita y de que se ha quitado el saco. Agarro una y luego de darle un enorme sorbo tomo su mano.

-¿Bailas conmigo?

Su rostro parece contrariado –De nuevo- y se queda sin saber que responder pero antes de darle tiempo de cualquier cosa lo halo haciéndolo levantarse. Peeta pone una de sus manos en mi cintura y con la otra toma una de mis manos siempre cuidadoso de no acercarse demasiado a mí pero yo suelto la mano que me ha tomado y literalmente me cuelgo de su cuello obligándolo a pegarse a mí.

Nos movemos despacio sin seguir para nada el ritmo de lo que suena en su teléfono pero no me importa porque lo único que quiero en este momento es no quedarme quieta. No sé si estoy confundida pero juraría que lo he escuchado suspirar varias veces como resignado y entre más lo hace, más lo acerco a mí. No tiene por qué comportarse de esa manera.

-Peeta. –Levanto mi cara y me quedo mirándolo fijamente- ¿Crees que soy bonita? –No sé por qué le pregunté eso pero salió antes incluso de que pudiera pensarlo, creo que hace rato mi cerebro está desconectado.

No dice nada y eso me molesta inexplicablemente.

Lo miro una vez más y le pregunto de nuevo -¿Entonces crees que soy fea?

-Claro que no, eres hermosa.

Hermosa. Esa palabra la he escuchado en repetidas ocasiones de su hermano y ahora no se si alguna vez lo decía en serio.

-¿Y por qué tu hermano me hizo esto? –No pude evitar decirlo.

Esa era la razón por la que estaba triste y una vez más vuelvo a sentirme así. Estoy hecha una montaña rusa de emociones esta noche pasando de la alegría a la tristeza en nanosegundos y vuelvo a llorar.

-No Kat, no llores. –Dice viéndome a los ojos.

-Es que no lo entiendo Peeta, no sé qué fue lo que hice mal.

-Tú no hiciste nada malo, es solo que Gale es un tarado y no ha sabido apreciar… -Deja la frase sin concluir.

-¿Apreciar qué?

Vuelve a quedarse callado pero sus últimas palabras suenan en mi cabeza como un eco y empiezan a dar vueltas junto con todo lo demás haciendo que me vuelva a marear. Por un momento no puedo conectar mis pensamientos y solo me dedico a mirar sus hipnóticos ojos azules.

-Oye, tienes bonitos ojos.

Lo veo sonreír y al instante siento como mi estómago se revuelve amenazando con traer al exterior todo su contenido, sin embargo, logro detenerme a tiempo para que no pase y una vez me siento de nuevo en el sillón tomo mi vaso de cerveza, el cual derramo completamente sobre mi vestido -Que mal- y al tomar la suya sin permiso termino empapando su camisa también.

-Oh, oh que torpe. Ahora tendré que quitarme el vestido y tú la camisa. –Digo con un ataque de risa histérica.

Como puedo intento alcanzar el cierre pero me es imposible y le pido a Peeta que lo baje por mí. No entiendo porque se pone tan rojo si solo le estoy diciendo que sea amable y me ayude a desvestirme. Si él me lo pidiera yo también lo ayudaría aunque creo que me vería un poco inútil porque no puedo coordinar bien mis movimientos. Luego de pensárselo un poco accede.

Estoy de espaldas pero volteo a verlo y me topo con que mientras baja mi cierre mira hacia otro lado. Seguramente no debe agradarle lo que ve porque evita a toda costa observarme ¿Cuál es su problema? Si pudiera quitarme el vestido sola no le hubiera pedido ayuda.

Cuando termina el cierre empiezo a deslizar mi vestido y termino acabándolo de sacar con mis piernas, era un poco ajustado así que me cuesta algo de trabajo salir de él completamente pero una vez esta fuera me doy la vuelta para encontrar que se ha quitado la camisa y está completamente sonrojado mirando sus pies.

-¿Tan malo es lo que ves? –Lentamente levanta sus ojos y me observa por completo con ellos pero no me importa. No sé porque pero no me avergüenza en lo absoluto que me mire.

-Lo siento.

-¿Por qué te disculpas tanto?

No contesta y se queda donde esta mientras yo me dirijo a la cama y me recuesto. Minutos después veo que va hacia el sofá. Me levanto un poco y lo veo recostado allí. Pongo mi cabeza en la almohada y me quedo mirando al techo en el cual figuras extrañas danzan sin parar. Abruptamente me vuelvo a levantar y dirijo mi mirada hacia donde está:

-Peeta ven aquí… -No sé porque pero de repente siento una necesidad grande de que este a mi lado como si fuera de vida o muerte pero él no responde ¿Se habrá dormido ya?

-Peetaaaaa…

No sé si estaba dormido o estaba pensando un poco sobre si debía o no atender a mi llamado pero al final llega silenciosamente y se pone de pie junto a la cama desde donde puedo observarlo detenidamente.

Su cuerpo es increíble. Su fornido pecho desnudo y sus marcados abdominales son envidiables y sus brazos parecen tan fuertes. Es todo un monumento de hombre. ¿Cómo no lo había notado antes?

Tomo su mano viéndolo a los ojos –¿Podrías quedarte conmigo un rato?

Vuelve a pensárselo pero al final accede y yo le hago un lugar en la cama.

-Te voy a acompañar solo hasta que te duermas. –Dice mientras se recuesta con mucho cuidado de no tocarme –Que tontería- pero yo no soporto que esté alejado y lo abrazo pasando también mi pierna sobre su cuerpo mientras mis ojos empiezan a pesar toneladas.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

¡Hola! Este capítulo para mí fue muy divertido de hacer aunque no sé si plasmé bien la pequeña borrachera de Kat pero traté de hacerlo lo mejor posible ¿Cómo les pareció? Espero que me den un poco de crédito por eso.

Laura: Jajajajaja ¿Matamos dos pájaros de un solo tiro? Eso estuvo muy bueno como siempre. Habrá que ver pero por ahora no sabremos la identidad de la chica en cuestión por el bien de todos.

Ana Karen Mellark: Bueno pues hay que seguir haciendo conjeturas porque por ahora no sabremos quién es, me gusta tu opinión acerca de las posibles sospechosas, ese "creo que es" y "me gustaría que fuera" fue genial. Con respecto a tu nombre si se ve muy bonito, tienes suerte, te casaste con nuestro hombre ideal.

XX: Te puse dos x porque no sabía cómo llamarte y al igual que a las otras personas, si no es mucho ¿Podrías darme un seudónimo por si vas a seguir comentando? Tu apunte ha sido bueno, tienes razón en que han sido un poco cortos los capítulos pero no es porque me esté dando prisa con la historia, es más porque ya hice una historia con capítulos muy largos y a mí personalmente no me gustan tanto, sin embargo, prometo hacerlos más largos. Con respecto a lo del cliché, es cierto en parte pero de esa manera tenía pensado empezar la historia cuando recién la concebí así que era algo que iba a poner de todas formas. Lo de la historia Galeniss no lo hice porque la verdad esta es más una historia Peetniss y no me quería extender con capítulos de otra cosa, sin embargo, ustedes van a saber sobre ellos porque ya había pensado traerla a colación en los momentos necesarios pues Gale no se va a quedar con los brazos cruzados. Me encanta tu opinión de Finnick y la apoyo porque también es de mis personajes favoritos, lo otro lo dejamos para cuando sea el momento.

Doremi: Esa era la idea y veremos que hace la sensible Kat para manejar esta difícil situación que tendrá que enfrentar más pronto de lo que le gustaría.

Ady Mellark87: Adorable y apapachable, no lo pudiste describir mejor. Lo de Gale vendrá a su debido tiempo, no te apures y veremos si logro engañarte de nuevo. Nena pues tengo muchos libros que podrían parecerte interesantes, hablemos de ellos por un PM ¿Ok?

Gracias por el interés que demuestran en la historia.

Giselle Jay.