DISCLAIMER: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. La historia es producto de mi imaginación.
CAPITULO 5
Mi cabeza retumba como un tambor al que golpean fuerte y constante y la luz que está entrando por algún lugar de la habitación empeora las cosas. Bostezo suavemente aun sin abrir los ojos mientras trato de agarrar mi manta favorita, la que siempre mantengo a mi lado y que extrañamente ahora no está en su lugar.
Esperen un momento.
Abro mis ojos lentamente y desconozco el sitio donde me encuentro pero sobre todo a la persona medio desnuda que me tiene abrazada y sobre la cual tengo mi cabeza apoyada.
¿Dónde estoy? ¿Qué diablos paso aquí?
Levanto un poco la cabeza que pesa toneladas y me estrello con la visión de Peeta Mellark. Dormido. Con su pecho desnudo. A mi lado. Ahogo un grito para no despertarlo y me devano los sesos tratando de encontrar una explicación racional a la situación. ¿Qué hago aquí con el hermano de Gale que aparte de todo está medio desnudo?
Luego me veo a mi misma y me doy cuenta de que eso no es lo peor pues resulta que yo soy la que tiene menos ropa. A penas traigo sobre mí un sostén y unas bragas color violeta, las que había comprado para mi noche con Gale, entonces algunas cosas empiezan a volver a mí atrofiada mente: La fiesta. El champagne. El trasero de Gale. Suficientes recuerdos de una pésima noche pero que en conclusión no me dan la explicación de que es lo que hago aquí con él, a medio vestir y prácticamente en sus brazos sobre la cama.
¡Por Dios!
Como puedo trato de levantarme sin hacer ruido y aunque mi cabeza me está matando lo consigo después de todo. Peeta parece profundamente dormido porque apenas se da cuenta de que me he apartado de su lado y en tiempo record busco una sábana con la cual cubrirme mientras consigo ubicar el lugar donde fue a parar mi vestido.
Esto es escandaloso y lo peor de todo es que no recuerdo gran cosa de lo que paso aquí ¿Acaso él y yo…? –Sacudo mi cabeza tratado de sacar el pensamiento y siento que me mareo. El solo concebir la idea de haberme acostado con Peeta producto de mi borrachera me hace sentirme horrible, eso sería lo único que me faltaría para completar mi racha de mala suerte.
Con mucho cuidado me muevo por la habitación y encuentro que mi vestido está en el piso junto a la camisa de Peeta, también encuentro botellas de cerveza en la mesita cerca del sillón y dos vasos que aun contienen el líquido amarillo además de la botella de champagne vacía.
Recojo el vestido del suelo y giro para dirigirme al baño pero me estrello con unos ojos azules que me siguen en silencio. No sé en qué momento pero Peeta se ha despertado y está sentado sobre la cama observándome.
Mi cara estalla de vergüenza mientras ambos nos miramos.
-Ho…la. –Consigo decir.
-Hola. –Contesta mientras sus mejillas se colorean un poco.
A este momento no sé quién está más avergonzado de los dos pero tal vez debería ser yo que aún sigo envuelta en una sábana y que debo haber hecho es espectáculo del siglo -¡Qué horror!-. Nos quedamos un momento en un silencio incómodo propio de la escena, cualquiera que nos viera en este instante se imaginaría todo menos lo que en realidad paso, porque no nos acostamos ¿O sí?
Con mi vestido en la mano reacciono sobre lo que debería estar haciendo así que me dirijo al baño para poder colocármelo. Mi cabeza me está matando pero lo merezco por haber bebido como una loca por culpa de un desgraciado. Gale. De nuevo las imágenes vuelven a mi cabeza y mis lágrimas salen una vez más al exterior. Aquí frente al espejo veo a una chica que hasta ayer pensaba que vivía en un sueño del cual tuvo que despertar a patadas.
Tomo una bocanada de agua para refrescar mi garganta reseca y me lavo la cara para no seguir derramando lágrimas por algo que no tiene caso pero es imposible porque me duele. Las ojeras y los restos de maquillaje que al parecer no retiré adecuadamente muestran los vestigios de la noche más triste de mi vida pero lo que más me molesta es que esto me lastima aún más porque sigo enamorada. El amor no se muere de la noche a la mañana y menos cuando tiene una historia.
¿Qué voy a hacer una vez que tenga que volver?
No tengo idea. Solo sé que por ahora no quiero verlo, no soy capaz de mirarlo a los ojos y ver en ellos el cinismo con el que me va a ocultar que se acostó con otra y mucho menos escuchar sus palabras diciendo que me ama y que soy lo más importante en su vida como seguro va a hacer una vez lo vea. Por otra parte ni siquiera sabe porque hui de la fiesta con su hermano con quien yo tampoco sé que fue lo que sucedió.
Entonces para empezar tengo que resolver este asunto ahora mismo y hablar con Peeta de alguna forma para que me cuente si por haberme pasado de tragos hice algún disparate del que tenga que arrepentirme, pero antes debo revisarme para ver si encuentro algo diferente en mí. Me preparo para ser médico y las señales físicas de la intimidad saltan a la vista.
Reviso minuciosamente las partes más íntimas de mi cuerpo para descubrir que todo parece estar en su lugar, lo cual me tranquiliza un poco, además si algo hubiera pasado yo debería sentir dolor de algún tipo y lo único que me duele ahora mismo es la cabeza y eso no tiene nada que ver con lo que podría haber pasado.
No obstante necesito saber que tonterías pude haber hecho porque estoy más que segura que debo haberme puesto en ridículo frente a Peeta y eso sí que me da vergüenza porque él y yo nunca hemos tenido más que un trato formal. No me quiero ni imaginar lo que debe estar pensando de mí en este momento.
Entonces recuerdo algo más, algo sumamente importante. No he hablado con Annie con quien se supone pasé la noche ¿Y si mis padres fueron a buscarme ya?
¡Mierda! Estoy en problemas.
Deben estar muy preocupados aunque estoy segura que Annie debe haberme cubierto la espalda por lo cual le debo la explicación del siglo, lo que no me hace sentir en lo absoluto tranquila porque Annie Cartwright puede ser toda una inquisidora cuando se lo propone, es como una especie de conciencia parlarte y gritona.
Una vez salgo del baño vestida completamente me encuentro con Peeta ojeando su teléfono sobre el sillón. Cuando se percata de que estoy aquí levanta sus ojos y se queda en silencio. ¿Por qué es tan callado?
Se que lo primero que debo hacer es hablar con él sobre lo que sea que haya sucedido pero ahora mismo me da muchísima vergüenza siquiera mirarlo a la cara, estoy segura de que debo haberme comportado como una tonta y para eso no necesito ser adivina pero también estoy segura de que soy yo quien debe propiciar una conversación en la cual tenga la oportunidad de disculparme.
-Peeta…
-¿Si?
-Quiero disculparme contigo…-Titubeo un poco- Por las tonterías que puedo haber hecho anoche, yo no acostumbro a beber mucho pero ayer se me fueron las luces y…
-No te preocupes Kat
-Claro que sí, debo haberme comportado de una manera reprochable y no quiero que pienses que siempre soy así, por favor discúlpame.
-Tranquila, no tienes nada de qué disculparte –Creo que observa la duda en mi rostro porque agrega- Y despreocúpate, no hiciste nada indebido, nada que no hubiera hecho alguien en tu lugar.
-¿En mi lugar? ¿A qué te refieres?
-A lo que me platicaste anoche, la razón por la que estabas triste.
Claro, olvidaba que le conté lo de Gale.
-Ah sí.
-No te preocupes Kat, te entiendo perfectamente, lo que hizo mi hermano estuvo mal y aunque sé que no debo meterme en eso, creo que tú y él tienen mucho de qué hablar.
-Lo sé.
Peeta es una persona muy agradable y estoy segura de que si nos tratáramos más a menudo hasta seriamos buenos amigos.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Claro, lo que quieras.
-¿Qué fue exactamente lo que sucedió anoche?
Lo veo sonreír auténticamente por primera vez desde que estamos hablando y a diferencia de otras veces ya no se sonroja, parece incluso… Confiado.
-¿De verdad quieres saberlo?
Oh, oh ¿Debería alarmarme?
-S..iii.
-Nada.
-¿Nada?
-Bueno, nada fuera de lo normal.
-Explícate mejor. –Jummm ya no me parece un chico tan tímido y callado, creo que me está tomando del pelo incluso.
-Solo bebiste un poco, me contaste lo de Gale y me pediste que pusiera música.
-¿Eso es todo?
-Y me pediste que bailara contigo. -¿QUEEEEEE? Trágame tierra.
-¿En serio? –Peeta asiente con una leve sonrisa. -¿Qué es tan divertido?
No sé de qué manera preguntarle cómo es que terminamos juntos en la cama y a medio vestir pero debo hacerlo porque eso es el más preocupante de todos los asuntos. Si me dice que lo besé o algo más seguro que me arrojo por la ventana.
Me muerdo un dedo con nerviosismo mientras él me observa y agrega -No sucedió nada.
-¿Cómo dices?
-Entre nosotros, no sucedió nada.
-Pero es que…. Tu y yo…. Ehh… -No puedo formar un solo pensamiento coherente.
-Empapaste tu vestido y mi camisa de cerveza y me pediste que te ayudara a quitártelo porque no podías sola y luego tenías mucho sueño y te ayudé a llegar a la cama.
-¿Y cómo es que acabaste a mi lado?
-Me pediste que te acompañara mientras te dormías y sin querer el sueño me venció a mí también.
-Ah.
La historia es bastante convincente así que decido creerle, además no tengo otro remedio y lo que me tranquiliza es que no hice ninguna cosa de la que tenga que arrepentirme salvo comportarme como una patética chica ebria pero eso ahora es irrelevante porque tengo problemas mucho peores.
-¿Podrías llevarme a casa de Annie por favor?
-Por supuesto.
Se levanta de inmediato y una vez hemos recogido todas nuestras pertenencias –Nuestros teléfonos, su saco y mi cartera- nos dirigimos al ascensor en silencio, sin embargo, yo misma decido romperlo porque aún tengo algo que decirle.
-Peeta.
-¿Si?
-Gracias.
-¿Porque?
-Por quedarte conmigo.
-No tienes por qué agradecerlo.
Ambos sonreímos y nos dirigimos al parqueadero del hotel luego de entregar la llave en la recepción. El camino a casa de Annie lo recorremos en silencio y en vista de que mi teléfono está apagado le pido a Peeta que me preste el suyo para llamarla y advertirle que la persona a quien interrogará hasta el cansancio va camino a su casa.
Luego de dos tonos contesta.
-¿Peeta?
-No, soy yo.
-¿Katniss? ¿Qué haces tú con el teléfono de Peeta?
-Es una larga historia que te contaré una vez llegue a tu casa a la cual voy en este momento.
-Ok, aquí te espero y déjame decirte que tu madre llamó hace rato y tuve que mentirle diciendo que aun dormías.
-Por eso te quiero tanto.
-Más vale que tengas una buena explicación para esto.
-Ni te imaginas.
Una vez agradezco a Peeta por haberme dejado llamar a Annie de su teléfono nos volvemos a quedar en silencio el cual aprovecho para pensar lo que le diré a mi amiga una vez la vea. La casa de Annie queda relativamente cerca así que el camino es corto y cuando hemos llegado beso su mejilla para despedirme y a la vez volver a agradecerle por cuidar de mi borrachera.
Cuando lo veo alejarse me encuentro con Annie esperando por mí en la entrada con cara de pocos amigos y creo que la principal razón es porque me vio llegar con el novio de su hermana con quien la evidencia apunta que pasé toda la noche.
-Katniss Everdeen me debes una explicación del tamaño del globo terráqueo.
-Déjame llegar por lo menos.
Me toma la palabra y me conduce dentro de la casa. Mientras caminamos hacia su habitación siento sus ojos en mi espalda y me fijo que aún es temprano porque hay poca actividad. Tal vez su hermana aun duerme, lo cual es conveniente para mí.
Una vez estamos allí Annie pone seguro en su puerta y se sienta en uno de los muebles indicándome que me ponga frente a ella como en el interrogatorio de un juicio. Esto me es tan familiar, mi padre es abogado y hace esto todo el tiempo y ella es una experta, a veces pienso que se equivocó de carrera.
-Ahora si te escucho. –Su voz es dos octavas más altas, lo que hace que mi cabeza retumbe.
-Por favor no grites que tengo una horrible jaqueca.
-Katniss Everdeen siento que no te conozco.
-Deja de usar mi nombre completo.
-Estoy enojada contigo.
-No lo estarás una vez te lo cuente todo.
-Bueno, pues te escucho.
Atentamente escuchó cada uno de los detalles de la noche, desde mi nerviosismo subiendo las escaleras, mi idea de las copas y el champagne, la escena de Gale y la chica y la manera como tuve huir de inmediato de allí. Cada que iba revelando algo nuevo, su rostro pasaba de la incredulidad al enojo y la compasión y de nuevo de vuelta; al final su mirada se suavizó y pude ver en ella un atisbo de comprensión mientras otra vez mis ojos me traicionaron derramando lágrimas a borbotones –Malditos ojos traidores-.
-¡Kattie eso fue horrible!
-Ni te lo imaginas. –Digo limpiando mis mejillas aunque las lágrimas no dejan de caer.
-¿Porque no me lo dijiste anoche? Debiste llamarme.
-Quería estar sola. –De inmediato alza una ceja y tuerce la boca y se lo que está pensando. Peeta.
-Eso fue solo una coincidencia. –Le explico antes de que pregunte- Verás, recién salí de la habitación de Gale me topé con él y le pedí que por favor me sacara de allí y me llevara a un hotel donde pudiera pasar la noche.
-¿Por qué no viniste a mi casa?
-Porque deseaba embriagarme para ahogar lo que sentía y tú no me lo hubieras permitido.
-¿Y Peeta si te dejó?
-No lo culpes, puedo ser obstinada cuando me lo propongo, lo sabes.
-Me consta pero ¿Ahora qué piensan hacer? –Pone su mano sobre la mía como señal de apoyo.
-No lo sé, por ahora solo no quiero verlo.
-Kat, sabes que no vas a poder esconderte de él para siempre, además pronto termina el receso y tendremos que regresar a la universidad.
-Sí, lo sé, pero ahora no quiero pensar en nada de eso, solo quiero llegar a casa, darme un baño y no salir de mi habitación en todo el día. Diré que me siento enferma y así nadie me molestará.
-¡Ese hijo de #$/&! –Annie es de esas chicas que jamás usa una mala palabra pero al parecer este asunto ha logrado sacar lo peor de ella- Ahora mismo tengo ganas de ahorcarlo por lo que te hizo.
-No más que yo. –Digo secando mis lágrimas mientras mi cuerpo sigue sacudiéndose entre sollozos que además aumentaron mi dolor de cabeza.
-Oye y entonces Peeta ¿Se quedó contigo?
-Si.
-Kat ¿Acaso tú y el…? –Annie pone una autentica cara de espanto.
-Por Dios ¡No! Tampoco estaba tan mal además él se ve muy enamorado de Delly y yo jamás me juntaría con el hermano de mi ex. –No me consta lo de Delly pero debo defenderme de alguna forma y lo segundo que dije es cierto, jamás me metería con él.
-Katniss, aunque adoro a mi hermana no creo que Peeta esté tan enamorado de ella como dices porque llevan muy poco saliendo, sin embargo, sé que es un chico respetuoso y tal vez no debería decirte esto por Delly y todo eso pero que lástima que te hubieras fijado en Gale y no en él.
No me había detenido a pensar en ello.
-Vas a terminar con Gale ¿Verdad?
No soy capaz de contestar a su pregunta porque aunque no quiero verlo ahora mismo, no sé si deseo acabar con nuestra relación.
-No estarás pensando en perdonarlo ¿O sí? –Annie vuelve a elevar su voz.
-No sé, ahora estoy muy confundida.
-Kat, eres una chica linda, inteligente y de buena familia, puedes encontrar a alguien que valga la pena.
-No es tan sencillo Annie, tú lo dices porque nunca te has enamorado pero espera a que te pase.
-Tengo cosas más importantes en que pensar que el amor.
La conversación se desvió de mí y ahora recae en sus hombros, lo cual me da un respiro. Tomo sus manos y la miro sonriendo.
-Un día de estos Annie alguien te gustará y deberás cuidar lo que dices.
Ambas sonreímos y yo respiro un poco más tranquila porque ya le conté todo a mi mejor amiga, bueno, casi todo, los únicos detalles que mantuve solo para mí sobre la noche pasada fueron el hecho de haber bailado con Peeta, haberle pedido que me desvistiera y el más importante: La manera como amanecimos abrazados y con el mínimo de ropa. Annie no necesita saberlo y yo ahora tengo problemas más importantes que haber pasado la noche con el otro chico Mellark.
Peeta Mellark. El chico que al parecer si vale la pena.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
¡Hola! Aquí les comparto un capítulo más y aprovecho para decirles que espero hacer una actualización semanal porque ahora me encuentro algo ocupada para escribir tan seguido como antes. Espero que sigan leyendo y comentando.
Susybrok: Creo que te estarás refiriendo a Finnick supongo porque Gale es el novio infiel así que no es ningún amigo protector. Me alegra que te guste el curso de la historia y como ya dije por ahí, la relación de Gale y Katniss no se profundizo pero sabrán de ella. También me gustan esos dos personajes que dices. Te envió un saludo desde la capital bambuquera de Colombia.
Laura: Creo que la mayoría de los borrachos lo son pero si a mí me cuidara Peeta hasta me emborrachaba así. Jajajaja.
Ana Karen Mellark: Peeta es tímido por ahora pero ya viste que en este capítulo fue un poco menos. Te aseguro que manejaré otras facetas de él cuando PEETNISS empiece, no desesperes. Me gusta tu idea de concurso ¿A alguien más le suena? Creo que un poquito más adelante haré uno cuando más personas se animen a comentar y así dedicaré un capítulo si quieren… ¿Hay más sospechosas? ¿Quién será la amante de Gale? Creo que ese será el motivo para el concurso y lo haré capítulos antes de revelar la identidad de la susodicha. Explicare más adelante como.
Doremi: Bueno, lo importante fue tu intención. Es cierto, el alcohol hace estragos y lo de Peeta solo es posible porque para las que lo amamos él es perfecto y con uno así cualquiera hace tonterías XD.
Dazulu: Hola de nuevo. Mantente con nosotros.
Ady Mellark87: Cualquiera se deja XD pero Peeta aún no nos da mucho porque no le hemos dado la ocasión, este apenas es el principio.
Saludos a los nuevos seguidores de la historia y a quienes la pusieron entre sus favoritas.
Giselle Jay.
