DISCLAIMER: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. La historia es producto de mi imaginación.
CAPITULO 6
Me paso un rato más platicando con Annie de algunas cosas sin importancia con el fin de distraerme un poco del asunto de Gale pero es tan fuerte que aún sigue dando vueltas en mi atrofiada cabeza donde la resaca tanto física como emocional coexisten en conflicto constante. Yo que siempre he hecho gala de mi inteligencia o simplemente de mi sentido común para no darle tantas vueltas a los asuntos que no lo merecen me encuentro realmente afectada al ver qué ambos en esta ocasión brillan por su ausencia.
-¿Oye y tu hermana estuvo en la fiesta? –No sé ni porque la he traído a colación.
-Si claro ¿Porque?
-La verdad es que no la vi y pensé que no había ido.
-Es que cuando tú te acercaste a nuestra mesa se había retirado a hacer una llamada y tardó un poco pero estuvo allí, el problema es que tú no tenías ojos para nadie que no fuera Gale ¿Por qué la pregunta?
-Por nada en particular, es solo que no me percaté de ella en toda la noche. –Annie tenía razón, no había nadie para mi más que Gale y eso solo comprueba lo idiota que he sido- Tal vez tienes razón y soy una tonta que solo ha vivido en razón de su relación.
-Yo no dije eso.
-No necesitas decirlo Annie, es la verdad y ahora que lo pienso no me extraña que hayas tenido que ir por ahí limpiándome la baba.
-Kat, es una lástima que las cosas no salieran bien pero no sacas nada con autocastigarte, el imbécil fue él, además debes verle el lado bueno a las cosas, por lo menos no podrá seguirte engañando, sin embargo, en lo único que te doy la razón es en que posiblemente no nos habrías creído si alguna de nosotras lo hubiera visto para luego contártelo pero entiendo que es difícil imaginarse al príncipe azul siendo un mal nacido.
-Tal vez sí o tal vez no, no lo sé. –Quisiera batir la cabeza y aclararme las ideas pero eso solo empeoraría mi resaca.
-No te engañes Kat, es más fácil que hubieras dudado de nosotras que de él pero el punto es que no tienes la culpa, estabas cegada por el amor y el parecía, bueno… Mejor no vuelvo a mencionarlo, eso del príncipe azul ya me está mareando.
Y a mí también. Supongo que ya es hora de que despierte y vuelva al mundo real aunque vivir en el cuento de hadas fuera más cómodo.
Pero Annie me había puesto a pensar mucho con sus palabras ¿Era verdad? ¿Le habría creído a Gale antes que a ellas si me hubieran contado sobre la escena? Lamentablemente era lo más posible, en mi cabeza lo había idealizado como el hombre perfecto cuando en realidad era un lobo vestido de oveja. Cuanto estaba yo insultando a mi racionalidad después de todo, siempre había sido una niña mimada pero si la medicina te enseña algo es que el mundo no es todo perfección y cada uno de nosotros tiene un lado oscuro, algo que se pudre y que sale a la luz en algún momento. Como cuando te mueres y tu cuerpo fuera de un modelo o de una persona del común se descompone y va a parar al mismo lugar.
Pero el caso ahora es ¿Quién diablos era yo? Al parecer una chica lo suficientemente estúpida para no ver lo que sucedía en su nariz. Annie dice que no me siga castigando pero es imposible ¿Cómo pude hace solo un rato considerar la idea de perdonarlo? En realidad todavía tenía dudas en mi cabeza pero esas eran más de lo que debería hacer a continuación porque creo que Gale no se quedará de brazos cruzados aunque ahora que lo pienso ya ni siquiera sé si lo conozco en realidad.
¡Rayos! Estoy muy confundida. Como toda una adolescente desprovista de sentido común.
-¿En qué piensas Kat?
-En realidad no tengo un solo pensamiento coherente, estoy hecha nudos después de semejante noche.
-Pero tú no fuiste la única a la que se le arruinó la noche. –Las palabras de Annie me hicieron volver a concentrarme en la conversación.
-¿Ah no? ¿A quién más?
-Madge estaba un poco alterada, cuando te perdiste ella también lo hizo y al regresar estaba hecha una furia hasta el punto de salir de allí de volada, casi ni se despide. Quien sabe que le pasó para que se pusiera así.
El asunto de Madge por el momento no me interesaba, era mi amiga pero a veces se comportaba tan extraño que hacía mucho tiempo había dejado de gastarle tiempo a tratar de entenderla además ahora mis problemas requerían más de mi atención que el posible desaire que pudieron haberle hecho.
Un golpe en la puerta nos interrumpió de repente.
-¿Srta. Annie?
-¿Si, Wiress?
-El hermano de la Srta. Everdeen está en la puerta. –Había olvidado que llamé a casa para que me recogieran pero no esperaba que Finnick fuera quien viniera por mí aunque no me sorprendía del todo, conocía perfectamente la razón.
-Dile por favor que en un momento sale.
-Como diga.
Sentí los pasos de Wiress alejarse y mi primera acción fue dirigirme al baño para supervisar que mi aspecto no fuera tan revelador. Mi hermano es muy observador y un inquisidor tan bueno como Annie, me sorprende que no hubiera decidido seguir los pasos de mi padre y ser abogado e incluso ahora que lo pienso mi hermano y mi mejor amiga serían una excelente pareja si ella lo considerara pues son similares en ciertos aspectos, sin embargo, jamás se lo mencionare a ninguno porque al parecer ella lo tolera menos que a los productos lácteos que no consume jamás.
-¿Crees que mi apariencia delata mi estado de ánimo?
-Tu mi querida Kattie eres un libro abierto la mayor parte del tiempo pero diría que hoy puedes con eso.
-¿Vas a bajar conmigo?
-¿Es necesario?
-Necesito apoyo moral hasta el último momento. –Digo con ojos esperanzados.
-Ya que. –Suspira resignada y se dirige conmigo abajo topándonos con Delly.
-Hola Katniss. –Sonríe abiertamente.
-Delly ¿Cómo estás? –La miro con cautela como si el solo hacer contacto visual le permitiera enterarse de lo que hice la noche anterior en compañía de su novio. No es que hiciera nada indebido por supuesto.
-De maravilla ¿Y tú?
-Bien, gracias. –Me siento sumamente incomoda porque es demasiado amable y hoy parece particularmente feliz mientras yo me siento como si le hubiera hecho algo muy malo.
-¿Ya te vas?
-Mi hermano vino por mí.
-Bien, que tengas buen día.
Lo último que veo son sus rubios rizos alejarse mientras yo respiro aliviada y creo que Annie lo nota porque levanta una ceja pero para mi alegría no comenta nada. Terminamos de bajar en silencio y al llegar a la estancia encuentro a mi hermano sentado ojeando distraídamente a su alrededor. Viene vestido de manera relajada pero al parecer ha escogido su atuendo cuidadosamente y de inmediato descubro que sigue dando la pelea con el solo hecho de que puedo oler su perfume a kilómetros.
Al vernos se levanta de inmediato y se dirige a nosotras con una de sus sonrisas atrapa chicas.
-¡Kittie! –Se acerca y me abraza muy efusivamente mientras me besa en la mejilla para luego dirigir su atención a Annie.
-Hola Annie, buenos días. –Intenta acercarse pero ella lo detiene pasándole la mano cortésmente.
-Hola Finnick.
-¿Cómo estás?
-Muy bien aunque un poco ocupada, Kat ¿Te escribo al rato?
-Ok.
-Bien, creo que los dejaré. –Da la vuelta sin más despedida que eso y sé que lo hace por Finn, es una chica dura. Cuando nos ha dejado solos salimos hacia el auto y aprovecho para burlarme un poco de él pues al parecer mi hermano esperaba otros resultados.
-Finn ¿Te pusiste toda la botella de colonia? –Digo riendo.
-Camina gatita. –Parece un poco decepcionado.
-Sabes que eso no va a funcionar con ella ¿Verdad?
Se encoge de hombros. –Al menos debía intentarlo.
Durante el camino a casa se la pasa parloteando sobre la fiesta y cualquier cantidad de detalles de la misma volviendo siempre al mismo tema mientras yo miro por la ventana de manera distraída. Por lo menos el asunto de Annie lo entretiene al punto que no nota que estoy en otro lugar y que me siento como si un camión lleno de elefantes me hubiera arrollado el corazón.
-Así que ¿Por qué te quedaste en casa de Annie?
-¿Qué? –Vuelvo mi cara hacia él que parece confundido y se fija de inmediato que le he estado prestando poca atención a su plática.
-¿Te pasa algo Kittie? Llevo rato hablándote y parece que estas fuera de este mundo. –En serio ya lo notó, genial.
-¿A mí? ¿Qué iba a pasarme? Es solo que no he dormido mucho porque Annie y yo platicamos un buen rato y nos dormimos bien tarde.
-¿Y te dijo algo sobre mí? –Por el tono de su voz y su ansiedad deduzco que he podido darle un giro de 360 grados a la conversación con solo pronunciar el nombre de Annie pero tampoco lo dejaré salirse con la suya, además no es como si en verdad hubiéramos hablado de él.
-El mundo no gira a tu alrededor. –Puse mis ojos al frente con indiferencia tratando de no reír.
-Vamos Kittie.
-¿Es que acaso Finnick Everdeen se está enamorando? –Parece que si puedo entretenerme en algo que me quite el aspecto de alma en pena.
-Ay por favor, es más como que quisiera saber si cause una buena impresión. Un conquistador nato como yo siempre debe preocuparse por esas cosas.
-Entonces no te digo.
-La chica es hermosa y tal vez podría interesarme un poco.
-No te voy a decir nada.
-Está bien, tú ganas. Annie Cartwright me interesa mucho, muchísimo.
-En ese caso… -Pongo suspenso a mis palabras y veo que aún me queda humor para burlarme de mi hermano- No dijo nada de ti, bueno, nada que te interese, a menos que quieras saber que piensa que eres un egocéntrico mujeriego que cambia de chica como cambiar de camisa.
-¿En serio eso dijo? –Parecía tan desconcertado por la mención que decidí no desmentirlo, ya era hora de que una chica lo pusiera en su lugar aunque ella no hubiera dicho una palabra al respecto.
La verdad es que tal vez estaba parafraseando un poco pero estoy segura de que si le hubiera preguntado a Annie sobre mi hermano eso es lo que habría dicho, eso si no hubiera utilizado términos peores. Ella es buena con las palabras.
-Sí, pero para tu fortuna piensa que eres un buen bailarín.
-Bueno, eso es mejor que nada. –Sonrió y siguió conduciendo.
Ya en casa lo único que deseaba era tomar una ducha y recostarme a lo que fuera que pudiera hacer entendido esto como torturarme, dar vueltas en la cama, seguirme torturando un poco más y tal vez dormir. Papá a esta hora ya estaría en la oficina y mi madre con algún paciente y al haberle dado lo que quería a mi hermano conseguiría que me dejara en paz por un rato.
Subí las escaleras de prisa y cerré mi habitación de un portazo estrellándome de la misma manera con la realidad de mi situación. Giré hacia mi mesa de noche y lo primero que encontré fue una foto mía con Gale cuando fuimos al Distrito 4 por el cumpleaños de Prim el año pasado. Era un día hermoso y soleado el cual disfrutamos en el mar. Malditos y traicioneros recuerdos que revuelven todo haciéndote querer sonreír y llorar a la vez.
En la foto esta tras de mi abrazándome por la cintura mientras yo estoy vistiendo un traje de baño y pantalones cortos. Ambos sonreímos, parecíamos felices en ese momento y por un instante me transporto de nuevo sintiendo esa misma sensación, sin embargo, inevitablemente vuelven a mí los recuerdos amargos y no puedo hacer otra cosa que tomar la foto y arrojarla lejos mientras empiezo a derramar lágrimas sin dejar de preguntarme si en ese momento ya tenía a alguien más en su vida supliendo sus necesidades de hombre.
Me enojo conmigo misma por seguir llorando como boba y como puedo me quito el vestido –Una labor que ahora parece muy sencilla- y los zapatos tirándolos con violencia por la habitación para luego dirigirme a la ducha. Pongo a llenar la tina mientras me miro al espejo por enésima vez con los ojos llenos de agua y dolor y violentamente limpio mi sufrimiento porque en serio ya me harté de ser tan débil.
Acabo de desnudarme y me meto en la tina pretendiendo lavar allí todo lo que siento pero no tengo fuerzas así que me quedo quieta dejando que el agua se mezcle con mis lágrimas y dejo volar mis pensamientos hacia un recuerdo.
Flashback
Había ido a visitar a mi padre a su despacho cuando su teléfono sonó…
-El Sr. Mellark desea verlo Licenciado.
-Dile que pase Mags.
Un hombre y un chico de la edad de mi hermano ingresaron a la oficina. El hombre mayor sonreía con verdadero entusiasmo mientras el menor observaba todo a su alrededor con curiosidad. Era el chico más guapo que había visto en mi corta vida pero estaba segura que esta no era la primera vez que lo veía. Me era familiar.
-Séneca amigo mío cuanto gusto.
-Haymitch, ven aquí.
Mi padre y el recién llegado se abrazaron efusivamente mientras mi mirada y la del chico se encontraron. Ya entendía porque me era familiar.
-Y ella debe ser Katniss. –El hombre se acercó y beso mi mejilla- Es más hermosa de lo que imaginé, ya era hora de conocerla, no puedo creer que siento tu mi amigo de toda la vida recién pueda apreciar a tu hija que sin duda heredó la belleza de su madre.
-Cariño déjame presentarte oficialmente a mi gran amigo el Sr. Séneca Mellark.
-Mucho gusto Sr. Mellark. –Había oído mucho sobre ese hombre, un importante empresario que era quien había crecido con papá, tal vez el trabajo le quitaba más tiempo que al mío porque aunque eran íntimos no compartían tanto como Annie y yo.
-El gusto es mío y aprovechando la ocasión déjame presentarte a mi hijo mayor, Gale.
-Gale es compañero de tu hermano Finnick. –Añadió mi padre haciéndome comprobar lo que ya sabía. Finnick no acostumbraba llevar amigos a casa ni cuando era niño pero estoy segura que me había hablado sobre él en repetidas ocasiones.
El chico sonrió ampliamente haciendo que me sonrojara y tomó mi mano con una suavidad tal que sentí que iba a caerme.
-Un placer. –Dijo con su cautivadora y blanca sonrisa.
Yo solo sonreí en respuesta sin poder dejar de mirar sus ojos. Sus hermosos ojos grises que hacían un perfecto contraste con su estatura, su cuerpo atlético, sus dientes perfectos y su cabello oscuro. Era encantador.
Ambos nos quedamos mirando en silencio por un momento hasta que uno de nuestros padres –No sé el de quien- carraspeó y ambos soltaron una risa.
-Creo que nuestros hijos van a llevarse muy bien. –Dijo el Sr. Mellark.
-Eso veo. –Contesto mi padre haciéndome volver a la realidad para descubrir que mi mano y la de Gale aún estaban unidas.
-Qué tal si vamos por un café y así me cuentas a que debo en honor de tu visita viejo amigo. -Propuso mi padre mientras todos salimos de la oficina.
Ese día no lo supe, pero había encontrado al que sería el amor de mi vida, el mejor amigo de mi hermano al que por obvias razones no había conocido antes oficialmente y quien más tarde me rompería el corazón.
-¿Kattie estás ahí? –Era la voz de mi madre haciéndome regresar al presente.
-Aquí estoy mamá –Rápidamente me sumergí completamente para que el agua y las lágrimas se confundieran aunque sé que no pasaría desapercibida.
De la misma manera salí de la tina tomando mi bata de baño para poder recibirla al fin. Una última mirada al espejo y un respiro para tratar de disimular ante la Dra. Everdeen. Ella es una terapeuta muy audaz pero antes que eso es una madre.
-Pensé que te habías ido al consultorio hoy. –Dije secando mi cabello para no hacer contacto visual directo.
-No Kattie, quería quedarme en casa así que le pedí a Seeder que reprogramara mis pacientes de hoy. –No me extraña en lo absoluto porque mamá hace eso a cada rato para pasar tiempo conmigo o con Finn.
Me dirigí al tocador fingiendo buscar una crema para mi cara pero sentí los ojos de mi madre en mi espalda todo el tiempo. No me sería fácil escapar de su interrogatorio pero agradecía al cielo tener a alguien que se preocupara tanto por mí.
-Cariño ¿Te pasa algo? –Mi madre es como una especie de vidente porque nada se le escapa, tal vez es porque es muy observadora o simplemente porque me conoce muy bien.
-No mamá, estoy bien. –Sigo sin darle la cara.
-Kattie mírame. –Ya no puedo seguir evitándolo y la miro mientras su expresión se suaviza al tiempo que se acerca a mí estudiándome en el trayecto- Sabes que puedes contarme lo que quieras.
Mamá además de todo es muy comprensiva y casi siempre platico sobre mis cosas con ella o con mis amigas, sin embargo, me da demasiada vergüenza tener que contarle que su hija es una chica idiota que iba a cometer una gran tontería y que lo único que pudo evitarlo fue el desplante de su novio.
-Estoy bien mami.
-A veces es bueno hablar cariño, no tienes que guardarte todo para ti y sabes que yo siempre estaré aquí para escucharte. –Me abraza mientras yo quiero desplomarme y llorar en sus brazos aunque no lo hago. Me doy cuenta de que es como si ya lo supiera todo porque asume ese rol de paño de lágrimas que en verdad quisiera aprovechar porque aunque creo que mis conductos lagrimales ya deberían estar vacíos estoy segura de que queda mucho contenido en su interior, sin embargo, hay cosas que debo resolver por mí misma y que de ninguna forma van a solucionarse llorando.
-Gracias mamá.
-De nada Kattie y ahora cuéntame cómo estuvo el resto de la fiesta, tu padre estaba un poco cansado y por eso decidimos retirarnos temprano ¿La pasaste bien?
-Si mamá, fue divertida. –Digo con fingido entusiasmo.
Le platico un resto de detalles sin importancia sobre los vestidos de mis amigas y la música con tal de distraer el asunto pero mi madre persiste en averiguar más sobre la noche. Me da la impresión de que lo hace con tal de llegar al fondo de todo y saber lo que me pasa –Años de convivir con un abogado y una terapeuta te enseñan algo- pero desvío su atención diciéndole que tomé un poco, que hablé con Annie hasta bien tarde y que me muero de sueño.
-Ok Kattie, descansa y luego seguimos conversando, hoy pasaré el día en casa ¿Crees que a Gale le gustaría venir a almorzar?
Gale.
No quiero verlo pero sé que no voy a poder evitarlo para siempre, sin embargo, no deseo que todo el mundo se entere de lo que sucedió pues lo he venido pensando todo el día y aunque tenía algunas dudas me acabo de convencer de algo. No lo puedo perdonar por lo menos por ahora pero haré las cosas de manera inteligente. Lo sé, hasta ahora no he hecho nada con inteligencia y con ello me refiero no solo a lo de Gale sino también a Peeta y a mi borrachera.
-Creo que dijo que dormiría todo el día.
-Es una pena.
Cuando mi madre sale de la habitación decido recostarme porque en verdad estoy cansada. Es posible que tanto llanto haya hecho que tenga sueño así que dormiré un poco pero antes decido revisar mi teléfono que está apagado y el cual pongo a cargar.
Al encenderlo encuentro una gran cantidad de llamadas perdidas de Annie y de Gale así como algunos mensajes de texto de la noche anterior que no deseo revisar, sin embargo, hay uno que me llama un poco la atención porque es de hoy y el remitente es alguien que no esperaba.
Espero que te encuentres mejor aunque eso sea un poco difícil. ¿Sabes? No tuve la oportunidad de decírtelo pero a pesar de que anoche fue horrible para ti me gustó mucho haber compartido tiempo contigo. Eres una chica excepcional y lamento mucho que mi hermano te haya lastimado. Ojala encuentre la manera de arreglar las cosas. Que tengas buen día.
P.J.M.
Peeta.
Eso sin duda es muy contradictorio pero ya hay demasiadas cosas que lo son en el momento para añadirle una más. Peeta J. Mellark ¿Qué significará la J? Me lo pregunto por un segundo pero desisto porque de verdad estoy cansada de tanta porquería emocional. Tal vez haber experimentado una mala noche me está volviendo ruda pero ¿A quién quiero engañar? Solamente soy una chica herida que desea serlo porque se dio cuenta de que eso de ser princesa solo sirve para que te lastimen y funciona únicamente cuando eres una mención en un libro de texto para niños.
Sé que dije que no tengo idea de si podría arreglar las cosas con Gale pero más que le he dado vueltas al asunto no encuentro que haya manera alguna así que como ya he pasado demasiado tiempo pensando en eso decido que lo dejarle de lado por un rato, necesito descansar y deshacerme de cualquier cosa que siga intoxicándome tanto o más que el alcohol.
Un rato después sin idea de cómo, logro dormirme enredada entre las sabanas de mi cama pero siento que solo pasan 5 minutos pues unos golpes en mi puerta me despiertan al instante y eso que estaba segura de que caería en estado de coma, para eso me sirve el llanto.
-Kattie tienes una visita. –La voz de Sae del otro lado de la puerta me levanta al instante sin darme tiempo siquiera de estar presentable. Aún sigo con mi bata de baño, el cabello revuelto y el corazón arrugado pero creo que tendré que recibir a quien sea que este aquí porque mi puerta lentamente se abre.
Y ahí esta él. Mi verdugo. Con una sonrisa en sus hipócritas labios y una mirada de inocencia en sus ojos.
-Hola muñeca.
Juro que al verlo mi primer impulso fue levantarme de la cama y salir corriendo pero recordé que esta es mi habitación y que aquí él es el intruso así que traté de serenarme y actuar de manera normal aunque en este preciso instante eso fuera imposible. ¿De verdad debíamos pasar por este asunto tan embarazoso? La respuesta era obvia y por más que yo quisiera evitarme otra jaqueca era mejor encararlo ahora mismo.
Me levanté de mi cama aun sin decir una sola palabra pero con mi mirada fija en su rostro que ya empezaba a deformarse por la duda respecto de mi comportamiento. Hoy a diferencia de otras ocasiones yo no tenía para él un saludo efusivo que significara correr y arrojarme a sus brazos. La verdad no sabía cuánto duraría mi lucidez mental y si ella alcanzaría para darle la oportunidad siquiera de que me contara la verdad que ya conocía. Mi mano estaba empezando a temblar con ganas de poner su cara del otro lado y no tenía idea de si la fuerza de voluntad sería suficiente para detenerla.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
¡Hola! ¿Me han extrañado? Les había dicho que esto tardaría un poco e incluso debo pedirles más paciencia porque las cosas no pueden saltarse tan rápido a lo que esperamos leer. Espero que este capítulo sea de su agrado… ¡Y que no me abandonen!
Lisset: Que bueno tenerte de nuevo por aquí y gracias por tus palabras.
Guest: No tengo tu nombre así que puse "invitado"… Para la próxima déjame algo si sigues por aquí. Gracias por comentar y me alegra que te divirtieras.
Laura: Katniss está muy confundida pero sabrá hacer lo correcto, sin embargo, no esperes que Gale se quede de brazos cruzados.
Ady Mellark87: El Peeta de esta historia va a ser encantador, solo espera…
Rucky: Paciencia… Hay mucho de Peeta por conocer.
Susybrok: Tienes razón en lo del papel de Gale no te había entendido. Aquí el protector será su hermano. Y gracias por esperar….
Ana Karen Mellark: Me encantó tu comentario por todo, en especial porque amas a Peeta como yo. Lo de la chica todavía no se sabrá y estoy de acuerdo contigo en que Annie es una buena amiga y ¿Qué me dices de Finnick? Te aseguro que será el mejor hermano del mundo.
Alejandracottom: Por lo visto voy a tener que someterlo a votación ¿Quién quieren que sea la amante de Gale? Jajajajajaja… No creo que sea conveniente porque para que todo sea más efectivo la mayoría escogería a Delly igual que tú. ¡Me encanta que estés aquí!
¡Los quiero!
Giselle Jay.
