DISCLAIMER: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. La historia es producto de mi imaginación.

CAPITULO 7

Me acerco a él tanto como me es humanamente posible tolerar. La situación ha cambiado en cuestión de horas pues no hace más de un día que quería estar entre sus brazos y ahora no puedo soportar tenerlo a kilómetros de mí. Toda mi vida he estigmatizada como la chica hermosa y dulce, la muñeca de porcelana a la que debes cuidar mucho porque es de las que se rompen con facilidad y debo aceptar que es lo que se me ha dado mejor, pero también soy una mujer hecha y derecha y ya estoy harta de tantas concesiones, sin embargo y aunque siempre me he jactado de mi autocontrol en momentos difíciles, este asunto sobrepasa mis límites y estoy segura de estar a un paso de descontrolarme por completo reduciendo mi fuerza de voluntad a cero.

-Sucede algo muñeca ¿Te noto diferente? –Gale se mantiene cautelosamente en su lugar como si oliera algo del asunto. Tal vez sea el maldito sentimiento de culpabilidad que lo corroe, eso como mínimo si es que en realidad tiene una conciencia.

Y al fin llegó la hora de actuar por difícil que sea… Esta es tu última oportunidad Gale.

-¿A mí? No, todo está muy bien por aquí. –Mis ojos no delatan sentimiento alguno pero estoy segura de que sabe que algo anda mal pues tiene muy bien estudiadas todas mis emociones, sabe que algunas veces soy coqueta y otras tantas un algodón de azúcar, que cuando estoy enojada prefiero el voto de silencio pero que jamás recurro a la ironía, la indiferencia o la mordacidad.

-Es que anoche te fuiste sin decir nada, te llamé y te busqué por todas partes y ni siquiera Annie sabía de ti. ¿Dónde te metiste?

Ahora soy yo la que debe explicarle. Genial.

Me acerco más a él sin mayor idea de que hacer que darle una buena bofetada pero contengo de nuevo el impulso y en vez de eso me pongo contra la ventana de mi dormitorio fingiendo ver a través de ella. Mi mente me juega malas pasadas porque las imágenes de su "escena" vuelven a mi cabeza amenazando con salir transformadas en lágrimas y no de tristeza sino de ira. Mis manos empiezan a sentir pequeñas punzadas de dolor que solo significan decepción por haber perdido el tiempo imaginando una vida completa en un castillo que al parecer no era más que arena y sueños y mi corazón empieza a latir más fuerte anticipando lo que está por venir.

¿A quien me debo en este momento?... ¿A mi familia que cree que Gale y yo seremos algún día un matrimonio feliz? ¿A mis amigas exceptuando a Annie que de seguro pensaron como yo que había encontrado al hombre perfecto? O ¿A los medios que en alguna ocasión y sin saber nada sobre nosotros nos han hecho ver como una de las parejas más prometedoras del Capitolio? ¿A quién me debo? Por primera vez en mi vida creo que tengo una respuesta inteligente a algo que no sea sobre cómo funciona el cuerpo humano… Me debo a mí, a nadie más que a mí.

-Dímelo tú. -Digo una vez vuelvo mis ojos a él.

-¿A qué te refieres muñeca? Estaba en la fiesta por su puesto.

-¿De veras?

-Oye –Se acerca a mi tomando una de mis manos- Sé que anoche fue una locura y que no estuve tan al pendiente de ti y entiendo si estás enojada pero había mucha gente con la que debía relacionarme, sabes que ahora debo entrar al mundo de los negocios y no quiero hacerlo de la mano de mi padre, quiero tener mis propias conexiones…

-Eso lo explica todo. –Suelto su mano y camino por la habitación sintiendo como sigue mis movimientos con su mirada.

-No te estoy entendiendo.

-Quiero decir que entiendo lo de las conexiones, lo de relacionarte con otra gente. Tú sabes hacer eso muy bien. –Mis palabras destilan veneno aunque no sé si lo nota.

-¿Por qué siento que hay algo que no me estás diciendo?

-¿Yo? -Volteo a verlo y me encuentro con su penetrante mirada gris que luce algo desconcertada

-¿Qué pasa Katniss?

A pesar de su evidente molestia porque solo le he dado rodeos se mantiene tan sereno y yo me enojo aún más ¿Cómo es que no se inmuta después de lo que hizo anoche? Empiezo a pensar que Annie tiene razón cuando dice que así son los hombres y que no podemos fiarnos de ellos. Las cosas se ponen cada vez más tensas cuando Gale se me acerca tomándome por la cintura y yo me petrifico.

En ese instante pasan por mi cuerpo todas las emociones posibles: Esperanza, serenidad, decepción, tristeza, ira y siento el enorme impulso de empujarlo pero no lo hago; en cambio él me abraza y aunque no le correspondo se acerca más a mi aspirando el aroma de mi cabello como si de eso dependiera su vida.

-Te extrañé.

No puedo pronunciar palabra alguna y en cambio siento como algo en mi interior empieza a subir hasta acomodarse en mi pecho. Díselo Katniss, díselo ya.

-Anoche estabas bastante ocupado para tener tiempo para mí.

-Si muñeca y lo lamento pero prometo que te compensaré. –Lo siento relajarse contra mi pecho y esa es la señal que necesito para continuar.

-Supongo que eso pasa cuando necesitas "conexiones". –Lo separo cuanto puedo de mí y sé que ha entendido que no nos referimos a lo mismo. Sus ojos quedan al mismo nivel que los míos, gris contra gris en un juego de miradas que no cede y yo decido que ya es hora. -Los vi.

-¿A qué te refieres?

-En tu cuarto.

Luego de pronunciar las tres palabras me separo aún más y espero su reacción estudiando una a una cada señal. Trata de mantener la compostura pero noto como visiblemente su rostro se desencaja.

-No sé de qué estás hablando.

Así que no me va a decir nada, la verdad eso no debería de extrañarme pero aunque me sea muy difícil aceptarlo me duele mucho porque en el fondo tenía una pequeña esperanza de que me dijera las cosas por voluntad propia. No sé qué hubiera hecho con la información de todas formas pero esto hace todo más difícil ¿O más fácil?

-Vete de mí casa.

-Katniss no sé qué es lo que dices que viste pero lo que haya sido tiene una explicación. -Está nervioso, puedo verlo en sus ojos y en que sus movimientos aunque sutiles empiezan a ser un poco torpes.

-¿Se supone que ni siquiera sabes de lo que hablo y ahora resulta que vas a darme una explicación?

Se queda en silencio y sé que es momento de contraatacar, las habilidades que mis padres sin querer han cultivado en mi me están sirviendo en este momento y son ellas mismas las que me han dado valor. Puedo sentir la adrenalina corriendo por mis venas, ya habrá tiempo para llorar pero por ahora no puedo detenerme.

-A veces las cosas son tan graficas que no necesitan explicación.

-Kat, las cosas no son como estás pensando.

-Así que después de todo si sabes de lo que te estoy hablando.

Su rostro se deforma completamente e intenta acercarse a mí pero con un solo movimiento le advierto que no lo haga -Ella… ella no es nadie para mí, en cambio a ti te amo, eres la mujer con la que quiero pasar el resto de mis días.

No puedo creer el cinismo con el que me está confesando todo ¿De verdad piensa que con decir cosas como esa todo va a volver a estar bien? Siento como mis ojos empiezan a arder por las lágrimas acumuladas que amenazan con salir. Creo que no voy a poder contenerlas por demasiado tiempo porque aunque estoy poniendo todo de mí para ser fuerte esto es más de lo que puedo tolerar.

-Muñeca escúchame por favor, esa fue una tontería, una locura del momento, el licor…

Antes de que termine la frase camino rápidamente hacia él y mucho antes de que sea consciente de ello estoy llevando mi mano hacia su mejilla izquierda con tal fuerza que su rostro y todo su cuerpo se balancean.

-Eres un cerdo y quiero que te largues ahora mismo de mi habitación, de mi casa y de mi vida, ¡No quiero volver a verte!

Sus ojos empiezan a nublarse igual que los míos y por un momento ambos nos miramos en silencio mientras él pone su mano en la mejilla que acabo de golpearle. Me mira herido no solo por la fuerza de mi golpe sino también por las palabras que acabo de decirle y mientras, yo siento que mi corazón se rompe en mil pedazos. Una lágrima cae por mi mejilla pero mi cara es como de hierro igual que mi cuerpo que de alguna manera reprime un sollozo. Gale por su parte sigue ahí parado a escasos metros de mí tratando de entender lo que sucede con una expresión de niño desamparado en el rostro que acaba por destruirme. Quisiera que todo esto fuera mentira, quisiera correr a sus brazos y que me dijera que todo fue un mal sueño pero es la realidad y me mantengo clavada al piso sin mover un solo músculo.

Sus ojos son una súplica que casi acaba por convencerme pero me digo a mi misma que soy más fuerte que esto y que debo resistir. Entonces lo veo intentar moverse para acercarse a mí.

-¡No te atrevas! –Me alejo un poco más.

-Katniss no hagas esto. No lo arruines.

-¿Qué no lo arruine? Hay que ver que eres cínico y no te preocupes que tú ya lo hiciste por los dos.

-Por favor Katniss…. –Sus ojos llenos de lágrimas.

-Lárgate o voy a empezar a gritar. -Se me queda viendo un segundo como diciéndome que no se irá pero mi mirada refleja tanto dolor que termina por acceder.

-Lo haré por ahora pero no pienso dejarte ir, te amo ¿Lo entiendes?

–¡Que te largues!

Es lo último que le digo antes de verlo dar media vuelta y salir de mi habitación. De inmediato me voy a mi cama y entierro mi cabeza en la almohada para gritar mi frustración y mi dolor, lloro de la misma manera en que lo he venido haciendo desde que lo vi con ella y aunque siento que me duele cada parte del cuerpo con cada sollozo sigo llorando aun con más fuerza hasta el punto de no percatarme de que tengo a alguien conmigo.

-Vaya, Gale iba que se lo llevaba el demonio ¿Qué paso con ustedes Kittie? -Aunque sigo con mi cara enterrada en la almohada eso no me impide escuchar la voz de mi hermano, al que ahora de seguro le debo miles de explicaciones. Debí cerrar la puerta.

Me lo pienso un millón para dejarle ver mi rostro que ahora está deformado por el llanto pero sé que puedo confiar en él así que decido levantarme y dejar que me vea. El gesto divertido que tenía en la cara se ha ido y ahora su semblante es muy serio, lo que me indica que es mejor hablar.

-¿Qué paso? –Se acerca a la cama poniéndose a mi lado para acariciar mi cabello.

-Nada de lo que debas preocuparte. –Digo acomodando mi cabeza en su pecho.

-Kittie estas llorando y Gale no tenía mejor semblante que tu así que no me digas que no pasa nada.

No lo resisto más y me echo a llorar en su pecho mientras mi hermano me sujeta muy fuerte. Sé que por el momento no me va a presionar en busca de información pero de verdad deseo contarle todo porque confío en él y porque necesito sacar todo lo que estoy sintiendo en este momento. Entonces levanto mi cara y me armo de valor para repetir por tercera vez la historia.

-Gale me engañó.

-¿De que estas hablando? –Frunce el ceño aun sin comprender.

-Con otra chica. -El rostro de Finnick se desencaja mientras yo empiezo a contarle todo con detalles y sin omitir mayor cosa que mi noche en el Trinket. Su expresión cambia de la duda a la furia en segundos y me arrepiento de habérselo dicho porque se lo que sigue después de esto.

-¡Voy a matar a ese bastardo! –Se levanta violentamente de la cama.

-¿Qué? Finn, espera no hagas nada estúpido. –Me levanto tras él y lo tomo del brazo.

-Suéltame Kittie, ese mal nacido me las va a pagar. Se va a arrepentir de lo que te hizo.

-Finn, no vale la pena.

-Claro que sí, nadie se burla de mi hermana y vive para contarlo. –Se zafa de mi agarre y se dirige a su habitación apresuradamente.

Lo sigo con el temor de lo que puedo haber causado y una vez lo alcanzo lo miro suplicante mientras mis ojos se llenan de lágrimas -Finnick por favor, no lo hagas. -Veo que la furia en sus ojos momentáneamente se apacigua y lanza un suspiro resignado.

-Está bien pero no te prometo nada.

Me tranquilizo por un momento y lo abrazo muy fuerte, sin embargo, estoy segura de que eso no se va a quedar así y mi hermano se las va a cobrar a Gale de alguna manera. Me duele destruir una amistad de años pero a él no le dolió acabar con un amor que prometía un futuro, así que estamos a mano.

Luego de lograr calmar a Finnick y cuando le he hecho prometer que no intentará nada por lo menos por ahora, me vuelvo hacia mi habitación. Me recuesto en la cama porque estoy exhausta y me dejo llevar por mis pensamientos imaginando lo que será mi vida de ahora en adelante.

En dos semanas debo regresar a la facultad luego del receso y empezaré nuevas clases que de seguro me mantendrán ocupada. En algún momento le contaré todo al resto de mis amigas y trataré de llevar mi vida como iba antes de que Gale fuera permanente en ella y llenaré con trabajo el vacío que dejará en mí aunque sé que nada va a ser como antes.

¿Cómo es posible que el cuento de hadas haya tenido un giro tan inesperado? Todos por lo regular empiezan con el "erase una vez" durante el cual nada es fácil para los protagonistas pero sus problemas se limitan a la malvada bruja que quiere separarlos envenenando una manzana o poniendo un hechizo para que ella duerma eternamente y todos absolutamente todos sus problemas se resuelven al final con un beso de amor verdadero que termina en el habitual "Y vivieron felices para siempre" pero la mía ya no será una de esas historias.

Me acerco al aparador donde mis libros de medicina coexisten con el resto de mi habitación y encuentro un pequeño ejemplar que ya tiene años de antigüedad. Es mi libro de cuentos, el que papá me regaló en mi cumpleaños número 7 y el cual mamá me leía todas las noches antes de dormir. Por culpa de este inocente libro crecí creyendo que tendría una historia maravillosa e idealicé a Gale hasta el punto de no ver que era un hombre de carne y hueso sino de papel. Tal vez en parte todo esto sea mi culpa y me merezco lo que me está sucediendo.

Tomo el libro en mis manos y me siento en el piso pasando sus hojas llenas de coloridas ilustraciones. Todas rebosantes de fantasía y alegría donde chicas con vestidos hermosos y zapatillas de cristal se enamoran de chicos con capa y montados a caballo, siempre listos para rescatarlas. Tonta de mí por creer que esta podía ser mi historia y por vivir en un mundo que solo existió en mi imaginación, este es el mundo real y para sobrevivir lo mejor será convertirse en piedra.

Me enfurezco conmigo misma por mi estupidez y mi debilidad y mientras derramo lagrimas arrojo el libro lejos de mi vista. Aquí sentada en el piso de mí habitación contemplo los restos que dejó Gale y con los que tengo que volver a empezar, al fin y al cabo no soy ni la primera ni la última y el mundo no se va a acabar solo porque me rompieron el corazón.

Decido levantarme, secar mis lágrimas y volver a empezar. Alguna fuerza interior me dice que todo va a estar bien pero mi impulso se ve momentáneamente interrumpido por mi celular. Juro que si es Gale lo voy a estrellar contra la pared pero al fijarme bien me percato de que quien me llama es Annie.

-¿Kat?

-Hola Annie.

-¿Cómo estás?

-Ya te imaginarás, Gale estuvo aquí.

-Se lo dijiste.

-Más bien se lo grité.

-Ay Kattie lo lamento.

-No te preocupes yo ya he dejado de hacerlo. -Miento

-Pues deberías.

-¿A qué te refieres?

-Voy a tu casa ahora mismo.

Annie no me da la oportunidad de decir nada más cuando ya me ha colgado, entonces recuerdo que estoy todo menos presentable y decido vestirme y poner algo de maquillaje en mi cara para dejar de verme tan decadente. Si he tomado la decisión de volver a empezar lo mejor será que mi cara lo diga por mí. Me pongo lo más cómodo que encuentro en mi closet junto con zapatos deportivos y trenzo mi cabello mientras impacientemente espero a mi amiga que me dejó con cierta incertidumbre.

Salgo de mi cuarto por fin y me dirijo al jardín para encontrar a mamá visitando sus rosas. Tiene tiempo que no venía a verlas pero están igual de hermosas y olorosas que siempre. Me aseguré de que mi maquillaje disimulara el llanto y casi parezco como recién levantada así que espero que no lo note pero mucho antes de poder entablar una conversación con ella Chaff –Nuestro mayordomo- me indica que Annie está aquí.

Me dirijo hasta la estancia y allí la encuentro con Finnick quien al verme se aleja para darnos privacidad.

-Me dejaste preocupada Annie.

-Será mejor que vayamos a tu habitación.

Subimos las escaleras rápidamente y al llegar a mi cuarto paso el seguro a la puerta. Al parecer esto es delicado porque Annie trae un semblante más serio de lo normal, lo cual me preocupa aún más. En sus manos trae lo que parece ser una revista y una vez que nos instalamos me la tiende. Es un ejemplar de Capitol Style.

-Toma, ojea las páginas 27 y 28.

Hago lo que me dice y lo primero en lo que me fijo es en la fotografía que ocupa casi la mitad de la página 28. De inmediato siento un vacío en mi estómago y el corazón me empieza a palpitar tan fuerte que lo escucho en mis oídos. En ella ve veo perfectamente empezando a salir del auto ayudada por Peeta quien está de espaldas y lógicamente no se reconoce.

-¿Sabes cómo llego eso ahí? –Dice señalando lo que tengo en mis manos.

Annie me observa mientras pregunta insistentemente algo que no tengo idea como contestar. Capitol Style es una de las revistas sociales más importantes del Capitolio, la cual se especializa en ventilar cada uno de los movimientos de las personas más influyentes de la ciudad, lo sé porque mi familia en alguna ocasión apareció en ella, mi padre y su bufet han sido noticia más de una vez y estoy muy segura que en la fiesta de Gale había periodistas cubriendo el evento.

¿Cómo rayos no pensé en esto? No es como si hubiera pasado desapercibida, en más de una ocasión estuve en las páginas de eventos sociales y en alguna en particular hasta se publicó un estúpido reportaje sobre "La pareja de jóvenes más encantadora de la ciudad".

Le eché un vistazo al artículo para descubrir que era el cubrimiento de la fiesta de Gale porque aparecían otras fotos, incluso una donde ambos estamos bailando abrazados. No sé cómo diablos no pensé en que yo estaría en el ojo del huracán por ser la novia del nuevo arquitecto, es seguro que algún paparazzi me siguió cuando salí de allí pero ¿Cómo es posible que no se dieran cuenta de que Peeta era mi acompañante? Me dirijo a leer la parte donde aparece mi nombre para cerciorarme de ello.

La hija del ilustre Licenciado Haymitch Everdeen, Katniss Everdeen a quien vimos bailando muy acaramelada con el agasajado, el mayor de los herederos de las empresas Mellark y hasta ese momento su novio, fue vista horas después ingresando al hotel Trinket en compañía de un joven rubio no identificado y con el cual al parecer pasó la noche puesto que no se les vio salir de allí. Seguramente no se quedaron charlando toda la noche ¿Qué pasó durante la celebración? ¿Será acaso que la Srta. Everdeen encontró un mejor partido que el arquitecto Gale Mellark? ¿Habrá terminado el romance de cuento de hadas? Aún no sabemos cómo se estará tomando el joven Mellark dicho asunto y cómo reaccionará su familia que de seguro esperaba que pronto sonaran campanas de boda…

El artículo me dedicaba media página al parecer y en ella exponían algunas circunstancias de mi relación con Gale y las posibles razones que me llevaron a serle "infiel" la noche de su fiesta de graduación. Esto no podía estar peor, él era quien me había roto el corazón y ante todo Panem la bruja era yo. Lo más raro de todo esto era el hecho de que la identidad de Peeta no hubiera sido revelada ¿En realidad no lo habían visto o él tenía algo que ver con esto? Ya me estaba volviendo paranoica pero lo peor estaba por venir, si Annie había visto esto también lo harían mis padres, los padres de Gale, mi hermano y el mismo Gale. ¿Ahora qué iba a hacer? Esto sin duda empeoraba las cosas.

-Y bien ¿Qué opinas de todo esto? ¿Sabes lo que pudo haber pasado?

-No tengo idea pero esto acaba de empeorarlo todo. –Arrojo la revista a la cama con frustración- ¿En qué momento mi vida se volvió una pesadilla?

Annie toma mi mano y la aprieta en señal de apoyo mientras yo me siento tan frustrada que me imagino lo peor. -¿Crees que Peeta haya tenido algo que ver?

-¿Peeta?

-Se me ocurre que tal vez él y su hermano no se llevan bien en realidad y lo planeó todo para hacerle daño.

-No –Dice Annie pero lo piensa un momento- No creo, además ¿Cuáles serían sus razones?

Annie tiene esta en lo cierto ¿Qué razones podría tener Peeta Mellark para hacer algo como eso? Si lo pienso mejor creo que es imposible porque Gale me ha platicado que tienen una muy buena relación además si así hubiera sido, eso significa que Peeta sabía que Gale estaba acompañado en su habitación y por ello me dejó que fuera hasta allí y lo descubriera. No, Peeta no puede ser tan cruel.

La idea me queda rondando en la cabeza pero me convenzo a mí misma de que mi teoría es improbable pues aunque no tengo una relación tan estrecha con él, parece ser alguien dulce y una buena persona. Alguien que maquinara un plan tan perverso debería ser un hombre frio y calculador y no alguien con un rostro tan angelical pero ¿Y si en verdad se lleva mal con Gale? ¿Y si me utilizó para vengarse?

-¿Annie, que tanto conoces al novio de tu hermana?

-Bueno, ella no habla mucho de él en realidad pero a leguas se ve que es un chico bueno y no lo creo capaz de algo así.

-Caras vemos, trastornos mentales no sabemos. –Es una frase que mi madre utiliza a menudo para bromear.

-Kat, enfoquémonos en el problema. ¿Qué vas a decir cuando te pregunten? Y te aseguro que lo harán. Si dices la verdad tendrá que salir a la luz el asunto de Gale y será un escándalo de magnitudes inimaginables.

-¿Y acaso crees que ya no lo es? –Me exalto un poco porque parece que Annie no está pensando en mi- Ante todo el Capitolio le puse el cuerno a mi novio, el maravilloso y perfecto Gale Mellark ¿Cómo crees que me siento?

-Lo lamento Kat, tienes razón.

-No sé lo que voy a decir pero tampoco puedo confesar que estaba con Peeta, imagina lo que dirán mis padres, sus padres y… Y tú hermana. –Había olvidado a Delly

-Si quieres a ella le puedo contar tus motivos, sé que lo entenderá.

Me siento perdida.

Por un momento me desconecto del mundo para poner mis ideas en orden. En primer lugar no creo que Peeta haya sido capaz de tanto, parecía tan desconcertado como yo cuando le conté lo de Gale y solo una persona sin escrúpulos habría podido fingirse tímido en una situación como la que vivimos en el Trinket. En segundo lugar no tengo idea de lo que voy a decirles a mis padres cuando lean la noticia pero Finnick sabe la verdad y me ayudará a salir de esta aunque le deba una explicación más acerca de lo que estaba haciendo en el hotel y sobre todo con quien y en tercer lugar Gale me decepcionó así que ahora lo que menos me importa es lo que piense de mí.

A quien quiero engañar. Claro que me importa pero me siento tan incapaz de idear un plan para salir de todo esto que me justifico en su error. Eso no quiere decir que lo perdono ni nada por el estilo pero ¿Cómo hacerle un reclamo limpio sin que mis manos también parezcan manchadas de toda esta porquería? Ante los ojos de todos soy tan culpable como él o quizás mucho más porque de lo mío –Sea lo que sea- hay evidencia y para que alguien lo culpe a él de algo, Finnick, Annie y el mismo Peeta son los que deberían abogar por mí.

Todo esto es una mierda.

Mientras sigo partiéndome la cabeza sobre todo esto Annie me mira compasivamente e inmediatamente mi teléfono suena mostrando en pantalla el número de Peeta.

-¿Katniss?

-¿Qué quieres? –Le contesto un poco grosera.

-Supongo que ya la viste.

-¿Acaso tuviste algo que ver?

-Claro que no ¿Cómo crees? pero hay algo que debes saber.

-Que.

-Gale ya la vio y… Sabe que el de la foto soy yo.

-¿Qué? ¿Cómo es que lo sabe si tu cara no se ve?

-Porque yo se lo dije.

-¿Qué?

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¡Hola! Jajajajajaja ¿Cómo lo vieron? ¿Las cosas podrían empeorar para Katniss? Debo confesarles que me he divertido mucho escribiendo este capítulo y como estoy tan animada y una amiga por ahí me dio la idea de hacer un concurso para dedicar capítulos pues creo que empezaré con el próximo gracias a otra idea que me dieron por ahí… La pregunta para la primera dedicatoria oficial es la siguiente ¿Cuál crees que es el segundo nombre de Peeta? A. Jay B. Joshua C. James D. Jordan... Espero que quieran participar.

Ana Karen Mellark: Capitulo hoy solo porque juega Ecuador XD y ya empezamos el concurso que me sugeriste… Bueno, tal vez preguntaré por las sospechosas cuando se acerque el momento de saber quién es pero por lo pronto sigue llenando tu imaginativa cabecita de ideas aunque sean descabelladas. Gale se salvó de Finnick… Por ahora.

Dazulu: Si, pero sabes que cuando uno quiere algo que vale la pena tiene que esforzarse y nuestro Finn lo hará. ¿Viste el concurso? Tú me diste la idea de la primera pregunta.

Alejandracottom: ¿Les di la pauta para que sea ella? Jummm, me aseguraré la próxima vez XD.

Doremi: ¿Será que lo puso en su lugar? Pues espero que lo que hizo te haya hecho sentir bien aunque lo que se le viene no será nada fácil.

Laura: No sé si era lo que esperabas pero le dio su merecido, sin embargo, ahora todo se complicó un poco más… ¿Será que Peeta hizo bien en decirle que él es quien aparece en la foto con Kat?

Ady Mellark87: siii… Adorable, pero esperemos que su intención sea bueno habiéndole dicho a Gale que es él quien esta en la foto del Trinket.

No dejen de opinar y no olviden el nombre de Peeta…

Giselle Jay.