La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo XIV
El avión aterriza y yo me bajo de él. Ya estoy en Barcelona. Recojo mi maleta y busco al primer taxi que encuentro para subirme para que me lleve a casa de Ozora, pero luego caigo que no sé dónde vive Ozora. Bueno, tendré que currarme un poco averiguarlo.
En la periferia de la ciudad de Barcelona…
Tsubasa estaba entrenando con su club, junto a Pepe Misaki, el hermano de Anita, que había fichado recién por el Barcelona, cuando recibe una llamada.
-¡Ozora!-le gritó su técnico - Tienes una llamada.
-¿Una llamada, de quién? - preguntó extrañado.
-No sé, pero me dijeron que es urgente, es mejor que atiendas la llamada lo antes posible-le indicó el técnico.
-Ah, gracias, en seguida voy - y salió a la sala donde estaba el teléfono.
-¿Aló? Sí, soy yo ¿Cómo, pero qué pasó? Claro, en seguida voy para allá. Sí, muchas gracias por haber avisado. - colgó y se dirigió nuevamente al campo de entrenamiento.
-¡Pepe!-le llamó Tsubasa agitado
-Ey amigo, ¿Qué pasa que andas tan agitado?, ¿Todo bien?-preguntó al verlo llegar
-Me llamaron del hospital, internaron a Anita.
-¿Qué? ¿Qué le pasó a mi hermana? - preguntó asustado.
-Por lo visto se desmayó en la calle, no me contaron nada más, ¿Me acompañas?
-Por supuesto, es mi hermana, espera y me cambio y vamos
-Nada de eso, no hay tiempo, vayamos así tal cual-contestó el moreno.-¡Entrenador, tenemos que marcharnos al hospital, mi novia se puso mal!-el técnico asintió y ambos salieron corriendo.
-¿Conduzco yo?-preguntó Pepe
-Va, dale-contestó el chico mientras se sentaba en el asiento del copiloto y cogía su teléfono móvil.
-¿A quién piensas llamar?-tomó curiosidad el rubio.
-A Schneider, aunque no me guste, creo que sería lo correcto avisarle-dijo él buscándolo en la memoria.
¡Vaya!, creo que me perdí. No tengo ni idea de dónde puedo estar, averíguale, igual, andando y andando me fui sin querer a Francia. De repente me empieza a sonar el teléfono. Lo saco de mi bolsillo del pantalón, y miro el nombre. Buaf, es Ozora. Espera. ¿Ozora? ¿Qué pinta éste llamándome? A que se habrá enterado de que vengo a Barcelona…
Para sacarme el gusanillo de la curiosidad, le doy al botón verde y contesto.
-"¿Qué quieres Ozora?"-le contesté de lo más seco.
-"Deja tus enfados de niño mimado para prestarme mucha atención"-me dijo el otro. Parece muy preocupado y serio.
-"¿Yo mimado?, Acuéstate Ozora. ¿Qué se te ofrece, que quieres amenazarme? La llevas clara"
-"Mira, no debería haberte llamado, pero lo hice porque creo que tienes derecho en saber lo que te voy a contar"-adjuntó
-"Pues tú dirás"-fue cuanto le dije.
-"Me llamaron del hospital, Anita internó porque se la encontraron en la calle desmayada."-al oír eso, me quedé sin palabras. Mi maleta se me escurrió de la mano y se cayó al suelo.
-"Pero, ¿Qué dices?"
-"Lo que oíste Schneider, su hermano Pepe y yo vamos ya de camino, así que, si te importa un poco Anita, deberías coger el siguiente vuelo que salga hacia Barcelona y venir a visitarla."
-"¿Y qué tiene?"-volví a insistir haciendo caso omiso a lo que me dijo
-"Te dije que no lo sé, no me quisieron dar más detalles, sólo me dijeron que me llegara en cuanto pudiera. Se la encontraron inconsciente en la calle. ¿Vendrás o no? Mira que encima que te aviso…porque perfectamente podría haber pasado de tu cara y no decirte nada."-contestó
-"Que sí, que claro que voy, si estoy aquí en Barcelona"
-"¿En Barcelona?, ¿Y qué pintas aquí?"-preguntó extrañado.
-"Cosas que no te importan. La cuestión es que estoy aquí y en seguida me voy para el hospital."
-"Tks, para lo que a mí me importa que haces o dejas de hacer con tu vida. Lo dicho, adiós."-pero cuando iba a colgar, me acordé de que estaba totalmente perdido.
-"Ozora, espérate dos segundos, estoy perdido, no sé ni dónde estoy ni cómo llegar al hospital."
-"¿Tú, perdido? Jaja pero mira que puedes llegar a ser panoli"-le iba a contestar de mal modo cuando siguió hablando-"Bueno, dejo ya las tonterías, no es momento para bromas. Dime dónde estás, que vamos a recogerte."
-"En un barrio donde las casas son todas iguales"-vaya estupidez dije.
"-Pero palurdo, si en Barcelona cada barrio tiene las casas del mismo tipo. Algo que me pueda especificar más. No sé, un banco, colegio, parque infantil…"
-"Ah, sí, aquí hay una facultad, la de medicina, ¿Sabéis cuál es?"
-"Sí, estamos un poco lejos, pero en menos de quince minutos estaremos, ya vamos, tú no seas tan tonto como para moverte de donde estés."
-"Oye, no te pases"-pero colgó y no llegó a escuchar lo último que dije.
15 minutos después…
Mientras estaba sentado en la acera esperando a que el tonto de Ozora viniera a por mí, se paró un coche negro metalizado con los cristales tintaos. Miro hacia arriba y la ventanilla se baja.
-"Venga sube, no tenemos tiempo que perder"-era Ozora, que iba en el asiento del copiloto.
-"Vale"-yo no dije nada más, me subí al auto y al entrar saludé a Pepe, que me devolvió el gesto con un movimiento de cabeza con la mirada puesta en el retrovisor.
En Múnich, Alemania.
Una chica rubia iba caminando por las calles de Múnich, aún no había regresado a su país, seguía allí, necesitaba estar cerca de Schneider, tenía que vigilarlo, no estaba del todo segura de que él hubiera mandado a publicar esa noticia o no. Necesitaba saber quién fue.
Cómo iba tan pensativa mirando hacia el suelo, no se dio cuenta de que se le acercaba una mujer, y le acabó dando y cayendo al suelo.
-Aish, perdone señora, no miré por donde iba - se disculpó la chica levantándose.
-No te preocupes señorita, fue mi culpa, iba leyendo unos papeles que no me fijé.
-¿Se encuentra bien?-le preguntó mientras le extendía la mano y ayudaba a la mujer a levantarse. Era una mujer rubia de pelos rizados, con ojos azules claros, y muy guapa.
-Sí, no te preocupes-sonrió-Muchas gracias-se quedó unos segundos observándola-¿Nos conocemos?-le preguntó sonriendo.
-Uhm., que yo sepa no, nunca la había visto antes, perdón-contestó la chica.
-No pasa nada, me confundí con otra. Hasta luego y perdón-dijo la mujer alejándose. La chica se la quedó mirando, extrañada, qué mujer más misteriosa.-La encontré, es ella-murmuró la mujer sonriendo.
En Barcelona, España…
Pepe, Tsubasa y Schneider llegaron al hospital, aparcaron el auto y fueron corriendo a recepción para enterarse en qué planta estaba Anita.
-"Perdone señorita, ¿Nos podría decir en qué planta está Anita Misaki?, internó hace unas horas debido a un desvanecimiento en la calle."-habló Tsubasa
-"Espere un momento señor, en seguida se lo diremos"-contestó la enfermera.
-"De acuerdo"-yo empecé a mirar por todos lados, pero no encontraba con la vista a Anita.
-"Señor, no me indicaron en qué planta ni habitación se encuentra la señorita que buscan, pero ese de ahí es el doctor que atendió a la joven, quizás él les diga-indicó la enfermera.
-"Muchísimas gracias"-contesté esta vez yo, pero en alemán, por lo que no me entendió nada y me miró extrañada.
Tsubasa y Pepe se acercaron al doctor que nos indicó aquella enfermera. El doctor empezó a hablar con ellos, y yo me acerqué.
-"¿Y ustedes quiénes son, parientes de la joven?"-preguntó el doctor, un señor calvito y con un bigote, parecía simpático.
-"Sí, yo soy su novio, él, su hermano, y éste…(dirigiéndose a mí) un simple amigo" - ¡Pero bueno, su amigo dice! ¿Y simple encima? ¿De qué va? No soy un simple amigo, soy su ex-novio. Lo mataba ahorita mismo, y así le ahorraría el trayecto hasta el hospital.
-"Está bien. Si son tan amables de acompañarme hasta la habitación de la chica"-el doctor extendió su mano hacia el ascensor y nos subimos en él.-"Verán, justamente tengo aquí el historial de la joven, y su desvanecimiento se debió a los típicos síntomas que suelen tener las mujeres."
-"¿Qué quiere decir con eso doctor, a los síntomas cuando las mujeres tienen su periodo?"-preguntó Pepe. El doctor se rio
-"Qué va joven, por tener la hemorragia menstrual las mujeres no se desvanecen, esos síntomas se deben a que está embarazada. Enhorabuena, si alguno de ustedes es el novio de la chica."
-"¡¿Cómo?!-exclamamos los tres a la vez. No daba crédito a mis oídos, Anita estaba embarazada. Sí, ¿Pero de quién?. Podríamos ser Ozora o yo. Pero ahí tenía la duda.
-"Pues sí señores, la chica está embarazada de dos. Por lo visto la chica no lo sabía."
-"¿Cómo no lo va a saber? A mí por lo menos no me dijo nada, qué raro"-dijo Tsubasa
-"Si no dijo nada es porque no es tuyo"-contesté enojado.
-"Pues si a ti tampoco te contó nada será porque tampoco será tuyo, además, qué insinúas Schneider, que es tuyo o qué."-se enojó Tsubasa
-"Haya paz chicos, ambos podéis ser los padres, tenéis todas las papeletas, y si no os contó nada será porque sabe cómo sois y que estaba casi segura de que la ibais a montar."-nos comentó Pepe-"Además, el doctor dice que mi hermana no lo sabía."
-"Pero si es que es relativamente imposible que no lo sepa, está de dos, es que acaso no lo notó cuando su periodo no le venía ¿O qué?."-volví a insistir.
-"Tú cállate y no metas más leña al fuego"
-"A mí no me mandas a callar, imbécil"
-"Bueno, bueno señores, no se peleen, esto lo tendrían que resolver con la chica, no entre ustedes"-nos dijo el doctor. En ese momento, las puertas del ascensor se abrieron, y salimos de él. –"Ésta es la habitación de la joven, ahora mismo está descansando, y lo último que necesita es las peleas de ambos, así que si no me prometen que se van a comportar como personas adultas que son, no les dejaré pasar."
-"Por mi parte tiene mi palabra doctor"-dijo Tsubasa
-"De mi parte también"-contesté yo. No iba a ser menos que ese estúpido.
-Doctor, yo no me fiaría mucho de ellos, mejor será que entre yo primero"-pidió Pepe
-"Claro, ¿usted era el hermano verdad?"-el rubio asintió-"En ese caso puede pasar"-Pepe entró y el doctor se puso a hablar con nosotros.
Dentro de la habitación…
Pepe entra en la habitación, cierra la puerta, y se acerca a la cama, dónde la joven estaba mirando hacia la ventana. Al oír la puerta cerrarse, se percató de que su hermano estaba dentro. Lo miró y le sonrió, pero volvió a mirar por la ventana.
-Hola, ¿Cómo estás?-le preguntó acercándose.
-Bien, ya estoy bien - la chica tenía la cara pálida, esbozaba una sonrisa que le costaba articular, y en su frente tenía una herida curada por puntos, al caer, se la hizo contra el suelo.
-Ya nos contó el doctor por qué te desmayaste
-¿Nos?, eso me suena a plural, ¿Quiénes vinisteis? - preguntó temerosa.
-Tsubasa y Schneider-su expresión cambió por momentos, los dos únicos hombres con los que menos le gustaría hablar.
-¿Schneider qué pinta aquí en Barcelona?
-Pues ya estaba aquí, pero de todas maneras Tsubasa iba a llamarlo.
-Perfecto... - dijo la chica indignada.
-¿Por qué no nos dijiste que estabas embarazada?-le preguntó su hermano.
-Pues porque no estaba segura de estarlo.
-Pero, no te vino tu periodo, por eso lo tendrías que saber, o figurártelo, ¿No?
-Sí, pero como tenía muchísima ansiedad y muchísima presión y estrés, creía que podía ser de eso. Además de que mi periodo es muy irregular y no le tomé importancia.- explicó la chica, siempre, mirando hacia la ventana.
-¿Y no te hiciste ninguna prueba?
-No. No me atrevía.
-Ya.- silencio incómodo-Y esto ¿De quién es el bebé, de Tsubasa no? -preguntó para romper ese silencio incómodo.
-Pues si te soy sincera no lo sé.- contestó sinceramente
-¿Cómo que no lo sabes? si llevas con Tsubasa tres meses, tiene que ser de él.
-Puede ser de él o de Schneider, Pepe.
-No puede ser, entonces tú y Schneider…-la chica asintió - ¿Y estando con Tsubasa?
-Sí, fue un desliz, la noche de la pasarela.
-Esto es de locos.
-Ya lo sé. Por eso no quise decir nada.
-¿Y entonces como vas a saber quién es el padre?-preguntó Pepe
-Pues cuando nazca el bebé, se le haría la prueba de paternidad, y sabríamos quién es - contestó con tranquilidad.
-Me desconcierta tu pasividad. ¿Y qué piensas decirle a los dos?
-La verdad Pepe, ¿Qué quieres que les diga, que les de ilusiones a uno de los dos para que luego sea el otro?. No.
-Tsubasa se puede enojar, Schneider quizás no, pero Tsubasa puede, le engañaste estando con él..
-Lo sé. Y no lo culpo si me deja de hablar.-cerró los ojos-Él está en todo su derecho de enjorarse conmigo.
-Al decirlo así pareciese que no te importe que Tsubasa te deje.-contestó Pepe
-No es que no me importe, claro que me importa, Tsubasa es una persona muy importante para mí, pero yo no podría culparlo ni reprocharle nada, ni obligarlo a que no me deje después de lo que le hice.
-Ya. Te entiendo. Y en eso sí te doy la razón.-En ese momento llamaron a la puerta, y los dos chicos asomaron sus cabezas.
-"Anda pasad".-dijo la chica mirándolos fijamente.-"Pepe, espera fuera ¿Va?"
-"Claro. Luego paso para despedirme ¿Va?. Y a vosotros ahora os veo"-y cerró la puerta detrás de sí.
-"¿Cómo te encuentras princesa?"-le preguntó Tsubasa acercándose y dándole un beso en la cara
-"Bien, ya me encuentro mejor".-sonrió levemente
-"¿Seguro que te encuentras mejor?"-le pregunté yo.
-"Sí, gracias Schneider"-Anita se calló. Se incorporó en la cama, y empezó a hablar.-"Bueno, ya sabéis todo, ¿Verdad?"-Los dos nos miramos y asentimos-"Tsubasa, como ya te dijo el doctor, estoy de un mes, y podrías pensar claramente que tú eres el padre, pero es que la noche de la pasarela, Schneider y yo…"-pero Ozora la calló poniéndole un dedo en los labios, en esos labios dulces y cálidos.
-"Lo se princesa, es lo que Schneider y yo estuvimos hablando en la sala de espera mientras tú estuviste hablando con tu hermano, y te digo que lo olvido todo. Ya sé que puede ser tanto mío como de Schneider, pero lo hecho, hecho está, me tengo que resignar y punto"-hay que ver qué bien habla el condenado cuando quiere. Por tal de quedar bien delante de ella, se porta como un auténtico galán, si es que le metía un guantazo.
-"Entonces, ¿No estás enojado conmigo?"-se asombró Anita. No, si pareciera que le importaba el Ozora este y todo..
"Claro que sí mi amor, pero mi amor por ti es tan grande que estoy dispuesto a estar contigo, incluso si el bebé no es mío y es de éste, lo cuidaré como si fuese mío, y te amaré muchísimo a ti"-la besó en los labios.
-"¿No me dejas, en serio?"
-"Mi preciosa niña, por supuesto que no, yo quiero estar contigo, y así será pequeña"-ambos se dan un apasionado beso. Me duele. No puedo negar que me duele bastante. Es como si muchísimos cuchillos se clavaran en mi pecho y me impidieran respirar. Puedo comprobar que yo ahí estoy sobrando. Lo mejor será que me marche a mi casa, fui un auténtico estúpido el haber venido a España a buscarla.
-"Esto…que yo me voy a mi casa, mañana tengo entrenamientos y no puedo faltar. Espero que te mejores pronto, y que esto solo haya sido un susto."-ambos me miran y yo suspiro. Y..que si no sabes quién es el padre y vas a hacerle la prueba de paternidad al bebé y quieres contar conmigo, ya sabes mi número."
-"No lo dudes Schneider, que cuando ella le vaya a hacer la prueba te llamaremos, incluso cuando nazca el bebé."-Ozora se acerca a mí y sonríe -"Que haya buen rollo entre nosotros, será lo mejor, porque si por un casual es tu hijo, ella está conmigo, y sería lo mejor hacer buenas migas, o si es mío y ella está contigo, lo mismo sería."-espera, ¿Ozora diciéndome todas esas cosas?. Habré enloquecido, o el viaje, que me habrá afectado, o la noticia…¡A saber!
"De acuerdo"-le estreché mi mano contra la suya y le sonreí-No se puede luchar contra el amor, y ella te ama a ti."
-"Gracias amigo. Se acabó las peleas entre nosotros."
-"Me alegro que se lleven bien, no saben lo importante que es para mí que ambos se lleven bien"-dijo Anita.
-"Anita, ¿Me perdonas por todo y empezamos de cero?, como amigos, claro"
-"Por supuesto Schneider, bueno, Karl,"me sonrió y me volvió a llamar por mi nombre.
-"Cuando nazca el bebé te llamaré, no sólo para hacerle la prueba de paternidad, si no para que conozcas a tu hijo, si en un tal caso lo fuera"
-"Muchas, gracias, Ozora, fuera los malos royos entre tú y yo, y aclarar que la noticia entre tu hermana y yo no hay nada, nos jugaron una mala pasada a ella y a mí. En un principio creí que fue ella, y ella creyó que fui yo, pero luego cuando ambos nos fuimos a reclamar, ninguno era."
-"No te preocupes Schneider, mi hermana ya me lo contó que ella no fue, y que entre tú y ella no hay nada, además, a ella le gusta otra persona"-se giró hacia Anita y le guiñó el ojo. No entendía nada.-"A ella le gusta su hermano"
-"¿Su hermano Pepe?"-me extrañé.
-"No, su hermano Misaki"
-"¿Misaki?, eso ya es un poema, ja ja,"-y los tres reímos.-"Bueno, mi vuelo se retrasa, me tengo que marchar ya, mejórate y que te vaya muy bien con el embarazo. Estamos en contacto."-le doy dos besos a Anita y le estrecho la mano a Tsubasa, y me salgo de la habitación, dejando a los otros dos dentro, besándose. Me dolió, me dolió mucho, pareciera que no tengo más posibilidades, pero dejé de luchar, no por haber tirado la toalla antes de ver la batalla acabada, si no porque dejé de luchar porque ahora mismo no tendré posibilidades, pero más adelante puede, todo depende que el bebé sea mío. Ahí sería cuando recogería y toalla, y seguiría luchando. Sí, sería lo mejor, puede que al poder ser el bebé mío, ella vuelva conmigo, aunque sólo es una jugada de cartas, aún todo está en el aire.
Fin del capítulo XIV
Anita Schneider
