La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?

Capítulo XV

Me marché. Me marché de aquel lugar. No sé por qué no me llega a dolor del todo. No sé por qué siento que no estoy vacío. No sé por qué siento que aún sin tener algo, siento como si lo tuviera. Es una sensación muy extraña, pero no estoy triste. Tampoco estoy feliz.

Me monto en un taxi, y me dirijo hacia el aeropuerto y regreso a Múnich. Una vez allí, cuando iba a entrar a mi edificio, aparece la hermana de Ozora.

-"Schneider"-me llamó desde la otra acera. Yo me vuelvo y la espero mientras cruza la calle.

-"Hola"-fue cuanto le dije.-"¿Qué quieres?"

-"Hola, quería decirte una cosa, pero prefiero que vayamos a otro lugar, me da igual si es a mi hotel, una cafetería o tu apartamento."-me dijo quitándose las gafas de sol.-"Cualquier sitio lejos de miradas indiscretas y periodistas rondando cerca"

-"Tienes razón, subamos a mi apartamento, no quiero más noticias falsas sobre mi vida privada."-abro la puerta del gran portal y le dejo pasar. Subimos en el ascensor y llegamos a mi apartamento. Ambos entramos, suelto la maleta en la habitación y le ofrezco algo de beber a la chica Ozora. Una vez los dos sentados en el sofá, nos ponemos a hablar. –"Bueno, dime, de qué querías hablar"

-"Quería pedirte perdón. Yo pensé que tú fuiste el que vendió la exclusiva para que publicaran eso sobre ti y de mí"-me dijo la chica

-"No te preocupes, no tienes que pedirme perdón, ya que yo pensé que fuiste tú. Pensé de ti lo peor"

-"El caso es que el uno creía que había sido el otro. Una vez aclarado todo esto quería pedirte otra cosa, que nos llevemos bien, ya somos demasiado grandecitos como para estar peleándonos por tonterías."

-"Sí, eso sería lo mejor, aparte de que arreglé las cosas con tu hermano"

-"¿Cómo así?-se sorprendió la rubia.

-"Yo acabo de venir de Barcelona, iba a por Anita, para arreglar las cosas con ellas y que vuelva conmigo, pero justo cuando estaba allí, Anita sufrió un desmayo en plena calle y acabó en el hospital. Tu hermano me llamó para avisarme y me recogió y nos fuimos para allá."-la cara de la chica iba cambiando por momentos.

-"¿Qué a Anita le pasó qué? ¿Pero está bien?"-me preguntó preocupada.

-"Sí, sí, tranquilízate, está bien, tan bien como que está embarazada"-dije sonriendo.

-"¿Cómo dices?"

-"Lo que oíste."-le acabé contando toda la historia, y las paces que hice con Anita y Ozora.

-"Pues sí que hay un lío montado. Me dejaste sin palabras. Pero si mi hermano se portó así ante tal situación, pienso de que yo debería olvidar el rencor que siento hacia ti."

-¿Cómo?"

-"Sí, lo mejor será que deje de amenazarte con los trapos sucios tuyos."

-"¿De verdad? ¿Lo dices en serio? ¿No me engañas?"

-"Claro que no"-la chica me sonrió

-"A propósito, ¿Quién te dijo eso?, no es por nada, es porque tengo muchísima intriga."

-"La intriga mató al gato"-y me guiñó el ojo.-"No en serio, se dice el pecado, no el pecador"

-"Pero es que ya me dejaste con la duda y la intriga. Al que te lo haya dicho no pienso contarle nada.

-"Me lo dijo sin querer Yumi, hablando con ella una tarde se le escapó eso sobre ti, me hizo que le jurara que no se lo iba a contar a nadie, y yo sólo lo utilicé para amenazarte, pero no tenía ninguna intención de contarlo ante la prensa."

-"¿Qué fue Yumi?, no me lo puedo creer.."

-"No te enfades con ella por favor. Ella no tenía intención de ir pregonándolo por ahí, o decírmelo a mí que ni me venía ni me dejaba de venir, pero hablando de ti se le escapó."-me explicó la chica.

-"Entiendo. No, si ella es muy amiga mía, y dudo que se le haya ocurrido contárselo a más gente. Ella es muy buena chica."

-"Exacto. Pero yo al enterarme de eso quise aprovecharme de la situación sabiendo esa información sobre ti para amenazarte, pero en ningún momento, aunque te acercaras a Anita, iba a contar eso. Soy una periodista deportiva, no una reportera del corazón."-sonrió mientras bebía un poco de su jugo.

-"Te agradezco de que no le contaras nada a la prensa, si eso que me pasó lo llegan a sacar a la luz, mi carrera como futbolista se hubiera hundido más de lo que ya está."

-"Tranquilo, tus trapos sucios nunca saldrán a la luz, tenlo por seguro"

-"Gracias"-ambos nos miramos y sonreímos-"¿Entonces, amigos?"

-"Amigos"-nos estrechamos las manos.-"Por cierto, me voy a ir marchando que se me está haciendo tarde, mañana regreso a mi ciudad"

-"¿En qué ciudad vives?"

-"En Madrid, soy la periodista oficial del Real Madrid, y eso que yo odio a ese equipo, yo soy del Barcelona"-y se echó a reír

-"¿Del Real Madrid y eres del Barcelona? Eso sí que es ser profesional, ja ja"-y reí yo también.

-"Sí, pero ser periodista siempre fue mi sueño, y en cuanto salió este trabajo no quise desperdiciarlo, aun siendo para el Madrid."

-"Di que sí, fíjate en los futbolistas, pueden odiar a algún club, pero cuando fichan por otro equipo es para que crezca su fama y porque en algún club gane más que en el otro. Anda que si los futbolistas nos moviéramos por el equipo que nos gustase, casi ninguno tendría trabajo."-volví a reír y ella hizo lo mismo.

-"Exacto"-miró su reloj-"Perdona, pero ahora sí que sí me tengo que marchar. Otro día nos veremos."

-"Claro, espera que te acompaño hasta la puerta"-la acompaño, nos despedimos, le doy dos besos y cierro la puerta. Estoy mejorando, Mary ahora era mi amiga, y mis trapos sucios no van a salir a la luz nunca.

Me voy a la habitación, me pongo mi pijama y me meto en la cama. Fue un día largo de sorpresas, y mañana tengo que entrenar.

Después de tres meses más…

Anita y Tsubasa habían anunciado a la prensa que iban a ser padres. Tsubasa claramente, cuando le preguntaban, siempre decía que él no tenía nada que decir. "Todo se sabrá". Al igual que Anita, que siempre respondía cuando le preguntaba que quién es el padre del bebé. "Es mío. El padre por el momento es lo de menos"

La feliz pareja, en vacaciones de verano, se quisieron marchar a Múnich, querían darle una sorpresa a alguien…

Múnich, Alemania…

Hay que ver qué calor hace, ni con el aire acondicionado se me quita este dichoso calor. Me tumbo en el sofá de la sala, enfrente del aparato de aire, para no derretirme de calor.

Cuando mejor estaba, suena el timbre de la puerta. Me levanto y abro la puerta, llevándome una gran sorpresa.

-"Vaya, ¿Qué hacen aquí?-pregunté asombrado

-"Vinimos unos días de vacaciones y quisimos pasarnos a visitarte"-contestó sonriendo Tsubasa. Al final me cae bien y todo el muchacho.

-"Tan pronto quieren morir?. Porque si quieren vivir vinieron al lugar equivocado. Aquí es morirse de calor"-bromeé mientras me hacía a un lado para dejarles pasar.

-"Naah, eres muy exagerado"-dijo Anita sentándose en el sofá-"Qué cansada estoy"

-"¿Quieren tomar algo?"-les ofrecí entrando a la cocina

-"Claro amigo, que estamos fritos, te ayudo"-Tsubasa me acompaña a la cocina y ambos preparamos en tres vasos grandes de limonada bien fresquita.

-"Bueno, y dime, ¿Qué tal llevas el embarazo?"-le pregunté poniéndole una mano en la grandota panzota que ya tenía.

-"Pues muy bien, sin contar los mareos, náuseas, hinchazones de tobillos y dolores de espalda, bien, todo muy bien."-me dijo sonriendo

-"Ya veo, es un latazo"-Tsubasa y yo sonreímos-"¿Y ya saben qué será?"

-"Sí, una niña"-dijo Tsubasa

-"Vaya, una niña, ¿Y cómo se llamará?

-"Karl, hasta que no se sepa el padre no se le decidirá el nombre"-contestó Anita seria.

-"Cierto"-la cagué, con lo bien que iba-"Bueno, pero digo yo, que podemos ser uno de los dos, podemos entretenernos en hacer una cosa. Tsubasa y tú pensáis un nombre de niña por si es de él, y tú y yo pensamos otro nombre de niña por si es mía. ¿Qué les parece?"-propuse intentando arreglar lo qude estropeé antes.

-"Uhm, me parece bien, ¿Qué opinas Anita?"-me apoyó Tsubasa emocionado.

-"Bueno, no podría estar divertido y entretenido. Haber Tsubasa, si es tu hija, ¿Qué nombre te gustaría ponerle?-le preguntó Anita a Tsubasa. Éste empezó a pensar.

-"A mí me gusta Naiara, y a ti?"-vaya, el nombre es bonito.

-"No está mal, es muy lindo. Me gusta"-sonrió la rubia

-"Pues lo dicho, si la niña es mía se llamará Naiara, ¿Si es tuya Schneider, cómo te gustaría llamarla?"-me preguntó Tsubasa.

-Esto…A mí me ronda por la cabeza Ariadna, aunque dudo que te guste"-dije avergonzado

-"Sí, me gusta, es lindo también, si así deseas y si es tuya, la niña puede llamarse así"-mi cara cambió por momentos.

-"¿En serio? ¡Ay, muchísimas gracias!"-dije emocionado

-"Claro, si fuera tu hija estarías en todo derecho de elegir su nombre"-sonrió

-"Gracias otra vez"-cambié de tema.-"Y ahora mismo no puedes trabajar ni nada, ¿No?"

-"No, ya después, cuando tenga al bebé"

-"Pero tendrá que reafirmarse el vientre para que se le vuelva a quedar plano, como lo tenía antes"-me explicó Tsubasa-"Claro, si quiere seguir como modelo, si se retira de modelo y quiere dedicarse a otra cosa, no hace falta que se lo reafirme"

-"Qué gracioso. Sabes perfectamente que quiero seguir trabajando de modelo, y que al tener el vientre muy plano puede que se me vuelva a quedar como lo tenía, sin necesidad de reafirmarlo."-intervino Anita, dándole un manotazo en la espalda a Tsubasa. Yo me reí.

Estaba feliz de que ellos estuvieran aquí en mi casa, de que se hubieran acordado de mí estando en sus vacaciones, pero a la vez me sentía incómodo. Me sentía un poco desplazado, podía ver perfectamente en los ojos de los dos que ambos sentían algo muy fuerte hacia el otro.

Pienso que no tengo ninguna posibilidad, pero aun así no tiraré la toalla, si la pierdo, que no me arrepienta por no haber luchado por ella hasta el final, sino porque ya no tenía nada que hacer para recuperarla.

-"Y bien Schneider, ya pronto tendrás los entrenamientos para la pre-temporada ¿no?"-me preguntó Ozora

-"Pues sí, estoy deseando de empezar a entrenar, necesito despejarme un poco y ponerme en forma"-dije sonriendo.

-"Claro, esta próxima temporada tenéis que ganar la Bundesliga ¿Eh?, porque la Champions va a ser difícil, ya que mi equipo estará en ella"-empezó a decir para picarme

-"No me piques. Sabes de sobra que lo dices porque en el fondo tienes miedo de que mi equipo venza al tuyo y hagáis el ridículo"-le dije

-"Naah, sabes que no,"-nos quedamos en silencio, nos miramos y nos acabamos riendo-"Ya se verá de aquí a la Champions ja, ja,"

-"Sí, he oído que tu club va a fichar muchos jugadores este año"

-"Sí, aunque no sé para qué se gasta tanto dinero, la plantilla de titulares está llena, y además, si nos falla la plantilla, tenemos a los jugadores del filial, que son muy buenos y ya han jugado en muchas ocasiones con el primer equipo."-comentó

-"En eso te doy la razón, además, tu club no debería gastarse el dinero en fichajes que sólo estarán un año, porque así no se acostumbran al juego del equipo."

-"Cierto, pero bueno, allá ellos, ja, ja,"

LA tarde pasó rápido, y Anita y Ozora se tuvieron que marchar ya, iban a visitar también a Wakabayashi. ME sentía muy a gusto con ellos, me sentía formar parte de ellos. De pronto, empezó a sonar mi teléfono. Era Katlz, diciéndome que si le acompañaba a un garito nuevo que habían abierto recién. Después de estar un cuarto de hora intentando convenciéndome, acepté en ir con él, pero haciéndole que me prometiera que no me refunfuñara cuando me fuera temprano a mi casa. Me levanté y me fui a la ducha. Me arreglé, cojí las llaves del coche y de la casa y salí a casa de Katlz.

Cuando me iba a subir al auto, se empezó a levantar un viento muy fuerte. Miré hacia el cielo y vi que por el Norte, se acercaba una gran masa de nubes muy oscuras. Se avecinaba una gran tormenta. Me subí al auto y empecé a conducir. A lo lejos, podía ver los relámpagos iluminando el cielo, que poco a poco, se había puesto oscuro, como si hubiera anochecido de repente. Perfecto. Ahora se puso a llover con gran fuerza, y la casa de Kaltz está bien lejos. Qué poquito me gusta conducir por carretera con lluvia. Cada vez llovía más, había más relámpagos y truenos más fuertes. Cada vez, veía menos la carretera. Cada vez me costaba más conducir. Me estaba poniendo nervioso. De repente, cayó un rayo muy cerca de mi coche, que me hizo que pegara un volantazo y perdiera el control del auto. Las ruedas resbalaban mucho y derrapaban con los charcos, no podía controlar el auto. Al ponerme más nervioso aún, sin querer le dí a la palanca de las luces, y las apagué. Si antes no veía casi nada, ahora veía menos, porque sin luces, y con la espesa masa de agua que caía, era muy difícil la divisibilidad. Volviendo a buscar la palanca de las luces para volver a encenderlas, descuidé la carretera. Cuando le dí a la palanca y las luces se encendieron, ví que justo delante de mí tenía un barranco. Intenté frenar, pero las ruedas derrapaban demasiado con el agua que no frenaban bien. Entonces, pegué el contra volante para poder volver a la carretera, pero tampoco sirvió de nada. El auto cayó por el barranco. Intenté abrir la puerta del conductor, pero al estar el auto rodando barranco abajo, se atoraró y no podía abrirla. Estaba atrapado dentro de él. Al fin el auto se paró, pero cochó contra algo, dándome yo en la cabeza, perdiendo el conocimiento.

Fin del capítulo XV.

Anita Schneider