La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo XVI
Las horas pasaban y pasaban, y Katlz, se estaba empezando a impacientar y preocupar. Llamó a Schneider al celular, pero éste lo tenía apagado. Lo primero que se le vino a la mente fue que pudo haber tenido un accidente, pero luego cayó en que lo pudo haber apagado para conducir o lo había pillado en un túnel. Espera, ¿un túnel?, no había ningún túnel en todo el camino hasta su casa. Y muchos menos Schneider apagaría el celular para conducir, él siempre lo lleva encendido, aunque ande conduciendo, él no lo coge, lo deja sonar y luego llama.
Salió de su casa para asomarse por la carretera por si lo veía llegar, pero se encontró con que había una gran tormenta. Su casa, al esta insonorizada, y tenía las persianas bajadas, no se dio cuenta de nada. Ahora sí que estaba preocupado realmente. Llamó a Wakabayashi.
-Ey Wakabayashi, ¿Está Schneider ahí contigo?
-Qué va hermano, llevo sin verlo desde ayer. ¿Por qué?-preguntó extrañado
-Porque debería haber llegado a mi casa hace dos horas y no da señales de vida
-Pero hermano, a lo mejor se habrá entretenido, estará duchándose, ya sabes cómo es él. Se tira en el baño casi tanto rato cómo una tía-dijo riéndose
-¡Qué va! Lo llamé a la casa, y no me lo coge, al celular, y está apagado, y encima hay una tormenta grandísima y la carretera está fatal, puede que le haya podido pasar algo.-dijo angustiado
-¿Qué tiene el celu apagado?, eso sí que es ya muy raro. Él nunca apaga su celu por nada del mundo. ¿Llamaste a alguien más por si lo vio?-Wakabayashi se empezó a poner nervioso también
-No, no llamé a nadie más
-Tranquilo, yo voy llamando a gente por si lo vio. Tú quédate en tu casa por si se le averió el coche o por si va de camino a tu casa
-Vale, estamos en contacto.-Kaltz colgó y empezó a dar vueltas por la casa nervioso esperando que a Schneider no le hubiera pasado nada y que pronto apareciera.
Por otro lado, Wakabayashi llamó a Aimée y a Levin, a Victorino, a Danila y Schuster, Mary, Sherezade, incluso llamó a Yumi, que estaba en Madrid, a Taro en Francia y a Pepe, Tsubasa y Anita en España.
Ninguno había visto a Schneider. Ninguno sabía nada de él cómo mínimo desde el día de ayer. Incluso Wakabayashi llamó a la madre de Schneider, por si éste, había estado en su casa recientemente. Pero nada, lo único que causó fue poner en tensión a todos. Todos estaban en contacto por el celular por si lo encontraban o por si sabía algo de él.
Mary, que a veces se sentía detective, salió por su cuenta a buscar a Schneider. Cogió el coche y fue por la carretera por dónde se iba a casa de Kaltz, pero no veía a ningún coche averiado o accidentado. La lluvia tampoco hacía fácil la divisibilidad. Aparcó el coche en el arcén, y bajó de él con un paraguas y empezó a buscar por las cunetas.
Encendió una linterna que tenía en el bolso, y alumbró al fondo del terraplén. Con mucha difícil divisibilidad, podía ver en el fondo como unas luces. Se figuró que sería Schneider y llamó a Wakabayashi en seguida. Éste salió lo más rápido posible hacia allí mientras que la rubia llamaba a la ambulancia.
Mientras esperaba a que viniera la ambulancia y Wakabayashi, no resistió las ganas de bajar por la cuneta. El terreno estaba inclinado y muy resbaloso, debido a la lluvia, pero con mucho cuidado pudo bajar hasta el coche que yacía abajo.
Cuando bajó, se acercó corriendo al coche e intentó abrir la puerta de éste, pero estaba atorada por las bolladuras. Al estar las ventanillas rotas por el impacto, metió sus manos y empezó a intentar reanimar a Schneider, que estaba inconsciente dentro del auto.
-¡Schneider por favor, abre los ojos dí algo!-le gritaba la rubia. Pero el chico no se despertaba, el impacto fue grandísimo y el golpe brutal.-Venga Schneider aguanta tú puedes venga despierta-le seguía insistiendo.
Wakabayashi con el auto llegó al lugar del accidente, con la ambulancia detrás. Se bajó de él pero no vio a Mary, sólo su auto. La rubia, al oír que eran ellos, empezó a llamar a Wakabayashi.
-¡Wakabayashi, aquí estamos aquí!-gritó Mary
-¿Mary? ¿Dónde estás?
-¡En la cuneta Wakabayashi, rápido Schneider está muy mal no responde!-Wakabayashi bajó a la cuneta con los operarios de la ambulancia.
-¡Ey Schneider hermano, respóndeme, venga que nos vamos a ir a casa ya hermano!-pero el rubio seguía con sus ojos cerrados.
-Perdone pero no podemos sacarlo de ahí necesitamos la ayuda de los bomberos para que lo saquen-dijo uno de los operarios de la ambulancia
-¿Cómo?, pero hay que sacarlo de ahí, se puede estar muriendo no podemos esperar a los bomberos tardarían demasiado y ya sería tarde-contestó Wakabayashi
-Lo siento señor, entiendo su preocupación y su desesperación, pero nosotros no tenemos órdenes de hacer las operaciones de los bomberos, nosotros sólo llevamos los pacientes al hospital y los reanimamos. Hay que llamar a los bomberos
-¡Pero qué dice? La vida de una persona está en juego ¿me oyó? Le dije que lo saque de ahí ahora mismo – la desesperación de Wakabayashi fue a más, y cogió de los cuellos de la camisa al operario.
-Wakabayashi, ellos tienen razón como sigas llevándoles la contraria más tiempo tardaremos en sacar a Schneider. Llamamos a los bomberos y ya verás como vendrán en seguida.
-Tienes razón. Perdone-se disculpó el nipón.-Llamaré a los bomberos-Wakabayashi llamó a los bomberos, que dijeron, que debido a la lluvia y que había varias calles cortadas, iban a tardar un poquillo.
-Perfecto, vaya bomberos-se quejó el chico
-No se preocupe señor, vendrán en seguida y podremos llevar a su amigo al hospital-lo intentó consolar uno de los operarios.
-¡Eh, venga rápido, se está despertando!-anunció Mary-Ey Schneider, ¿cómo te encuentras?
-Ma-Mary no si-sien-to las pi-er-nas me due-len mu-mucho-contestó con gran dificultad el rubio.
-Ey hermano, haber mírame, no te preocupes ¿sí? Que en seguida te sacan de aquí, ya verás
-Her-ma-mano sacad-me de aquí no sien-to las pi-piernas ni na-da de mi cu-cuerpo-Uno de los operarios apartó a Wakabayashi y Mary y se asomó dentro del auto
-Tiene un hierro clavado en el abdomen, por eso no siente de medio cuerpo para bajo, como no vengan los bomberos rápido..
-¿Qué le pasará?- gritó Mary asustada abrazando a Wakabayashi
-Pues se desangrará porque el hierro poco a poco irá rompiéndole los órganos
-¡No puede ser! Más les vale a los bomberos que vengan rápido-Al cabo de quince largos y desesperantes minutos, aparecieron los bomberos, y bajaron corriendo para sacar de ahí a Schneider
-¿Qué pasó?-preguntó uno de los bomberos a un operario
-Se cayó debido a la lluvia por la cuneta y tiene un hierro clavado en el abdomen-explicó
-Muy bien, es fácil de sacar, sólo tenemos que romper el coche y el hierro y allá en el hospital se lo sacarán-Los chicos asintieron y en seguida los bomberos y los operarios de ambulancia empezaron a sacar a Schneider de ahí. Cuando ya lo tenía medio sacado, Mary de dio cuenta de algo.
-¿Pero esto qué es?-se agachó y observó con más claridad lo que era. Su cara se quedó del color del hielo y llamó a Wakabayashi. Éste hizo lo mismo que la chica, y también se quedó pálido al descubrir lo que es.
-¡Hay que sacarlo rápido de aquí! Se está saliendo la gasolina como llegue al motor explotará el auto-Empezaron a sacar más rápidamente a Schneider, pero cada vez salía más gasolina. Iban contra el reloj.
Al fin pudieron sacarlo del auto, lo montaron en la camilla y empezaron a subir poco a poco. Cuando ya estaban casi arriba del todo, la gasolina terminó por llegar al motor, y el auto acabó explotando. Por suerte, pudieron sacar a Schneider de ahí, y todos, estaban ya lo suficientemente lejos para que la explosión no les alcanzase. Los bomberos se marcharon, y los operarios montaron a Schneider en la ambulancia y tomaron rumbo al hospital.
-Mary, ¿Te llevo en el coche?-preguntó Wakabayashi
-No, traje el mío no lo puedo dejar aquí
-De acuerdo. En el hospital nos vemos, no te separes mucho de mí, ve detrás de mí
Yumi, que estaba en Madrid salió corriendo hacia Munich, al igual que Tsubasa y Misaki. Anita no pudo viajar porque estaba ya de muchos meses y era recomendable que no viajara. Se quedó allí con muchos nervios a espera de que Tsubasa le fuese indicando cómo estaba Schneider.
Por los demás, Aimée, Schuster, Danila, Levin, Victorino, Sherezade y Kaltz ya estaban en el hospital esperando a que llegaran con Schneider, al igual que la madre de éste, que estaba nerviosa.
-Wakabayashi ¿Cómo se encuentra Schneider?-preguntó Kaltz
-Bueno..al principio estaba inconsciente y luego se despertó, pero tiene un hierro clavado en el abdomen..-bajó la cabeza al ver la cara de desesperación y preocupación de la madre de Schneider. Todos se encontraban en la sala de espera, cuando llegaron Tsubasa, Yumi y Misaki.
-Hola a todos, ¿Cómo se encuentra?-preguntó Tsubasa al llegar
-¡Hermano!-exclamó Mary abrazando a Tsubasa
-Pues aún no sabemos nada, llevan ya una hora dentro, pero no sale el médico para informarnos.
-Estamos desesperados..-dijo la madre de Schneider con los ojos llorosos.
-No se preocupe, ya verá como Schneider estará bien, es un tío muy fuerte, ya verá como sale de ésta-animó Tsubasa a la mujer sentándose a su lado.
"Tsubasa…"-pensó con una leve sonrisa-Gracias, muchas gracias
-Oye Tsubasa y Anita ¿Por qué no vino?-preguntó Danila
-Ella no puede viajar ya, está de bastantes meses y es recomendable que no viaje.
-Tienes razón, es mejor para ella y el bebé no viajar.
-Que por cierto, le prometí que en cuanto llegara que la llamara para que se quedara tranquila. Ahora vuelvo llamaré desde una cabina.
España, Barcelona ..
El teléfono de la casa Ozora empezó a sonar, y Anita fue a contestar.
-Ah hola Tsubasa … ¿Ya llegaste? .. y ¿Cómo se encuentra Karl? .. ya veo .. con cualquier cosa me avisar por favor .. de acuerdo, adiós. – cuando colgó, volvió a sonar el teléfono.
-¿Sí, casa Ozora dígame?-contestó
-Hermana, ¿Qué tal por Barcelona?
-Anda, pero si eres Pepe, bien, andamos bien ¿A qué se debe esta llamada?
-Verás, iré a Barcelona a pasar unos días, mañana sale mi vuelo y llamaba para avisar
-¿Vendrás? Qué buena noticia, ya era hora oír una de ellas.-se alegró la rubia al oír que vendrá su hermano a visitarla
-¿Qué quisiste decir con que ya era hora de oír una noticia buena?
-Pues resulta que Schneider sufrió un accidente con el auto y está muy mal.
-¿Cómo? ¿Y no se me avisó de esto?
-Es que no quisimos avisarte porque andas muy lejos y era para no preocuparte.-contestó la chica
-Ya pero por lo menos avisarme, qué mínimo. Bueno, cómo mañana iré para Barcelona, cambiaré los billetes para Alemania
-¿Pero cómo que vas a ir para Alemania?
-Sí, bueno hermanita, te dejo y espero que el bebé y tú estéis muy bien, en cuanto termine de visitar a Schneider iré a visitarte a ti como lo prometido. Adiós hermanita-y colgó
-Espera .. colgó..será miserable, anda que me deja decirle que llamara a Tsubasa para que él le dijera en qué hospital estaban..
Alemania, Munich..
Mientras tanto, todos seguían en la sala de espera rezando de que a Schneider no le pasara nada y que supieran cómo se encuentra.
-Perdonen, ¿Familiares de Karl Heinz Schneider?-preguntó una enfermera.
-Sí, nosotros-se levantaron todos
-Ah esto .. ¿La madre del joven?
-Sí, soy yo. ¿Cómo se encuentra? ¿Puedo pasar a verle?
-No se preocupe, luego podrá entrar a verle. Primero decirles que la extracción del hierro salió satisfactoriamente, y que el hierro no dañó sus órganos internos ni tejidos musculares.
-¡Estupendo!-exclamaron todos
-Pero .. perdió mucha sangre y necesita una transfusión de sangre de inmediato.
-Yo soy la madre, puedo transferirle sangre.-se ofreció desesperada la señora Schneider
-De acuerdo, me parece muy correcta su decisión, pero antes de hacérsela tenemos que hacerle a usted unas pruebas para saber si su sangre es compatible con la de su hijo.-explicó la enfermera.
-Está bien, me haré esas pruebas.
-Muy bien, pase por aquí-le indicó la enfermera entrando con ella.
-Esperemos que de positivo, si no..-empezó a decir Vitorino
-Pues si no da positivo alguno de nosotros donaremos nuestra sangre si fuera que alguno sea compatible. – dijo Wakabayashi muy seguro.
-Estoy de acuerdo contigo, yo me ofrezco si la madre de Schneider no lo fuera y yo sí-contestó Mary
-En todo caso donaría yo si mi tía diera negativo, yo tengo más posibilidades que tú, yo soy su prima-se metió Sherezade
-Perdona bonita, pero puede incluso que hasta no seas compatible-se encaró Mary
-¿Quién te dice a ti eso? Si tú no eres nada suyo, yo al menos soy su prima
-Bueno, vale ya, este no es un lugar para pelearse, respeten a los enfermos que necesitan tranquilidad por favor-intervino Wakabayashi
-Tienes razón, perdona-se disculpó Mary avergonzada por su comportamiento. En cambio, Sherezade se sentó en su asiento sin pedir perdón ni decir nada
Al cabo de diez minutos, Maggie ( así se llama la madre de Schneider en mi fic, no me sé su nombre verdadero) salió del consultorio.
-¿Qué tal tía, salió positivo?-preguntó Sherezade
-Aún no lo se, me tienen que dar los resultados dentro de poco pasa saberlo.
-Ya verás cómo darás positivo, si no, para eso aquí estoy yo-dijo eso mirando a Mary Ozora.
Después de unos minutos de esperas...
-Señora Schneider, ya tengo el resultado de los análisis-dijo la enfermera-¿Los quiere ver aquí o pasamos a la sala?
-No, aquí si no le importa señorita.-contestó
-Como usted quiera, aquí tiene.-les dio los análisis en un sobre. Los abrió y leyó el resultado. Su cara lo decía todo.
-No puede ser .. –contestaron todos
-No…no..no soy compatible. Ahora qué será de mi hijito?-empezó a llorar Maggie.
-No te preocupes tía, que mi primito lo curaré yo-dijo Sherezade-enfermera, yo soy la prima del paciente, ¿Habría algún problema de que yo me hiciera los análisis?
-Claro que no, pase por aquí-la chica, antes de entrar volvió a mirar a Mary, que tenía cara de preocupación hasta que vio la cara de Sherezade.
Sherezade salió y la enfermera le entregó los análisis, pero volvieron a dar negativo.
-¡No puede ser! Yo tendría que ser compatible, soy su prima-exclamó enojada
-Señorita, a veces suele suceder, aunque sean parientes pueden tener diferente tipo de sangre. Lo siento.
-Perdone señora Schneider, pero ¿No hay aquí ninguna otro pariente del paciente? Lo digo porque es recomendable hacerle primero las pruebas a parientes y luego procederemos a realizárselas a amigos cercanos. ¿No está aquí el padre?
-No, está de viaje de negocios en New York, y para cuando vuelva sería demasiado tarde..
-Y de pariente sólo estoy yo.. y no soy compatible..-terminó de decir Sherezade.
-Entonces procederemos a hacérselas a algún amigo..
-Espere señorita, sí que hay aquí algún pariente de mi hijo-dijo firme Maggie.
-¿Cómo? ¿Pero qué dice tía?
-Sí, y están aquí mismo..
-¿Pero quién? …-empezaron a preguntar todos extrañados
Fin del capítulo XVI.
Anita Schneider
