DISCLAIMER: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. La historia es producto de mi imaginación.

CAPITULO 10

Me congelo inmediatamente hasta el punto que mis movimientos empiezan a ser torpes y en el afán por retirar mi mano de la de Peeta termino por derramar el café sobre la mesa.

-¡Lo siento! –Digo apenada mientras empiezo a tomar servilletas para tratar de limpiar el desastre.

-¡Dell! –Peeta voltea a verla y se levanta de inmediato pero a diferencia de mí no parece nervioso en lo absoluto y en cambio se acerca a ella y besa su mejilla mientras yo me quedo boquiabierta.

¿Qué está pasando?

-Pasaba por aquí y de repente me pareció reconocerlos. –Señala ella viéndome con una enorme sonrisa en su cara.

-Kat me invitó un café. –Le comenta Peeta mientras yo con una cantidad de servilletas empapadas de cappuccino decido que lo mejor será disculparme e irme de allí lo más pronto posible.

-Pero yo ya me iba. –Me apresuro a decir al tiempo que dejo mi tarea lo suficientemente avergonzada por todo.

-No es necesario Kat yo solo quería saludarlos pero ya me voy. –Agrega y yo me confundo aún más, supongo que debería estar enojada de encontrarme aquí con su novio, en lo que parece ser una cita pero que es todo menos eso.

-Delly, al rato paso por tu casa. –Peeta sonríe y yo me pregunto qué clase de relación tienen esos dos.

-No te preocupes Peet, tardaré un poco resolviendo unos asuntos personales, mejor yo te llamo. –Ella no para de sonreír como si no acabara de encontrar a su novio con otra.

-Ok nena, como quieras. –Toma su cintura y besa de nuevo su mejilla mientras yo sigo sin entender porque no le da un beso como lo haría cualquier pareja y lo único que se me ocurre es que tal vez son de esos que no se manifiestan el afecto en público.

Delly se vuelve hacia mí–Siempre es un placer verte Katniss.

Y dicho esto se retira de la misma manera en que llegó, mientras yo de pie de seguro debo tener mi boca sobre la mesa pues no comprendo en lo absoluto lo que acaba de suceder. Nunca he tenido un trato cercano con ella pero las veces que he tenido la oportunidad de hablarle he notado que es sumamente amable, sin embargo, en una circunstancia como esta cualquier mujer se hubiera molestado, a menos que Peeta ya se lo hubiera contado o que simplemente no sea una mujer celosa.

Tal vez sea eso. –Digo para mí misma.

-¿Necesitas ayuda con eso? –Peeta me saca de mis cavilaciones señalando las servilletas empapadas que siguen en mi mano.

-No es necesario. –Fijo de nuevo mi mirada en el- Lamento lo que acaba de pasar, espero que Delly no se haya molestado.

-¿Por qué habría de molestarse? –Parece sorprendido.

-¿Bromeas? Nos vio aquí tomando un café solos. –Le explico lo que a mi parecer es obvio pero él solo sonríe mientras tomando un puñado de servilletas me ayuda a limpiar.

-Delly no es de esas chicas. –Termina por limpiar el desastre y me pide que le entregue lo que tengo en mi mano para tirarlo al cesto de la basura.

Hago lo que me pide y al momento de entregarle las servilletas empapadas mi mano vuelve a rozar la suya haciendo que una extraña corriente suba por mis dedos. De inmediato la retiro de su contacto y me disculpo con la excusa de ir al tocador a lavarme.

¿Qué es todo esto que acaba de pasar? Sigo confundida con los últimos acontecimientos y trato de encontrarle coherencia a algo si es que la tiene, empezando por la razón por la cual invité a Peeta a venir conmigo. Si lo vemos desde el punto de vista de un observador ajeno a la situación este no podría ser un encuentro casual entre dos amigos porque 1. No nos encontramos de casualidad y 2. No somos amigos así que nos queda una segunda opción que sugiere algo en lo que no puedo ni pensar. Una cita.

¿Una cita? ¡Claro que no! –Digo mientras me veo al espejo y empiezo a hacer algo que habitualmente llevo a cabo. Hablar conmigo misma. En voz alta.

-Katniss, esto no puede ser una cita, estás hablando del hermano de tu ex que también es el novio de la hermana de tu mejor amiga.

Siempre se me ha dado bien eso de razonar pero con lo que me ha sucedido últimamente, todo eso de los cuernos de Gale y el artículo de la revista encuentro difícil poder hacerlo. Nada tiene sentido, se supone que debería estar aun lamentándome por el horrible desplante de Gale y en cambio estoy aquí tomando un café con su hermano, solo espero que eso no le cause problemas a nadie.

-¿Pero qué tiene de malo tomar un café con un chico?

-Estás loca Everdeen y más vale que te comportes porque de lo contrario las cosas se te podrían poner de cabeza.

-¿Aún más? Lo dudo.

Cuando salgo del tocador sobre la mesa ya hay un nuevo cappuccino para mí y Peeta me espera tomando el suyo.

-Disculpa por hacerte esperar.

-No te preocupes y me tomé el atrevimiento de pedirte otro café. –Sus ojos sonríen tanto como su boca.

-Gracias.

Tomo de nuevo asiento frente a él sintiéndome sin querer un poco incomoda y no precisamente por lo que acaba de pasar con Delly sino porque Peeta no deja de mirarme hasta el punto de hacer que me sonroje.

-Me gustó mucho que me invitaras hoy. –Su mirada fija en mi me intimida y me hace pensar que tal vez nunca fue tímido y que todo ello solo lo imaginé e incluso por un momento hasta me hace creer que coquetea conmigo.

-Yo… -Me quedo sin palabras.

-Lo se Kat y te repito que no tienes nada que agradecerme, espero poder ayudarte siempre que me necesites.

Tomo mi café para darle un sorbo con el cual casi me ahogo. ¡Cálmate Katniss!

-Espero no haberte metido en problemas con Delly. –Vuelvo a repetirle.

-Ya te dije que no te preocupes por eso, Delly no es una chica conflictiva además tú le caes muy bien.

Un momento ¿Han estado hablando de mí?

-Qué bueno oír eso.

Nos pasamos el resto de la tarde hablando sobre algunas anécdotas y riendo de todo como si fuéramos viejos amigos. Me doy cuenta que pasar tiempo con él es tan fácil como respirar y que si en algún momento me sentí incomoda en su compañía es porque me estaba haciendo ideas tontas en la cabeza.

Peeta Mellark es un chico sencillo, inteligente y muy divertido que siempre tiene algo de qué hablar y que a pesar de lo tonta que te veas ante él jamás hará algo para que te sientas mal, eso he podido comprobarlo luego de mi accidente bochornoso con la bebida, además del que acabo de tener con el café.

Al principio pensé que coqueteaba conmigo pero luego me di cuenta de que solo estaba siendo amable porque esa es su forma de ser. Tan solo he necesitado una tarde a su lado para darme cuenta de que es un chico encantador y no solo en su forma de ser, su cabello rubio como el sol combina perfecto con sus ojos azul cielo y sus dientes blancos que resplandecen cada que sonríe formando hoyuelos en sus mejillas.

¿Qué te pasa Katniss? ¿Porque piensas todas esas tonterías? Creo que no es un pecado aceptar que un hombre es atractivo o tal vez lo sea solo en los casos en los que ese hombre es el hermano de tu ex…. Debería haber un código o algo así en el que se diga que los hermanos de los ex no pueden ser atractivos, estoy segura que evitaría muchos problemas.

Mi debate mental me distrae lo suficiente para no notar que Peeta me habla.

-Kat ¿Estás bien?

-Sí, perdón ¿Qué me decías?

-Que si has probado alguna vez las magdalenas.

-¿Magdalenas?

-También se llaman Madeleines y son unas galletas deliciosas.

-No, no las he probado.

-¡Excelente! Así puedo hacer unas para ti. –Dice con una sonrisa.

-¿Hacer? –Mi tono de sorpresa es un poco elevado- ¿Sabes hacer galletas?

-¿Por qué te sorprendes tanto?

-No pensé que fueras ese tipo de hombre.

-¿Del tipo de hombre que sabe cocinar? –Su sonrisa se transforma en una pequeña carcajada- Me encanta cocinar pero sobre todo hacer pasteles y postres.

-¿En serio? ¿Entonces porque no estudiaste repostería?

-Porque ese es un pasatiempo, mi verdadera pasión son los números y las obras civiles.

-Vaya, eres toda una caja de sorpresas Peeta Mellark. –La frase se me escapa mucho antes de darme cuenta que estoy pensando en voz alta y mientras me sonrojo Peeta solo sonríe.

Después de un rato terminamos nuestros respetivos cappuccinos para luego despedirnos y tomar cada uno el mismo camino por el que llegamos horas atrás pues aunque se ofrece a llevarme le digo que tengo otras cosas que hacer.

Tomo un bus para hacer el trayecto a casa un poco más largo. Habitualmente viajo en taxi o le pido a mi hermano que me recoja porque aun no tengo auto ya que mi licencia de conducción está aún en proceso pero hoy particularmente necesito tiempo para pensar.

El paisaje a través de la ventana se transforma cada dos minutos ofreciéndome miles de posibilidades para dejar volar mi imaginación pero mi mente termina volviendo a un solo lugar. Gale… Y Peeta.

En tan poco tiempo mi vida ha tenido un giro inesperado y esos dos han estado tan involucrados que me es difícil separarlos, sin embargo, son tan diferentes… Aun cuando comparten la misma sangre cada uno significa algo distinto para mí, mientras uno es un torbellino el otro es paz, mientras uno calcula cada uno de sus pasos, el otro vive a la par del momento… Mientras uno fue verdugo el otro ha sido un salvador.

Y no es precisamente que quiera compararlos como si estuviera interesada en ambos o en alguno de los dos porque en este preciso momento no me puedo permitir algo así pero me es imposible no notar que ya hacen parte de mi historia, Gale es un pasado hermoso pero doloroso que sigue presente con la tristeza de lo que iba a ser y ya no y Peeta… Peeta es mi nuevo amigo, alguien a quien me puedo permitir en este momento en el cual debo volver a empezar.

Me agrada y eso no es algo de lo que deba sentirme avergonzada porque puedo permitirme tener amigos y porque no hay porque sentirme amenazada, al fin y al cabo es alguien agradable y en quien no voy a pensar de otra manera porque además de ser un Mellark Hawthorne, está más que prohibido para mi pues su corazón tiene dueña.

La travesía hasta mi casa es un constante vaivén de recuerdos de mi relación con Gale enfrentados con la misma horrible imagen de aquella noche. Soy una tonta por torturarme con ello una y otra vez pero en medicina nos enseñan que el dolor es lo que te hace sentirte vivo y que los únicos que no lo sienten son los fríos cadáveres con que estudiamos en nuestra clase de anatomía.

Eso es una gran ventaja, estoy viva y es por esa razón que hago esto, porque en el fondo lo que intento es sacar de mi los restos de su esencia, de todo lo que dejó grabado en mi ADN y de todo lo que se llevó de mi cuando estuvo conmigo, se supone que el amor dura solo tres años, cuando la producción de serotonina y dopamina se ve disminuida y con ello el deseo y otras cosas pero Gale y yo ni siquiera alcanzamos a pasar todo ese tiempo ¿Qué nos pasó entonces?

La ciencia puede explicar casi cualquier cosa, incluso la química de enamorarnos pero jamás podrá explicar cómo es que de un momento a otro le fallas a la persona que tienes al lado aun cuando dices amarla todavía y aunque existiera un proceso hormonal para eso aun así sería difícil asimilarlo.

Ya en casa me dirijo a mi habitación pero soy detenida por el torbellino que tengo por hermano quien al parecer me estaba esperando.

-Al fin llegas Kittie girl –Su cabello rubio revuelto combina a la perfección con su pantalón de pijama y su pecho descubierto- ¿Sabes cuánto llevo esperándote?

-¿Qué no tienes nada mejor que hacer? –Hago como que lo ignoro y me dirijo a mi habitación.

-Necesito hablar contigo. –Dice muy serio y me obliga a prestarle atención.

-¿Ahora qué pasó? –Le contesto tratando de disimular mi preocupación.

-Es que quiero pedirte algo.

Suspiro aliviada.

-Ya veo ¿Y no puede ser luego? Es que tengo muchas ganas de dormir.

-¿Dormir? Pero si nunca duermes en el día.

-Es que ahora mismo quiero relajarme. –No lo hago a propósito solo quiero fastidiarlo y obligarlo a pedirme por favor.

-Ven y te ayudo con eso, es más Bonnie y yo lo haremos.

-¿Bonnie? –Digo sorprendida pues no pensé que estuviera acompañado y menos por una mujer- ¿Quién es esa?

Suelta una sonora carcajada antes de responder. –Deberías ver tu cara.

-No me hace gracia. –Le contesto mientras lo veo entrar a su habitación y sacar su guitarra.

-Bonnie, esta es mi tontita hermana menor Katniss. –Dice señalándome- Kittie, ella es Bonnie, mi nena consentida. -Sonrió mientras le sigo el juego.

-Mucho gusto Bonnie.

-Anda, ven y me ayudas y a cambio Bonnie y yo cantaremos algunas canciones para ti.

-No se…. –Aparento indecisión mientras sonrió.

-¿Por favor? –Pone sus ojos de niño bueno y yo no aguanto.

-Está bien.

Entro tras de él a su habitación que está pulcramente organizada como siempre y me instalo en su sofá, Finnick puede ser cualquier cosa menos un hombre desorganizado.

-¿Y bien? Soy toda oídos.

Mi hermano mayor puede jactarse de casi lo que sea en la vida menos de poder disimular cuando está molesto o nervioso y luego de haberlo visto hace poco tan enojado sé que en este momento la emoción que lo embarga es la segunda y también sé muy bien la razón al fin y al cabo no solo somos hermanos, también somos buenos amigos.

-Iré al grano. –Dice removiéndose incomodo en su cama.

-Eso espero.

-Es Annie.

-¿Qué pasa con ella? –Le pregunto con el mismo ademán que utiliza mamá con sus pacientes.

-Es que yo… La verdad… Pero ella… -Suelta un suspiro mientras se revuelve aún más el cabello.

-¿Es posible que Finnick Andrew Everdeen Odair se haya quedado sin palabras? –Sonrío ante la mención de su nombre completo el cual por cierto detesta pues dice que no combina en lo absoluto y es la maldición de llevar el segundo nombre de tu padre y tu abuelo.

-No te burles mocosa.

-Déjame disfrutar el momento, no sucede a diario que tu hermano mayor parezca un idiota. –Suelto una sonora carcajada y lo veo fruncir el ceño- Solo dilo ¿Qué tan difícil puede ser?

-Está bien, aquí va…. Tú sabes que soy un conquistador nato, apuesto, rico, encantador y con múltiples cualidades más que me hacen un excelente partido.

-Pero…

-Pero tu amiga de seguro es de marte porque parece no notar nada de eso. –Se ve verdaderamente contrariado.

-¿Y?

-¿Cómo qué y? ¿Acaso no es evidente?

-Sigo sin entender lo que quieres. –Sí que me estoy divirtiendo.

Vuelve a suspirar. –Eres mala niñita, quieres obligarme a decirlo y no lo haré.

-Entonces será mejor que me vaya a mi habitación a dormir un rato, Bonnie fue un placer conocerte. –Me levanto del sofá con intención de irme mientras rio sin que me vea.

-Está bien, quisiera pedirte que me ayudes con ella. –¡Bingo! lo dijo.

-¿Qué te ayude con ella? Quieres decir ¿A conquistarla?

-Creo que eso ha quedado más que claro.

-¿Entonces estás diciendo que el conquistador nato, apuesto, rico, encantador y con múltiples cualidades necesita la ayuda de su hermana menor para ligarse a una chica?

-Te estas divirtiendo ¿No es así?

-No has respondido. –Le digo con una sonrisa de oreja a oreja.

-Aja, pero no es solo ligar con ella… Kittie –Me mira fijamente y por primera vez en la vida sus ojos verdes brillan cuando habla de una mujer- Annie no es solo una chica, es la chica.

Me sorprende oírlo hablar así pero me quedo en silencio para permitirle continuar.

-Verás ella es hermosa sin necesitar de ponerse maquillaje o joyas encima, es sencilla pero sofisticada y elegante, seria pero divertida cuando se lo propone e inteligente sin llegar a parecer nerd, en pocas palabras es perfecta, todo lo que un chico necesita a su lado para enderezar su camino.

-Pensé que no viviría para oírte decir algo así. –Hago un gesto dramático acercándome a él poniendo mi mano derecha sobre su corazón.

-El amor es extraño Kittie.

-¿Has dicho amor?

-Supuse que ya lo sabias.

-Entonces es cierto, te enamoraste de mi mejor amiga.

-Me enamoré de ella desde el primer día en que la vi.

-¡Que cursi! –Digo pellizcando su mejilla.

-Lo se…. -Suspira- Lo sé.

-Bien, pues en ese caso voy a ayudarte –Tomo su mano y la aprieto fuerte- Nada me da más gusto de que haya sido de alguien tan maravillosa como Annie.

Finnick sonríe y me da un beso en la mejilla para luego alzarme en sus brazos y darme vueltas como cuando éramos pequeños, aquel tiempo en que no tenía que preocuparme por nada más que por ser feliz.

El resto de la tarde me la paso recostada en la cama de mi hermano mientras él interpreta algunas de mis canciones favoritas en compañía de Bonnie y es así como al ritmo de "Perfect for me" dejo volar mi pensamiento hacia el tiempo en que sonreía pensado que Gale era el chico perfecto para mí.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Despierto un poco sobresaltada y con la frente empapada por el sudor para darme cuenta de que no estoy en mi habitación y que mi teléfono está sonando.

-¿Si?

-¡Kat! Llevo horas tratando de hablar contigo. –Una Annie exaltada casi grita en mi oído.

-¿Qué hora es?

-Las 7:00 ¿Dónde has estado metida?

-Me quedé dormida en la habitación de Finn.

-Ya veo, pero no te llamé para reñirte, en realidad es para contarte algo que hice…

-¿Qué cosa?

-Puse al tanto a las chicas de algunas cosas acerca de lo que sucedió luego de la fiesta reservándome por supuesto algunos detalles y ocultando lo del hotel y ellas tuvieron una excelente idea, bueno más bien Clove tuvo una excelente idea ¿Qué te parecería una noche de piscina con quedada a dormir fuera de casa?

-No se Annie, estoy algo cansada. –No me molesta el hecho de que les comentara pero esperé no tener que lidiar con eso tan pronto, sin embargo son mis mejores amigas y saben de mí prácticamente hasta que marca de ropa interior llevo cada día.

-¿Estas molesta?

-No, igual iba a contarles.

-Entonces no me saques el cuerpo porque te conozco Everdeen y tú no estás cansada, además creo que esta "Fiesta de chicas" te sentará bien después de todo las vacaciones ya casi acaban.

-¿Y a donde vamos a ir?

-Clove reservó la azotea y la suite presidencial del hotel Flickerman.

-Muy bien ¿A qué hora nos vemos?

-Vamos a pasar por ti.

-¿Vamos?

-Sí, Delly y yo, espero que no te moleste que la haya invitado pero es que cuando supo que iríamos casi me rogó que la llevara.

-¿Delly? –Al escuchar su nombre me pongo nerviosa pues estaré a merced de sus preguntas acerca de haberme visto con Peeta eso sin contar con que no me apetece hablar sobre mis propias desgracias frente a ella.

-No te preocupes Kat, mi hermana es una chica muy agradable además de muy prudente y la idea de la fiesta no es para que digas nada, es solo para distraernos un poco.

-Bien, entonces ¿A qué hora nos vemos?

-Pasamos faltando 15 minutos para las 9… Ten listo tu traje de baño, tu pijama y tu tarjeta de crédito.

Cuando cuelgo el teléfono me quedo un segundo más sobre la cama reflexionando sobre la noche que nos espera, la verdad me parece una muy buena idea lo de distraernos aun cuando la última fiesta a la que asistí fue un completo desastre, sin embargo, lo que me preocupa en verdad es la presencia de Delly pues aunque Peeta y Annie aseguran que es una chica genial y no lo dudo, hasta la más afable de las personas actúa de una manera poco amable cuando se meten con lo que le pertenece.

La puerta se abre y veo una vez más a mi hermano quien ya no tiene su torso desnudo y trae algo de comida consigo.

-No quise despertarte pues tus ronquidos me sugirieron que estabas muy cansada.

-¡Tonto! –Arrojo una de sus almohadas hacia él- Yo no ronco.

-Oye cuidado con la comida y si, roncas como una vieja cafetera oxidada.

Lo miro con cara de pocos amigos mientras me levanto en dirección a mi cuarto.

-Kittie ¿A dónde vas? No hablaba en serio.

-Debo prepararme porque esta noche asistiré a una fiesta.

-¿Una fiesta?

-Sí, una fiesta de chicas.

-Eso me suena a que Annie está involucrada lo cual significa que puedes empezar la operación. –Sus ojos vuelven a iluminarse.

-Déjame pensarlo.

-¡Vamos Kittie!

-Bien pero tú y Bonnie me deben muchos conciertos.

-Será un placer.

Voy a mi habitación bebiendo un yogurt que Finnick traía para mí y mientras busco lo que necesito para la fiesta mi pensamiento vuelve al lugar donde estaba esta tarde acompañada por él, por Peeta Mellark.

No he tenido que conocerlo mucho para saber que es un chico excepcional y sobre todo que Delly tiene mucha suerte… Una que me faltó a mí al elegir sobre quien puse mis ojos, me pregunto ¿Qué hubiera sucedido si yo…?

Sacudo mi cabeza para alejar el absurdo pensamiento y mientras me preparo, le comento a mis padres a donde voy y trato de calmarme un poco, la hora prevista llega y con ella las chicas Cartwrigth.

-¡Buenas noches Katniss! –La sonrisa de Delly es la de siempre, me pegunto si en algún momento dejará de sonreír, debe ser algo agotador.

-Delly, Annie –Las saludo.

-¿Todo listo?

-Si.

-En ese caso ¡Adelante! –Anuncia Annie y mientras nos dirigimos a su auto yo me preparo psicológicamente para mi primera noche de chicas en lo que parece ser mucho tiempo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

¡Hola! Casi que no regreso por aquí, la verdad lo lamento muchísimo pero he estado tan ocupada que no me había quedado tiempo de publicar y sin embargo aquí estoy, espero que les guste y que la fiesta de chicas los haya dejado a la expectativa para que se queden pegaditos esperando el próximo capítulo.

Laura: Pues esas cosas no pasan en la vida real pero tal vez si en la ficción… Ya veremos… ¿Qué te parece la idea de la fiesta?

Arabullet: Me alegra escuchar eso y espero que lo que has leído hasta ahora te tenga entretenida, la verdad ya no me queda tanto tiempo como antes pero he asumido dos retos con las dos historias que tengo y eso más que otra cosa es un compromiso con los lectores así que me voy a esforzar mucho para que ustedes disfruten lo que leen.

Lisset: Que chévere, ojala este también te haya gustado.

Ana Karen Melllark: Jajajaja si era Delly y ¿Cómo ves su actitud? Eso fue muy extraño ¿No crees? Todos pensamos que se enojaría y como si nada, veremos que hace ahora en la fiesta.

Ady Mellark 87: Si que eres un genio… ¿Cómo vas con lo de tu casa? Espero que bien… Aquí te dejo un poco más de contenido para que disfrutes.

Gracias por su paciencia.

Giselle Jay.