La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo XVI
Todos en la sala de espera del hospital se quedaron mudos. Nadie se podía figurar que la madre de Schneider escondiese algo así. En seguida, Sherezade empezó a preguntarle a su tía.
-Pero tía, ¿Cómo pudo decir algo así?
-Porque es verdad Sherezade, Karl, no es hijo único, tiene dos hermanos más..-empezó a decir
-¿Cómo así?-preguntó Wakabayashi-Él siempre dijo que era hijo único
-Porque él ni lo sabe. Es algo que me guardé desde siempre, sólo lo sé yo y otras dos personas más.
-Entonces estupendo, ¿No?-exclamó Yumiko-Hombre, viéndolo por el lado positivo, claro. Ahora que sabemos que Schneider tiene dos hermanos más, tiene posibilidad de salvarse.
-Eso sí, ¿Pero quiénes son esos hermanos Maggie?-le preguntó Wakabayashi, que era el que más confianza tenía con la señora Schneider. Se acercó a ella, se sentó a su lado y le puso su brazo por encima, transmitiéndole seguridad y confianza.
-Verás, parecerá extraño, pero todo lo que te voy a decir es cierto.-empezó a decir la señora Schneider.
-Tú tranquila, que yo escucharé todo lo que tengas que decir. Seré todo oídos-le aseguró Wakabayashi
-Todo empieza cuando nació Schneider. Justo cuando tenía apenas tres meses su padre nos abandonó. Dijo que había fichado por un club italiano muy importante, y para eso, nosotros teníamos que irnos con él, pero yo no quería marcharme de aquí, y menos con un niño tan pequeño, por lo que mi marido se enojó y se marchó solo.
-Por el momento, todo el principio de la historia me la sé..-dijo Wakabayashi-¿Y qué más sucedió Maggie?
-Yo me quedé muy, pero que muy mal, por lo que me fui a casa de mis padres para que me ayudaran con el bebé. Allí, mis padres tenían visita, y me presentaron a un capitán de barco, El señor Ozora. Tú ya lo conocerás.
-Sí, yo ya lo conocía desde pequeño, te refieres al padre de Tsubasa, ¿no?
-Sí.
-¿Y qué pintaba el padre de Tsubasa en casa de tus padres Maggy?-preguntó Wakabayashi
-Vino a ver a mi padre, que como ya sabrás, es un gran médico. Él y su mujer querían tener hijos, pero su esposa no podía por algún motivo por lo que visitaron a mi padre para que él les ayudara.
-No sabía que la madre de Tsubasa no podía tener hijos..-en ese momento, cayó en la clave-Espera, eso quiere decir que…¡Tsubasa y Mary no son hijos biológicos de la señora Ozora!
-Sí, ambos no son hijos de la señora Ozora..
-Entonces, si no son de la señora Ozora, y recurrió a tu padre, eso quiere decir que…
-Diste justo en el clavo. Tsubasa y Mary son mis hijos.-y después de decir eso, empezó a llorar.
-Pero Maggie, ¿cómo pudiste hacer algo así? Sin que ellos sepan que tú eres su verdadera madre.
-Los señores Ozora no quisieron que sus hijos nunca supieran que me inseminaron y que los hijos eran míos y del señor Ozora.
-¿Pero tu padre estaba de acuerdo con todo aquello? ¿Dejó que la inseminaran y fuera, cómo decirlo, madre de alquiler? Eso es ilegal Maggie.
-Mi padre no llegó a saberlo. A ellos les dejé a Karl durante ese tiempo y yo me marché a Japón. Después de que ellos nacieran yo me marché de nuevo a Alemania y los señores Ozora se quedaron con los niños. Yo quería verlos más seguidamente, o por lo menos tener relación con ellos, pero no m e dejaron.
-¿Y por qué no te dejaron? ¿Cuestión de dinero tal vez?
-No, yo no les pedí dinero por ellos ni ellos me dieron nada. Lo hice por ayudarles, pero no querían que tuviera relación con los niños para que no se sospechara de que podían ser míos, de que la señora Ozora, no se había embarazado. Les dijeron a todo el mundo que los hijos eran de ellos.
-Ya entiendo, y desde entonces, tú no volviste a ver a esos niños ¿No?
-Exacto. Cuando los vi sabían que eran ellos por los nombres, yo sabía cómo se llamaban y sus nombres salía mucho en la televisión al ser famosos.
-Pues Maggie, yo no te juzgo, porque todo lo que hiciste fue por ayudarles, pero tal y cómo me lo contaste a mí, se lo tienes que contar a Tsubasa y Mary, ellos ya son mayorcitos, y creo que, tienen derecho a saber la verdad. De que su madre, en realidad eres tú.
-No, no, no podría-se desesperó llorando-Me odiarán, y además odiarán a sus padres por haberles ocultado todo.
-No les odiarán, conozco perfectamente a Tsubasa y a Mary y sé que ellos no odiarían a nadie, sí les dolerá y les impactará, como le podría pasar a cualquiera, tus intenciones fueron buenas, y tú querías mantener el contacto con ellos, pero sus padres no te dejaron y te amenazaron con denunciarte, era tu palabra contra la de ellos.-le aconsejó Wakabayashi
-Lo entiendo. Ahora más que nunca debería decírselo, sino por mí, por Karl, que necesita sangre de su mismo tipo, y quizá, ellos, al ser sus hermanos, podrían dar positivo.
-Esa es la actitud Maggy, no te preocupes, si quieres, cuando se lo digas a ellos estoy yo delante apoyándote-se ofreció el chico para ayudarla.
-Muchas gracias Genzo, eres un cielo, ojalá ellos sean tan comprensivos cómo tú.-sonrió la mujer.
-Ya verás cómo sí. Venga, vayamos con ellos, tienen algo que saber.
-De acuerdo-los dos se pusieron de pie y entraron en el hospital.
-Maggie, una cosita, cuando se lo digas, que estén ellos solos, es una cuestión que sólo les incumbe a ti y a ellos, ¿De acuerdo?
-De acuerdo.
Una vez en la sala, pudieron ver que Sherezade se había marchado al baño un momento, que los demás estaban en la cafetería tomándose un café cargadito para poder pasar mejor la espera y Tsubasa y Mary estaban en la sala, medio durmiéndose.
-Ey, Tsu, Ma, despertad-les dijo Wakabayashi
-¿Eh?, ¿Qué pasó? ¿Se sabe algo?-empezó a preguntar Tsubasa
-No, nada nuevo, sólo que alguien quiere hablar con vosotros-el portero se apartó, y vieron detrás a Maggie, con cara culpable.-Venid, vayamos aun lugar más íntimo-los dos chicos se levantaron y se marcharon siguiendo a Wakabayashi, mientras éste, le pasaba un brazo por encima a Maggie, que estaba nerviosa.
Una vez en un lugar más íntimo, Maggie les contó la verdad con ayuda de Wakabayashi, que continuaba la historia cuando Maggie no podía seguir.
-Ella no quiere que le guardéis rencor, a ella le prohibieron hablar de ello y le amenazaron con denunciarla. Espero que la entendáis-dijo Wakabayashi al mirar las caras de asombro de sus amigos.
-¿Y tú cómo lo sabías?-preguntó Tsubasa al portero con una voz seca mirando fijamente a Maggie.
-Me lo acaba de contar Maggie, yo no sabía tampoco nada.
Ya veo-fue cuanto dijo Mary.
-Bueno, decid algo, ya sé que es duro, pero no os quedéis callados.
-Que sabes que es duro…Claro, tú sabes todo, eres un superdotado-dijo Tsubasa-Eres el amigo perfecto.
-Oye no te pases, que yo no tengo culpa.-se defendió el chico.
-Perdonad, no os descarguéis toda vuestra furia con Genzo, él sólo quiere ayudar, si queréis descargar toda la furia que sentís, descargarla contra mí, por favor.
-Perdona, Wakabayashi, tienes razón-entró en razón el moreno-No te preocupes Maggie, no te guardamos rencor, ni a ti ni a nuestros padres, bueno, mejor dicho, ni a nuestro padre y nuestra madre adoptiva. No tenemos nada en contra tuya, pero por lo menos entiende que de la noche a la mañana no vamos a llamarte mamá ni a tener una relación madre-hijo.
-Estoy de acuerdo contigo, no pido nada a cambio
-Entiéndenos, la palabra madre se gana, no se asocia con ser biológicamente tu madre.
-Yo no pido que me llaméis mamá ni me reconozcáis como tal, sino que las circunstancias han hecho que yo cuente la verdad, que me tenía que llevar a la tumba. Lo único que pido, es que ayudéis a mi hijo, ya que se dio la casualidad de que sois sus hermanos.
-Y lo vamos a ayudar, no te preocupes, es nuestro amigo por encima de todo, además, que él no tiene culpa de eso, ya que ni sabe la historia.-contestó Mary.
-¿Y bien? ¿Cuándo nos hacen esas pruebas?-preguntó Tsubasa. Maggie sonrió y Wakabayashi abrazó a Tsubasa como agradeciéndole el gesto.
Fin del capítulo XVII.
Anita Schneider
