Draco Malfoy y el relicario Maldito
Interludio.
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La historia de un hombre lobo.
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Remus recuerda a veces su infancia antes de Hogwarts, recuerda la soledad de un sótano y como solía ver el mundo a través de los ojos de una ventana; sus padres fueron muy estrictos sobre cómo no puede hacer amigos y que era mejor mantenerse alejado de los demás. Su madre solía comentar con mucho cariño que era lo mejor para ambos, para poder protegerlo a él; su madre era mucho más afectiva a su padre y le gustaba jugarle bromas pequeñas sobre sus problemas caninos. Remus amaba demasiado a su madre, nunca la culpo a ella o su padre por lo que sucedió; pero eso no evita que fuera una infancia solitaria.
Ir a Hogwarts fue como abrir una represa, aunque Remus sabe que está mal, es imposible no disfrutar de lo que representaba esta libertad falsa.
Sabe que no es real.
Que siempre será un hombre lobo y su padre le deja muy claro desde temprana edad, lo que la sociedad mágica cree sobre ellos; pero si tan solo por 7 años puede fingir ser un adolescente normal, Remus no piensa desaprovechar la oportunidad.
Hace amigos.
Buenos amigos.
Los mejores amigos.
Remus recuerda la sonrisa de James cada que caminan por un pasillo, puede sentir el tartamudeo de Peter cuando se esconde detrás de él porque es tímido; puede recordar con terrible dolor su pecho floreciendo de sentimientos cada que Sirius le pasa el brazo por el hombro. Siempre se culpó de eso, se culpó de sus sentimientos y siempre pensó que sería el inteligente del grupo; un hombre lobo no debería tener sentimientos por otras personas, ya era suficiente el tener amigos.
Amigos que lo aceptaron cuando se dieron cuenta que era un hombre lobo, amigos que se convirtieron en animagos ilegales para ayudarlo; una vez que Pomfrey no dejo a James o Sirius pasar a la enfermería para verlo luego de una luna llena, ambos se habían golpeado apropósito en el rostro, para poder pasar a la enfermería alegando heridas y traficarle un poco de chocolate.
Lucharon en la guerra.
Fueron estudiantes.
James logro conquistar a la chica.
Remus logro fingir la mayor parte del tiempo que no tenía sentimientos.
Sirius escapo de casa.
Si es sincero con él mismo, Remus puede ver el pasado casi con nostalgia, había sentido un dolor en su pecho ante la pérdida de su madre; pero aparte de esa experiencia dolorosa, lo demás luce tan fácil ahora que es un adulto. Eran adolescentes tontos que pensaban que dominaban el mundo, incluso Remus, quien siempre se había negado a sentir algo o tener esperanza, se vio ahogado por la ola que eran sus amigos.
Le dieron la confianza cuando pensó que no merecía tenerla, le mostraron como el mundo podía tener colores y no solo ser un negro solitario para él.
Se permitió amar.
Algo que nunca debió ser.
Remus se había enamorado de Sirius Black en su tercer año, algo en su amigo simplemente fue como una atracción magnética; el chico descarado que representaba la libertad que Remus toda su vida añoro, era demasiado para mantener alejado. Sirius que siempre se preocupaba por él, que lo defendía de todos con James, que era capaz de hacerlo reír y olvidarse por unos instantes la terrible criatura que era.
El mismo niño que había visto sus cicatrices y lo llamo hermoso en su cuarto año.
Remus lucho, no importa que Sirius siempre lo viera con ese rostro de admiración desde su segundo año, Remus lucho por no dejarse caer por cualquier sentimiento que pudiera tener entre ambos. James señalaría en ocasiones la situación, pero ni Remus o Sirius diría algo, su amigo los llamaría idiotas.
Tal vez lo eran.
¿No lo era todo adolescente?
Sirius lanzo insinuaciones durante todo su quinto año, pero Remus implemente lo ignoro, sus vidas siguieron y Sirius no era alguien que no tuviera otras parejas; lo peor de todo no era la molestia de verlo con alguien, era el saber que no duraría mucho, su certeza de que Sirius solamente jugaría con alguien y luego vendría hacía él como si fuera un perro con su dueño.
Era una persona horrible por esa analogía, pero Sirius era simplemente adorable y Remus sabe que este dejaría a cualquiera por él.
Pero no puede hacerle eso, no al niño que había tenido que huir de una familia abusiva, no a alguien que ya le habían dañado tanto.
No merecía un hombre lobo como pareja.
Remus esperaba que en el futuro ambos pudieran seguir adelante, que esto no fuera más que un romance estúpido e infantil, que ambos pudieran alejarse lo suficiente para ser solamente los amigos que deberían ser.
Entonces.
En su sexto año, al final del año, Sirius cansado de todo el baile que tenían entre ambos, lo había acorralado en un pasillo una tarde cualquiera sin ninguna alarma y lo había besado.
Fue cuando Remus pensó, que podía tener eso.
Tuvo que haber sospechado que no era capaz de eso.
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La puerta se abre antes que Remus sepa bien que está sucediendo, una mujer joven de cabellera rosada abre la puerta, pestañeando confundida a su persona antes de que su rostro se vuelva uno totalmente alerta y algo intimidante; es un familiar de Sirius, lo ve en como su ceño se frunce y en la postura Black que ha llegado a conocer por los años. Toma unos momentos convencer a Nymphadora Tonks que en realidad es un amigo y es enviado por Andrómeda Tonks, tiene que mostrarle la carta de la que supone es su madre, antes que ella gruña algo para dejarlo pasar.
Nunca había estado en la casa de Grimmauld Place, era el antiguo hogar de Sirius, se preguntó vagamente que tanto le dolería a su amigo volver a vivir aquí.
Luego de todo…
No es que tuviera muchas opciones. Cuando Albus Dumbledore hablo con él, poco después del incidente donde se atrapo a Peter Pettigrew, donde la vida de Remus había sido volteada una vez más; había olvidado la última vez que lloro por sus amigos muertos, incluyendo a Peter, pero ahora no llora por ellos.
Peter los traiciono.
Sirius fue inocente todo este tiempo.
Remus les había fallado a todos.
El dolor de saber que Peter estaba con vida y los había traicionado, era similar a la primera vez que vio a Harry Potter, el hijo de sus mejores amigos y no lo reconoció; el bebé que alguna vez había chillado encantado para abrazarlo, lo veía como un desconocido y apenas alguien en quien confiar. Lo cual era bastante destacable, Harry se veía como un niño que no confiaba en ningún adulto y eso hizo que las barreras de alerta de Remus se levantaran alarmado.
Algo estaba mal con Harry, pero cada que le escribió una carta a Albus en el pasado, siempre le dijo que Harry estaba bien y a salvo con sus familiares.
¿Por qué no confirmo nada?
No estaba seguro que había pasado, pero Remus tenía sospechas de que las cosas no eran tan simples como le decían; pero Remus no quiso acercarse, porque no quería recordar, porque no quería revivir recuerdos y gracias a eso, Harry es lo que es ahora. Es un buen chico, un excelente jugador de quidditch como su padre, adorable como Lily, pero hay algo malo en él.
Remus más que nadie puede detectar cuando un niño es descuidado en su infancia, porque a pesar del amor de sus padres, Remus sabe que su infancia no fue la mejor.
Hay tanto por lo que Remus debe pedir perdón, por lo que Remus debe actuar.
Que no sabe por dónde iniciar.
—Así que estas aquí—la voz fría de Sirius era inconfundible a pesar de los años, Remus parpadea un poco antes de tomar aire y voltearse.
Es como si una persona le pegara en la cara con un bate, Sirius ha cambiado, como cualquier persona haría en 12 años en la cárcel. La última vez que vio a Sirius fue antes que todo se fuera al carajo, algunos meses antes que pasara el incidente de los Potter, cuando ambos habían discutido duramente y terminado cualquier relación que tuvieran; probablemente la guerra, probablemente el estrés, probablemente ser demasiado jóvenes. A estas alturas Remus no sabe que sucedió exactamente, si fueron sus dudas o las de Sirius que le pusieron fin a todo lo que hubo entre ambos.
Remus tenía que irse.
Sirius lo acusaba de ocultarle cosas.
Para cuando Remus se enteró de lo que paso, ya era tarde, tal vez demasiado tarde y solamente quedaba un cascaron vacío de Remus.
Quien había perdido todo lo que tenía y no hizo nada para luchar por ellos.
Sirius se ve diferente que los periódicos, no tiene una cara de maniaco, sus ropas son simples y de estar en casa, el jogger y camiseta revelan sus brazos como parte de sus tobillos; hay muchas cicatrices en la piel expuesta, la coleta baja que tiene demuestra como su cabello sigue siendo largo como solía usarlo en su juventud y no se ha quitado la barba que estaba naciendo.
Su cabello parece algo destruido, lo cual es divertido, en su adolescencia Sirius se preocuparía demasiado por el aspecto de su cabello; el cual había sido muy suave al tacto.
Era delgado, demasiado delgado y había ojeras permanentes en su rostro.
Un rostro tallado frio, que le recordaba un poco al día que terminaron, al hombre que era un Black y que había sido educado como heredero.
—El año escolar acaba de terminar, ya no soy profesor de defensa y vine para hablar contigo, especialmente sobre Harry—también para pedir disculpas, muchas disculpas, pero también es cierto que vino para hablar sobre Harry.
Había escuchado de Albus que Harry y sus amigos fueron unos días en navidad a ver a Sirius, esperaba saber si este también tenía sus dudas sobre la crianza actual del niño; además, era lo único que tenían en común actualmente.
Dolía.
Dolía demasiado.
Por el rostro frio de Sirius supone que por fin siguió adelante, los sentimientos de este deben haber muerto por el peso de la ignorancia de Remus; ojalá hubiera sido lo mismo para él, odia sentir el estúpido anhelo que siente desde su tercer año en Hogwarts por este hombre destruido, que es todo lo que siempre ha deseado.
Los ojos de Sirius brillan un momento ante la mención de Harry, pero luego vuelve la máscara del Black que tiene para situaciones incomodas.
Hay una parte de Remus que está seguro que Sirius lo quiere fuera de ahí, pero este solo hace un movimiento con la cabeza para que lo siga, en lo que parece una eternidad.
Remus lo hace, aliviado de algunos minutos más en su presencia, pasando por los pasillos de una casa que parece demasiado fría para la calidez que solía desprender Sirius.
—Harry es un gran niño, se parece tanto a James que es un poco confuso…incluso tiene su Lily—las palabras de Sirius salen pensativas cuando llegan a la cocina, se mueve incomodo por el lugar y por lo tanto Remus espera en el desayunador.
Está preparando té, sus manos no son temblorosas, pero en ocasiones parece que se queda viendo al vacío pensativo, antes de volver a la acción. Remus es más alto que Sirius, pero hay algo en el porte del hombre que ha estado años en una cárcel, que sigue siendo algo aristocrático, especialmente como maneja la tetera.
Remus nota una horrible cicatriz en su clavícula, pero no dice nada.
No es como si él no estuviera bañado también en propias cicatrices.
—Draco Malfoy, si…quien lo diría—musita Remus casi con diversión, recordando el año escolar como en cada pasillo que topara a Harry, era como si sus ojos orbitaran que Draco se unía a la ecuación.
De todas las personas que imagino que serían el interés de Harry, jamás hubiera puesto a Draco Malfoy en la lista, especialmente porque James Potter había tenido una mala relación con Lucius Malfoy; simplemente por ser Slytherin y Gryffindor, pero Draco no era Slytherin, era un curioso Ravenclaw que estaba lleno de misterios. Durante los últimos meses del año escolar estuvo metido en algo malo, se había alejado de sus amigos y por mucho que Remus intento charlar con él.
No fue posible, es como si estuviera alejado de todos.
Ese día en el lago, Remus se preocupó de que hubiera intentado suicidarse, temeroso de que estaba viviendo y de no ser porque los días siguientes pareció recuperarse, había estado a punto de arremeter contra el despacho del director por ayuda.
No lo hizo porque Severus estaba a cargo de su cuidado, siempre que comentaba algo Severus se hizo cargo, pero eso lo dejo tan impotente.
Quien diría que era su ahijado.
—Puede que su padre fuera un idiota, pero Draco también es un Black—fue el tono amenazador, lo que hizo que Remus levantara la mirada sorprendido, viendo como Sirius tenía una mirada de advertencia en su voz—irónico verdad, la familia que tanto repudie fue la única que me creyó; de no ser por ese mocoso no estaría libre y cerca de un juicio, la misma familia que abandone me salvo y mis amigos…bueno…no importa ya—sus palabras eran dignas para herir, Remus sintió similar a un puñal atravesar su corazón, pero solo bajo la cabeza viendo sus manos.
Sirius tenía ese talento para herir a las personas, siempre fue ágil con las palabras y el haber crecido en su familia, bueno, lo hizo un experto; antes solo lo había utilizado contra él una vez, el día que todo se terminó entre ellos.
Pero ahora no había un "nosotros" y era probable que nunca lo hubiera de nuevo.
Ni siquiera un…amigos.
Y era doloroso.
—Tienes razón, tu familia te salvo, lamento no haber estado ahí…lamento no haber descubierto que todo este tiempo Peter…que él fue el culpable—decir el nombre de Peter fue doloroso.
Remus estuvo en su juicio, no pudo testificar, pero había sido un oyente que vio como Peter, su amigo, se había roto frente al jurado. El hombre aseguro una y otra vez que era inocente, hasta que fue obligado a tomar veritaserum frente a todos, rebelando de forma morbosa y sin control que había sido el culpable todo este tiempo. Recuerda el dolor e impotencia de este al decir que tenía miedo del señor tenebroso, pero lo peor fue escuchar que en realidad odiaba a los muggles; que los creía inferiores y que no deberían juzgarlo por matar algunos cuantos.
¿Siempre fue así?
Remus quiere pensar en su amigo cuando eran jóvenes, no quiere pensar que el mismo chico que ayudo tantas veces escuchar, despreciaba a los muggles.
Su madre fue una muggle.
Ella siempre estuvo para él, pero Peter la había despreciado sin saberlo.
Remus odio a Peter ese día, incluso cuando este no se dio cuenta de su presencia, Remus no pudo más que lamentar otra perdida; la pérdida del recuerdo de alguien que apreciaba.
—¿Fuiste al juicio? —pregunto Sirius preparando ambos tés, Remus casi se derrite en lágrimas al ver como este preparaba el té.
Dos de azúcar y un poco de leche, recordaba cómo le gustaba. Por otro lado, Sirius solía tomarlo muy dulce, pero dejo el té negro sin nada; lo tomo caliente y Remus lo vio sorprendido.
Tomo un poco del té antes de asentir.
—No me permitieron hablar, pero escuche todo, una parte de mí no quería creerle…pero su propia voz la que confeso—
—Ojalá lo hubiera matado cuando tuve la oportunidad, si tan solo lo hubiera hecho, al menos habría ido a la cárcel por algo que merecía la pena; pero Harry…Merlín…Harry realmente está mal—
Eso atrajo rápidamente la atención de Remus preocupado.
La expresión desolada de Sirius le partió el corazón, pero no se acercó, porque no tenía derecho.
—¿Harry? —
—Esta con la hermana de Lily, con esa vieja bruja, maldición…Dumbledore no dijo nada, pero cuando hable con él, estaba desesperado por dejar esa casa; no puedo traerlo conmigo, no hasta que sea libre y aun así, tengo mis dudas si me dejen por mi estado y…le prometí que vendría aquí en verano, antes de los mundiales, si todo sale bien estaré libre para entonces y podría ir con él—parece muy cansado, tal vez demasiado y toma el té negro como si fuera agua.
Remus ve la tasa en sus manos con melancolía y frustración.
¿Cuántas veces le pregunto a Albus por Harry?
Al menos una vez cada tres meses durante once años, donde no pidió fotografías o alguna prueba, solo confió en su palabra.
Pero era culpa de Remus, él mismo había visto a la hermana de Lily antes, sabe que es problemática, pero Albus le prometió que era el mejor lugar para estar.
Otra persona a la que le fallo supone con amargura.
—Los mundiales serian una buena idea, James nos llevó una vez, fue una locura—habían sido niños y costo mucho convencer a sus padres, pero los Potter habían sido un amor, los padres de James siempre los cuidaron a todos.
Sirius asintió con una leve sonrisa, probablemente recordando lo mismo que Remus.
—Le compre una escoba, Draco no me dejo dársela hasta que todo se aclarara, espero dársela cuando venga en unas semanas; sabes que una vez en vacaciones, el chico espero más de una hora frente a un puesto de boticaria hasta que apareció mi primo—comenta esto último con una burla clara a Harry, pero eso hace que Remus sonría muy a su contra.
—¿Qué no hizo lo mismo James por Lily en su primera cita? —
—Si, estúpidos genes Potter, se enamoran bastante…también se leyó un libro por el mocoso—
—Escuche sobre el tema, Harry no le gusta leer tanto, pero escuche a sus amigos burlarse por leer un libro muggle para hablar con Draco del tema; también estudia bastante por él—
—Fue estúpido, todo el tiempo que estuvo aquí hablaba solo para preguntar por James o Lily, el resto del tiempo hablaba de Draco y lo genial que era; es imposible no compararlo con James—
—Draco es muy inteligente, me sorprende que no descubra que Harry está enamorado de él, es bastante evidente para todos; es el chisme más común del colegio—
Sirius no puede controlar la risa que sale de su boca, es un poco tosca con algo de saliva saliendo de esta, pero sus ojos dejan de estar fríos para brillar un momento al respecto; Remus siente que el aire ha salido nuevamente de sus pulmones.
Hay cautela en los ojos de Sirius después de eso, pero este parece más suelto cuando pregunta por Harry y Remus intenta poder ponerlo al día. Sirius interrumpe para saberlo todo, a veces durante unos segundos parece irse antes de volver como si nada pasara; sus ojos se mueven violentamente ante cualquier sonido demasiado fuerte. Nymphadora debe tocar la puerta suavemente y, aun así, Sirius levanta rápidamente una varita al aire que no era la que tenía antes; está claramente a la defensiva.
Es hora de la cena y Remus piensa que es hora de irse.
Ha tomado más de lo que debería durante las últimas horas, pero para su sorpresa Sirius es quien le dice que se quede para cenar.
—Este lugar tiene demasiadas malditas habitaciones y el retrato de mi madre que no deja de insultar, dijiste que debemos cuidar a Harry, bueno…es mejor trabajar en equipo por él—había dicho Sirius luego de una cena un poco incomoda entre los 3.
Remus se atraganta con el aire, como siempre, odiando que le den más de lo que merece; no está perdonado, pero Sirius parece capaz de dejar parte del pasado por el bien de Harry, duda que sean amigos nuevamente y mucho menos nada dentro de sus fantasías.
No esta vez.
Ya aprendió una vez que el amor de Sirius Black no es para él, especialmente luego de lastimarlo tanto cuando lo abandono y no confió en él por años.
El hombre destrozado frente a él, solo lo quiere cerca para proteger a Harry, lo único bueno que ambos tienen en esta vida.
Pero cuando acepta, la sonrisa suave de Sirius es casi tan impactante como el primer beso que compartieron tantos años atrás.
Esto va salir mal.
Remus irónicamente sabiendo eso, no puede más que dejarse llevar.
Porque Sirius Black es todo lo que quiere y no puede tener.
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Interludio de una nueva esperanza
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Severus Snape ha cometido algunos errores en su vida, algunos con mayor gravedad que otros y el primero que puede recordar claramente fue cuando llamo "sangre sucia" a su amiga de la infancia de la cual curiosamente estaba enamorado. Podría culpar mucho la juventud y la estupidez de la edad, pero en general, Severus sabe que lo que sucedió en ese momento era casi inevitable; ambos tanto Lily como él habían elegido caminos demasiado diferentes que estaban condenados a separarse si ninguno cedía.
Y ninguno lo hizo.
No tenía nada en contra de magos nacidos de muggles, pero si tenía un resentimiento a los muggles y fue una de las razones porque unirse a los Mortifagos había sonado tan bien. Un mundo liderado por magos, si bien la sangre pura era indiferente para él, ya que era un mestizo y mucho mejor duelista que varios Mortifagos, un mundo solo para magos era lo que necesitaban.
Un mundo donde los niños magos no serían discriminados o tratados mal, donde no sufrirían, un mundo que sería mejor para los magos.
Fue inocente.
Fue estúpido.
Regulus le había advertido, poco antes de su desaparición y temprana muerte, que algo estaba mal y Severus no le puso atención; incluso cuando Regulus Black fue irónicamente lo más cercano a un amigo dentro de las filas de los Mortifagos. Nunca había esperado obtener una amistad de aquel que compartiera la sangre con Sirius Black, pero Regulus era todo lo que su hermano no era; un sangre pura con talento y modales que compartía sus ideales.
O eso pensó.
Cada paso desde que entró a Hogwarts parecía guiarlo hacía adelante, como si tuviera que formar parte de un destino del cual no se sentía cómodo. Un destino que, como todo en su vida, era una maldita burla de lo que siempre había querido y le enseño que no debería querer nada; amar era debilidad.
Lo supo el día que Regulus desapareció.
Lo supo el día que Lily murió.
A cada persona a la cual le tomaba el mínimo de afecto, estaba destinada a desaparecer de su vida y por eso no quería agarrarle cariño a su ahijado.
¿Quién en su sano juicio lo hace padrino de un niño?
Severus siente dolores de cabeza al respecto, pero había sido una orden del señor oscuro, como si de alguna forma el tener una mejor relación con los Malfoy ayudara en algo a no ser sometido a dudas sobre su lealtad; sin tener idea que era un maldito espía por haber acabado con la vida de Lily, por su culpa.
No es que Draco Malfoy Black importe de alguna forma, es solo un mocoso, malditamente de la misma edad que el niño de Lily, que será un dolor en el trasero; pero entonces Narcisa un día lo aparte de sus "visitas sociales" para tener contacto con el mocoso que es una miniatura de Lucius. La mujer no parece alterada cuando lo invita a tomar el té, irónicamente, manteniendo una mejor relación amistosa con él que su esposo.
—Necesito que me prometas que protegerás a Draco—había dicho la mujer, provocando que Severus hubiera levantado una ceja.
Porque no era un buen protector, la mujer que amaba y su amigo habían muerto bajo su nariz sin hacer nada, así que se sorprende que alguien confié en él; nadie confía en él.
—Supuse que sería mi trabajo como padrino—
—Hay una profecía, una profecía sobre Draco—
El maldito niño era problemático desde antes que pudiera caminar sobre sus pies, Severus quiere odiarlo con todo su corazón cuando Narcisa lo obliga hacer un voto inquebrantable para que no revele la información que le va a comentar; algo que pudo haber ayudado con respecto a la situación de Lily y aplaude mentalmente por la forma desconfiada de ser.
Solamente Sirius fue un mal Black, todos los demás eran demasiado listos para su propio bien.
A pesar de los años aún recuerda la profecía de Harry Potter o al menos la que sello su destino, es algo irónico que en tan poco tiempo sea dueño de otro secreto de alguien de edad similar.
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"En los albores de la oscuridad, en el filo del destino pendiendo, Las piezas se ensamblan, el legado completo vislumbrando. Hijo de antiguos linajes, elegido por el tiempo, En su camino tortuoso, se enfrentará a pruebas sin clemencia.
En su corazón yace el dilema eterno, la sombra y la luz en pugna, El dragón dormido despierta, su esencia antigua se difunde. En sus venas fluye la pasión, herencia de la estirpe alada, Sabiduría ancestral, su guía en la jornada.
Sus decisiones forjarán el destino de muchos, Libertad o abismo, su nombre será el yunque. En el viaje, pasado y presente se entrelazarán, Misterios ocultos, secretos milenarios desvelarán.
En el punto culminante, cuando la oscuridad alcance su cumbre, El dragón y el león se alzarán juntos en deslumbre. En tus decisiones, pasado y futuro se reconciliarán, Un nuevo amanecer, el destino finalmente se revelará."
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Mucho más larga que la profecía que ataba al señor oscuro, Severus tuvo un poco de temor al escuchar las palabras que Narcisa había memorizado, palabras que nunca le comento a su esposo y le cambio por alguna otra profecía sin sentido para no alarmarlo. La mujer hablo sobre Francia, sobre un viejo conocido que nunca fue vidente, cuya única profecía fue la que le dio a su hijo y el temor que tenía por su futuro; mentía, lo noto claramente, pero nunca la presiono por más información. Severus no era amante de las profecías, le parecían sin muchos fundamentos y una ciencia no exacta.
Pero fue una profecía la que acabo con la vida de la mujer que ama.
Fue una profecía la que asusto al señor tenebroso.
Es esta profecía que provoca que Severus sienta nuevamente el peso del futuro sobre sus hombros.
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—Padrino mira lo que hice—la voz de Draco es chillante para un niño de 8 años, pero como siempre es demasiado escandaloso para su propio bien cuando toma confianza.
Severus ve con añoranza cuando era menor y parecía intimidado de su presencia, el niño solía ocultarse detrás de la pierna de su madre dándole miradas confundidas; pero el niño creció lo suficiente para ser insolente y saltar a su lado como si fuera un conejo.
Solo cuando su padre no estaba.
No era estúpido.
El niño sabe comportarse como un heredero, Lucius no deja de presumirlo cada que tiene la oportunidad y el niño hace cada movimiento perfecto para que otros adultos lo alaben por su comportamiento. Claro que es solo una fachada, Severus está suficientemente familiarizado con el mocoso para saber que cuando toma confianza, se vuelve en una persona totalmente diferente.
Como si supiera que tiene que hacerlo, como si sabe que es necesario mantener una máscara para estar a salvo.
—Estoy seguro que tus padres te enviaron a estudiar la genealogía de la familia Peverell en lugar de hacer figuras de origami—musita Severus aburrido leyendo su libro, maldiciendo a Lucius y Narcisa por usarlo como niñera temporal.
O al menos, eso fue lo que dijo Narcisa.
En realidad, Severus estaba aquí para ver el avance del niño en la Oclumancia, sorprendido gratamente de ver que, a pesar de su corta edad, era ágil para entender la idea de un escudo mental y suficientemente ágil para desempeñarlo casi de forma natural. La familia Black no destacaba por Oclumancia de nacimiento, en general era la magia oscura lo que se podía vislumbrar, pero ese niño era diferente.
No puede explicarlo, pero de alguna forma hay algo en ese niño que hace que Severus sienta que se está perdiendo de algo.
Puede o no que fuera porque sabe la profecía que hay sobre el niño.
Sabe que su destino no es lo que sus padres hubieran esperado y a veces se llega a preguntar, que tan lejos podría querer burlarse el mundo en la cara de Severus; su interés inicial es ignorar al niño y solamente hacer su trabajo de protegerlo como haría con cualquier otro estudiante de Hogwarts.
Tal vez solo un poco más por ser su padrino.
Pero no se queda ahí.
—Pero mira es un dragón, le faltan detalles, pero es muy bueno—gruñe el niño con un puchero mostrando el pequeño animal deforme sobre su escritorio—es un regalo—añade ahora con una sonrisa emocionada viéndolo con ojos brillantes en busca de aprobación.
Que no le dará.
Ve el "dragón" de origami con cierto grado de desagrado, porque el pobre animal parece al borde de la muerte si es sincero.
Los niños son desagradables, al menos para Severus, son molestos y claramente una incomodidad innecesaria.
—No lo vayas a rechazar—señala rápidamente Draco, con una mirada perspicaz para su edad.
Entonces por un instante, Severus jura que ve en la mirada de ese niño, un poco del propio Regulus Black cuando era bastante ágil en los pensamientos de Severus; una punzada dolorosa por un viejo amigo, provoca que Severus tome el drago de papel algo desastroso con sus manos.
El niño levanta los puños emocionado, pero aun así, distraído cuando Severus intenta entrar en su mente; hay una pared firme que lo detiene.
Le dará un punto por eso.
Con hechizos protectores para que no sea destruido, el estúpido dragón de origami se encuentra en su despacho de profesor en medio de una caja indestructible; ni el propio Severus sabe por qué.
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—¡Ravenclaw! —grita el sombrero seleccionador y una parte de él se encuentra divertido porque siempre supuso que ese mocoso no sería material Slytherin.
Es astuto, pero no tan astuto y demasiado amante de los libros. Su rostro de sorpresa es cuando ve al niño casi al borde de las lágrimas viéndolo preocupado, como si hubiera sospechado que podría pasar cualquier otra cosa.
Lucius no está feliz, pero en realidad con más pensarlo, Severus está bastante satisfecho con que Draco se encuentre alejado de Slytherin; con suerte pase desapercibido de esa forma y su sendero sea mucho menos peligroso que algunos de sus familiares.
Un Ravenclaw.
Está bien, al menos no es un Gryffindors, no sabría qué hacer si ese hubiera sido el caso.
Draco está lejos del peligro, lejos de su profecía.
Lejos de su destino.
Debería saber que las cosas no pueden ser buenas para él.
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Severus se siente orgulloso de que Draco se aleje del niño Potter, si fuera de su casa, está seguro que le daría más puntos solamente por tener bien sus neuronas en su cabeza; nada bueno puede salir de relacionarse con un Potter. Pero como si el karma en su vida quiere burlarse de él un poco más por sus decisiones, el niño de Lily se ha interesado en Draco; sus ojos lo persiguen todo el tiempo y aunque tiene momentos para meterse en problemas, su prioridad suele ser buscar la atención de Draco.
¿Qué hay mal con esa genética?
Nada bueno.
Si no fuera por los ojos de Lily, odiaría a ese mocoso con todo su corazón, que era una copia del bastardo de su padre. Quisiera que tuviera algo más de Lily, pero era un horror en pociones, amante del quidditch y con un grupo de amigos igual de problemáticos que él; a estas alturas la niña Granger era más similar que Lily que su propia sangre.
Severus no sabe que pensar de eso.
Solo que no quiere a Potter cerca de su ahijado.
Los cielos no lo escuchan, lo sabe cuándo en tercer año al final de cuentas, todos los esfuerzos del niño tienen sus frutos cuando comienza a caminar en los pasillos con Draco. No solo eso, todo el colegio (incluido los profesores) han visto el evento desde primer año con interés; algunos conocedores de los padres de Potter, no pueden evitar relacionar lo sucedido con James y Lily, pero ahora con esta nueva generación.
Los ojos de Potter, los mismos que tuvo Lily, ven de forma brillante a Draco al hablar y Severus lo odia; porque, aunque Draco claramente no está enamorado del mocoso de Potter (Severus espera que sea así para siempre), ha notado que es un poco más suave con este.
Lily había soportado hasta séptimo año, pero Draco en su tercer año estaba siendo suave, Severus quiere vomitar cuando los ve juntos.
La única cosa que lo consuela, es que no importa con quien estuviera Draco, el niño sigue viniendo ayudarlo con pociones con el rostro emocionado por conocimiento; Severus no quiere ver nada de Lily en el niño, a veces no ve nada de su primer amor.
Solamente ve la sonrisa divertida pero astuta de un joven Regulus Black.
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Severus no sabe que pensar cuando su ahijado ayuda a la liberación de Sirius Black, su peor enemigo, de una manera que sin duda el destino se burla de él; tiene la teoría de que, si Regulus estuviera con vida, amaría al mocoso que termina haciendo las cosas que este debió querer hacer en su momento. Lily también habría querido al niño, no solamente por lo carismático que era, sino porque estaba claro que su hijo estaba estúpidamente enamorado de este; ella amaría a Draco, porque todo Lily estaba hecho para amar a los demás.
Quiere estar enojado con el niño.
Pero no puede.
Porque el rostro de este no tiene ni una pizca de duda ante lo que hizo, las consecuencias que tiene de su padre no son las óptimas, pero no hay arrepentimiento en su mirada.
Solo ojos decididos a no perder, ojos que pudieron brillar como un Slytherin brillante.
No importa que suceda, su magia nunca cambia, sigue sintiéndose igual de cálida que el niño que conoció hace tanto tiempo.
Pero ya no es un niño, es un adolescente y Severus está preocupado por lo que el destino parece obligado a guiar.
Y luego.
El niño idiota que piensa que puede hacer cualquier cosa, juega con magia negra y es como si algo hubiera cambiado cuando lo ve por primera vez luego de 3 meses de estar escapando de todos en el castillo. Severus que ha estado siempre en contacto con su ahijado, puede sentir como algo cambia en el interior del niño, como la magia cálida de este parece estar teñida con algo más.
Sus ojos siguen siendo grandes e inocentes a su manera, pero hay algo escondido en ellos que se pregunta que puede ser.
La profecía del niño quema en su cabeza.
Lo había visto aislarse de todos por tres meses, solamente manteniendo a la niña Lovegood a su lado e irónicamente a Potter; había pensado que no sería tan malo, que este podría simplemente mantenerse alejado de todos para poder protegerlos de su padre.
Era algo inteligente, alejarse y aislarse, pero Severus tuvo que saber que no sería tan fácil en esta vida.
Nunca lo era para él.
Nunca lo sería para Draco.
Algo oculta el niño, algo en sus ojos ha cambiado y Severus siente que está fallando nuevamente; es cuando lo ve en la cama de la enfermería, luciendo algo pálido y perdido, que se pregunta si soportaría la pérdida de su torpe ahijado.
¿Qué les queda a estas alturas?
Había estado todo este tiempo al lado de la orden por Lily, protegería al mocoso Potter porque era lo que hizo Lily antes de morir; pero Draco era su familia, era el niño estúpido que seguía sonriendo a su lado a pesar que sabe que es una niñera de parte de su padre.
Es el niño que le prometió a Narcisa proteger.
Un niño que Severus activamente quería proteger.
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—Mira padrino—Severus levanta la mirada del libro, había sido invitado a la casa de Lucius en las vacaciones luego de un tercer año bastante molesto para él.
Actualmente Sirius Black acaba de ser absuelto de todo delito y es considerado un hombre libre, Severus quería burlarse del estúpido titular en los diarios.
Había tomado el té con Draco por pedido de su madre, Lucius parecía brillar por su ausencia luego de una rápida charla con él, con ojos brillantes como si ocultara algo que Severus debería saber; una mala espina estuvo en su interior durante toda la charla.
Algo malo viene.
Pero a pesar de todo, tuvo tiempo para distraerse con el mocoso mimado, que parecía un poco indiferente por el desinterés de su padre; incluso parece emocionado al respecto.
Su mirada se posa con aburrimiento en la nueva figura de origami de Draco, es diferente aquel dragón torpe que le obligo aceptar hace tantos años, este es de mayor tamaño y con un hechizo del propio niño alza vuelo a su alrededor de forma bastante grácil. Es impresionante para un niño que va iniciar su cuarto año, pero no lo diría ya que lo último que ocupa es inyección a su muy elevado ego.
Levanta la mano y el dragón se posa como si supiera que es su trabajo, manteniendo después de eso un porte bastante digno.
—Un 4/10 cuanto mucho—musita con clara diversión, haciendo que el niño se queje audiblemente que su trabajo ha mejorado muchísimo con los años.
Su rostro sigue siendo el de un niño y Severus quisiera que no tuviera que preocuparse en el futuro, quisiera que creciera para ser el gran mago que puede ser; pero por algún motivo la presencia de la profecía es algo constante en su espalda.
Si tan solo pudiera salirse de ella.
—Ya verás Severus, algún día lograre que aceptes mi genialidad y grandeza—afirma el niño frente a él, sin inmutarse cuanto intenta leer su mente y probablemente siendo mucho más fuerte de lo que este mismo conoce.
Pero no se lo dirá.
Porque no hay nada divertido al respecto.
—Ya veremos mocoso—
Sonríe, como siempre siendo un vago recuerdo de Regulus, aunque cada día convirtiéndose más en su propia persona importante dentro del corazón de Severus.
Algo que no planeo, pero tampoco algo que evitaría como hizo con Lily o Regulus.
Esta vez iba a protegerlo.
Y lo iba a mantener con vida.
Fin.
Bueno, me pregunto que esperaban de este interludio, pero estoy segura que no les di exactamente lo que se esperaba.
El próximo libro va ser una completa locura, muchas cosas pasaran y espero lean bien las advertencias/tags que tendrá la historia porque ahora si se viene lo fuerte de esta.
Severus y Remus son personajes importantes para la trama, así que espero hubieran disfrutado de estos interludios para conocerlos un poco mejor en la trama.
