DISCLAIMER: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. La historia es producto de mi imaginación.

CAPITULO 12

La voz de Madge casi hace que muera de un infarto sin exagerar porque por un momento pensé que era Delly.

-Pensé que dormías. –Le digo tratando de calmar los latidos de mi corazón.

-No me cambies el tema, no entiendo porque haces esto Kat, ese idiota te falló y… -Evidentemente está muy ebria porque su lengua se enreda un poco al hablar y cómo puedo lo único que hago es hablarle muy bajito a Peeta para cortar la llamada con la promesa de volverlo a llamar ¿Eso es lo que quiero en verdad?

-No sé de qué estás hablando Madge. –Le contesto una vez he colgado el teléfono.

-Pues obviamente del idiota que tienes por novio.

-Ya no tengo novio y de cualquier manera no estaba hablando con él.

-¿Ah no? –Parece realmente sorprendida.

-No.

-Kat… -Se acerca a mi tambaleándose un poco- No mereces que un tipo como él juegue contigo, es un desgraciado, un malnacido, un… -Sus ojos parecen llorosos, lo cual se lo atribuyo al alcohol también.

-Sí, creo que ya entendí todo eso.

-Ojalá todo el mundo lo hiciera.

-¿A qué te refieres?

-Olvídalo y más bien cuéntame ¿Con quién hablabas? O mejor ¿A quién estabas cantándole tu canción favorita? –Está pasada de copas pero al parecer no va a dejarme en paz.

-A nadie en especial.

-Ay Kattie sé que estás pensando que estoy ebria y tal vez lo estoy –Suelta una carcajada sonora y larga y una vez se calma continúa- Perdón… Estábamos en que estoy ebria pero eso no evita que me dé cuenta de cómo estaban brillando esos ojitos tuyos mientras cantabas –Se sienta a mi lado colgando uno de sus brazos en mis hombros- Anda… Cuéntame.

-No es nadie Madge ya te lo dije.

-¿No me consideras tu amiga verdad?

-¡No digas tonterías! Claro que eres mi amiga.

-Pero no debería serlo, es la verdad Kat, soy una mala persona. –Sus ojos vuelven a llenarse de lágrimas, lo cual hace que me sienta un poco mal y casi piense en contarle pero me contengo porque aún no tengo la valentía suficiente para compartir con alguien algo que ni yo entiendo.

-No digas eso Maggie, es solo que no está sucediendo nada, no te pongas así –La abrazo al tiempo que veo a Delly aproximarse a nosotros.

-¿Puedo unirme a ustedes?

-Claro que sí, únete al club de los corazones solitarios –Dice Madge tratando de enderezarse- Ah perdón, tú tienes un novio que por lo que he escuchado es casi perfecto. –Me sonrojo ante las palabras de mi amiga ¿Y por qué lo hago?

-No digas eso, Peeta está lejos de serlo pero si es un excelente ser humano y por eso yo lo quiero mucho, es un… Una muy buena persona.

-¿Pero lo amas? Deberías amarlo dado que estamos rodeadas de bastardos… El tuyo debe parecer príncipe. –Insiste Madge.

-En cierta forma si lo amo pero es más que eso, es como…

-¿Por qué nos han excluido? ¿Ahora la fiesta es en la piscina? –Clove quien acaba de llegar junto con Johanna no deja que Delly termine la frase y luego simplemente abandona el tema dejándome una gran incógnita.

-¿Y Annie? –Pregunto.

-Muerta. –Contesta Clove señalando a mi amiga dormida en la alfombra- Creo que mañana estará deseando no haber nacido con la resaca tan horrible que tendrá.

-Bueno pero una al año no hace daño –Apunta Johanna tomando el contenido completo de su copa.

El resto de la noche lo pasamos un rato en la piscina y otro rato charlando y ya es bastante tarde –O temprano dependiendo de cómo quieran verlo- cuando nos vamos a la cama tan llenas de alcohol que no sabemos ni como logramos ponernos la pijama pero al terminar el día me voy a dormir con una enorme sonrisa en el rostro que tiene más de un significado y tal vez un solo dueño.

Los rayos de sol pegan en mi cara como brazas encendidas y una vez logro abrir los ojos me doy cuenta que en verdad jamás llegué hasta la cama y que en cambio estoy durmiendo en uno de los sillones de la sala de estar de la suite. Como aquella vez mi cabeza retumba pero en esta ocasión es mucho peor y mientras yo intento sin mucho éxito ponerme de pie me percato de que nadie se ha despertado, nadie a excepción de Delly quien tranquilamente lee un libro cerca de la piscina. ¿Quién trae un libro a una fiesta?

Como puedo me recompongo un poco sintiendo todos los estragos de la noche en mi cabeza y justo cuando deseo quejarme y maldecir me percato de que ella me está observando y sonriendo como siempre además de invitándome a hacerle compañía, algo que en verdad me resulta incómodo sin embargo, me dirijo a donde está sosteniendo mi cabeza y tratando de protegerme del malvado sol que amenaza con desintegrarme.

-Buenos días Katniss.

-Hola Delly.

-¿Dormiste bien?

-Sí, muchas gracias ¿Y tú?

-Muy bien, gracias por preguntar.

-¿Qué lees? –Pregunto mientras me siento cuidando un poco mi distancia.

-Persuasión. –Contesta mostrándome la portada de su libro- Es mi libro favorito.

-Ah, ya veo. –Digo al tiempo que la veo cerrarlo y fijar su mirada en mí.

-Katniss ¿Puedo hacerte una pregunta?

Normalmente cuando alguien pregunta si puede preguntarte algo es porque no debe así que me gustaría decirle que no, sin embargo, no lo hago. –Si claro, lo que quieras.

-Sé que no es de mi incumbencia pero ¿No piensas regresar con Gale o sí?

La pregunta me toma por sorpresa pues no la esperaba de ella teniendo en cuenta que no somos amigas, no obstante, su omnipresente sonrisa me hace imposible evadir su duda y me obliga a responderle aunque sea por decencia. –La verdad no lo sé. –La cabeza empieza a palpitarme y ya no sé si es por el licor o por la incomodidad.

-Ya veo, pero fue muy feo lo que te hizo ¿Verdad?

¿Y ella como lo sabe? Ah sí, Annie debió contarle en su afán de explicar lo que sucedió con Peeta, me pregunto ¿Qué más le habrá contado?

-Si pero por favor ¿Podríamos no hablar de eso ahora? Me duele un poco la cabeza.

-Discúlpame si he sido imprudente, es solo que estoy tratando de entenderte. –En verdad parece preocupada.

-No te preocupes.

-¿Sabes? Siempre he pensado que eres una chica encantadora y hace mucho tiempo deseaba acercarme a ti. –Vuelve a sonreír ¿Dejará de hacerlo alguna vez?

-Gra...gracias. –¿Porque me dice todo esto?

-Y por ello quiero que sepas que siempre podrás contar conmigo, sé que no somos amigas pero espero que algún día lo seamos. –A este momento se ha acercado a mí y está tomando mi mano mientras sus ojos azules me ven con entusiasmo ¿Qué es todo esto? No puedo evitar sentirme sumamente culpable por haber llamado a su novio anoche y por pensar en él como últimamente lo hago. No es justo que le haga esto a ella cuando se ha comportado tan amablemente conmigo.

-Muchas gracias, estoy segura de que así será. –Sobre todo si te enteras de que he llamado a tu novio y le he cantado, eso sin contar con las tonterías que le he dicho o he hecho en mi estado de ebriedad algo que últimamente es muy común en mí. Pienso para mis adentros.

-Me alegra oírlo. –Comenta y se hace un silencio entre las dos que vuelve a ser roto por ella misma al preguntarme algo todavía más incómodo que lo de Gale.

-¿Y te agrada Peeta?

-¿Qué? –Me sonrojo al tiempo que mi cabeza palpita el doble y casi me atraganto con mi propia saliva.

-¿Qué si te agrada Peeta? Es decir ¿Te cae bien?

-¿Por qué me peguntas eso?

-Simple curiosidad ¿Tiene algo de malo? –Intento buscar en su expresión algún atisbo de novia celosa pero en realidad es tan transparente y sincera que lo único que veo en realidad es curiosidad- Kat, no soy de ese tipo de chica a la que no le gusta que su novio hable con nadie más del sexo femenino, además por otra parte yo sé que tú le agradas a Peeta y solo quiero saber si el sentimiento es mutuo.

¡Por Dios! Necesito entender todo esto, ya de por si es raro estar sosteniendo una conversación con ella ahora no pueden imaginarse lo que es estar conversando y que el tema sea su novio. En fin…

-No, no tiene nada de malo, es solo que es… raro.

Delly suelta una carcajada. –¿Por qué? ¿Por qué es mi novio?

Sonrío. –Eso definitivamente influye.

-No pasa nada Kat, si tú supieras como es nuestra relación no te extrañarías para nada. –¡Aja! Ahí está la clave, en momentos como estos me encantaría tener la valentía de preguntar.

- ¿Y cómo es? –¡Vaya, lo hice!

-Pues realmente es sencillo, Peeta y yo somos buenos amigos por sobre todas las cosas y como tal nos tenemos mucha confianza, yo creo que eso es fundamental en una relación de pareja.

Tiene mucha razón y que triste que Gale nunca lo haya entendido y que ninguno de los dos hayamos considerado eso de ser amigos antes que pareja.

-Eso suena lindo.

-Y lo es, pero aun no me has respondido ¿Te agrada? -¿Por qué tanto interés?

-Sí, me agrada, me parece una buena persona.

Delly no dice nada más y solo sonríe mientras me estudia con la mirada, algo que me llena de incomodidad, como todo lo demás y luego de un momento se levanta de la silla invitándome a seguirla.

-Será mejor que despertemos al resto o terminaremos pasando todo el día aquí.

-Tienes razón.

Luego de que todo el mundo se levanta y toma una ducha salimos cada una rumbo a su casa con la resaca más grande de la historia sobre nuestras cabezas pero con el consuelo de haber pasado una noche espectacular con amigas y mientras Annie no hace más que pedirle al cielo que venga un rayo y la parta en dos, Clove y Johanna tararean una de las canciones que más repitieron en toda la velada.

-¿Podrían callarse? Siento que mi cabeza está a punto de hacer erupción. –Comenta Annie al tiempo que se la detiene con ambas manos.

-¿Esto te afecta? ¡LOVE ME LIKE YOU DOOOOOOO! ¡LOVE. LOVE, LOVE ME LIKE YOU DOOOOOOO! –Repite Clove gritando.

-¡Shhhhhhhh! ¡No seas cruel! ¡Algún día te la voy a cobrar!

-Vamos chicas, dejen de pelearse además Clove en serio deberías bajarle, Annie no es la única con dolor de cabeza. –Dice Madge presionando sus sienes.

-Jajajajaja nadie les dijo que se embriagaran así que ¡Aguántense! -Mi cabeza también retumba con su voz pero prefiero guardar silencio no sea que también la tomen contra mí.

-Chicas, debo decir que esta ha sido una velada estupenda ¡Debemos repetirla más seguido! –Dice Johanna con una enorme sonrisa.

-Lo mismo digo y muchas gracias por invitarme. –Agrega Delly.

-Bueno, ahora tenemos que concentrarnos porque la próxima fiesta será la de mi compromiso y les aseguro que va a ser todo un acontecimiento.

-Así será pero por ahora ¿Podríamos acabar con esto e irnos a dormir? No soporto esta tortura un minuto más. –Comenta Annie mientras todas reímos.

-Chicas, creo que no les he agradecido por todo lo que hicieron por mí anoche y creo que esta es la oportunidad perfecta, no tengo palabras para decirles lo que significa para mí contar con el apoyo de todas ustedes. –Agrego antes de separarnos.

-¡Awwwww! Kattie, haríamos lo que sea por ti nena. –Clove se acerca y me abraza al tiempo que todas las demás lo hacen.

-Bueno ¿Ahora si podemos irnos?

-¡Annie!

Todas reímos al tiempo que cada una se dirige o a su auto o a tomar un taxi mientras yo espero a mi hermano que amablemente me comunicó en un texto que iría gustoso a recogerme cuando le avisara. Finnick cree que soy idiota y no me doy cuenta que la única razón por la que viene por mí se llama Annie Cartwright, aunque luego de las confesiones de anoche algo me queda muy claro, a ella le gusta él aunque se niegue a aceptarlo, sin embargo, no se lo diré porque planeo hacer que se esfuerce por ella.

-Kat, ¿Necesitas que te llevemos a casa? –Pregunta Delly.

-No hay necesidad, Finnick viene por mí.

-¿Tu hermano viene a recogerte? –Pregunta Annie con tanto interés que se sostiene la cabeza de nuevo pero sé que es para disimular.

-Sí, eso dije ¿Por?

-No, por nada, será mejor que nosotras nos demos prisa, Delly…

-Sí, de nuevo muchas gracias Katniss, te veo luego. –Se despide con un beso en la mejilla.

-Nos vemos luego Kat, eso si no muero antes.

-No seas exagerada Ann.

Una vez hemos terminado de despedirnos todas se marchan y yo me quedo a la espera de mi hermano que extrañamente se ha retrasado unos minutos pero quien afortunadamente llega antes de que empiece a impacientarme. Al verlo me percato de que viene impecablemente vestido con ropa informal que lo hace ver tal como dijo Annie al estilo "dios del olimpo" y sus gafas de sol que de seguro son para disimular que está paseando sus ojos por todos lados en busca de mi amiga.

-Llegas tarde, acaba de irse.

-¡Diablos! –Lo oigo decir entre dientes.

-Debiste pasar menos tiempo frente al espejo hermanito.

-No sé de qué hablas.

-¿Nos vamos? Mi cabeza está matándome. –Digo al tiempo que me dirijo al asiento a su lado.

-¿Y qué tal estuvo la fiesta?

-Estuvo bien.

-¿Bien?

-Sí, bien.

-Vamos Kittie dame detalles. –Dice al tiempo que hunde su pie en el acelerador.

-¿Qué es lo que quieres saber?

-Nada en especial, solo ¿Qué tanto hicieron?

-Pues conversamos, bebimos, nadamos, jugamos, tuvimos un show de media noche con strippers…. Ya sabes, cosas de chicas… -Le contesto con seriedad.

-Espera, espera ¿Strippers? –Su mandíbula casi toca el piso.

-¿De todo lo que dije eso fue lo único que se te quedó?

-Vamos Kat no estarás hablando en serio…

-¿Y qué tiene de malo? Somos chicas adultas.

-Pero es que…

-¿Qué? Fue divertido y Annie lo disfrutó como ninguna. –Trato de mantenerme seria un rato más pero me cuesta al ver su expresión de espanto y sin poder evitarlo suelto una sonora carcajada.

-¿Qué es tan gracioso?

-¡Hubieras visto tu cara!

-No sé de qué estás hablando. –Intenta parecer indiferente.

-No te preocupes, solo hicimos cosas de chicas y lamentablemente para nosotras, no hubo strippers. –Escucho que de él sale un sonido casi inaudible como de alivio pero no dice nada más.- ¿Y no vas a preguntarme sobre Annie?

-¿Por qué habría de hacerlo? Es evidente que me detesta.

-Bueno… Hubiera podido contarte lo que dijo de ti… Pero si no estás interesado…

-¿En serio? ¿Qué dijo de mí? –Contesta con más ansiedad de la que hubiera deseado demostrar.

-Pensé que no estabas interesado.

-Kittie, por favor…

-No sé, debería empezar a cobrarte por las consultas sentimentales, incluso creo que me equivoqué de carrera.

-Vamos hermanita, no seas cruel. –Dice poniendo ojos de niño bueno.

-Lo que dijiste -Sonrío- Realmente no es nada que ya no sepas, piensa que eres un descerebrado, presumido y mujeriego…

-Gracias, eso fue muy amable de tu parte… -Pone sus ojos en blanco.

-Pero, pero… Cree que eres un chico lindo.

-¿De verdad? –Sonríe disimuladamente- Bueno, eso es mejor que nada.

El resto del camino disfruto fastidiando a mi hermano hablándole sobre todo lo que debe cambiar para que mi amiga lo acepte y termino por decirle que lo mejor es que vuelva a nacer. Luego empezamos a hacernos bromas sobre ridículos familiares de antaño y llego a casa con una gran sonrisa en mi rostro y con mi cabeza palpitando a más no poder lo cual empeora al encontrar a alguien esperando por mí.

-Hola preciosa.

-¿Qué quieres?

-Que por favor hablemos.

-Ella no tiene nada de qué hablar contigo. –Le contesta Finnick con el ceño fruncido.

-Solo será un momento. –Dice Gale con gesto abatido.

-¡Que la dejes en paz! Y si no es por las buenas será por las malas. –Mi hermano se acerca a Gale con gesto amenazante.

-Finn, por favor… Déjanos. –Digo al fin.

-¿Estas segura?

-Podré manejarlo.

Una vez mi hermano se ha ido, Gale y yo nos sumimos en un incómodo y momentáneo silencio que es él mismo rompe al tiempo que trata de acercarse a mí.

-¡No te atrevas! –Le digo amenazante una vez intenta aproximarse.

-Kat…

-No te entusiasmes, si le dije a Finnick que se fuera no es porque quisiera hablar contigo, era para evitar un pleito como el de la otra vez. –Trato de mantener la compostura pero me cuesta trabajo al ver sus ojos grises tan tristes aparentemente.

-Nena, yo sé que fui un imbécil y metí los pies hasta el fondo contigo pero te quiero de vuelta, mi vida se está poniendo toda de revés desde que no te tengo conmigo –Sus palabras me duelen en lo más profundo porque al mirarlo puedo ver al hombre del que siempre he estado enamorada pero también veo al desgraciado que me engañó en mi propia cara.- Katniss, dime ¿Qué tengo que hacer para que me des una oportunidad?

Ahora mismo mi dolor de cabeza se pone mucho peor y esta conversación no está ayudándome, quisiera salir corriendo y llorar pero en cambio me quedo estática, desearía ser tan fuerte como para sacarlo de una vez por todas de mi vida pero en cambio soy tan tonta que no puedo decirle todo lo que en mi cabeza he estado maquinando, sin embargo, una cosa si la tengo muy clara: Por lo menos por ahora, no quiero que esté cerca de mí, ni quiero perdonarlo porque su traición me hirió en lo más profundo del corazón.

-Hablaremos en otra ocasión, ahora no me siento bien y lo único que quiero es dormir.

-Está bien preciosa.

-Adiós. –Es lo último que pronuncio antes de dejarlo solo en la entrada de mi casa.

Subo las escaleras lo más rápido que puedo para poder encerrarme en mi cuarto y hacer lo que sea que mi cuerpo me permita. Estoy cansada de toda esta situación principalmente porque ni siquiera tengo el valor suficiente para afrontarla pero mucho más porque desearía que Gale entendiera que no lo quiero cerca de mí y se alejara por su cuenta evitándome el trabajo de tener que ser grosera y decirle cosas que tal vez terminen por lastimarme más a mí. Si tan solo me diera tiempo…. No estoy hablando de que volvería con él pero por lo menos podría perdonarlo… En beneficio de mi paz mental por supuesto.

Para mi fortuna mis padres están en sus respectivos trabajos y Sae misericordiosamente no me hace ningún tipo de pregunta al verme tan evidentemente descompuesta. Cierro con seguro mi habitación para evitar que mi hermano irrumpa en ella como de seguro está pensando hacer y en cuanto toco mi cama hundo mi cara en la almohada derramando sin poder evitarlo algunas lágrimas más.

-Kittie ¿Estás bien? –Escucho al otro lado de la puerta, estaba segura de que no tardaría demasiado.

-Sí, no te preocupes, ahora solo quiero dormir un rato.

-Ok, entonces le diré a tu visita que se marche.

-¿Visita?

-Alguien vino a verte.

-¿Quien?

-Descúbrelo por ti misma.

Es lo último que dice antes de que ya no pueda escuchar más su voz y la curiosidad que me invade hace que me levante de la cama e instintivamente trate de recomponerme frente al espejo. No quiero que mi hermano me vea así y mucho menos quien sea que haya venido de "visita" a mi casa.

Una vez creo que estoy lista salgo de mi guarida y al llegar a las escaleras siento como el corazón casi se me sale del pecho. Abajo y con la mirada perdida en una de las pinturas de la sala de estar está él, el chico que últimamente invade algunos de mis pensamientos, los más importantes por cierto, eso sin contar que es con quien más he hecho el ridículo en todo lo que llevo de vida. Ahora entiendo la reacción de mi corazón pues la vergüenza es lo que me invade al tenerlo de frente, no obstante, con todo el valor que consigo reunir bajo los escalones y me encuentro directo con sus penetrantes ojos azules.

-Peeta. –Digo tímidamente.

-Hola Kat. –Contesta con una sonrisa en el rostro que ilumina sus ojos.

-¿Qué haces aquí? –Mis manos sudan sin parar e incluso creo que una gota baja por mi espalda tan lentamente como mi agonía de no saber qué decir.

-Es que me quedé esperando que volvieras a llamarme.

-Ah. -Me veo a mi misma demasiado tonta. Contrólate Katniss.

-Toma, te traje esto. –Dice al tiempo que me entrega una bolsita plateada con un bonito moño púrpura.

-Gracias.

-Son Magdalenas.

-¿Qué cosa?

-Magdalenas… Madeleines –Sonríe al tiempo que me pongo del color de un tomate- Te dije que me gustaba prepararlas y que en algún momento haría unas para ti.

-Ah sí, es cierto, muchas gracias. –Sonrío al tiempo que mis labios tiemblan, es más fácil hablarle con licor en mi sistema.

Se queda un segundo en silencio como tomando impulso…

-En realidad Kat… las galletas no son más que una excusa. –¿Cómo? Si antes estaba nerviosa ahora siento que voy a caerme, ya no sé qué palpita más fuerte si mi cabeza o mi corazón.

-¿Una excusa?

-Si –Se acerca un poco a mí- La verdad lo que me trajo hasta aquí fue una pregunta que necesito hacerte…

-¿Una pregunta? –Trago en seco.

-Sí, ¿Puedo hacerla?

Oh, ohNo dejes que pregunte Kat, estoy segura de que no te va a gustar… Pero como siempre la curiosidad me gana así que termino por asentir.

-¿Por qué cantaste esa canción cuando me llamaste?

Muero… Lentamente.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

¡Hola! Después de días de abandono aquí estoy con un nuevo capítulo que me dio mucho gusto escribir, espero que ustedes piensen lo mismo pero sobre todo, que lo disfruten.

Dazulu: Tienes razón, a mí también me gustaron los brindis. Me encanta cuando alguien queda a la expectativa aunque eso pasa en la gran mayoría de mis capítulos como ahora. Ojala te haya gustado este apartado.

Laura: Ya viste quien interrumpió, yo creo que todos pensamos que era Delly… Y ya viste que Peeta no se quedó con la curiosidad de saber porque le ha cantado al teléfono. Veremos qué pasa.

Lisset: Gracias nena… Tienes razón, esa nena está un poco loca y últimamente se anda poniendo ebria muy seguido, veremos que le dice a Peeta ahora que está sobria.

Alejandracottom: de acuerdo contigo Peeta es divino. Espero que hayas disfrutado el resto de la fiesta porque lo que se viene está mejor… Ya van muchos caps en los que no hay mucha acción entre esos dos pero mi cabeza está maquinando algo bien interesante.

Vainillatwilight: Gracias a ti por este maravilloso comentario y me encanta tu apreciación al respecto porque has notado varias cosas que a veces se pasan por alto. La llamada es lo más significativo de ese capítulo y como ves aún hay mucho que decir respecto de eso, por otra parte ¿Qué tal la actitud de Delly? Me motiva muchísimo saber que estás leyendo mi historia.

Ana Karen Mellark: Muy bueno tu punto de vista sobre la posible amante de Gale, todo el mundo les ha apostado a esas tres pero ¿Será que no hay otra posibilidad? Como sea me han gustado muchísimo las razones que has dado porque notaste perfectamente lo significativo de los brindis y las actitudes de cada una que sin duda las hace sospechosas.

Blanchbeth85: Y a mí me ha encantado que te tomes la tarea de leer, de comentar y sobre todo ¡Que te guste lo que lees!

Un abrazo rompecostillas para ustedes mis hermos s y files lectores…

Giselle Jay.