La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo XVIII
Maggie estaba feliz y aliviada de haber sacado a la luz ese secreto que le prohibieron contar. Pero ella necesitaba hacerlo, aunque significase enfrentarse a cualquier consecuencia después, pero primero y ante todo, estaba la vida de su hijo, que era más importante que cualquier consecuencia.
Wakabayashi llamó a la enfermera para que llevara a Tsubasa y Mary a la sala para que le hicieran esos análisis, no había tiempo que perder, algo le daba, que su amigo, se iba a salvar gracias a uno de ellos. La enfermera se los llevó y al cabo de un rato, la noticia se supo en la sala de espera.
-Acá traigo los análisis de ambos chicos. –Les entregó un sobre a cada uno con los resultados. Mary fue la primera en abrir corriendo los análisis. Los empezó a leer, y su cara, lo decía todo..
-¡No soy compatible! ¡No puede ser! –exclamó con los ojos llorosos - Pero si soy su hermana… ¿Cómo pudo ser? - y se abrazó a Wakabayashi llorando - No pude salvarlo…
-Tranquilízate Mary, tu hermano aún no abrió el sobre, quizás él sí lo sea-trató de consolarla el portero nervioso.
-Señor, si haces que yo dé positivo, te juro que nunca más en la vida voy a pelearme con Schneider, por favor - rezó el chico antes de abrirlos-Ta ta ta ta … ajá … no entiendo esto… ni lo otro …
-¡Ay ya Tsubasa por favor, dilo ya, no tienes que entenderlos, si no decirlos, pareces tonto! - le gritó impaciente Sherezade.
-¿A que ahora no te lo digo a ti, por lista?- dijo encogiéndose de hombros
-Tsubasa ya, no es tiempo para bromas, esto es importante. LEE- le exigió Wakabayashi.
-Está bien, sólo era una pausa para calmar esta tensión para acabar diciendo que ¡YO sí doy positivo!-dijo alegre abrazando a Maggie, que no se esperó que su hijo la abrazase.
-¿En serio? Esto es fantástico, gracias Diosito, gracias Virgencita por este milagro - dijo Maggie mirando al cielo.
-Menos maaal…-sollozaba Mary abrazada a Wakabayashi
-¡Genial!-se cogieron de las manos Sherezade y Yumi alegres.
-Enfermera, enfermera, doy positivo, yo puedo donar sangre para mi hermano-la enfermera asintió sonriente y le hizo entrar nuevamente a esa sala. Al cabo de un rato volvió a salir junto a la enfermera.
-Esto tardará un poco, no se impacienten, todo saldrá estupendamente. –de pronto, salió uno de los médicos que atendían a Schneider
-Enfermera, necesitamos su ayuda, el paciente está muy delicado, perdió mucha sangre y necesita de urgencia más, si no, morirá hoy mismo.- todos en la sala se alarmaron y se levantaron de sus asientos, la vida de Schneider colgaba de un hilo…
-No se preocupe doctor, acá traigo la sangre que donó uno de los hermanos del paciente, se le hará la trasfusión ahorita mismo-el doctor asintió y abrió una de las grandes puertas de quirófano para dejar pasar a la enfermera con la sangre para Schneider. Ahora tocaba esperar.
Después de una larga espera de mucho tiempo, el doctor salió para informar a la familia.
-Dígame doctor, ¿Cómo se encuentra mi hijo?-preguntó Maggie.
-No le voy a mentir señora, su hijo está muy delicado, estas 24 son críticas, en ellas se sabrá si su cuerpo reaccionará correctamente a la transfusión o no, sólo se puede esperar con la mejor tranquilidad posible, es lo mejor.
-Gracias doctor. ¿Podemos verle?
-Ahora mismo no señora, está delicado, pero pueden verlo desde el cristal de la habitación de la UCI si desean-dicho esto, se marchó nuevamente.
-Pues entonces vayamos a verlo desde el cristal, aunque sea, ¿No tía?-dijo Sherezade.
-Sí, creo que será lo único que podemos hacer por el momento.-se dirigió a los chicos-Chicos, muchas gracias por haber estado aquí todo el tiempo, pero será mejor de que se vayan, necesitan descansar, en cuanto sepa algo, les llamo.
-Ni hablar, yo de aquí ni me muevo, si me da sueño me tumbo en dos sillas de la sala de espera y listo, pero yo de aquí no me voy.-contestó Tsubasa.
-Ni yo. Yo no me marcharé a casa hasta que no sepa que Schneider está fuera de peligro.
-Aquí no podemos hacer nada, Maggie tiene razón, aquí sólo molestaremos a pacientes que necesitan descansar y a médicos y enfermeras que van de un lugar a otro corriendo para atender a pacientes. Será mejor que nos marchemos, porque estemos aquí Schneider ni se pondrá mejor antes ni empeorará.-explicó el portero.-
-Mi hermano tiene razón, ya es de madrugada, y todos estamos muy nerviosos y cansados, será mejor que nos marchemos a casa, durmamos un poco, nos duchemos y comamos algo. Después vendremos aquí para estar con Schneider nuevamente-agregó Yumi
-De acuerdo, qué remedio..-dijo con resignación Mary
-¡Ay Anita, le prometí que la llamaría en cuanto supiera algo y se me olvidó, tengo que llamarla!-se acordó el chico.
-Ahora mismo estará durmiendo Tsubasa, es de madrugada y ella, al estar embarazada, tiene más sueño y cansancio, ya la llamarás mañana por la mañana y le cuentas.
-Pero...estará nerviosa si no le digo..
-Ella ahora mismo, conociéndola, se tomó una tila y se quedó durmiendo en el sofá, tranquilo, sólo quedan unas horas para que amanezca, ya la llamarás, ahora sólo le asustarás-contestó Wakabayashi.
-Tienes razón amigo, ya la llamaré luego, me iré al hotel a descansar, será lo mejor, venga Mary, vámonos va.-ambos hermanos se despidieron con la mano de todos y se iban a marchar cuando..
-Esperad, no hace falta que gastéis en un hotel, podéis veniros a mi casa si gustáis, hay camas suficientes.-se ofreció Maggie.
-Si no somos ninguna molestia, encantados nos quedamos, ¿Verdad hermano?-dijo Mary
-Claro, será un placer. Ni te molesta-sonrió
-Por supuesto que no, me encantaría-y le devolvió la sonrisa
Sherezade se marchó a su casa, Wakabayashi y Yumi se marcharon a casa del primero y Mary y Tsubasa se fueron a dormir a casa de Maggie.
El día amaneció en Múnich, y con él Tsubasa, que se despertó temprano para poder llamar a Anita, que la pobre, se despertó, ya que estaba profundamente dormida. Después de pedirle perdón a la chica por despertarla tan temprano después de haber estado casi toda la noche esperando en vela por si llamaba, le contó todo y le dijo cómo se encontraba Schneider. Más tarde, se despidió de ella diciéndole que pronto estaría en Barcelona.
Colgó el teléfono y salió al salón y sintió que le daba un poco de frío y entonces vio que la puerta del balcón estaba abierta.
-Claro, por eso me dio frío.-dijo el chico acercándose al balcón. -¿Qué haces aquí tan temprano? Puedes coger un resfriado.-le dijo al ver a Maggie allí parada mirando hacia el horizonte.
-Ah, hola Tsubasa buenos días-fue cuanto dijo.
-Buenos días, ¿Pero me podrías decir qué haces aquí? Venga para dentro, que cogerás un resfriado-la cogió de los hombros y la metió para dentro. LA sentó en el sofá, le echó por encima una mantita que había en el sofá y le trajo un café calentito.
-Gracias-contestó con voz triste-¿Por qué eres tan amable?
-Porque quiero-sonrió-Y sigues sin contestarme por qué estabas ahí fuera-volvió a insistir
-Quería estar sola.-susurró
-Aquí dentro en el salón también puedes estar sola. Que no me entere yo que haces cualquier locura.-le advirtió preocupado.
-No pienses mal, ni quería tirarme por el balcón ni quería coger un resfriado.-contestó medio sonriendo.-Estaba pensando en todo lo ocurrido, el accidente, lo que conté…
-Ya entiendo. No es nada fácil. Pero quiero que sepas que aquí estamos mi hermana y yo y que no te juzgamos.
-Me alegro que no os pusierais peor
-Tranquila. Pero dime una cosa. ¿Si a Schneider no le hubiera pasado ese accidente nos hubieras contado la verdad?-quiso saber el moreno.
-Pues, si te soy sincera, no tan pronto, lo hice por desesperación, a mí me lo tenía prohibido y podían condenarme por ello.-y empezó a llorar.
-No llores, no pasa nada, todo está bien, sólo quería salir de dudas.
-Entiéndelo, la desesperación de una madre hace que se haga cualquier cosa, tú tienes que saberlo, ya que vas a ser padre.
-No, yo no sé si voy a ser el padre de ese hijo o no. –dijo muy serio.
-¿Ah no, pero si Anita está contigo, entonces de quién es?
-Pues o es mío, o es de Schneider.-hubo un breve silencio-Pero vamos, no te preocupes, de ambas maneras será tu nieto.
-No lo digas así, que parecería que no te importara, es algo serio
-No, si lo digo de esa manera por tal de no ponerme peor, estoy con la persona que quiero, pero el problema que está embarazada y no se sabe si va a ser mío o no. –dijo triste.
-No te pongas triste, eso tiene que ser duro, y más si no fuera tuyo y vivieras con ella
-Sí, eso es lo que temo, que no sea mío.
-Si te vale otra cosita para evadir la tristeza y la tensión, sea tuyo o no, será de tu familia, o es tu hijo, o tu sobrino.
-Gracias-sonrió-Me venía bien un poco de sentido del humor. –en ese momento, se levanta Mary, con la cara de medio dormida.
-Buenos días ¿Eh?, qué lindo es levantarse a esas horas-dijo Tsubasa sonriendo al ver la cara de su hermana.
-Calla, que me costó mucho dormirme, extrañé mi cama, por eso me levanto a esta hora.-contestó la chica sentándose en el sofá.
-No te preocupes, ¿Quieres desayunar?
-Sí, pero ahora me preparo yo algo, no hace falta que lo prepares tú, no quiero ser una molestia.
-¿Pero qué molestia?, anda, siéntate, que preparo tostadas, zumo y café en seguida.-dijo la mujer.
-Espera anda, ya te ayudo yo, Mary, ve vistiéndote, que en cuanto terminemos nos vamos al hospital.-la chica asintió y se metió en la habitación. Después del desayuno, los chicos ayudaron a Maggie a recoger todo y se marcharon al hospital para saber cómo pasó el resto de la noche Schneider.
Una vez allí, se encontraron con que venían los hermanos Wakabayashi y Sherezade.
-Hola, ¿saben algo?-peguntó el portero
-Acabamos de llegar, aún no hablamos con el doctor-dijo Tsubasa
-Ya entiendo. Ey, está allá, preguntémosle
Le preguntaron al doctor cómo se encontraba Schneider, y las noticias fueron favorables, dijo que la noche se había complicado un poquito porque tuvo unas décimas, y se esperaban que podría ser una infección, pero luego se le quitaron y ahora estaba estable, bien y consciente, preguntando dónde estaba, por qué y qué le había pasado. La primera en entrar fue Maggie, que quiso saber cómo se encontraba su hijo, luego podrían pasar Tsubasa, Mary y Sherezade por ser familiares también, y más tarde, amigos.
Abro los ojos y lo primero que veo son unos cables que me rondan cerca de la cabeza, oigo un pitido intermitente a mi lado, y siento que duele todo el cuerpo y no me puedo mover. Creía al principio que era un sueño, más bien una pesadilla, pero luego supe que no al recordar que yendo a casa de Kaltz me caí por un terraplén y tuve un accidente. En ese momento, llaman a la puerta de la habitación, yo digo pase, y entra mi madre. Me alegro de que estuviese aquí.
-"¿Cómo te encuentras?"-me preguntó acercándose a mí y sentándose en el borde de la cama con cara de preocupación.
-"No te preocupes, estoy muy bien, sólo que me duele todo el cuerpo, pero supongo que es normal porque sufrí un accidente."-dije medio sonriendo.
-"Me alegro de que estés bien, nos tuviste muy preocupados a todos"
-"Y yo, creo que casi no lo cuento"-sonreí-"Por cierto, me hicieron una trasfusión de sangre, ¿Quién dio positivo?"-quise saber.
-"Pues es una larga historia"-la noté un poco nerviosa-"Verás, la donó Tsubasa"
-"¿Tsubasa?"-¿Él por qué?
-"Sí, Tsubasa. Ni yo ni Sherezade dimos positivo, y él se ofreció, al igual que Mary, aunque ella también dio negativo"-me explicó. Pero había algo que no me contó del todo y quería saber.
-"Qué amables por su parte, y qué raro que Tsubasa diera positivo"
-"Es una larga historia, que cuando te recuperes del todo, te contaré, ¿De acuerdo?"
-"Me parece bien"-sonreí-"¿Puedes decirle a Tsubasa que pase, por favor?"
-"Claro, en seguida voy"-mi madre me tocó la cara en modo de cariño y salió. A los pocos segundos, Tsubasa tocó la puerta y entró.
-"Ey amigo, me dijeron que querías verme"-me saludó entrando-"Me alegro de verte bien, nos tenías muy preocupados"
-"Lo siento, perdonadme por haberos preocupado"
-"La culpa no fue tuya, tuviste un accidente sin querer"-me dijo sentándose. Todo el mundo se sienta en mi cama, ¿Tan blandita está?
-"Ya lo sé, pero os tenía preocupados"
-"Tranquilo, ahora trata de descansar. Por cierto, Anita te pide perdón por no estar aquí, ella no puede ahora viajar"
-"Lo entiendo, y es mejor así que ella no esté, le sentaría mal la espera y la desesperación, está mejor allí en Barcelona tranquila"-dije sonriendo. Lo primero es ella.
-"Claro. Bueno amigo, ya mismo sales de aquí, aunque claro, estarás un tiempecito sin jugar"
-"Ya lo sé."-dije poniendo mi mirada en la ventana-"Pero a mí eso no me importa, ahora no hay Liga ni temporada, para cuando empiece, yo ya estaré bien"
-"Seguro que sí, eres un tío fuerte, para entonces estarás más que recuperado"-me sonrió-"Bueno Schneider, me voy, hay gente que también quiere pasar a verte y creo que se enojará conmigo por demorarme tanto raro-y dicho eso, se puso a reír. Pero antes de abrir la puerta se dirigió nuevamente a mí-"Por cierto, cuando te recuperes, sabrás una cosa muy importante"
-"¿Qué cosa? ¿Y por qué no puedo saberla hasta que me recupere?"-quise saber con intriga.
-"No, quedé en no contar nada hasta que estés bien, tranquilo amigo, que cuando estés bien, te cuento todo"-y después de decirlo, abre la puerta, se despide de mí con la mano y cierra la puerta. Ea, ahora me dejó con el gusanillo de la intriga, y yo sin saber de qué se trata.
Después de Tsubasa, entraron Mary, mi prima, Yumi, Wakabayashi y mis demás amigos, que cómo se nota que son amigos de verdad, que están ahí en lo bueno y en lo malo, y me lo están demostrando en este momento. Les agradezco de que estén aquí conmigo preocupándose por mí, sin apenas dormir ni comer, con nervios y preocupación.
Han pasado ya dos semanas, y aquí estoy yo en el salón de mi casa, andando poquito a poquito, aún me cuesta, ya que de estar postrado en una cama durante un mes hace que pierdas un poco de movilidad, pero con ayuda de una muleta y paciencia, ¡ay la paciencia!, si no llega a ser porque tengo mucha paciencia, estaría desesperado de andar como si estuviera escocido. No se rían de mí, mejor compadézcanse de mí, que estoy malito. Los puntos del hierro ya se me notan cada vez menos, y apenas me duele el pecho, sobre todo al respirar. La brecha de la cabeza también se me curó y gracias al pelo, no se me nota. Resumiendo, estoy mejorando con gran rapidez, aunque si por mí fuera, quisiera recuperarme más rápido aún, ya tengo ganas de volver a entrenarme y a ponerme a jugar un poquito, que la pre-temporada se está acercando con rapidez, y yo veo que esto avanza con lentitud. Pero tiempo al tiempo, no quiero empeorar por forzarme. Wakabayashi, Kaltz, Schuster, Levin y Victorino, junto con las chicas, que son los que viven en mi misma ciudad, me visitan con frecuencia, y Tsubasa, Mary, Anita, Yumi y Misaki me llaman todos los días para ver cómo me encuentro.
¿Quieren saber qué era esa cosa que me dijo Tsubasa de la que yo estaba tan intrigado? Pues se reunieron en mi casa mi madre, Tsubasa y Mary. Pues resulta que ellos son mis hermanos, sí, sí, cómo lo oyen, mi madre los tuvo cuando yo era pequeño, vamos, una larga historia. ¿Cómo? ¿Qué ustedes también lo saben? No me lo puedo creer, que lo sabían y no me dijeron nada, algo tan fuerte cómo eso. Pues ya no les cuento nada más de mi vida, ea (expresión que significa 'pues ya está', 'listo') ya me enfadé, ahora me voy a la cama y os dejo aquí solos. Justo cuando me pongo el pijama, cojo mi vasito de agua para la noche y me meto en la cama, me suena el celular. Anda mira, hablando de la reina de Roma...Es Mary.
-"Hola Mary, ¿Qué tal?, me pillaste justo metiéndome en la cama"-le dije tapándome con las sábanas.
-"Ay, perdona, no sabía."-la oí un pelín avergonzada.
-"No, no, tranquila, aún no estaba durmiendo, no te preocupes. Dime"
-"Verás, te llamo porque necesito hablar contigo."-entonces noté en su voz también preocupación.
-"Me estás asustando Mary, ¿Estás bien?, ¿Te pasó algo?"-ya me empezó a preocupar, la noté un poco rara.
-"No, no me pasó nada y estoy estupendamente, es que necesito hablar contigo."-volvió a insistir
-"Ah, claro, claro, pues cuando quieras hablamos"-le dije aun así preocupado.
."Estoy en Múnich trabajando, mañana me paso por tu apartamento. Adiós y descansa"-y me colgó justo cuando le iba a hablar. ¿Y ahora de qué querrá hablar? No, si viviré siempre intrigado..
Fin del capítulo XVIII.
Anita Schneider
