La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?

Capítulo XIX

La mañana llega con rapidez, y con ella Mary, que estaba desde muy temprano tocando al timbre de mi puerta. Al principio, cuando oí el timbre me extrañé, pero luego recordé de que quedé con que Mary me venía a visitar. Pegué un salto de la cama y fui corriendo a abrir, ya que no podía quedarme con la duda de qué quiere hablar conmigo por más tiempo.

Abro la puerta, y le dejo pasar al salón.

-"¿Quieres algo de tomar? ¿Desayunaste?"-le pregunté cerrando la puerta

-"No gracias, ya desayuné"-me contestó sonriendo.

-"De acuerdo, pues siéntate y cuéntame, que me tienes con la duda"-me senté en el sillón de enfrente preocupado, no sé, me daba a mí que lo que me iba a contar iba a ser complicado.-"Tú dirás"

-"Verás, no sé por dónde empezar, esto que te voy a decir no es nada fácil, y menos en mi posición"-la notaba nerviosa, y a la vez, me estaba poniendo a mí histérico.

-"Bueno, si no puedes decirlo, no pasa nada, cómo tú veas"-le dije sonriendo agarrándole las manos, pero en un fondo, quería que me lo contara

-"Está bien, te lo cuento, no puedo callármelo más. Verás Karl, es que yo .. es que yo .. ¡Me gustas!"-me quedé mudo. ¿Me dijo lo que me dijo? Díganme lo contrario por favor.

-"¿Có-cómo que te gusto? Mary, somos hermanos aunque sólo sea de madre, no te puedo gustar"-le dije. Esto era una locura, dos hermanos, ¿juntos?, eso no podía ser, no está bien, no se debe..

-"Ya lo sé Karl, y no te creas que desde que lo sé, sabía que no podía ser, pero necesitaba contártelo, ya sé que está mal, perdona, te juro que intentaré olvidar todo lo que siento hacia ti"

-"Claro que tienes que olvidar todo lo que sientes por mí, haber, no es porque no seas una chica atractiva, qué lo eres, pero yo no me siento atraído por ti, haber, porque somos hermanos y tal…"

-"Déjalo Karl, te estás liando tú solo, ya entendí lo que quieres decir, lo que suelen decir todos los hombres cuando no se sienten atraídos por la mujer, pero no te preocupes, sólo te lo dije porque sentía necesidad de decírtelo, bueno, me voy, ya nos veremos Karl."-me sentí mal, ella es una chica muy guapa, simpática y atractiva, pero era relativamente imposible que ella y yo formemos pareja, ya que somos hermanos, y los hermanos, no pueden tener relaciones amorosas. Se levantó y se dirigió a la puerta.

-"Mary..espera.."-abrió la puerta y me miró. Pensé que se iba a ir sin despedirse, no me dirigía palabra. De repente, justo cuando iba a cerrar la puerta, se vuelve a girar y me besa. Me quedé a cuadros, ¿Me besó? Me besó… pero..esto.. no puede ser.. está mal .. o quizás no .. o tal vez sí .. en ese momento, estaba confuso, no sabía que pensar, sólo quedarme quito mientras Mary me besaba. Después de besarme, se separó de mí, me sonrió levemente con una que otra lágrima, se despidió de mí y se marchó antes de que yo pudiera reaccionar.

Me tambaleaba, me temblaban las piernas. Me tuve que apoyar en la mesita de la entrada. Poco a poco me acerqué a la ventana, y observé cómo Mary cruzaba la calle y se dirigía a coger un taxi. Antes de subirse a él, miró para acá con la mirada triste. Yo le observaba sin apartarme de la ventana hasta que vi que se subió al auto y se alejó de los límites hasta dónde llega mi vista.

Estoy mal, para que mentir. Me siento muy mal por lo sucedido, y eso que yo no tuve la culpa. Ante todo, cuando yo conocí a Mary la odié. Y para no odiarla, era la hermana de mi rival, de quién me quitó a mi futura esposa. Aunque ahí también tuve yo algo de culpa, para qué vamos a engañarnos, pero ese es otro tema. Pero luego la veía cómo una chavala buena y linda, pero nunca me llegó a atraer como pareja. La veía cómo una hermana pequeña, y así fue. Resultó ser mi hermana, al igual que Tsubasa, quién me lo iba a decir..cómo dice el refrán, 'Nunca digas que de esta agua no beberás' y cuánta razón tiene ese dichoso refrán. Yo decía que ni en mis sueños me caería bien Tsubasa, y mira cómo cambió la cosa. Gracias a él estoy vivo, le debo la vida. Pero no volvamos a eso que me desvío del tema. Mary..es una chica linda, atractiva y demás, seguro que encontrará a la persona adecuada que la vea como su pareja y que la sepa querer como se merece. Yo no podría hacerlo nunca, el amor que siento por Anita es tan grande que no puedo querer a otra persona en su lugar, no sabría amarla, no sabría corresponderle.

Mientras tanto, en el bosque de Múnich…

Wakabayashi andaba entrenándose en el bosque, para no variar. Iba corriendo de un lado para otro para fortalecer musculatura, resistencia y rendimiento, cuando una persona se le paró delante, llevándose una gran sorpresa.

-Hola Wakabayashi-le saludó una chica rubia sonriendo.

-Sherezade, ¿Qué haces tú aquí en el bosque?-le preguntó el portero extrañado por la presencia de la joven.

-Me llegué a tu casa y me dijo tu mayordomo que te encontrabas acá entrenando.-le contestó

-Ya veo. ¿Y para qué me buscas?

-Vine a proponerte un plan del que no me podrás decir que no.-sonrió-Me apetece mucho ir a la piscina, y hace buen día para ello, pero no quiero ir sola. ¿Querrías acompañarme?

-No me apetece mucho la piscina-le dijo con desinterés.-Se cogen hongos.

-Venga va, no me digas que no-lo agarró del brazo-Me compré un bikini nuevo y quiero estrenarlo hoy, ¿anda sí?

-¿Un bikini nuevo?-a Wakabayashi le entraron ganas de ir a la piscina de repente -Bueno no estaría mal, hace buen día. Vayamos pues.

¡Ay qué alegría me das al aceptar mi invitación!-'Jus, jus, conseguí mi propósito, estar a solas con Wakabayashi y encima no se podrá resistir a verme con mi bikini nuevo'

-Me alegro que te haga ilusión-sonrió. 'Ahora que caigo, en la piscina hay un montón de chicas lindas en bikini, me ligaré a varias…'

Tsubasa ya regresó a España con Anita, que la pobre estaba como intrigada de saber qué había pasado allá en Múnich en su presencia. Tsubasa le contó y ella le llamaba constantemente para saber cómo iba evolucionando su recuperación. Tsubasa estaba como loco entrenando y jugando partidos de pre-temporada, ya mismo empezaba la temporada y tenía que estar en plena forma. Se entrenaba con el equipo al igual que en el gimnasio de su casa en solitario, ya que tenía más tiempo debido a que no tenía que encargarse de los asuntos de representante de Anita por el momento.

A Anita ya le quedaba poquito y por un lado estaba deseando tener en sus brazos a su bebé, pero por otro lado, no quería. No sabía quién es el padre, y tenía miedo de que fuera de Schneider porque estaba con Tsubasa, y tenía miedo de que fuera de Tsubasa porque en el fondo algo le decía de que sería de Schneider. Fuera de quién fuera, sería familiar de ambos, si no es por padre, es por tío.

Anita estaba en el jardín de atrás tumbada en una tumbona de la piscina leyendo un libro y tomando un poquito de jugo fresquito cuando sonó el teléfono, que para su sorpresa era Mary quién la llamaba.

-Qué bueno oírte amiga, ¿Qué tal todo?-contestó el teléfono la rubia

-No del todo bien, por eso te llamaba.-contestó Mary triste.

-Hombre, gracias amiga, si no me llegas a necesitar entonces ni me llamabas

-Perdona amiga, y sabes que siempre te llamo para saber de ti, sólo que ahora necesito el consuelo de una buena amiga, y como que tú eres la elegida.

-¿Y a qué se debe tu llamada? Te noto preocupada.

-Preocupada no. Más bien como que mal de amores amiga.-respondió con voz tenue.

-¿Mal de amores? No sabía que te traía loquita alguien-se sorprendió.

-Es que me pasó desde hace poquito.

-¿Y quién es el afortunado? Bueno, más bien el desgraciado que te tiene con mal de amores. ¿Mi hermano Taro?-pensó, ya que desde pequeña, Mary gustaba de Misaki.

-¿Qué?, ¡No, tu hermano no tiene nada que ver!. Pues si te cuento ni te lo crees. Mejor siéntate, que cuando te lo diga te caerás para atrás.

-Ya estoy sentada y ¡ay ya! Con tanta intriga, dímelo ya, que me tienes como intrigada.

-Allá voy, ya te advertí que no es para menos.-tomó aire y le contó-Me enamoré de Schneider.-no se oía nada por el otro lado del teléfono,-¿Aló amiga sigues ahí?

-S-sí, sí, perdona, es que me dejaste como sin voz, a ver, a ver, a ver si oí bien, que dices que andas enamorada de Schneider..¿No? –la otra chica asintió con voz quebrada, no sabía si asombrarse porque su amiga se enamoró de su propio hermano, o porque se enamoró de su ex-Pero..¿Tú ya te enteraste que es tu hermano no? ¿O es que se te chifló una neurona?

-Ya lo sé, pero ya me había enamorado antes de enterarme de ello, no lo puedo evitar, yo no le mando a mi corazón.-respondió Mary

-Eso ya me sé.-silencio-¿Y Schneider lo sabe?

-Claro que lo sabe, se lo dije esta mañana

-¿Y te respondió qué?

-Que éramos hermanos y que ya encontraría a otro que de verdad me amara que él sólo me veía cómo su hermana pequeña.

-Pues normal, ¿qué querías que te respondiera? Mira, ya sé que es complicado, pero amiga, para no hacerte más daño, olvídate de él, como que dos hermanos sean pareja no se ve mucho.-le aconsejó Anita.

-Ya sé pero no puedo evitarlo. Intentaré hacerlo como sea, pero será difícil. Necesitaba contártelo. Y por cierto, de esto que hablamos a nadie, y mucho menos a mi hermano Tsubasa

-Va. Yo no diré nada, ni decírmelo tenías. Bueno amiga te cuelgo, tu hermano acaba de entrar y no es cuestión que oiga la conversación, seguimos en contacto. Bye.

-De acuerdo. Bye amiga.

Anita se quedó sentada durante unos segundos en el reposabrazos del sofá pensando en lo que su amiga le había contando. Tsubasa entró, y la vió ahí parada que se asustó. Se creía que le pasaba algo.

-¿Estás bien? Estás como pálida.-se preocupó Tsubasa

-Nada, nada. Estoy perfecta-le sonrió levantándose.

-¿Quién llamó? Me pareció oír el teléfono

-Tu hermana, que cómo estábamos

-Ah, ¿Y qué se cuenta por Múnich? Tengo entendido que está trabajando esta semana por allá.-preguntó

-Pues todo perfecto por allá dice que está, visitó a Schneider y a Wakabayashi y que ya mismo se regresa para Madrid.

-Qué bueno. Me iré a duchar, enseguida bajo y te ayudo a preparar la cena. ¿De acuerdo?

-Va. De acuerdo.

Anita se quedó pensando. ¿De verdad amaba tanto a Schneider como para no olvidarlo estando ella con Tsubasa? ¿Qué le pasaba, estaba empezando a dudar? Movió la cabeza de un lado para otro y dijo-Serán las hormonas.

En Múnich, Alemania…

¿Se puede saber por qué no paro de pensar en lo que me dijo Mary estaba mañana? ¿Por qué no se me va todo esto de la cabeza? ¿Por qué tengo algo raro en mi interior? Son tantas dudas las que tengo, y tan extraño que me siento..¿Será que me pasa igual que Mary? No, no, eso imposible, además, Karl, tú estás al pendiente de recuperar a Anita y además puedes hasta ser padre dentro de poco. ¿Sabes lo que deberías hacer Karl? Coger y darte un buen baño, cenar algo ligerito y meterte tempranito en la cama. Y si se te viene nuevamente ese pensamiento a la cabeza, te pones a pensar en la pre-temporada. ¿Será? …

Fin del capítulo XIV.

Anita Schneider