DISCLAIMER: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. La historia es producto de mi imaginación.
CAPITULO 13
POV PEETA
Puedo decir con seguridad que jamás en mi vida he deseado algo ajeno.
O tal vez debería cambiar la anterior mención y decir que jamás lo había deseado. Hasta ahora.
Y eso es porque nunca tuve que pasar ninguna necesidad pues fui bendecido al nacer en una maravillosa familia, provista de todas las comodidades y lo más importante, colmado de amor y apoyo incondicional. ¿Qué más podría pedir alguien? Unos padres estupendos, una hermana menor a la cual adorar y un hermano mayor a quien admirar. Definitivamente yo era completamente feliz.
Y todo habría seguido así de no haber sido por ella.
Aun recuerdo la primera vez que la vi y la manera como mi vida dio un giro de 360 grados dejando mi mundo de cabeza. De verdad nunca te imaginas lo que puede llegar a causar una sola persona en ti y aunque yo jamás he sido del tipo romántico empedernido puedo decir que ella hizo que cambiara mi manera de pensar por completo.
Esa chica sin duda es todo lo que un hombre desea, prácticamente perfecta.
La mañana del día en que la conocí estaba siendo un poco difícil para mí. Los deberes de mi carrera universitaria y mis múltiples compromisos me dejaban poco tiempo para respirar, sin contar con el hecho de que todo el tiempo estaba ocupado en cosas que me hacían pasar por alto algunos compromisos como el almuerzo que mi madre había mandado preparar en casa para conocer por fin a la novia de mi hermano mayor, la chica de la que todo el mundo no hacía más que hablar.
Y no es que no me importara, digo, Gale siempre fue una especie de héroe para mí y el ejemplo que todo hermano menor quiere seguir, sin embargo, la ingeniería me estaba quitando más de lo previsto principalmente por involucrarme en más actividades de las que debía y aprobar los exámenes era en ese momento mi prioridad, sin embargo, nadie me había preparado para todo lo que iba a suceder luego de ese almuerzo en el cual vi por primera vez a los ojos a un ángel que literalmente me flecharía hasta el final de mis días –Y eso que he mencionado que no soy un romántico- haciéndome cambiar de parecer sobre desear algo ajeno.
O a alguien.
Y como ya he dicho, podría considerarse la chica perfecta en todo su esplendor, y sin embargo, aún existía en ella un defecto, uno tan imposible de sortear como intentar respirar bajo el agua.
No estaba sola.
Y lo peor, su acompañante por la vida era nada más y anda menos que mi hermano.
Ya eran pasadas las once treinta cuando llegué a casa totalmente apurado. Mi madre odiaba que llegara tarde cuando habíamos adquirido un compromiso con alguien más pero me fue difícil zafarme de la responsabilidad que había adoptado con antelación con algunos de mis compañeros de clase quienes me pidieron apoyo con una investigación. En realidad aún tenía tiempo de sobra pues mi hermano y su novia llegarían a eso de las doce a casa y yo no era precisamente de aquellos chicos que se pasaban horas arreglándose en su habitación, eso se lo dejaba a mi hermana Prim quien muy emocionada revoloteaba por toda la casa detrás de mi madre tratando de averiguar que debía ponerse para conocer a su cuñada.
Recuerdo haber pensado que todo el mundo estaba dándole demasiada trascendencia al asunto pero no fue hasta verla que entendí el motivo de aquello pues justamente a las doce en punto una aparición cruzó el umbral de la puerta de la entrada, caminando de la mano de mi hermano mayor.
Era sin lugar a dudas la chica más hermosa que había visto en toda mi vida y en cuanto sus bonitos ojos grises sonrieron a la par con su boca lo supe. Estaba totalmente perdido y eso solo empeoraba mi situación pues no estábamos hablando de cualquier chica, era la novia de mi hermano quien me había robado el aliento y de seguro más que eso.
No soy un hombre cursi ni mucho menos –lo reitero- pero si creyera en el amor a primera vista podría estar convencido de que era precisamente lo que estaba experimentando en ese momento.
Y eso estaba mal. Terriblemente mal.
Luego de eso vinieron las múltiples ocasiones en las que tuvimos que compartir como una familia, muchísimas comidas más, algunos eventos de caridad y el cumpleaños de Prim, el día que por primera vez pude admirar toda la belleza interior y exterior de Katniss Everdeen.
Para ese día mis padres decidieron organizar un viaje al distrito 4. La casa de playa de nuestra familia allí es fantástica y era la excusa perfecta para hacer que Katniss acompañara a Gale torturando mi mente durante más de 2 días pues no solo tuve que se consciente del afecto que se profesaban esos dos sino también de lo preciosa que era ella pues si con atuendo de niña elegante se veía espectacular, no se pueden imaginar la visión que era en traje de baño.
Lo sé, lo sé.
Eso sonó demasiado enfermo pero no puedo decirlo de otra manera teniendo en cuenta que no es más que la verdad, si hubiera sido un artista estoy bien seguro de que me hubiera encantado retratarla. Sus bonitos ojos, sus labios color rosa, su hermosa figura, su cabello oscuro y los pequeños hoyuelos que se forman en sus mejillas al sonreír, hacían de ella toda una musa que de seguro continuaría inspirándome el resto de la vida.
Pero todo estaba mal pues no solo era el hecho de que estaba con mi hermano sino más bien el saber que él la adoraba. Algo que desde siempre me quedó claro al escucharlo hablarme de ella y de la suerte que había tenido al encontrarla, no me cabía la menor duda de que Gale se sentía extremadamente orgulloso de pavonearse de su mano todo el tiempo y por ello se me hizo muy difícil comprender la visión que tuve en cierta ocasión cuando por casualidad hallé el auto de mi hermano parqueado en un sitio lejos de la civilización.
Al principio todo era silencio así que llegué a pensar que lo se lo habían robado pero al concentrarme pude darme cuenta de que estaba dentro y lo que es peor, acompañado. Debo aceptar que de entrada imaginé que estaba con Katniss y esa visión me perturbó, pero al escuchar a la chica reír supe que no era ella y de paso descubrí algo que jamás me habría pasado por la cabeza. Mi hermano estaba con otra en su auto cambiando a la mujer de los sueños de cualquier hombre por alguien que quien sabe si mereciera la pena.
Y no fue solo una vez. Luego de ello tuve que presenciar en varias ocasiones la misma situación aun sin saber si la chica en cuestión era siempre la misma pero con la certeza de que uno de los hombres que más admiraba en mi vida bajaba del pedestal donde lo había puesto.
Sé que suena demasiado ridículo porque también soy hombre y como tal tenemos necesidades muy diferentes a las de una mujer pero tengo la firme convicción de que cuando tienes a tu lado a una chica extraordinaria que te demuestra que te ama, no tienes por qué buscar en otras lo que encuentras en casa. No sé en realidad como era la relación de esos dos pero lo que si se –aunque me avergüence aceptarlo- es que en el fondo me alegré de que todo esto pasara.
Debo ser un mal hermano e incluso una mala persona pero no puedo fingir que siento pena por algo que ha sido una de las mejores noticias que he recibido en mi vida; por ello, la noche en que se celebrara en mi casa la fiesta de graduación de mi hermano fui precisamente yo quien rescató a Katniss de toda esa porquería que tuvo que presenciar pues yo sabía que algo así iba a suceder desde el preciso instante en que tropecé con ella cerca del baño y al ver su rostro y semblante destrozados en la escalera supe que sería yo quien trataría de consolarla.
Nunca quise aprovecharme del momento pero cuando me suplicó que la sacara de allí no dudé ni un instante porque por ella haría lo que fuera, aun cuando jamás se dé por enterada.
Verla tan frágil y tan destrozada me hizo desear partirle la cara a mi propio hermano viéndolo como lo que es en realidad, un bastardo incapaz de valorar lo que otros desearían tener –lo que yo desearía tener- y fue en ese momento en que consideré seriamente volverme su rival pues fui consciente de que nadie más que yo podría protegerla y cuidarla cuando lo necesitara.
Luego de ello todo fueron consecuencias.
Lo que sucedió respecto de la noticia publicada en aquella revista hizo que por un momento perdiera la cabeza. ¿Y si alguien nos había visto y había logrado identificarme? En realidad no me preocupaba por mí, lo hacía por ella. No quería que la destrozaran como suelen hacer con los hijos de los influyentes de la ciudad y sin embargo, una parte muy pequeña de mi sintió algo de satisfacción cuando Gale lo supo. Quería que se diera cuenta que ella no está sola, aun cuando haya tenido que explicarle las razones de todo.
¿Eso me hace una mala persona?
Solo puedo excusarme en el hecho de que luego de ello comprendí el camino que debía tomar.
La noche estaba por demás aburrida. Había decidido quedarme en casa zapeando la televisión sin encontrar algo que en realidad pudiera entretenerme hasta que escuché el timbre de mi teléfono indicando una nueva llamada entrante que terminó por emocionarme con solo ver el número que aparecía en la pantalla.
Cualquier cosa hubiera podido imaginar en ese momento y al tiempo nada pasaba por mi cabeza. Las únicas razones que se me habrían podido ocurrir para que llamara incluían todo tipo de accidentes o situaciones extremas, no era posible para mi pensar que ella tan solo deseara hablar conmigo teniendo en cuenta que sabía de buena fuente que estaba de fiesta con sus amigas.
-¿Kat? –Contesté estúpidamente nervioso aun cuando no me estuviera viendo.
-Sí, soy yo ¿Te desperté?
-No, estaba viendo la televisión. –Dije tratando de serenarme.
-Qué bueno. –Se quedó en silencio y llegué a pensar que había cortado pero al asegurarme de que la llamada aún estaba funcionando decidí continuar.
-¿Estas bien?
-Sí, estoy en una fiesta de chicas.
-Delly me comento que tendrían una.
-Sí, ella está aquí.
Ambos nos quedamos sin palabras momentáneamente pues pude percibir que tal vez había estado bebiendo, y no es que eso fuera un impedimento para hablar con ella pero no quería presionarla.
-¿Peeta?
-¿Sí?
-Perdona que te llame a esta hora. –Parecía avergonzada, estoy seguro de que si estuviera viéndola podría estar hermosamente sonrojada.
-No te preocupes, tú puedes llamarme cuando quieras. –Le dije sonriendo porque es la verdad.
-Eres un chico estupendo. –Agregó de repente y yo sentí ganas de decirle muchísimas cosas que he guardado solo para mí y aunque me controlé muchísimo a mi parecer, algo se me escapó.
-Y tu una chica maravillosa. –Creo que la he tomado por sorpresa porque parece no saber qué contestar.
-Peeta yo…
-No digas nada Kat, solo quería que lo supieras. –Es verdad.
-Gracias.
En ese momento puedo escuchar de fondo una canción suave que conozco bien. Es agradable de por sí, pero lo es aún más cuando una dulce voz cercana sigue la letra. Ella termina por opacar totalmente al cantante y por un momento imagino que es para mí que lo hace y me dejo llevar. No solo lo hace de una manera hermosa sino que al parecer le pone sentimiento haciendo que termine inmerso en los versos y guardando silencio.
And i´d just like to say
I thank God that you´re here with me
And i know you too well to say that you´re perfect
But you´ll see, oh my sweet love, you´re perfect for me…
Su voz consigue transportarme lejos de mi habitación y puedo imaginarla con su hermoso y largo cabello castaño, sus hermosos y expresivos ojos grises además de sus labios rosa que cuidadosamente vocalizan cada palabra. Daría lo que fuera por estar a su lado en este preciso instante aunque sea solo para poder verla y respirar su delicado aroma aunque nunca le diga lo que siento.
¿Debo pensar que la canción significa algo?
¿O mejor, que significa algo el que me haya llamado y luego la cantara? Con ella las cosas no son fáciles pero prefiero pensar muy en el fondo de mi alma que de verdad es para mí y disfrutar por un segundo de aquello que no es mío pero que ansío totalmente.
Sin embargo, de la misma manera como todo ha empezado termina y con una excusa y la promesa de volver a llamarme, Katniss pone fin a nuestra conversación haciendo de mi noche una de las más intranquilas de toda la historia.
¿Qué habrá querido decir?
Creo que no pienso quedarme con la duda.
Días después del suceso decido que he amanecido de buen humor y con muchísimas ganas de hornear. En la universidad me preparo para ser ingeniero pero uno de mis pasatiempos favoritos siempre han sido los pasteles y las galletas y como le he prometido a cierta chica que alguna vez le prepararé unos Madeleines creo que es justamente lo haré ahora.
¿A quién engañas Peeta? Solo quieres una excusa para verla. Y para preguntarle.
Acallo mi voz interior mientras me dirijo a la cocina de mi casa a ponerme manos a la obra. Sé que mi conciencia sabe porque lo hago pero prefiero hacer caso omiso y concentrarme.
De la alacena tomo mantequilla, azúcar, algunos huevos, harina, sal fina y un limón para tomar su ralladura. Empiezo por cernir dos veces la harina con la sal y reservar para luego en otro recipiente fundir la mantequilla y dejar sobre fuego suave hasta que oscurezca y tome un ligero color avellana.
Un color avellana que me recuerda a su cabello castaño. ¿Podré dejar de pensar en ella tan solo un momento? El que haya terminado con Gale no quiere decir que esté disponible pero parece que mi testarudo corazón no lo entiende.
Continúo batiendo los huevos con el azúcar hasta que veo que están espesos y de color claro, es decir, a punto, para luego agregarle la ralladura de limón y la mantequilla fundida. Luego de ello empiezo a mezclar suavemente incorporando la harina en forma envolvente con ayuda de una espátula y con mi pensamiento en otro lugar.
-Vas a arruinarlo Peeta. –Me reprendo a mí mismo en voz baja mientras termino la mezcla lista para verter en los moldes y de allí lo único que debo esperar es que reposen para cocinarlos en el horno y luego espolvorearles azúcar de glaseo.
Mientras doy los últimos toques a todo, Prim aparece por la cocina.
-Mmmm ¿Pero qué es esto que huele tan bien? –Olfatea el ambiente- ¿Has preparado Madeleines?
-Tal vez. –Contesto juguetón.
-¿Son para mí? –Pregunta ilusionada.
-Mmmm no exactamente –Me acerco y la abrazo- pero creo que puedo darte algunas.
Voltea a verme curiosa. -¿Son para una chica?
Trato de evadir la pregunta porque sé que va a llevar a muchas más pero a Prim no puedo engañarla y justo cuando volteo a otro lado sabe que tiene razón.
-Ya decía yo que estabas un poco raro. –Pellizca suavemente mi mejilla.
-¿Yo? No sé de qué hablas pequeña. –Digo sonriendo.
-Peet, puedes contarme lo que sea. –Agrega mirándome con ternura.
-Lo se princesa pero justo ahora tengo un poco de prisa. –Le digo soltándola para poner las galletas recién horneadas en una bolsita plateada a la cual le coloco un moño púrpura.
-¿Pero vas a contarme? –Pregunta esperanzada.
-Lo haré, lo prometo. -Digo al tiempo que me apresuro a ir a mi auto y salir camino a mi destino.
Durante el trayecto no hago más que idear la manera de hablar con ella. Sé que es muy pronto para decirle cualquier cosa, han pasado solo días desde que terminó con Gale pero siento en mi interior que debo hacerlo. Es como si ella aguardara por eso y yo simplemente espero no estarme equivocando.
Al llegar a su casa me recibe su hermano quien siento me mira con suspicacia estudiando cada uno de mis movimientos. Es lógico que desconfíe de los de mi familia, me imagino que debe estar enterado de la verdad pues por lo que sé, Katniss y él tienen una muy buena relación. Si tan solo supiera…
-Aguarda un segundo, iré a avisarle que estás aquí.
Me quedo en la sala de estar mientras veo como Finnick sube las escaleras. De repente todo en la casa se me hace sumamente interesante así que recorro con la mirada las pinturas y fotografías familiares del lugar aun sin moverme del sitio donde me han dejado y siento como las manos empiezan a sudarme. Esto es ridículo, no es la primera vez que hablo con ella pero la verdad es que hoy vengo decidido a averiguar algo que no me deja en paz.
Luego de un corto lapso de tiempo puedo divisarla bajando las escaleras con su mirada fija en mí. Como siempre se ve hermosa aunque va vestida de una manera muy cómoda.
-Peeta. –Dice tímidamente.
-Hola Kat. –Le digo al tiempo que sonrío.
-¿Qué haces aquí?
-Es que me quedé esperando que volvieras a llamarme. –Lo cual es totalmente cierto pues esa noche que la escuché cantar prometió que lo haría y eso hizo que me dedicara a ojear mi téfono a cada rato.
-Ah.
-Toma, te traje esto. –Le digo entregándole la bolsita con las galletas.
-Gracias. –Contesta sonrojada.
-Son Magdalenas. –Me apresuro a decirle.
-¿Qué cosa?
-Magdalenas… Madeleines –Dijo sonriendo y veo que se sonroja aún más fuerte - Te dije que me gustaba prepararlas y que en algún momento haría unas para ti. ¿Debo ser más sutil? Porque me parece imposible.
-Ah sí, es cierto, muchas gracias. –Sonríe nerviosa.
La verdad no quiero parecer impulsivo ni tampoco desesperado pero siento que si voy a decir algo lo mejor será empezar, así que reuniendo toda la valentía posible me aventuro.
-En realidad Kat… las galletas no son más que una excusa… -Comienzo mientras escucho mi propio corazón en mis oídos.
-¿Una excusa?
-Si –Contesto tomando la iniciativa de acercarme un poco más- La verdad lo que me trajo hasta aquí fue una pregunta que necesito hacerte…
-¿Una pregunta? –Parece incómoda y por un momento pienso en parar pero mis emociones se burlan de mí y no me hacen caso.
-Sí, ¿Puedo hacerla? –Digo sosteniéndole la mirada mientras ella lo piensa por un segundo, lo que me da razones para seguir. Si no aprovecho este impulso tal vez no sea capaz de hacerlo.
-¿Por qué cantaste esa canción cuando me llamaste?
Ya está, lo he dicho.
La veo palidecer pero me digo a mi mismo que debo continuar hasta poder decirle lo que he callado por tanto tiempo. Ella se toma un espacio visiblemente nerviosa y al final toma mi mano invitándome a seguirla.
-Es mejor ir al jardín. –Me conduce al lugar aun sin soltarme y el solo contacto termina por volverme loco.
Una vez estamos allí deja mi mano y yo la miro esperando que me de alguna respuesta.
-Peeta yo… La verdad es que… Yo… Bueno… -Esta demasiado nerviosa para hilar un pensamiento coherente así que me acerco a ella y tomo de nuevo su mano con ternura.
-No te preocupes Kat, no tienes que decirme si no te sientes cómoda.
Parece debatirse en su interior pues niega con la cabeza y al final aprieta mi agarre sorprendiéndome. –Creo que si tengo algo que decirte pero es que… -Respira profundamente. ¿Podría verse más hermosa?- …La canción es hermosa y es una de mis favoritas, Finnick siempre la interpreta para mí con su guitarra…
Decepción.
Eso es lo que se acomoda en mi pecho en ese instante. Así que era solo eso, la canción es una de sus favoritas y sonó en la fiesta justo cuando estábamos hablando. Por lo menos ahora ya poder dormir.
-Ya veo. –Trato de disimular mi desaire- Coincido contigo en que es muy bonita.
Pero preciso cuando decido soltar su mano, algo insólito ocurre. Katniss no permite que dejemos de tocarnos y me mira abrazadoramente con un brillo hermoso en sus ojos. Juro que si alguna vez me preguntan si he visto un ángel puedo decir con seguridad que esa es precisamente la visión que tengo en este instante.
-Yo… -Parece menos avergonzada ahora- Yo pienso que eres el tipo de persona de la que habla el cantante… -Sus ojos no han cedido un ápice aunque puedo sentir que está nerviosa y sin embargo no sé si más que yo mismo- Eres perfecto… -¡No puedo creer lo que estoy oyendo!- Para alguien… -Siento como sus dedos tiemblan bajo mi mano- Delly es muy afortunada.
Ni siquiera presto atención a la mención de Delly pues me parece irrelevante.
Y en cambio la emoción en mi interior se modifica y me lleno de unas inmensas ganas por ceder a mis impulsos, por lo cual aprovechando su mano en la mía la acerco hasta mi pecho, justo donde el corazón late muy fuerte y le permito sentir lo que me provoca al tiempo que la veo sorprenderse por lo que puede palpar.
Ella es todo lo que he querido tener y deseo que mi corazón le diga aun sin palabras lo mucho que su cercanía lo acelera, lo mucho que mi ser la anhela. Ojala pueda entenderlo.
-Está acelerado.
Al diablo con todo.
Justo cuando las palabras abandonan sus labios me apodero de ellos sin pensar en nada más, dejando que lo que he guardado por bastante tiempo corra por mi interior con fluidez y termine por salir. No sé si me equivoco o si voy muy rápido pero ya es tarde para arrepentirme.
Además, siento que estoy en la gloria.
Al principio noto que no me responde y me tenso al pensar que puedo haberlo hecho mal pero justo cuando quiero desistir, veo como se relaja cediendo a mi demanda y dejándose envolver conmigo en la magia del momento. Ya he dicho que no soy del tipo cursi pero no hay otra forma de describirlo.
Esto solo puede ser magia.
Sus labios son tan suaves y dulces como el algodón de azúcar que siento que jamás tendría suficiente de ellos. Aun sosteniendo una de sus manos en mi pecho la tomo de la cintura con la otra, mientras ella pone su mano libre en mi brazo haciendo que el tiempo deje de ser tiempo y que el jardín de su casa se transforme en un lugar donde solo existimos ella y yo.
Y sigue besándome.
Y yo no puedo parar de hiperventilar aunque ni siquiera me importa si debo dejar de respirar con tal de preservar este momento durante toda la eternidad. Aunque sea por un instante me permito soñar aun cuando despertarme sea algo extremadamente doloroso. Ahora no quiero pensar porque…
¿Qué más puedo pedirle a la vida?
Si vivir en la fantasía se parece mínimamente a lo que estoy sintiendo ahora, creo que mudaré mi residencia permanente a ese sitio. ¿Quién quiere volver a la realidad? Si esto es un sueño prefiero seguir durmiendo. Ya habrá tiempo para despertar.
¡Hola a todos! Lo sé, he tardado millones de años y lo siento pero me he mantenido ocupadita. ¿Me perdonan?
Alejandracottom: Pues creo que este capítulo fue un avance garrafal. Al parecer Peeta no se pudo quedar con las ganas aunque no le ha dicho a Kat nada. Solo la ha besado. Y ahora se preguntarán lo que pasa con Delly, pues te aseguro que es algo bien interesante. Gracias por seguir aquí.
Laura: ¿Y qué te ha parecido entrar en la mente de nuestra Peeta? Jajajaja si hasta la receta de los Madeleines dejó. Lo de la amante aún no se sabrá pero para que conste, Peeta ya lo sabía.
Jamie Mellark Stark: Me gustan tus apuestas. Veremos si aciertas.
ANA KAREN MELLARK: Aquí está la tan ansiada actualización y desde el punto de vista de Peeta. Debo decir que el trabajo me ha mantenido alejada pero no solo ha sido eso, sin embargo, espero que este capítulo te haya gustado.
Wenyaz: Hola! Gracias por leer y te cuento que ya leí tu historia y me ha encantado, creo que te lo dije en un comentario. Es extraordinaria aunque odio que Delly sea esposa de Peeta pero tengo fe en que lo resuelvas. Espero verte por aquí Wendy.
Doremi: Gracias! Siempre valoro tus comentarios y tu paciencia. Que chévere que tengas tantas emociones leyendo esto. Espero que no cambie tu percepción de lo que escribo.
Ady Mellark87: Hola Adri, yo estoy bien y tú? Tienes razón, me he mantenido un poco alejada y lo lamento, solo espero que consideres que el capítulo de alguna manera ha valido la pena.
Vainillatwilight: Hola! Me han encantado tus apreciaciones y claro que me paso por tu historia, la verdad ya empecé a leerla aunque no te he dejado todavía un comentario pero lo haré porque es de una gran calidad. Te agradezco las palabras tan bonitas que me has dedicado y espero que sigas por aquí conmigo mucho tiempo más.
Blanchbeth1: Que mal escuchar eso! Pero bueno, que chévere que sigues por aquí.
Gabita565: Espero que tu salud esté bien. Yo también morí con tu hermoso comentario. Has percibido tan maravillosamente las historias que me quedo satisfecha de que te hayan gustado y sobre todo de las opiniones que te has hecho de ellas. Debo decirte que también he amado tus apreciaciones y estoy al pendiente de las apuestas que has hecho a partir de tus percepciones en esta historia. Espero que hayas disfrutado el capítulo tanto como yo.
Un abrazo, una disculpa y un los quiero un montón.
Giselle Jay.
