La felicidad, ¿Se me escapa de las manos? Capítulo XX

Capítulo XX

La mañana llegó pronto, y para mi suerte, dormí tan bien que no pensé en lo que me dijo Mary ayer. Me levanté, me metí en la ducha, desayuné, y me salí al parque a correr un rato por la mañana temprano.

Estuve un buen rato corriendo por el parque, sentí que necesitaba un poco de agua y me acerqué a una fuente. Al acercarme, alguien me habló por detrás.

-'Hola hermano'-me saludó una voz muy conocida.

-'Ah, hola Wakabayashi'

-'¿Qué te pasó para que anduvieras corriendo por el parque? Sólo sales los días de entrenamiento, pero hoy es descanso para nosotros.'-se extrañó

-'Verás hermano, es que la verdad que estoy un poco pensativo por una cosa que me pasó ayer.'-confesé

-'Pues cuenta, aún nos queda bastante parque para que me cuentes toda la historia.'

-'Resulta que anteanoche me llamó mi hermana Mary'-me resulta extraño llamar a Mary hermana-'diciéndome que al día siguiente me tenía que contar una cosa que no me la podía decir por teléfono. Se presentó en mi casa ayer por la mañana y me dijo que me quería'-lo solté todo de golpe, como si me pesara callarme tal cosa.

-'Que te quería. No lo entiendo, que te quería como hermana, ¿no?'-se nota que no lo pilló

-'No hermano, que me quería de quererme, de que se ha enamorado de mí'

-'¿Quéeee? Venga ya, imposible si ella es…'

-'Sí, ella es mi hermana, sí, por eso estoy así'

-'¿Y tú qué le contestaste?-preguntó intrigado.

-'Pues que somos hermanos, que no puede pasar nada entre nosotros'

-'En eso te doy la razón, pero ¿Qué respondió ella al decirle tú eso?'-estaba pesadito Wakabayashi, no paraba de preguntarme.

-'Que ella lo sabía, pero que no podía mandar en su corazón'-quiero dejar esta conversación, así que estoy por despedirme de Wakabayashi y volver a mi casa.-'Bueno hermano, me tengo que ir para mi casa, en otra ocasión hablamos, ¿sí?'-y antes de que le diera tiempo a responderme algo, me despido de él con la mano mientras salgo corriendo dirección a mi casa.

-'Adiós, se supone'-respondió el nipón extrañado por la reacción de su amigo y con haberle dejado con la palabra en la boca.

Ya conseguí dejar atrás a Wakabayashi, y por fin llego a mi casa. Nunca había deseado tanto no encontrarme con ningún amigo. Pero esto no acaba aquí, porque estoy por disponerme a entrar en mi porta, cuando otra voz conocida para mí me habla.

-'Schneider, ¿podemos hablar?'-me giré, temiendo de quién se trataba porque esa voz la reconocí al instante.

-'Mary..'-fue cuanto dije, maldiciéndome por no pensar que podía ser otra persona.

-'Por favor'-me suplicó, viendo de que no le habla chance a la conversación.

-'De acuerdo'-accedí, rendido-'Pero no aquí, entremos'-le dije abriendo la puerta y sujetándola para que pasara antes que yo.

Una vez allí en mi apartamento, le ofrecí que se sentara en el sofá y me contará qué le había impulsado a llegarse a mi casa a hablar conmigo.

-'Tú dirás'-le solté sentándome

-'Quería pedirte perdón'-me quedé extrañado.

-'¿Por qué?'

-'Por decirte lo del otro día con tanto impulso, no sé qué me pasó'-respiró hondo y siguió hablando-'Creo que me mis sentimientos se me confundieron'

-'¿A qué te refieres?'-la verdad que no entendía nada de lo que estaba diciéndome.

-'Pues que confundí mis sentimientos de hermana que encuentra a hermano a amor a primera vista'

-'Pues anda que son lo mismo'-bromeé intentando no hacer esta conversación tan seca, viendo que la muchacha estaba muy apenada.

-'Ya lo sé, pero no sé lo que me pasó, ahora que recapacité, entendí y me avergoncé mucho de la estupidez que te dije.'-empezó a quebrarse su voz-'Siento haberte puesto en un aprieto'.

-'Si te tengo que ser sincero me has quitado un peso de encima, ya que a fin de cuentas eres mi hermana'-contesté con sinceridad

-'Gracias por tu honestidad, pero me alegro que mi corazón haya aclarado mis sentimientos y, que esos sentimientos se refieran a ti como hermano'-sonrió con timidez-'Yo creo que esto me pasó porque en realidad mi corazón ama en silencio a una persona, que yo creo que es desde hace muchos años'

-'¿Ah sí? ¿Y de quién se trata?'-pregunté intrigado-'¿Lo conozco?'

-'Sí, lo conoces. Es, bueno, era tu cuñado'

-'¿Mi cuñado?, he tenido dos, ¿Cuál de ellos?'

-'Ya te di demasiado, ahora te toca descifrar cuál de los dos es, ese creo que es un secreto que me llevaré a la tumba, ya que esa persona creo que no se figaría nunca en mí'-y dicho esto y dejándome con la mayor intriga de mi vida, se levanta, me sonríe, se despide de mí y se marcha.

Ea, otra vez me quedo con mal sabor de boca, ¿será posible de que primero me diga tal cosa y ahora suelte otra y se marche tan campante?

Pues bueno, parecerá una costumbre ya, así que mejor será que me entre a duchar y me disponga a preparar la comida, que ya se acerca la hora de comer.

Sherezade salía de su Universidad, cuando de repente se encontró con Mary, quién iba caminando por la calle tranquilamente. Dudó en saludarla y molestarla o pasar directamente de ella. Decidió pasar ella, y estaba por seguir su camino cuando observó que la chica no miró al cruzar la calle y un auto se aproximaba a ella.

-¡Cuidado!-Sherezade la cogió rápidamente del brazo para echarla hacia atrás.

-¿Eh?-fue lo único que llegó a decir

-¿Cómo que 'eh'?-enfatizó la chica Schneider-¿Eres tonta o no ves por dónde andas? Casi te atropella un auto.

-Lo siento, no me fijé por dónde caminaba-contestó cabizbaja. – Gracias por ayudarme.

-Hombre, era de esperarlo, porque si fueras mirando por donde andas no te pasarían estas cosas. ¿Y qué te trae así de achicopalada?-preguntó intrigada. – No es que me importe tu vida, la verdad, pero sí tengo curiosidad de saber.

-Cosas… sin importancia…

-Chi, chi, chi. Si fueran de menor importancia no te traerías así. Pero vamos, que si no me lo quieres contar, tampoco te voy a insistir en sonsacártelo.- la chica estaba por marcharse cuando Mary la cogió del brazo.

-Bueno, no eres precisamente la persona a la que me gustaría contarle mis penas, pero si no hay más remedio...-dijo la chica sonriendo levemente

-Hombre, muchas gracias por la parte que me toca. –gruñó Sherezade.

-Perdón, no pretendí ofenderte-se disculpó Mary

-No te preocupes, si total, no somos de buen agrado la una a la otra.-ambas iban caminando por un parque, hasta que se sentaron en un banco.

Mary le contó por qué estaba así, y todo lo que parecía sentir hacia Schneider. Sherezade, cómo no, empezó a burlarse de ello, pero pronto se dio cuenta que ya las bromas y burlas empezaban a cesar, ya que empezaba a sentir algo por la chica. Entonces, sacudió la cabeza al darse cuenta que estaba empezando a verla como una amiga.

-¿Sabes? Eso mismo pensé yo-se dirigió Mary a la muchacha, al verle la cara que tenía

-¿Qué quieres decir?-le preguntó incrédula.

-Ya tú sabes. Sobre ser amigas o no. Parece que no nacimos para hacernos la vida imposible para siempre.-sonrió y se levantó del banco-Será mejor que me marche, tengo que ir preparando mis maletas.

-¿Te marchas?

-Sí, tengo que volver a Madrid, tengo que seguir trabajando.

-Ya veo.-se quedó sentada por unos segundos-Oye Mary, una pregunta. ¿Quién es el chico que amas en secreto?

-Eso es un secreto que no se lo he llegado a contar nunca a nadie, ni siquiera a Anita. Todavía me quedan muchas pláticas más y más confianza como para confesártelo-le guiñó el ojo-¿Y a ti te gusta…?

-Wakabayashi-fue cuanto dijo.- Pero él no me ve como una chica en la que se puede fijar.

-Dale tiempo, Wakabayashi no es un hombre que se 'ata' a una sola mujer. Con él sufrirás. –le aconsejó.

-¿Con él sufriré?-preguntó

-Sí-cerró sus ojos- Pero no quiere decir que siempre sea igual de abierto, tarde o temprano asentará cabeza, y con qué mejor persona que contigo.

-Gracias-se ruborizó-Pero dudo que se fije en mí.

-Tiempo. El Mundo no se hizo en un día. Bueno, y con esto y un bizcocho, no me marcho ya. Mucha suerte y hasta que nos volvamos a ver-ambas chicas se despidieron.

-¡Mary!-la paró Sherezade - Me ha gustado platicar contigo.

-Y a mí. Parece que sirves más como amiga que como enemiga-le guiña el ojo y sigue su camino.

En Barcelona, España..

Tsubasa estaba teniendo una seria plática con Anita, que ésta se resignaba a hacerle caso.

-Te repito que vayas al médico para que te chequee.-insistió el moreno.

-Y yo ya te dije que no necesito ir al médico.-le contestó la rubia.

-¡Venga ya! Recuerda que lo único que tengo es un poco de mareos y náuseas, lo típico del embarazo. –se sentó en el sofá – Eres un alarmista.

-No soy un alarmista, puede que eso no sea del embarazo.

-¿Entonces de qué puede ser? Te voy a tener que prohibir ver más series de médicos. ¿Qué te dije?

-Ya lo sé..-dijo resignado.

-No, ¿qué te dije? Quiero que lo repitas-le inquirió la chica. Tsubasa suspiró.

-Que no soy médico, que las cosas de las series de médicos se quedan en la televisión.

-Exacto. Así que deja ya tus tonterías a un lado. Ahora será mejor que comamos, que la comida se enfría.-dijo dirigiéndose hacia la cocina y tocándose la cabeza. –La verdad es que estoy como mareada…

Volviendo a Alemania…

Sherezade seguía camino a su casa, cuando se encontró (hoy se encuentra a todo el mundo esta chica) una estampa que no le gustó para nada. Era Wakabayashi, muy "amigable" con una chica. No sabía lo que le dio más coraje, que estuviera Wakabayashi con otra chica que no fuera ella, o que la chica fuera guapísima; era alta, morena y con el pelo largo y liso.

El portero, al percatarse de la chica, se separó de su "amiga" y se dirigió a la rubia.

-Hola Shere, ¿Qué haces por aquí? – le preguntó tragando un poco de saliva.

-Hacer no hago nada, sólo vengo de mi universidad. – le respondió muy seca. Dirigió su vista hacia la muchacha, que estaba con cara enojada al ver cómo el nipón se separaba de ella para ir a saludarla – Vaya, veo que estás muy bien acompañado.

-Bueno, ella es una amiga. Se llama Ivana Rojas, es modelo, bueno está empezando como modelo de ropa interior para una marca conocida.-la presentó el chico.

-Debo decir que es un placer – respondió la morena, muy enojada porque el chico la presentara como "una amiga". - ¿Y tú eres?

-Sherezade Schneider. Así que modelo de ropa interior-la miró de arriba abajo. – Pues cualquiera lo diría, si vas por la calle muy tapadita. – ironizó al ver que llevaba un vestido con mucho escote muy pronunciado y muy corto. – Ésta tía se ha tenido que operar, seguro. –pensó al verla "tan perfecta".

-Eh, niña, un respeto. – saltó a su defensa la morena.

-De niña nada, señora. – respondió la rubia.

-¡Eh, vale ya! No toleraré que dos señoritas se peleen como verduleras en plena calle.- intervino Wakabayashi.

-¿Para qué bajarse a su nivel?

-Vale ya Ivana, será mejor que nos vayamos. – propuso el portero.

-¿Por qué? Si esta muchacha se iba, ¿No?

-Claro que me voy, tengo prisa, no quiero perder mi tiempo. Adiós- y la chica se marchó calle abajo.

-¡Sherezade!- le gritó Wakabayashi, pero la chica ya se perdió por la esquina – Te pasaste Ivana, no debería saber sido tan grosera con ella, es mi amiga.

-Ella empezó. ¿Tu amiga? ¿Qué más da lo que sea? Ahora estoy yo aquí contigo – le dijo besándolo levemente.

Pasó un mes, y Wakabayashi seguía "de novio" con Ivana Rojas, que consiguió que su fama llegara un poco más lejos. Ella en verdad lo que quería era un novio guapo y millonario para promocionarse y hacerse famosa para que le hicieran contratos de modelaje. Cosa que mi prima Sherezade se figuraba y cada día que pasaba odiaba más a esa muchacha.

Mi hermana Mary olvidó por completo aquellos supuestos sentimientos hacia mí (menos mal), y empezó a sentirse más atraída por su amor platónico, que incluso empezó a salir con él. Sin lugar a dudas, era Taro Misaki, ¿Quién se lo iba a imaginar?

Por parte de Anita, fue obligada (por parte de Tsubasa, obvio) a ir al hospital para que el médico la chequeara, dándole una terrible noticia; padecía una enfermedad congénita muy difícil de tratar. Pero lo malo no estaba allí, si no que aquella horrible enfermedad hizo que perdiera al bebé que estaba esperando. Fue horrible enterarse de aquello.

Eso le dolió mil veces más que enterarse de su enfermedad, ya que estaba ya de cinco meses.

Tanto Tsubasa como yo estábamos hechos polvo también, ya que, uno de los dos, éramos el padre de esa criatura.

Por suerte el tiempo fue pasando y las heridas cicatrizando (no olvidando, por supuesto). Anita después de lo sucedido, dejó a mi hermano Tsubasa, y no quiso saber nada más de él ni de mí. Se volvió a centrar en su carrera de modelo, ya que era lo único que le hacía olvidar y no recordar. Se rentó una casa allí en Barcelona, pero lejos de Tsubasa. Cuando alguno de los dos la llamábamos, nos colgaba. Y nadie, absolutamente nadie, podía hablar de lo sucedido, ni nombrar por casualidad.

Yumi, la hermana pequeña de Wakabayashi, se hizo novia de Pepe, el hermano gemelo de Anita, quién de momento se vino a España a acompañar a su querida hermana, pero ella no quiso que nadie se quedara con ella. Tampoco aceptó la ayuda ni el apoyo de Taro.

La única persona que se podía acercar a su casa (y de vez en cuando) era Yumi, la única que no tenía nada que ver ni conmigo ni con Tsubasa.

Por fin el tiempo fue pasando, y Anita ya conseguía sonreír. Lo único positivo de aquello es que se quedó muy linda, y por fin, esa maravillosa sonrisa se podía ver después de tanto tiempo. Ya, poco a poco volvió a hablarnos, y nosotros encantados le brindamos nuestro apoyo, pero no quiso nada con nosotros (aclaro, conmigo y Tsubasa).

Eso en el fondo nos daba igual, ya que lo primero que queríamos era que volviera a ser feliz y que se sintiera querida.

Múnich, Alemania..

Anita, quiso acercarse a Múnich para visitar a sus queridos amigos, y qué menos presentarse en un entrenamiento del equipo. Nos dio mucha alegría de volverla a ver.

-"Hola pequeña"-le saludó Wakabayashi abrazándola con fuerza – "Me alegra volverte a ver".

-"Hola Waka"

-"¿Qué te trae por aquí?"-preguntó Schuster.

-"¿A poco no os parece suficiente motivo para venir que querer veros?"-contestó sonriendo.

-"Ésa es mi pequeña"-le respondió Wakabayashi acariciándole la cara.

-"Y bueno, ¿Qué hay de ustedes?, creo que hay muchas novedades, ¿No?"

-"Unas pocas"- contestó Katlz – "¿O no Schneider?" – me dio con su codo en mi brazo para que me animara a hablar.

-"Bueno, novedades más bien pocas"- mira que soy estúpido, sólo se me ocurre responder eso.

-"Pero alguna creo que habrá, que algo me ha llegado por allá"-dijo guiñando un ojo.

-"Claro que hay una, y muy grande, y es que nuestro Donjuán, nuestro casanova se echó novia."- saltó Levin.

"Vaya, vaya, Waka, ¿Con que nadie te iba a cazar a ti no? ¿Y quién es la afortunada? – el aludido se ruborizó.

-Es una modelo, a lo mejor la conoces, se llama Ivana Rojas – respondió Victorino.

-Uhm, que yo sepa no me suena su nombre, por lo menos por allá por España no fue nombrada- dijo pensativa.

-"¿Qué más da que no sea nombrada? Pronto lo será."- dijo muy convencido.

-"Para mi gusto no parece muy buena chica"-salté sincerándome.

-"¿Y por qué no?"-preguntó Anita muy intrigada.

-"Genzito, ¿Se puede saber qué haces al lado de una chica?"- sonó a nuestras espaldas la voz enojada de Ivana Rojas, la novia de Wakabayashi. – "Te prohibí que estuvieras aunque sólo fuera hablando, con otras chicas que no fuera yo".

-"¿Ves a lo que me refiero?"- le susurré a Anita, y ella me asintió con la cabeza.

-"Toda una fierita, la niña"- me contestó. La morena se acercó a Wakabayashi, lo cogió del brazo y se lo llevó lejos.

-"Vaya carácter"

-"Pues esto es solo el principio"-contestó Kaltz. – "Yo creo que esta niña le dará más de un quebradero de cabeza a Wakabayashi".

-"Ella es más bien peor que un dolor de muelas"-contesté, mientras todos asentíamos viendo a lo lejos la escena de la tal Ivana enojándose con Wakabayashi.

Fin del capítulo XX.

Anita Schneider