La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo XXI
Anita se despidió de sus amigos, y se marchó a visitar a su amiga Sherezade.
-¡Amiga, qué gusto verte!-la chica se le tiró encima de la emoción al verla.
-Se nota que te alegras de verme-le dijo sonriendo.
-¿Y cómo no? Bueno, ¿Y qué te trae por aquí?-le dijo dejándole pasar y ofreciéndole asiento.
-Gracias- se sentó en un sillón – Pues me pasé para saber cómo andaban, me llegué al entrenamiento de los chicos. – Sherezade escuchaba atenta – Y conocí a la noviecita de Wakabayashi.
-Menuda prenda es- respondió a regañadientes.
-Veo que tu primo y Kaltz no son los únicos a los que le cae mal la tal modelo esa.- dijo al oír su contestación.
-Pues sí, me cae fatal, y cómo pudiste ver no soy la única. Eso queda claro que no es trigo limpio.
-¿A qué te refieres?-le preguntó intrigada.
-Aparece de la noche a la mañana, supuestamente es una modelo que nadie la conoce y para colmo dice que pronto levantará su carrera profesional.-le explicó
-Sigo sin entender-respondió con sinceridad la rubia.
-¡Que está con Wakabayashi por la fama! Ella sabe que estando con un futbolista de alto nivel como él va a conseguir la fama y reconocimiento que desea.
-No digo que Wakabayashi sea mal jugador, es más, creo que el mejor portero que conozco, pero en todo caso se hubiera ido con otro futbolista.
-¿Y qué tiene de malo Wakabayashi? –se molestó la chica por el comentario de su amiga.
-No te sulfures que cualquiera diría que es tu marido o algo. –dijo sonriendo – No me refiero a eso, si no que Wakabayashi se conforma con una relación corta, no llegará muy lejos su fama si el Waka acaba cortando con ella cuando consiga lo que quiera, que es divertirse. - la rubia se acomodó en el sillón.
-Pues ojalá sea como tú dices, porque no quiero verla más ni en pintura. .- añadió enojada.
-Parece que estás así, no porque te caiga mal la tal modelo esa, sino porque está con Wakabayashi.
-¿Yo, por Wakabayashi? Ese puede hacer con su vida lo que quiera, pero que cuando esa lo deje, porque lo va a dejar, que no venga a buscarme.
-Veo que es cierto lo que pienso.-sonrió la chica al oír la contestación de su amiga.
-Y cambiando de tema, ¿Cómo te encuentras de la enfermedad?-la cara de la modelo cambió completamente.
-Pues los médicos dicen que aún no saben qué tratamiento darme, pero yo pienso que ni tienen idea de qué enfermedad se trata.-respondió.
-Pero, ¿tiene cura, te afecta gravemente a ti o...?
-Pues por el momento sólo saben que me seguirán dando muchos mareos, náuseas y dolores de cabeza.
-Podría ser peor amiga, ojalá pronto sepan lo que es y te lo traten y se te quite-le confesó su amiga abrazándola
-Ojalá
Ya era verano, y ya no tocaba fútbol hasta después de él, por lo que nosotros no teníamos que vernos nuevamente las caras en el terreno de juego. Pero sí lo haríamos en un viaje a México para visitar sus maravillosas playas. Se animaron todos, Schuster y Aimée, Danila y Levin, Victorino, Katlz, Anita, Tsubasa, Taro y Mary, Pepe y Yumi, Sherezade y para inri de ésta última, Wakabayashi y su novia Ivana Rojas, por supuesto yo también. Pasaríamos unos días todos juntos, descansando y conviviendo unos con otros, aunque hubiera personas "non gratas" presentes. El viaje fue largo pero emocionante. Una vez en el hotel decidimos que las personas que no tuvieran parejas compartieran habitación; por lo que Anita y Sherezade compartirían una de ellas, Katlz con Victorino, Tsubasa conmigo (asombroso) y el resto con sus respectivos: Wakabayashi con Ivana, Schuster con Aimée, Mary con Taro, Danila con Levin y Yumi con Pepe.
Los chicos decidimos ir a la playa a jugar fútbol ahí, mientras que las chicas se tumbarían por horas a solearse. Empezamos nuestro pequeño partido, que los que estaban en mi equipo eran Wakabayashi, Misaki y Schuster, mientras que en el otro estarían Tsubasa, Pepe, Katlz y Victorino. Después de estar así por un buen rato y sin aún haber terminado nuestro glorioso partido de fútbol playa, cada chica cogió a su pareja para meterse en el agua. Tsubasa se marchó riendo con Sherezade, la cual estaba de morros porque la tal Ivana Rojas coqueteaba mucho con Wakabayashi. Anita decidió quedarse a seguir tomando el sol, ella no era mucho de bañarse, por lo que yo aproveché a sentarme en la tumbona de al lado de ella.
-"Hola, ¿Aún no estás lo suficiente morena?"-ella sonrió.
-"Sabes que no soy amiga del agua fría."- dijo mientras miraba cómo Wakabayashi ahogaba a Sherezade ante la mirada de odio de la tal Ivana, que enojada, se acercó a ellos, separando a la rubia de la espalda de 'su novio' mientras lo besaba desenfrenadamente, cosa que a mi prima no le sentó para nada bien.
-"Pero esto es México, aquí el agua está muy rica."-le dije invitándola al agua.
-"No"-me miró y sonrió-"¿Qué prefieres, que vayamos al agua o desaprovechar una charla conmigo?"-me guiñó el ojo. –"Cualquiera diría que no quieres quedarte conmigo a solas"
-"Si te soy sincero, no se me ocurre nada de qué hablar contigo".
-"Bueno, no te preocupes, yo soy muy buena dando conversación, no te preocupes que no podrás resistirte a mis charlas"-yo sonreí y no me moví de mi lugar.
-"Pues me parece perfecto pues"-hubo un pequeño silencio, que yo decidí romper-"¿Y sigues sin querer nada con mi hermano Tsubasa?"
-"Creo que esa no es una buena conversación. Pero bueno, te responderé. No, no quiero ninguna relación, ni con tu Tsubasa, ni contigo ni con nadie."
-"No fue una buena idea, mejor me callo y me cuentas tú"-respondí apenado.
-"Tranquilo, puedes hablar de lo quieras, llevas tiempo sin verme, de seguro tienes muchas preguntas que hacerme, adelante pues, no me resistiré a contestar a ninguna de ellas"-me respondió.
-"Gracias. Ahora que lo dices, ya sé que creo que es imposible, pero quisiera saber si tú tienes alguna sospecha de quién podría haber sido ese bebé."-ella me miró triste-"Ya sé que este tema es mejor no hablarlo"-pero ella me calló.
-"Algún día tendré que volver a hablar de ello, ¿No crees? Creo que si me callo para siempre sólo me hará mal"-yo le puse mi mano en su hombro dándole a entender que tiene mi apoyo.-"Ese es un poco difícil saberlo, ya que ni yo misma sé quién de vosotros era el padre, pero algo me dice que era Tsubasa"-me quedé bien mudo.
-"¿Qué te hace pensar que el padre era mi hermano Tsubasa, si ambos estuvimos contigo?"-quise saber.
-"Creo que porque cuando me diagnosticaron mi embarazo llevaba más tiempo que pasó con Tsubasa que contigo lo del hotel".
-"Ahí llevas razón. ¿Y él lo sabe?"
-"No, ni quiero decírselo, vaya que sea sólo una imaginación mía y el pobre se entristezca más aún"-en ese momento me sentí aliviado de que no le dijera nada.
-"Lo siento"-le sonreí levemente.
-"No te preocupes, creo que éste triángulo amoroso llegó demasiado lejos"-al fin me atreví a decirle una cosa-"¿Quieres que volvamos a intentarlo?"-tenía que jugarme todas mis cartas.
-"Schneider, no por favor, no estoy en condiciones de mantener una relación con nadie, y mucho menos por pena. Amigos todo lo que tú quieras"-estaba a punto de levantarse, pero mis impulsos fueron más fuertes que yo y la besé, ante la mirada atónita de todos mis amigos que dejaron de juguetear con el agua para mirar esta escena. Al separarme de ella me pegó una cachetada.
-"No vuelvas a hacer eso Schneider, que aquella vez en el hotel te funcionara, ahora no"-Tsubasa puso cara de enojo y estaba dispuesto a pegarse conmigo, pero Kaltz lo sujetó para no empeorar más las cosas. Anita se marchó enojada al hotel, mientras Sherezade la seguía.
Wakabayashi se acercó a mí preguntándome que a qué venía eso, mientras yo me limitaba a mirar a Tsubasa, que seguía con cara de enojo. Yo me disculpé y también me marché de la playa, no quería que nadie más me preguntara qué leches hice.
El resto de la tarde transcurrió tranquila. Yo seguía encerrado en mi habitación cuando Schuster vino a decirme que bajara a cenar con ellos. Él se marchó a cenar con los demás, y mientras me puse a pensar en lo que hice. No me arrepiento de lo que hice, yo aún la amo. Pero, ¿Y ella a mí? Lo que sí vi con claridad fue que Tsubasa también seguía enamorado de ella, ya que con esa cara de odio con la que me miró lo decía todo.
La cena terminó y Tsubasa entró en la habitación, encontrándome tumbado en mi cama boca arriba. Él no me saludó, se quitó la camiseta y sus pantalones, quedándose en bóxer para dormir más fresco y cómodo, igual que yo. Se tumbó en la cama y apagó la luz sin preguntarme si quería que la apagara. Después de un rato en silencio, se atrevió a hablarme.
"¿Cómo pudiste besarla?"
-"Porque aún la sigo amando"-fue cuanto dije.
-"Yo también la sigo amando, ¿Sabes?"-se incorporó en su cama.
-"Pues haberla besado tú."-le respondí muy seco encendiendo la luz.
-"No lo hice por respeto a ella y a ti"
-"¿A mí?"-le pregunté extrañado sentándome yo también en la cama.
-"Porque tú también la quieres y eso no te sentaría para nada bien. Pero veo que tú ni la respetaste a ella y su dolor y mucho menos a la sangre de tu sangre."
-"Veo que ahora sí somos de la misma sangre ¿no? Qué irónico puedes llegar a ser, cuando sabiendo que ella era mi prometida bien que me la quitaste, a mí, a tu hermano de sangre, cómo tú dices"-me levanté y él hizo lo mismo, poniéndonos cara a cara.
-"No me vengas de víctima que bien sabías que por ese entonces no sabíamos ninguno de los dos que somos hermanos. Y en el amor y la guerra todo vale"-me respondió.
-"Sí, en eso te doy la razón. Pero luego cuando supiste que éramos hermanos bien que seguiste con ella, sabiendo que yo estaba aquí hecho polvo"-le recriminé enojado.
-"Se quedó conmigo porque ella estaba embarazada, de seguro hubieras sido tú el padre y ni siquiera te importó dejarla irse a los brazos de otro."-entonces ya no aguanté más y salté, dije algo que no debería haber dicho, o por lo menos no decirlo de esa manera.
-"Pues como siempre te adelantas y te equivocas, yo no la abandoné porque ese hijo nunca iba a ser mío. Imbécil, tú eras el padre de esa criatura y no supiste retenerla a tu lado para ayudarla en un momento tan duro, pero claro, ¿Cómo lo ibas a hacer? Si en verdad ese hijo te hubiera importado bien poco."
-"¿Qué dijiste?"-se sentó en su cama en estado de shock al oír lo que le solté de golpe-¿Mi bebé, era mi bebé?"-entonces reaccioné y entendí que había cometido un auténtico error en decírselo de esa manera.
-"Tsubasa…"-susurré viéndolo sentado en la cama aún en shock llorando y repitiendo continuamente 'Mi bebé, era mi bebé'. Entonces me senté al lado suya abrazándolo-"Lo siento, no fue mi intención en contártelo así"
-"¿De verdad que yo era el padre?"-me preguntó con su cabeza hundida en sus brazos
-"Sí, ella me lo dijo, dice que supone que eres tú porque los cálculos de las semanas que llevaba de embarazo coincidían de cuando estuviste con ella y cuando estuvo conmigo fue más tarde".- entonces volví a meter la pata.
-"Espera, ¿Cómo que contigo estuvo más tarde? ¿Me viste cara de tonto o qué Schneider?"-se levantó y me empujó terminando de tumbarme en la cama.-"¿Estuviste con ella estando yo con ella? Eres un desgraciado, y luego me vienes de digno con lo de la sangre."- me miró y en sus ojos pude ver rencor-"¿Cuándo?"
-"Cuando fue el desfile en Brasil que tú te quedaste en Japón con la concentración japonesa, iba por los pasillos del hotel y…"-le conté todo ante su mirada de asombro.
-"Eres un desgraciado, ¿Sabes?"-se quedó delante de mí mirándome fijamente-"Y ni siquiera se te ocurrió pararte a pensar que somos hermanos"
-"Por ese entonces te odiaba más que a cualquier cosa en este mundo y yo la amaba demasiado"-me justifiqué. – "Además, como dijiste, en el amor y en la guerra todo vale"
-"Me parece perfecto."-cogió una almohada y me pegó con ella.
-"¿Qué hiciste?"
-"Pegarte, por mal hermano"- dijo sonriendo mientras yo cogía la otra almohada y le devolvía el golpe. Estuvimos así un rato jugando como dos niños pequeños en una pi jamada, hasta que nos cansamos y ambos nos quedamos sentados en el suelo apoyados en la cama.-"¿Entonces yo era el padre de esa criatura?" – me volvió a preguntar.
-"Sí, no creas, yo me acabé de enterar hoy porque se lo pregunté, yo no sabía nada"
-"No te preocupes. ¿Sabes?, ojalá ese bebito hubiera llegado a nacer"-dijo cabizbajo.
-"La verdad es que sí, es una auténtica lástima que una criatura inocente hubiera tenido que acabar así"
-"Si ese bebé hubiera nacido y siendo mi hijo, ¿Tú hubieras intentado algo con ella?"
-"Supongo que no. Que me tendría que haber resignado, ese bebito tendría el derecho de que sus papás estuvieran juntos"-sonreí.
-"Hagamos un trato. Si Anita volviera a sentir algo por alguno de los dos, el otro tiene prohibidísimo intentar algo con ella y robársela al otro"-propuso dándome la mano.
-"Me parece perfecto, estoy de acuerdo"-le estreché la mano mientras ambos nos levantábamos del suelo. – "En este viaje intentaremos conquistarla, tú a tu manera y yo a la mía, pero sin perjudicar al otro. Y en cuanto se decida por uno, el otro se echa para un lado deportivamente"
-"Por mí genial. Ahora será mejor que nos vayamos a dormir, si no pareceremos zombis ja ja"
-"De acuerdo"-ambos nos fuimos cada uno a nuestra cama, apagué la luz y nos dormimos.
Mientras tanto, en la habitación de Anita, ella estaba asomada a la ventana que daba a la playa. Se veía precioso el cielo estrellado reflejado en esa agua cristalina. Se paró a pensar lo que pasó con Schneider. En realidad aún seguía amándolo, pero también a Tsubasa. ¿Era posible amar a dos personas a la vez? Le gustaba de cada uno una cosa, pero estaba claro que no podía estar ilusionando a los dos, o uno u otro. Schneider era el amigo confidente desde la infancia, su 'niñato repelente' como siempre le llamaba, su ex prometido. Y Tsubasa era su amigo, su mejor amigo, su representante, el padre del hijo que perdió. Y todo por esa dichosa enfermedad que tenía que ni los médicos pudieron descubrir de cuál se trataba.
Salió a la terraza y se sentó en un sillón. La adorable brisa le acariciaba la cara con dulzura. Se estaba tan rico ahí, siempre acostumbrada al clima de Alemania. Siguió pensando en los dos hombres a los que había amado de verdad; Karl y Tsubasa. Tenía que tomar una decisión lo más pronto posible. Quizá sería buena idea de dejarse llevar por los verdaderos sentimientos de su corazón. Entonces se levantó y se acostó, pensando que mañana sería un nuevo día y que este viaje le depararía muchas sorpresas.
En otra habitación, una muchacha tenía pensado llevar a cabo uno de sus planes durante este viaje para así acabar de una vez por todas de una persona muy odiosa para ella. Haría cualquier cosa para conseguir su propósito. Miró a su novio que estaba dormido al lado de ella y le dio un beso en los labios. Nadie se pondría en su camino de conseguir lo que tanto deseaba aunque le cueste quitar de en medio a quién sea. –A la próxima vez que te interpongas, te juro que te mato, él es mío y de nadie más – y dicho esto, se tumbó en la cama abrazando a su novio y se durmió.
Fin del capítulo XXI.
Anita Schneider
