La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?

Capítulo XXII

La mañana llegó y me desperté solo en la habitación, Tsubasa ya se había marchado a desayunar. Me di una ducha ligera, me puse mis bermudas y mi playera con chanclas y me bajé al comedor y allí estaba Tsubasa, que lo acompañaba Anita. Ellos me saludaron y me indicaron que me sentara con ellos, yo asentí y me dirigí a coger dos croissants y un café con leche y me senté con ellos.

-"Buenos días, qué tarde te levantaste"- me dijo Anita sonriendo.

-"Me quedé un poco durmiendo, ¿Por qué no me despertaste?" – le pregunté a Tsubasa.

-"Te avisé que me marchaba, pero cómo que me respondiste con un ronquido" – respondió encogiéndose de hombros.

-"No te justifiques Karl, eres una marmota humana y listo"- echaron a reír ambos.

-"Oye, son malos conmigo, de verdad, una pequeña cabezadita de más no tiene nada de malo" – dije tomando de mi café. – "¿Y los demás?"

-"No todos son iguales de dormilones, se marcharon a la playa"

-"¿Wakabayashi también se levantó más temprano que yo? No me lo puedo creer" – me sorprendió.

-"Parece increíble pero sí, hoy le superaste al Waka" – respondió Anita levantándose – "Me voy a la playa chicos, ¿Alguien me acompaña?"

-"Claro, yo sí me marcho para la playa" – ambos me miraron.

-"Yo aún no terminé, en un rato os alcanzo" – los chicos asintieron y se marcharon, no sin antes meterme prisa para que fuera con ellos lo más pronto posible.

Al cabo de unos diez minutos, terminé de desayunar y me marché a la playa junto con los demás. Estaban charlando, como preparando algo. Me acerqué y todos me miraron como esperando mi afirmación.

-"Eh, hermano, ¿Qué te parece si hacemos una prueba de valor?"-propuso Shooster.

-"¿Prueba de valor, dónde tienes pensando en ir?"-pregunté con una gota de sudor en la cabeza estilo anime.

-"Pues se me ocurrió ir a un estilo de selva que hay aquí y así de ese modo 'perdernos' por ella en parejas"

-"Me gusta la idea" – contestó Kaltz

-"Sí, está perfecto, pero para que sea mejor las parejas se sortearán, así de ese modo las parejitas no aprovecharán para verse a escondiditas" – todos los solteros echamos una mirada a todas las parejas que había, que se ruborizaron por las palabras de Sherezade.

-"Yo impugno esta idea" – bromeó Levin.

-"No estoy de acuerdo" – saltó Ivana, encima que no está invita ni es caída bien por todos – "Genzo tiene que ir conmigo".

-"Haber Ivana, si las parejas no van juntas es más emocionante" – saltó Anita, que le estaba empezando a mosquear la presencia la morena. –"Y si no te gusta, te puedes ir por donde viniste"

-"Pues claro que me voy, venga Genzo, marchémonos y dejemos a esta panda con sus chiquilladas" – lo cogió de la mano, pero su novio la soltó.

-"No Ivana, yo vine a pasar tiempo con mis amigos y por una rabieta tuya voy a marcharme. Ya oíste a Anita, si te gusta te quedas, si no te marchas" – me sorprendió Wakabayashi.

-"¿Me estás despachando?" – Ivana estaba que echaba humo, había alguna que otra risa por lo bajini, cosa que le daba más coraje aún.

-"No, te estoy invitando a marcharte" – le respondió.

-"De esta te acuerdas Genzo Wakabayashi" - La chica le dio una bofetada y se marchó.

-"Muy bien Wakabayashi, no me creía que fueras capaz de ponerla en su sitio" – le felicitó Victorino.

-"A mí nunca me manipula una mujer"

-"Ya era hora que esa tipa se marche bien lejos" – contestó Anita. Estoy de acuerdo, a ver si así se fija en mi prima Sherezade.

-"Yo vine a pasar las vacaciones con ustedes y no me las va a estropear" – respondió sonriendo – "Bueno, hagamos las parejas ¿No?" – todos asentimos y nos dispusimos a emparejarnos; Yumi-Levin, Danila-Kaltz, Tsubasa-Pepe-Misaki, Sherezade-Wakabayashi, Mary-Aimée, Vitorino-Schuster y para mi alegría me tocó con Anita. Tsubasa, Pepe y Misaki fueron juntos porque Ivana se marchó y estamos impares, aunque ellos no se opusieron a ser tres.

Quedamos en separarnos con las parejas cada una por una parte y teníamos que encontrar una flor que crecía entre la maleza de la selva como prueba. La verdad que era un poco 'estúpido' pero por lo menos nos entreteníamos. Nos marchamos cada pareja por un lado, sin llevar ni bebida, celulares, comida ni brújula; nos gustaba lo difícil. Cada uno iba a lo suyo, hablando, bromeando…Mary y Animée iban conversando sobre la relación de la primera, Victorino y Schuster no paraban de hacerse todo tipo de bromas; se hacían la zancadilla, se empujaban, se asustaban uno al otro… se la estaban pasando realmente bien. Yo iba con Anita, que empezamos a hablar del accidente de ayer.

-"Siento mucho lo de ayer" – me disculpé mirando hacia el suelo.

-"Tranquilo, creo que en el fondo no me molestó"

-"¿Cómo así?" – pregunté extrañado. ¿Eso quiere decir que tengo posibilidades? – "¿Qué quieres decir?"

-"Pues la verdad que te entiendo, fue un impulso y…" – algo me daba a entender que no estaba siendo sincera conmigo. –"Aunque quizá debería dejar de huir, ya que parece que me aficioné a huir de cada problema u obstáculo que se me presente"

-"No huyas entonces" – sabía que no lo diría por sus propios labios, pero entendía lo que quería decirme así que no dudé ni un segundo en acercarme y besarla. Para mi asombro (en el fondo sabía que esta vez sí) me correspondió al beso. Seguimos besándonos, sin importarnos dónde estábamos. Nosotros seguíamos a lo nuestro, pero en esta vez quién se separó fui yo.

-"¿Qué pasó?" – me preguntó extrañado.

-"No, nada, sólo que me sentí extraño" – me confesó – "Me siento como traicionando a mi hermano Tsubasa" – dije sentándome en el suelo.

-"¿Y eso por qué?" – ella hizo lo mismo que yo.

-"Porque anoche hicimos una promesa…" – le conté todo lo hablado con él.

-"Pero si quedasteis así no lo estás traicionando, sólo estás jugándote tus cartas. Haber, que si él hubiera hecho lo mismo no estaría haciendo nada malo. ¿No?"

-"Sí, la verdad que quedamos en jugarnos nuestras cartas limpiamente, aunque la última palabra la tienes tú" – le dije sonriendo. –"Te amo"

-"Sabes que aún no estoy preparada para elegir. Quiero elegir bien y justamente y necesito mi tiempo para pensar, aún no es el momento" – yo asentí entendiéndola y la abracé.

-"No te preocupes, yo estoy dispuesto a esperar" – entonces miro hacia el suelo – "Anda mira, la dichosa florecilla que teníamos que coger"

-"Anda, no la estábamos buscando y aparece" – ambos sonreímos.

Mientras tanto, con Wakabayashi y Sherezade, ambos caminaban en silencio, sin decirse nada. Wakabayashi decidió romper el hielo y hablar primero.

-¿Qué tal acabaste este año de tus estudios?

-Bien, saqué buenas notas y no me resultó muy difícil. – respondió

-Me alegro – sonrió.

-Gracias. Creo que por decirle eso a tu novia se enfadará contigo.

-Da igual, ya se enfadó. – tomó aire – No veo bien que me aleje de mis amigos.

-En eso tienes razón, pero como le hablaste en público cuando regreses al hotel te caerá una buena. – le advirtió.

-No me importa, ella quiso decidir por mí y yo no lo voy a permitir. Cambiando de tema, ¿Qué tal los amores? – le preguntó. Tal vez le hizo esa pregunta para poder saber algo sobre su vida, ya estaban un poco distanciados.

-Ahí van. Lejos, muy lejos – se apoyó en un árbol. – Tampoco es que me esté molestando mucho en buscar.

-Bueno, ya llegará el hombre adecuado para ti. – le sonrió, quizá, un poco culpable. - ¿Buscamos la flor esa que tenemos que encontrar?

-Claro – la chica quitó su cara de melancolía por una de desolación, pero sonriéndole. – Pueda que por allá se encuentre. – dijo acercándose a una ladera bien alta. A los pies de la ladera se encontraba el río. - ¡Mira, allí veo una!

-¿Esa es? – le preguntó el moreno acercándose al lugar.

-Yo creo que sí. Voy a por ella.

-Espera, está resbaladizo y te podrías caer al río, déjame a mí mejor. – propuso Wakabayashi. Empezó a bajar por la ladera poco a poco, sintiendo como sus pies resbalaban. Cuando estaba cerca de la flor estiró el brazo para cogerla, pero no estaba lo suficientemente cerca para conseguirlo. Se esforzó un poco más para alcanzarla cuando su pie de apoyo se resbaló y acabó cayendo ladera abajo.

-¡Wakabayashi! – exclamó Sherezade asustada. Genzo se había sujetado como podía a una piedra que estaba medio enterrada y sobresalía un poco, pero veía que no iba a aguantar mucho. - ¡Ya voy por ti!

-No, coge una rama o cualquier cosa para que me puedas subir. Es resbaladizo y te podrías caer tú también. – la rubia asintió y empezó a buscar algo para subir a Wakabayashi. Entonces vio una rama. Se acercó a la ladera, se arrodilló y le estiró la rama, pero Wakabayashi no llegaba. –No llego, no es lo suficientemente larga.

-Espera, que me acerco un poco más. – puso medio cuerpo en la pendiente para acercar la rama al chico, pero lo que consiguió fue caerse ella. Wakabayashi consiguió cogerle de la mano, aunque no estaba muy seguro de aguantar más, ahora eran dos pesos suspendidos en una ladera, con un río bajo los pies. – Lo siento – se disculpó.

-No te preocupes, ahora hay que intentar subir como podamos – intentó mover la mano con la que estaba sujetando a Sherezade para que se agarrara a otra piedra, así podía él subir y ayudarla. Pero con la tan mala suerte que la piedra a la que estaba sujetado se acabó cayendo, quedando ahora la chica sujetándolo a él.

-Aguanta Wakabayashi, yo intentaré subir

-No, vamos a hacer una cosa, me voy a soltar y voy a resbalarme por la ladera, cuando llegue abajo cogeré impulso e intentaré subir.

-No digas tonterías, podrías caer al río.

-Es la única solución o caeremos los dos. – pero antes de que el nipón pudiera soltarse, a Sherezade se le escurrió la mano y ambos acabaron cayendo. El chico la protegió para que no se raspara mucho, acabando él en el río.

-Lo siento mucho Wakabayashi, debí aguantar más – le dijo ayudándolo a salir del río – Venga, un último esfuerzo.

-No te preocupes, es normal que no aguantaras, peso bastante para ti. – al chico le costó salir del río, por lo que la rubia le estaba ayudando, pero de tal esfuerzo, cuando consiguió salir, acabó sin querer encima de la chica. Se quedaron un rato así, hasta que se percató de tal escena – Lo siento mucho, yo… - dijo quitándose

-No pasa nada, la culpa fue mía – respondió Sherezade nerviosa por haber tenido a Genzo tan cerca. – Venga, salgamos de aquí o se nos hará de noche.

-Tienes razón – al fin los chicos consiguieron subir, sin saber que alguien estaba viendo toda la escena.

-Lo siento, mira cómo estás, empapado y tienes raspaduras en el brazo y en la pierna – dijo apenada.

-No te preocupes, estas 'heriditas' no me duelen en absoluto, soy futbolista estoy acostumbrado a hacerme raspaduras y lesiones mil veces peores y más dolorosas – sonrió. - ¿Y tú, te hiciste algo?

-No me hice nada y todo gracias a ti que me protegiste con tu cuerpo para que no me hiciera daño.

-Me alegro que estés bien – de repente se oyó un estruendo y miró hacia al lado para ver qué sucedía y vio cómo Sherezade cayó al suelo. -¿¡Sherezade qué te pasa!? – preguntó asustado al ver que la chica no respondía. La cogió entre sus brazos y vio que estaba sangrando del abdomen. Alguien la había disparado.

-Por favor Sherezade, te lo suplico respóndeme – le pedía el chico. Su mano estaba presionando la herida junto con su playera para que no se desangrara. – No puedo esperar a que nos encuentren, será mejor que te saque de aquí. – Wakabayashi la cogió en brazos, sin dejar de presionar con una mano la herida y empezó a buscar la salida. No sabía por qué lado seguir, pero tenía que sacar lo antes posible a Sherezade.

Por otra parte, Tsubasa, Taro y Pepe iban charlando.

-¿Entonces no vas a intentar nada con nuestra hermana? – le preguntó Misaki.

-No es que no vaya a intentar nada, voy a dejar a su elección, a fin de cuentas ella es la que tiene la última palabra. – respondió.

-En eso tienes razón – dijo Pepe – Aunque como es ella dudo que elija, últimamente le encanta huir.

-Deja de decir tonterías Pepe, pasó una malísima racha. – le reprochó su hermano – Tienes que entenderla.

-No si yo la entiendo, pero no creo que desaproveche a dos chicos encantadores que tiene detrás de ella.

-Porque estás con la hermana de Wakabayashi si no me tendría que empezar a asustar – bromeó Tsubasa

-Qué gracioso eres – respondió el mencionado.

-Aunque ¿Sabéis qué? Yo creo que se quedará con Schneider.

-¿Y qué te hace pensar eso?

-No sé, a fin de cuentas él es el que estuvo desde hacía tiempo con ella, quién más la conoce…Creo que en los partidos del amor, siempre perderé.

-Bueno amigo, elija a quién elija no tienes que venirte abajo. Tú tienes que luchar como un hombre, ganar cómo un guerrero y saber perder cómo un buen contrincante. – lo animó Misaki.

-¿Pero esto qué es, un partido de fútbol o una decisión de amor? Creo que te metiste en el papel.

-¡Cállate Pepe! Que lo estoy animando.

-Gracias muchachos, pero si elige a mi hermano, yo me retiraré como un auténtico buen perdedor por tal de que sea ella feliz – los tres sonrieron y siguieron su camino.

Mary y Aimée, que estaban charlando muy amigablemente y contestas porque habían encontrado la florecilla, se encontraban a las afueras de la selva esperando a que los demás salieran cuando de repente apareció Ivana.

-¿Dónde está mi novio? – preguntó de mal modo.

-No lo sabemos, aún no regresó nadie más. – respondió calmada Aimée.

¿Qué está con la guarra esa roba novios no? ¡Que dé la cara!

-Tranquilízate niña y no le faltes el respeto a nadie, Sherezade no es una roba novios. – le dijo Mary enojada.

-¿Entonces por qué tardan tanto en salir? Porque me están viendo cara de tonta.

-Mira, o dejas de ser impertinente o te marchas inmediatamente.

-De aquí no me voy hasta que no aparezca mi novio – empezaron a llegar las parejas poco a poco, todas menos Wakabayashi y Sherezade.

-¿Ven? Ellos no vienen porque están muy entretenidos

-Mira, ya no aguantamos más tus impertinencias así que será mejor que te marches. – Kaltz y Victorino la cogieron ambos de los brazos y la sacaron de allí a regañadientes por parte de la modelo.

Una vez que conseguimos que Ivana se marchara, nos empezamos a preocupar por ellos, no aparecían y ya se estaba empezando a hacer tarde. Nos figuraron que a lo mejor se habían perdido pero no podíamos evitar empezar a ponernos nerviosos. Propusieron Tsubasa y Levin que si no regresaban en más de veinte minutos, los chicos nos separaríamos y entraríamos a buscarles. Esperamos esos veinte minutos y al ver que no llegaban decidimos entrar ya. Yo estaba muy preocupado por ellos; mi mejor amigo y sobretodo, mi prima.

-"Será mejor que entremos, puede que les haya pasado algo" – propuso Schuster.

-"Tienes razón, es muy extraño que no regresen. Nosotras vamos también" – dijo Danila.

-"No, vosotras os quedáis aquí, está empezando a oscurecer y no es cuestión que alguien más se pierda. Entraremos nosotros"- dijeron Tsubasa y Levin. La verdad que era mejor que las chicas se mantuvieran al margen. Cuando nos dispusimos a entrar vimos una figura oscura, acercándose. Al fin vimos que se trataba de ellos, aunque Wakabayashi llevaba a mi prima en brazos. Todos salimos corriendo a recibirlos.

-"¡Sherezade qué te pasó?" – pregunté asustado arrodillándome junto a ella. Wakabayashi la había soltado en el suelo. –"¿Qué le pasó Wakabayashi?"

-"Recibió un disparo" – respondió mientras le seguía taponando la herida. – "Hay que llevarla a un hospital urgentemente"

-"¿Pero cómo le pasó, quién fue?" – preguntó Mary

-"Por favor, no es momento de eso, luego se responden las preguntas"

-"Wakabayashi tiene razón, hay que llevarla al hospital ¡Ya!, está perdiendo mucha sangre y por el orificio de entrada, la bala creo que ha perforado tejido muscular y quién sabe si algún órgano"

-"No perdamos más tiempo por favor, llevemos a mi prima urgentemente" – ayudé a Genzo a cogerla mientras salíamos corriendo al hospital.

Una vez en el hospital todo eran nervios, la historia se repetía, pero esta vez era mi prima la que estaba en peligro y era una sensación horrible la que sentía. Daría lo que fuera por ser yo el que se encontrara en esa situación, en esa cama, en ese peligro de muerte. Anita se acercó a mí preguntándome si quería algo de tomar, sobretodo una tila para que me tranquilizara, pero le dije que no, ella asintió y se sentó a mi lado. Wakabayashi no paraba de dar vueltas de un lado hacia otro y los demás estaban sentados igual de nerviosos. Al fin salió una enfermera y nos contó todo. Nos dijo que la bala llegó a perforar un poco el tejido muscular y estuvo casi a punto de penetrar el hígado, aunque no hay peligro. Pero nos dijo que al caer se llevó un fuerte golpe en la cabeza, que era lo que les preocupaba. También nos explicó que las pruebas que le realizaron señalaban que había sufrido un golpe muy fuerte en el cráneo, haciendo que sufriera un traumatismo craneoencefálico, por lo que tenían que estar pendientes de las consecuencias que podría conllevar tal golpe.

Los días fueron pasando y mi prima seguía sedada. Les dije a todos que se marcharan a sus países, cosa que no querían, pero que después de tanto convencimiento, conseguí que se marcharan. No es que me molestase, es más, me alegraba que se preocuparan por mi prima, pero ellos tenían trabajos a los que acudir y a mi prima no la podían desplazar hasta Alemania, es peligroso, por lo que se tuvo que quedar aquí. Por supuesto yo me quedé con ella, al igual que Anita y Tsubasa, que dijeron que no me dejarían solo y para más sorpresa, Wakabayashi también se quedó.

Al fin llegó el día en que mi prima despertaría, y quién se encontraba con ella no era otro que Wakabayashi, que se alegró mucho.

-Hola… - le dijo dulcemente – Me alegro que al fin despertaras.

-¿Qué me pasó? – preguntó con los ojos aún cerrados.

-Shhh, no es momento de hablar de eso, lo importante es que estés bien. – en ese momento entró el doctor.

-Bienvenida de nuevo señorita Schneider, nos alegra que al fin despertara – le dijo el doctor mirando en el monitor. -¿Qué tal se siente?

-Me duele mucho la cabeza – respondió. Empezó a abrir los ojos poco a poco, hasta tenerlos totalmente abiertos. Empezó a mirar para todos lados nerviosa.

-¿Qué te pasa Sherezade? – le preguntó Wakabayashi nervioso, algo malo estaba pasando.

-No puedo ver, no puedo ver nada. – respondió asustada.

Fin del capítulo XXII.

Anita Schneider