La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo XXIII
-Vamos a ver Sherezade, ¿Cómo que no ves? – Wakabayashi cada vez estaba más nervioso.
-Tranquilícese señor, por favor, salga de la habitación – pidió el doctor – Déjeme solo con la paciente. – el portero salió de allí a regañadientes. – Dígame señorita Schneider, ¿No puede ver nada de nada?
-No, no veo doctor, haga algo por favor.
-No se preocupe. – salió a la puerta y llamó a una enfermera – Ahora nos la vamos a llevar a hacerle más pruebas para ver qué está originando esta ceguera, pero no se preocupe, puede ser pasajera. – Sherezade asintió y el doctor salió a hablar con Wakabayashi y con Schneider, que era el que se encontraba en ese momento en el hospital.
-"Doctor, ¿Qué le pasó a mi prima? Mi amigo dijo que no podía ver" – me angustié.
-"No se preocupe, le haremos más pruebas, puede ser una ceguera temporal o permanente, todo dependiendo de la lesión".
-"¿Entonces, volvería a ver?"
-"Ya dije que hasta que no salgan los resultados, no puedo dar un diagnóstico claro" – respondió el doctor. Se disculpó y se marchó.
-"No me creo que esté pasando todo esto" – dije sentándome en una silla de la sala. – "Es injusto"
-"Muy injusto amigo. A esos ojos no se le puede apagar la luz para siempre" – levanté la cabeza y miré a Wakabayashi. Él estaba apoyado en una pared mirando hacia la ventana. En su cara podía ver frustración, dolor e incluso preocupación. – "La culpa fue mía, si yo la hubiera protegido mejor"
-"¡Cállate! Tú no tienes la culpa de nada, ¿Vale? Esto a ella le podía haber pasado estando tú o estando quién sea" – le dije
-"Hermano…Si no me hubiera despistado puede que al caerse la pudiera haber cogido a tiempo y no se hubiera pegado ese golpe en la cabeza y…"
-"Y te tranquilizas" – lo cogí del brazo y lo senté en una de esas sillas incómodas de plástico de la sala de espera – "Echarte la culpa no va a devolverle la vista a mi prima, además que no la tienes. Ahora solo hay que cuidarla y punto" – en ese momento llegaron Tsubasa y Anita.
-"¿Qué pasó que traen esas caras?" – preguntó Anita
-"¿Sherezade empeoró?"
-"Está estable, recobró la consciencia pero está ciega…" – dijo Wakabayashi.
-"¿Qué dijiste?" – exclamaron ambos chicos a la vez. – "¡No puede ser!"
-"Así es amigos, ahora se la acaban de llevar a hacerle más pruebas…"
-"Lo único bueno es que dice que podría ser temporal la ceguera" – respondí – "Esperemos a las pruebas"- Pasó unas dos horas y el doctor traía los resultados de las pruebas que le realizaron a mi prima.
-"¿Qué pasó doctor? No nos tenga así" – pidió Wakabayashi
-"No tienen nada que preocuparse, la ceguera es temporal, con el golpe que recibió en la cabeza, el nervio óptico está inflamado por lo que es lo que está originando que por ahora no tenga visión"
-"Entonces eso quiere decir que…"
-"Que en cuanto se le baje la inflamación del nervio óptico podrá recobrar la vista" – terminó de decir Anita –"¿No es así doctor?"
-"Sí, eso es"
-"¿Y cuánto tiempo tardará en bajarse la inflamación?" – preguntó Genzo.
-"Puede tardar una semana, meses, quién sabe. Pero recobrará la vista"
-"Muchas gracias doctor por todo" – el nombrado asintió y se retiró, mientras nosotros nos pusimos como unas pascuas.
-"Gracias a Dios" – exclamó Tsubasa – "Menos mal que aunque tarde en recobrar la vista, a fin de cuentas lo haga"
-"Sí, aunque sigo diciendo que eso no se lo merecía"
-"Creo que nadie se merece eso Wakabayashi" – dijo Anita poniéndole una mano en el hombro – "¿Y se sigue sin saber quién disparó?"
-"La policía dice que esa era una zona de caza, pero que la bala no corresponde a una escopeta de caza, sino que es una bala de una pistola". Fuera quién fuere lo hizo a propósito" – respondí
-"No me puedo creer que haya gente así. ¿Pero quién podría ser? Sherezade no tiene enemigas" – Tsubasa estaba dando vueltas en la sala. – "Aunque podría ser alguien que está muy cerca"
-"¿Qué tienes complejo de detective o qué?" – preguntó Genzo – "¿Acaso sospechas de alguien?"
-"Yo no tengo derecho a juzgar a nadie, y mucho menos sin pruebas, pero algo me dice a mí que pudo ser Ivana"
-"La verdad que no sería muy descabellado. Ella odia mucho a Sherezade" – saltó Anita – "Claro que no sabemos 100% que fue ella, pero no tendríamos que descartarla"
-"¿Ivana, qué os hace pensar que fue ella?" – "Si ni siquiera se encontraba allí"
-"Hermano, ellos podrían tener razón" – le dije – "Ella se marchó muy enojada por la humillación que le hiciste pasar en público y por cómo acusó a mi prima de que cuando estuvierais a solas ella aprovecharía"
-"No es que la quiera encubrir ni defender, pero dudo mucho que haya sido ella cuando todos sabemos que su enemiga es Sherezade" – Me desesperaba la actitud de Wakabayashi. –"Ya que a la primera que le echaríamos la culpa sería a ella"
-"Bueno, mejor dejemos esto para los policías que son los que tienen que tomar carta en el asunto" – respondí – "Voy a ver a mi prima, Wakabayashi, será mejor que te marches un rato al hotel y descanses" – él asintió y se marchó mientras que Anita y Tsubasa se quedaron. Entramos a ver a Sherezade una vez después que la trajeron de realizarle las pruebas. Se la veía muy nerviosa.
-"Hola Sherezade, ¿Qué tal estás?" – le preguntó Anita sentándose en la cama – "¿Sabes quién soy verdad?" – ella asintió – "Me alegro, también está aquí Tsubasa"
-"¿Y Wakabayashi?"
-"Se acaba de marchar pequeña, pero no te preocupes que dentro de un ratito vuelve a venir" – le dije sujetándole la mano.
-"Él no se ha separado ni un segundo de ti mientras estabas dormida" – agregó Tsubasa
-"Quizá siente pena de mí"
-"No digas tonterías, él estaba muy preocupado por ti"
-"Yo pensé que ya se había marchado con su novia"
-"No. Él no la ha vuelto a ver desde que se peleó con ella" – en ese momento llamaron a la puerta. Tsubasa fue a abrir y entraron dos hombres.
-"Buenos días, ¿La señorita Sherezade Schneider?" – preguntó uno de ellos.
-"Sí, yo soy…" – respondió con voz tenue
-"¿Qué desean?" – pregunté enojado, mi prima necesitaba descansar.
-"Somos de la policía de investigación, necesitamos hacerle unas preguntas sobre su incidente" – señaló el otro enseñando una placa policial. –"Ya sabemos que no está en las mejores condiciones, pero es nuestra obligación"
-"No se preocupen…Chicos, dejadnos solos por favor" – todos asentimos y salimos de la habitación.
-Díganos señorita, ¿Cómo sucedió su accidente?
-No recuerdo mucho, sólo que estábamos en un bosque o selva, pasando nuestras vacaciones y de repente sentí un dolor en el abdomen, me caí y lo siguiente que recuerdo es que me desperté en este hospital sin poder ver.
-¿Y había alguien con usted?
-Sí, un amigo él fue el que me trajo aquí junto mi primo y el resto de amigos. Eso es lo que me contaron, porque yo no recuerdo nada.
-¿Tiene alguna sospecha de quién le pudo disparar?
-No. No se me ocurre nadie. Yo no estoy metida en ningún problema ni nada y tengo enemigos. – tomó aire – Aunque lo que tengo claro es que no fue un accidente.
-El amigo que se encontraba con usted, ¿Dónde podríamos localizarlo? A él también le tenemos que hacer unas preguntas.
-No se encuentra ahora en el hospital, pero mi primo y dos amigos que están aquí les pueden facilitar como localizarlo.
-Muchas gracias con su colaboración, esperemos que se mejore. En cuanto sepamos algo sobre la investigación se lo diremos, la mantendremos informada.
-Muchas gracias agentes – y ambos hombres salieron de la habitación.
Nosotros estábamos en la sala de espera, esperando a que los policías salieran de la habitación de mi prima. De repente los vemos aparecer.
-"¿Dónde se encuentra el amigo que dice la señorita que se encontraba con ella?"
-Se acaba de marchar al hotel donde nos estamos hospedando" – respondí
-"Necesitamos interrogarlo a él también"
-"Eh, sí claro yo si quiere le doy el número de teléfono" – el agente asintió y Tsubasa le dio el número.
-"Muchas gracias, les mantendremos informados" – y se marcharon.
-"Wakabayashi no estará en problemas ¿No?" – preguntó Anita
-"No creo, lo más seguro es que le pregunten qué fue lo que sucedió, ya que él era el que se encontraba allí" – respondí
-"Esperemos, porque sería injusto que le echaran la culpa a él por no tener suficientes pruebas"
-"No digas tonterías"
Wakabayashi había llegado al hotel y se disponía a darse una buena ducha, comer algo y descansar un poco para volver al hospital nuevamente con Sherezade. Estaba lleno de dudas, por lo que la curiosidad le pudo más y llamó a Ivana. La verdad era que llevaba sin saber de ella desde que la despachó delante de todos aquel día y no sabía si seguía rondando por aquí o se había marchado a Múnich. Después de varios toques, cogió el teléfono.
-Hombre, pero si es Wakabayashi, no sé ni por qué me llamas.
-Ivana, déjate de tontería, tengo que decirte una cosa muy importante. – respondió – Aquel día dispararon a Sherezade.
-¿Qué dispararon a tu amiguita? Vaya, qué penita más grande. ¿Y para esa tontería me desperdicias tiempo de mi vida?
-¡Qué desgraciada eres! No te rías de la desgracia del vecino, que la tuya puede venir de camino.
-¿Me estás amenazando Wakabayashi? – contestó – Porque no sé para qué me llamaste.
-Yo no estoy amenazando a nadie, que conste. Sólo quería saber si tú tienes algo que ver – le preguntó enojado.
-¿Qué te hace pensar que yo hice algo? Porque no gasto mi tiempo ni en intentar matar a ésa. Aunque si te soy sincera, me alegro. Adiós Wakabayashi y recuerda que me las pagarás con creces – y colgó el teléfono. Algo le decía que había descubierto algo. En ese momento, llamaron a la puerta de su habitación. Al abrir, se encontró con los dos agentes de policía.
-¿Genzo Wakabayashi?
-Sí, soy yo. ¿Qué desean? – ambos le enseñaron la placa.
-Estamos investigando el homicidio de la señorita Sherezade Schneider. Tenemos entendido que usted se encontraba con ella cuando le dispararon.
-Sí, yo estaba con ella – el chico les hizo pasar.
-¿Qué ocurrió exactamente? – el nipón les contó todo lo que sucedió - ¿Eso es todo, señor Wakabayashi?
-Sí, eso es todo, yo la cogí en brazos y la llevé hasta el hospital.
-Le seremos francos, puede que usted tenga problemas con ello.
-¿Y yo por qué?
-Porque era el único que se encontraba allí, pudo dispararle usted aprovechando que estaban solos y luego salir con ella con sus amigos diciendo que la han disparado y no sabe quién – dijo el agente sacando unas esposas. – Así que, señor Wakabayashi, queda arrestado hasta poseer más pruebas, usted es por el momento el sospechoso.
-¡Pero yo no hice nada! Además, sin pruebas no pueden arrestarme, yo no hice nada. – se quejaba el chico intentando que no le colocaran las esposas.
-Recuerde que todo lo que diga usted puede utilizarse en su contra. – los agentes le pusieron las esposas y se lo llevaron.
Las horas pasaron y aquí seguía en el hospital. Anita se marchó al hotel porque se sentía cansada mientras que Tsubasa se quedó aún un rato más. A ambos nos extrañó que Wakabayashi no regresara del hotel, ya que hacía cinco horas que se marchó. Pensamos que podría haberse quedado durmiendo y no se dio cuenta de la hora. Tsubasa llamó a su celular, pero no contestaba e incluso al de la habitación, pero igual.
-"Me parece muy extraño que Wakabayashi aún no llegue" – dijo Tsubasa – "Lo llamé y nada"
-"Quizá ya esté llegando" – respondí.
-"Tal vez. Sería bueno que te marcharas tú también al hotel a descansar un poco" – me propuso.
-"No te preocupes, estoy bien"
-"Venga ya, llevas bastantes horas sin dormir, apenas probaste bocado y necesitas una ducha caliente para relajarte un poco. Vete tranquilo, yo me quedo con tu prima, Wakabayashi estará por llegar y él se quedará conmigo"
-"Está bien, con cualquier cosa me haces saber" – él asintió y me marché, no muy tranquilo.
Los rayos del sol me despertaron. Me había quedado dormido. Abrí los ojos y recordé dónde me encontraba; estaba en el hotel. Me levanté del sofá y me metí a la ducha. Cuando salí chequé mi celular, tenía cinco llamadas perdidas de Tsubasa. Me quedé durmiendo y se me olvidó que tenía que regresar al hotel. Desayuné apenas en el restaurant un café y una tostada y me acerqué a la habitación de Anita, que al no abrirme, me figuré que se encontraba con mi prima. Salí del hotel, cogí un taxi y me marché rumbo al hospital.
Al llegar vi que con Anita y Tsubasa no se encontraba Wakabayashi, cosa que me extrañó muchísimo.
-"¿No llegó Wakabayashi?" – pregunté
-"No llegó en toda la noche, me extrañó mucho, por eso te llamé varias veces por si sabías, pero ni modo me cogiste el celular" – respondió Tsubasa
-"Yo tampoco sé nada de él, llamé a su puerta pero no salió y el celular no responde"
-"Es algo muy extraño, ya es un poco preocupante" – dije. –"¿Y si le pasó algo?"
-"No creo, quizá nos hubiéramos enterado ya que nos encontramos en un hospital" – en ese momento sonó mi celular. Era un número que no conocía.
-"¿Qué?... ¡No puede ser!… ¿Pero por qué?… ¡Vaya tontería!… En seguida vamos para allá, no te preocupes" – y colgué ante las miradas preocupadas de mis amigos.
"¿Era Wakabayashi? ¿Qué le pasó?"
-"Wakabayashi está detenido"
-"¡¿QUÉ?!" – exclamaron los dos – "Pero por qué?"
-"Por lo visto ayer en la tarde los agentes se presentaron en su habitación y lo arrestaron porque dicen que él es sospechoso"
-"Pero eso es absurdo, él nunca dispararía a Sherezade" – dijo Tsubasa
-"Además que él no posee ningún arma" – agregó Anita – "Hay que ir a sacarlo de ahí como sea"
-"Sí, Anita por favor, quédate tú con mi prima que Tsubasa y yo vamos a arreglar este mal entendido. Y sobre todo, no le digas nada de lo que está pasando"
-"No os preocupéis, no diré nada, podría empeorar. Pero por favor manténganme informada de todo" – nosotros dos asentimos y nos marchamos corriendo a la delegación de policía.
Llegamos a la delegación de policía y preguntamos por el arresto de Genzo Wakabayashi. Enseguida nos llevaron a una de las celdas donde se encontraba nuestro amigo.
-"Sólo tienen diez minutos para hablar con el detenido"
-"Wakabayashi" – exclamamos a la vez
-"Schneider, hermano, yo te juro que no tuve nada que ver, sería incapaz de hacerle algo a tu prima"
-"No te preocupes, todos pensamos que tú no hiciste nada"
-"Venimos para sacarte de aquí"
-"Me acusan de algo que no hice" – respondió – "Sólo espero que Sherezade no se entere de esto, puede pensar lo peor de mí"
-"Ella no sabe nada, está con Anita. Pero dime, ¿Cómo es que te arrestaron?"
-"No tengo ni idea, dicen que yo era el único que me encontraba allí y que era mi coartada perfecta decir que la dispararon y hacer como que me preocupo por ella y llevarla al hospital"
-"Qué mente más retorcida tienen estos agentes de la policía de investigación" – dijo Tsubasa – "Y dime amigo, ¿De cuánto es la fianza? Para sacarte de aquí lo antes posible"
-"De sesenta mil" Sacad el dinero de mi cuenta y dárselo a la policía, no quiero permanecer ni un momento más aquí, como salga en la prensa adiós a mi carrera futbolística"
-"Tranquilo amigo, nosotros nos encargamos y no hay periodistas ni nada enterados de esto" – en ese momento llegó un agente de policía
-"Lo siento, pero vuestros diez minutos se pasaron, se acabó la visita"
-"Por favor, déjenos un momento más"
-"No se puede, tenemos que pasarlo a disposición judicial"
-"Dios mío, por favor, Tsubasa, Schneider, no consintáis que me lleven a prisión"- suplicó Wakabayashi. – "Escuchadme atentamente, averiguar sobre Ivana, algo me dice que ella fue, hoy la llamé y me dijo que se las pagaré con creces, algo me dice que esto es culpa de ella"
-"¿Qué?"
-"Hacerlo por favor" – el agente nos sacó de allí, no sin antes decirle a Wakabayashi que no estaría más tiempo ahí, él era inocente.
Una vez en la puerta de la delegación, empezamos a hablar de lo que nos había dicho Wakabayashi ahí dentro.
-"Creo que mis sospechas de que fue Ivana están incrementando" – respondió Tsubasa sentándose en los escalones
-"Sí, de seguro ella disparó para deshacerse de mi prima y encima echar a la cárcel a Wakabayashi por venganza"
-"Sí, tenemos que averiguar dónde se encuentra y hacer que hable"
-"Veo más fácil ir primero al hotel para saber si sigue registrada" – propuse
-"Me parece estupendo, vayamos rápido, tenemos mucho que hacer" – y ambos salimos corriendo al hotel. Una vez allí llegamos a recepción y preguntamos por los datos de Ivana Rojas. El recepcionista nos dijo que aún seguía registrada Ivana Rojas, pero con otro nombre. A nosotros nos pareció raro que supiera su verdadero nombre si se registró con uno falso, pero el recepcionista nos dijo que al pagar con tarjeta de crédito, tuvo que dar sus datos verdaderos. Estábamos contentos, Ivana Rojas estaba aún registrada en este hotel, esto, sólo acababa de empezar.
Fin del capítulo XXIII.
Anita Schneider
