La luz del alba
Capítulo 7
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La música del piano se escuchaba por todo el muy elegante departamento, una melodía tranquila era interpretada por una bella joven de ojos verdes, tocaba viendo a la nada, en cada nota trasmitida atra vez de ese hermoso piano blanco reflejaba su enorme sentir, era un día de esos en que se sentía sola y triste por no ve a sus hermanos, otro año sin ellos, quería llorar hasta que ya no quedara el dolor que le oprimía el corazón, pero había llorado tanto… que prácticamente que ya ninguna lagrima salía de sus ojos.
Termino la pieza y fue directo a su estudio, reviso documentos y firmo cheques, cero los ojos un instante para luego abrirlos, vio a su alrededor, le gustaba mucho su departamento lo había conseguido con su propio esfuerzo, entonces recordó el día que había llegado, con sus veintiún años, sin haber terminado su carrera y dándose ella misma el valor, había tomado la decisión de salir adelante a pesar de todos los obstáculos que le pudiesen salir en el camino, al principio pensó que precisamente el idioma seria su mayor problema, que equivocada estaba, en cuanto llegó a la empresa, los socios de su padre que le triplicaban la edad la rechazaron, se negaron a sus ideas supuestamente por inexperiencia, pero eso solo era una excusa, ellos le rechazaban por ser mujer, por ser joven y además por ser su jefa, era tarde y se fue a dormir.
Se levantó un poco somnolienta, levantarse tarde era algo que no había podido cambiar, se cambió rápido no se tomó la molestia de desayunar, lo haría en él trabajo si le daba tiempo, tomó su auto para ir a su trabajo. Se estaciono frete de un inmenso edificio, lo admiro, se había dedicado en cuerpo y alma para hacer que la empresa de su padre creciera, aun con todo lo que su padre le había hecho lo quería y mucho, batallo mucho para sacarla adelante, llevar la escuela y las riendas de empresa, había convertido a la empresa en la mejor de Inglaterra con el único propósito que su padre le dijera las palabras que tanto quería escuchar desde niña, algo así como un te quiero o un simple estoy orgulloso de ti, pero con cada año que pasaba en Inglaterra se daba cuenta que eso tal vez solo pasaría en sus más remotos sueños.
Las puertas del ascensor se abrieron, mostraron a una sakura que caminaba a paso firme a su despacho, era saludada por todos los que trabajaban ahí, y ella les devolvía el saludo.
-sakura, que bien que llegas los socios están listos-sakura asintió, tendría que desviarse a la sala de juntas de inmediato.
-gracias chiharu, tu encárgate de lo demás-chiharu, su mejor amiga apenas había terminado la carrera había abandonado Japón para hacerle compañía, era su mano derecha y estaba agradecida hasta lo más profundo con ella, se había convertido en el apoyo que tanto necesitaba.
Chiharu la vio irse, si había alguien que admirara era a sakura, su amiga era la valentía personificada, aunque todos la veían como una persona reservada, seria y dura, ella no la veía así, seguía siendo como era cuando la conoció, pero los constantes ataques que sus socios y empleados le hacían, por juzgarla de no tener experiencia, la habían transformado ante todos en una mujer controladora, fría, con decir que hasta muchos le tenían miedo, su rostro siempre serio mostraba ser implacable y su voz firme al dar órdenes mostraba una seguridad innegable. Ella estaba orgullosa de su amiga mira que sobrevivir ante todas sus dificultades y con apenas veinticinco años la habían considerado la mujer más exitosa de Inglaterra, si, habían pasado cuatro años de no ver ni saber nada de sus hermanos, por lo menos ella cada vez que podía llamaba o visitaba a su familia, pero a sakura era otra cosa, su padre le había prohibido cualquier comunicación con ellos, únicamente se comunicaba con él cada mes para saber cómo estaba marchando todo.
Flash back.
-sakura, pon el alta voz quiero saludad al señor kinomoto-sakura miro a chiharu, aun no le contestaban así que le dijo.
-no creo que sea buena idea-quería que chiharu desistiera.
-por dios solo será un saludo-sakura puso el alta voz, y enseguida la comunicación con su padre había empezado.
-¿cómo está la empresa?-le pregunto su padre directamente.
-mejor que nunca, se ha convertido en la numero uno de Inglaterra-sakura sonrió.
-perfecto-chicharu estaba esperando un sigue adelante, o algo parecido, pero el señor kinomoto había dado una respuesta sin el mínimo cambio de voz-te llamare el otro mes-
-papá, ¿Cómo están mis hermanos?-después de esa pregunta chicharu saludaría al señor kinomoto.
-ahora no soy tu padre, soy tu feje!, ya te dije que tu familia no existe mientras se hable de trabajo-chiharu abrió los ojos ante tal regaño que estaba recibiendo su amiga-mándame el inventario, adiós-colgó, sakura sonrió a su amiga pero no dijo nada y hablo como si nada hubiera pasado.
Fin de flash back
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Japón.
Caminaba por toda su oficina, leyendo lo que debía presentar ante el juzgado, un cliente le había pedido de favor que fueran él mismo que llevara el caso.
-shao!-una chica de largos cabellos negros, de figura envidiable, y facciones muy refinadas, se había tirado sobre él.
-mei podrías dejar de hacer eso, algún día terminaras por quebrarme algún hueso-shaoran se había ocupado de mantener al margen y por buen camino a todas las empresas li, tras la muerte de su padre exactamente un año después de que el había tomado el control su madre decidió tener la gran idea de comprometerlo con mei ling, una chica de su edad algo alocada, era superficial y muy egocentrista, ¿porque a pesar de todas esas cualidades que por supuesto no le guastaba había aceptado a la chica?, la respuesta era simplemente sencilla a la única chica de quien se había enamorado estaba quien sabe dónde en Londres, no sabiendo ¿cómo?, ¿cuándo? Ni dónde?, su madre se había enterado de que era hija de la compañía enemiga y le había prohibido rotundamente acercarse o intentar algo con la chica, una fuerte discusión con su madre dio lugar, y fue descaradamente chantajeado, si por su propia madre, sabiendo que sus hermanas significaban mucho para él, se había atrevido a advertirle que si él se negaba a comprometerse con mei, ella comprometería a sus dos hermanas, forzándolas a tener un matrimonio por contrato, eso jamás lo permitiría, nunca aun a su propia costa.-lo siento pero hará debo de revisar estos papeles, no tengo tiempo de hablar contigo-podría sonar duro, pero tenía la esperanza que ella desistiera del compromiso.
-está bien shao-le dio un beso pequeño en los labios-pero recuerda que prometiste llevarme a cenar-shaoran asintió resignado, y mei salió muy contenta de la oficina de su prometido, el por su parte busco en su cajón una fotografía, en donde estaba la joven kinomoto tocando.
No había día que pasara que no se acordara de ella, la gran impotencia que sintió al no poder ir a buscarla, de no habérsela robado y huido con ella, de no ser capaz de dejar todo por ella, el si la quería más que nada en el mundo pero no podía ser feliz sin que su hermanas lo fueran, no era justo, sonrió al imaginarse a sakura, seguro no se la hubiera dejado fácil pero en fin así hacia más interesante la situación, y seguramente el hermanito de ella lo hubiera matado si la robase.
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Inglaterra.
-¿Cómo te fue con los estirados de tus socios?-sakura rio ante el comentario de su amiga.
-bien, creo que por fin se acostumbran-le dijo mientras tomaba su bolso.-es hora de ir a casa, ¿quieres que te lleve?-chiharu negó con la cabeza.
-yamasaki vendrá por mi-sakura la miraba con complicidad.
-bien, en ese caso me voy- se había alegrado de que su amiga encontrara aun chico como él
-veo que tienes prisa, es por el diario ¿verdad?-sakura sonrió, hace unos días alguien anónimamente le había llegado el diario de su madre, estaba tan fascinada leyendo cada página, no sabía quién le había dado tal regalo pero se alegró al tener algo de su madre-¿por dónde vas?-
-Bueno pues está a punto de nacer su primer hijo, ¿y sabes algo?-chiharu negó con la cabeza-lo esperan con ansias, hasta papá!-tomo la mano de su amiga saltando, parecía una chica de diez años, pero no podía evitarlo estaba feliz-debo ir, quiero leer más sobre mamá-se despidió de su amiga y salió aprisa para su casa.
Había tomado un baño y puesto su pijama, se acostó en su gran cama era hora de leer, abrió la libreta, sin querer una sonrisa se formó su rostro.
Por fin lo tuve entre mis brazos era un niño encantador-sakura se asombró, ¿un niño?, sea como sea estaba segura que no ella era un niño-lo amaba y mucho, a pesar de que los doctores no le daban muchas esperanzas yo no perdía la fe, fujitaka, estaba conmigo apoyándome en todo momento mi querido niño tan pequeño, mi hermoso hijo, me negaba a perderlo no quería…-sakura siguió leyendo y tras cada párrafo se daba cuenta que simplemente ese bebe no era ella, se estaba enterando que tuvo un hermano, sus lágrimas cayeron en cuanto se enteró del destino de su hermano, había muerto, cuando volteo la página había pasado casi dos años y otro bebé llegó.
Como me arrepiento… mi niña sakura es una preciosura, con cabellos castaños, piel clara, todavía recuerdo la primera vez que la vi, al principio no quería verla, estaba un poco decepcionada por que era niña, sabía que si fuera niño no sustituiría al que perdimos pero por lo menos le daría algún consuelo, pero en cuanto la enfermera me ha obligado a mi corazón dio un brinco de alegría, estaba dormida y sonreía, si estaba tan linda!.
Después de la muerte de mi primer hijo, fujitaka se había dedicado a beber, yo había caído en un depresión, las cosas estaban mal, quería terminar con nuestro matrimonio, sentía que no podía seguir así, mi amiga me aconsejo que era mejor salvar mi matrimonio, yo quería aun a fujitaka, y la idea que me dio no parecía tan descabellada, en poco tiempo me encontraba embarazada todo empezó a mejorar, aun tenías miedo por lo que pudiese pasar, era como si no desease que naciera por miedo a perder de nuevo a otro de mis niños. Llorando todas las noches me encontraba, más que disfrutar el embarazo parecía sufrirlo, mi querido fujitaka y yo vivíamos con el alma en un que en cuanto nos informaron que era niña, él se decepciono aún más que yo, anhelaba tener un varón para que se hiciera cargo de todo lo que con esfuerzo mucho esfuerzo había logrado, ya ha pasado una semana después de su nacimiento y todavía ni siquiera la ha visto, le daré tiempo en cuanto la vea seguro se enamorara de ella como yo.
La cara de sakura entristeció, bien tal vez allí estaba el hecho de que su padre no la quisiese, al parecer ser niña no le estaba resultando ser muy bueno, sonrió torcidamente, el pensar que nació solo por salvar un matrimonio y que sus padres no la deseasen como a sus hermanos le dolía mucho, ella había visto con que esmero se dedicaban a tomoyo y toya, creo que tenía la esperanza de que al menos la esperaran con fervor pero había sido una ilusión, ¿qué más podía esperar?, para estos tiempos ya debía de estar acostumbrada, ¿podría destruirla más la preciada letra de su madre?, dispuesta a leer todo volvió la siguiente página, pero se encontró con páginas en blanco.
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Estaba cansada hacia mucho que no lloraba, y sinceramente estaba dispuesta a no volverlo hacer en mucho tiempo, le dolía mucho la cabeza y tenía mucho sueño pero tenía que concentrarse en la pila de papeles que estaba en su escritorio, tocaron su puerta, debía ser chiharu.
-pase-dijo sin mirar a la puerta.
-¿cómo estás la chica de los ojos tristes?-sakura dejo de leer, ese apodo… no podía ser más que eriol hiragizawa, un hombre de su edad, le había conocido al llegar a Inglaterra, era el único en el instituto que hablaba su idioma, se volvió su único amigo porque él era único en todo la escuela que podía entenderla, él la había ayudado con el inglés y desde que la conoció la llamaba así.
-eriol!-se levantó de golpe para saludarle, le dio un abraso que el también correspondió, había viajado a Japón hace unos meses para visitar a sus familiares de allí, pero por fin había regresado-¿cuándo has regresado?-se separó de él.
-hace unas horas y vine directo a verte- le había dado mucho trabajo hacerse su amigo incondicional, la chica era muy arisca, no quería tratar con nadie, le gustaba estar sola, no trataba de hacer amistad con nadie, pero había algo en ella que le atraía y era muy bueno fastidiarle cada vez que podía, además le daba mucha curiosidad su vida, no se había enterado de nada porque era muy reservada, a pesar de todo los años apenas sabia su gusto por tocar, jamás le ha escuchado pero apostaba que lo hacía de maravilla y que era dueña de la compañía kinomoto, a pesar de estar mucho tiempo con ella por la escuela, no podía sacarle nada de nada, solo hablaban de casos de cómo era mejor llevarlos y todo eso, nunca habían pasado de ser amigos aunque muy adentro de él quería que fuera lo contrario.
-pero siéntate ¿cómo te fue?-regreso a su asiento y eriol obedeció su pedido.
-muy bien me ha gustado mucho pasar una temporada con ellos, son muy amables me han vuelto a invitar a quedarme con ellos, pero aún no he decidido…-miro a la chica que estaba viéndolo fijamente,
-me alegro y ¿qué te aparecido Japón?-le sonrió, bien ¿que esperaba?, que sakura le dijera algo como que no se fuera, sabía que tal vez eso nunca pasaría.-te recuerdo que es el lugar donde nací, no hables mal…-le advirtió.
-no pensaba hacerlo, la verdad es que es muy agradable-sus ojos se posaron en los suyos, como le gustaban esos ojo verdes, eran tan expresivos, por eso desde que la vio por primera vez sabía que reflejaban tristeza.
Flash back…
Caminado muy tranquilamente caminaba a la facultad de derecho, estaba por terminar la carrera, entro directamente por los jardines, las chicas le saludaban y el por respeto les daba una pequeña reverencia, tenía algunas actitudes un poco antiguas, su familia le había educado de esa manera, quizás por eso le habían dado el estereotipo del caballero inglés en una de las fiestas que organizaba la escuela, sinceramente eso le daba mucha gracia, observo la entrada de la escuela y allí la vio por primera vez, una chica leía unos papeles y hablaba en Japón.
-¿cómo era que se escribía dirección en inglés? eso me pasa por no repasar la escritura el fin de semana-la chica tenia ocultado la cara en lo que al parecer era un mapa de la escuela, le dio mucha risa, varios de sus compañeros le miraba a la chica con extrañeza que discutía con ella misma en su idioma.
-si quieres yo puedo llevarte-le dijo en su idioma, la chica volteo rápidamente, alguien que hablaba su idioma.
-si fueras tan amable-bajo el papel que estaba mirando, eriol se asombró por la belleza de la chica, pero lo que más le sorprendió era sus ojos color esmeraldas.
-ven acompáñame, chica de los ojos tristes-sakura le lanzo una mirada fulminante y el solo opto por reír-tranquila, tienes unos ojos muy lindos-
-¿me llevara a la dirección?-le dijo sakura muy molesta.
-te llevaría a dónde quieras hermosa dama-le tomo la mano y la beso, sakura sorprendida, se soltó rápidamente.
-olvídelo, yo lo encontrare sola-se fue hacia otra dirección, la tubo que alcanzar, caminaba rápido.
-es hacia allí-apunto el lado contrario-mira empecemos de nuevo-eriol hiragizawa-le extendió la mano, esperando el de chica, sakura después de un momento de dudar la acepto.
-sakura kinomoto-
Fin de flash back.
El sonido del teléfono de la oficina de sakura lo había sacado de sus pensamientos, ella tomo la llamada.
-¿papá?-sakura estaba extrañada, aún faltaba quince días para que volvieran a comunicarse.
-sakura, regresa de inmediato-su cara se ilumino, no podía creerlo su padre le estaba pidiendo que regresara, al fin vería de nuevo a sus hermanos-tu hermano toya sufrió un accidente y necesita de tu sangre-su rostro de mostro una preocupación innegable-toma el primer avión-colgó, tomo su bolso y con un poco de torpeza salió de su oficina, eriol detrás de ella.
-¿qué ha pasado sakura?-le pregunto mientras caminaba junto a ella.
-regreso a Japón, mi hermano necesita de mi sangre-entro al ascensor junto con él.
-entonces iré contigo-le afirmo eriol, sakura estaba algo sorprendida pero ya lo conocía siempre quería conservar su título de caballero.
-no es necesario además tu apenas estas llegando-
-iré de todas formas, y no me convencerás de lo contrario-le recrimino, ya que, eriol era muy testarudo cuando quería.
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Continuara…
Hola!
Bien, creo que esta historia es la más triste de todas las que he escrito, me tome el tiempo y la lei jeje, creo que me paso de mala con la pobre de sakura pero bueno
Quiero aclarar que no era mi intención mandar tan lejos a sakura, pero de alguna formar tenía que conocer a eriol para obligar a shaoran a luchar por ella… ya saben…por cierto en el próximo capítulo será el reencuentro haber que tal les va a esos dos.
Ha si!, con respecto a lo del diario, quiero aclarar que esa no es la razón por la que el señor kinomoto pareciera odiar a su hija, aun que por ahí va la cosa, bueno con esto se resuelve su duda, ella si es hija de él.
