La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo XXV
Los rayos del sol me dieron en la cara y me despertaron. Abrí primero un ojo, para hacerme situación de dónde me encontraba. Primero no reconocí el lugar, pero no tardé mucho en recordar dónde y por qué estaba ahí. Abrí el otro ojo y miré para el lado, esperando encontrarla junto a mi lado, pero no estaba. Pegué un salto de la cama y me acerqué a la puerta del baño, pero estaba vacío; se había marchado sin decirme nada.
Me duché rápidamente y me acerqué a la habitación que Anita compartía con mi prima, pero nadie respondió. Entonces bajé al restaurante a desayunar encontrándome con Tsubasa.
-"¿Se puede saber dónde te metiste? Cuando me desperté no te encontré y tu cama estaba intacta. ¿Dónde dormiste Schneider?" – esa pregunta me puso nervioso
-"Bueno, es una larga historia" – él me miró arqueando una ceja pero no volvió a insistir.
-"Vayamos a desayunar, que tenemos que preparar las maletas que nuestro vuelo sale dentro de poco" – llegamos al restaurante y vimos que ahí se encontraba Anita, ayudando a mi prima a reconocer los objetos y desayunar por sí sola.
-"Hola" – las saludé. Anita hizo un gesto y volvió a fijar su mirada en Sherezade. Ella sólo sonreía. Me acerqué a ella y le cogí la mano – "¿Cómo te encuentras?"
-"Bien, me cuesta mucho poder hacer cosas por mí misma todavía"
-"Tranquila, es cuestión de que te acostumbres hasta que te vuelva la vista, no vas a estar mucho tiempo así" – respondió Tsubasa sentándose.
-"¿Cuándo soltaban a Wakabayashi?" – preguntó Anita.
-"Creo que a las diez de la mañana cuando saliese la sentencia de que es inocente" – dije
-"Entonces tenemos que apurarnos para irlo a recoger de la delegación"
-"Sí" – los cuatro nos apuramos en desayunar para subir a nuestras habitaciones y preparar las maletas para recoger a Wakabayashi; Al fin se nos acababa esta pesadilla.
Tsubasa estaba muy callado preparando sus maletas. Tan callado que me ponía nervioso tanto silencio por su parte que decidí hablarle, pero antes de que articulara palabra alguna él rompió el silencio.
-"Estuviste anoche con ella, ¿Verdad?" – yo tragué saliva.
-"Bueno…esto yo…"
-"Tranquilo, acordamos que cada uno se jugaría sus propias cartas" – él me hablaba, pero seguía sin mirarme mientras colocaba su ropa en la maleta. – "Si yo hubiese tenido esa oportunidad tampoco la hubiera desaprovechado"
-"¿Entonces no te enojarás conmigo?"
-"Cada cuál debe seguir sus impulsos. Yo creo que ya tiré la toalla"
-"¿Qué quieres decir? Tirar la toalla antes de tiempo es de cobardes"
-"No si se tira la toalla cuando reconoces tu derrota en la batalla" – respondió sonriendo.
-"Qué filosófico saliste" – arqueé una ceja - "Que yo sepa aún no perdiste" – le dije sentándome en mi cama.
-"Mira Schneider, todo el mundo sabe que quién tiene las de perder en esta batalla soy yo" – cerró los ojos – "Fui un estúpido metiéndome donde no me llamaron sólo por un amor imposible. Nunca debí meterme en tu relación con ella y no sería tan doloroso ahora" – se levantó de la cama y se asomó a la ventana – "Muy en el fondo sabía que yo no estaba metido en los planes, que esto iba a llegar y yo estoy de sobra"
-"Tsubasa…" – articulé débilmente.
-"Aunque parezca mentira soy un buen perdedor y sé reconocer cuando me tengo que retirar o seguir luchando hasta el final. Y no sólo mi cabeza me lo dice, si no también mi corazón" – me sonrió – "Más bien que como amigo te lo digo como hermano. Te deseo que la cuides ahora más que nunca" – me extendió la mano. – "Prefiero elegir yo antes de que elija ella, que sabemos perfectamente que te elegirá a ti"
-"Gracias, Tsubasa" – y le estreché la mano. La verdad que estaba muy sorprendido de su reacción y que se lo tomase de buena manera.
-"Bueno terminemos pronto, que hay que recoger a Wakabayashi y se nos hará tarde" - yo asentí y terminé de preparar mi maleta. Cuando terminamos, recogimos a las chicas y nos fuimos a la delegación.
Nada más llegar hablamos con el oficial y fueron a por Wakabayashi y lo soltaron. Cuando lo vimos llegar y sin esposas, nos pusimos muy contentos; al fin estábamos todos y podíamos volver a casa. En seguida se abrazó a nosotros, dándonos mil veces las gracias de sacarlo de ese lugar. Devolvimos el coche que rentó Wakabayashi y pedimos un taxi hasta el aeropuerto.
Una vez en el avión, las chicas se sentaron juntas y Wakabayashi y Tsubasa conmigo. El vuelo se nos hizo un poco largo, tal vez por las ansias que teníamos de pisar tierras germanas. Al fin llegamos al aeropuerto internacional de Múnich, nos bajamos del avión y nos pusimos muy contentos; al fin en casa. Anita y Tsubasa se quedaron en el aeropuerto para coger un avión hasta Barcelona, claro que cada uno se iría a su casa. Tsubasa en el avión habló las cosas con ella y Anita estuvo de acuerdo en abandonar su casa y comprarse una ella, aunque nos dijo que dentro de poco se mudaría a Múnich, España estaba muy bien, pero añoraba su país.
Al cabo de unos seis meses…
Hola amigos, aquí ando, de nuevo en medio de la temporada de fútbol. Tengo nuevas que contarles, y son bastantes, así que escuchen con atención. Primero déjenme ir a por una taza de café mientras les cuento.
Primero les cuento la nueva noticia buena, y es que ni más ni menos hace una semana se casaron Mary y Misaki. Me parece increíble que Misaki al fin le hubiera pedido matrimonio, ya que es un poco 'paradito' y vergonzoso para hacerlo. Pero me alegro que hubiera dado ese paso tan importante, hacen una linda pareja; Desde aquí les deseo que en su nueva vida en París les vaya lo mejor posible. También les cuento que Anita se vino a vivir a Múnich nuevamente, pero sigue manteniendo buena relación con Tsubasa. Me gusta que se haya mudado aquí, así intentaré conquistarla de nuevo. La última buena noticia es que nos llamaron desde la delegación de México y nos dijeron que habían conseguido atrapar a Ivana y que ahora estaba entre rejas. Como mi prima y Wakabayashi tenían que declarar en el juicio, decidieron trasladarla a la prisión de aquí de Múnich. No andamos muy tranquilos de que esté en la misma ciudad, aunque también es verdad que es imposible que salga algún día de allí. Y…ahora la mala noticia; mi prima aún no recobró su vista. Ya pagué para que la vieran los mejores oftalmólogos del país, incluso de Europa, pero todos tienen el mismo diagnóstico; que la inflamación de su nervio óptico ya desapareció y que debió recobrar la vista hace mucho tiempo. Es algo horrible, ya que es tan joven…Y es muy injusto todo lo que le está sucediendo. Te todas maneras yo no pararé hasta que la consigan curar. Ella desde que vinimos vive conmigo en mi casa, aunque ha progresado mucho en desarrollar el resto de sus sentidos y a valerse por sí sola y andar por la casa. También contarles que Wakabayashi la visita todos los días, y se han hecho muy buenos amigos. Quién sabe si detrás de esta desgracia, aparece una buena noticia. Bueno amigos, voy a levantar a mi prima, que tanto tiempo en la cama la tendrá desesperada.
-"Hola pequeña, ¿Qué tal te encuentras?" – le pregunto entrando en su habitación y abriendo las cortinas.
-"Me duelo muchísimo la cabeza" – me respondió incorporándose.
-"¿Quieres una pastilla? ¿O que te lleve al doctor?" – me preocupé.
-"No, al doctor no, yo creo que se me pasará pronto. ¿Me ayudas a ir hasta la sala?"
-"Claro" – la ayudé a salir de la cama, le puse su batín y la senté en el sillón de la sala – "¿Gustas de algo de tomar?"
-"Si me pudieras traer una taza de té, es lo único que me relaja"
-"En seguida te preparo una" – le dije sonriendo. –"Vaya, hoy tendría que ir a la compra"
-"Si quieres te acompaño" – se ofreció
-"No te preocupes, puedo ir yo, tú mejor quédate aquí para que se te pase el dolor de cabeza"
-"No, si salir y despejarme me sentará bien, e incluso puede que se me pase el dolor de cabeza al sentir la brisa y el aire fresco en mi cara" – no estaría mal darle un paseo – "Además, esta semana estuvo lloviendo y no pude salir a la calle, y me apetece mucho"
-"En ese caso me acompañarás a la compra" – le dije dándole la taza de té – "Voy a vestirme mientras te la tomas, en cuanto acabes te acompaño a tu habitación, te elijo la ropa y te vistes"
-"De acuerdo, aunque por favor, Karl, elije bien que para elegir ropa de mujer eres un poco desastre" – me respondió sonriendo.
-"A sus órdenes" – al cabo de diez minutos salí vestido y ya tenía la ropa de Sherezade preparada. – "¿Te acompaño?" - ella asintió y se levantó. Yo le señalé en qué lado puse el jersey, los vaqueros y zapatos, y salí de la habitación para que se vistiera, aunque fuera mi prima, de seguro ella se sentiría incómoda de que estuviera delante.
Una vez que estuviera mi prima vestida y arreglada, nos fuimos de camino a la compra. De camino al supermercado nos encontramos a Wakabayashi, que venía de correr por el parque.
-"Hola hermano, ¿A dónde van?"
-"A la compra. Y por lo que te veo todo sudado y acalorado vienes de correr" – le dije
-"Exacto" – dejó de hablarme y se dirigió a mi prima – "¿Cómo te encuentras hoy, Sherezade?"
-"Con un poco de dolor de cabeza, pero gracias Wakabayashi" – respondió sonriendo levemente.
-"Qué mal, ¿Ya te tomaste algo para el dolor?"
-"Sí, pero sigue igual, quizá aún no hizo efecto la pastilla. ¿Nos acompañas?"
-"Ando todo sudado, voy a mi casa, me ducho y os hago una visita. Para cuando haya acabado ustedes ya estarán en casa" – agregó Wakabayashi.
-"Me parece bien, más tarde nos vemos pues" – él asintió, nos despedimos y nos apresuramos a ir a comprar. Estuvimos un buen rato comprando, pero por suerte ya llegamos. Abrí la puerta del ascensor y la de la casa.
-"Shere entra, está abierta, yo mientras voy sacando las bolsas del ascensor" – la acompañé hasta la puerta y ella entró. Abrí la puerta del ascensor para coger las bolsas cuando sentí un empujón y me cerraron la puerta. Intenté abrirla pero había algo delante de ella que impedía que la pudiera abrir. – "¡Sherezade, la puerta se cerró!"
-¿Quién anda ahí? ¿Karl, eres tú? Quién sea que hable, que oigo perfectamente una respiración.
-Hola, Sherezade.
-¿Quién es? ¡Habla, no ves que no puedo ver?
-Claro que lo veo, tengo una vista perfectamente intacta. La que creo que no ve de aquí, eres tú. – se burló esa voz.
-Si tan valiente eres para burlarte de una invidente, da la cara y di tu nombre – exigió Sherezade.
-¿No reconoces la voz de tu amiga? – la persona se acercó a ella, susurrándole en el oído. – Qué mala amiga eres.
-Tú no eres mi amiga, ninguna de mis amigas me harían esto. ¡Dime tu nombre o mejor, márchate inmediatamente! ¡Karl! ¿Dónde estás? – al intentar buscar a esa persona o a su primo tropezó con la mesita del salón, cayendo al suelo.
-Vaya cieguita más torpe, ni con el bastoncito éste eres capaz de no tropezarte. – empezó a reírse.
-Eres Ivana, ¿Verdad? Solamente una persona tan perversa puede hacer una cosa así – dijo la rubia sollozando y a la vez asustada.
-Hasta que me reconoces amiga. Pero lástima que no haya venido hasta aquí para reírme y burlarme de ti, si no para acabar lo que no terminé. – sacó de su chaqueta una pistola y apuntó a la chica. – Si quieres decir unas palabras antes de que acabe con tu vida.
-Eres una persona sin escrúpulos ni conciencia, no tienes corazón. Eres una persona muy mala que se está burlando de una invidente. – Sherezade intentó levantarse, pero Ivana le dio con el pie y la volvió a tirar al suelo.
-Bla, bla, bla. Muy bien, no tendré todo eso, pero lo que sí tengo y tendré será a Wakabayashi y una vida junto a él. Yo sí tendré todo eso y tú no tendrás vida, porque pienso matarte aquí y ahora. – En ese momento, apareció Wakabayashi, que había quedado en ir a visitarlos, había subido por las escaleras al ver que el ascensor no funcionaba. Entró rápidamente en el apartamento.
-¡Ivana, quieta ahora mismo! – gritó el joven acercándose a ella, que al verlo, escondió el arma nuevamente.
-¡Wakabayashi, amor! Viniste a buscarme para estar conmigo – la chica se acercó a él para abrazarlo.
-¡Quita! En la vida te volvería a abrazar, a ti, a una asesina. – contestó frío. Se agachó y levantó a Sherezade, que estaba llorando. - ¿Te encuentras bien, te hizo algo? – ella, entre sollozos, negó con la cabeza.
-No, pero ayúdame Wakabayashi, no la veo y estoy muy nerviosa. – se abrazó a él.
-Tranquila, mientras esté yo aquí esta asesina no te hará nada. De eso me encargo yo.
-Venga, Gencito, no seas bruto y vente conmigo y deja a esta ciega inútil.
-Nunca, eso nunca. Y un poco más de respeto, no la insultes de esa manera, y más mientras ella estás así por tu culpa. – Wakabayashi la cogió de la mano e intentó quitarle la pistola.
-¿Cómo, prefieres a la ciega que a mí? ¿Cómo puedes rechazarme? Con que eso quieres, ¿No? – sacó su pistola y le apuntó - ¡Pues ambos se pudrirán en el infierno!
-¡Vale, vale, Ivana tú ganas! – dijo Wakabayashi soltando a Sherezade y poniéndola detrás de él– Me quedo contigo.
-¿Qué dijiste? ¿Entonces me prefieres a mí antes que a la cieguita?
-Claro. Yo siempre estoy de tu lado, pero delante de todos tenía que hacer el papel de que te odio, pero todo lo contrario, yo quiero una vida junto a ti. – el chico empezó a acercarse a ella, que había bajado la guardia.
-Al fin reconoces que soy mejor que ella y que yo soy la única que te puedo hacer feliz – ella lo iba a abrazar cuando Wakabayashi le quitó la pistola.
-Reconozco que eres una auténtica asesina sin escrúpulos. Grábate esto en la mente, nunca pero nunca me quedaría con una persona como tú. Me das asco, me das repugnancia. – la morena se enojó e intentó arrebatarle la pistola. En ese forcejeo, la pistola se disparó sin querer, dándole a uno de los dos la bala.
-¡Wakabayashi! – gritó Sherezade al oír un disparo y no obtener respuesta del muchacho – ¡Wakabayashi contesta por favor! – en ese momento, Ivana cayó al piso, con el disparo en el pecho.
-Tranquila Sherezade – el chico se acercó a ella para tranquilizarla – El disparo no me dio a mí, sino a Ivana. – la chica lo abrazó.
-Menos mal… - en ese momento, se empezaron a oír gritos procedentes del ascensor –¡Wakabayashi mi primo está en el ascensor!
-¿Qué? – se levantó y salió en su busca.
Hasta que al fin me sacan de aquí, vaya mal rato pasé, me encierran, oigo a mi prima gritar, después oigo un disparo y a mi prima gritar el nombre de Wakabayashi. ¿Cómo quieren que me encuentre? En un estado de nervios. En ese momento Wakabayashi me abre la puerta.
-"¿Se puede saber qué haces ahí?"
-"Pasar el rato, no te digo" – le contesto saliendo del ascensor arqueando una ceja – "¿Cómo está mi prima?" – y salí corriendo. –"¡Sherezade, Sherezade!"
-"No me pasó nada Karl, y todo gracias a Wakabayashi que llegó a tiempo" – me contestó abrazándome. Miré a Ivana Rojas, en el suelo desangrándose. – "¿Está viva?" – Wakabayashi se acercó a ella y le tomó el pulso.
-"Sí, pero lo tiene muy bajo, le estará costando trabajo respirar y al estar desangrándose…¡Voy a llamar a la policía!" – llamó a la policía, que dijeron que tardarían cinco minutos en llegar.
-"¿No tendrás problemas otra vez no Wakabayashi?" – le pregunté preocupado.
-"No creo, la pistola se disparó debido al forcejeo, esperemos que lo que diga la policía sea favorable" – después de unos minutos, la policía llegó, dejando claro que había sido un accidente y que Wakabayashi no tenía nada que ver. Justo cuando iban a levantar a Ivana para llevarla a un hospital custodiada, los paramédicos informaron de su fallecimiento; Ivana Rojas había muerto.
-"No me alegro de una muerte, pero siento alivio, ya nunca más molestará a mi prima" – contesté con sinceridad.
-"Que Dios le llegue a perdonar y la tenga en su gloria" – dijo Sherezade.
-"Ella irá directa al infierno, diabla" – respondió Wakabayashi, y ambos, asentimos.
-"Bueno, por suerte todo acabó y estarás a salvo" – abracé a mi prima fuertemente, pero ella se separó de mí.
-"Me duele mucho la cabeza…"
-"Túmbate, túmbate aquí en el sofá Sherezade" – Wakabayashi la tumbó y le dio un cojín. – "¿Necesitas algo? ¿Quieres que te traiga algo?"
-"No, gracias, estoy bien así" – cerró sus ojos
-"Descansa prima, pasaste un buen susto" – le di un beso en la frente y me alejé con Wakabayashi. – "Hermano, me estoy empezando a preocupar, lleva así un buen rato con dolor de cabeza y muy fuerte"
-"¿La llevamos con el doctor?"
-"Voy a aguantar un día más, si no se le quita el dolor la llevo con el doctor"
-"De acuerdo. Bueno amigo, me marcho, con todo este lío se me hizo tarde, me mantiendes informado" – yo asentí y le acompañé a la puerta. Cerré la puerta y me quedé viendo a mi prima, tumbada en el sofá. Le eché una manta por encima, cosa que agradeció.
-"Descansa mientras preparo la comida" – ella asintió y yo fui a la cocina a preparar una rica comida.
Al fin terminé la comida; le había preparado el plato favorito de Sherezade. Fui a la sala y la encontré como la dejé. Me acerqué a ella para saber si estaba dormida, pero ella al oír mis pasos abrió los ojos para que viera que estaba despierta.
-"La comida ya está lista. ¿Cómo te sientes?"
-"Me sigue doliendo mucho la cabeza, Karl por favor, llévame al doctor" – me pidió.
-"¿Tan mal te encuentras?"
-"Sí, es un dolor insoportable. Y la pastilla no me hizo nada"
-"Tranquila, ahora mismo cojo las llaves del coche y vamos con el doctor. ¿Sí?" – ella asintió y se incorporó en el sofá. En ese momento llamaron al timbre. Fui a abrir y era Anita.
-"Hola" – me saludó sonriendo.
-"Hola, pasa" – la dejé pasar.
-"¿Qué con esa cara? ¿Vengo en buen momento?" – preguntó la rubia.
-"No te preocupes, es que mi prima tiene un fuerte dolor de cabeza desde esta mañana, se tomó una pastilla y ni efecto le hizo"
-"Qué mal, ¿Y la vas a llevar al doctor? Puede que ese dolor sea consecuencia de lo de su vista, ¿No crees?"
-"Sí, ahora mismo me pidió que la llevara"
-"Pues ¿A qué tardamos? Llevémosla en seguida" – yo asentí y ayudado por Anita, llevamos a mi prima Sherezade al doctor. Una vez allí el doctor la reconoció en seguida y nos llamó para decirnos el diagnóstico.
-"¿Qué tiene mi prima doctor?"
-"Menos mal que la trajeron a tiempo, porque el dolor que sufre lo está originando una hemorragia en la cabeza. Tenemos que drenar rápidamente para que no corra peligro su vida"
-"Pero saldrá todo bien ¿Verdad?" – preguntó Anita.
-"Haremos todo lo posible, ya dije que la trajeron a tiempo"
-"Oiga doctor, ¿Esa hemorragia puede ser la causante de que no haya recobrado la vista desde hace tiempo?" – pregunté
-"Lo más seguro es que así sea. Después de que le drenemos la hemorragia sabremos si fue por eso, sino, tendrá que someterse a otra operación"
-"Ojala sea por la hemorragia y no tenga que someterse a otra operación más"
-"Muchas gracias doctor, no le distraemos más, la vida de mi prima está en sus manos" – el doctor asintió y se marchó. Estuvimos mucho rato esperando, a fin de cuentas era una operación lo que tenían que realizarle para drenarle la sangre de la hemorragia. Mientras esperábamos le conté todo lo sucedido esta mañana con Ivana, que Anita no se podía creer.
-"Qué perversa es esa víbora. Por lo menos ya no molestará más"
-"Sí, gracias a Dios que Wakabayashi llegó a tiempo"
-"Fue su salvador" – y sonreí junto con ella de lo que dijo.
-"Ya sé que este ni es el lugar ni el momento, pero desde aquella noche en México no volvimos a hablar sobre eso"
-"Pues no, no es el lugar ni el momento, pero también es verdad que dejamos pasar la ocasión de hablar" – tomó aire – "Verás Karl, me llevó mucho tiempo tomar esta decisión, ya que después todo lo sucedido no quiero repetir malas experiencias… Pero también es verdad que nadie tuvo la culpa de aquello" – yo asentí – "Y también es verdad que sigo sintiendo algo muy especial por ti y me gustaría volver a intentarlo…"
-¿Entonces a qué esperas?" – me impacienté. Me quería, quería volver conmigo.
-"Pero" – dijo haciéndolo resonar. – "Sabes que la culpa de todo la tiene mi enfermedad, y los médicos me dijeron que no es una enfermedad muy común"
-"Tranquila, a ti no te pasará nada estando conmigo. Y si te refieres a lo de tener hijos…Se consulta con el doctor, si se puede, perfecto. Si no, siempre podemos adoptar. No te preocupes" – le animé abrazándola.
-"No es tan fácil Karl" – en ese momento el doctor salió. Nos levantamos nerviosos y nos acercamos hasta él. –"¿Cómo salió todo doctor?"
-"No tienen que preocuparse, todo salió muy bien, ahora está descansando y sedada pero pronto se le pasará la sedación. Lo que nos dimos cuenta es que el nervio óptico lo tiene dañado, por lo que no habrá más remedio que volverla a intervenir"
-"¿Otra vez? No puede ser, son muchas operaciones entonces" – dije cabizbajo.
-"Doctor, ¿Hay alguna posibilidad de que salga la operación bien?"
-"Posibilidad la hay, por supuesto. Hay más posibilidades de que la operemos y salga bien a que no recobre la vista"
-"Entonces yo creo que es lo mejor, que la operen Karl" – me dijo mirándome – "Siempre hay que ser positivos"
-"De acuerdo, yo doy mi consentimiento"
-"Perdone, pero la paciente es mayor de edad y está en capacidad para elegir ella. Cuando se despierte de la sedación ella elegirá si quiere ser operada nuevamente o no" – respondió el doctor.
-"Bueno, de acuerdo doctor" – él nos hizo un gesto con la cabeza y nos indicó que pasáramos a la habitación. Estuvimos bastante rato esperando a que le pasara la sedación, pero al fin empezó a recobrar la consciencia. – "¿Cómo te encuentras?"
-"Mareada y con mucha sed" – respondió
-"Eso es por la anestesia, pero pronto se te pasará" – le explicó Anita.
-"También me duele un poco la cabeza todavía" – se tocó su cabeza.
-"No te preocupes, se te pasará pronto, ya te operaron. Salió todo estupendamente" – le sonrió
-"Sherezade, cuando te recuperes te tienen que volver a operar para recobrar la vista"
-"Sí, porque lo que tenías era el causante de que no recobraras la vista antes"
-"¿Otra operación más? ¿Para qué? Si esto era el causante, ya que me lo quitaron volveré a ver"
-"Verás, no porque esto te causó daño en el nervio óptico, pero operándote, te curarán" – insití
-"No, dije que no. No quiero operarme nunca más"
-"Pero Sherezade…"
-"Pero nada, ya dije. No quiero operarme y esperanzarme para luego no volver a ver nunca más. Entiéndanme, no quiero"
Fin del capítulo XXV.
Anita Schneider
