La felicidad, ¿Se me escapa de las manos?
Capítulo XXVI
-"Mira que llegas a ser cabezota" – le dije cruzándome de brazos – "Es por tu bien"
-"¡Que no! Por favor, déjenme tranquila un rato no tengo ganas de hablar" – nosotros asentimos y salimos de la habitación.
-"A ver si al estar un rato sola piensa y recapacita que operarse es la mejor opción"
-"Dudo que recapacite, es testaruda como uno que yo me sé" – arqueó las cejas y yo sonreí.
-"Creo que ella es más que yo"
-"No sé yo quién es peor de los dos. Más bien me parece un empate. Quizá si Wakabayashi hablara con ella…"
-"Sería buena idea, pero a mí me da que no. Si al menos fuera menor de edad podría firmar yo la autorización" – me senté en una silla mandándole un mensaje a Wakabayashi.
-"Pero así no es la cosa. Será mejor que la convenza el doctor. Si la asustara un poco…"
-"¡Qué gran idea!" – en ese momento alguien nos interrumpió.
-"Siento mucho decirles que no puedo hacer eso. El doctor está para decir el estado de los pacientes, no a hacerlos tomar decisiones que no quieren a base de meterles miedo" – dijo el doctor acercándose a nosotros.
-"¿Y no se supone que también tienen que intentar convencerles de que escojan la mejor opción para su salud?" – preguntó Anita. – "Técnicamente eso es lo que en verdad hacen"
-"Exacto. Nosotros les informamos e intentamos aconsejar, ahora ellos son los que deciden"
-"Pues vaya" – me volví a sentar cruzado de brazos. El doctor se marchó y nosotros seguimos esperando a Wakabayashi, que dijo que iba a tardar un poco más porque tenía una cosa muy importante que hacer.
-Eso es genial amigo, es muy buena noticia. – dijo un chico rubio saliendo de la casa de su amigo.
-Sí, es una gran oportunidad. Tiene muchos pros, pero creo que también hay muchos contras. – contestó el otro abriendo la puerta de su auto.
-Quizá, sabes que te aprecio mucho pero este mundo suele ser así. ¿Te dieron límite de tiempo para responder?
-Mañana mismo tengo que confirmar mi respuesta. Es muy precipitado pero por lo menos no me quebraré mucho la cabeza pensando que sí o pensando que no.
-Tal vez, pero sigo diciendo que estas cosas deberían tomarse con calma y hablándolo antes.
-Quizá – hubo un silencio, hasta que el chico de la gorra. – Yo voy hacia el hospital, ¿Te acerco a tu casa o me acompañas?
-Claro que te acompaño, parece que fue grave lo de Sherezade.
-Sí, Schneider me mandó un mensaje diciéndome que era primordial mi presencia. Me siento importante.
-¿Crees que lo de Sherezade fue peor aún de lo que nos dijo Anita en la llamada?
-Creo que es por otra cosa, pero ahora cuando lleguemos saldremos de dudas.
-"Hasta que al fin llegas hermano" – le dije a Wakabayashi mientras se acercaba a nosotros junto con Kaltz.
-"Perdona, ya dije que tenía una cosa muy importante que hacer. ¿Qué tal está Sherezade?"
-"Está bien y fuera de peligro pero nos dijo el doctor que si quería recobrar la vista tenía que operarse nuevamente" – explicó Anita.
-"Entonces no recobrará la vista por sí sola…¿Y a qué esperan en operarla?" – preguntó Kaltz.
-"No quiere operarse"
-"¿Qué, qué? ¿Y por qué no?" – nosotros le explicamos el por qué de su decisión.
-"No me puedo creer que por miedo se vaya a quedar sin ver, y ella es la culpable"
-"Cálmate Wakabauashi, que estás en un hospital"
-"Voy a verla" – él entró y nosotros nos quedamos en la sala de espera para que el doctor nos diera los papeles del alta médica; mi prima estaba decidida a salir de allí y dejarse sucumbir en su tristeza y miedo sin dejarse ayudar por nadie.
-"¿Cómo es que no te quieres operar?" – Wakabayashi estaba muy enojado.
-"Tú no entiendes nada, es muy duro que te den ilusiones y no pueda recobrar la vista"
-"Te la están dando y tú no la quieres aceptar. Pensé que tú eras una persona que nunca se rendía, pero ya veo que el miedo te venció" – ella no dijo nada, agachó la cabeza. Wakabayashi estaba por marcharse, pero se volvió y le dijo algo. – "Dame un motivo"
-"¿Qué quieres decir?"
-"Dame un motivo para quedarme. Me ofrecieron una gran oferta de fichar por un equipo inglés. Si de verdad te gusto tanto impide que me vaya"
-"¿Y cómo quieres que lo impida si estoy en esta cama sin poder verte ni levantarme por mí sola?" – se le empezaron a escapar unas lágrimas de impotencia.
-"Operándote. Si tú te operas yo rechazo esa oferta, por muy buena que sea para mí. Pero si no te quieres operar, yo me marcho y ya no sabrás más nada de mí" – Wakabayashi estaba exasperado, estábamos asombrados de sus palabras, pero más de que le hayan ofrecido marcharse y no nos lo contara.
-"Pero yo…No es justo lo que me pides"
-"Tampoco es justo que tú solita quieras destrozarte la vida siendo tan joven. Ya dije todo lo que tenía que decir. La decisión de que me marche está en tus manos"
-"Yo no soy quién para decidir tal cosa, eso es asunto tuyo y pensar con tranquilidad qué decisión tomar" – contestó sollozando.
-"Sí que está en ti. Si de verdad me quieres no dejarás que me marche, si no me quieres, me dejarás que me aleje de ti para siempre" – Wakabayashi parecía muy decidido.
-"Se supone que cuando una persona quiere a otra quiere lo mejor para ella, y a veces dejarla marchar para que cumpla su sueño es lo mejor que puedes hacer por esa persona"
-"No siempre. Porque este no es mi sueño. Yo cumplí hace mucho tiempo mi sueño. ¿Pero y tú el tuyo? Lo mismo haré en Inglaterra que haré aquí como futbolista. Sólo habrá un cambio importante en mi vida; que tú estés en ella o no" – le dio la espalda –"Tienes todo el día de hoy para tomar la decisión. Pero si no cambias de decisión, Adiós Sherezade, me despido ya de ti, ojalá te vaya bien. A vosotros os veré mañana en el aeropuerto" – y dicho esto se marchó, con Kaltz saliendo corriendo detrás de él.
-"¿De verdad quieres eso?" – le pregunté. Ella se tumbó en la cama, se dio media vuelta y empezó a llorar. Anita me miró y con sus ojos pude ver que me estaba dando a entender que la dejáramos sola.
La noche transcurrió lenta, no tan lenta para mi prima, si de verdad estaba pensando cuál decisión tomar. A primera hora de la mañana el doctor pasó a revisarla y comprobar que todo estaba correcto. Nos dijo que a lo largo de la mañana nos daría el alta médica. Yo le dije a Anita si se podía quedar con mi prima mientras yo iba al aeropuerto a despedir a Wakabayashi; al parecer tomó la decisión de marcharse a Inglaterra.
Sherezade pasó desde que se levantó sentada en la cama con los ojos puestos en la ventana (más bien puestos en esa dirección, pero la pobre no podía ver) sin mediar palabra alguna, mientras Anita estaba sentada en un sillón leyendo un libro. Ella miraba mucho el reloj de su muñeca y miraba a Sherezade. En ese momento ella habló.
-¿Qué hora es?
-Las once y media. El vuelo de Wakabayashi sale dentro de una hora.
-No lo decía por eso – respondió.
-Aún estás a tiempo. – Sherezade se quedó muy pensativa.
-Da igual…
-Parecéis 'los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él' – comentó la chica cerrando el libro.
-¿Por qué lo dices?
-Porque Wakabayashi está comprobando si eres capaz de hacer algo por él. Y lo que a él le importa es que te operes.
-¿Qué quiere que me opere porque eso es lo que él le importa? Yo solo le importo como amiga.
-¿Crees que si fuera una importancia de amiga iba a sacrificar sus amigos, su club y su vida aquí por ti? – Sherezade agachó la cabeza.
-Lo hace para que me sienta culpable de su marcha.
-Estás tan metida en tu obsesión de hacerte la víctima que no te das cuenta que a Wakabayashi le importas más que a nada.
-Quizá le importe ahora, que me pasó todo esto y se siente culpable porque su ex noviecita loca me pegó un tiro.
-No es así. Es verdad que hasta que no vio que estaba por perderte no reaccionó y no descubrió esos sentimientos que tenía ocultos en su corazón.
-Él no me quiere, ¿Quién va a querer a una ciega? – exclamó llorando – No se valerme por mí misma…
-Estás poniendo tu enfermedad de excusa. – se levantó y se sentó junto a ella - ¿Sabes? Estás haciendo lo mismo que yo con tu primo; poniendo de excusa que con mi enfermedad, no voy a darle nada más que problemas y preocupaciones. A veces también pienso que quién va a querer a una mujer que puede que no pueda tener hijos porque su enfermedad pueda hacer perderlos. Pero luego recapacito y pienso que de eso, ni yo y mucho menos él, tenemos la culpa.
-Pero es diferente…
-Claro que es diferente en una parte, en que tú si tienes en tus manos poder hacer que desaparezca tu enfermedad, la mía es de por vida. Pero ¿Sabes un secreto? Me he propuesto a vencerla haciendo algo muy importante, no dejarla en primer plano. Primero soy yo, y quiero hacer muchas cosas.
-¿Qué cosas?
-Pues viajar por todo el mundo, ver triunfar a mis amigos, inscribirme en la carrera de medicina, casarme con tu primo, tener muchos hijos con él, pero sobretodo y más importante, disfrutar de la vida, sonreír y ser feliz. – Sherezade ante esas palabras sonrió
-Tú sí que eres fuerte.
-Soy fuerte porque no quiero que nadie me venza. Tengo muy mal perder – y guiñó un ojo mientras reía.
-Me has dado una gran lección de moralidad. Gracias.
-Más bien una buena lección de fuerza. Y ahora amiga, ¿Quieres que te lleve? – se quedó un rato en silencio, giró su cabeza hacia ella y asintió levemente. Anita sonrió. – Así me gusta, lucha por lo que quieres.
-"Te vamos a echar mucho de menos hermano, pero demuestra que allí también vas a ser el mejor portero del mundo" – le dijo Kaltz.
-"Tampoco en Inglaterra hay un portero a tu altura que te haga sombra" – comentó Shooster.
-"¿Seguro que quieres marcharte?" – le pregunté yo. – "Parece muy precipitado"
-"Tranquilo hermano, sea precipitado o no, lo mismo voy a hacer aquí que allí" – respondió mirando hacia la puerta de entrada y salida del aeropuerto.
-"No creo que venga mi prima, hermano"
-"No la estaba esperando, ya sé que no vendrá" – en ese momento sonó la megafonía.
*El vuelo 243 con destino a Londres saldrá dentro de quince minutos*
-"Ya me tengo que ir preparando para embarcar, mi vuelo está a punto de salir" – Wakabayashi se acomodó bien la gorra. – "Muchas gracias por todo amigos, os echaré de menos, seguid triunfando vosotros aquí"
-"Claro, nos veremos pronto por los terrenos de juego. Además, estamos muy cerca, alguna escapadita rápida para visitar y listo" – sonrió Levin
*Pasajeros del vuelo 243 con destino a Londres, embarquen por la puerta nº 3, gracias*
-"Mucha suerte hermano, te echaré de menos" – le dije dándole un abrazo. Nos separamos y él con cara decepcionada y afligida se marchó hacia la puerta de embarque.
-"¡Wakabayashi!" – gritó alguien. Parecía la voz de Anita. Todos nos giramos y ahí se encontraban Sherezade y Anita, ésta última señalando a la primera sonriendo. Ella la ayudó a caminar hasta medio camino entre ellas y el nipón, y él se terminó de acercar. Anita se acercó a nosotros para dejarlos solos.
-"¿Qué haces aquí Sherezade?" – preguntó Wakabayashi.
-"Ya decidí, aunque parece que es un poco tarde"
-"Nunca es tarde para una decisión acertada. ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?"
-"Digamos que una persona, que le encanta ayudar a los demás me hizo entender que lo que quiere otra persona para mí es lo correcto" – sonrió
-"Pues me alegro que esa persona me ayudara" – Wakabayashi nos miró y le guiñó un ojo a Anita, que ella sonrió.
**Pasajeros del vuelo 243 con destino a Londres, embarquen por la puerta nº 3, gracias.*
-"Es la última llamada para mi vuelo, tú decides; me quedo o me marcho a Inglaterra" – la cogió por los hombros.
-"Me…gustaría que te quedaras. Yo hago lo que tengo que hacer para que te quedes"
-"Así me gusta, tomando las decisiones correctas. Y ahora voy a tomar la decisión de hacer una cosa, que espero que no sea equivocada" – Sherezade se quedó sin saber a qué se refería, cuando notó como Wakabayashi la abrazaba y se acercaba lentamente a ella para besarla. Todos sonreímos.
-"Esta escena es mejor que Casablanca" – dije emocionado. Anita sonrió, asintió y me abrazó también.
-"¡Vaya dos tortolitos" – exclamaban Vitorino y Kaltz. –"¡Anda, pero estos también! ¿Qué es esto?" – seguían exclamando al ver besarnos a Anita y a mí.
-"En el fondo tienen celos muchachos" – dijo Anita sacando la lengua.
-"Bueno, ¿Nos quedamos aquí por siempre o nos marchamos a mi casa? Hay cosas que celebrar"– propuso Aimée.
-Exacto, que con lo que le pasó a Sherezade no pudimos celebrar con ustedes la noticia de que vamos a ser papás – adjuntó Schuster.
-"Me parece una buena idea, ya va siendo hora de celebrar cosas buenas" – todos sonreímos y nos marchamos a casa de la familia Schuster-Ferreri.
Las semanas fueron pasando y todo iba estupendamente. Mi prima cedió a operarse gracias a mi querido hermano Wakabayashi. Todo el mundo estuvimos en ese momento en el hospital. Por suerte todo salió estupendamente y hoy estamos a la espera de que le quiten las vendas. Wakabayashi y ella siguen juntos y le tengo que dar las gracias porque ahora mi prima parece otra persona, la ayudó demasiado. Ahora ellos viven juntos y me alegro muchísimo por los dos. También ando muy feliz porque Anita y yo volvimos a estar juntos. Anita me confesó que teniendo una charla con mi prima en el hospital le hizo tomar esa decisión. Dice que ayudándola, ella misma se dio una lección. Tsubasa llevó muy bien lo nuestro, ya que él fue el que se retiró. Y en estas semanas (se puede decir que pasó un mes y medio ya que después de la operación no le podían quitar las vendas hasta pasado un mes) no pasó nada más importante; bueno sí, Animée y Schuster están muy emocionados de los dos meses de embarazo. Él quiere que sea niña y se parezca a su madre, pero Aimée quiere que sea niño, para que siga los pasos de su padre. Una vez os resumí estas semanas, os relato el presente, justo lo que está pasando ahora mismo; todos nos encontramos en casa de Wakabayashi, a la espera de que el doctor le quite las vendas a mi prima.
-"¡Qué nervios! ¿Cuándo vendrá el doctor?"
-"Tranquilízate Karl, que estás más impaciente que yo" – me dijo Sherezade sonriendo.
-"Pareces un niño pequeño, quédate quietito de una vez aquí" – me regañó Anita tirándome de mi jersey y sentándome junto a ella.
-"Estará ya por llegar" – en ese momento, el grupo que teníamos todos por WhatsApp (las nuevas tecnologías) sonó. En él hablaron Tsubasa desde Barcelona, que se le había hecho imposible venir, Pepe desde Brasil y Misaki y mi hermana, dándonos mucha fuerza y suerte uno desde París y la otra desde Madrid. – "Son muy buenos amigos" – dijo Wakabayashi mirando su celular sonriendo. Timbraron a la puerta.
-"Pase doctor" – me levanté de mi asiento. Creo que todos hicimos lo mismo al verlo entrar por la puerta.
-"Buenos días. Señorita Schneider, cuando usted quiera empezamos" – ella asintió y se levantó ayudada por Danila. La sentó en una silla y todos la rodeamos. No perdí detalle de que Wakabayashi le estaba sujetando de la mano; me siento feliz al verles. El doctor empezó por quitarle la sujeción de las vendas y empezó a girarlas alrededor de su cabeza para desenliarlas. Estábamos muy nerviosos. Al fin le quitó las vendas, sólo le quedaba por quitar los algodones que tenía en los ojos para que las vendas no los dañasen. ¡Vendas fuera!
-"Abra los ojos lentamente y decirnos qué es lo que ve" – Dijo el doctor. Ella los abrió poco a poco, hasta fijar su mirada al frente.
-"Veo…veo muy oscuro…¡Ay no, no funcionó" – se lamentaba
-"Si ve oscuro va por buen camino. ¿Ve sombras, figuras? Detállenoslo"
-"Son como sombras y figuras un poco borrosas"
-"Es normal, sus ojos llevan sin ver la luz un buen tiempo y ahora tardarán un poco en acostumbrarse" – el doctor se agachó a ella sonriendo – "Señorita Schneider, enhorabuena la operación fue todo un éxito y dentro de poco verá con normalidad" – todos empezamos a saltar de alegría, menos Wakabayashi. ¡Estaba llorando!
-"¿Wakabayashi?" – Victorino se acercó a él.
-"Gracias doctor, muchas gracias de verdad. Gracias, gracias que Dios se lo pague" – le agradecía Wakabayashi abrazando al doctor. Todos nosotros no pudimos evitar reírnos por tal escena, al igual que mi prima.
-"Mi pequeña, me encanta ver que esa preciosa sonrisa haya regresado a una de las caras más lindas" – me agaché junto a ella y le di un beso en la frente.
-"Ejem, ¿Me tengo que poner celosa?" – bromeaba Anita cruzando los brazos – "Me alegro muchísimo por ti, ya te merecías la recompensa por tanto sufrimiento"
-"Muchas gracias"
-"Bueno amigos, y después de esta grandísima noticia toca otra, ¿O no es así hermano?" – me dio un golpecito con el codo Schuster. Yo me ruboricé.
-"¿Qué noticia? ¿A poco yo ni estoy enterada?"
-"Ya te enterarás, sólo lo sabíamos Levin y yo" – y me guiñó el ojo. – "¿Lista?"
-"Miedo me dais" – Levin me empujó dándome a entender que yo tenía que hacer el resto.
-"Bueno…verás…yo…quería decirte que…"
-"¡Venga Schneider que la primera vez no tartamudeabas tanto!" – exclamó Wakabayashi sonriendo enterado de todo.
-"No me metáis prisa" – les dije sacando la lengua – "Esto…quería decirte delante de todos que te amo y que si quisieras ser mi prometida, otra vez" - ¡Al fin lo solté!
-"No me puedo creer que me lo pidieras delante de todos, ¡Qué vergüenza Schneider!" – se puso colorada. – "Pero te digo que sí, claro que quiero ser tu prometida – me acerqué a ella y nos besamos. Parece que las aguas estaban volviendo a su cauce. Al fin, al fin mucha dosis de felicidad.
Fin del capítulo XXVI.
Anita Schneider
