¿Qué era estar bien? Mi esposa se acababa de desmayar delante de mí y sin saber por qué. Tenía una enfermedad muy rara y que no se sabía ni el diagnóstico. ¿Todo iba a estar bien?
Capítulo XXVIII
Nervioso y desquiciado. Esos son los adjetivos que me describen en este momento. No paraba quieto, sólo andaba de un lado para otro haciendo que la gente de mi alrededor se pusiera más en tensión.
-"Hermano, por favor, ya sé que estás muy nervioso, pero nos lo estás transmitiendo a los demás" – me dijo Wakabayashi, quién me sentó y observó a Tsubasa, Mary, Misaki y Pepe, que eran los que estaban más nerviosos, exactamente como yo.
-"Será mejor que os traiga una tila para que os relajéis un poco" – propuso Kaltz.
Al cabo de una media hora, salió el doctor a darnos noticias, que las estábamos esperando con ansias.
-"Doctor, doctor, por favor diga cómo se encuentra mi hermana" – le preguntó Misaki.
-"Eso doctor, queremos saber ya cómo se encuentra mis esposa"
-"La paciente está estable y consciente, pero se encuentra débil" – empezó a contar el doctor – "Aunque su situación es muy complicada"
-"¿Su enfermedad volvió a aparecer?"
-"Exacto. Se encontraba baja de defensas y eso hizo que su enfermedad volviera a resurgir" – se paró y se dirigió a mí – "¿Usted es el esposo?" – yo asentí. – "Quisiera hablar con usted en privado"
-"Dígame doctor, si ella toma su medicación para que con ella su enfermedad no vuelva a salir a la luz"
-"Sí, señor Schneider, con esa medicación su enfermedad no daría la cara nuevamente, aunque no se le cure nunca, pero como ya le dije en la sala de espera, esto ocurrió porque la paciente se encontraba muy baja de defensas que hizo que su medicación no hiciera bien su trabajo"
-"¿Baja de defensas por qué?"
-"Esa es la parte bonita, dentro de lo que cabe. Su esposa está embarazada, va a ser papá; enhorabuena"
-"¿Embarazada? ¿Seguro?"
-"Las pruebas no fallan señor Schneider. Pueden estar seguros que dentro de ocho meses serán padres" – sonrió.
-"No es que no esté contento con la noticia, pero ¿Puede haber complicaciones para el bebé o para ella?"
-"También tengo que informarle sobre ello. Puede haber complicaciones con uno de los dos o con los dos. Pero la madre es la que tiene más riesgos a la hora de dar a luz como pierda mucha sangre. Ahora tiene que hablarlo con ella y que ambos tomen la decisión que ustedes deseen"
-"Ya entiendo…¿Puedo pasar a verla?"
-"Por supuesto que sí, aunque mejor será que usted le informe a sus familiares y después entre a visitarla"
-"De acuerdo, muchas gracias doctor"
Cuando los demás me vieron aparecer todos se abalanzaron sobre mí haciéndome mil y una preguntas.
-"¿Qué pasó Schneider? Habla por favor"
-"¿Qué te dijo?"
-"¿Se encuentra bien?"
-"¡Habla!"
-"Por favor, déjenme un momento respirar. Tranquilizaos, Anita se encuentra bien, como dijo el doctor se encuentra bien y le volvió a aparecer su enfermedad porque se encuentra baja de defensas"
-"¿Debido a…?"
-"Está embarazada"
-"¡¿Qué, no puede ser?!"
-"A mí me dijo que su período se le retiró no hacía mucho, ¿Cómo puede ser posible?" – dijo Mary
-"No lo sé, pero eso dijo el doctor, que las pruebas no fallan"
-"Bueno amigo, entonces hay que felicitarte" – se acercó Vitorino hacia mí
-"Gracias"
-"No te ves muy contento por la noticia" – Añadió Tsubasa.
-"Sí que lo estoy, me hace muy feliz, pero…Tanto ella como el bebé pueden correr peligro" – respondí cabizbajo. Todo el mundo se quedó callado.
-"No te preocupes hermano, ya verás como todo va a salir bien, este bebé sí nacerá" – me animó Tsubasa muy seguro. Yo le sonreí levemente.
-"Voy a pasar a verla, luego si el doctor lo ve conveniente lo hacen ustedes" – ellos asintieron y yo pasé a verla.
Abrí la puerta muy lentamente, y observé que se encontraba rodeada de cables que procedían de dos máquinas que no paraban de emitir un pitido intermitente. Ella me miró y sonrió levemente.
-"Hola"
-"Hola mi amor, ¿Cómo te encuentras?" - le pregunté acercándome a la cama y sentándome en ella.
-"Mejor, gracias"
-"Me alegro" – le di un beso en la frente.
-"Perdona"
-"¿Por qué? No entiendo el motivo de tu disculpa"
-"Por estropear la boda y preocuparos a todos"
-"Déjate de tonterías, la boda es secundario, lo primero de todo es la salud, prefiero que estés bien a celebrar una boda contigo mal" – la abrecé.
-"Gracias" – después de un rato abrazados, ella volvió a hablar – "Karl, ¿Qué es lo que te dijo el doctor que tengo? ¿Por qué me desmayé?"
-"Bueno verás…hay dos noticias, una mala y una buena; ¿Cuál quieres escuchar primero?"
-"La mala, por supuesto"
-"Tu enfermedad volvió a resurgir"
-"¿Por qué? Pero si con esa medicación no me volvería a dar problemas"
-"Cálmate, cálmate, volvió a resurgir por estar baja de defensas y la medicación por eso no te hizo el efecto que tendría que haber hecho"
-"¿Y eso por qué? ¡Ay Karl, no me digas que empeoré! – me preguntó medio llorando.
-"No mi amor, tranquilízate. Tus defensas bajaron porque estás embarazada"
-"¿Qué qué?"
-"Que sí mi amor, que vamos a tener un bebé" – le dije abrazándola sonriendo.
-"¿De verdad?"
-"Claro que es verdad, estás de un mes, así que dentro de ocho meses le veremos la cara a este pequeñín"
-"¡Qué contenta estoy! – me abrazó eufórica, pero de repente se separó bruscamente – "Espera, ¿Hay algún riesgo para el bebé? Dime por favor que este sí nacerá"
-"No te preocupes, este bebé nacerá. Esta vez Dios querrá que este bebito disfrute de la vida"
-"Ojalá así sea"
-"Pero escúchame una cosa. Si hubiera algún riesgo con el bebé o contigo a la hora del parto, ¿Qué decisión tomarías?"
-"Me da igual lo que me pase a mí, y al bebé esta vez no le pasará nada. Quiero tenerlo" – respondió muy segura.
-"Vayamos viendo cómo evoluciona todo y qué nos dicen los doctores, y ya tomamos una decisión entre los dos"
-"Está bien, pero esta vez todo saldrá bien" – esa sonrisa…
Pasaron dos semanas y a Anita le dieron el alta médica. Fuimos a la consulta para observar que todo estuviese en orden, aunque el doctor no nos diría algo bueno.
-"Muy bien, señores Schneider, el embarazo va todo muy bien, aunque el feto está más bajo del peso que tendría tener. Eso es normal por las circunstancias en las que te encuentras. Aunque tengo que decirles que quiero ponerles el embarazo de riesgo"
-"¿Qué quiere decir doctor?"
-"No se preocupe, no es que tenga un embarazo de riesgo, pero con su enfermedad prefiero darle todas las pautas como si lo tuviera, de esta manera evitaremos riesgos"
-"Esto, doctor, nosotros queríamos irnos de luna de miel, ya que no pudimos en su momento. ¿Estaría bien que viajáramos?"
-"No lo recomiendo, la paciente tiene que guardar reposo absoluto"
-"Está bien, cómo usted diga" – respondí cabizbajo.
-"Doctor, tengo una duda. A mí pocos días de que me desmayara, se me retiró mi mes, ¿Cómo es posible que esté embarazada?"
-"Eso es porque lo que usted tuvo no fue su mes, sino el sangrado de implantación. Y usted pensó que era lo otro."
-"Ya entiendo"
-"Aunque ya se ven vuestras intenciones, quisiera volverles a formular la pregunta. ¿Están seguros de seguir adelante con esto?"
-"Por supuesto que sí, yo quiero tener a mi bebé" – contestó Anita muy segura.
-"Entiendo su posición señora Schneider, pero por lo que veo en su historial, usted perdió ya a otro bebé debido a su enfermedad. Ya le expliqué que usted corre riesgos en el parto y el bebé durante el embarazo."
-"Eso es cierto doctor, pero esta vez no ocurrirá nada"
-"Me da pena desilusionarla pero, ni la propia ciencia acertaría tal cosa. – contestó el doctor.
-"Yo confío en que sí sea"
Volvimos a casa, entre felices y descontentos; era un sentimiento extraño. Yo quería que todo saliese bien, pero algo muy dentro de mi ser, me estaba alertando. Pensé que podría ser solo un poco de miedo por todo ello, por lo que no le presté mucho caso. Todo iba a estar bien, tal y como dijo Tsubasa.
Justo cuando llegamos, el teléfono empezó a sonar; era Wakabayashi, estaban en el hospital porque Aimée acababa de dar a luz a un niño. Colgué corriendo y se lo dije a Anita, que se había ido al dormitorio a tumbarse un poco.
-"¡Anita, Aimée ya dio a luz!"
-"¿En serio, qué fue?" – dijo incorporándose en la cama.
-"Sí, fue un niño, y está muy sano y fuerte"
-"Cómo me alegro. ¿Vamos al hospital a visitarlos?"
-"No sé si es buena idea, ya estuvimos toda la mañana muy atareados de un lado a otro y no es conveniente que te canses demasiado." – le advertí.
-"No te preocupes, estoy perfectamente, además airemos a felicitarlos, les damos el regalo, vemos al bebé y nos volvemos. ¿De acuerdo? No podemos hacerle ese feo de no darle la bienvenida a su bebé"
-"Está bien…" – cedí – "Siempre acabas convenciéndome."
-"Soy muy convincente. – me guiñó el ojo – "Venga, vamos"
Llegamos al hospital, y en la puerta se encontraban Kaltz y Levin tomando un poco de aire.
-"Hola, ¿Vinieron a verlos?"
-"Claro, ¿Si no por qué más estaríamos en el hospital?" – una pregunta un poco absurda la que dije.
-"También podríais venir porque alguno se encontrara mal"
-"O a revisión"
-"A revisión ya vinimos esta mañana" – sonreí.
-"¿Y todo bien?" – preguntó Levin.
-"Todo bien aunque embarazo de riesgo" – contestó Anita.
-"¿Entonces qué haces aquí? Deberías estar de reposo" – le aconsejó Kaltz.
-"Eso mismo le dije yo, pero ella se empeñó en que viniéramos a visitarlos"
-"Va a ser un momento, no va a haber problema. Venga entremos"
Nos despedimos de ellos y subimos a visitar a nuestros amigos y al recién nacido. Se pusieron muy contentos de que pudiéramos compartir su felicidad con ellos. El pequeño Lewis, que así le pusieron, era una preciosidad. Lo tomé en brazos y sentí una necesidad de que llegara el momento para ver la cara a mi hijo o hija. Sólo deseaba que todo saliera bien, como salió hoy con ellos.
Estuvimos mucho tiempo junto a ellos, conversando sobre nuestras nuevas vidas; la de ellos ya había cambiado, la nuestra estaba a punto. Después de la charla, nos marchamos, Anita se sentía muy cansada y era recomendable que descansara, ya había tenido demasiado ajetreo por hoy.
Los meses fueron pasando, y ya llegaba el momento que estábamos esperando, aunque también el que estábamos temiendo. Fuimos nuevamente a visitar al doctor porque él tenía algo que contarnos. Tenía muchos nervios.
-"Buenos días señores Schneider, pasen por favor" – nos saludó el doctor.
-"Gracias, ¿Qué es lo que quería comentarnos?" – le pregunté sentándome.
-"Ya apenas está llegando el momento y sería bueno que sepan la situación"
-"¿A qué situación se refiere?" – dijo Anita –"¿Hay algún problema?"
-"A la hora del parto, usted no podrá por el método natural, tendremos que practicarle cesárea"
-"¿Y por qué?"
-"Debido a su enfermedad es muy peligroso el método natural porque tiene bajas las defensas, y como pierda más sangre de lo normal podría no cortarse la hemorragia y sería una situación muy crítica para usted y el bebé" – sabía yo que no todo iba a ser tan bueno…
-"¿Pero si me hacen la cesárea no me podría pasar nada de eso verdad?" – preguntó temerosa. – "Y mucho menos al bebé"
-"Por cesárea el bebé no correría ningún problema, aunque usted sí lo correría, por supuesto que no tan grave y peligroso como de la otra manera pero sí hay muchas posibilidades de que no le pase nada"
-"¿Me está diciendo doctor que podría perder a uno de los dos o a ambos? No lo veo justo"
-"Cálmese señor Schneider, ya les dije en su momento cuando aún podrían ir marcha atrás de que las cosas iban a ser complicadas, pero decidieron seguir para adelante. Ya sé que es muy duro y más decirlo justo ahora, pero estoy en la obligación de informarles de todo lo que pueda suceder"
-"Doctor, no se preocupe por mí, yo lo único que no quiero es que al bebé le pase algo"
-"Ya le advertí que la que puede correr riesgo es usted"
-"No me importa mientras el bebé nazca sin ninguna complicación" – no aguanté más
-"¡Sólo haces nada más que pensar en ti! ¿Yo no cuento? A ti te da igual que te pase algo por tal de que el bebé nazca bien, pero ¿No piensas en mí? ¿Qué será de mí? Estoy en una horrible posición, o puedo perder a mi hijo o a mi esposa, ¿Te parece justo para mí?"
-"¿Acaso no te importa que el bebé pueda morir? ¿Prefieres eso?"
-"¡Claro que no! Un hijo es lo más importante pero… - me puso sus manos en mis mejillas.
-"Por un hijo se da la vida y se da incluso lo que no se tiene. Seguro que si tú estuvieras en mi lugar tomarías la misma decisión que yo. Si me llegara a pasar algo, que seguro que no, tendrás algo más valioso que te hará sentir que estoy junto a ti" – no pude evitar derramar unas lágrimas, era un momento muy duro para mí.
-"Señor Schneider, ya dije que hay muchas posibilidades de que todo salga bien, puede tranquilizarse un poco"
-"De acuerdo…" – respondí afligido.
Esa noche no pude dormir nada, estaba inquieto, nervioso. Sentía una angustia muy fuerte dentro de mí. No me podía creer que podría llegar a pasar algo malo. Yo quería a mi hijo, y la quería a ella, pero era pagar un precio demasiado alto.
Quizá me quedara más tranquilo si hiciera una llamada. Era muy tarde, pero mi cuerpo se levantó de la cama solo y marcó un número.
-"¿Quién es a estas horas?" – se oyó a un Tsubasa somnoliento.
-"Soy yo, Schneider"
-"¿Pasó algo? ¿Se puso ya de parto?"
-"No. Pero necesitaba hablar contigo"
-"¿De qué? ¿Es algo tan importante que no puede esperar a mañana?"
-"Hoy fuimos con el doctor y…" – le contó todo, necesitaba que él me escuchara.
-"Escúchame, hagamos una cosa. Por un segundo, ponte en mi lugar, imagínate que eres yo. Muy bien, ahora vuelve tiempo atrás cuando Anita estaba embarazada de mí. ¿Cómo te habrías sentido al ver que perdiste un hijo y encima no pudiste hacer nada por traerlo a la vida? De acuerdo, ahora ponte en el lugar de ella en ese momento. Ella no pudo ni reaccionar ni hacer nada por intentar evitar que el bebé muriera. ¿Cómo te sientes siendo ella? Un vacío demasiado grande y una culpa que no te deja respirar, aunque la culpa no sea tuya." – yo no le contesté, porque empecé a llorar. Tenía razón, ahora comprendía todo. – "Por tu llanto puedo deducir que lo entendiste. Ahora bien, esa preocupación déjala a un lado. Todo saldrá bien, aunque haya posibilidades negativas, hay más positivas"
-"Ya lo sé pero…tengo miedo"
-"Es muy normal. Escúchame, un antiguo compañero de la selección y viejo amigo mío es doctor, ¿Quieres que él presencie el parto para que te quedes mucho más tranquilo? Es un médico muy reconocido y tiene muy buena reputación.
-"¿De verdad?"
-"Claro que sí, si quieres mañana lo llamo y le digo si puede viajar a Alemania"
-"¡Muchas gracias! De verdad, no sé cómo podría pagártelo"
-"Te recuerdo que somos amigos y bueno, hermanos. Además, yo te prometí que ese bebé iba a venir a la vida y pienso cumplir mi promesa" – yo sonreí. Es una persona muy buena.
-"Nuevamente gracias, Tsubasa. Me ayudas, me consuelas, me escuchas y no pensé que todo podría ser también muy duro para ti porque seguro que aún la amas."
-"Más duro sería para mí si ese bebé no llega a nacer. El mío no pudo, pero el tuyo podrá. Entre mi ayuda y la de ese bebito desde el cielo, haremos que nazca sano. Te aseguro que eso me haría más feliz que si ella estuviera conmigo."
-"No sé cómo agradecértelo ya, creo que con millones de gracias me quedaría corto"
-"Yo no lo hago por nada a cambio, ya tú sabes. Ahora deja de pensar en ese momento, mañana te llamo para informarte sobre mi amigo. Intenta descansar, no puedes estar afligido en estos momentos, tienes que transmitirle a Anita tranquilidad y seguridad. Que vea que estás junto a ella en esto y estás apoyándola"
-"De acuerdo, muchas gracias por tus palabras. Buenas noches y perdón por despertarte"
-"No tienes que dármelas y no te preocupes, por motivos como estos, uno se despierta sin rencor. Descansa y avísame con lo que sea, aunque mañana te llamaré. Adiós"
Era una persona muy buena. Y pensar que pasamos muchísimo y nos llegamos a odiar. Me siento mal por aquellas peleas, enfados y golpes. Sin duda es el mejor perdedor del mundo. Tengo todavía que aprender mucho de él.
A la mañana siguiente me llamó, diciéndome que su amigo viaja sin problema hasta aquí, incluso hoy mismo para estar presente. Tsubasa le acompañó. La verdad que con él iba a estar más tranquilo. Me senté en un sillón de la sala, a pensar en muchas cosas. No sabía por qué, pero mi cuerpo se relajó mucho y mis miedos se esfumaron.
-"¡Karl ven corre!" – mis pensamientos fueron interrumpidos por el grito de Anita, que salí tan corriendo que le pegué una patada a la mesita de cristal de la sala.
-"¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Qué tienes?" – empecé a revisarla, angustiado.
-"Karl, cálmate por favor, no es nada malo, sólo que tengo contracciones"
-"¿Qué? No puede ser, si aún no rompías de cuentas, y encima el parto te lo tenían que controlar ellos porque iba a ser por cesárea no así…"
-"Ya, deja de ponerte nervioso, llegó el momento y punto. Vamos a tranquilizarnos y a marcharnos al hospital"
-"Llama al doctor que vamos de camino, y a Misugi para que esté preparado. ¡Karl por favor muévete!"
-"Sí, sí, perdona, ¿Puedes ir vistiéndote?" – ella asintió – "Voy a llamar, tranquilidad"
Llamé al doctor, y acto seguido a Tsubasa, para que avisara a su amigo. Cogí a Anita y nos marchamos al hospital. Tsubasa, que no sé cómo lo hizo, ya se encontraba allí.
En seguida la prepararon y la tumbaron en una camilla para meterla corriendo a quirófano. Yo quería entrar, pero Tsubasa me agarró del brazo.
-"Es mejor que te quedes aquí. No te preocupes" – yo asentí y me paré junto a la puerta de quirófano, acompañado de Tsubasa.
-"Todo saldrá bien" – me dijo Anita con una sonrisa. Yo la besé y le dije que la amaba.
Pasó una hora, y me empecé a impacientar. Ya se encontraban en el hospital Wakabayashi y mi prima, al igual que los chicos y chicas. No sé cómo llegaron todos en tan poco tiempo, y eso que algunos se encontraban fuera de Alemania.
Estaba deseando de que acabara ya todo y que se abrieran esas puertas y apareciera el doctor con mi bebé en brazos, diciéndome que todo salió estupendamente y que dentro de poco podía ver a mi esposa.
Estando sentados, oímos ruido dentro del quirófano. Me levanté de pronto inquieto; algo no iba bien. Tsubasa hizo lo mismo, y se acercó a la puerta.
-"Por favor, nace. Por favor, ven a la vida, aférrate a ella" – repetía. En ese momento se oyó un llanto de bebé. Él me miró y ambos sonreímos. Al fin.
Todos empezaron a felicitarme, y en ese momento salió Misugi, pero no llevaba en brazos a mi bebé. ¿Por qué? Además su cara no se veía feliz. ¿Qué fue lo que pasó ahí dentro? Se acercó a mí y me miró fijamente.
-"Es una niña muy bonita y sana, Schneider" – sonreí levemente, pero no sé por qué no iba a ser todo tan bonito.
-"¿Ocurre algo más, Misugi?" – me atreví a preguntar.
-"Eso Jun, habla por favor, estás extraño" – dijo Tsubasa.
-"Pudimos hacer todo por el bebé pero por ella…" – espera, ¿Qué? No puede ser…. – "Lo siento mucho, amigo" – me puso una mano en mi hombro.
-"No, no, no. No puede ser, ¡Me estás mintiendo Misugi, me estás mintiendo!" – lo sujeté del cuello de su batín de quirófano, que estaba manchado de sangre. Él miró al suelo, asintiendo con la cabeza.
-"Schneider…" – musitó Wakabayashi
-"¡No puede ser verdad!" – gritó mi prima.
Yo me derrumbé, hinqué mis rodillas en el suelo y empecé a llorar desconsoladamente. Tsubasa se agachó a mi lado y me abrazó llorando.
-"¿Qué fue lo que pasó Jun?" – le preguntó Wakabayashi también llorando mientras abrazaba a mi prima.
-"Cuando ya íbamos a cerrar, las pulsaciones bajaron y vimos que empezó a sangrar. No le pudimos cortar la hemorragia y las pulsaciones fueron en disminución. Intentamos reanimarla, pero no pudimos hacer nada por ella. Lo siento mucho, yo…Confiasteis en mí y yo no pude…"
-"No te preocupes Misugi, seguro que si no hubiera sido por ti ahora mismo no tendría ni a mi hija. Gracias" – el me miró no muy convencido – "¿Podría pasar a verla? Necesito verla"
-"Claro amigo, pasa y pasa un rato con ella"
Entré y allí la vi, en la camilla. Estaba pálida, pero tenía una cara de tranquilidad y de relajación. Me acerqué a ella y me eché en su pecho. Aún estaba caliente. Empecé a llorar mientras le acariciaba la cara.
¿Por qué me dejaste, por qué? Dijiste que todo iba a salir bien, que te volvería a ver…No me puedes dejar ahora, por favor. No sé qué hacer, no sé cómo seguir. Necesito que me guíes, necesito que me ayudes.
Cogí sus manos y me las puse en la nuca, como si me estuviera abrazando, y empecé a llorar más desconsoladamente. ¿Por qué me dejaste? Seguía repitiendo. Me vas a hacer mucha falta, y no sólo a mí…
En ese momento entró Tsubasa, que había estado todo el tiempo en la puerta observando. Se acercó a mí y me levantó de lo alto de ella.
-"Venga, Schneider, tienen que prepararla, no puedes estar más tiempo"
-"No quiero irme, quiero quedarme aquí con ella"
-"Sabes que eso es imposible. Venga, vamos a ver a tu hija, verás como ella te transmite tranquilidad y afecto"
-"Dime cómo voy a poder"
-"Podrás, ya verás cómo podrás. Y recuerda que por tu hija, debes ser fuerte"
-"Sí, lo haré" – lo miré secándome las lágrimas. – "La extrañaré tanto…"
-"Muchísimo, pero para consolarnos es mejor pensar que no se fue, que ella estará siempre aquí ayudando y protegiendo" – lo abracé y volví a llorar.
-"Vamos, veamos a esa pequeña" – yo asentí, me acerqué a Anita y le di un beso en sus labios medio morados.
"Adiós mi amor, tu cuerpo se podrá alejar de mí, pero yo sé que tu alma estará siempre junto a mí. Te amo tanto"
Fui con Tsubasa y los demás a ver a mi hija. La cogí en brazos y miré sus ojos. Eran azules como los míos. Pero su pelo era claro, como el de su madre. Se parecía mucho.
-"Hola mi amor, soy tu papá. Yo cuidaré de ti, y serás mi princesa. Serás la luz de mis ojos." – cuando la tuve en mis brazos, sentí un gran cariño y amor por esa bebé. Sentí como si abrazándola a ella abrazara a Anita, como si estuviera en este justo momento junto a los dos.
Fin del capítulo XXVIII.
