FIC
Historias de Albert y Candy
Hechizo del Highlander
Por Mayra Exitosa
En el hostal, Dorothy lucía bastante feliz y liberada, dejando sorprendido a Johnson quien la escuchaba atento, pues estaba quejándose, ya que ella creía que era un escoces y que por fin un hombre la poseería como debe ser, no que en toda su vida solo ha escuchado cuentos y abusos mientras que ella no le ha tocado de cerca ninguno, no era justo, si hasta su niña ya se la habían llevado en un caballo a capela, sospechando que hasta sin silla de montar y ella estaría montada en otro lugar.
El rostro del pelinegro no podía creerlo estaba molesta porque ella seguía siendo virgen a su edad, ya no creía en cuentos y por más que había ido a la playa, viajado en braco ni un hombre pez en toda su plenitud se le había hecho realidad, al final se quedaría sola, porque eso de que los escoceses eran brutales, apasionados y que desnudaban completamente a sus mujeres e incluso sostenían relaciones no solo de noche sino a plena luz del día, era solo mitos. George quería reír, él era de origen francés y si, había mucho de verdad en todo eso, pero que ella al estar en el carruaje pensara que él la tomaría y abusaría haciéndole un hechizo lo tenía más entretenido, lo cierto es que la llevo a su habitación y le susurró al oído, - Creo que es mejor aquí que en el carruaje, sería muy incomoda siendo su primera vez.
Como si hubiera remate de vestidos, Dorothy reaccionaba, lo miraba como meditando si lo que había dicho fuese verdad, así que al ver que la miraba fijamente, esta lo jalaba sin cuestionar y cerraba la puerta con el pasador diciéndole, - Si ese es el hechizo, hizo efecto, ahora es cuando, usted me cumple.
El corbatín de su cuello fue jalado y él reía por lo bajo, sabía que había tomado y no pasaría a más, pero al parecer la resistencia al alcohol era muy alta, o la joven se le había pasado la borrachera, porque le estaba desnudando en la habitación que había separado solo para ella, cuando le dijo que le desabrochara el vestido, este dudo un poco, más nunca esperó lo que ella hizo. - Hechizada ya estoy y de aquí no sale.
Lo aventaba a la cama y sin quitarse completamente el vestido se subió encima, bailando como si estuvieran en pleno acto, dejando a un Johnson bastante asombrado, pues ella no sabía completamente lo que debía, así que cuando vio que ella estaba desesperada batallando para desnudarlo y decidida a todo, ya no la dejo que hiciera nada, le rompió el vestido y se quitó el resto de sus prendas, notando que ahora si era de verdad, Dorothy abría los ojos a la luz de las velas, George las iba a apagar y esta negaba atravesando su mano,
- quiero ver, no quiero olvidar nada. Johnson sonrió satisfecho, la dama estaba muy exaltada y definitivamente lo apreciaba por lo que se notaba decidida y quería recordar esa noche para siempre, así que se tomaría su tiempo, ella había bebido, él no tanto, pues quería enterarse de todos los comentarios que tenía la hermana de la señora Candy en contra del Patriarca, ignorando su posición y lo que estaba por suceder ahora que había cambiado su situación económica.
- ¿ya? ¿ya? - Tranquila mi lady, esto es por su bien, le prometo que cuidare de usted como la dama que es. - ¿una dama? Mi señora dijo que sus pesadillas las convertiría en sueños, quiero que mis sueños sean reales ¿sí? - Si, mi lady, lo que usted quiera.
Las manos deslizaron por mucho tiempo, los gemidos se incrementaron a tales cotas que daba de gracias de estar en un hostal y no en la casona que había separado la primera noche de los señores. Verla emocionada y sin querer completar el acto, la tenía loca de ansiedad, por lo que por fin él estaría feliz de complacer a la joven damisela, con toda su experiencia, la abordó con tacto y se sumergió en sus profundidades tan lenta y emocionalmente que ella no sintió el dolor tan fuerte como las sensaciones previas a sus anheladas atenciones.
- Tranquila, esto se pondrá mejor. - ¡hechizo! Si quiero que me hechice de nuevo. El sonrió y el vaivén comenzó con el gimoteo de su intromisión para continuar con una despedida a la borrachera previa, a cambio de sensaciones jamás sentidas, la joven estaba despeinada, por fin poseída, ultrajada y plenamente feliz, un hombre yacía bailando como lo hacían otras parejas que solo sabía que podían amarse y ella tenía al escoces más caballeroso de todos los tiempos.
En la mansión donde yacían la pareja de amantes, escurriendo con besos, por fin salieron de su previa atención para desnudos caminar entre cobijas que servían para escurrir un poco el agua de sus cuerpos, al final la secaba delicado y la recostaba notándola nerviosa, cubriéndose los senos, mientras que él satisfecho volvía a decirle lo mucho que le apreciaba degustar su cuerpo entero, a lo que ella asustada, temía al verlo plenamente desnudo asegurando que tal vez no sería simple su unión y que quizás no se podría lograr semejante intromisión, a lo que él sonriendo, le aseguraba que la amaría plenamente como se debía y que ella misma notaría que estaban hechos uno para el otro en cuanto consumaran su unión.
-¡Albert! - Tranquila mi cielo, todo estará bien, lo prometo. Con tranquilidad cerraba el dosel, dejando solo un lado cercano a la lampara para iluminarlos a ambos, ahí sus besos ya no fueron tan solo en su rostro o sus senos, sino que esta vez las cosas tomaron un tono similar al de la ducha, provocando en ella las reacciones que la hacían morder las cobijas para no gritar emocionada y ser escuchada por los empleados del lugar. - Nadie nos escuchará, tranquila, subía deseoso esta vez tomando su boca y acunando su cuerpo en una forma que lentamente le daba e ingreso a su cuerpo, logrando así estremecerse y detenerse para su llegada. Los besos no le permitieron ni un solo grito, más ella araño su espalda y se aferró a él, agradeciendo su tranquilidad y dándole el tiempo suficiente para poder realizar aquella misión que consideraba una situación imposible ante sus ojos. Las cosas fueron muy lentas en el comienzo, y la copulación se hizo completa cuando menos lo esperaba, ansiosa y sonriente le beso todo su rostro, para notar que é estaba tenso mientras ella con sus piernas lo ajustaba. - Me moveré un poco querida. - ¡oh si! ¡si! ¡si!
El inicio parecía no tener final, fueron cambios que jamás se imaginó en sus locos sueños, eso que alardeaban su cuerpo lo estaba disfrutando, más sentía cosas que jamás se hubiera imaginado lograr, sus piernas le ajustaban estrechando su cintura mientras el la levaba y acunaba asegurando la pasión que iba en incremento, dejando en ella una sensación de ansiedad colmada de anhelo por algo desconocido a lo que deseaba encontrar, - ¡oh! ¡si!
El se veía agitado muy concentrado en la unión con su mujer a tal grado que sudaba del esfuerzo que había soportado para no lastimarla y ahora solo ansiaba culminar en ella, pues no podía ni deseaba detenerse a pensar que la preñaría sin estar casados, ya lo importante era lograr que ella disfrutara en plenitud y que eso solo era el comienzo de una larga noche que bien podía repetir para asegurar su pasión y amor por ella.
La mañana el sol había salido, los empleados esperaban hacer la entrega del almuerzo, pero eso no sucedería así, pues solo avanzaban ocultando en las ventanas las horas que eran, Johnson había previsto quedarse un día más, por lo que no tenía planes de ajustar los corceles aun, más otro corcel que no tenía planeado soltar, se había desatado la noche anterior y la joven satisfecha con el hechizo, aseguraba que tal vez eran exageraciones las que decían sobre los ladrones y maleantes escoceses, lo que si es que ella podía constatar que se podía un hechizo realizar y dejar las horas en obscuridad con tal de hacerlo las veces que fueran necesarias, para poder tener el tiempo de recordar todo eso, que la tenía aun incrédula de que se pudiera lograr.
Johnson solicitaba los alimentos para la joven doncella, en su habitación. Dejando claro que no saldrían todavía de viaje ese día, por lo que los caballos se iban por delante en una de las salidas de sus hombres quedándose él con uno de los carruajes y el chofer, para avanzar con el camino y descansar en otras paradas llegar a Chicago y posteriormente a la mansión donde se llevaría a cabo el matrimonio religioso del Patriarca y su esposa.
Continuará...
Gracias por continuar leyendo y comentando esta historia. Esta actualización esta dedicada al Torneo del Príncipe 2023 de Octo Bert para el 21 de Junio
Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar, utilizar en ningún medio o plataforma alterna, los personajes
son solo como inspiración sin fines de lucro y pertenecen a sus creadores,
sinceramente,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
