Y aquí tenéis la dosis fuerte… ¡Hasta el viernes!

Makoto y su visión del sexo

-Mm...- Pego más nuestros cuerpos para que su mano presione más mi pene, y ella responde acariciándolo suavemente primero, pero más salvajemente después, casi como llegar a masturbarme.

Pongo las manos en su espalda, empiezo a bajarlas despacio hasta que llego al final del camisón y empiezo a subirlo, muy despacio. Llego a la altura de las bragas y vuelvo a bajar las manos, haciendo que las bragas caigan irremediablemente al suelo.

Empiezo a acariciarle el culo, ese trasero redondo y suave, que solo consigue que me excite más.

Nos separamos para tomar aire y aprovecho para quitarle el camisón, en cuanto volvemos a besarnos yo ya tengo una mano en su trasero y otra en su pecho. Unos pechos pequeños, pero suaves y firmes, con los pezones duros.

Dejamos de besarnos y nos miramos de arriba abajo. La cojo en brazos y la pongo en la cama donde empiezo besándole el cuello.

-Ngh...mm...- parece gustarle así que empiezo a bajar haciendo un caminito de besos. Me paro en uno de sus pezones y lo beso, lo lamo y lo chupo. -Ah...Makoto.

Quiero hacerle el amor, ahora...

¡MIERDA! ¡Me he dejado los preservativos en la habitación de Rin!

-¿Qué te pasa? Sigue besándome...

Sin pensarlo dos veces vuelvo a besarle los pechos y esta vez me concentro en su otro pezón.
Bajo mi mano lentamente hasta mi pene, que agarro con fuerza. Muy despacio introduzco la punta en su vagina.

-¡Ah! -Ese "Ah!" no ha sonado muy bien. Me da un empujón y me aparto. -¿Qué haces?

-¿Qué? -Ahora sí que no entiendo nada... nunca lo he hecho pero me parecía evidente que eso era lo que quería.

-Aún...Aún no estoy preparada para esto. -¿A no? Mi pene sí que lo esta... -¿Y sin condón?

-Pero... creí que...

Los dos nos quedamos mirando a los ojos, y luego miramos mi pene. Suena raro, pero si, lo miramos. Y yo lo miro con tristeza, esta erección me está doliendo.

-Puedo calmarte sin que tengamos que hacerlo...- ¿Cómo? Ahora me siento escéptico...

Me empuja suavemente, dirigiéndome a la cama hasta que estoy tumbado boca arriba.

Me besa y luego...

-Aaah... -Me lame la punta del pene y noto como si una corriente eléctrica se apoderara de mí. Me siento tan bien...

Ahora empieza a lamerlo entero...

-Hm...

Se lo pone todo en la boca y empieza a succionarlo.

-¡Ahmmmm...Kou! -Más, ¡necesito más!

Ahora me succiona con más fuerza.

-¡Kou! Más... mmm...hazlo más...ngh...

Ella sigue. Ahora alternando lametones y succiones.

-Estoy...estoy a punto...mmmm…

Se separa y me mira a los ojos con picardía.

-Que... ¿qué haces?

-No pienso dejar que… -se sonroja-...que te corras en mi boca.

-¿Eh? Pero... ¡no puedes dejarme así!

-Makoto... -Me mira a los ojos mientras me acaricia el abdomen. -Quiero ver.

-¿Ver?

-Quiero ver cómo te masturbas.-Se pone delante de mí, mirándome la erección y esperando que haga algo.

-...Me da corte... - Kou se pone a mi lado, me coge una mano y la coloca en su pecho. Es como un incentivo. Pero aún no me siento del todo... ¿cómodo?

-Si me lo muestras, la próxima vez...quizá lleguemos hasta el final.

¡Ya está! con estas palabras no necesito más incentivos. Empiezo a masturbarme y a masajear el pecho de Kou, ¡hasta que llego!

-Ah...af... -Me quedo tumbado en la cama. Estoy cansado. Kou se tumba a mi lado y nos dormimos.

Es de día, pero aún muy temprano. Oigo un ruido y empieza a abrirse la puerta. ¿Quien será? ¡Tengo miedo!

Rin entra en la habitación y me muestra el paquetito de condones que me dejé en el bolsillo del pantalón.

-Así que pretendías... -Se queda atónito al ver que estoy desnudo.- ¿Qué le has hecho a mi hermana? -Está enfadado, muy enfadado. Empieza a acercarse peligrosamente a la cama.

-¿Mm? -Kou se despierta y Rin y yo nos paralizamos. -Hermano... ¿qué haces aquí?

-Gou...estás...estás...-Rin se sonroja y aparta la mirada- Estas desnuda.

- Uy, si, es verdad. -Se tapa con una sabana.

Al verla tapada, Rin se acerca hasta su lado y la sacude por los hombros.

-¿Qué te ha hecho? ¿Te ha hecho daño? ¿Te ha forzado? Si es que si, dímelo que me lo cargo. - Ahora me mira a mí... ¡qué miedo!

-¡No! Estoy bien. No te preocupes hermanito. -El que se preocupa soy yo. Pero por mi vida.

Rin se va corriendo y vuelve. Me tira mi ropa en la cara.

-¡Auch!

-Vístete y vete. Ya no llueve.

-¡SI!-Me visto tan rápido como puedo. Me acerco a Kou y le beso para despedirme. Un beso cálido y tierno.

-Ejem... He dicho ¡QUE TE LARGUES!

Corro hasta la puerta, salgo de la casa y sigo corriendo.