¡Buenas!
Ya volvemos a estar aquí. Estamos ya hasta arriba de trabajos y no paramos. Además echamos mucho de menos a nuestros chicos de Free! (que triste…). ¡Muchas gracias por los comentarios! Nos hacen una ilusión tremenda, ¡así que esperamos que nos continuéis escribiendo!
¡Un beso enorme!
La visión de los errores de Rin
Gou me saca a empujones de su habitación y se cierra en ella... La he hecho llorar.
-¿Se puede saber qué es todo este alboroto? -Padre se ha despertado.
-Nada padre. Gou...Makoto se ha ido a su casa...-Debería irme al campus. Siempre que vengo aquí, acabo hiriendo a Kou...
Aprovecharé para desahogarme en la piscina con unas cuantas brazadas. También podría ir a buscar a Makoto... ¡No! ¡No se lo merece! Seguro que solo quería aprovecharse de Kou... ¡Si lo voy a buscar será para pegarle la paliza de su vida! Aunque Mako-chan no es esa clase de persona... Debería salir a buscarlo...
Me visto dispuesto a salir. Avisaré a Kou antes. Pico a la puerta de su habitación, la abro y susurro:
-Voy a buscarlo...
Salgo corriendo de casa, no puede estar tan lejos. Dirección a la estación. No lo veo. Paso de largo, tiene que estar cerca...
-¡MAKOTO!
Nadie responde... El suelo sigue húmedo.
-¡MAKO-CHAN!
¿Donde se habrá metido?
-¡MAKO-CHA... -¿He?
Allí está. Sentado en la fuente de la plaza. No me ha visto, está mirando el agua. Parece nostálgico... Me acerco a él.
-Mako-chan... -Se gira para mirarme y se sorprende al verme.
Se levanta de repente.
-¡Rin-chan! ¿Q...qué haces aquí? -De repente parece asustado- Espera... ¿No habrás venido para pegarme, verdad? -Da un paso atrás, y está a punto de caerse en la fuente. Le cojo del brazo y evito que se meta la leche de su vida.
-Oye, Makoto. Yo... -Mierda, como me cuesta pedir disculpas. -Yo... lo siento.
-¿Que lo sientes?
-Quiero decir que... No debería haberme puesto así. -Está desconcertado- Ven conmigo, te acompañare a la estación.
Empezamos a andar.
-Mako-chan... A ver cómo te digo esto...aix... Acepto que salgas con Gou-chan.
-¿Qué? ¿Cómo? ¡Esto es genial! -Me salta encima y me abraza.
-¿Pero qué haces? -Le doy un empujón para que se me aparte un poco.-Escucha. Si me entero que le haces daño a Gou, te juro que te arrancare los huevos y se los daré al perro del vecino.
-¡Aaay! -He conseguido asustarle.-Yo... yo no le haria nunca daño a Gou... la quiero.
