La puerta se abrió de golpe. Una mujer, o al menos eso parecía ser, corpulenta, alta y musculosa, entro con brusquedad a la oficina.

- Ella es Alice, es la que mantiene algo de orden aquí_ Me miro de reojo, era el triple de alta que yo_ Alice, te presento a Emily, trabaja para mi ahora_ Ella extendió una mano.

- Un placer…_ Dijo con tranquilidad, mientras apretaba mi mano con fuerza. Creí que la quebraría. Le devolví el apretón con todas mis fuerzas_ Tienes bastante fuerza para ser tan delgada…_ No sabía si sentirme molesta o alagada.

- Ejem...Quería pedirte, Alice, si esta chica podría quedarse en tu cuarto esta noche_ Alice me miro de arriba abajo_ No hay otro lugar en donde pueda dormir… El guardián me lanzo una mirada de perversión que logre interpretar bastante bien.

- Está bien, vamos…_ Me di media vuelta para mirar al guardián.

- Buenas noches, Emily. Puedes llamarme si necesitas algo…_ Sonrió.

- Buenas…noches…_ Respondí pausadamente.

Seguí a Alice por unos largos pasillos iluminados y tuvimos que pasar por un gran cuarto lleno de celdas, donde descansaban los reclusos, pero mientras pasaba uno de ell0s me silbo.

- Okey...Bien… ¡¿Quién fue el idiota que silbo?!_ Algunos de los reclusos se alborotaron y uno consiguió agarrarme de la camisa. Di media vuelta y de un puñetazo logre que me soltara_ ¡Si vuelves a tocarme vas a terminar en el río, metido dentro de una bolsa negra!, ¡¿Me escuchaste?!_ Alice me estaba esperando parada sobre el umbral de la puerta y me observaba en silencio.

- Eres fuerte...Ahora entiendo porque ese larguirucho con sombrero, te trajo…_ Alice tenía una voz extraña, pero calmada.

- ¿Te refieres al guardián?_ Ella asintió_ Dijo que termine aquí por equivocación.

- Eso nunca pasa…_ Luego de caminar unos minutos más, llegamos al cuarto de Alice. Era todo rosa y estaba bien decorado, pero era demasiado femenino para mi gusto.

Alice me prestó un pijama de las suyas, aunque me quedaba bastante grande, servía. Me dio una manta y me dejo dormir en el sofá junto a su cama.

No podía dormir, daba vueltas en el sofá, pero no lograba conciliar el sueño, así que decidí ir a dar una vuelta por el o los edificios de Superjail. Salí del cuarto en sumo silencio para Alice no despertara. Todos estaban durmiendo, solo escuchaba ronquidos, todo en calma y silencio, no parecía una prisión. Camine hacia los jardines y me quede observando la luna, me preguntaba cómo se encontraba mi padre, ¿Me extrañara? Suspire pesadamente.

- ¿Tus padres nunca te enseñaron a no salir de noche dentro de una prisión?_ Me di vuelta y el guardián se encontraba envuelto en una bata y caminando con calma en dirección a mí.

- ¿Qué haces despierto a esta hora?_ Desvié la mirada hacia el suelo.

- Eso quería preguntarte yo a ti, dulzura_ Solté un gruñido.

- ¿Podrías dejar tus sobrenombres cariñosos?_ El sonrió.

- ¿Debería?

- ¡Sí!, ¡Me molesta!

- Oh, vamos…No seas tan amargada_ Suspire.

- ¿Cuándo volveré a mi casa…?_ El noto el tono melancólico en esa pregunta.

- Ya te lo he dicho, ahora trabajas para mí_ Me enfrente a él.

- ¡Pero quiero regresar a mi casa!

- Pero yo te digo que no.

- ¡Eres un idiota!

- Y tu eres…_ Me miro fijamente a los ojos_ Hermosa…_ Golpee su brazo.

- Cállate…

- Ya es algo tarde, ¿Quieres que te acompañe al cuarto?

- No, gracias, puedo ir sola.

- Lo hare de todas formas_ Luego de terminar de decir esto el me alzo en sus brazos y comenzó a caminar.

- ¿Pero qué….? ¡Bájame!_ El parecía no escucharme, solo seguía sonriendo. Empecé a patalear y a moverme para que me bajara.

- Si te mueves mucho te caerás, tonta.

- ¡Entonces bájame ahora!_ La sonrisa de el guardián desapareció y fue reemplazada por una mueca de malicia.

- ¿Quieres que te castigue, Emily?_ Un intenso escalofrió recorrió toda mi columna vertebral, me había puesto nerviosa, así que simplemente deje que me llevara al cuarto.

Una vez que llegamos a la puerta de la habitación de Alice, el me dejo en el suelo y se despidió de mi. Volví al sillón y luego de unos minutos más tarde, logre dormirme.

….

Abrí mis ojos lentamente y estire mis brazos, había descansado bastante bien. Después use el baño de la habitación y pregunte si podía ducharme, luego de escuchar la aprobación de Alice, me desnude y entre en la bañera. Deje que el agua caliente golpeara directamente en mi cuerpo, para que esta se llevara todos mis problemas, era relajante. Al terminar me lave los dientes y salí a dar una vuelta.

- ¡Hey, preciosa!_ Sentí como unos brazos me agarraban de los hombros, vertiginosamente di una vuelta lo empuje_ Lo…lo siento, me sorprendiste_ Estire una mano hacia él.

- No hay problema_ Sonrió alegre.

- ¿Qué quieres ahora?

- De ti, quiero muchas cosas…Pero obviamente no las conseguiré por el momento- Tomo mi mano y la acerco a su rostro, para dejar un delicado beso allí_ Bien…Ahora que trabajas para mí, quiero que me acompañes a conocer al doctor.

- ¿Doctor?_ Lo mire con curiosidad.

- Ya verás…_ Sujeto, nuevamente, mi mano con firmeza y me condujo hasta un ascensor, este comenzó a bajar lentamente hasta llevarnos a un subsuelo. Parecía ser un laboratorio, bastante sucio y desordenado. Entre las montañas de mugre, apareció un hombre con acento alemán, recibiendo cordialmente al guardián.

- ¿Qué tiene para mi hoy, doctor?_ El hombre animado, abrió una capsula mostrándonos una mutación bastante interesante, parecía ser inicialmente un humano, pero tenía varias partes trasplantadas de animales. Me acerque lentamente y le pique un tentáculo.

- ¿Quién es esta niña?_ El guardián se acerco a mí

- Se llama Emily y trabaja para mi ahora_ Lo mire con disgusto, pero me concentre mas en el monstruo que estaba frente a mí.

- ¡Esto es genial!, ¿Lo hizo usted?_ Exclame entusiasmada.

- Oh…por supuesto, jovencita_ Respondió el doctor orgulloso_ Mi trabajo es experimentar con la genética y forjar empalmes entre hombres y animales, para crear nuevas razas…Mas fuertes, más hábiles y asesinas_ Observe al monstruo unos segundos más y sonreí.

- Usted parece ser un hombre inteligente, doctor_ Sonó muy lame botas, lo sé, pero sinceramente estaba impresionada con su trabajo.

- No, no exageres, querida_ El soltó una pequeña carcajada. En ese instante el guardián atrapo mi mano bruscamente y me llevo hasta el ascensor.

- ¡Adiós, doctor!_ Las puertas empezaron a cerrarse.

- ¡Adiós, niña!, ¡Fue un placer!_ El ascensor ya estaba subiendo. Lo mire al guardián enojada.

- ¿Y a ti que te pasa?

- Solo no me gustan que sean tan "amables" contigo, lindura_ Se mordió los labios lo que causo que me diera un escalofrió y la temperatura de mi cuerpo aumentara un poco.

- N…no…no hagas eso…_ Baje la cabeza.

- ¿Hm?, ¿Qué cosa?_ Me miro atentamente_ ¿Esto?_ Volvió a morderse los labios y me puse más nerviosa aun.

- ¡Q…que no lo hagas!_ Lo aleje de un empujón.

- Je je je… ¿Qué cosas anda pensando, pequeña?_ Lleve mis manos a mi rostro ocultándolo.

-¡Que te calles, mierda!_ El guardián se reía a carcajadas.