¡Buenas!

¿Qué tal estáis? Y con este capítulo llegamos… ¡Al treinta! Y lo que nos queda por delante… Sé que nos repetimos mucho, pero… ¡Muchas gracias por los comentarios! Sin vuestros comentarios de ánimo esto no hubiera sido posible. Así que esperamos que nos continuéis comentando lo que opinéis.

Un gran abrazo y… ¡Muchas gracias por leernos!

La visión de la valentía de Rin

Desde que dejé a Makoto esta mañana a la estación no he vuelto a casa. Ni siquiera he comido. Necesitaba pensar. Tengo un mínimo de veinte llamadas perdidas, por lo que decido irme al campus y allí llamar a Gou o enviarle un mensaje o algo.

Por fin llego al Samezuka. Estoy abriendo la puerta cuando siento una presencia tras de mí.

No me jodas que será...

-¿Nitori?

-Matsuoka-senpai, ¿has vuelto?

-No... Aunque te lo parezca no estoy aquí.-Acabo de abrir la puerta y entro en mi habitación. Nitori no parece tener intención de marcharse.-¿Qué carajo quieres?

-¿Tienes que ser siempre tan desagradable conmigo?

-Me molestas. Estas todo el día detrás de mí.

-¿Cómo es que llegas tan tarde Matsuoka-senpai?

-¿Y a ti qué coño te importa? ¡Lárgate! –Doy un portazo.

Me pongo el pijama y llamo a Gou.

Descuelgan el teléfono.

-¿Gou? Soy Rin.

-¡Hermano! ¿Dónde estás?

-Me he ido al campus a dormir.

-¿Por qué? Podrías haber vuelto a casa.

-Oye Gou... lo siento mucho.

-¿Qué?

-Que siento haberte hecho llorar. Prometo no volver a herirte...

-...

-¿Gou? ¿Estás ahí?

-Si... No tienes porque disculparte. Makoto me lo ha contado todo. -¿Todo? -Grácias por irlo a buscar. Eres un buen hermano y supongo que los buenos hermanos se pelean.

-Supongo...

-Madre y padre están enfadados contigo.

-Lo que me faltaba.

-Deberías llamarlos.

-Si... lo haré.

-Debo irme a dormir hermanito, es tarde y mañana hay clases. Que duermas bien.

-Si claro, buenas noches Gou... ¡Gou!

-¿Qué?

-Te...te quiero mucho hermanita.

-Yo también te quiero mucho hermano.

Cuelga el teléfono. Debería llamar a madre o a padre... Mejor llamo a madre.

-¿Dígame?

-¿Padre?- ¿Por qué ha cogido él el teléfono?

-¿Rin? ¿QUÉ PASA CONTIGO? -Joder como chilla. - ¿NO PODÍAS DECIRNOS QUE TE IBAS? ¡TU MADRE Y YO HEMOS ESTADO MUY PREOCUPADOS! -Pues no lo parece...

-Padre... puedo explicártelo.

-¡MÁS TE VALE!

-Pero antes deberías calmarte un poco. No me chilles por favor.

-¿QUE ME CALME?

-Por favor padre, me duele la cabeza si gritas tanto.

" ¿Quien es a estas horas?" Se escucha de fondo a madre...

-Es Rin. "Déjame hablar con él" -Sí por favor. -Keiko estoy hablándole yo. "Tú no le hablas, le gritas" -¡Viva mamá!- Aix...toma.

-¿Rin?

-Madre...

-¿SE PUEDE SABER QUÉ PASA CONTIGO?-Otra vez igual…

-Por favor madre, si tú también me gritas cuelgo.

-Serás. ¿Le has oído? -Supongo que se lo dirá a mi padre.- Es igual que tu…-Dime hijo.

-Siento haberme ido sin deciros nada.

-Rin, ¿cuál es la norma numero veintidós de la familia Matsuoka?

-Aix... Siempre te disculparás mirando a los ojos y con una reverencia...

-¿Y qué más?

-...Nunca por teléfono.

-Eso es.

-Madre, no voy a venir ahora para disculparme.

-Pues cuando vuelvas ya te disculparás. -Testaruda. -Dime ¿cuál es tu escusa?

-Necesitaba pensar.

-Pues piensa hijo, piensa. Pensar nos hace libres y mejores personas.

-Verás... os tengo que contar algo, pero temo que podáis enfadaros.

-¿Has matado a alguien?

-¿Eh? ¡NO!

-¿Has forzado a alguna chiquilla?

-¡NO!

-¿Has atracado un banco?

-¡NO!

-¿Has suspendido alguna asignatura?

-No es eso madre.

-Y entonces, ¿por qué tendríamos que enfadarnos?

-Os vais a enfadar... y mucho.

-Ahora me estas asustando Rin. ¿Qué ocurre?-No puedo... no tengo valor para decírselo ni siquiera por teléfono...

-Ya os lo contaré...-Cuelgo.

¡AAAAH! Soy un cobarde.

Después de la noche anterior, el día ha sido horrible. Han terminado por fin las clases, ha terminado el entrenamiento. Mañana empieza el torneo de verano.

Me voy a casa de mis padres. Quiero decírselo antes de que empiecen las vacaciones.

Entro en casa. Gou ya ha llegado del colegio, me saluda y sigue haciendo los deberes en la mesa del comedor.

-Por fin te dignas a aparecer. -Padre y madre ya están delante de mí.

-Lo siento.

-Dinos Rin, ¿que querías contarnos tan grave?

-Yo...estoy saliendo con alguien. -Gou deja los deberes a un lado y me mira desde su asiento.

-¿Por qué nos tendríamos que enfadar por eso? Eso está bien.

-Estoy... estoy saliendo con... con Haru.

¡PAM! …Padre me ha abofeteado. Me he mordido la lengua y siento el sabor de la sangre en mi boca. Gou se ha levantado de repente de su asiento.

-¿Qué has dicho?- A madre le tiemblan las manos.

-He dicho que estoy saliendo con Haru.

¡PAM! Otra vez.

-¡Basta!-Gou se pone delante de mí. -¡No le peguéis más, por favor!

-¡Bastardo! ¿Eso es lo que te hemos enseñado? ¿Así nos agradeces todo lo que hemos hecho por ti?

No puedo... no puedo quedarme más tiempo y mirarles a la cara. Me marcho corriendo.

Corro y no paro de correr.

Cuando me detengo para coger aire me doy cuenta que estoy delante de la casa de Haru. He corrido más de diez quilómetros.

No me lo pienso dos veces y pico el timbre.

Nadie responde. Vuelvo a picar el timbre.

Cinco minutos y nada...

Estoy por irme cuando se abre la puerta y veo a Haru con una toalla alrededor de la cintura. Parece asustado.

-Haru... -Me acerca la mano a los labios.

-Tienes los labios hinchados. Estás sangrando. -Me coge del brazo y me hace pasar. Me sienta en una silla y me pone hielo en la mejilla y en el labio con un trapo.

-¿Qué te ha pasado?

-Mi padre me ha pegado.

-¿Qué? - Ha abierto mucho los ojos. Está entre sorprendido y asustado.

-Les he dicho a mis padres lo nuestro.

-Pero...

-No te preocupes... Pensaba que iba a ser peor. – Haru está asustado.- Puedo... ¿Puedo quedarme a dormir aquí Haru?

-No pensaba dejarte ir.

Nos besamos. De desesperación. Nervios. Estoy exhausto. Haru me agarra como si me fuera a desvanecer.

-¡Ay! -mi labio.